Ranma 1/2 no me pertenece. Todos los derechos están reservados a su autor original, Rumiko Takahashi. Esta obra es escrita sin fines de lucro.
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Entre amores y karate.
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Capítulo 2.- No me hables de amores imposibles.
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El día miércoles llegó, y con ello los nervios de Akane aumentaron hasta alcanzar el tamaño del planeta tierra. Ese día la profesora Matsuda empezaría el proceso de selección de los alumnos que conformarían el grupo encargado de representar en lo alto a la escuela para los torneos internacionales. Estaba segura de que ella sería quizá la capitana del equipo femenino, pues de todas sus compañeras era la que tenía el rango más elevado. Incluso, se atrevía a pensar que sería la cabeza representativa de la escuela, o al menos eso le dijo su amiga del club de porristas, Hiroko.
Otra cosa que la tenía con los pelos de punta (y no por algo agradable) fue toparse con Saotome en la universidad. Después de su riña de la noche anterior no esperaba un saludo cordial. Y justamente fue eso lo que pasó, ni bien Ranma entró al salón no le saludó ni por cortesía. "Que idiota." Pensó Akane, ya que por lo menos por cortesía debía saludarla.
Ranma tampoco estaba contento. Después de todo lo ocurrido, estando en su habitación habló con su amigo Ryoga por mensajes en Line, contándole sobre "la chica con más cromosomas XY que jamás haya conocido". Ryoga pensó que simplemente exageraba, pero el de trenza hablaba con tanta pasión sobre ello que de verdad pensó que sería una tomboy total. Y cuando Ranma entró en el salón de clases decidió no saludarla. Si ella fue grosera con el desde anoche, el no tenía por qué ser amable con ella.
El tiempo voló y Akane se encaminó a las clases de karate, despidiéndose de sus amigas, quienes estudiaban acondicionamiento físico. Llegó a los vestidores y se cambió el gi de la escuela, atándose su pelo largo en una coleta. Una vez estando en el gimnasio dejó sus cosas en el lugar de siempre. Saludó a algunos compañeros e inmediatamente se puso a calentar, realizando estiramientos en piernas y cadera.
—Oigan, ¿Quién será el?
Akane escuchó la pregunta de una de sus compañeras, pero trató de no desconcentrarse de sus ejercicios de calentamiento.
—Ni idea, pero es muy guapo.
—Miren, si que se ve que es fuerte.
La chica cerró los ojos mientras contaba los segundos que debía estar flexionada tocando las puntas de sus pies, sentada en el tatami, tratando de despejar su mente de todo el estrés. Cuando por fin estaba sintiendo tranquilidad, escuchó a alguien a su lado, soltando la risa burlona más conocida por ella (para su desgracia).
—Para ser una artista marcial experimentada te hace falta mucha elasticidad.
Bufó molesta. Se incorporó hasta quedar sentada de manera recta, mirando esos ojos zafiro que se encontraban burlándose de su capacidad de elongación. —Como si tu supieras de flexibilidad. Las mujeres tenemos más capacidad de elongación que los hombres. No por nada la mayoría de danzantes de ballet son mujeres.
—Tú lo has dicho. Mujeres. Yo aquí solo veo a alguien con tantas hormonas masculinas como las que yo poseo.
Esta vez si se había pasado. Akane se levantó para encararlo, sin importarle si toda la clase les miraba, cuando escuchó como entraba la profesora Matsuda al aula. Solo atinó a fulminarlo mientras Ranma le dedicaba una sonrisa de autosuficiencia. Akane inmediatamente se posicionó al otro extremo de la clase.
—Buen día clase.— La clase entera saludó como normalmente se hacía. —Antes de comenzar, adelanto que tenemos un nuevo alumno. Me comentaron que era el perfilado principal de su universidad anterior. Por favor, preséntate ante todos.
Ranma dio un paso hacia adelante, sin reverenciarse. —Mi nombre es Ranma Saotome. Un gusto.
Enseguida toda la clase empezó a cuchichear, sobre todo las chicas. "Aquí vamos de nuevo" pensó Akane rodando los ojos.
—Gracias por presentarte. Puedes volver a tu posición. —Ranma obedeció. —De acuerdo, les planteo lo siguiente: Dividiré el proceso de selección para hacerlo más fácil. La primera parte será hoy. Calentaremos como siempre lo hemos hecho, y posterior a eso haremos combates entre ustedes. Los ganadores de estos combates pelearán el día viernes para definir oficialmente al equipo. Planeo que sean cuatro chicos y cuatro chicas quienes nos asistan, y cada grupo tendrá a su líder. Me basaré en las técnicas, en su adecuado uso y en base a los puntos que acierten por cada movimiento. ¿Están de acuerdo?
—¡Si, sensei!
—Bien. A calentar, empezaremos en un rato.
Todos empezaron el respectivo calentamiento. Akane estaba más que dispuesta a ganar para pasar a la selección del día viernes, por lo que no dejaría que el hecho de tener al pedante de Saotome ahí le distrajese de su enfoque. Por otro lado, Ranma estaba más que divertido con la situación. Pudo ver la cara de molestia que ella portaba cuando escuchó a la profesora decir que él era de un rango alto en su antigua universidad. Seguramente le había picado en su ego y era por lo mismo que estaba más que interesado en ver el nivel de combate que ella manejaba.
Después del calentamiento todos se reunieron alrededor del tatami para poder presenciar las peleas. La profesora Matsuda dio límites de 10 minutos entre cada pelea para que todos pudiesen pasar a combatir. Una vez iniciaron los combates la sala solo estaba llena de asombro y tensión. Ciertamente Ranma se sorprendió del nivel de destreza que la gran mayoría manejaba, aunque realmente les faltaba un largo camino que recorrer para mejorar.
