Una luz verde que se alzó por encima de todos, un brillo azul que parecía consumir lo que tocaba y flamas tan altas que no quedaba nada ante el contacto con ellas.
Tres exploradores habían sido consumidos por aquella energía no por falta de preparación.
Si no para dar tiempo a aquella persona que debían proteger para que todo avanzara.
Un grito y una maldición.
Un insulto y una risa.
Caer.
Ojos verdes ante platas, un intenso brillo esmeralda que se alzó con intensidad mostrando el deseo ante un brillo plata consumido, apagado y sin pulir.
Un plata más similar al acero.
No hubo interacción.
No hubo cuando o por qué, simplemente un grito y un lamento, un tercer par de ojos se asomó y separó la esmeralda del acero antes que todo se volviera negro.
Un grito ensordecedor.
Sin luz.
Blanco y negro.
Los colores perdieron saturación antes de caer al monocromo y alzarse la nada.
No había sonido, no había color y no había signos de entendimiento.
Algo superior.
¿No fue aquello lo que los consumió?
Una mano se alzó, el dueño era la propietaria del oro, en un intento de evitar el conflicto tomó a la plata y la esmeralda en un abrazo, un intento de sostener aquellas piedras ahora carentes de color y de estabilidad.
Un último intento de mostrarse reacio a caer en el conflicto.
Una garra y una herida.
Color.
¿No era aquel carmesí lo único que se mostró en aquel lugar? La caída ante la herida de aquel hombre de hierro hizo que la mujer que vistió la luz dorada intentara detener a la esmeralda que se bañaba en un intento de alcanzar el rubí carmesí.
Detener.
La línea roja de aquella herida en el hierro se extendió como un hilo en lo alto, mostrándose como un fino hilo que conectaba lo alto con la estadía actual.
― ¿Es imposible para una bestia ver el rojo?
Una burla obvia una provocación que terminó en otro forcejeo por la mujer que presentó el oro en los ojos intentando detener a la mujer de esmeralda.
―Solo cazo a un quién amenaza la estadía.
Una risa seca.
El sonido había vuelto cuando se detuvieron y el conflicto había vuelto. El oro no sabía qué hacer, ella no se sintió como la que debería ser la consciente en la situación.
Ella debería estar atacando también al hierro junto a la esmeralda pero desde que había alcanzado su última etapa en aquella organización su mente se había vuelto más tranquila.
Podía ver cosas que antes no podía y entendió algo que antes pensó que era meramente acción de aquel hombre hecho de metal.
Nunca hubo un momento en el cual se hubiera planteado de la situación de ambos lados en el pasado pero aun así viendo a su yo pasado y a la persona que sentía que debía confrontar.
Tuvo un sentimiento de ambigüedad.
¿Estaba haciendo lo correcto o se estaba moviendo por el odio?
No hubo respuesta. No cuando el mundo parecía retomar en colores más vívidos de lo habitual, eventualmente los tres quienes habían estado parados vieron el horizonte prenderse y la pura luz blanca caer.
Era momento.
Un juicio y una decisión.
Era momento de ver la luz que había tras el horizonte como parpados que estaba abriéndose y ver lo que había en frente.
Era momento de despertar.
…
El oro perteneciente a la mujer se abrió lentamente, había estado cansada por el día y había olvidado incluso donde estaba parada.
Fue breve pero sintió como había olvidado donde estaba. Miró a su alrededor para encontrar a dos personas en aquella sala en la que estaban actualmente. A pesar que no había dormido particularmente sintió como si ella hubiera desconectado del mundo por un momento.
Viendo el pasado como si fuese algo que debiera recordar perfectamente.
El sonido de estática proveniente de una radio mal sintonizada fue el único sonido en el transcurso del tiempo había sido aquel.
Un hombre vistiendo un traje diferente al usual de Vacuo estaba ante las dos personas que habían estado en la sala. Aquel hombre miró a su alrededor como si buscara algo.
Incluso si el hombre sabía que su vestimenta desentonada de lo que era Vacuo, el lugar que no coincidía con el resto de Vacuo también se asomó. Aquella fue la definición que dio ante la vista de una oficina perfectamente amueblada con paredes recubiertas de madera y muebles que no eran propios del reino.
Si bien la estética seguía siendo propia del reino de Vacuo los materiales no los eran, después de todo hacía décadas que la madera de aquel tonó dejó de ser algo que podría ser producido en el reino de Vacuo, desde hacía más de un siglo que aquel bosque que poseía la madera utilizada había desaparecido, únicamente podría ser obtenido del bosque en la frontera con Vale pero el hecho de que sacara algo de allí requería un gasto absurdo.
Levantó los ojos y miró a su alrededor, solo había dos personas en aquella habitación. Una mujer con los brazos cruzados y una plancheta que cargaba brazos pegada al pecho, podía ver la cantidad de papeles por el volumen de la plancheta.
Solo que la persona sentada en medio de la habitación en aquella silla alta más semejante a un trono moderno que a un asiento común hizo que todo su sentido de lucha o de oportunidad se fueran, no hubo amenazas o palabras fuertes, solo el sonido constante de un bolígrafo pasar sin descanso sobre el papel.
No se atrevió a hablar. Miró de vuelta a la mujer la cual reconoció al instante ¿Quién no podría decir quién era aquella mujer con pelo rosa blanquecino al frente y el pelo gris atrás? Fue una figura que se alzó junto al hombre que estaba sentado con la mirada fija en los documentos.
El nombre fue todo lo que necesitó para identificar de cómo era la mujer.
Berserker. Si el hombre recordaba correctamente había otro nombre por el cual era llamada pero no podía decir que conociera aquel nombre, no muchos tenían una audiencia con el señor de la ciudad de Gossan del reino de Vacuo.
Lo que hace unos años fue un lugar únicamente manejado por un sector tomó un crecimiento bastante alto llegado a ponerse incluso por encima de ciudades como Coquita la cual había sido considerada desde hace tiempo como la segunda capital del reino.
El sonido de la tinta correr se detuvo y el hombre miró hacia adelante. Ahí lo vio, quien había alzado aquella ciudad en lo que era ahora, alguien que fue conocido como un salvador para el mundo visto y en el bajo mundo como un tirano.
Archer alzó los ojos y miró detenidamente al invitado que había llegado a su oficina.
―Pareces alterado ―las primeras palabras luego de casi una hora de espera hicieron que el hombre que había llegado a la sala tragara a sabiendas que ahora tocaba su turno en la lista de aquel hombre.
Archer o Emiya, nunca importó como uno lo llamara, aquel hombre dueño de la ciudad de Gossan, nadie se opuso y tanto Coquita como la capital Vacuo hicieron que no observaban los movimientos del hombre porque gracias a su estadía la torre CCT había estado en funcionamiento ininterrumpido dado que había ahora un ejército formal defendiendo la ciudad de los ataques Grimm.
―Yo…
La radio parecía captar señal para comenzar a pasar música. El hombre miró a la radio que hasta hace unos momentos parecía haber estado acompañándole en el silencio para ahora que intentó hablar.
Viniera con la interrupción ante palabras que al igual que la estática serían meros ruidos de fondo.
Desde el lado de Emiya, este únicamente inclinó la cabeza hacia un lado viendo al hombre que tenía delante, aquel hombre fue uno de los dirigentes de distrito de la ciudad de Gossan, alguien al cual había dado la autoridad para accionar pero terminó sucumbiendo como todo aquel que probaba el poder en aquella tierra.
