Pablo: - ¡Roy! ¡Detente! -
El padawan se lanzó de frente contra el cybor, blandiendo su sable de luz azul con una fuerza excepcional. Ahora que estaba frente a él, y su ojo biónico había marcado a su objetivo, no lo perdería de vista de nuevo.
El joven adoptó una postura baja, contrastando a la altuna abrumadora del cyborg de cuatro brazos, listo para lanzar un ataque ascendente circular. Grievous lo vió como la patética criatura que era a sus ojos, un niñato con aires de grandesa, o que había sido victima del miedo como el anterior, y ahora actuaba victima de sus instintos más básicos de supervivencia.
Los cuatro sables de luz de Grievous se alzaron, listos para descender a toda velocidad, y convertir a ese joven pretentuoso en tiras de carne picada. Un niño jamás sería capaz de igualar la fuerza del cyborg más poderoso de la galaxia. El rostro de Roy mostraba furia y determinación, mientras su cuerpo cada vez estaba más y más cerca del alcance de su oponentes. Grievous reía satisfecho de su aparente victoria, y de la nueva víctima para su historia.
Entonces los sables chocaron. Los cuatros sables de luz del general descendieron con una fuerza y velocidad abrumadora, mientras el sable azul de Roy se alzaba desde abajo, interceptando los cuatro a la vez. El primer impacto sacudió a ambos oponentes por igual, mientras sus cuerpos mecánicos se tenzaban con cada fibra cintética en su interior. Roy gritaba con todas sus fuerza, dejando escapar la furia que su lado humano aún era capaz de sentir. El rugido de un hombre dispuesto a darlo todo. No el grito desenfrendo de un mocos.
Los ojos de Grievous se abrieron como platos, cuando pudo sentir sus cuatro brazos retroceder tras el impacto. Imposible. Un mocoso tenía la fuerza suficiente no solo para resistir sus cuatros brazos al mismo tiempo, sino que también era capaz de hacerlo retroceder. Eso era inaudito. Imposible.
Ante la amenaza de quedar en una pose de desequilibrio, Grieovos dió un petente salto, alejándose lo más posible del padawan mientras recuperaba la portura. Momento ideal donde Roy aprovechó para alcanzar el sable del maestro Iasiah, el cual había caído a los piejos el cyborg separatista tras haber asesinado a su maestro.
Ahora, Roy adoptaba una postura muy agresiva, cosa que no pasó desapercibida para los más veteranos del grupo. Una postura sumamente tentadora para alguien que pudiese caer al lado oscuro, pero que se mantenía firme por su propia voluntad. Una guardia del propio Vaapad usando dos sables de luz. Sin embargo, ese no era el momento para ese tipo de preocupaciones, pues Roy se lanzó sobre el cyborg enemigo de inmediato, temeroso de perderlo de vista y que los atacara por sorpresa una vez más.
Alferra: - ¡Pádawan! ¡Espera! -
Vollvif: - ¡Mierda! ¡Roy! ¡Regresa! -
Nunes: - ¡Vamos a ayudarlo! -
Los maestros se lanzaron a la carrera, temerosos que la actitud del padawan fuese su propia tumba, pero Roy no tenía pensado morir hoy. No allí. Y su fieresa en combate era claramente reflejada en sus potentes golpes y movimientos sumamente precisos... Como si fuese una... máquina.
Grievous no era un novato. No dejaría que los jedis restantes lo rodearan, y la repentina intervención de este padawan lo obligó a tomar una estrategia diferente en su casería. De algún modo, ese joven podía sentirle el ritmo, incluso cuando intentaba regresar a la oscuridad para atacarlo por sorpresa. Pero su oponente simplemente no lo perdía de vista. ¿Acaso ese ojo cibérnético en su rostro tenía algo que ver. Para Griervous la respuesta fue bastante clara. Este joven... ocultaba mucho más de lo que aparentaba a simple vista.
Sin embargo, no hay peor error de un cazador que perder a su presa, algo que Grievous experimentaría cuando el rujir de una wookie captó rápidamente su atención. Al girar su cabeza, pudo ver a la maestra Wamban cargar sobre él con todas sus fuerza, lista para blandir ese pesado sable de luz doble que portaba.
Grievous no dudó en sus movimiento, y sus dos manos izquierda frenaron la arremetida de la wookie, frenando su cuerpo ante la abrumadora fuerza del cyborg, al mismo tiempo, que los otros dos sables de sus manos libros encontraban una mortal apertura en el pelaje de la jedi, creando dos mortales heridas sobre su estómago y su corazón.