Llegó el turno de combatir para Akane contra otra de sus compañeras. Ambas se levantaron y se posicionaron en cada extremo del tatami. Saludaron a la profesora, y después entre sí. Adoptaron finalmente las posiciones de lucha, esperando la señal para comenzar. Akane respiró profundamente y apretó más sus puños, intentando concentrarse. Ranma simplemente la miraba, por alguna razón ver su cara de concentración le pareció interesante.
La profesora dio la señal y empezó el combate. La oponente de Akane comenzó intentando encestar una patada en el costado, sin embargo la de ojos marrones bloqueó rápidamente con el brazo y encestó una patada certera en la cabeza. Tomaron distancia, y la otra chica volvió a arremeter, esta vez intentando derribar a Akane, sin embargo, su precisión fallo y Akane fue quien la derribó dando una patada a la espalda sin problemas, cayendo su rival al suelo.
—¡Ippon!— Gritó la profesora Matsuda. Ranma, por otra parte, sonrió genuinamente. El señor Tendo no mentía después de todo.
La oponente se levantó y retomó posición. Akane esta vez fue quien realizó el movimiento atacando, intentado patear la espalda de su compañera, sin embargo la chica logró derribarla esta vez dando una patada en el costado.
—¡Ippon!
Retomaron el combate. La otra chica intentó encestar patada en abdomen, siendo esquivada por Akane, quien empezó a moverse alrededor del tatami, esquivando los golpes que su compañera intentaba darle. Cuando su oponente se acercó para intentar marcar un golpe Akane soltó una patada en el abdomen, empujando a su compañera quien cayó nuevamente.
—¡Waza-Ari!
Volvieron al combate. La rival atacó, Akane bloqueó con el brazo izquierdo y golpeó la cara con el puño derecho.
—¡Yuko! Tendo, estás a dos Yuko o un Waza-Ari de ganar.
Se miraron y adoptaron nuevamente posición de ataque. Akane atacó en costado derecho, pero su oponente la esquivó y por poco le encesta un puño en la cabeza. Se alejó, esperando el momento adecuado. No quería un puño, ni tampoco una patada. Quería derribar. Y finalmente vio su oportunidad cuando su compañera nuevamente intentó darle una patada al abdomen. La de ojos marrones la atacó con un puñetazo que logró esquivar, sin embargo, lo que no esperaba su rival es que Akane contraatacó con una patada en el costado, desestabilizándola y haciéndola caer.
—¡Ippon! ¡Se acabó el encuentro!
Ambas se levantaron, dándose la mano como si no hubiese ninguna rivalidad. Se inclinaron y mostraron respeto a la profesora, quien estaba más que satisfecha por el combate. Entonces, Akane volvió a su puesto, tomando su botella de agua para darle un sorbo. En eso estaba cuando sintió como alguien se sentaba a su lado, en un hueco que había entre ella y otra compañera.
—No solo pareces hombre, si no que peleas como uno.— Susurraron a su lado. Era descortés hablar mientras habían otros combates, así que debían de bajar el tono de sus voces para no interrumpir el próximo encuentro.
Akane rodó los ojos limpiándose el sudor en su frente. —Ja,ja. Deberías correr, parece que tu chiste se ha escapado.— Respondió.
Ranma bufó un poco. —Hablo en serio. Peleaste bien.
La joven le miró por un momento con la duda reflejada en su cara. —¿Eso fue un halago?
Ranma desvió la mirada, de repente se sentía avergonzado de haberle comentado algo así. —Si.— Sin embargo, la incomodidad era tanta que para salir de ese estado dijo otra cosa, quitándole seriedad al momento. —Aunque les falta a todos mucho que mejorar. Incluyéndote. Nadie va a estar a mi altura hasta que pasen 500 años.
Akane suspiró. —Mejor guarda silencio.
Los combates fueron pasando más rápido de lo que todos se imaginaban. Finalmente llegó el turno de Ranma. Cuando la profesora Matsuda le indicó pasar al frente este se levantó del lugar donde estaba y entró al tatami, sintiendo como cada poro en su piel se llenaba de adrenalina y diversión. Las artes marciales eran su vida, no por nada había entrenado día y noche durante tantos años. Kung Fu, Karate, algo de Taekwondo, salpicadas de Jiu Jitsu, Judo. Y no se cansaba de ellas, era lo único que le agradecía a su padre.
El de trenza y el otro chico realizaron una reverencia, y enseguida tomaron posición de combate. Akane quería saber si de verdad era lo que él proclamaba o si solo exageraba, así que se concentró especialmente en aquella pelea.
Dio inicio el combate con el oponente realizando una patada directa en el costado. Ranma bloqueó rápidamente con su brazo y encestó una patada directa en la cabeza, con fuerza contenida para no causar daño pero con la suficiente rapidez como para tomar desprevenido a su rival.
—¡Yuko!
Volvieron a su posición. Ranma atacó con el puño derecho siendo esquivado por su oponente. El otro quiso patearlo en el pecho, sin embargo el de trenza logró dar una patada circular en su espalda y posteriormente derribarlo con un barrido de piernas realizado casi limpiamente.
—¡Ippon!
"De verdad no mentía" pensó Akane, mirando anonadada como su compañero no había dado ningún golpe al de trenza.
Volvieron al ruedo. Esta vez el otro chico atacó dando una patada en el abdomen, sin embargo Ranma la bloqueó rápidamente barriendo los pies de su oponente nuevamente y sin ningún problema.
—¡Ippon!
El otro chico se levantó, impactado y consternado. La clase entera estaba muda y al pendiente de todos los movimientos que el de trenza logró aplicar. Akane pudo notar que la velocidad del ojiazul era la más grande, y aunque estaba ganando el combate podía jurar que no estaba usando toda su fuerza. Si le observabas bien, podías llegar a notar que Ranma ni siquiera sudaba, pues no le costaba ningún trabajo el moverse.
Ranma atacó con puñetazos, haciendo que el otro chico se moviese por el tatami esquivando a duras penas los ataques. En un intento quiso barrer sus piernas, sin embargo Ranma usó patada en pecho y barrido de piernas tirando al pobre chico que jadeaba, incrédulo.
