Durante la primera parte del viaje, de camino al castillo de Suna, el príncipe Gaara, sus hermanos, sus soldados y el equipo Karin, no tuvieron ningún problema para escoltar a Rasa. Sin embargo, al atravesar un lugar lleno de pilares; formados naturalmente con conjuntos de diversas rocas, los temores de los ninjas de la región del viento se volvieron realidad.
Después de tantas advertencias y palabras sin sentido dichas por Rasa, un grupo Shinobi los acechaba desde las sombras para liberarlo. Los primos Uzumaki fueron quienes se desenvolvieron mejor en la situación, uniéndose para crear variantes del rasengan y acabar con el enemigo.
O, al menos, eso fue lo que creyeron, hasta que Sakura y Karin los retiraron del genjutsu en el que los sometieron por sus prisas, revelando que Kankuro; con sus marionetas, y Hinata; con el byakugan resaltando las venas alrededor de sus ojos blancos, fueron quienes acabaron realmente con los dos alborotadores. Naruto tragó saliva, avergonzado.
Otra vez estaba en deuda con Hinata.
PPPPP
En medio del bosque cubierto de nieve, con los rayos del sol de mediodía iluminando los alrededores, Sasuke se hallaba parado a la mitad de un claro. En los troncos de varios árboles, colgó dianas de papel en ángulos diferentes.
Dio un salto hacia arriba, girando su cuerpo de manera que quedara con la cabeza hacia abajo. Acto seguido, sacó varios kunai de su bolsa de herramientas y los colocó entre los dedos de sus manos, cruzando sus brazos sobre su pecho.
Cerró los ojos. Y, a continuación, lanzó las armas en dirección a cada una de las dianas. Incluyendo una que se encontraba detrás de una pequeña roca, cambiando el trayecto del kunai con otro que aguardaba todavía en su mano derecha.
No obstante, ese cambio, en lugar de favorecerlo, lo terminó perjudicando, dirigiendo el arma fuera de su objetivo. Frunció el ceño. Y antes de poder moverse para evitar aquella colisión, observó anonadado como un arma ajena cambiaba de nuevo la dirección del kunai, dando en el blanco planeado.
Giró en el aire y aterrizó a salvo, cerca de uno de los árboles marcados. Desde ahí, vio en silencio la curiosa mirada que su maestra le dedicaba al espacio cubierto de nieve blanca, y ahora, de armas ninja.
HanaYasha se percató de que su intención había sido recrear el entrenamiento que Itachi solía hacer en solitario. En la época en la que todavía no formaban parte de Raíz y su única preocupación era obtener más habilidades.
Buscando la apreciada paz que deseaban para sus seres queridos.
Ese pensamiento le dio una punzada de tristeza a su corazón, haciéndola bajar la mirada. Sin embargo, de no haber sido por el maullido de Kirara, sentada a su derecha, hubiera permanecido más tiempo sumergida en sus melancólicos recuerdos. Sonrió, esforzándose por esconderlos, mientras daba media vuelta y caminaba entre los árboles. Sasuke la alcanzó.
-No debiste interferir. - dijo seriamente. - Pude solucionarlo por mi cuenta.
-Lo sé. - asintió, manteniendo su vista al frente. - Te has vuelto muy fuerte.
El Uchiha se detuvo de pronto y la miró pasmado, obteniendo, tanto su atención como la de la gatita de dos colas.
-No hablas en serio. - aseguró, apretando los puños y recordando la promesa que hicieron hace 3 años. - De lo contrario...
"Ya tendría el valor para decirte mis sentimientos".
-Lo digo en serio. - comentó con tranquilidad, sorprendiéndolo con su sonrisa. - Tus habilidades han sido de gran utilidad en las últimas aldeas que visitamos. - agachó de nuevo la mirada, recordando a sus compañeros. - Yo, por otro lado, siento que aún tengo mucho que aprender. De no ser así...
"Itachi y Taichi..."
-Fue una trampa. - la interrumpió, dando la impresión de haber leído sus pensamientos.
HanaYasha lo observó confundida, incrementando los temores de su corazón.
-¿A qué te refieres?
Sasuke parpadeó y tomó el valor para mirarla de frente. De todas formas, decidió que lo mejor era permanecer en silencio. Pasar a su lado derecho y regresar al campamento. Sin embargo, la Hanyou no estaba dispuesta a dejarlo ir, tomándolo del brazo antes de que pudiera avanzar más allá de los arbustos congelados.
-¿Esa fue la impresión que te dio al ver mis recuerdos? - preguntó, enojada. - ¿Que mi última misión con Itachi y Taichi fue una trampa de Danzou?