―Solo dime… ―el sonido del asiento rechinar, el cuero arrugado estirarse hizo que el movimiento del hombre sonara más pesado de lo que fue―, ¿a quién vendiste los recursos?
Una pregunta sencilla y dado que no había terminado en una de las salas de "consultas" como las llamaban los guardias de la zona.
―… ―el hombre no respondió, no pudo hacerlo, no sintió que debiera o se le permitiera hablar a pesar de la pregunta directa.
―No hablará ―la mujer al lado del hombre sentado clamó viendo fijamente a la persona nerviosa de pie ante Emiya.
― ¿Es así? ―la pregunta de Emiya fue dirigida hacia aquel hombre de pie quien parecía buscar una salida de la situación, algo con lo cual decir que todo iría bien o que no habría problemas de ahí en adelante.
Pero solo obtuvo la mirada fija de ojos amarillos de aquella mujer fauno que estaba viendo con detenimiento cada movimiento que hacía. El hombre sabía que no había mucho que hacer, había visto en persona lo que era capaz aquella mujer de pelo rosa y blanco.
Solo le quedaba rogar al hombre que ahora estaba viéndolo fijamente.
Emiya, quien se alzó y tomó a Gossan más que como un punto de paso como una ciudad, cualquier podría saber de la lucha de años que tomó para que aquel lugar que era únicamente custodiado para mantener la torre CCT ahora era prospera de forma independiente.
―Ya no importa.
Palabras sencillas de parte del hombre quien se puso de pie y suspiró, se giró y vio por la ventana, no se molestó en girarse para ver cuando la puerta de la oficina se abrió y entraron quienes serían los "guardias" del lugar para que se llevaran al hombre.
― ¿Ya no importa? ―Emiya giró un ojo y vio a la mujer quien frunció el ceño y arrugó el rostro con desagrado―. Gracias a que vendió recursos a los merodeadores pudieron atentar contra la caravana que se trasladaba hacia Gossan.
―Será juzgado bajo ley de Vacuo.
Un suspiro de diversión salió de la mujer una vez más.
― ¿La ley de la balanza?
―Que los afectados decidan su destino.
―Creí que deseabas cambiar las reglas de este lugar.
―Me hubiese encantado ―Emiya se giró y miró a la mujer de pelo rosa y blanco quien estaba con los brazos cruzados, las orejas estaban arriba, mostrando atención, aquellas orejas de felino que estaban encima mostraron el estatus de fauno que presentó.
― ¿Qué demonios miras? ―la pregunta fue dura pero no hubo intención de rebelión real, Emiya supo qué hace tiempo la hostilidad de la versión alterna de aquel sirvientes conocido como Atalanta había dejado de ser alguien que se presente con agresión o desagrado real.
―Un traje no es tu estilo ―la respuesta de Emiya vino por ante la vista de la mujer vistiendo algo moderno como un traje.
―Si no fuese por lo que significa nuestra posición no lo haría.
―Veo…
No hubo palabras de vuelta. Atalanta Alter vio como el breve descanso del hombre había finalizado y ahora volvió hacia el escritorio donde había una cantidad de papeles que no hizo nada más que aumentar con cada pitido de aquella maquina a un lado del escritorio.
―Oye.
La mujer de pelo rosa llamó viendo al hombre volver a trabajar.
― ¿Qué?
―Aún no te has tomado un descanso… ―el comentario hizo que un suspiro de gracia saliera de Emiya―. No te burles, somos humanos y-
― ¿Importó en algún momento?
Una pregunta que Alter sabía la respuesta. Y no, jamás había importado en el pasado, a pesar de los años que habían trabajado juntos no hubo algo así como una preocupación real hacia el hombre, no hubo pensamientos reales hacia lo que podría ser el estado de Emiya.
―…
El silencio de Alter fue lo que necesitó Emiya para seguir.
―Solo vete, probablemente quieras visitar la ciudad y comprobar todo ¿no? ―Emiya preguntó a Alter quien no había dado aún una respuesta―. Solo hazlo, de todos modos tu trabajo del día ha terminado.
Alter quería decir algo, quería mencionar que quizá fuese así pero sabía que Emiya no le escucharía, sabía con certeza que aquel hombre seguiría trabajando y supervisando todo una vez que termine los papeles pendientes.
El llevar una ciudad que se había levantado, no habían pasado aún las dos décadas, quizá pronto sería la fecha del aniversario per algo como eso no fue simple y mucho menos fácil de llevar.
―Solo…
―Si quieres dar palabras de amabilidad puedes darlas a quienes lo merecen ¿no has dicho eso en el pasado? ―Una vez más, palabras que Alter recordaba haber dicho a aquel hombre.
Ella no sabía nada y aun así habló por hablar todo este tiempo. No fue gracias a él hombre o por ella misma que se dio cuenta de lo que pasaba realmente.
Tuvo que verse reflejada en otro lado para poder entender que a pesar de que sabía que el sueño en el que vivía era una fantasía, aún se encontraba presente en esta a pesar de haberlo negado.
No hubo respuestas. Alter simplemente se dio la vuelta y decidió salir de la habitación en silencio dejando al hombre solo para que continue. Tal como lo había dicho Emiya.
Ella no tenía derecho para hacer que tome un descanso o haga una pausa, no después de tantos años exigiendo un resultado.
…
Una ciudad prospera.
Eso fue lo que pudo decir Alter conforme caminaba alrededor de la calles ahora dispuestas para los civiles, el comercio fue algo posible y la vida plena una realidad que en el pasado no había sido nada más que un sueño lejano.
Casas alzándose, comercios repartidos, una plaza y un sistema para obtener agua, quizá la mayoría de los habitantes aún tuvieran que usar máscaras para respirar de forma adecuada, pero actualmente ese era un problema que podía buscarse una solución.
Las torres de purificación iban siendo construidas, el avance fue rápido, en los últimos cinco años se había logrado levantar tres de las cuatro torres de purificación previstas.
Recordó la primera vez que vio las calles de aquel lugar y como no había nada más que un grupo de soldados custodiando los remanentes de lo que alguna vez fue una ciudad en auge.
Ruinas que ahora eran visitadas como museo hace solo veinte años fueron el hogar de muchas familias que intentaban ocultarse del inferno que era el desierto que había tomado posesión de la parte oeste del continente de Sanus. Las caravanas rodeaban la torre a modo de búsqueda de alguna interacción comercial, el trueque fue lo más usual en la región con anterioridad a pesar de la moneda que se había establecido hace tiempo para el comercio general.
Tanto el oro como el lien tenían un valor, siendo el lien la moneda de uso concurrido que era, no era sencillo encontrar un lugar donde no aceptaran el pago. Claro está, cuando incluso el oro no tenía valor era difícil que la economía pudiera salir en busca de algo.
Atalanta recordaba el impacto de la guerra constante que fue hace unas décadas, ella misma junto con… la persona que podría haber llamado "hermana" estaban bajo el juicio del comercio de esclavos por ser premios de guerra al haber terminado con aquella tribu a la cual pertenecían.
Quería decir algo pero no supo que, nunca fue agradecida por la segunda oportunidad.
Incluso cuando esas tres personas incluida ella, habían llegado desde Chaldea hasta este mundo nunca pensó en agradecer la vida que se le dio o la oportunidad que se presentó.
Alter se rio brevemente pensando en aquel final patético que tuvo junto con las otras dos personas que la habían acompañado hasta este mundo, un mundo condenado, así fue como Emiya había llamado a aquel lugar, al principio no entendió mucho, ella no estaba al consciente de lo que pasaba con el resto del mundo dado que apenas despertó fue en uno de los carros jaula en una caravana de comerciantes.