—¡Ippon! ¡Muy buen combate Saotome!
Ranma le tendió la mano a su compañero, quien aun aturdido la tomo, levantándose para luego reverenciarse. Todo el salón hizo bulla, asombrados por lo que habían visto.
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Akane salió de la universidad, luciendo el vestido color rosa de manga larga que había llevado a clases con su abrigo correspondiente. Ese día había sido un poco más fresco, por lo que esta vez llevaba algo que si la calentara por completo. Pensaba en todo lo que había presenciado durante la clase. Nunca hubiese imaginado que ese chico tan egocéntrico dijera la verdad sobre su habilidad para el combate. Detestaba admitirlo, pero su padre tenía razón. Gracias a los Saotome podrían volver a realzar el nombre del dojo.
Subió al autobús y se sentó en una de las ventanas. Su cuerpo estaba ya cansado, y aunque llevaba tenis sus pies le mataban. Decidió que lo mejor sería descansar un rato, por lo que inmediatamente se acurrucó acercando su mochila a su pecho y cruzó los brazos, cerrando los ojos.
Pudo sentir que alguien ocupó el lugar a su lado, pero poco le importó. Ahora mismo su cuerpo le pedía algo de paz y tranquilidad, pues el cansancio acumulado de meses hacia acto de presencia. Entre sueños logró identificar un aroma a cítricos combinado con madera. Inmediatamente recordó al que ha sido su primer amor, aquél chico por el que sentía una atracción que le llenaba el corazón. Si pudiese decirle sus sentimientos a aquel muchacho que ha sido bueno con ella, si tuviera el coraje suficiente para hacerlo no estaría sufriendo en silencio, esperando por una oportunidad que seguramente no existiría. Por él ella tenía su cabellera larga, pues cuando se conocieron él pensó que era un niño más, y ella deseaba que la mirara como la mujer que es. Sonrió, enternecida, recordando como se habían conocido ambos.
—Shinnosuke...— Susurró entre sueños.
Sintió a alguien removerse por completo al lado de ella pero sin pararse del asiento. No sabía cuanto tiempo había pasado, pero para comprobar que no se hubiese pasado de la parada donde debía bajar abrió los ojos. Miró confundida a la ventana, intentando despertar por completo, pudiendo notar que ya estaba cerca de su estación. Carraspearon a su lado.
—Duermes raro.
Frunció el ceño, volteando a ver a su dolor de cabeza de tiempo indefinido. —¿En que momento subiste?
—Unos dos minutos después que tú. Recuerda que a veces los autobuses esperan a los alumnos, sobre todo a estas horas.
—Ya, y si duermo tan raro, ¿Por qué te sentaste al lado de mi?
Ranma se cruzó de brazos. En un inicio se planeaba sentar en la otra hilera, pero decidió que sería divertido bromear con ella, así que se plantó al lado de la chica. Y estaba a punto de soltarle un comentario burlesco, hasta que pudo notar como es que se había quedado dormida. Y no le extrañaba, después de contarle a su madre todo el encuentro accidentado en casa de los Tendo, Nodoka le dijo que estaba muy delgada y un poco ojerosa, y que se había preocupado un poco por ello. Así que, atando cabos, dedujo que se debía a la escuela y al trabajo de medio tiempo en el konbini.
Fue entonces que decidió dejarla dormir, mirándola de reojo de vez en cuando. Por más extraño que pareciera, él se sintió demasiado cómodo a su lado, por lo que decidió quedarse hasta que llegaran a su parada habitual y la pudiese despertar. Y todo iba bien, al menos hasta que la escuchó susurrar de manera dulce y con una sonrisa un nombre de chico. "¿Quien demonios es Shinnosuke?" pensó. Se removió, incómodo. Había algo en la manera en como pronunció ese nombre que no le agradó, pero no sabía por qué.
—Porque no tuve opción. Cuando subí ya muchos asientos estaban ocupados. Y no sabía que podías retorcerte al grado de parecer un gusano. — Mintió, y de paso, insultó.
Akane gruñó, molesta. Volvió la mirada en la ventana, comprobando que ya estaba a una estación de bajar.
—Bueno, si me disculpas, necesito bajar.
Ranma no dijo nada, se levantó y se dirigió a la puerta de salida del autobús. Akane entonces recordó que él también bajaba ahí porque vivían cerca. Suspiró esperando que el bruto no caminara junto a ella.
Una vez en la calle Akane comenzó a caminar directo a su casa. Por suerte no debía trabajar hoy, así que le tocaba un merecido descanso con la comida deliciosa de su hermana Kasumi. Y con fortuna, su madre esta vez estaría en el comedor charlando alegremente con todos.
El de trenza empezó a caminar justo atrás de ella. Le divertía ver su cara de enojo, así que se empeñaría en hacerla enojar bastante para sentirse entretenido.
Llegaron a un parque cercano a casa, con pocos niños jugando por el clima aún fresco. Se detuvo justo abajo de un árbol, encarándolo. —No me sigas.
Ranma cruzó los brazos por detrás de su cabeza. —Mi casa también queda por ese camino.
—Me da igual. Busca alguna ruta alterna.
Ella siguió caminando, sin embargo el ojiazul la siguió por un buen rato más. Aunque la distancia no era grande Akane sintió como el imbécil pervertido le seguía de cerca. Cuando llegó al puente del canal se detuvo. Volteó a ver al muchacho, quien seguía con los brazos cruzados por detrás de su cabeza. Ella sonrió, esperando hacerle una broma. —Creo que ya entiendo.
—¿De que hablas ahora, boba?
Akane se acercó a Ranma. Cruzó los brazos por detrás de ella, y le sonrió. —Parece ser que, al igual que a muchos chicos, te atraigo, ¿no?