Analizando su expresión, el muchacho comenzó a creer que cometió una equivocación. La joven todavía no estaba preparada para saber esa verdad. Podía intuirlo por el poco desarrollo que tenía su sharingan, apareciendo de improviso ante situaciones de crisis, y por la inquietud con la que su voz salía de sus labios. Con suavidad, se deshizo de su agarre y siguió su camino. Para entonces, HanaYasha concluyó que se trataba de un asunto que debía resolver por su cuenta... hasta que se le ocurrió la manera de destacarlo de nuevo.
-¡Enfréntame! - exclamó, consiguiendo que su pupilo se detuviera y diera media vuelta hacia ella, mirándola inexpresivo. - ¡Si ganas, me lo explicarás cuando tú quieras! ¡Pero si yo gano, lo harás durante el almuerzo!
Sasuke quedó atónito al escucharla. Realmente nunca se había dado el tiempo de pensar en ello.Permaneciendo serio, se giró y le pidió que lo siguiera.
Pasados unos segundos, llegaron a un lugar junto a una cascada congelada, donde el canto de los pájaros se distinguía mejor. Mientras HanaYasha y Kirara estaban encantadas con ello, el Uchiha se retiró su capa negra y la arrojó sobre la nieve.
El sonido alertó a la kunoichi, viendo como se acercaba con lentitud, sacando su espada de su funda. La gatita de dos colas se apartó hacía un árbol, dándole la oportunidad de desenvainar a colmillo sangriento, antes de que su hoja impactara con la de kusanagi. El resonar de los filos asustó a las aves.
-No está permitido usar ninjutsu. - dijo Sasuke.
-O el sharingan. - añadió la Hanyou, poniendo más presión en su espada.
El muchacho saltó hacia atrás, terminando en el tronco de un árbol, impulsándose y volviendo con su maestra. Ella lo recibió de nuevo con la hoja de su espada, sin quitarle los ojos encima.
Ambos estaban concentrados en vencer al otro. Por lo mismo, ninguno estaba dispuesto a ceder. Era un enfrentamiento en el que, no solo se estaba sellando una decisión. Sino que también era para demostrar que tanta diferencia tenían actualmente sus habilidades.
Las de Sasuke en especial, ya que, más que saber que era fuerte, pretendía ser finalmente reconocido. Con ello en mente, se apartó y empezó a atacar a su maestra con una estocada tras otra, expulsando chispas violentas de los filos y obligándola a retroceder en cada choque.
De todas formas, HanaYasha se sentía tranquila. Se había precipitado a pensar que todavía había cosas que debía aprender. Pero, lo cierto, es que dijo aquello por lo abrumada que todavía se sentía, al haber perdido ante alguien como el sujeto de la máscara anaranjada.
Al haber permitido que asesinaran con crueldad a sus amigos más queridos.
Frunció el ceño. Giró su cuerpo hacia abajo e hirió la pierna de su alumno con un pequeño corte en el muslo derecho. O al menos, eso fue lo que creyó, antes de percibir una presencia amenazante a sus espaldas.
Aún sin usar el chidori, la velocidad de Sasuke resultaba ser tan avasalladora como la suya, culminando en un nuevo choque de sus armas y en una ráfaga que tiró la nieve de las copas de varios árboles, debido a la fuerza del impacto. Las espadas resonaron de nuevo, consiguiendo que HanaYasha se quejara, por lo cerca que estaban de su oído izquierdo, mientras protegía su cara de kusanagi.
El Uchiha chasqueó la lengua. Otro poco y le hubiera hecho un corte lo suficientemente accidental como para detener el encuentro. Dio media vuelta a su izquierda, sin separar las armas, y luego, un salto hacia atrás para apartarse. Por mucho que lo meditara, no consiguió encontrar un movimiento con el que pudiera obtener la victoria.
En eso, fue sorprendido por un veloz ataque de la joven, perdiendo el equilibrio. No supo en qué momento se había abalanzado hacia él. Lo que sí sabía era que si caía en la nieve, todo su esfuerzo habría sido en vano.
Y aunque sí estaba dispuesto a explicarle mejor sus circunstancias, sin importarle si estaba preparada para ello o no, también anhelaba que le dijera lo que pensaba realmente de él.
Si lo seguía viendo como a un niño que debía cuidar, o si lo veía como al hombre que podría caminar a su lado, por el transcurso de varias estaciones.
No podía perder. No debía perder.
Alcanzando a poner la espada en la nieve, se impulsó hacia adelante. Dio media vuelta y se abalanzó nuevamente hacia su maestra con varias estocadas a gran velocidad.
HanaYasha no retrocedió esta vez. Se mantuvo en el mismo lugar, analizando con frialdad cada ataque y reaccionando a tiempo para bloquear o agacharse y esquivar.