Choque.
Alter miró hacia abajo y vio como una niña corrió hacia ella y le dio un abrazo en las piernas, aquella acción hizo que Alter sonriera y volviera en sí, se había perdido en sus pensamientos brevemente y no recordó donde se encontraba.
― ¿Todo bien pequeña? ―la mujer de pelo rosa y blanco se agachó hasta la altura de la niña y le puso una mano sobre la cabeza.
― ¡Gracias! ―el grito hizo que el desconcierto de Atalanta se hiciera visible cuando la niña estaba más que emocionada al verla.
Un abrazo fue dado a Atalanta quien abrió los ojos ante la repentina acción. Vio a la niña, el pelo castaño y orejas de ciervo, no pudo ver la expresión directa de la niña debido a que esta llevaba una máscara para respirar, pero era obvio que estaba sonriendo.
― ¡Mami por fin pudo levantarse de la cama! ―aquella emoción y la felicidad absoluta con una fe ciega que solo daría un niño hicieron que Atalanta estuviera desconcertada porque ella no había hecho nada―. Papi dice que fue gracias a los dirigentes de la ciudad que ahora podemos tener medicina ¡cruzamos el desierto desde Kenyt hasta aquí y ahora mami está bien!
Un golpe para Atalanta que intentó mantener la sonrisa en todo momento.
―Debió ser duro venir desde tan lejos, lo hiciste bien ―Atalanta intentó no temblar al pensar en lo que habían atravesado.
El camino desde Kenyt, que era una de las posiciones más al este del reino no fue fácil, el desierto que había entre Gossan y Kenyt no era algo que pudiera ser fácil de pasar.
¿Pero por qué no habían ido a Coquito? Aquella ciudad estaba más cerca que la propia Gossan, podrían haber obtenido alguna ayuda en aquel lugar.
―Fue difícil, papi dijo que los gusanos tomaron a algunas personas para ir de paseo pero aun así logramos llegar.
Blind Worm.
Una de las mayores amenazas y por lo que el desierto de Vacuo era casi inhabitable, había una cantidad absurda de estos y con solo uno de ellos era posible destruir una caravana o un asentamiento.
Lo peor era que aquellos grimms viajaban en manada de decenas.
―Eres una niña muy fuerte ―Atalanta no se atrevió a separarse del abrazo dado, sintiendo que no tenía derecho de ver el rostro sonriente de la chica.
A veces a Alter le gustaría ser como su versión Archer, si fuese así entonces solo tendría que vivir en la fantasía planteada y sin la necesidad de centrarse en todo lo que la rodeaba.
Le hubiese gustado estar en la ignorancia absoluta como lo fue alguna vez, le hubiera gustado seguir bajo la locura que su clase le entregó.
Le hubiera gustado nunca pensar en las consecuencias de sus acciones.
…
La noche ya había caído y con ello el frío había llegado. Atalanta había pasado por la "casa" o la ubicación que sería la casa de mando para los residentes de Gossan. También sería el lugar en el que había estado anteriormente.
Había salido sin pensar debido a las palabras de Emiya pero una vez que volvió la idea de salir una vez más se fue, la única que veía desde el exterior de aquel lugar fue la oficina de Emiya.
Probablemente el hombre seguiría trabajando hasta que tome el próxima cambio de suministros, después todo volvería a empezar en aquel horario sin volver a descansar.
Un engranaje. Ella misma se había referido al hombre como algo más, anteriormente no le dio mucho importancia, incluso había seguido el juego de la que seguía su versión Archer, ella misma, en llamar "máquina" a aquella persona.
Nunca comprendió de forma real el significado, lo único que sabía de las maquinas en general era que cumplían una función y eso fue todo lo que sabía de estas.
Jamás se paró a pensar en que implicaciones tenía que una persona sea comparada a una máquina.
Atalanta sabía que su versión Archer tampoco estaba al consciente en lo absoluto de lo que decía, hablaba porque era algo que aprendió y fue la comparativa que se le ocurrió pero posterior a eso no hubo nada.
"Máquina" era un significado muy amplio, pero al darlo con la connotativa despectiva que siempre buscó dar, no pensó en las implicaciones o que era la realidad que Emiya podría interpretar cuando era llamado así.
Atalanta se detuvo, vio el suelo unos momentos y pensó en todo lo que había pasado. Si bien ella estuvo en una posición opuesta a la de aquel hombre en el pasado, eso no significaba que podría haber logrado lo mismo que aquella persona en el presente.
¿Simplemente cuanto había fracasado en sus acciones en las últimas dos décadas? No fue gracias a ella que la ciudad se alzó, no fue gracias a ella que todo había logrado progresar, no fue gracias a ella que su yo de pelo verde había logrado asentarse en Vale en vez que quedarse en Vacuo.
Atalanta alzó la cabeza y vio en la sala principal. El mapa del mundo, pero los ojos de la mujer viajaron hacia el continente de Sanus, la división entre Vale y Vacuo era la más marcada de todas, dos reinos "hermanos" pero distantes entre cultura a un punto que no podía si quiera uno asegurar que estaba viendo lo mismo.
La distancia era larga, Atalanta daría eso, quizá el continente más grande era el de Sanus pero también la mayor parte de la tierra era inútil, o al menos casi la totalidad de lo perteneciente a Vacuo era tierra estéril.
Atalanta intentó quitar aquellas ideas de su cabeza y avanzó, pasó entre los pasillos para llegar a la parte anexa de la "casa" que anteriormente fue el refugio de muchos, ahora era un punto político con solo algunas habitaciones disponibles.
Un palacio en medio de la nada fue como lo llamaron algunos. Los guardias del exterior aún debían cargar con las máscaras para respirar apropiadamente, algo que en su momento nadie podría haberse permitido desperdiciar ahora se había dado como una medida para todos.
Pero incluso si en el exterior todo parecía creciente Atalanta sabía que era únicamente gracias al manejo de Emiya que las cosas habían cambiado a lo que eran ahora. Presentar la idea de aquel medio "alterativo" al dust fue lo que hizo que Vacuo pudiera seguir avanzando, tomando tecnología de hace casi dos siglos y llevándola a la actual.
Utilizar energía poco convencional casi residual y con alto margen de falla era algo mal visto pero en Vacuo no hubo otro medio.
El Dust era escaso en Vacuo y lo que había en circulación era de uso militar o de un costo altamente elevado debido a que las minas locales no producían lo mismo que las minas destinadas a otros reinos, décadas de exprimir una tierra que a duras penas tenía Dust habían hecho que las pocas minas presentes fueran vistas como "ciudades" para algunos por lo concurrido que eran, pero eso no eximía al precio que se pagó por la explotación total del Dust.
Las máscaras para respirar eran dadas para evitar el aire tóxico para los humanos que se había generado por la minería del Dust. El desierto era peligroso debido al aire que podría traer, las ciudades principales como Vacuo y las cercanías de Shade y Coquita tenían más posibilidades de evitar el aire contaminado de las tormentas de arena que podían significar una amenaza real para la vida de alguien.
Atalanta había estado en una mina en los primeros días que abrió los ojos en este mundo, por breve que fuese, ella lo recordaba, en su corta edad y poco después de despertar en aquel mundo lo primero que se le presentó a ella junto a su versión Archer fue un pico de acero y una cuota que debía pagarse para que pudiera comer en el día.
Habían nacido como faunos, algo considerado una raza aparte a la de los humanos y con ello la mano de obra para estos era diferente. Las minas de mistral eran inhumanas, eso fue lo que pudo recordar perfectamente Atalanta.