Ranma se sonrojó, descomponiendo su postura, con los brazos ahora haciendo señas negativas de manera exagerada y moviendo su cabeza. —¡Claro que no! ¡Eso no es verdad!
La chica empezó a correr en el área verde por debajo del puente, gritando "te gusto" mientras reía. Sabía que no era verdad, pero necesitaba molestarlo con algo para devolverle la incomodidad que él le había causado. El de trenza empezó a perseguirla, negando rotundamente lo que la chica le dijo. Pero no contaba con que ella había esquivado ágilmente un bache en el suelo, y él, tratando de seguirla se tropezó con ese bache, cayendo de una forma cómica sobre sus manos y rodillas.
—Te lo mereces por idiota.— Akane sacó su lengua, y riendo corrió apresuradamente para llegar a su casa.
—¡No eres nada linda!— Gritó Ranma, viendo como se alejaba de aquél lugar.
Definitivamente era la chica menos linda que había conocido.
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La semana había pasado bastante rápido para todos, por fin era sábado. Para fortuna de Akane, en el combate del día viernes había ganado, por lo que había una posibilidad de ser seleccionada para el equipo. Al igual que ella, Ranma volvió a triunfar, destacando aún más sus habilidades de combate. Y aunque no le agradaba del todo, sentía que sería una muy buena elección que él estuviera en ese equipo.
Tuvo que hablar con su jefe del konbini para que le permitiera faltar los sábados, así ella podría dar las clases en el dojo. Por suerte no fue difícil, y aunque el dueño le dijo que lo mejor sería que dejara de trabajar ahí para que pudiese descansar más ella decidió continuar, pues las ganancias del dojo no se verían reflejadas inmediatamente.
Nabiki le había pagado a una amiga suya diseñadora para realizar unos panfletos que se pegarían en toda Nerima. Así mismo ella había tenido la grandiosa idea de crear redes sociales para promocionarse, pues la tecnología no debía ser un obstáculo.
Esa mañana desde las seis recibieron a toda la familia Saotome, incluyendo a Nodoka, quien estuvo dispuesta a ayudar con la limpieza del dojo. Compraron pintura y madera el día anterior, así que ahora se encontraban en el lugar, reparando los imperfectos que el paso del tiempo trajo y limpiando. Naoko Tendo supo lo que su familia estaba haciendo, y nunca había sentido tanta felicidad como en ese momento. Deseaba con todas sus fuerzas que Soun volviera a enseñar, y le hacía ilusión que Akane estuviera involucrada en ello, pues veía en su hija el potencial de lograr grandes cosas.
—Les he traído un poco de té. Deben de estar cansados.— Dijo Kasumi, trayendo consigo una bandeja
Akane se acercó a tomar una taza al igual que Nodoka. Cuando ambas tomaron la suya sonrieron en agradecimiento. Sus caras estaban adornadas de polvo y suciedad al estar barriendo, sacudiendo y trapeando el lugar.
—Muchas gracias hermana.
—Querida, te lo agradezco mucho. ¿Cómo está tu madre?
Kasumi dejó la bandeja en el suelo, en una parte donde no se pudiera contaminar el líquido. —Mamá está bien, dice que están haciendo un gran trabajo.
—Me alegro que esté bien, dile a mamá que estamos trabajando y dando lo mejor.
Kasumi sonrió a su hermana y se dirigió nuevamente a la cocina. Akane tomó lo que restaba de su taza y se encaminó junto a la señora Saotome a dejar los utensilios de limpieza al almacén después de haber terminado de limpiar.
—Gracias por ayudarnos en esto, señora Saotome. Me da un poco de pena, porque usted no estará involucrada directamente en las clases.
—No te preocupes, querida. Lo hago porque sé lo importante que es para mi marido y mi hijo. Sabía que tenía un amigo desde antes, pero no pensaba que estuvieran en este mismo barrio.
—Yo tampoco sabía. Creo que nuestro primer encuentro no fue casualidad.
—A propósito, querida, ¿Sabes si mi hijo tiene alguna chica que le interese de su nueva escuela?
Akane se detuvo abruptamente. No entendía por qué la pregunta. —Ah, bueno... no que yo sepa.
Nodoka le sonrió. —Perdona si te tomé por sorpresa. Lo que pasa es que mi hijo no ha elegido buenas chicas, la última que tuvo como novia solamente le trajo problemas.
—Ah... ya veo...— Le respondió un poco dubitativa. En ella surgió una curiosidad por saber a que se refería la señora Nodoka, pero tampoco quería verse como una persona metiche.
—Simplemente hay algo en mi hijo que se siente diferente. Por alguna razón lo veo más alegre, aunque creo que más bien debe ser por este proyecto. Perdona, creo que te he incomodado con mis conjeturas.
Akane negó. —No se preocupe, cualquier madre solo quiere lo mejor para su hijo, así que la entiendo.
—Por cierto, querida.— Tomó las manos de la chica entre las suyas. —Ranma a veces puede ser un chico difícil de tratar, pero verás que si le das la oportunidad podrás descubrir a un chico honrado y muy gentil. Me alegra que una chica como tú sea su amiga.
No tenía palabras para decir, porque ciertamente lo que menos era ese idiota era alguien gentil. Así que solamente sonrió sin decirle que ellos estaban lejos de tener una amistad.
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Después de trabajar arduamente en el dojo, todo había quedado listo. Afortunadamente entre más gente se pudo lograr una reparación adecuada. Las goteras quedaron parchadas, las paredes volvieron a tomar el color característico que llevaban, el piso de madera estaba reluciente y ya no había más rastros de telarañas. El lugar empezaba a verse como antes, y eso les dio una calidez enorme a Akane y Soun.
Para festejar el trabajo decidieron cenar junto con la familia Saotome. Ranma y su padre quedaron en acompañar a Akane y a Soun a comprar la cena en un restaurante conocido de ramen. Nodoka se quedaría en casa con el resto de la familia Tendo aguardando por la recompensa de tanto esfuerzo.
