El anime/manga Kimetsu no Yaiba le pertenece a Goutage y al estudio Ufotable. El k-drama "¿Qué le pasa a la secretaria Kim?" le pertenece a la cadena de televisión TvN.

¡Dios sabe que no puedo creer que ya casi hayan pasado 3 años sin actualizar, no lo puedo creer! Espero seguir con el mismo estilo y aun tener un poco de gracia en esto jaja, tuvo que releer los capítulos para acordarme bien de todo y me di cuenta de que había escrito mal todo el tiempo de Kiyo jaja, lo ire corrigiendo poco a poco, una disculpa. ¡Gracias por acompañarme y seguir aquí, no saben cuánto los amo!

Nota: pinchar un dedo para la indigestión en asia es una especie de acupuntura que ayuda a las náuseas y el dolor de estómago.

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Sanemi va a hacer cualquier cosa para ganarse la aprobación de los hermanos de Nezuko, tenga que hacer lo que tenga que hacer como le enseño Iguro, pero cuando Tanjiro se opone claramente a su relación con su hermana, sabe que quizas las cosas no serán tan sencillas como él creía.

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Nezuko contuvo el aliento mientras su pareja continuaba con su explicación sobre su relación pese al horror de su hermano y la boca abierta de su hermana.

-Soy consciente de su preocupación por nuestra relación, pero no tienen que preocuparse por eso. A ella le gusto mucho más de lo que piensan- continuó Sanemi como si estuviera en una junta con sus empleados en lugar de estar en una reunión casual con sus cuñados. Nezuko se sonrojo y sonrió ampliamente asintiendo ante la última frase de su novio. -Realmente le gusto- termino.

Ella rió ante el rostro desfigurado de horror de su Onii-chan quien abrió la boca ante las palabras de su novio y el parpadeo confundido de su Nee-san, con sus ojos pasando de ella a el Vicepresidente. El silencio que prosiguió fue roto por su suave risa y las gaviotas que volaban cerca de la playa, sus dos hermanos intercambiaron una mirada tratando de procesar la situación.

Sanemi se dio cuenta de eso y rápidamente intervino. -¡Ah! Por supuesto, ella también me gusta mucho- tomó la pequeña mano de su novia, ella le guiño un ojo para su tranquilidad, señaló con su mano libre el camino hacia su automóvil. -Podemos hablar más en detalle en un centro turístico- ofreció notando la sonrisa de su cuñada. -Reserve una suite para ustedes en un centro turístico cercano.

Tanjiro de inmediato negó con la cabeza, ofendido con la oferta. -Esta bien. Usted dijo que no me preocupe por su relacion, pero no puedo hacer eso- sintio la mirada de reproche de su Imouto, sin embargo, la ignoro deseando recalcar su puto. -Usted vive en un mundo muy diferente al de nosotros. No me siento cómodo con su visita sorpresa.

Nezuko observó la decepción en las orbes purpuras, era evidente que su Vicepresidente estaba sin palabras, con su mente a mil por hora para intentar romper la pared de hielo que era su hermano. -¡Onii-chan!

-Tienen hambre ¿Verdad? Vamos a comer- Tanjiro ignoró a su hermana menor, tomó su brazo para separar su mano de la su jefe antes de tomar la de Hanako, comenzó a caminar obligando a sus hermanas a seguirlo, pero ni siquiera pudo dar dos pasos antes de que el Vicepresidente se interpusiera en su camino. Nezuko jalo su brazo safandose de su agarre para colocarse a un costado de su supuesta pareja.

-¿Por qué no vamos a comer juntos?- preguntó Sanemi. -Tengo una reserva en el mejor restaurante cercano.

El Kamado mayor negó con la cabeza, disgustado. -No, está bien. También tenemos una reserva en un restaurante.

-Entonces vamos allí.

Nezuko miró con sorpresa a su novio, impresionada ante la declaración del Vicepresidente. Su hermano estaba igual de perplejo que ella, Hanako simplemente sonrió de lado encantada con los acontecimientos que estaban sucediendo.

-¿Qué?

La menor de los Kamado parpadeo. -¿De verdad quieres ir con nosotras?- su novio asintió. Ella rió nerviosa antes de que su hermano bufara comenzando a caminar con Hanako realizando lo mismo, inhalo profundamente sintiendo como su novio tomaba su mano antes de que ambos comenzaran a caminar detrás de los otros dos Kamado.

El pueblo era pequeño como recordaba, tan rústico y antiguo, idéntico a cuando ella era niña y vio por primera vez este lugar. Los caminos eran iguales, familiares como la gran cuidad de Tokio. Se acercaron a la calle llena de distintos restaurantes familiares, tan rústicos como el pueblo, un edificio más viejo que el otro.

Nezuko vio como el rostro de su pareja se contorsionaba con la sorpresa y la incomodidad ante la vista de los restaurantes, los cuatro ingresaron a un bufete de mariscos, el más antiguo de todos, el lugar estaba vacío, olía a limpio y el piso de azulejos blancos reflejaba sus imágenes. Sanemi observó atentamente cada rincón del lugar con la boca abierta, gratamente sorprendido de observar un lugar con una fachada descuidada pero un interior tan pulcro, su novia apretó su mano.

Frente a él se encontraban sus dos cuñados, observando atentamente cada una de sus reacciones. -Vicepresidente, se ve sorprendido- comentó Hanako, con una gran sonrisa. -¿Es porque solo cuesta 19,900 yenes por todo lo que pueda comer?

Asintió con la cabeza. -Si, es difícil creer que uno pueda obtener beneficios a este costo.

Nezuko sonrió incómoda. -Usan materiales de bajo costo para que puedan vender a bajo precio- explico maldiciendo a sus hermanos en su mente.

Estaban actuando como niños pequeños.

Tanjiro sonrió con superioridad. -No estoy seguro de que usted pueda comer este plato barato de cangrejo en salsa de soja- reto, cruzando los brazos sobre su pecho, mostrando los músculos de sus brazos. -Probablemente esté acostumbrado al cangrejo en salsa de soja hecho por chefs de cinco estrellas. Si esto lo hace sentir incómodo, puede irse.

Sanemi sonrió, negando con la cabeza, su novia tensó la espalda. -No, en absoluto. Vivo en el mismo mundo que usted, no me sentiré incómodo en lo más mínimo.

Su cuñado apretó la mandíbula antes de girar los ojos, retomando su camino hacia una de las mesas del centro, su cuñada río como niña pequeña mientras seguía a su hermano. El estuvo a punto de dar un paso, no obstante, su novia se coloco frente a su cuerpo con sus manos aferrándose a su brazo derecho.

-Vicepresidente, creo que sería mejor para ti si te fueras, incluso si es ahora.

Él tomó una de las pequeñas manos. -No, voy a comer ese cangrejo en salsa de soja- señaló el letrero que estaba en el pilar a un costado de ellos. -Todo lo que pueda comer.

