Una camioneta aceleraba por aquella carretera infernal, literalmente, Blitzo trataba de llamar una y otra vez a su hija, pero fue ignorado totalmente.
—Oh ese maldito hijo de perra, seguro que le está haciendo algo a mi querida luni, cuando lo vea ¡le voy a cortar las bolas!
gritó tratando de atropellar todo lo que bloqueara su camino tal vez a uno que otro despistado que sólo pasaba por ahí también terminó embarrado en la defensa de aquella camioneta.
—Yo también quiero asesinarlo pero dudo mucho que haga algo con Loona, no es de su tipo. . .- decía la pequeña Millie que ahora sentía un leve sentimiento de nostalgia y tristeza, era claro que Moxxie siempre se entregó a ella en cada momento desde que se conocieron, por esa misma razón le dolía tanto lo que había hecho ¿Cómo alguien como Moxxie pudo pensar siquiera en engañarla? A Millie le desgarraba el corazón tan sólo pensar en cuanto tiempo pudo haberlo hecho.
Volviendo al ruedo, Blitzo seguia gritando y comentiendo crímenes durante aquella carrera contra reloj
—¿Creés que Loona no es lo suficientemente bonita cómo para ese pedazo de mierda? Todos los bastardo son iguales
—Oye. . . Se perfectamente que amas mucho a Loona, pero estoy segura que no es sólo por eso que estás así- Blitzo bajó la velocidad al escuchar aquellas palabras -¿Quieres hablar de ello?- preguntó Millie
-. . .- frenó el coche por completo atascado entre una maraña de autos atascado en la autopista principal.
-No. . .- volvió a acelerar a fondo subiendo la camioneta a la acera arrollando a algunas personas —¡Levantense treprano!— gritaba mientras mostraba el dedo medio por el retrovisor.
Se encontraban ya en el centro de la ciudad y aún no encontraban el paradero de aquel bar que suele frecuentar pocas veces su marido.
Millie sabía de aquel lugar entre cucicheos que escuchaba muchas veces sin querer con sus amigos, pero nunca supo la ubicación exacta.
Blitzo buscaba desesperadamente con la mirada mientras daba vueltas por las calles
—Blitzo. . . ¿Ésto es por lo de Stolas?-
De nuevo frenó al instante indignado por la clarividensia de su empleada.
Apretó sus manos al volante y respiró profundamente, Millie esperaba un grito, una queja o tal vez un comentario implícito. . . Pero en vez de eso sólo comenzó a sollozar, se dejó desahogar en aquel volante, eran tantas emociones en un sólo día que sólo no pudo con todas ellas;
Millie le partió el corazón mirar a su jefe así, jamás llegó a imaginarse una situación de tal magnitud, tal vez debía relajarse ella también "todos tienen sus propios problemas" pensó.
-Yo. . . Creó que me afectó mucho esa perra adicta al sexo. . .
Seguían buscando aquel bar pero más calmados que antes —Creí que estabas feliz por que no tendrías que tener contacto con él después de que te regaló el hechizo- dudó Millie recordando la escena dramática del rompimiento entre su jefe y Stolas, todo ésto con un regalo de por medio: el hechizo para viajar al mundo de los vivos.
—Me prohibió verlo otra vez...
—me enojé tanto que decidí devolverle su estúpido regalo. . . Pero su casa estaba vacía, al menos hasta que llegue a su habitación- Millie miró el suelo, ahora entendía por qué su manera de actuar con su hija adoptiva.
De algúna manera Blitzo se veia proyectado, ella y Moxxie le devolvieron un mal recuerdo.
Pensó en la posibilidad de que aquella era la razón de por que no quiere que Loona esté cerca de él.
—Lo siento mucho Blitz- todo se calmó por un rato, Millie ahora pensaba más las cosas, quizá no debería romper con su alma gemela tan tajantemente, después de todo jamás le dió la oportunidad a Moxxie de explicarse aquella vez -Sabes. . . Ahora no quiero dispararle a la cabeza a Moxxie tan rápido. . .- dijo Millie suspirando.