Ya estaban en la calle aseados y listos para ir por la cena. En su pequeña mochila Akane llevaba algunos carteles para pegarlos en los alrededores del restaurante y en el parque ayudada por Ranma. Mientras sus padres realizaban la orden dentro del restaurante, ambos chicos iban pegando carteles en todas las zonas posibles. En eso estaban, cuando la chica recordó lo que le había dicho la señora Nodoka sobre una ex novia que Ranma había tenido. Y para molestarlo un poco decidió tocar el tema.
—Tu mamá es una gran persona.
Ranma le miró. —Mamá siempre ha sido una persona buena. Siempre se ha preocupado por mi.
—Lo sé. Se preocupa tanto, y por lo mismo me preguntó si acaso no te gustaba alguna chica de la universidad.
El ojiazul empezó a toser, ahogándose con su propia saliva. ¿Acaso su madre no conocía la palabra discreción? —¿Que? ¿Por que te preguntaría eso?
—Me dijo que tu ultima novia te causó problemas, y que por eso quería asegurarse de que encontraras a un buen partido.— Sonrió divertida al ver al chico avergonzado.
—Ya, bueno... ¡E-eso no te incumbe!
—Quien lo diría. El gran Saotome es un buen artista marcial, pero un fracaso en mujeres. ¿Me pregunto si acaso no le gustará estar en otro bando?
Ranma, molesto, se cruzó de brazos. —Aja, ¿Y que hay de Shinnosuke?
La chica de pronto pareció tener una expresión neutra en su cara. —¿Como...?
—Ah, ya veo. Seguramente tenías el sueño de la típica princesa en apuros rescatada en su blanco corcel. Seguramente ese nombre es de alguien imaginario, y con justa razón, nadie soportaría tu infantil actitud.— Retó, burlescamente.
Antes de que Akane pudiese decir alguna palabra llegaron Soun y Genma con las bolsas de la cena. La chica no dijo nada y simplemente tomó las bolsas que su padre le tendió, en silencio.
Mientras caminaban, Ranma pudo notar como su "piedra en el zapato" estaba de repente ausente. Quizá se pasó un poco con su comentario, así que decidió que le pediría disculpas para aligerar el ambiente.
Cuando todos pasaron por el parque, pudieron notar como había un escenario donde se estaba llevando a cabo diversos concursos de habilidades, en donde cada persona con el talento más asombroso podría tener un premio de hasta 50 000 yens.
—Vaya, no es mucho dinero pero sirve.— Dijo Soun.
—Ni que lo diga, Tendo.
Ranma sonrió, divertido. Tuvo una grandiosa idea para despertar la curiosidad por el dojo. Le tendió las bolsas de comida a Genma —Ten,viejo.
El ojiazul se dirigió hacia el escenario, precedido por vitoreos provenientes de Genma y Soun. Una vez que llegó se registró con los jueces, argumentando que lo que verían sería un espectáculo asombroso. Los jueces, a pesar de tener ya gente formada se dejaron llevar por la confianza que emanaba del joven, quien simplemente les pidió un par de palos de madera para su número especial. Ranma no lo hacía por el dinero. Veía una buena oportunidad de promocionar el dojo de esta forma, pues sabía que muchas personas podrían encontrar una razón para unirse a la escuela.
En los altavoces colocados se pudo escuchar como el presentador anunciaba "un espectáculo que los dejaría boquiabiertos, a cargo de uno de los representantes del Dojo Tendo-Saotome".
Todo el mundo guardó silencio, expectante de lo que estaría por suceder. Ranma empezó con una kata simple, llena de movimientos de bloqueo realizados con bastante precisión y unos cuantos golpes. Posteriormente empleó los palos de madera que pidió. Con ellos empezó a emular una pelea, blandiendo esos palos como si fuesen katanas bastante afiladas, girándolos demasiado rápido y haciendo algunos malabares con ellos. Genma entendió lo que intentaba hacer, así que le dejó las bolsas de comida a Soun y a Akane, y corrió hacia donde estaba su hijo.
Al llegar al escenario tomó el otro palo de madera, y padre e hijo comenzaron a luchar impecablemente. Ranma le llevaba más ventaja, y para entretener más al público empezó a aplicar una técnica con los puños, golpeando bastante rápido al arma de su padre. Lo desarmó por completo, y dando unos cuantos saltos finalmente lo tendió en el suelo, apuntándole con el palo que el tenía.
La gente empezó a aplaudir incansablemente, y los jueces anunciaron que ellos se llevarían 50 000 yens por el asombroso show. Por otro lado, Akane y Soun quedaron demasiado impactados. Ahora entendían por qué entrenaron durante tantos años en China.
—Pelearon demasiado bien.— Dijo una tercera voz.
Soun y Akane voltearon, encontrándose con una cara muy familiar para ambos.
—¡Shinnosuke!— Exclamó Akane, sintiéndose de pronto muy feliz.
—¡Hola, Shinnosuke!— Saludó cariñosamente el patriarca Tendo.
—Hola, buenas noches.
—Señor Ueda, mucho gusto.— Pronunció Soun, saludando cortésmente al abuelo del joven. —Que gusto verlos por acá.
—Vinimos a cenar, aunque no hemos tenido suerte. Hay mucha gente en varios restaurantes, nos tomaría horas tener una orden.
—Si gustan pueden venir a cenar con nosotros, tenemos suficiente comida para compartir.
—Oh, muchas gracias, encantado de aceptar su invitación.
Akane sintió como le despeinaron la cabeza. Miró al chico a su lado, quien le sonreía tan cálidamente, justo como a ella le gustaba.
Ranma desde el escenario pudo observar la tierna escena que protagonizaba Akane con aquél chico. De pronto, recordó la vez en que observó a Akane por primera vez, cuando ayudó a su mamá en el jardín de su nueva casa. Ese chico era el mismo que la acompañaba ese día, así que prontamente dedujo dos cosas que no le agradaron: él era Shinnosuke. Y lo peor, Akane parecía estar enamorada de él.