Ella trató de resistirse pero era mucho más débil que su pareja así que le fue fácil obligarla a caminar, trato de mantener su sonrisa, no obstante, sus comisuras se bajaban mientras bufaba tratando de mantener todo el control, así que no fue una sorpresa que cuando su novio se sentó junto a ella justo frente a Tanjiro, los orbes rojos de su hermano simplemente se clavaron sobre su pareja en lo que parecía un intento de homicidio silencioso.

Hanako simplemente parecía fascinada, con una gran sonrisa en el rostro.

Sanemi se colocó el delantal de plástico para proteger su traje, sus cuñadas y pareja realizaron lo mismo mientras la dueña del restaurante, una señora mayor, colocaba un plato lleno de cangrejos, un tazón de salsa y un gran vaso de agua para cada uno. Tragó saliva nerviosamente ante la intensa mirada fría que su cuñado le dedicaba, vigilando cada uno de sus movimientos, se retorcio por dentro aunque por fuera lo único que demostró fue bajar su mirada en sumisión, aunque Kamado tenía la misma edad que él.

En los pocos segundo que podría soportar esa mirada roja trataba de sonreír antes de rendirse y bajar nuevamente los ojos y darle un trago nervioso a su vaso con agua, su cuñado bufaba mientras que su cuñada comenzó a comer con entusiasmo, sonriendo a su presencia, su novia al darse cuenta de que su vaso estaba vacío, tomó la jarra de agua, sin embargo, antes de que ella realizara otra cosa, él tomó la jarra y llenó su vaso por su cuenta. -Yo lo haré, come Nezuko.

Ella le sonrió en apoyo, y una parte de su cuerpo se relajo.

Tanjiro alzó una ceja. – Dijeron que están saliendo, pero ¿Siguen llamándose Vicepresidente y Nezuko fuera del trabajo?- los observo a ambos, el peliblanco inmediatamente miró a su hermana, quien mordió su labio nerviosa, el Vicepresidente inhalo y lo miró directamente.

-Esa es una gran observación, de hecho estamos trabajando para mejorar eso…- giró su cabeza para mirar a la pelinegra, y con una sonrisa, porque quizás sería nombrado nuevamente por un apodo cariñoso por su mujer, le preguntó. -Nezuko, ¿Por qué no comienzas a decirme amor?

La pelinegra se sonrojó, sus labios se movieron sin pronunciar ninguna palabra, fue simplemente adorable, no obstante, ese hermoso espectáculo fue interrumpido cuando ella observó a su hermano. -Nii-san, nosotros nos encargaremos de eso- respondió con voz neutral, sin dejar que alguno de ellos replicara. Sanemi suspiro ligeramente decepcionado ante lo cerca que estuvo.

Su intercambio estuvo lleno del sonido de Hanako comiendo, disfrutando de los cangrejos mientras los demás platicaban.

-¡Ahh! Estoy tan llena- Hanaka exclamó, llenado el silencio entre ellos, acarició su vientre nintendo ayudar a su cuerpo a digerir, -estoy llena de cangrejo hasta aquí- señalo garganta cuando sus hermanos y su cuñado la observaron, sorprendidos de la cantidad de comida que acababa de ingerir. Ella sonrió, limpiando sus labios con una servilleta. -Ahora lo llenaré hasta aquí- termino señalando su cabeza, riendo antes de tomar otro pedazo de cangrejo.

Tanjiro negó con la cabeza, comenzando a comer, Sanemi rio incómodo antes de girarse hacia su pareja. -Si ella está tan llena, ¿Por que continua comiendo?- pregunto, genuinamente confundido.

Nezuko pasó un bocado, abrió sus labios para responder, sin embargo, su hermano la interrumpió. -Porque tenemos que hacer que nuestro dinero valga la pena.

-¿Perdón?

-¿No es bueno comer tanto como pueda por el mismo precio?- continuó Tanjiro, -Ahhh, bueno, usted no podría entender ese tipo de pensamiento, la sensación de querer obtener el valor de su dinero mientras sé llena y sé afloja el cinturón- no estaba intentando disimular que estaba siendo sarcástico, Nezuko maldijo entre dientes.

Sanemi asintió. -Lo entiendo, ¿Ha escuchado la frase de "los ricos son más tacaños"? Yo soy así- Nezuko frunció el ceño, ya que las cientas de cosas que le compro sin dudarlo contradecían la frase que acababa de decir. -Hoy voy a comer más de lo que vale mi dinero- tomó uno de los cangrejos. -Entonces, aquí vamos…- y comenzó a comer bajo la atenta mirada de su cuñado y la preocupación de su novia. -Esta muy rico y suave- mencionó antes de seguir con la siguiente pieza, Tanjiro resoplo retomando su plato a medio comer.

Sanemi no sé rindió, con cada bocado que tomaba o cada pieza de cangrejo que comía, sonreía ampliamente, incluso comía grandes cucharadas de arroz y complementos que estaban alrededor del cangrejo, los platos comenzaron a desaparecer los cuales inmediatamente sé llenaron de nuevo, Hanako reía alegremente cuando su estómago ya no pudo más y sé detuvo, observando la imagen de su hermano irritado intentando seguir el ritmo del peliblanco sin dejar de vigilarlo para que no desperdiciera ni un solo bocado, ninguno de los dos parecía querer parar o detener a la amable señora que seguía trayendo comida, Sanemi miró a su novia, quien, con la mirada, le pidió que sé detuviera ante la ya gran cantidad de comida que ya había consumida, él le sonrió antes de tomar otro bocado, continuando como si nada, incluso cuando tragar ya era difícil y su estómago sé sentía a punto de reventar.

Tomo un vaso de agua en segundos ante de continuar, sé término dos platos más cuando su cuñado termino de comer, solo mirando para ver qué tanto podía continuar, al tomar la última pieza de cangrejo del que creía era su cuarto plato de cangrejo que sintió que estaba a punto de vomitar, era imposible que pudiera masticar algo más, sin embargo, las palabras de Tanjiro resonaron en su mente, no debía desperdiciar nada, aun cuando ya sentia el estomago a punto de reventar y estaba sudando, con menos entusiasmo elevo el cangrejo a sus labios, mordió y trago sintiendo como el sudor corría por su nuca, miró el plato vacío y a los hermano Kamado. -Oh, creo sé término, pediré un plato más…- dijo, Tanjiro lo observó con horror, Hanako río, sé puso de pie sintiendo el estómago pesado, incluso sus movimientos eran torpes, su novia agarró su mano, intentando detenerlo.

Fue la señora que les servía quien lo salvó. -Joven, ¿Nunca va a volver a comer esto después de hoy?- lo riño. -¿Por qué está comiendo como si su vida dependiera de ello?

Nezuko rió asintiendo, tomó el brazo de su pareja, sentándolo. Observo su rostro pálido, el sudor que sé acumulaba en sus sienes y suspiro. -Puedes parar ahora, ya comiste el valor de tu dinero- dijo preocupada ante lo lejos que su Vicepresidente estaba dispuesto a llegar por obtener la aprobación de sus hermanos, sabía que Nemi comía bien, era un hombre grande y fuerte, nunca fue tímido respecto a la comida, sin embargo era la primera vez que presenciaba que comiera tan exageradamente, tomo su mano, preocupada ante las repercusiones que podría tener.