Aquellos días fueron un infierno, no fue lo mismo como cuando obtuvo la bendición de Artemisa en el pasado para que pudiera seguir viviendo a pesar de su corta edad, su vida fue mucho más difícil sin la bendición dada y por ello pasó los dos primeros años de consciencia encerrada en aquel lugar.
Una pico de hierro, comida que eran desperdicios y agua contaminada. Un trato que había visto dado a los esclavos de algunas ciudades, pero en este caso fue ella que tuvo que vivir ese momento.
¿Qué podía hacer? Su fuerza estaba tardando en llegar y no podía consumir nada de lo que tenía delante para fortalecerse.
Experiencia o no, ella había estado en una mala posición, podía revelarse, lo sabía, pero no lo había hecho porque no era un peligro para ella en general.
Lo fue para todos cuando había alguien que no seguía la conducta.
Escuchó los rumores de una de las minas de la SDC, de como por el escape de unos pocos todos terminaron sin agua por un día completo del trabajo y sin comer por los siguientes tres días.
Ella era fuerte, Alter lo sabía, también sabía que la versión Archer que la acompañaba era fuerte y tenía la capacidad suficiente para actuar en contra de los guardias.
Podían escapar si fuesen solo ellas, pero no podían hacer nada más, y aquel fue el detalle que ofuscó la idea.
Había jurado matar a todos los que estaban detrás de la minería y del abuso a los niños como mano de obra barata, ella de verdad quería hacerlo.
Eso había sido el pasado junto con la promesa dada en aquel día de la liberación. Odio por mucho tiempo a aquel hombre por solo sacarlas a ambas y dejar al resto de lado.
¿Pero de verdad ella estaba enojada?
El sentido de la responsabilidad era algo que no sabía que tenía tan marcado, anteriormente había visto todo bajo la única visión de los niños al igual que su versión Archer pero con una ligera consciencia de lo que era el resto de personas las cuales estaban en estado de necesidad.
Caminando y perdida en sus pensamientos se detuvo y miró a su lado.
Fue también en aquel momento que lo vio. Atalanta se detuvo y vio un retrato que había sido un regalo de un artista de Feldpar hacia Emiya quien no tuvo más remedio que colgarlo.
Un retrato del hombre sentado con ella a su lado como si fuese el apoyo del hombre en aquella lucha que era levantar Vacuo del polvo en el cual había caído. Ambos viendo hacia el frente, el hombre vestido ropas típicas de Vacuo, siendo estas de gala y ella misma con un vestido propio de la zona con un aire similar.
Era más bien el retrato obsequiado a un rey que a un dirigente remplazable.
¿Qué sentido tenía que ella estuviera en aquella pintura como si fuese alguien importante?
La mujer de pelo rosa y gris apretó los dientes y decidió seguir su camino hacia adelante. No quería saber nada de lo que había pasado en aquellos tiempos pero últimamente era lo único que se le venía a la mente.
― Las sacaré de aquí, pero necesito que escuchen mis órdenes.
Atalanta recordó las palabras de aquel chico de pelo rojo y mirada muerta que se había plantado ante ellas en aquel tiempo.
No lo reconoció, no era lo mismo que cuando alcanzó la adultez, no supo que decir cuando conoció a Emiya en su etapa más temprana, la tez pálida, el pelo rojo y los ojos dorados.
¿Cómo había terminado con aquel cambio físico tan abrumador? A palabras del hombre porque su cuerpo no estaba hecho para soportar el retroceso del poder que ejercía, pero aún así, era casi abrumador el cambio que había presenciado con los años.
Incluso si lo había presenciado con el pasar del tiempo no pudo decir que comprendiera aquel cambio que a la vista de Atalanta Alter fue… grotesco por decirlo menos, si bien fue gradual, el pelo y la piel tornándose a lo que alguna vez conoció pero la mirada que vio en un niño jamás se presentó.
El retrató mostró aquello la culmine y la forma en la que conoció al hombre.
Antes lo hubiera llamado bastardo pero ahora viendo todo lo que pasó en la ciudad y lo que se necesitaba para mantener el estilo actual que ella conocía no podía pensar en insultar al hombre.
¿La promesa dada por el mero hecho de ver el final del trayecto? No podía entender a Emiya pero en cierta manera podía ver porque siempre sonrió cuando vio aquella mujer de pelo verde.
No pudo controlar la visión que tenía del hombre ni la forma en la que había sido tratado por parte de la mujer de pelo verde en el pasado. Además que no podía decir nada porque ella misma había dejado pasar el trato debido a su propia ceguera de la situación.
Fue algo tonto en el pasado el como dejó las cosas y como habían dejado que escalen a la situación actual, pero si fuera como su otro yo entonces no habría el problema actual del conflicto de que estaba haciendo o no.
Ella se llamaba a sí misma la hermana mayor entre su versión Archer y ella, fue así porque conforme pasó el tiempo en Chaldea ganó la cordura que el encantamiento de locura le había quitado y en el momento en que recobró sus sentidos.
Vio lo estúpido que fue su ideal pero aún así no la detuvo o se reformó para actuar de otra forma.
Había llegado a un nuevo punto de consciencia para en vez de estar con una venda en los ojos por parte de otros, ella misma era quien se había puesto aquella venda.
Había cambiado desde que llegaron a aquel mundo y como su perspectiva se deformó del estado final de aquel momento.
Renacer no significa que sus cuerpos pudieran ser lo mismo que alguna vez fue en su mejor momento, ella había caído en la misma mente que la de una niña al igual que su versión Archer y dio como resultado el conflicto continuo entre ella ambas con Emiya.
El odio ya estaba presente desde antes de caer al mundo, probablemente la única razón por la que no pelearon a muerte fue porque aquel hombre ahora se veía como un niño. Viendo todo desde atrás, Atalanta encontró su comportamiento sin sentido, ella había clamado ser la más coherente entre las dos hermanas pero no fue el resultado real.
Lo arruinó.
No, podía decirse que ambas lo arruinaron.
Detener.
Atalanta miró al frente y se encontró con la puerta de su habitación, o al menos ella dijo que era su habitación, hubo algo que se mantuvo incluso si las cosas eran como ahora, y era el hecho que ella "vigilaba" a Emiya incluso en su tiempo de descanso, al estúpido ahora que en el pasado le pareció correcto. Tomó la tarjeta de acceso y la pasó rápidamente por el lector para entrar.
Una habitación ordenada, al menos eso había sido en el pasado a diferencia de las botellas de licor que estaban esparcidas por todos lados, era evidente puesto que Emiya no había regresado en los últimos días, de hecho, no es que el hombre pasase por aquella habitación a menos que sea necesario, siempre quedaba en aquella oficina.
En un intento de tranquilizar su consciencia es que había conseguido aquella silla semejante a un trono para Emiya, algo que la apaciguó a pesar de la negativa del hombre, pero aquello fue de lo poco que no rechazó de su parte.
Fue de lo poco que la alivió en todo lo que había hecho.
Miró las botellas y como estas estaban esparcidas, el alcohol era barato en la zona, incluso más que el agua así que no hubo objeción por parte de Emiya a que ella hiciera algo como eso con su dinero, pero Atalanta Alter lo sabía al menos de forma inconsciente, que había caído en ello sin saberlo en una forma de buscar olvidar todo lo que pasaba.
Incluso si confrontaba al hombre o se iba ¿cambiaría todo lo que había hecho? El desierto de Vacuo no perdonaba e incluso sin su ayuda el hombre encontraría una forma de sacar la ciudad adelante, la única diferencia es cuanto de sí mismo debería entregar a para eso.