Voolvif: - ¡Noooooooo! -
El grito de dolor del shitavaven dejó a todos en shock, mientras veían como la más fuerte de todos caía ante la crueldad del cyborg. Grievous veía el rostro de su presa, admirando con macabra sonrisa la desesperación en el rostro de su víctima. Disfrutando del momento.
Sin embargo, el grito colérico de Roy lo sacó de sus pensamientos, cuando se lanzó con una furia aún mayor que antes. Grievous trató de detener sus sables de luz a tiempo, pero esta vez, el padawan encontraría la tan esperada apertura, logrando amputar una de las manos del general separatista en el proceso.
Grievous rugió de dolor, y su pasión por matar Jedis pronto fue suplantada por una cólera imposible de controlar. Roy ni siquiera fue capaz de tocar el suelo, cuando la pierna derecha del cyborg lo agarró por el pecho, enterrando varias de sus afiladas garras en el pecho metálico del joven y su brazo, segundos antes de aventarlo contra el suelo, usando toda su fuerza y peso propio para aplastarle la caja toráxica al padawan.
Roy sintió la fuerza abrumadora apretar su cuerpo, y el suelo bajo su espalda se hizo pedazos ante la brutalidad con que su cuerpo se estremeción contra las baldosas. De haber sido cualquier ser vivo, de seguro sus costillas de hueso se hubiesen hecho pedazos y moriría al instante, pero el cuerpo cibernético del pádawan pudo resistir lo suficiente para al menos no deformarse tras el primer impacto. Pero la fuerza que comprimía su cuerpo seguía presionando sobre sus placas pectorales.
Pablo: - ¡Roy! -
Alferra: - ¡Yo me encargo! -
Tead: - ¡Te sigo! -
Nunes: - ¡No! ¡Esperen! -
Pero los Jedis no escucharon, diespuestos a salvar al joven padawan, el trandochano y la neutolan de piel oscura de lanzaron de nuevo contra el cyborg, con sus sables listos para hacerlos pedasos, ahora que su mirada iracunda se posaba sobre el mocoso que había cortado una de sus manos. Sin embargo, nadie estaba listo para lo que iba a pasar.
Fue un parpadeo. Una milésima de segundo. Algo imperceptible a la vista. Una danza de sables de luz, que solo los ojos más atentos fueron capaz de ver con precisión. Momento antes, que los cuerpos de los maestros Alderra y Tead cayesen sobre el suelo sin vida.
¿Qué había pasado? ¿Cómo? Las preguntas aterraron a los Jedis más de lo que ya estaban, cuando se percataron de la mirada asesina en el rostro del general Grievous. Una mirada, que había suplantado su rostro más alegre. Aquel que disfrutaba de acabar de las maneras más sangrientas con sus enemigos jurados. Sin embargo, ese ser que jugaba con su presa se había desvanecido, lleno de rabia tras la pérdida de una de sus extremidades. Ahora... era que el general Grievous iba en serio.
Roy se quejó del dolor una vez más, cuando el agarre del cyborg sobre su pecho se hizo más fuerte, y comenzaba a perforar algunos circuitos que porvocaban descargas electricas incontroladas dentro de su cuerpo biomecánico. Grievous lo alzó en peso, dispueto a volver a arremeter con todas sus fuerzas contra el suelo, seguro que sería capaz de hacerlo pedazos bajo sus pies. Y Roy lo sabía... pero no era capaz de liberarse de su mortal agarre.
Nunes: - ¡Ahora! -
Aislados en su cólera, ni Roy ni Grievous vieron como los cinco maestros restantes se colocaron en línea, y con un empuje combinado de la fuerza, lanzaron al general separatista de vuelto a la oscuridad a la que pertenecía, mientras Roy caía sobre el suelo, girando descontroladamente hasta queda inerte.
Pablo: - ¡Roy! -
Los maestros se acercaron, y mientras Pablo y Huulik revisaban sus heridad, el resto hizo un perímetro improvisado por si Grievous volvía a atacarles. Lo que desconocían, era que tal empuje lanzó al general contra la pared, y su cuerpo encallado sobre la piedra demoraría unos segundos en recuperarse.
Pablo: - Roy. ¿Estas bien?
Roy: Eso... Eso creo... Creo que no puedo mover la pierna izquierda.
Huulik: Esta perdiendo mucha sangre... No... Esto es... ¿Aceite? - Comentó sorprendido, ahora que veía el líquido transparente emeger del interior del padawan.
Pablo: - Tenemos que sacarlo de aquí. Tenemos que salir todos. -
Voolvif: - ¿Pero donde está la salida? -
Eeakar: - Imposible de saber. Está demasiado oscuro. -
Nunes: - Entonces... tendremos que crear nuestra propia salida. -
No hicieron falta más palabras para entender a lo que se refería. La misión se abortaba a toda costa, y la máximo prioridad era sobrevivir. Huir de esa cosa a toda costa. No tenían oportunidad alguna, y lo habían entendido de la pero manera posible.