Sus orbes purpuras brillaron. -¿De verdad?- pregunto emocionado, mirando los cascarones vacíos de los cangrejos. -Ya he terminado por hoy. Comi el valor de mi dinero- su cuñada le sonrió, su cuñado alzó una de sus cejas, él también sonrió antes de que una arcada interna salir de sus labios, la comida estaba amenazando con salirse de su estómago, Nezuko quien lo escuchó hipar para encubrir la arcada, lo miró inquieta. No intento darle importancia, estaba por hablar de nuevo cuando otra arcada atacó el fondo de su garganta, tragó saliva nervioso intentando encubrir la pesadez de su estómago.

Tanjiro si noto el malestar del Vicepresidente, y la parte de su conciencia, quien sonaba mucho a su madre, le regañó por su comportamiento tan infantil que había obligado a un hombre que buscaba sinceramente su aprobación a comer lo suficiente como para dos días.

Regresaron al hostal en un silencio tranquilo, la caminata fue como una bendición del cielo para Sanemi, hacer un poco de ejercicio sin duda ayudó a su digestión, su cuerpo sé sintió menos pesado y al menos moverse no era algo difícil, las náuseas disminuyeron y pudo sentirse, aunque sea un poco, de nuevo como ell, sus cuñados inmediatamente entraron a su habitación cuando llegaron al hostal, su novia sé fue hacia otro lado, no sin antes decirle que la esperara sentado, él obedeció, respirando profundamente sintiendo un pequeño escalofrío aún con el estómago lleno, limpio com su pañuelo el sudor que estaba fresco en su cuello, el calor en su cuerpo sé estaba volviendo insoportable por lo que comenzó a desabrochar el saco de su traje. -¿Comí demasiado?- sé pregunto a si mismo, -siento que mi estómago está hasta el borde de cangrejo.

Estaba desabrochando el último botón de su chaleco cuando llegó Nezuko, quien colocó una taza en la mesa, frente a él. -Aquí hay un poco de agua- le dijo, observando angustiada. -No tienes indigestión, ¿Verdad?

Sanemi negó con la cabeza, como si nada. -Yo, Shinazugawa Sanemi, soy excepcional en todo, incluso la velocidad de digerir de mi estomago es espectacular.- tomó la taza y comenzó a beber el agua tibia.

Nezuko resoplo divertida, le daba tranquilidad que su vicepresidente aun siguiera bromeando, era señal de que no estaba tan grave. -Ahora que ya comiste, ¿Que te parece si vas a casa…?

Fue en ese momento que los hermanos de Nezuko salieron de la habitación, el sonido de la puerta siendo abierta alertó a Sanemi, quien inmediatamente sé levantó observando atentamente las ropas de sus cuñados, pantalones de extraños patrones de rayas y flores que les quedaban grandes a sus dueños y que gritaba lo pasado de moda que estaban, la tela era delgada así como las camisas que cubrían sus torsos, Tanjiro sostenía un sombrero en su mano mientras que Hanako ya tenía el suyo sobre su cabeza.

Sanemi sé sorprendió tanto que escupio una parte de la agua que tenía en su boca, Nezuko inmediatamente intentó ayudarlo a limpiar sus labios, donde con su palma quito el liquido que queria escurrir por su mentón, sus cuñados quedaron frente a ellos, Tanjiro fastidiado por su presencia, Hanako le sonrió. El sé giro a su novia y preguntó. -¿Qué tipo de moda es?

Hanako respondió. -Ah, debemos buscar almejas, como nos ensuciamos nos ponemos ropa vieja.

Sanemi asintió, Nezuko fue quien respondió la siguiente pregunta de su pareja. -Siempre que venimos aquí cada año desenterramos almejas para cocinar.

-¿Por qué están trabajando tan duro en sus vacaciones?

Nezuko iba a responder, pero fue nuevamente interrumpida por su hermano. -Eso es algo que usted no entendería. Nezuko apretó los puños, frunciendo el ceño, a Tanjiro no le importó, siguió dejando claro lo poco que le agradaba Sanemi. -Seguramente tiene chefs que cocinan con buenos ingredientes, no entendería porqué personalmente desenterramos las almejas para que podamos comer una rica sopa de fideos.

-Onii-chan- habló entre dientes Nezuko, ante la mirada avergonzada de su novio.

-Es por eso que dije que usted es una persona de un mundo completamente diferente al nuestro…- Tanjiro exhalo, fastidiado.

Sanemi no sé decepciono. -Tambien ire. ¡Vamos a desenterrar almejas!- exclamó elevando uno de sus puños. Sé estaba acostumbrando a las miradas sorprendidas de su cuñada y su novia, quienes lo observaron de esta forma ante sus palabras, la mirada roja de su cuñado era una combinación de sorpresa con enojo.

-¿Qué?- preguntó Nezuko.

Tanjiro negó con la cabeza. -Así está bien, solo ha recorrido un camino lleno de flores toda su vida, ¿Será capaz de caminar en lodo, un camino lleno de barro?

-Puedo hacerlo- afirmó Sanemi, abrazando con uno de sus brazos a su novia por los hombros, acercandola al costado de su cuerpo. -Si estoy con Nezuko, aun si es un camino con barro o un camino de espinas, puedo caminar a través de él.

Nezuko observó con amor el rostro de su novio, sus mejillas sé tiñeron de rojo, sonrió ampliamente, su corazón latió como loco y su estómago sé llenó de mariposas, este hombre era su debilidad, era impresionante lo romántico que era y lo segura que la hacía sentir sobre su amor.

Hanako observó con admiración a su cuñado, colocó sus manos sobre su pecho, encantada con las palabras del peliblanco, suspiro enamorada de la imagen de los dos juntos, sé veian tan bien juntos, tan enamorados…

Tanjiro jadeo horrorizado, una parte de él estaba feliz por las palabras de afecto dirigidas hacia su hermana pero por otro lado estaba incrédulo de que este hombre fuera capaz de hacer lo necesario para que lo aceptara, fijó sus orbes en la mano sobre el hombro de su imouto, deseaba cortar cada uno de eso dedos, Sanemi sé dio cuenta e inmediatamente quitó su brazo, Nezuko sé alejo avergonzada y para intentar no hacer el ridículo con su brazo estirado en la nada, Sanemi señalo la playa. -¡Vamos al mar!- exclamó.

-Lodazal…- susurro Nezuko.

-¡Al lodazal!- corrigió Sanemi. -Yo los alcanzo después.

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Inosuke sintió el cuerpo entumido, estar acostado en una misma posición por tanto tiempo estaba comenzó a pasarle factura, sus extremidades comenzaban a dormirse y su cuerpo le pedía a gritos que sé moviera, pero tenía miedo de hacerlo, de que cuando estuviera girando su cuerpo hiciera algún ruido que alertara a sus compañeras que comían tranquilamente en la mesa sobre ell, era mucho mayor su miedo al cansancio de su cuerpo.