Ella no era buena en la política, lo sabía e incluso así quiso interferir solo generando problemas. No fue una ayuda o alguien que pudiera brindar apoyo como la retrataban o la veían los pobladores.
Ella fue una de las causas por la que Emiya no pudo hacer un mejor trabajo en primer lugar.
Quería preguntar, quería decir algo sobre su situación o su posición, pero no se atrevió.
Si le preguntara a Emiya algo posiblemente Emiya sabría la respuesta, aquel hombre no estaba enojado con ella o posiblemente no estaría enojado con nadie, no había emoción tras sus acciones, solo una buena intención casi programada.
Reír.
Atalanta comenzó a reírse de sí misma y de su situación, ella fue la que se estaba condenando a sí misma a la forma destructiva y a la culpa, simplemente podría hacer lo que siempre hizo e ignorar al hombre que había trabajado tanto por aquella ciudad.
Atalanta lo recordó, como siempre le gritó que hiciera un mejor trabajo, que buscara alguna forma de acoger a más gente, de salvar más niños y dar mejor vida a todos. Ella tuvo que saberlo, que incluso si estaba con una visión más abierta del mundo a diferencia de aquella "hermana" de pelo verde que tenía en Vale, ella debió saberlo antes, que sus exigencias eran irracionales pero aun así aquel hombre siguió adelante.
Atalanta se molestó consigo misma, sin poder quitarse la idea de lo que había pasado y todo lo que había logrado con la ayuda que obtuvo, pero por sobre todo.
Lo recordó, su pedido absurdo y sin sentido, algo que exigió como si fuese un pedido a un Dios, ella casi implorando por un lugar donde todo fuese bien, pero no lo pensó correctamente, que lo que pidió no era posible.
Que sin importar cuanto intentara o cuanto pidiera no había nada que pudiera hacer para lograr lo que dado. Atalanta debió saberlo antes…
Que aquel al que estaba pidiendo un lugar perfecto no era un Dios si no un hombre más.
Alguien que estaba limitado por lo que sus manos podrían dar y lo que su cuerpo podía soportar.
Se culpó de todo lo que pasó y de la imprudencia de sus palabras y acciones en todo lo que había significado la creación de la nueva Gossan.
¿Qué una niña viniera a felicitarla cuando ella no había hecho nada? Fue una mala broma que solo caló más fuerte en su cuerpo.
Ella no ayudó en nada, solo entorpeció todo bajo la premisa de que sus acciones eran las correctas. Que aquella "máquina" no entendería las emociones de los humanos.
Pero resultó que ella era un engranaje más entre los cientos de miles que giraban, al igual que aquel hombre, ella tenía un función ya establecida y no estaba haciendo nada para poder darla a cometido.
Ella era menos que un humano, menos que un fauno o una máquina, incluso menos que un pequeño engranaje en aquel gran sistema.
Ella debió saberlo.
Que una utopía como la que exigió que se creara no podía ser ejecutada.
…
El sonido de la puerta siendo golpeada hizo que Emiya alzara la cabeza. Fue uno de los sirvientes que había entrado con un carro de comida y una jarra con agua. Aquello fue la señal que había terminado de trabajar por el día.
Quedaba mucho, debía visitar en unos meses Vale y antes de eso debía hacer un viaje rápido a Atlas para para firmar las nuevas condiciones de minería con la S.D.C.
Emiya agradecía que al menos Jacques Schnee hubiera accedido a una reunión para poder renegociar los acuerdos a cambio de información. Incluso si no fuera el hombre como tal quien había sido la ayuda que catapultó la nueva negociación, agradecía que por el lado de la familia dirigente las cosas se habían dado para el diálogo.
Emiya estiró los brazos y suspiró poco después de bajarlos al pensar en el dolor de cabeza que estaba siendo Mistral, la forma en la que habían negado de manera rotundo cualquier negociación hizo que las cosas se pusieran más tensas.
Vacuo era una tierra vencida, por más soberana que fuese en papeles, aun debía mucho tras haber perdido tantas guerras y cedido tanto terreno a las minerías exteriores. Incluso Vale, que fue un país neutral no ayudó en lo absoluto en la guerra, no hasta que fue tarde y Vacuo terminó por casi desaparecer.
Los años de explotación de las minas de dust en Vacuo dejaron lo que ahora era aquel territorio. El desierto que de por sí era hostil pasó a ser uno que podía quemar las vías respiratorias en algunas zonas contaminadas por la minería, quedar atrapado en una tormenta de arena cargada con residuos de Dust era una sentencia si no se contaba con la protección adecuada.
Décadas de minería al punto de vaciar las reservas dejaron como resultado aquel aire tóxico hacia las montañas.
Emiya estaba consciente de todo eso y lo difícil que era mantener una ciudad, por más dinero que generara no era posible avanzar al ritmo que le hubiera gustado. A pesar del uso de las viejas minas para tomar otros minerales, el comercio como tal era algo que no podía darse con libertad.
Gossan tenía la fortuna de estar cerca de costa y tener uno de los pocos bosques contiguos existentes en la zona oeste de Sanus, pero no eliminaba el hecho que estuviera al lado de la que alguna vez fue una de las mayores minas de dust que existieron. La mina conjunta del antiguo reino de Mistral y el antiguo reino de Mantle. Aquella mina había sido el "pago" por los costos de guerra que Vacuo tuvo que dar a Mistral y Mantle por la guerra que ellos mismos libraron.
Vale quien se había proclamado como un aliado solo tomó la mano de Vacuo para poder unirse a la toma de recursos. El aire era tóxico, como en la mayor parte de Vacuo, no había muchos lugares en los que los ciudadano promedio pudiera respirar sin problemas. Exceptuando la capital, la propia ciudad de Vacuo, no había muchos lugares a salvo de la contaminación continua.
El que haya caído en aquel mundo con esas dos mujeres fue un problema, Emiya se había planteado varias veces el simplemente seguir adelante o deshacerse de aquellas dos personas que fueron un lastre por tanto tiempo. Al principio pensó que podía seguir la dinámica dada en Chaldea con Atalanta siendo la Archer su principal objetivo para ver rápidamente que la diversión dada por aquella mujer solo fue momentánea a comparación con el problema que generaba.
No había algo así como una afinidad ni siquiera para discutir. El conflicto constante y el desacuerdo continuo hicieron que cualquier objetivo a corto y largo plazo se viera imposibilitado.
Escapar no fue una opción, no después que él había sido quien las liberó en primer lugar bajo la excusa de "salvar a unos compañeros", tampoco hubo algo semejante como el agradecimiento por esa acción más allá de un insulto y una promesa de asesinato en algún momento.
Cualquier pequeña acción o diálogo parecía destinado a fracasar y a terminar en algún conflicto, como si nunca pudieran llevar una idea real sin entrar en una pelea.
Solo hubo rechazo presentado en cada acción dada por él y discusiones en las que las dos mujeres presentaron su disconformidad. Ayudar fue un error y seguir al lado de aquellas dos personas también lo había sido, pudo haber hecho su propia vida solo pero no fue posible por la aparición de aquellas dos mujeres.
Incluso lo había intentado, luego de la liberación de esclavos de aquella mina en la que ambas mujeres habían renacido él decidió abandonarlo todo y viajar a Atlas solo para ser confrontado años después por aquellas dos mujeres exigiendo que vuelva a solucionar la situación del lugar.
No supo porque decidió acceder. Quizá fue por la desesperación plantada en el rostro de berserker que entendió que la situación no era buena, pero aquello significaba renunciar a su vida actual.
