Saga 3: El despertar de la maestra. La búsqueda del alumno.
Durante la época feudal, el sur de Japón estaba dividido en cinco regiones, establecidas por el sistema y las antiguas reglas de los Shinobi.
La región del fuego. Aquí se encuentra la aldea escondida entre las hojas, también conocida como "Konoha". En este lugar, gobiernan los cinco líderes, de los cinco clanes más poderosos de la región. Clan Uzumaki, clan Haruno, clan Hyuga, clan Higurashi y clan Uchiha. Sus servicios, a menudo, son contratados por aldeas pequeñas de los alrededores, abarcando, desde escolta de figuras importantes, hasta la exterminación de Youkai.
La región del viento. Aquí se encuentra el palacio de Suna, habitado por la familia real Del Desierto, quienes, desde épocas ancestrales, han sido bendecidos con la energía sobrenatural de Shukaku, el espíritu de la arena. Solo los que son reconocidos ante sus ojos, como los herederos de sus tierras, pueden adquirir su forma y recibir el manejo absoluto de toda la arena del reino y de otros sitios.
La región del agua. Aquí se encuentra la aldea escondida entre la niebla, también conocida como "Kiri". Después del golpe de estado organizado por sus habitantes; apoyados por los siete espadachines de la niebla, con el fin de derrocar del poder a Yagura Karatachi, el clan Terumi tomó el control absoluto, respaldado por los clanes Yuki y Hozuki, cuyos líderes actuales, sirven a su líder y generala, Mei Terumi, como consejeros y guardianes.
La región de la tierra. Aquí se encontraba la aldea escondida de cristal. Luego del sorpresivo ataque de un ejército de demonios, quedó completamente deshabitada, convirtiéndose en un lugar maldito, pero que aún conserva los laboratorios secretos y avances médicos que se realizaron en el pasado.
La región del rayo. Aquí se encuentra la aldea escondida entre las nubes, también conocida como "Kumo". Está únicamente habitada por humanos y se encuentra en la parte más apartada de las montañas, para evitar cualquier contacto con los Youkai de la región. Buenos o malos. El Raikage gobierna con sabiduría y mano de hierro, siendo auxiliado por su asistente y sus dos guardianes. Destaca por la gran cantidad de sacerdotes y sacerdotisas que residen ahí, haciendo a menudo, trabajos de exorcismo para otras aldeas.
OOO
FFFFF
-3 años atrás-.
-¿Ya se durmió? – le preguntó InuYasha a Mushin, quien asintió.
-Con el té que le di, no despertará hasta mañana. – aseguró el sacerdote, sentándose frente al Hanyou.
En la oscura habitación del templo, solo eran iluminados por un par de velas.
-¿Qué fue lo que le pasó? Tiene la misma mirada que Miroku cuando su padre lo dejó a mi cuidado.
-Perdió a su familia y a su clan en una noche. – explicó InuYasha. – Le quedan dos parientes con vida, pero uno de ellos intentó matarlo.
Hachi puso una mueca de horror.
-Bueno, tú y Kagome ya no tienen por qué preocuparse. – dijo el anciano regordete, rascándose la barbilla. - Les aseguro que aquí estará a salvo.
El Hanyou asintió.
-A propósito, ¿Cómo se llama?
-Sasuke Uchiha. Pero nadie más debe saberlo.
Mushin afirmó con la cabeza, al igual que Hachi.
Luego de unos minutos, ambos se levantaron para despedir en la entrada del templo a InuYasha, quien corrió entre la penumbra de la noche para volver a Konoha lo más pronto posible.
Ya que no quería levantar sospechas por parte de Danzou.
FFFFF
-Señorita HanaYasha. – transformado en una gran figura amarilla con inmensos ojos, Hachi la llamó con tranquilidad, sobrevolando por el bosque del centro de Japón. – Ya casi llegamos al templo del señor Mushin.