-La comida es tan deliciosa….

-Si, es deliciosa.

Estaba cansado, hambriento y temía que la fiesta durará hasta el día siguiente, por lo que tendría que estar acostado en el piso frío muchas más horas.

Por otra parte Aoi estaba desesperada, no estaba disfrutando de la reunión y estaba distraída pensando en las cientas de cosas que podían salir mal si es que descubren a Hashibira escondido, estaba tan nerviosa que no prestaba atención a nada que no fuera cualquier movimiento de sus compañeras.

Ni siquiera podía comer de lo nerviosa que estaba.

-Esta bien, todos pongan atención, esta es la bienvenida de Aoi, hagamos un brindis- dijo Kiyo, sirviendo más cervezas a todas.

Inosuke escuchó su estómago gruñir, gritando por un poco de esa comida que olía tan bien.

-¿Deberíamos?

Kiyo alzó su vaso y miró los orbes azules de la joven secretaria que brillaban con inexperiencia, tal como un día vio en la secretaría Nezuko. -¡Brindemos para que Aoi viva felizmente! ¡Salud!

Todas chocaron sus vasos, entusiasmadas con su nueva compañera, Aoi sonrió antes de darle un pequeño trago a su cerveza, atormentada por sus pensamientos, sus compañeras en cambio exclamaron felices, tomando toda su cerveza de un trago.

Naho alzó su vaso vacío, ligeramente borracha. -En días como este el alcohol pasa sin ningún problema, que día tan bonito para tomar- sus compañeras asintieron. -¡Gerente debería servirnos otro vaso!- exclamó agitando su brazo, provocando que el bolso de Shinobu cayera al piso.

-Mi bolso…- exclamó Shinobu.

Inosuke jadeo horrorizado ante la vista del bolso frente a su cuerpo, donde a penas la pelinegra bajara la mirada para recogerlo, lo vería, lo que lo convertiría en hombre muerto.

-¡Espere!- grito Aoi con miedo, rápidamente sé agacho y tomo el bolso de su superior. sé lo entregó a Shinobu con una sonrisa temerosa. -Traeré algo para limpiarlo.

Inosuke respiro aliviado.

-Oh, muchas gracias Aoi, eres muy amable- respondió Shinobu con una sonrisa, Aoi caminó rápidamente hacia las escaleras, sabiendo perfectamente que tenía poco tiempo si es que quería seguir impidiendo que sus compañeras miraran bajo la mesa.

Kiyo miro el cielo, los rayos del sol hicieron que cerrara los ojos ante la intensidad, observó a sus compañeras quienes también bajaban la mirada ante el sol brillante, todas eran muy bonitas como para que los rayos del sol dalaran su piel. -Pensé que estaríamos bien, pero la luz del sol es muy fuerte- sus chicas asintieron de acuerdo con sus palabras. -¿Deberíamos movernos allí donde está la sombra?

Inosuke abrió los ojos horrorizado.

Sumi asintió. -Los rayos UV son enemigos de la piel, vamos a mover el banco inmediatamente…

-Por aquí, probablemente sea mejor aquí…

-Cierto, movamoslo aqui.

El ojiverde maldijo entre dientes, especialmente cuando noto como sus compañeras sé colocaron de pie y sus manos tomaron una parte del mueble, vio a su alrededor rápidamente intentando encontrar una forma de seguir escondido, llamo en silencio a Kanzaki o a algún tipo de milagro que lo ayudara a salir de la situación.

-Bien.

-A la cuenta de tres… ¡Uno, dos tres!

El banco comenzó a moverse e Inosuke jadeo, escuchando el esfuerzo de sus compañeras para intentar no tirar nada.

-Vamos a moverlo allí….

-Uno, dos, uno, dos.

Fue cuando su cuerpo comenzó a recibir la luz del sol que una idea sé le formó en su cabeza, alzó la mirada observando que ninguna de ella sé diera cuenta de su presencia, notando que todas estaban concentradas en mover el banco hacia donde habían quedado, cerca de la escalera, donde la sombra de cuarto de limpieza estaba. Acomodo su pierna de forma que quedó doblada, colocó su codo en el piso y sostuvo su cabeza, sonriendo.

Sus compañeras dejaron el banco y jadearon en busca de aire por el esfuerzo ya que todas estaban en un grado afectadas por el alcohol. La señora Terauchi fue la primera en verlo, gritando por el susto, después de ella el jadearon todas las demás lo notaron.

Inosuke sé obligó a mantenerse en el papel, por más que este fuera ridículo. -¡Surprise!- exclamó, riendo.

Naho parpadeo confundida. -Subgerente, ¿Qué está haciendo allí?- preguntó, evidentemente confundida.

Fue en ese momento que notó que Kanzaki había llegado con unas toallas de papel, al notar que ya lo habían descubierto corrió hasta el banco, con la cara llena de horror.

Intento no entrar en pánico. -Ya les dije que es una sorpresa- respondió con seguridad.

-¿Una sorpresa?- preguntó Kiyo.

-Si, también fui invitado a la fiesta de bienvenida- fue fácil ver desde el ángulo en el que estaba que Kanzaki estaba frunciendo el ceño ante su mentira. -Pero pensé que, aun cuando simplemente estamos pasando el tiempo, necesitamos ideas nuevas y ya que soy una persona creativa, quería agregar el elemento de la diversión- sus compañeras lo miraban confundidas, intentando comprender su forma de llegar. -Así que planee esto con la señorita Kanzaki que me escondería aqui asi- señalo a su vecina, quien al recibir la mirada de sus compañeras asintió rápidamente con una sonrisa pequeña, -para después buscar el momento perfecto para presentar la mayor cantidad de entretenimiento, así que cuando sé movieron a la sombra, ese fue el momento perfecto- rio colocandose rapidamente de pie, -¿Fue el momento perfecto, verdad?- preguntó aplaudiendo.

Todas sus compañeras comenzaron a reír, quizás más por incomodidad que por algo sincero, sin embargo, funcionó para que nadie preguntara, mientras Inosuke fingía reír miró fijamente a Kanzaki, quien rápidamente cambió de tema para pasar el momento raro del día.

-Todos deberíamos terminar de comer- dijo señalando la mesa. -Subdirector, usted también debería comer- ella también miró a Hashibira, maldiciendolo.

-Vamos a comer- hablo Inosuke, permitiendo que las damas sé sentaran primero.

-Subdirector Hashibira, ¿Debería servirle algo de cerveza?- preguntó Naho mientras tomaba asiento, la joven mujer tomó la cerveza y de inmediato supo que estaba vacía. -Oh, necesitamos más cerveza.

Aoi por fin sé permitió respirar, exhalo antes de contestar. -Eso es todo lo que tenemos, iré a comprar más- y estaba a punto de ponerse de pie cuando la pequeña mano de la señorita Shinobu tomó su brazo.