Mientras los dos se quedaron callados Millie miró un coche, era el de su esposo no había duda algúna, estaba estacionado frente a aquel lugar del que siempre le aconsejaba a algunos amigos solteros.
¿Entonces si se embriagó? Era raro saberlo, Millie sabía perfectamente que Moxxie no venía a menudo
Hasta que lo vió. . .
Blitzo se acercó —¿Y? ¿Los encontraste?- la sangre de aquellos dos demonios se congeló por completo, miraban perplejos el gran beso de aquellos dos, Blitzo fue el primero en reaccionar y corrió a la camioneta por su escopeta, pateó la puerta rompiéndola de tal fuerza por su ira y disparó al aire.
-¡SUELTA A MI LOONA EN ÉSTE INSTANTE HIJO DE PUTA!
Loona volteó asustada, su instinto aún aturdido por el alcohol se disparó en seguida, tomó a Moxxie cómo si de un costal de papas se tratara y corrió detrás de la barra
Desde la perspectiva alterada de Blitzo se trataba de un secuestro de Moxxie a su hija
—¡¿Qué carajo Blitzo?!- gritó Loona a su padrastro, su corazón latía a mil por hora, su adrenalina cómo todo animal subió por las nubes y las garras de ambos pares de patas salieron presas del miedo
—¿Eres tú mi Luni? Tranquila mi amor te rescataré enseguida
¡MOXXIE TÚ MALDITO ABORTO DE LA NATURALEZA SUELTA A MI HIJA!
Disparó de nuevo, cortó los cartuchos, Loona al escucharlo decidió actuar rápidamente, se colocó en posición para saltar pues sabía perfectamente que podría escapar del psicópata de su papá.
Éso sería si estuviera sóla, por primera vez en su vida sintió empatía por alguien más que no fuera su padrastro
—Puedes irte hip' , yo puedo con él...
Causaba lástima cómo aún después de todo el seguía "protegiéndola", sabía que la estaba confundiendo con Millie, pero quería creer que sólo decía estúpideces por el alcohol
—Ven. . . No te dejaré aquí- lo cargó de nuevo y pensó por un momento, aún si pudiera saltar tan alto con un peso extra, no sabría dónde caería.
Sin muchas más opci saltó lo más fuerte que le dejaron sus patas traseras confundiendo a Blitzo quien no se atrevió a disparar.
Al caer su pierna derecha sufrió daño por lo mal que aterrizó, Moxxie sólo acarició su cabeza haciendo sonrojar a la loba -Buena perra. . .- se rió burlonamente, Loona aún sonrojada pensó en aquella tarde tan perfecta con él. . . No podía decir que no era nada, su corazón latía fuerte y no sólo por la adrenalina, algo dentro de ella le obligaba a protegerlo, ¿Su instinto? No tenía la más mínima idea, pero sabía que lo sentía, lo abrazo mirando a todos lados preocupada sin mirar que detrás de ella se encontraba Blitzo ahora con un rifle.
Escuchó un disparo y sólo miró a Moxxie gritar de dolor, horrorizada volteó sólo para ver a Blitzo igual de confundido que ella
-¿M-millie?- dudó Moxxie con la vida escapándose de sus manos, aquel disparo sonaba cómo aquella arma de aniversario para su esposa. . .
Millie no entendía sus acciones. . . Su cuerpo reaccionó sólo ¿Fué su ira? Por qué definitivamente no era lo que quería, bueno al menos ya no, pues su corazón se caía a pedazos lentamente viendo a su esposo morir lentamente desangrado.
Lo último que vió fué a Loona llorando y metiendo a Moxxie en su auto, mientras se marchaba ella se dejó caer en sus rodillas, no emitía ningún sonido, sólo. . .
Hubo silencio en todo el lugar. . .
