Nota de la autora: ¡ADVERTENCIAS! SANGRE / VIOLENCIA / DESCRIPCIONES GRÁFICAS DE LESIONES Y CURACIÓN
Poppy fue la primera en ponerse en acción, intentando escanear sus heridas y encontrándose con los mismos problemas que Severus.
"Necesito agua, necesitamos quitarle esa sangre ahora. De los grifos y sin magia, no dejen que la magia la toque, usen baldes y tráiganmela!"
Poppy le quitó los restos de ropa a la chica, dejando solo los torniquetes y poniendo manos a la obra. Severus, Minerva e incluso el propio Dumbledore formaron una cadena humana y le pasaron baldes de agua a la medibruja mientras ella la derramaba sobre la chica acostada, lavando toda la sangre y suciedad que podía.
Todavía sangraba profusa aunque lentamente y el personal temblaba mientras el agua revelaba cada vez más de sus grotescas heridas.
Una vez que estuvo libre de la sangre de la Quimera, Poppy intentó una vez más hechizos de curación y diagnóstico.
Nada.
Severus invocó una poción curativa, que podía aplicarse en su piel, pero incluso eso repelía su cuerpo.
"JODER", gruñó y el resto del personal se sobresaltó ante el insulto muy muggle de la generalmente estoica medibruja.
"La sangre, se filtró en sus heridas, su torrente sanguíneo... Tenía miedo de esto... no hay nada más que hacer".
Argus Filch llegó cuando lo convocaron, trayendo consigo una estufa de gas y ollas comenzaron a hervir agua; Poppy tomó rápidamente una caja de aspecto muy muggle, que se abrió para revelar equipo médico y quirúrgico no mágico.
"Tendremos que hacer esto a la manera muggle... Severus, sujétala".
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Lo primero que hizo Poppy fue inyectarla con adrenalina, afirmando que era lo único que mantenía viva a la chica en ese momento, y que estaba demasiado preocupada por si su corazón se detenía si intentaba sedarla, especialmente sin forma de usar dispositivos eléctricos muggles como un desfibrilador si su corazón se detenía.
Le dio un poco de morfina, pero dudaba que funcionara con la forma en que su cuerpo ardía por la adrenalina, el calor era un efecto secundario de la transformación animaga.
Aunque no aliviaría su sufrimiento ahora, Poppy les aseguró que si no fuera una bruja tan fuerte y especialmente una animaga, la chica ya estaría muerta.
Primero se ocupó del agujero enorme en su garganta que era lo más preocupante. La bestia había atravesado su piel y músculo directamente hasta su tráquea. Le había hecho una traqueotomía rudimentaria. Es por eso que todavía podía respirar levemente, hasta que Severus había intentado envolver su garganta, y por eso no podía hacer ningún ruido ya que no llegaba aire.
Poppy tendría que suturar y cauterizar al estilo muggle, usando hilo quirúrgico y un pequeño hierro cauterizador que se calentaba con el fuego.
"¡Sujétala Severus!" Dijo mientras la chica en pánico lo miraba a los ojos.
"Lo siento mucho, señorita Granger", pronunció usando su fuerza superior para sujetarla, mientras Poppy cauterizaba la herida.
Su espalda se arqueó en una agonía muda, tensa como la cuerda de un arco bajo sus manos y él sintió una repentina ondulación en los músculos bajo ellas, mientras los ojos ámbar comenzaban a volverse dorados.
"¡Haz que se quede en forma humana, Severus, morirá si se transforma ahora!"
El instinto primario, en reacción al miedo y al dolor, hacía que su lado animago avanzara, un acto de miedo y autopreservación.
"¡Señorita Granger, PONGA ATENCIÓN!" Gritó con su mejor voz de aula, lo que hizo que los ojos felinos dorados lo miraran. Vio que sus dientes también habían comenzado a cambiar.
"Debe resistir la transformación animaga. Poppy es muchas cosas, pero veterinaria no es una de ellas, no podemos usar magia en usted para que vuelva a la normalidad... si se transforma, morirá!"