-Esta bien, no te preocupes, iré yo a comprarla, vi una gran tienda adelante. Ire alli, esta bien si la compro, ¿Verdad?

Kiyo sonrió. -Cariño, ¿Qué sucede? Estás haciendo una diligencia para tu colega más joven…

Shinobu río. -Si quiero beber aún más, debo caminar para hacer digestión.

Kiyo palmeó la espalda de su compañera. -Ve entonces.

-Me voy- anunció Shinobu tomando su bolso.

-Tenga cuidado- manifestó Sumi antes de girarse hacia Naho. -¿Quiere soju?

Inosuke miro a Aoi, era evidente que estaba molesto con ella por el ridículo que tenía que acabar de hacer para poder salir ambos bien librados de la situación en la que ella los había metido, sin embargo, Aoi no retrocedió lo observó con la misma furia, queriendo desaparecer porque en primer lugar era la culpa de él por no querer irse de la azotea a tiempo cuando ella cumplio el deber de decirle de la visita de sus compañeras.

Aoi tomó su vaso de cerveza y lo bebió de un golpe, estaba segura de que este hombre nunca la volvería a dejar en paz.

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Shinobu caminaba por el supermercado, en su carrito ya llevaba varias botellas de cerveza, estaba mirando por el resto de los pasillos intentando recordar si es que faltaba algo más, o simplemente estaba intentando ver que podía llevar que sé le antojara con una vaso de cerveza, ahí noto que estaban dando muestras gratis, sé acercó al puesto que olía mejor, observando que una mujer asaba en una pequeña parrilla salchichas.

El olor era increíble.

-¡Eso sé ve delicioso!- exclamó.

-Bienvenida.

-¿Puedo comer un pedazo?- pregunto, tomando un palillo de plástico.

La señora le sonrió. -Adelante, tenemos una oferta donde si compra uno sé lleva otro gratis.

-¿De verdad?- preguntó Shinobu, tomando con la punta del palillo un pedazo de salchicha.

-Así es.

Ella comió, disfrutando del excelente sabor, -¡Oh, está sabroso!- exclamó, feliz, tomando otro pedazo, decidiendo cuántos paquetes podría llevar y si Aoi tenía un lugar donde podrían asarlos. -Voy a tomar otro- dijo, comiendo un tercer pedazo de salchicha.

La cara amable de la señora cambió, la miró con el ceño fruncido. -Señorita, ¿Cómo puede comerse los tres usted sola?- pregunto molesta, fastidiada. -Ni siquiera va a comprarlo.

Shinobu jadeo ofendida, no es como si no hubiera pensado en comprar un paquete, esta señora estaba intentando regañarla como una niña pequeña que sé le descubre haciendo una travesura. Estaba a punto de decir algo cuando una voz masculina pronunció. -Vamos a comprarlo.

Su corazón sé agito al reconocer el sonido, conocía perfectamente esa voz tan varonil, sé giró para observar a Tomioka acercarse a la vitrina donde estaba exhibido el producto de la degustación. -Uno, dos, tres- contó tomando los paquetes. La respiración de Shinobu sé atasco en el fondo de su garganta, hipnotizada por lo hermoso del ojiazul, Tomioka miro a la señora, alzando los paquetes para que contara los paquetes en su mano. -Vamos a comprar los tres así que no avergüence de esta forma a la señorita.

Shinobu suspiró, encantada con su héroe, eran tan hermoso que era irreal, cuando el sé acerco a ella al punto en que sus brazos sé rozaron, Shinobu tuvo que apretar los labios para que un jadeo no sé escapara, temía que este bello hombre escuchará su corazón errático dentro de su pecho.

Especialmente cuando le sonrió, una sonrisa que parecía solo para ella. -Vamos señorita Kocho.

Su perfume tan varonil desapareció el mundo para ella, asintió con la cabeza y lo siguió sonriendo como la tonta enamorada que era.

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Nezuko miraba a su alrededor buscando a su vicepresidente, sus manos que sostenían un pequeño rastrillo escarbaban en el lodo, supuestamente buscando almejas, del cuarto de cubeta que ya llevaban ella era la que menos había aportado almejas cuando regularmente era la que más almejas encontraba. Estaba preocupada por Sanemi, tenía casi media hora desde que sé ofreció a buscar almejas con ellos y aún no había llegado, no tenía la menor idea si estaba bien o donde podía estar.

Hanako quien ya tenía sus guantes llenos de lodo y sus manos ya comenzaban a doler, boto su rastrillo al lodazal, suspirando cansada. -¿Tu Vicepresidente va a venir o no?- le pregunto a su hermana, ya irritada.

Nezuko no respondió, realizó un puchero.

Tanjiro suspiro. -Entonces, ¿Para qué alardeo cuando ni siquiera tenía la confianza para hacerlo?- preguntó molesto.

Nezuko frunció el ceño. -¡Onii-chan!

Tanjiro resoplo. -¿Por qué me miras así?

-¿No estás siendo demasiado duro?

Hanako miró a sus hermanos, pasando su mirada de su hermano mayor a su hermana menor, quien ya estaba alzando la voz, ofendida porque Oni-chan estaba despreciando al Vicepresidente.

-Entiendo que estas un poco sorprendido porque él vino aquí sin previo aviso y que te dijo sobre nuestra relación, pero, ¿No estás siendo muy grosero?

Tanjiro inhalo. -Nezuko…- comenzó intentando no desquitar su enojo con su hermana. -Solamente estoy preocupada por ti…

-Te dije que no te preocupes- interrumpió Nezuko a su hermano, cansada de la actitud sobreprotectora del Kamado mayor, tenía la edad suficiente para saber escoger pareja, ella defendería a capa y espada a su vicepresidente, al hombre que siempre estuvo a su lado, cuidandola. -Mi Vicepresidente no es como tú crees que es, él me protege cuando tengo miedo y me cuida para que no sufra, ustedes ni siquiera lo saben.

Tanjiro sintió que su cabeza punzaba, estaba lo suficientemente cansado ya de sus pensamientos que sé dividían entre lo poco que Shinazugawa sé merecía a su hermana por los años que llevaba explotandola y lo mal que sé sentía por estar orillando al pobre hombre que sé veía era capaz de saltar de una montaña si él sé lo pedía con tal de complacer a Nezuko, como para eso agregar la actitud defensiva de sus hermana en la que le reñía por cada pequeña cosa que hiciera que ella creyera contra su vicepresidente.

Fue Hanako quien rompió el silencio, jadeando sorprendida mientras uno de sus dedos señalaba un punto frente a ellos, fue tanta su emoción que incluso rápidamente sé colocó de pie, llamando la atención de los otros dos hermanos Kamado. Nezuko rápidamente miro en la dirección que estaba señalando su Nee-san, abriendo los ojos hasta su límite, una sonrisa sé instaló en sus labios ante la escena, sé colocó de pie al igual que su hermano quien también jadeo como Hanako.