Una la cual había empezado a disfrutar.
Un contrato había nacido en aquel encuentro y no tuvo más opción que seguirlo dado que no había algo contra lo puesto, pero por primera vez en mucho tiempo sintió que había logrado encajar en un lugar el cual no sabía si podría volver a pisar.
La historia como llegaron a la situación actual no fue algo sencilla y fue en parte un cúmulo de errores que Emiya se atribuyó a sí mismo por algo que pensó que no volvería a hacer pero ahí estaba, incluso si lo negara no podía negarse a moverse una vez. Incluso con los años y la falta de descanso siempre se movió, a pesar del momento y su estado respondió a un simple llamado sin importar de quien fuera.
Un clamor de ayudar.
Pensó en la posibilidad de al menos mejorar el lugar en donde había vuelto a la vida, pero quitando aquel hecho no hubo nada en general que le motivara seguir adelante con la ayuda incondicional a los demás.
Su cuerpo se movió sin que su mente le dijera lo que estaba haciendo, como había sido por tanto tiempo y como seguiría sin más, solo siguió adelante ayudando a los demás.
Complejo, fue decir menos. Un pacto entre dos "hermanas" y una "herencia" que le hacía responsable de algo que quiso evitar cuando abrió los ojos.
Quiso simplemente dejar todo y volar de nuevo a aquel lugar, empezar de nuevo, intentar salir de todo y nunca volver. Emiya en un punto había deseado salir e irse para no volver de la vista de ambas "hermanas" que tantos problemas habían causado en su ausencia. Emiya se detuvo y vio aquel mapamundi enmarcado en aquella parte de la "mansión" que se le había heredado en el pasado.
Había viajado con los años por una gran parte de Vale y estaba consciente de las amenazas de los Grimm pero al final no hubo una razón real para que el interfiriera.
Estaba cansado.
Emiya dio aquellas palabras ante ambas hermanas cuando le preguntaron porque no había hecho nada por Vacuo.
Debió haberse dejado apuñalar en aquel primer arrebato en vez de parar el ataque.
El haberlas salvado fue una compasión en su momento al ver como la mirada de aquella joven de pelo verde estaba vacía en busca de algo que le permitiera encontrar una excusa para seguir. No soportó verlo, a pesar de saber que tipo de persona estaba tras los ojos muertos de aquella chica, él no había soportado estar a un lado y dejarla en aquel estado.
Una acción que sabía que ninguna de las dos "hermanas" hubiera hecho a su favor pero aun así respondió por el llamado dado ante la mirada de lamento perpetuo grabada en los ojos de ambas.
No deseaba que nadie viviera en un mundo en el cual tenían que llorar y limitarse a vivir con la cabeza gacha, no quería que incluso si fuesen ellas, tuvieran que caer en lo más bajo para poder estar un día en lo alto.
Quería evitar el avance de aquel mundo sin ganas de cuidar a los demás, quería evitar el que aquel lugar siguiera abrazando a los vivos y profanando a los muertos.
Quería eliminar aquel lugar cruel pero al mismo tiempo no sintió que fuese su deber responder a un llamado que sabía que no podía cumplir.
Lo sabía, que incluso si sacrificaba hasta la última gota de sangre de su cuerpo se evaporara y dejara que su carne se convirtiera en cenizas del esfuerzo para ayudar a los demás.
Estaba maldito y condenado en fracasar a la hora de ayudar.
Vacuo era visto como una tierra ajena a las demás, a diferencia de los otros tres reinos no había oportunidad para que Vacuo avance. Mistral seguía exigiendo costos de reparación de la gran guerra librada hace décadas y Atlas exigió una cuota de dust para "ayudar" a Vacuo por lo que había pasado en aquella guerra en la que participó pero como el reino de Mantle.
Ningún lado fue un benefactor, incluso Vale había hecho la vista gorda para poder aprovechar también la oportunidad, algo que Emiya estaba cansado de tratar, ni siquiera era parte del consejo de Vacuo para estar ligado a los problemas regionales e internacionales, pero al ser un representante de una ciudad que respondía a un miembro del consejo lo limitó a ser lo que era ahora.
―Señor.
Los pasos de un uno de los tantos miembros de la administración de Gossan apareció. Se notaba a primera vista el rostro que era preocupación directa por la noticia que debía dar.
―Vamos.
Emiya quiso detenerse y decir algo más, descansar un poco y cerrar los ojos, podía estimular sus sentidos y llevar a un trabajo más allá del humano, pero aquello fue temporal y la recuperación para algo como se extendía cuanto más lo usaba.
Métodos de guerra que simplemente servían como una herramienta de supervivencia más en Vacuo.
Cuando llegaron dentro de la oficina Emiya vio la silla y se sentó, observó detenidamente los papeles puestos por el joven quien los trajo.
―Es un reporte del abastecimiento de agua y comida, las reservas durarán dos meses más antes que haya una escases de comida.
― ¿El agua?
―Se ha mantenido el estable el manantial subterráneo, se cree que estará funcional sin problemas los próximos dos años ―el joven explicó antes de sacar otro papel―. Es del consejo.
― ¿Es sobre el abastecimiento? ―Emiya extendió la mano y tomó el papel antes de arrugar el rostro cuando leyó una palabra.
"Ceder"
―Están dispuestos a pagar el inventario de medio año.
―Las condiciones son absurdas.
―Theodore envió un mensaje, habló que buscará que las condiciones sean más asequibles, pero de momento no haga nada.
―Es más fácil decirlo…
―Lo siento.
Emiya alzó una ceja.
― ¿Por qué pides perdón?
―Debido a que el departamento no anunció a tiempo el problema de la migración de los Dromedon del a región sur no pudimos evitar la destrucción de-
―No importa, dejaremos el tema por ahora, aún hay recursos para comprar del exterior.
―Señor… Mistral mencionó que primero quiere ver una confirmación de parte de la capital antes de seguir comerciando.
―…
―Sé habló de un convenio para las ciudades de Vacuo y la autonomía pero el progreso y el crecimiento de la ciudad parece que ha molestado a la capital y Coquita.
Emiya se quedó mirando los papales en mano y pensando en la situación actual.
De verdad que sería mucho más sencillo librar todo con sus métodos y no con los de Atalanta.
Un dolor de cabeza llegó a la cabeza de Emiya pensando en ello, miró la marca bajo la manga de su brazo y pensó en lo bueno que sería simplemente terminar con un contrato tan estúpido.
¿Por qué nuevamente había accedido a las demandas estúpidas de aquella arquera de pelo verde y amarillo?
Ahora ni siquiera podía contar con la ayuda de aquel berserker de pelo rosa y blanco, siendo que está en un estado mental inestable. La inestabilidad emocional de Alter solo hizo que aquella locura que no debería existir despertara.
―Puedes retirarte.
Un asentimiento de cabeza fue lo único que recibió Emiya antes de ver al joven salir de la habitación.
Cerró los y se reclinó en su asiento, ni siquiera la idea de que el lugar fuese lujoso era suya, el oro y los recursos eran cosas que podían extraer con bastante facilidad, las minas de dust pasaron a ser minas de minerales que anteriormente habían sido ignorados.
¿Pero qué importaba cuando una bolsa llena de comida tenía más valor que una llena con oro?
Ni siquiera era posible pescar en las cercanías por la corrosión de los Grimm y los pocos puntos de pesca eran costosos de mantener debido a los asaltos de Grimm y por si fuera poco piratas.
Las tierras muertas, el mar abierto era casi imposible de surcar y la contaminación hacía que la mayoría no pudiera cultivar nada o dedicarse a comerciar.