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En el hogar de los Tendo se llevaba a cabo la cena de celebración para la reapertura del dojo. En esta ocasión estaba presente la señora Naoko. Toda la cena estuvieron platicando sobre mucho temas variados. Obviamente el centro de la plática iba dirigido a los Saotome y su llegada al barrio. Entre risas y pláticas el ambiente se sentía ligero y pacífico. O al menos así se sentía para la mayoría.
Ranma no era ajeno hacia lo que ocurría con Akane. Estaba muy entretenida hablando con ese tal Shinnosuke. La veía sonreírle tan delicadamente, tal como si fuese una de esas protagonistas de algún drama de moda. Y no supo porqué, pero sentía una incomodidad grande naciendo en lo más profundo de su ser. Ni quería pensar en ello.
—Me alegro que nuevamente el dojo entre en funcionamiento.— Comentó el señor Ueda alegremente.
—Le aseguro que estará en buenas manos. Mi hijo es muy hábil y seguramente eso atraerá la atención de mucha gente.— Dijo Genma con un bollo dentro de su boca.
Akane sonrió un poco incómoda. Empezó a dudar un poco de sus habilidades en el combate, y de alguna manera sentía que sería solo una carga en la enseñanza del dojo. Se encontraba pensativa sobre esto, hasta que sintió una mano posarse en su hombro.
—Akane, ¿podrías mostrarme que tal quedó?— Comentó Shinnosuke con una gran alegría.
Ella le sonrió de vuelta y se levantó rápidamente, recobrando las energías. —¡Si!— Volteó a ver a todos los presentes y se reverenció. —Con permiso, iré a mostrarle a Shinnosuke el dojo.
—Vayan, muchachos.— Pronunció Naoko dulcemente.
Akane jaló del brazo a Shinnosuke en un arrebato de alegría y lo llevó corriendo hacia el lugar, desapareciendo ambos en el pasillo. Cuando desaparecieron de la vista de todos, la familia Tendo y el señor Ueda rieron juguetonamente. Los Saotome no entendieron nada, así que les miraron interrogantes.
—¿Qué sucede Tendo? ¿Por qué las risas?— Preguntó Genma, curioso de saber que es lo que pasaba.
—Señor Saotome, la juventud es tan inquieta.
—Lo que mi marido quiere decir, es que a mi pequeña Akane le gusta Shinnosuke-kun.— Naoko sonreía encantada.
Esta revelación hizo que Ranma abriera los ojos como platos. En el fondo lo sospechaba, pero no pensó que realmente fuese verdad.
—Ah, ahora entiendo. Ya me parecía extraño que estuviera muy pegada a ese joven tan apuesto.— Remató Nodoka.
El abuelo Ueda sonrió. —Mi nieto es un gran muchacho. Esa chiquilla lo ayudó cuando eran pequeños. A Shinnosuke solían molestarlo mucho en clases, pues venimos de un poblado cercano a un bosque. Un día, unos niños malcriados lo golpearon, pero a su rescate acudió la dulce Akane-chan. Pensamos que era un niño, pero nos sorprendimos al reconocer que quien le ayudó era una pequeña. Ellos han sido amigos desde hace años, y a decir verdad, el señor Tendo y yo soñamos con verlos casados algún día.
—¿C-casados?— Preguntó Ranma en un susurro, esperando no haber sido escuchado por alguien.
—Son tal para cual. Cuando eran pequeños solían jugar todas las tardes en casa.— Comentó Nabiki.
—Cursaron juntos toda la escuela. Separaron sus caminos cuando llegó el turno de ir a la universidad, pero eso no les ha impedido seguir frecuentándose.— Soltó Kasumi.
Naoko, quien tenía los ojos un poco vidriosos, sonrió con dulzura. —Akane no tenía muchos amigos. Su amor por las artes marciales era muy inusual para su edad, y no muchos estaban interesados en ser sus amigos debido a su actitud rebelde. Cuando Shinnosuke llegó, ella pareció muy feliz. No le ha dicho a nadie sobre sus sentimientos, pero es tan notorio. Yo solo quiero que sea feliz con la persona con la que esté destinada a ser.
El chico de trenza posó su mejilla en su mano. Frunció el ceño ligeramente, sintiendo otra vez esa sensación no tan agradable naciendo en él. ¿Shinnosuke realmente era el destino de Akane?
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—¿Y bien? ¿Qué te parece?— Preguntó Akane mientras estaba sentada en el suelo del dojo.
Shinnosuke miraba el lugar, embelesado. Ese dojo había sido parte de su infancia. Recordó como Akane y el se pasaban retándose ahí. Cada verano ahí, cada invierno. Cada estación y cada año que ese dojo presenció. —Me gusta. Estoy muy feliz por ti, Akane.
La chica no cabía de felicidad. Miró hacia el techo del lugar, sintiendo como la atmosfera se volvía muy especial. —Mi papá tuvo la idea. Sin los Saotome...— Suspiró.
El joven pudo adivinar que algo sucedía con ella. —¿Ocurre algo?
—Es solo que...— Volvió a suspirar. —Sonará como un capricho, pero, siento que quizá no soy tan hábil como el hijo del señor Saotome. Tú lo viste pelear. En parte me alegro porque esto nos ayudará a impulsar el dojo, pero, por otra parte... Siento que quizá no soy tan fuerte como creí que era.— Su amigó empezó a reír sonoramente. —¿Qué es tan gracioso?
Cuando el terminó de reír, miró a Akane fijamente, lo que hizo que la chica se sonrojara un poco. —Parece que han picado el orgullo de la gran Akane Tendo.
—O-oye, no es así.
—Akane, tu eres fuerte. Y eres hábil. No deberías dudar de tus capacidades como artista marcial, sabes que tu padre también cuenta contigo para esto, y si el no duda de ti, ¿Por qué tu dudas de ti misma?