Atras quedo el traje caro de Sanemi dando paso a un overol para pesca de color verde oliva, una playera de manga larga de color roja y botas de agua negra, su rostro tenía un sombrero tipo visora roja con una careta de plastico, la cual curbia su rostro, sobre su hombro descanabsa un rastrillo y sus pasos decididos lo llevaron ante los Kamado. Sé coloco a lado de su novia, impactada, alzando su visora con sus manos enfundadas en unos guantes verdes de plástico. -Lamento llegar tarde- dijo ante las miradas atonitas de color rojo.

-Vicepresidente, ¿De donde saco esto?- preguntó Nezuko, intentando controlar la risa ante la imagen de él listo para salir a alta mar.

-Si voy a hacer algo, lo haré perfectamente, esa es mi filosofía- respondió Sanemi, seguro.

Tanjiro bufo. -Simplemente porque tenga las herramientas no significa que será capaz de hacerlo perfectamente. No tiene la experiencia y el conocimiento que tenemos nosotros- expresó molesto, sonriendo de lado ante la mirada de incertidumbre de Shinazuwaga.

-¡Onii-chan!

Tanjiro borró su sonrisa, estirando su fuerte cuerpo intentando no verse afectado por la molestia de su hermana, su pequeña niña.

Ahora fue el turno de sonreír de lado de Nezuko ante la idea que acababa de formarse en su cabeza. -¿Qué les parece si competimos?- preguntó ella, confiada, su novio parpadeo confundido.

-¿Competir?- preguntó Hanako.

-Ustedes estarán en un equipo- Nezuko señaló a sus hermanos, -y nosotros en otro- terminó señalando a su novio y a ella, tomando otra cubeta. -El equipo que pierda debe cumplir el deseo del equipo ganador, ¿Que piensan?

Hanako, a quien le encantaban los desafíos, asintió con la cabeza. -Está bien- respondió agitando sus puños.

Sanemi miró a su cuñado, quien movió su cuello de un lado a otro, preparándose para el desafío, después miró a su novia, que parecía tener el pecho inflado de confianza. -Muy bien- respondió Tanjiro, sin dejar de ver a su hermana pequeña.

Sanemi no dijo nada cuando la pequeña pero poderosa mano de su novia tomo su muñeca alejandolo unos 30 pasos de sus hermanos, obligando a su cuerpo a ponerse en cuclillas, él simplemente sonrió comenzando a buscar en el lodo, dejando su cubeta dorada las almejas que encontraban, ninguno de los dos dijo nada, ambos trabajaban rápidamente hasta que la cubeta fue llenada a un cuarto de su capacidad.

Nezuko no lo habia mirado, su mirada estaba fija en sus hermanos, observando cada uno de sus movimientos, seguramente calculando la cantidad que llevaban, ella casi arrancaba a las almejas del lodo, frunciendo el ceño y apretando los labios en un gesto que conocía perfectamente, era la linda cara que su hermosa mujer siempre colocaba cuando tenía que concentrarse para lograr algo.

Sanemi sonrió, limpiando una gota de lodo que estaba en la mejilla de su pelinegra. -Nezuko- sus orbes rosas, tan hermosos, lo vieron, -daré mi mejor esfuerzo porque estamos compitiendo- prometió sinceramente. -pero, ¿En qué tipo de deseo estabas pensando?

Nezuko sonrió. -Que mis hermanos te acepten Vicepresidente.

Y ella le sonrió hermosamente, la clase de sonrisas que siempre agitaban su corazón, que llenaban su estómago de mariposas y que lo hacían suspirar por lo mucho que la amaba. Sanemi también sonrió, sintiendo como su cuerpo sé llenaba de energía. -Sé siente como si mi cansancio estuviera siendo lavado por una marea.

Nezuko río, alzando las almejas en su mano, esa fue la señal de Sanemi quien rápidamente sé colocó de pie y comenzó a correr por el lodazal, buscando almejas, escarbaba con sus herramientas importando poco que su ropa sé llenaran de lodo mientras sus manos desenterraban los moluscos, corriendo de regreso a donde estaba su novia, dejando las almejas en su cubeta, recuperando su energía cuando veía la sonrisa de su novia, no sé detuvo incluso cuando noto que su cubeta iba más arriba de la mitad, incluso cuando cayó varias veces en el lodo, ensuciando su cara, momento en donde bajo su careta reanudando su busqueda, despues de unos minutos, sé permitió descansar, tratando de regularizar su respiración, los músculos de sus brazos punzaron. -Hay mucho trabajo que involucra esto- sé dijo a sí mismo, sintiéndose cansado. En ese momento una nueva arcada lo atacó y su estómago nuevamente sé sentía pesado. Masajeó su estómago y negando con la cabeza retomó su labor hasta que su mujer le indicó que el tiempo había acabado.

Ambos equipos sé acercaron al centro del lodazal, dejando sus cubetas una a lado de la otra para comparar lo que habían logrado juntar, Nezuko sonrió orgullosa, cruzando los brazos debajo de su pecho al darse cuenta que su cubeta estaba llena mientras que la de sus hermanos llegaba a la mitad, Sanemi suspiro observando la felicidad de su novia. -Ganamos, ¿Verdad?- dijo la pelinegra, desbordando felicidad.

Tanjiro bufo y Hanako sonrió, aceptando la derrota. -¡Si, ganaron!- exclamó. -Felicidades Nezuko, y usted también Vicepresidente- Nezuko abrazo el brazo de su novio, encantada por esas dulces palabras, palabras que casi parecían una aceptación de parte de ella hacia el vicepresidente, lo cual fue inmediatamente captado por Tanjito, quien rápidamente miró a su hermana molesto, Hanako borró su sonrisa y dio un paso atrás. -Así, ¿Cual es tu deseo Nezuko?- pregunto, desviando la atención de su hermano a su Imouto.

Nezuko tomó la mano de su novio, enredando sus dedos con los de él, su mano tan pequeña a comparación de la masculina de alguna manera encajaba perfecta con la mano de Sanemi, eran dos piezas de rompecabezas que eran perfectas el uno para el otro, el peliblanco la miro sorprendida por su acción tan atrevida, ella le sonrió tranquilizandolo. - Mi deseo es…- comenzó hacia sus hermanos, los orbes rojos de su Oni-chan la observaron, ya casi resignados a sus palabras. - Que dejen de detestar al Vicepresidente.

Sanemi inhalo, agarrando valor, Tanjiro bajo la mirada. -No, está bien que me detesten, sé que no fui el mejor jefe para Nezuko y que temen que sea igual como su pareja- dijo Sanemi, aceptando que tenía muchas que remediar con la familia Kamado, aún tenía un camino largo que recorrer para obtener la confianza de la familia de Nezuko, los hermanos lo miraron sorprendidos, especialmente el pelirrojo. -Pero, por favor, sigan observando, seguiré demostrando que mis sentimientos son sinceros.