Eeakar y Huulik tomaron a Roy entre sus hombros, y todos se lanzaron a la carrera, en sentido opuesto hacia donde el general Grievous había sido catapultado, corriendo desesperadamente por alcanzar uno de los muros del lugar, o con la ayuda de la Fuerza, una de las puertas que previamente habían sido selladas. Pero no tendrían tanta suerte.
Voolvif: - ¡Demónios! ¡No hay salida! -
Nunes: - ¡Pablo! -
Pablo: - ¡Si! -
El Ongree se acercó a la estructura, y no dudó en penetrar el duro concreto y metal con su sable de luz, tratando de abrir un agujero lo suficientemente grande para que todos pudiesen escapar. Eakar y Huulik dejaron al moribundo Roy recostado sobre la pared, y se dieron vuelta al escuchar un rugico colético proveniente del interior de la oscuridad misma. Grievous se había despertado, y sonaba estremadamente iracundo.
Eakar: - ¡Apúrate! -
Pablo: - ¡Hago lo mejor que puedo! -
Voolvif: - ¡Mierda! ¡Ahí viene! -
El sentido de la audición mejorado del shitavaven, le permitió escuchar los frenéticos pasis metálicos segundos antes que la mosntruocidad de metal se revelase ante las luces emitida por las hojas de los sables. Segundos antes que este se abalanzara sobre el maestro Huulik, encendiendo tres de sus sables de luz en el aire.
El rodiano no tuvo la fuerza para deterlo, pero al menos pudo salver su vida interponiendo su propio sable en la trayectoria, pero tal fuerza lo lanzó contra la pared, golpeando su cabeza y dejpandolo inconsciente a un par de metros de deonde el maestro Pablo estaba terminando de cortar el orifico tras la pared.
Los maestros Nunes, Eakar y Voolvif enfrentaron al cyborg, pero ahora tenían una portura completamente defensiva. Resistiendo todo lo posible para que el maestro Pablo pudiese terminar con su acometido. Pero enfrentar al general Grievous en pleno apogeo de su ira no era una tarea sencilla en lo absoluto.
El cyborg usaba las modificaciones de cuerpo, de forma tal que sus ataques eran completamente inesperados. Su torso independiente, le permitía girar las partes de su cuerpo por separado, haciendo que sus manos girasen a su alrededor como un vórtice mortal, donde los sables de luz se abalanzaban incontables veces contra las pobres defenzas de sus oponentes.
Sus pies tambien eran extremidades peligrosas e impredecibles, pues cuando cambió su formade lucha, lanzando su cuerpo contra el suelo, usando sus manos como patas y sus pies como brazos, tenía una forma muy diferente de combate, que dejó a los maestros confundidos y resistencio a duras penas.
Pablo: - ¡Ya está listo! ¡Vámos! -
El llamo del Ongree fue un ápice de esperanza, cuando un enorme fragmento de concreto cayó sobre el suelo, dejando ver un conducto de mantenimiento, que llevaba a quien sabe donde, pero era mejor que su estado actual. Gracias a la fuerza que Huulik ya se estaba recuperando, pues cargar con él y con Roy sería extremadamente complejo. Pablo colocó a Roy sobre sus hombros, listo para partir.
Pablo: - ¡Debemos irnos! ¡Ahora! -
Voolvif: - ¡Vállan! -
Nunes: - ¡No! ¡Debemos! -
Voolvif: -¡Ahora! -
El comando fue brusco, con el peculiar hablar gutural del maestro shitavaven, pero era una orden a la que no pensaba decistir. Los maestros Nunes y Eakar se dieron vuelta y corrieron hacia la brecha, mientras el shitavaven se lanzaba solo contra el cyborg para detener su avanza y permitir que el resto escapara.
Pablo: - ¡Vool...! -
Voolvif: - ¡Váyanse! ¡Ahora! -
Roy: - ¡No! -
A pesar de la súplica del padawan, Pablo solo pudo apretar los dientes ante la importancia. Sabía que no podían derrotar a ese monstruo, e incluso huir parecía imposible. Lo menos que podía hacer, era cumplir la voluntad de su amigo, darse vuelta y huir lo más rápido posible, seguido de cerca por los maestros Nune, Eeakar y Huulik.
Voolvif: - Que las Fuerza los acompañe... -
Grievous: - Jedi estúpido. ¿Cress que vas a salir vivo de esta? - Pero el shitavaven solo dejó escapar una sonrisa en su rostro.
Voolvif: - Parece que eso ya no es una opción.