En otro de sus movimientos, se percató de una abertura, la cual, usó para clavar a colmillo sangriento en la nieve, tomando la empuñadura con ambas manos para balancearse hacia adelante y patearlo.
Sasuke retrocedió, protegiéndose con sus brazos, y saltó al tronco del árbol más cercano. La Hanyou lo imitó, dando un giro invertido en el aire; apoyándose en su espada.
Una vez en el tronco, saltó. El muchacho también, chocando un par de veces las armas, para luego ir a dos troncos diferentes.
En el cuarto salto; formando un medio círculo a unos metros por encima de la nieve, sin apartar su mirada del otro, el sharingan apareció de forma intermitente en las pupilas doradas de la joven.
Sintiéndolo con incomodidad, HanaYasha se separó de Sasuke, terminando, esta vez, en la rama de un árbol y colocando su espada por encima de su cabeza, cubriendo su filo con un aura carmesí que dejó atónito al menor.
-¡Viento de sangre helada! - exclamó, bajando a colmillo sangriento para expulsar su técnica.
Sasuke se apartó del tronco donde se hallaba y clavó a kusanagi en la nieve, usándola como conductor para protegerse con una barrera. No obstante, cuando el ataque de la joven impactó, una fuerte explosión derivó de las energías de ambos, haciéndolo gritar y volar hacia atrás por el aire.
Saltando hacia otras ramas, la peliplateada se dirigió a él, parándose sobre su cuerpo, antes de que pudiera levantarse, y amenazando su rostro con la punta de su espada. Se analizaban mutuamente. Tanto como para percatarse de detalles inesperados del otro.
Las ropas de la Hanyou estaban maltratadas, soportando rasguños agresivos hechos al azar en el aire. Mientras tanto, ella bajó el filo de su arma hacia su camisa blanca, moviendo a un lado el pliegue de su izquierda para observar mejor la cicatriz en su pecho.
Por fuera, se hallaba inexpresiva. Por dentro, sus miedos empeoraban con creces. Era similar a la que tenía en su espalda. Entornó los ojos. Tomó con más fuerza la empuñadura de colmillo sangriento y la elevó de nuevo a la cara del muchacho, obligándolo a retroceder. Kirara los miraba a lo lejos con curiosidad, sentada sobre la nieve.
-Hace 7 años, no habría dudado en matarte. - comentó seriamente, confundiéndolo más.
-¿A qué te refieres?
La joven retiró su espada y la guardó en su funda, ofreciéndole enseguida su mano derecha. Sasuke aceptó su gesto y se levantó, viendo como usaba su estilo de viento para entregarle su capa negra en sus hombros, antes de regresar a la zona que designaron para su campamento.
PPPPP
-Cuando formaba parte de la fundación, Danzou aprovechó mis habilidades como Hanyou para llevar a cabo varios asesinatos secretos.
Explicó HanaYasha, sentada en un tronco hueco junto a Sasuke, sosteniendo platos de sopa caliente. Kirara devoraba su porción a su lado derecho, maullando gustosa.
-Si un shinobi de la hoja quiere renunciar a su labor, para mudarse a otro lugar y tener una vida libre de batallas, debe cumplir con varios requerimientos establecidos por los sannin. - prosiguió seriamente. - Sin embargo, lo que hace a Danzou tan temible, es su nivel de cautela en estos asuntos. Aunque todos esos ninjas resolvieran sus pendientes y cumplieran a la perfección con los requisitos, eso nunca le resultaba suficiente como para confiar en que no pondrían la seguridad de Konoha al borde de un abismo. Por eso me necesitaba. Con mis cualidades, no tendría ningún problema para eliminar a cada desertor... junto con sus familias.
Al muchacho le costaba visualizar tal escenario. Su amada Hanyou, entrando a hurtadillas en una vivienda desconocida, masacrando a sus ocupantes con colmillo sangriento. Reflejando sus ojos entre rayos lunares, relámpagos y gotas carmín.
-Siempre que llegaba a la aldea sentía tanta repugnancia por mi misma... - agregó la joven, despertándolo de sus pensamientos. Su plato de sopa temblaba en sus manos. - pero, en cada ocasión, Danzou me aseguraba que era por mi propio bien. Para evitar una posible venganza por destacar demasiado, sin importar que mi cara estuviera tras una máscara. - hizo una pausa. - Por eso, ninguna familia podía tener un solo sobreviviente.
Sasuke bufó, recordando la ocasión en la que habló con su bisabuelo en medio de la calle, antes de que Fugaku apareciera entre ambos. Su plato dejó de temblar, dándole un sorbo antes de expresar:
-Asi que esas son las misiones que se llevan a cabo en Raíz.
-Los líderes no saben nada. - aclaró su maestra. - Esas atrocidades son órdenes directas de Danzou. Está tan loco que hará lo que sea para proteger Konoha a su manera.