La Hanyou abrió los ojos. Sentada en su lomo y con el viento alzando su largo cabello plateado a su derecha, se llevó su mano derecha por debajo de sus ropas, tomando con fuerza el medallón de la figura de rayo.
¿Qué debería decirle a Sasuke cuando lo vea? La respuesta a esa pregunta la inquietaba y, al mismo tiempo, la emocionaba.
Concentrada en ello, no se percató de que Hachi ya había aterrizado a suelo firme, llamándola dos veces para que reaccionara. Se ruborizó avergonzada. Bajó de la gran criatura amarilla y dejó que volviera a su forma original.
Un mapache redondo de estatura baja, vestido con kimonos de colores violetas, rayas rojas y círculos blancos. Después de respirar y golpearse el pecho dos veces, condujo a la joven por una colina empinada, ocupada por unas escaleras de ladrillos.
Al llegar a la cima, la luz del sol deslumbró su vista y su largo cabello fue movido de nuevo por el viento. Frente a un templo de una renovada y elegante fachada, había un gran agujero en la tierra.
-Por aquí, señorita. – le dijo el Youkai.
Ella asintió, rodeando el gran hueco y viendo sorprendida, una tumba en su interior.
-Disculpa. - comentó, llamando la atención de Hachi. – Este lugar...
-Es la tumba del padre del amo Miroku.
HanaYasha entornó los ojos. Dando un par de aplausos, agachó la cabeza y cerró los ojos, rezando en silencio. Al terminar, hizo una reverencia y entró con el mapache al vestíbulo del templo.
-¡Señor Mushin! – exclamó, poniendo sus patas a los lados de su hocico, para que su voz sonara más fuerte. - ¡Señor Mushin! ¡¿Está aquí?!
De pronto, a las orejas de perro de HanaYasha llegaron unos fuertes ronquidos. Con curiosidad, entró a una habitación conjunta, encontrando, acostado en el piso, a un hombre regordete y calvo, con un gran bigote blanco debajo de la nariz. Como vestía ropas de sacerdote, de inmediato pensó que él era el hombre al que el mapache buscaba con tanto ímpetu. Acortando su distancia, se arrodilló y le picó la frente un par de veces, despertándolo.
-¿Ya está la comida...? – fue lo primero que preguntó al abrir los ojos. No obstante, al encontrarse con los ojos dorados de la Hanyou, se sorprendió tanto que dejó de rascarse la panza y se sentó de golpe. - ¿Quién eres, jovencita?
-Gusto en conocerlo. – se presentó, haciendo una reverencia. – Me llamo HanaYasha Higurashi. Busco al chico que dejaron a su cuidado hace 3 años. Su nombre es Sasuke Uchiha.
-Ah, sí lo recuerdo. – el viejo sacerdote dio un salto por su hipo. - Pero como InuYasha me pidió que mantuviera su identidad en secreto, ahora responde al nombre de "Izuna".
-Igual que el hermano menor de Madara Uchiha. – pensó la Hanyou.
-Además, hace 2 años que se marchó otra vez y no lo he visto por aquí desde entonces. Dime, ¿Por qué lo estás buscando?
-Para resolver la injusticia que se cometió con él. – contestó, sería y segura.
-Me pregunto si eso es lo que realmente necesita. – dijo dubitativo, confundiendo a la joven. – Al principio, me ayudaba con lo que le pedía. Incluso comenzó a defender a los habitantes de la aldea cercana de los bandidos. Pero, cuando comenzó a recibir información sobre la persona que busca, su corazón se fue manchando de oscuridad.
-¿A quién se refiere?
-Lo llama "el sujeto de la máscara anaranjada".
Los ojos dorados de HanaYasha se abrieron de par en par. Mushin se levantó. Se acercó a un mueble cercano y, de un cajón, sacó un trozo de papel, extendiéndolo hacia ella.