No era Dios y Emiya lo sabía.
Había accedido al pedido infantil de dos mujeres que no entendían el concepto de proveer verdadera salvación.
"Un mundo donde los niños no tengan que llorar"
Emiya arrugó los labios antes de sentarse y descansar ambos brazos en los posa brazos, el cansancio llegó y no había podido descansar un tiempo.
Miró el reloj en la habitación. Un regalo de uno de los miembros del consejo de Vale a modo de "paz".
Siempre le fue divertido como los humanos solucionaban todo con una ofrenda o un intento de regalo. Desde que había ascendido a señor de la ciudad había visto a tantos hombre rogar por un pedazo de pan o un sorbo de agua sujetando oro a cambio de un pequeño alivio de lo que sentían.
Vacuo podría ser mejor, Emiya lo sabía, pero hacer un movimiento rápido desataría un conflicto con casi todos los reinos, reinos que se sinceraban para "ayudar" a algunos de los que vivían en regiones poco asequibles en Vacuo pero esas mismas personas a cargo eran las que aprobaban la toma de recursos.
La minería de dust era una economía fuerte, pero el mercado era limitado. La riqueza prometida para Vacuo cuando se supone que tenía los mayores depósitos de dust en Remmant fue destruida tan rápidamente como se presentó.
Un reino que no tenía una figura de "Rey" como antes y la línea de sucesión de este estaba en el olvido y debió ser así para que los demás reinos no hagan un movimiento contra Vacuo.
El poder de Vacuo podía ser cuestionable pero militarmente no era tan débil, quizá no contara con la tecnología de Atlas o Mistral pero tenía más operativos a posible despliegue, el mayor problema era la división que había en Vacuo, no fue lo mismo con Mistral o Atlas, incluso Vale estaba más unida que Vacuo.
Podría forzar las cosas, ir directamente a tomar su arco y comenzar a limpiar lo necesario para liberar este lado del mapa.
Pero Emiya sabía que eso implicaría condenar otro extremo o generar un caos en otros puntos e ir contra el deseo inicial dado por aquellas dos mujeres.
Una utopía, aquello fue lo que ambas leonas le pidieron crear en un pedazo de tierra estéril. Incluso si pagaba el lujo el dinero no podía circular de la misma forma en la que los recursos llegaban. El comercio con Mistral era difícil, Atlas pedía una tarifa superior y Vale no podía ofrecer lo necesario.
Estaban encerrados y bajo la exigencia del poder que exigiera algo de turno.
Emiya no era parte ni del consejo para comenzar a solicitar algo que ayudara a las políticas internas del reino, conoció a Theodore, el director de la academia Shade de Vacuo y probablemente la persona con mayor autoridad en el reino, más la autoridad alta no significaba nada en contra de un rechazo masivo.
Emiya volvió a alzar la cabeza y ver el techo de la oficina, cerró los ojos pensando en las personas de la ciudad y los gatos, una de las pocas razones por las que pudo segur alzando la ciudad fue porque conocía tecnología que no requería dust para funcionar más aun así había un límite en lo que podía ofrecer.
"Un mundo perfecto, donde los niños no llores y nadie sufra"
Un recuerdo.
Emiya pensó en aquellas palabras en el pedido de la mujer antes de firmar aquel contrato para ayudar.
¿Por qué había compadecido de aquella persona que sabía que tanto problema iba a causar?
Simplemente debería haber vivido esta nueva vida al margen y disfrutando de la posibilidad de descanso por una vez.
No en aquel estado en el cual incluso su cuerpo alcanzó la madurez de sus circuitos por tanto que tuvo que usarlos en su "juventud".
…
Una alarma y Atalanta se despertó de golpe ante aquella alerta que indicaba que los Grimm iban en camino.
Miró a su alrededor, la cama amplia estaba vacía y ella saltó para ponerse de pie y ver a su alrededor, estaba únicamente con un camisón blanco pero no tenía que perder tiempo.
Él despertaría a este ritmo, Atalanta le había dicho a Emiya que ella podía encargarse de esta clase de problemas, que ella podía solucionar conflictos como estos que él no tenía que meterse en esto.
No importó si el hombre la mal interpretó o si lo tomó como si lo estuviera desplazando o relegando a algo, ella quería hacer al menos esto para ayudar.
Se giró y abrió la ventana de la habitación y en aquella forma en la que estaba saltó desde el piso en el que se encontraba y llegó al suelo.
Una luz purpura se expandió para quienes vieron a la mujer caer antes que un sonido de ruptura se escuchara.
El rayo de Vacuo se había levantado e iba directamente a proteger a quienes lo necesitaban.
…
Un parpadeo.
Así fue como se sintió para los guardias de la frontera cuando vieron un rayo purpura aparecer de la nada y luego a aquella mujer que fue reconocida en la ciudad como una guardiana.
Fue de madrugada y era obvio que no estaba lista para salir, uno de los pocos días de descanso que tenía aquella mujer vigilando la ciudad fue aquel y se había cortado por una amenaza imprevista.
Una bandana de Nervermore junto con una manada de Grimm Dromedon. Esta vez llegando desde el norte.
Berserker lo sabía, que Emiya le había repetido tantas veces que no apareciera hasta el último momento pero no podía quedarse de lado como aquel hombre, no podía medir las situaciones de la misma forma.
―Te arrepentirás de tus propias acciones.
Atalanta tomó aquellas palabras en el pasado como una amenaza por Emiya pero en parte ahora podía ver la visión del hombre hacia los humanos y su situación dada.
Ella no estaba llegando para ayudar a quienes estaban en peligro, ella estaba allí para entorpecer el desarrollo de estos a futuro. Emiya le había dicho más de una vez que sus acciones solo serían un lastre en futuro.
Pero ella no podía quedarse quieta como aquel hombre en aquella torre.
Se había despertado.
Atalanta sintió la mirada de Emiya, la estaba juzgando desde lo alto de aquella torre viéndola como si sus acciones fuesen sometidas bajo una prueba que sabía que había fracasado incluso antes de empezar.
Aun así Atalanta extendió el brazo derecho y dejó que aquella malicia que tenía se extendiera, la mano pasó a ser una garra y su cuerpo se tensó hasta llegar al punto en el que necesitó para su siguiente movimiento.
Uno de asalto.
Instantáneo.
Para el ojo humano fue solo una luz purpura que pasó alrededor de los Grimm como si de un laser se tratase, no hubo forma de vislumbrar la forma en la que el movimiento se dio para un humano.
Fue un movimiento de una leyenda en vida moviéndose en auge para someter lo que sintió que era necesario.
No pasó ni un segundo antes que todo terminara.
Una explosión general se dio junto con un temblor cunado cada Grimm en toda la línea dada simplemente desapareció.
Parecía sencillo, Atalanta lo sabía, ir a cazar y terminarlo todo, parecía sencillo pero al mismo tiempo Emiya le había hecho prometer que no lo haría, como si su acción fuese lo más imprudente que podría hacer.
Jamás podría comprender a aquel hombre que tanto odió en el pasado y que ahora lo vio con culpa y desagrado.
La arena estaba fría, su respiración se marcaba en al frío del desierto y Atalanta simplemente movió la cola como si pudiera quitar la suciedad que se había impregnado de su cuerpo.
Tan ocupada estaba viéndose que no le dio importancia hacia los humanos y faunos que se le aceraron para celebrarla y felicitarla.