Esas palabras le llenaron de fortaleza. —Tienes razón. Creo que debo ser más gentil conmigo misma.
Se sumieron en un silencio tranquilo, donde solo se oía el caminar del reloj de pared en el lugar. Akane pensó en las palabras de sus amigas, sobre decirle a su amigo sobre sus sentimientos. Y pensó en que este era el momento. Vio un rayo de coraje gracias a sus palabras, así que lo miró, con un leve sonrojo en las mejillas.
—Akane, debo decirte algo.
Ella, más que encantada, sintió el sonrojo más grande. Volteó la mirada algo apenada. —Dime.
Sinnosuke suspiró. —Yo... conocí a alguien.
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La mañana del domingo se presentó llena de dudas y cierta incomodidad para Ranma. Estaba en su cuarto, acostado en su cama. Eran las nueve de la mañana. Miraba la pantalla de su celular, específicamente los mensajes de su amigo Ryoga.
Ryoga_pig
Ranma! Te tengo buenas noticias
Me aceptaron para poder entrar en la liga de artes marciales mixtas en Shinjuku.
Sé que es repentino, pero recientemente estoy buscando una habitación pequeña donde instalarme, ¿Crees que pueda quedarme en tu casa por unos días? :p
Era obvio que, tras hablarlo con sus padres por la noche este le llamó a Ryoga para decirle que no habría problemas, por lo que al parecer los Saotome tendrían un huésped momentáneo. Pero ahora había otro tema que le causaba una inquietud gigante, y tenía que ver con la que sería su socia en el dojo.
A Akane le gustaba Shinnosuke. Y por lo que pudo notar, le gustaba mucho. Demasiado. Pero se preguntaba si ese chico le correspondía. Y si era así, ¿Podrían llegar a ser pareja? No sonaba descabellado, y por una parte es lo que las familias de ambos deseaban. Se preguntó si Akane sería feliz con Shinnosuke.
Sacudió su cabeza. No, no debía pensar en ello, porque para empezar, a él no le interesaba en lo más mínimo esa chica tan masculina y mal educada. Se excusó, pensando que quizá solamente era una curiosidad para entretenerse por el aburrimiento que a veces le generaba su vida.
Decidió que ya era hora de levantarse. Se vistió con una hoodie color rojo, pantalones cargo color negro y tenis blancos. Bajó a desayunar, y en cuanto pasó del mediodía se dirigió a la estación de tren para recibir a su amigo.
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Estaba en la estación de trenes de Nerima esperando a que su amigo llegara al lugar. Ya había tardado un poco, pero según le comentó se debió a un repentino retraso en los horarios de salida.
Sonrió, recordando como su amistad con aquel chico floreció después de una dolorosa situación. No sé hubiera imaginado que terminarían siendo muy cercanos.
Los altavoces anunciaban la llegada del tren a la estación. Y tan pronto pasaron dos minutos pudo divisar a la gente arribando a los andenes. Alzó su cabeza para observar mejor, y ahí fue cuando apareció en su campo de visión su amigo, quien vestía un suéter amarillo, pantalones baggy color verde y converse negros. Se dirigió hacia el desorientado muchacho.
—Creo que se te perdió tu GPS.
Ryoga volteó y cuando lo hizo, su gesto se transformó en alegría pura. Lo abrazó fraternalmente, riendo por la estúpida broma que el de trenza le dijo. —Cállate, nenita. Mejor llévame a un lugar donde pueda comer, me muero de hambre.
Ranma se separó de su amigo. —Tienes el mismo apetito de un cerdo, cerdo.
Caminaron hacia la salida de la estación. Ryoga llevaba una maleta mediana y una gran mochila color verde militar. Ranma le ayudó a llevar su maleta, molestando a su amigo diciéndole que ya había perdido fuerza y que seguramente le derrotaría en un combate. Ryoga solo se rió bastante divertido.
Llegaron a un restaurante de fideos, sentándose en una mesa y ordenando dos raciones de yakisoba.
—¿Cómo estás?— Preguntó Ranma, un poco serio.
Ryoga observó la mesa con un poco de nostalgia. —Cuando creo que ya la olvidé, aparece algo recordándome que no es así.
—¿A qué te refieres?
Se removió un poco incómodo en su lugar. No era un tema amigable para ambos, pero parecía que Ranma ya había superado todo, simplemente era él mismo quien no lo había hecho. Tomó su celular y se metió a la cuenta de Instagram de, al parecer, una chica. —Me enteré que al parecer está en un barrio de Tokio.
Ranma abrió los ojos sorprendido, no sabía si de la información que su amigo le señaló, o por el hecho de que ese idiota siguiera viendo las redes sociales de la joven que tanto daño hizo. —Bueno, hay muchas personas en Tokio, además es gigantesco, hay pocas probabilidades de que te la encuentres aquí.
—Le he dado vueltas al asunto como loco. Yo espero que no la llegue a ver, sería difícil.
—¡Deja de preocuparte, amigo! Vas a cumplir tu sueño de unirte a la liga profesional de artes marciales mixtas, es lo que debería ocupar tu mente ahora mismo.
Sonrió. No esperaba menos de su amigo. —Tienes razón. Aunque no soy el único que debe concentrarse solo en mis metas.
Ranma le dio un sorbo a su bebida. —¿A qué te refieres?
—"La chica con más cromosomas XY que jamás he conocido".— Recalcó burlonamente.
—Ni me lo recuerdes.
—Bueno, tenemos mucho tiempo para charlar, así que cuentame todo.
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Akane estaba en el Konbini, atendiendo a los clientes que se dirigían a comprar algunos snacks. Ya era de noche, y aunque el tiempo pasó volando realmente no se había dado cuenta debido a que su mente repetía una y otra vez lo que pasó en el dojo el día anterior.
—Yo... conocí a alguien.