-Si llegas a encontrarlo, te advierto que ya no es el mismo chico que huyó de Konoha con tu padre y con Hachi.
La kunoichi acercó su mano a la suya. Tomó el papel y lo leyó. Se trataba de un mensaje enviado 6 meses atrás, donde informaba que se hallaba en la aldea de los exterminadores de demonios. Agradecida por sus palabras y por haberle enseñado el papel, se levantó. Hizo una reverencia y se marchó.
PPPPP
Pasados tres días desde que salieron del templo del sacerdote Mushin, Hachi aterrizó frente a un fuerte de madera. La entrada era enorme. Pero solo podía abrirse desde adentro, por lo que, sin tener más alternativa, la Hanyou la golpeó con su puño derecho, teniendo cuidado de no destruirla con su fuerza. Unos segundos después, apareció ante ella una mujer de ojos y cabello castaño, asomándose por una rendija.
-¿InuYasha? – preguntó atónita.
-Ah, no, yo... - replicó nerviosa. – Soy su hija, HanaYasha.
Al escuchar aquello, la mujer se apresuró en abrir la entrada. Y una vez que pudo verla mejor, corrió hacia ella y la abrazó, como si hubiera recibido a su querida amiga Kagome. Sintiendo su cariño y aprecio, la Hanyou se quedó pasmada.
-Bienvenida. Pasa, por favor.
Sango la invitó a su hogar, tomándola de la mano derecha y conduciéndola a una pequeña cabaña en el interior.
Mientras caminaban, sus ojos dorados apreciaron, con profunda pena, unos montículos de tierra que se hallaban junto al fuerte. Cada uno con flores de distintos tipos.
-¿Te gustaría un poco de té? – interrogó la mujer de pronto.
-S-Sí... muchas gracias. – asintió apenada, haciendo reír a su acompañante.
Ya dentro de la cabaña, HanaYasha se percató de lo diferente que era la vida en el centro de Japón.
Las fotografías no existían, pero si las pinturas, la tinta y los pergaminos. Había sillas de madera, pero no cómodos sillones, como los que los sannin tenían en su oficina.
Incluso las herramientas para hacer armas también eran distintas. Las de Sango, parecían obsoletas si las comparaba con las que Orochimaru tenía en su laboratorio.
En eso, la antigua exterminadora le sirvió con amabilidad una taza de té.
-Dime, ¿En qué puedo ayudarte? – cuestionó, sentándose frente a ella con una sonrisa.
HanaYasha bebió un poco del contenido de la taza y exhaló.
-Estoy buscando a Sa...
FFFFF
-Como InuYasha me pidió que mantuviera su identidad en secreto, ahora responde al nombre de "Izuna".
FFFFF
-Perdón, quise decir, Izuna. – se corrigió, sonriendo avergonzada. – El sacerdote Mushin me dijo que estuvo aquí.
-Sí... pasó aquí una temporada. – afirmó Sango. – Pero mi esposo y yo casi no lo tratamos, porque la mayor parte del tiempo, salía a misiones de cacería de demonios con mi hijo Hisui y con mi hermano Kohaku.
-¿Y a ellos en dónde puedo encontrarlos?
-En este momento, están en la aldea vecina.
HanaYasha bebió rápidamente el resto de su té y se incorporó para hacer una reverencia.
-¡Muchas gracias! – exclamó, saliendo de la cabaña y corriendo de vuelta hacia el fuerte.
Sango, atónita por lo ocurrido, parpadeó confundida antes de sonreír.
-Tiene la misma energía que Kagome.
PPPPP
-¡Hiraikotsu!
Lanzando el boomerang gigante que una vez perteneció a su madre, el más joven del grupo de los exterminadores, consiguió dar en el blanco, partiendo a la mitad a un gigantesco gusano Youkai que amenazaba con devorar a unos niños. Más de ellos, se arrastraban por diferentes partes de la aldea, asustando a los pueblerinos y destruyendo de golpe las casas.