Hanako sonrió complacida, Tanjiro apretó los labios en una línea antes de suspirar, rindiéndose. -Esta bien, vamos sé esta haciendo tarde- y no dio ni dos pasos cuando el lodazal provocó que sé resbalara, él agitó sus brazos, intentando mantener el equilibrio cuando su cuerpo comenzó a irse hacia atrás, sus hermanas jadearon antes de que dos fuertes manos lo tamaran de los brazos, su espalda término recargándose con un pecho sólido que lo ayudó a no terminar en el lodo. Tanjiro observó sorprendido a Shinazugawa por sus grandes reflejos y su fuerza para ayudarlo siendo él un hombre fuerte.

-¿Está bien?- preguntó Sanemi.

Rápidamente Tanjiro sé recuperó, pareandose derecho, pero por unos segundo, mientras observaba el rostro del vicepresidente pudo entender porque la gente siempre decía que era atractivo. -Si- respondió avergonzado, acomodando sus ropas, fue ahí cuando pudo romper el hechizo de la cara atractiva del novio de su hermana que noto algo. -¿Por qué sus manos están tan frías?

Sanemi miró sus manos, intentó ocultarlas en los bolsillos de su overol mientras su cerebro formaba una excusa, sin embargo, fue detenido por Nezuko, quien, al ver sus intenciones, rápidamente tomo sus manos- Déjame ver- dijo ella, sintiendo su piel fría. -¿Tienes indigestión?- preguntó, evidentemente preocupada, Hanako cubrió su boca, sorprendida de las acciones del peliblanco, quien por conseguir su aprobación era capaz de fingir estar bien cuando no era así, ayudándoles a buscar almejas. Nezuko no permitió que Sanemi le respondiera, ella continuó con su regaño. -Debí suponerlo cuando te vi comiendo rápidamente muchos de esos cangrejos marinados en salsa de soja.

Sanemi miró a sus cuñados, negó con la cabeza. -La cosa es…

Pero su novia no lo dejó continuar, tomó su brazo y comenzó a caminar, obligandolo a seguirla. -Apúrate y sígueme, así puedes tomar medicina.

El intentó resistirse, no obstante, su cuerpo inconscientemente obedeció a la pelinegra, cuando pasaron a lado de las cubetas, él la señaló, queriendo ayudar a llevarlas ya que pesaba. -Nezuko, necesitamos.

-No me importa, debes tomar medicina antes de que te enfermes.

-Deberíamos llevarnos algunas almejas Nezuko…

-¡No me importa!

-¡Las almejas!- exclamó Sanemi cuando comenzaron a alejarse de sus cuñados, siendo ignorado.

-¡Apurate!

Hanko sonrió al verlos irse, un hombre tan grande como el vicepresidente siendo controlado fácilmente por una mujer pequeña como su hermana era algo que nunca imaginó ver, era tan evidente su amor el uno por el otro que hizo su corazón latir agitado. -Onii-chan…- comenzó dirigiéndose a su hermano mayor, quien también observaba a la pareja desaparecer. -Creo que está intentando verse bien en frente de nosotros y comió demasiado, por lo que tuvo indigestión…

-¿Alguien le dijo que comiera al punto de la indigestión?- respondió Tanjiro, aún orgulloso ante su posición sobre el peliblanco.

Hanako pudo ver la culpa en los orbes rojos de su hermano, él sé estaba derrumbando ante las acciones de su cuñado, así que ella lo aprovechó. -Para ser honesta, estaba un poco sorprendida…- cruzó sus brazos debajo de su pecho, los orbes rojos la miraron. -Cuando lo veo en las noticias o la televisión, sé ve extremadamente arrogante, pero vino hasta aquí, aguanto tus regaños y dios su mejor esfuerzo- Hanko tomó el brazo de su hermano. -Creo que de verdad adora a nuestra Nezuko, ¿No lo crees?- preguntó agitando el brazo de su hermano, quien suspiro. -Me molesta un poco que tenga un desorden de disfunción sexual, pero parece una persona normal. Ya que su cuñado es un profesional en salud mental, es posible tratarlo- término, picando los bíceps de su hermano.

Tanjiro frunció el ceño. -¡¿Qué?! ¡¿Cuñado?!

Hanako río, agitó su cuerpo como el brazo de su hermano. -¡Oh, vamos! ¡Él me agrada! Así que deberías ser menos duro con él y aceptarlo.

Tanjiro apretó los labios, y cansado de luchar consigo mismo, sé rindió. -¡Como sea!- exclamó. -Está haciendo calor, vámonos antes de que nos haga daño- ordenó tomando las cubetas con las almejas, acercando una a Hanako. -Llévate esa- dijo, entregandole la cubeta más llena.

Su hermana frunció el ceño, recordandole mucho a la pequeña Hanako que sé veía adorable cuando sé enojaba. -¡Esta muy pesada Oni-chan!. grito pataleando el lodo.

Tanjiro río antes de tomar la cubeta en sus manos, ignorando los reclamos de su hermano sobre lo malo que era.

.

La tarde llegó, el sol brilló en el cielo despejado y las gaviotas graznaban alrededor de la playa, los cuatro sé encontraban asentados en un banco cuadrado, Nezuko picaba, Hanako terminaba de integrar los ingredientes de la masa, Tanjiro prendió la estufa de gas portatil y Sanemi reposaba, sintiendo ya el efecto de la medicina en su estómago.

Al terminar su objetivo, Tanjiro miro al peliblanco, quien miraba a sus hermanas ya con ganas de intervenir pese a la orden de su Imouto de que debía descansar. -Deme su mano- dijo, tratando de ayudar.

Nezuko alzó su mirada, sin embargo, al darse cuenta de que el pelirrojo no tenía intenciones de seguir molestando al vicepresidente, ella continuó picando. -Estoy bien- respondió Sanemi con una sonrisa.

Tanjiro negó con la cabeza. -¿A que sé refiere con bien? Pinchar su dedo es lo mejor para la digestion- él no permitió que Sanemi intentara negarse, tomo su mano y acercó un punzón al pulgar del peliblanco,

Sanemi sonrió nervioso, no intentó moverse, no obstante, era evidente que no le agradaba la idea, ya que su cara había cambiado completamente al ver la aguja acercándose a su dedo. -Ah, bueno…

Hanako sonrió ante la actitud infantil del Vicepresidente, Nezuko, quien conocía que las agujas no eran algo agradable para su novio, supo que hacer, al fin y acabo aun, pese a su tamaño, seguía siendo en parte un niño. -¡Un platillo volador!- exclamó, señalando con su dedo índice el cielo, moviendo sus ojos al mismo punto donde señaló.

Sanemi también miro el cielo. -¿Dónde?- preguntó casi emocionado, oportunidad que aprovechó Tanjiro para pinchar su dedo pulgar, lo que provocó que Sanemi gritara. -¡AH!- inmediatamente tomó su pulgar con su otra mano, sintiendo el pinchazo en toda su mano, especialmente cuando el líquido rojo comenzó a salir. -¡Ah, sangre! ¡Sangre!- sé quejó infantilmente.