Shinnosuke Ueda, su mejor amigo y su primer amor acababa de conocer a otra chica. Según el le comentó, la conoció hace un mes. Ella al parecer tenía un puesto de comida en una parte de Nakano. Él junto con un par de amigos de la universidad se aventuraron a cenar en otro lugar diferente al que solían ir, y descubrieron este lugar. Y tan pronto como se vieron intercambiaron números. Llevaban saliendo durante ese mes, y él estaba pensando en decirle que si quería ser su novia ese mismo domingo.
Suspiró. Todo el día revisó la última conexión de su amigo, preguntándose porqué no la podía ver cómo algo más. ¿Saotome tenía razón? ¿Ella de verdad era tan poco masculina como para no llamar la atención de Shinnosuke?
Terminó de atender a las personas y se dirigió al refrigerador a acomodar las bebidas carbonatadas que habían desordenado las personas durante el día. Escuchó el timbre de la puerta anunciando la entrada de gente al lugar.
—Buenas noches, enseguida les atiendo.— Anunció con la voz un poco apagada. No podía evitarlo, después de todo sentía su corazón apachurrado por la noticia que su amigo le dió.
—No sabía que los fantasmas atendieran este lugar.
Posó la mirada en el dueño de esa molesta voz. Está vez no tenía ánimos de discutir. —¿Que necesitas?
Akane no esperó respuesta alguna y siguió acomodando los jugos que quedaban. Esto no le pasó desapercibido al joven de trenza. —¿Te ocurre algo?
Ryoga, quien acompañaba a su amigo pudo entender que esa chica era a quien se refería Ranma como la marimacho. Y si su vista no le fallaba, no estaba ni cerca de parecer una. ¡Se veía muy linda! Aunque, a decir verdad, la mirada de esa joven le recordaba al dolor que el sufrió hace un tiempo. Carraspeó un poco. —Ranma, creo que no es buen momento. Deberíamos irnos.
Akane reparó en la presencia de la tercera persona. Sonrió un poco, inclinándose. —Lo lamento no tengo modales, soy Akane Tendo. Un gusto.
Aquel pelinegro hizo lo propio, un poco nervioso y tímido. —N-no te preocupes. Soy Ryoga Hibiki, soy amigo de este idiota. Escucha, no te molestaremos más, enseguida nos vamos.
Ranma ignoró lo que su amigo dijo. Miró a la chica. —¿Te peleaste con tu novio?
Ella frunció el ceño. —¿De que hablas?
El de trenza cruzó los brazos en su pecho. —Tu familia me contó de ese tal Shinnosuke. Vamos, no finjas conmigo, seguramente si te peleaste con el.
—No estoy para bromas.
—¡Ah, ya veo!— Sonrió, aunque no sintió las ganas de hacerlo. —Entonces si te peleaste con tu no...
Le interrumpieron, cerrando su boca con una suave mano delicada. Al sentir el suave tacto en su boca sintió un leve escalofrío, sin embargo esa sensación desapareció cuando pudo ver qué la chica seguía con el mismo gesto de pesadumbre. Lentamente la mano bajó.
—A Shinnosuke le gusta alguien más.
Akane no esperó respuesta y se dirigió a la caja registradora. Ranma y Ryoga la siguieron con la mirada, sin embargo, el ojiazul sintió un poco de pena.
—Vaya.— Solo atinó a decir eso. Y como no, si hasta para el era una bomba la noticia.
—Escucha, lo que menos quiero es causar lastima, así que...
—Ya, bueno, esas cosas pasan.
—Ranma...— Regañó Ryoga. No entendía porque su amigo seguía molestando a esa muchacha con el tema, cuando era evidente que ella no queria hablar de eso.
—¿Que quieres decir con eso?— Preguntó un poco irritada.
—Los amores imposibles son tan comunes que en algún momento nos lastiman, y está bien.
—Si intentas consolarme, no lo hagas. No necesito que me hables sobre amores imposibles.
El sonido de una alarma de mensajes los interrumpió. Akane abrió el teléfono, mirando el mensaje de Shinnosuke. Era una foto de el con aquella chica, tomándose una selfie felices. El texto marcaba "aceptó ser mi novia".
—¿Es el?
—No te importa...— Sintió como le arrebataron su celular. —¡Hey! !Devuélveme eso!
Detuvo su lucha al observar como el gesto de Ranma pasaba de uno burlesco a uno preocupado.
Ryoga notó el silencio en su amigo, asi que se acercó a observar el aparato. Sintió un dolor en el pecho. Se tambaleó un poco, sosteniéndose de un estante para no perder el equilibrio.
—¿T-tú... la conoces?— Preguntó el de trenza a Akane.
Ella no supo cómo reaccionar, sin embargo, con lentitud negó. —N-no, es la primera vez que la veo.
Ambos vieron a Ryoga, quien tenía la desolación impresa en sus ojos. —¿U-Ukyo?
Gi: Traje de entrenamiento para karate-do.
Ippon: En el sistema de puntuación de karate kumite, Ippon es 3 puntos que impliquen patadas o cualquier técnica para derribar al oponente.
Waza-ari: En el sistema de puntuación de karate kumite, Waza-ari es 2 puntos que impliquen patadas en abdomen, pecho, zona trasera y zona lateral.
Yuko: En el sistema de puntuación de karate kumite, Yuko es 1 punto que implique cualquier golpe de puño.
Tatami: Zona de combate en el karate.
Yakisoba: Tallarines fritos.
¡Hola a todos!
Les traigo actualización de este fic. Espero les esté gustando el desarrollo de la historia. Si se dan cuenta, he puesto algunos guiños a la obra original para darle un encanto a esta historia.
Todavía tengo otra semana de reposo, así que trataré de actualizar lo más pronto posible para no dejarlos picados.
Por último, quiero agradecer por los reviews, los seguidos y los favoritos. Me hace muy feliz que les esté gustando esta historia, lo aprecio mucho.
Sin nada más que decir, me despido.
Con amor, Sandy.