-¡Ustedes vayan por allá! – ordenó Kohaku, lanzando su enorme cuchilla con cadena a otro gusano.
A unos metros, Hisui volvió a lanzar el boomerang. No obstante, su siguiente blanco escapó a tiempo de su ataque, escondiéndose en la tierra. Atónito por ello, no se dio cuenta de que la criatura ahora se hallaba detrás de él.
Kohaku lo llamó preocupado, intentando llegar para defenderlo con su arma. Sin embargo, alguien más se le adelantó, cortando al gusano en varios pedazos, con unas afiladas cuchillas rojas.
Llegando al suelo y parándose al lado de Hisui, HanaYasha guardó a colmillo sangriento en su funda.
-¡Jefe!
Kohaku despertó de su trance, volteando a sus subordinados. Otros tres hombres que también eran exterminadores de demonios.
-¡No va a creerlo, los otros gusanos fueron exterminados!
-¡Esa chica los volvió polvo con su espada!
Al escuchar aquello, el hombre de ojos y cabellos castaños, volteó de nuevo hacia la recién llegada.
-¡Estoy buscando a Hisui y a Kohaku! – exclamó la Hanyou. - ¡¿Están aquí?!
-Y-Yo soy Hisui. – dijo el muchacho a su lado, levantando su mano derecha, mientras cargaba su gran boomerang con la izquierda.
El líder de los exterminadores se aproximó a ellos e hizo una reverencia.
-Gracias por ayudarnos. – habló con una sonrisa. – Me llamo Kohaku, ¿Qué puedo hacer por ti?
-Mi nombre es HanaYasha Higurashi. Soy la hija de InuYasha y Kagome. – explicó. – La señora Sango me contó que Izuna estuvo pasando tiempo con ustedes y me preguntaba si conocen su paradero actual.
-Tienes razón, pasó un tiempo aprendiendo y trabajando con nosotros... - su sonrisa, fue reemplazada por una mirada seria. - ...hasta que pasó cierto incidente y huyó.
El corazón de HanaYasha dio un vuelco.
-¿Le pasó algo grave?
-A él no. Pero al terrateniente que nos contrató en aquella ocasión, le cortó la cabeza con su espada.
-Fue algo extraño... - habló el hijo de Sango. – de pronto, todos dejamos de estar conscientes.
-Lamentamos no poder ser de mucha ayuda. – comentó Kohaku de nuevo, con una sonrisa triste. - Es todo lo que sabemos.
-No se preocupen. – la Hanyou los reverenció. - Agradezco que me hayan dado un poco de su tiempo.
El grupo asintió. De pronto, escucharon unos ronquidos cerca de ahí. Al girar por la esquina de una de las cabañas que quedaron intactas, encontraron dormido profundamente a Hachi.
-Cielos... - dijo HanaYasha, bajando abrumada la cabeza.
-¡Kirara! – exclamó el líder de los exterminadores, llamando su atención, la de su sobrino y la de sus compañeros.
Unos segundos después, apareció ante ellos una imponente pantera de dos colas, pelaje color crema y grandes ojos rojos. Acercándose a HanaYasha, la olfateó antes de lamer su mejilla izquierda y ronronear.
-Ella te llevara a donde gustes. Y, si encuentras a Izuna, ten cuidado con él.
La joven asintió. Se montó al lomo de Kirara y partieron de ahí, volando a la altura de las nubes.
PPPPP
Horas más tarde, Kirara se detuvo frente a un gran campo abierto, marcando el inicio de un bosque. El gran manto nocturno mostraba sobre ellas, muchas estrellas que destellaban, brindándole a HanaYasha un pacífico sentimiento que la hizo respirar profundamente.
Agotada, se sentó sobre la hierba y se quitó sus botas para estar más cómoda. La pantera se puso ante su espalda, brindándole su lomo para que pudiera apoyarse. La Hanyou le agradeció el gesto con una sonrisa.