Nezuko y Hanako rieron en voz baja ante la actitud de peliblanco, Tanjiro sonrió viendo por fin lo que Hanako le dijo en el lodazal, quizás Shinazugawa podría darse el lujo de ser egocéntrico, pero sin duda era una buena persona que adoraba a su hermana y era lo único que importaba.

-La sangre está saliendo- sé quejo Sanemi, mirando al pelirrojo con un puchero en los labios, Tanjiro río, uniéndose a sus hermanas.

Cuando las risas acabaron, Tanjiro miro al peliblanco, quien masajeaba su dedo. -Debería entrar y descansar, no sé siente bien.

Sanemi negó con la cabeza. -No, está bien, ya estoy mejor, déjenme ayudar también, por favor…

Ahora fue Nezuko quien negó con la cabeza. -No, podemos hacer esto nosotras solas.

-Entonces, ¿Puede amasar esto, por favor?- preguntó Hanako, cargando el bowl con la masa haciendo ojitos a su cuñado, Nezuko miró a su hermana, sin embargo, Hanako no sé quedó callada. -Nuestro padre generalmente lo hace, pero sé fue al campo para una presentación. Es un poco difícil para mis manos frágiles.

Nezuko le pegó con su coda a su hermana, quien ni siquiera la miró, su atención seguía en Sanemi. -¿Qué quieres decir?- preguntó ella, en un susurro.

Sanemi asintió, sonriendo. -¡Claro! Dejamelo a mi- tomo el bowl de las manos de su cuñada, lo colocó en el banco frente a su cuerpo, sé puso el guante de látex en su mano derecha, y comenzó a amasar con fuerza, golpeando la masa con fuerza al punto en que el banco comenzó a sonar, moviendo las demás cosas.

Los hermanos Kamado movían su cuerpo cuando un golpe sonaba, alejados para no ser manchados por la masa que podía salir volando. Nezuko tomó la mano de su pareja, deteniendo sus movimientos. -Vicepresidente, ¿Puede amasar más suavemente?

Sanemi alzó su mirada, notando como Tanjiro alejo su cuerpo y Hanako lo miraba con una ceja alzada, él asintió y sé dirigió a su cuñado. -En verdad me siento mucho mejor, gracias.

Tanjiro bajo la mirada y con voz baja, dijo. -Le pinchare el dedo otra vez cuando vuelva a tener indigestión.

Pero sus palabras fueron escuchadas por todos, Sanemi parpadeo sin poder creer las palabras que acababa de escuchar, Nezuko también miró a su hermano, sorprendida por lo que significaba, Hanako sonrió, orgullosa de su hermano.

Sanemi miró a su novia, buscando confirmar lo que creía que significaban esas palabras, Nezuko le sonrió, confirmando sus pensamientos, Sanemi sonrió extasiado, regreso su labor de amasar, golpeando la masa con mayor entusiasmo, provocando nuevamente las risas de los dos Kamados mayores.

No le importó, estaba demasiado feliz, consiguió la aprobación de la familia de Nezuko, había logrado calmar la preocupación de su novia ante los pensamientos de sus seres queridos, siguió golpeando la masa con fuerza, buscando que quedará perfecta, ahora no sé detuvo cuando su pelinegra intentó tomar nuevamente su mano para que bajara la fuerza.

-¡Sanemi!- exclamó Nezuko, riendo.

Sin embargo, continuó, enfocado en una sola cosa, hacer feliz a la familia de su pareja ahora que ya podía decir que formaba parte de ellos, ya podía morir en paz, extasiado por la felicidad, bueno, no, aun le faltaba casarse con Nezuko y ahora sí podía morir en paz.

Hasta que fue interrumpido por su cuñado.

-No puedo permitir que el tío de mi futuro hijo esté enfermo…

Todos sé quedaron callados, procesando la noticia, Sanemi sintió que un nudo sé formaba en su garganta ante lo que estaba escuchando, no creía que fuera tan rápido integrado a la convivencia familiar cuando llegó y su cuñado dejó en claro lo poco que pensaba de él, pero ahora, unos horas después, estaba escuchando una de las noticias más importantes para una familia.

Un nuevo Kamado venía en camino.

-¡Onii-chan!- exclamaron en un jadeo las dos hermanas Kamado, quienes taparon sus labios con sus manos y sus ojos ya estaban llorosos.

-Felicidades Tanjiro- dijo Sanemi, palmeando la espalda del pelirrojo.

Su cuñado le sonrió antes de ser atacado por un gigantesco abrazo de Nezuko y Hanako, quienes le exclamaban innumerables felicitaciones por el embarazo de su hermana.

Sanemi observó a los hermanos con una sonrisa, entendiendo porque la familia era tan importante para Nezuko, el mismo sé respondió aquella pregunta que siempre lo atormentaba cuando veía a su pelinegra tan estresada para sacar a su familia adelante, sacrificándose por sus hermanos y su papá, para ella no era sacrificio era algo que tenía que hacer para ver a su familia bien, para que sus hermanos pudieran llegar a cumplir sus sueños.

Ahora era su momento de hacerla feliz, de cumplir cada deseo que Nezuko tuviera y si eso significaba que ella dejara de trabajar para él, estaba bien, porque los dos iban a estar el uno para el otro lo que les quedara de vida y mucho más, porque era capaz de luchar contra el mismo Dios para estar con ella en el cielo y sus siguientes vidas.

Y su comida fue realizada con risas y amor, ignorando el paso de las horas.

¡Hola! ¿Cómo están mis hermosas criaturas? Con todo mi amor espero que estén bien y que todo esté en orden en su preciosa vida. Que las cosas estén saliendo lo mejor posible, y que este año que está comenzando sea mejor que el año pasado que dejamos atrás. No puedo creer que ya hayan pasado casi tres años desde que subí un capitulo, ¡Tres años! Es increíble cómo pasa el tiempo, les juro que nunca imaginé que pasarían tantos meses.

¡Lamento mi tardanza! ¡Profundamente les expreso mi más sinceras disculpas por abandonar las cosas así! ¡Promesa de que no volverá a suceder! Si les soy sinceras muchas cosas pasaron en mi vida personal, especialmente los años en que me fui con mi enfermedad al punto en que ya estaba deprimida y cansada, por lo que busque soluciones radicales, sin embargo a mediados del año pasado tuve una operacion que me cambió la vida, estoy en terapia y muchas cosas están cambiando, mi afición por escribir regreso más grande que nunca, por lo que espero no tardar en subir el siguiente capítulo, en el cual ya estoy trabajando, así que nos veremos pronto.

¡Muchas gracias por todo el amor que me dan! ¡Espero les haya gustado el nuevo capítulo!, si es así me encantaría que me dejaran un comentario lleno de amor. Cuídense mucho, por favor y amense mucho a ustedes mismos. Los amo con todas mis fuerzas, y espero leernos pronto.

Con amor, la presidenta Fer.