-Quizás por eso le ordenó al tipo de la máscara que buscara los ingredientes para el brebaje Youkai y la piel de ningyo.
HanaYasha viró hacia él, parpadeando incómoda.
-¿Por qué piensas que son aliados?
El Uchiha también volteó hacia ella, con el sonido de la madera crepitando dentro del fuego.
-Porque no fue ninguna coincidencia que Danzou los enviara a ese lugar de la región del agua en su última misión. - señaló. - Lo hizo para que el tipo de la máscara los asesinara.
Al escuchar aquello, HanaYasha hizo a un lado su plato hondo y fijó su vista en la fogata que alimentaba la gran olla con sopa caliente, permaneciendo en silencio por unos segundos que parecieron eternos.
Apretó los puños sobre sus piernas y cerró los ojos. Aunque su cuerpo no hubiera sido atravesado por una de las garras de la hidra, el enmascarado hubiera encontrado otros caminos para deshacerse de las peligrosas armas que Danzou ya no necesitaba.
Las armas dispuestas a renunciar a la violencia, con tal de obtener su anhelada versión de la paz.
FFFFF
-¡Ese viejo está tramando algo macabro! ¡Tal vez sea una trampa para matarte!
-Correré el riesgo.
PPPPP
-¿Por qué quieres unirte a Raíz?
-¡Ay! ¡¿Por qué te interesa tanto?!
-Porque eres mi amiga. Y de ninguna manera permitiré que Danzou te utilice a su antojo.
FFFFF
-Taichi, Itachi...
Abrió los ojos. Relajó sus manos y se levantó, caminando con pasos cortos hacia un árbol cercano. Sasuke observó su largo cabello plateado cubriendo su espalda.
-Por lo que pude notar en nuestra pelea, necesitas ayuda con tus campos de fuerza. - comentó, mirándolo por encima de su hombro izquierdo. - A cambio, quiero que me enseñes a controlar el sharingan.
Su petición lo dejó boquiabierto un segundo.
-Claro... si estás de acuerdo.
Asintió. Tomó una rama a su derecha y comenzó a dibujar varias figuras en la nieve. La Hanyou se acercó, cuidando no estropear nada con sus pasos, hasta que consiguió sentarse a su izquierda, en el tronco hueco.
-El sharingan cuenta con tres técnicas poderosas que el clan Uchiha considera "tesoros". - explicó, señalando los dibujos de derecha a izquierda. - El amaterasu, las llamas negras. Se activan cuando se tiene grandes deseos de proteger a los demás. El susano'o, un espíritu que surge desde la voluntad y el alma. Solo puede manifestarse cuando se ha sufrido por la pérdida de un ser querido al que se amaba profundamente.
Al conocer ese dato, la peliplateada recordó a Fugaku, a Mikoto y al resto de los miembros del clan Uchiha que murieron por culpa del incendio, sintiendo tristeza por su pupilo.
-El tercer tesoro... es un misterio.
Dio un respingo, asombrada.
-La parte que contaba sobre este en la piedra sagrada, fue destruida.
-¿Cómo lo sabes?
-Shisui me llevó a verla una vez. A una antigua sala de reuniones bajo el templo Nakano que era visitada constantemente por Danzou.
PPPPP
-¿Me llamó, Danzou-sama? - preguntó Sai, entrando a su oficina oscura de la fundación.
El mencionado giró su vista de los papeles en su escritorio hacia el recién llegado.
-Reúnete con Yugao y su equipo en la región del agua. - ordenó. - Ha llegado la hora de matar a los demonios.
El corazón de Sai latió con inquietud, captando su verdadero mensaje. Reverenciando al anciano, dio media vuelta y se marchó. Rezaba con fuerza para que HanaYasha Higurashi no hubiera dado con el paradero de Sasuke Uchiha.
Fin del capítulo.
Queridos lectores. Me da mucha pena comunicar que los próximos capítulos de esta historia, y otras que estoy publicando, tardarán en salir debido a que me lastimé mi mano derecha.
Me es imposible escribir con la misma normalidad con la que lo hago en el teclado de mi computadora, así que, para poder redactar el capítulo que acaban de leer, fue toda una travesía acostumbrarme a decir lo que quiero escribir, en voz alta, por medio del micrófono de Google.
Espero el capítulo de esta ocasión les haya gustado y puedan comprender mi frustración al no poder escribir de la forma que quiero.
Cuídense mucho y espero poder leer sus interacciones en alguna otra semana de diciembre. Si no, entonces las publicaciones continuarían hasta el 2025. Agradezco enormemente el apoyo que le dan a mis escritos.
Muchas gracias por su atención, hasta luego.