Entonces, de sus hombros, se quitó la mochila azul oscuro que sus padres le habían entregado, abriéndola para revisarla. La cantidad de pergaminos era confusa... pero también eso explicaba porque estaba tan pesada.
También había comida, mudas de ropa y, lo que más la sorprendió, un haori de color azul oscuro, con el símbolo del clan Uchiha tejido en su espalda. A la prenda, se encontraba atada una banda ninja de listón azul. Luego de acercarla a su rostro y olfatearla levemente, sus ojos se abrieron como platos.
FFFFF
-Para engañar a Danzou y a sus hombres, InuYasha colocó la camisa y las sandalias de Sasuke a la orilla del rio Nakano, consiguiendo que todos pensaran que había muerto.
FFFFF
-Papá... - murmuró HanaYasha, estrujando la tela de la banda con suavidad. Un segundo después, se llevó su pulgar derecho a sus colmillos y se hizo un corte que sacó un poco de sangre. - ¡Jutsu de invocación! – exclamó, poniendo la palma en la tierra.
De una gran cortina de humo, salieron cinco perros diferentes, todos usando capas de color rojo oscuro, con el símbolo del clan Higurashi en su espalda.
Furu, un perro pequeño de pelo color negro, con orejas parecidas a las de un lobo, de ojos grandes y blancos.
Shiratori, el hermano menor de Furu, un perro mediano con una cicatriz de rayo en su ojo derecho, de pelo color plateado, con orejas parecidas a las de un lobo, de ojos grandes y negros.
Tora, un perro del mismo tamaño que Shiratori, de pelo color rojo, con vendas en sus piernas delanteras, orejas parecidas a las de un lobo y ojos pequeños y dorados.
Jiyuu, un perro grande de pelo color café oscuro, con una cicatriz de rayo debajo de su ojo izquierdo, con orejas parecidas a las de un lobo, de ojos pequeños y plateados.
Yuki, la única hembra de los cinco, de pelo color violeta, del mismo tamaño que Jiyuu, con las orejas caídas, un mechón de pelo negro en la cabeza que cubría una parte de su ojo izquierdo y ojos pequeños de color dorado.
-¡Lady HanaYasha! – gritaron emocionados, abalanzándose a su ama y lamiéndola del rostro.
-¡No, esperen! – bramó la Hanyou, riéndose. - ¡Me hacen cosquillas!
-¡Pensamos que ya no nos quería! – dijo Shiratori, llorando lágrimas en forma de cascadas. - ¡Qué nos había reemplazado por un...! – al encontrarse con los enormes ojos de Kirara, un sudor frío pasó por su cuello. - ¡UN GATOTEEEEEEEEEE! – exclamó, poniendo en alerta a su hermano y a sus compañeros.
-¡Guarden la calma! – exigió la joven. - Kirara es nuestra aliada, así que no se atrevan a lastimarla.
Los perros se sentaron con normalidad y gimieron.
-¿Qué podemos hacer por usted? – interrogó Jiyuu, el mayor del grupo.
-Necesito que olfateen esto y localicen a su dueño. – pidió la Hanyou, acercándoles la banda ninja. - Cuando lo encuentren, hagan el Jutsu de invocación inversa.
Los perros asintieron y se pusieron en marcha, saltando hacia el interior del bosque tras ella.
-Por favor... - suplicó en su mente, estrujando de nuevo la banda en su mano derecha. – encuéntrenlo pronto. Necesito verlo cuanto antes. Saber que está bien.
Para consolarla, Kirara se levantó y puso su cabeza debajo de su mano, ronroneando. Sonriendo, la joven la acarició, sentándose de nuevo, tal y como estaban antes.
Fin del capítulo.
Queridos lectores, muchas gracias por su paciencia! Espero les haya gustado el primera capi de la tercera saga! Nos vemos el próximo miércoles con una nueva actualización. Saludos para todos!