Su rostro se arrugó, se contrajo de miedo y dolor, pero luchó contra ello y pronto fueron sus ojos ámbar los que lo encontraron una vez más, llenos de confusión, dolor y miedo.
"Buena chica. Buena chica Hermione, quédate conmigo"
Él no supo si fue su elogio o el uso de su nombre, pero sus ojos llorosos permanecieron fijos en los suyos, y una mano se apretó en su túnica.
La mano en su túnica tiró de él ligeramente y vio su boca formando palabras.
Se inclinó para estar más cerca de ella, para poder escucharla hablar.
Ante sus palabras, ahogó un ruido, era mitad sollozo y mitad risa.
Desgarrada en pedazos por una quimera, con las entrañas al descubierto, la garganta abierta y unida con puntos de sutura muggles de aspecto bárbaro, y eso es lo que ella quiere saber.
Él solo asintió, incapaz de encontrar las palabras. Y ella sonrió y se deslizó hacia la inconsciencia.
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Poppy había convocado a un squib que era un cirujano muggle entrenado y estaba en contacto con San Mungo... pero no podían esperar a que llegara.
Una vez que la garganta de Hermione se curó, tuvo la repercusión imprevista de que ahora una vez más podía llevar aire a su garganta y hablar... también podían escuchar sus delirantes sollozos y gemidos llenos de dolor, que desgarraban su alma.
Podía escuchar a Minerva sollozando silenciosamente detrás de él, y a Albus intentando consolar a la bruja.
Con su garganta sellada, intentaron hacerla tragar pociones, solo para que la sangre de quimera en su sistema las rechazara y la obligara a tener arcadas cuando tocaban su lengua, lo que significaba que no podían hacer nada para aliviar su dolor, ya le habían dado demasiada morfina, pero su cuerpo la estaba quemando a un ritmo alarmante.
Severus había asumido que luego abordarían la herida abierta en su estómago, pero Poppy le había dicho entre lágrimas que estaba más allá de sus habilidades, no podían hacer nada además de mojarla ocasionalmente con agua esterilizada para evitar que los órganos murieran.
Sin embargo, insistió en ocuparse de la fractura grave en su pierna, la fractura expuesta estaba peligrosamente cerca de su arteria femoral y la herida sangraba más que cualquiera de las otras, un movimiento incorrecto y la arteria podría cortarse.
"Esto tiene que ser realineado antes de que pueda sellar la herida"
Poppy levantó los lados de la cama y usó esposas acolchadas para atar sus muñecas y tobillos a la cama, una mirada a Severus hizo que él una vez más sujetara sus hombros contra la cama.
La chica estaba entrando y saliendo de la conciencia ahora, pero cuando Poppy comenzó a enderezar la pierna rota, su grito espeluznante hizo que los ojos de Severus se llenaran de lágrimas, ya que se sintió un completo bastardo por sujetarla.
Con el rabillo del ojo vio que Minerva, temblorosa, levantaba su varita con la intención de lanzar una protección silenciadora para que los Slytherin que todavía estaban apiñados afuera no escucharan.
Con lágrimas en los ojos y dientes apretados, sacudió la cabeza.
Albus empujó su mano hacia abajo y cerró los ojos mientras otro grito atravesaba la enfermería; el hombre parecía tener todos sus años encima.
Ásperamente Severus habló, mientras las lágrimas corrían por su rostro sin control.
"Que escuchen".
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Continuaron curando a la chica lo mejor que pudieron, pero Poppy no estaba calificada para hacer la curación mayor que requería, hizo todo el trabajo superficial que pudo para frenar la pérdida de sangre, pero tuvo que dejar la grotesca herida del estómago hasta que llegara el cirujano.
Sin embargo, cuando finalmente llegó, había un problema, Hermione se estaba poniendo blanca, sus labios azules y Poppy revisó preocupada sus ojos y encías.
"Está anémica, necesita sangre, pero no podemos darle poción reabastecedora de sangre porque su cuerpo la rechazaría".