Atalanta no sintió que aquellas palabras podían ser dadas a ella, si había una razón por la cual habían ido su yo Archer como ella misma en el pasado a traer a Emiya de vuelta a Vacuo fue por la dificultad que se dio el tratar solo con fuerza bruta.
Podía eliminar los Grimm de ahora pero no importaba si lo hiciera hoy o mañana, aquella plaga no dejaría de avanzar y conforme intentara ir contra un lugar, el resto caería.
Algo que aprendió a la fuerza junto con su otro yo y con ello fue que ambas llegaron a la conclusión de la necesidad de usar a Emiya para resolver las cosas triviales.
Podrían haber sido responsables de la política en el pasado en ciertos campos, pero eso no significaba que la experiencia de aquel tiempo sirviese de algo con lo que fue la situación actual.
Confusión y un sin sentido.
No lo sintió.
Entre los aplausos e intentos de tomarle una foto o ganas de conseguir algunas palabras, Atalanta intentó ocultar su mano izquierda que aún no había completado de retraerse las garras. Considerando eso a la multitud que se formó en busca de una fotografía de ella y su estado de vestir tan lamentable.
Solo hizo que Atalanta Alter pensara en correr del lugar una vez más y dejarlo todo atrás. No quería que la vieron por lo que era y por lo cual se culpaba a cada que podía.
¿Cuál era la diferencia entre ella y una bestia más del montón en su comportamiento?
En su estado de duda Atalanta temblaba tanto por las emociones que sentía como por el frío del desierto en la noche.
―Hace frío.
Palabras que hicieron que la berserker alzara la cabeza y viera al frente, un peso bajó en los hombros de la mujer cuando un abrigo demasiado grande para ella se puso sobre sus hombros y la cubrió de todo.
―Tú… ―ella quiso decir algo por la forma del trato pero al final se limitó en mirar al suelo para no armar una escena.
Emiya había llegado de todas formas a recogerla, incluso cuando le pidió que no se moviera para cosas como estas él siempre lo haría y Atalanta Alter lo sabía.
Las fotos no iban a parar y ella no quería simplemente volver a desatar sus habilidades como si nada, una de las pocas clausulas en su contra era eso, que tuviera cuidado a la hora en que hubiera tantos civiles.
Un abrigo que la cubrió casi por completo y un abrazo para que nadie pudiera meterse en el camino, y todas esas acciones no habían sido con el más mínimo signo de afecto o intención real de ayudar.
Fueron acciones que Atalanta sabía que Emiya hacía porque sabía que eran conveniente para la situación actual al igual que tantos detalles dados.
Un trato que parecía el de una pareja real fue dado entre ambos antes que Emiya pasara a llevarla en brazos. Habría una razón para sus acciones y no iba a preguntar.
Ya había arruinado demasiados planes del hombre solo por preguntar un par de cosas.
No quería quedarse así, no quería limitarse a observar, quería actuar quería decir algo o mostrarse como de verdad sentía que debería hacer las cosas.
Pero… ¿de verdad conseguiría avanzar en la situación por algo como eso? ¿por un par de segundos de satisfacción terminaría con la felicidad entera de tantos por el resto de sus vidas?
Quería negarse al trato y decir que no era necesario que era ella la que debería actuar así y seguir una reglas, no él no después de entender lo que de verdad estaba dispuesto a dar por la vida que todos decidieron ignorar.
La berserker imploró que el hombre se enoje al menos al terminar el trayecto al menos así sabría que sus acciones podrían ser condenadas y ella recibiría un castigo.
Al menos así sabría que todo lo que hizo en el pasado podría ser redimido.
…
Berserker no se movió incluso cuando su comunicador sonó, aquel objeto llamado "scroll" estaba sonando con fuerza a su lado y en un gruñido ella se sentó en la cama vacía de siempre y vio quien llamaba.
―Hola.
La voz de berserker sonó seca debido a que cuando Emiya la había llevado de vuelta solo se limitó a tomar por el resto de la noche y ahora despertó, incluso peor de lo que debería porque se había perdido horas de trabajo que probablemente Emiya había reemplazado.
― ¡Hola ha pasado un tiempo! ―una voz idéntica sonó del otro lado del comunicador. La Berserker no necesitó alzar la cabeza para ver a ella, Archer o Atalanta Archer viéndola desde el otro lado de la llamada con una gran sonrisa de oreja a oreja.
―Sí, ¿cómo han estado los niños? ―la peli rosa alzó una mano y se acomodó para estar también visible en la cámara.
Ahí la vio.
A diferencia del cielo oscuro de la madrugada y las ventanas con escarcha por el frío, en el otro lado de la llamada pudo ver a la mujer de pelo verde con las orejas en alto sonriendo y mostrando a uno de los niños que habían llegado hace poco en aquel orfanato manejado por ella.
―Hemos estado bien, y tú ―el tono de Archer fue diferente, la mujer de pelo verde mostró el desagrado real ante la mención del hombre―. ¿Te encuentras bien por seguir al lado de esa basura?
Sin palabras.
La berserker solo se limitó a cerrar los ojos y acostarse una vez más para no tener que dar la cara con la mujer que estaba emocional con la sola mención de Emiya en la vida de ambos.
―He estado bien.
―No te oyes así, sabes que si-
―Esta bien, estoy bien ―la respuesta ya cansada y con berserker sentándose para ver a su versión Archer indicó que no quería seguir en el tema―. Me alegra que disfrutes de los beneficios de estar en la capital de Vale y poder cuidar a los niños.
Ante aquellas simples palabras, la berserker de pelo rosa vio como la arquera de pelo verde se emocionó.
― ¡Es increíble! ―no hubo si quiera intento de ocultar la emoción en la voz de la mujer―. Desde que me alejé y pudo establecer el orfanato siento que he ayudado a una cantidad inmensa de pequeños, estoy tan feliz…
La berserker de pelo rosa miró a su yo de pelo verde con una ceja levantada antes de volver a centrar su atención en la hora dada y como la llamada fue generada sin pensar en su posición actual.
Jamás lo hizo y jamás pensaría en la posibilidad de que aquellos niños que tanto deseaba cuidar eran solo una fracción de los que estaban bajo necesidad, quizá los niños que iban al orfanato de la arquera de pelo verde fuesen casi recibidos con un paraíso, pero eso era solo un número, el resto a quienes la mujer no quería cuidar tenían que sobre llevar la vida del resto.
Y vivir en aquel infierno que fue llamado Vacuo.
…
Nuevo proyecto porque ya estoy por terminar dos, así que… ahí va.
Veré para poner la votación de siguiente actualización hoy. Esto de actualizar a pesar de todo una vez a la semana esta potente. Y bueno, no es que me queje estoy feliz de poder escribir.
Atalanta.
Por fin te he dedicado una historia y he esperado mucho tiempo para poder ubicar las cosas como quería, espero que la historia sea entretenida y que cause interés para seguir.
¿Les gustó la historia?
Si les gustó no se olviden de comentar, dejar su favorito, seguir la historia y demás. Si la leen en fanfiction net por favor dejar un comentario, no importa el idioma, no tengo problemas con ello.
Y tal, eso sería el prólogo y llevo pensando en esta historia, mucho, mucho tiempo y espero que cumpla con las expectativas que tengo.
Igual si no lo hace no importa es algo que llevaré porque es una historia que tengo que tratar.
Tengo que tratar a Nyatalanta Archer.
Y bueno, les deseo lo mejor, si les gustó la historia compártanla tanto como puedan, ya saben, mientras más recibo de reconocimiento más motiva escribir.
En fin, les deseo lo mejor y espero su apoyo a futuro.
Rey de picas fuera.