"No hay sangre en San Mungo que no haya sido contaminada de alguna manera por magia, encantamientos de preservación y similares", les dijo el cirujano, por lo que Poppy revisó el expediente de la chica a pedido del cirujano y regresó a la habitación.
"Le tomé su tipo de sangre cuando estuvo aquí después de la debacle del Departamento de Misterios. A, eso significa que cualquiera que se puede donar sangre, pero va a necesitar más de una persona para que pueda superar esta cirugía y sobrevivir a la recuperación."
Hermione, ahora ligeramente sedada por el cirujano, yacía inmóvil y pálida.
Severus marchó con Poppy fuera del ala del hospital con determinación y abrió las puertas de golpe.
Esperando hasta que toda la atención estuviera sobre él, dio un paso atrás para que todos los Slytherin reunidos pudieran ver el gran cuerpo de la Quimera tendido donde los centauros lo habían dejado.
Aunque no podían ver a Hermione en su habitación privada.
Varias caras conmocionadas observaron a la Quimera, como si realmente no lo hubieran creído hasta que vieron la cosa muerta tirada allí.
No hacía mucho, Albus se había ido a atender las puertas, donde las protecciones le habían indicado que habían llegado varios padres, sin duda informados de los eventos del día por sus hijos.
Mientras estaba de pie fuera de la enfermería con Poppy, vio a toda la Casa Slytherin, junto con varios padres que eran ex alumnos de Slytherin por derecho propio.
Sabía que captaba su atención. Su camisa blanca estaba cubierta con la sangre de ella y de la Quimera, lo que lo hacía parecer un asesino en serie trastornado. Y la Quimera muerta detrás de él.
"Cuando la señorita Granger mató a la Quimera, la sangre que la cubría nos impidió usar magia para curarla, así que, ella tiene que ser curada a la manera muggle, sin sedantes ni analgésicos".
Varias caras preocupadas lo observaron, especialmente los mestizos que entendían la implicación más que los sangre pura.
"En la pelea, la garganta de la señorita Granger fue lastimada tan profundamente que su tráquea quedó cortada y no podía hablar... Tuvimos que coserle la garganta y cauterizar las heridas con un hierro para evitar que se desangrara hasta morir... Creo que escucharon cuando recuperó la voz y tuvimos que realinear el hueso de su pierna que sobresalía de su piel".
Algunos de los estudiantes más jóvenes gimieron ante sus palabras y hubo varias expresiones enfermizas, pero no estaba de humor para censurarse.
"¿Les importaría saber lo primero que me dijo, a cualquiera de nosotros, de hecho, cuando pudo tomar suficiente aire para hablar?" Miró a su alrededor por un momento antes de continuar: "Por favor, tengan en cuenta que las entrañas de la señorita Granger están colgando de una herida en su estómago esperando ser intervenidas quirúrgicamente".
Escuchó a un estudiante vomitar ante sus palabras, y vio a muchos mortífagos en la multitud palidecer visiblemente, incluidos Lucius y Narcissa Malfoy, los mayores Crabbe y Goyle y Lord Greengrass.
"Ella me dijo: '¿Están a salvo los Slytherin?'"
Nota de la traductora: al parecer nuestra valiente leona se ha robado el corazón del nuestro maestro de pociones favorito al hacer algo que muy poca gente hace y eso es preocuparse por los Slytherin. Es curioso porque en muchos aspectos es una Casa con gente muy privilegiada pero el concepto que se tiene de ella también les juega en contra. Severus, como alguien que en sus años estudiantiles estuvo entre los privilegiados sin serlo y que vivió el estigma de de se Casa, puede apreciar la preocupación de Hermione más que nadie. De igual forma me gustó que buscara hacer que los demás entendieran la dimensión de las cosas al dejarlos escuchar el sufrimiento de Hermione y al no cortarse a la hora de describir lo que ella está sufriendo, que hay momentos para la sutileza pero este no es uno de ellos, y ya era hora de que los presentes se enfrentaran a ciertas realidades, de esas que causas disonancias cognitivas.
Espero que les haya gustado el capítulo y que no les fuera tan difícil de leer. Un abrazo!
