Un pitido.

El sonido de la alarma continúa indicando que era momento hizo que Atalanta se siente sobre la cama viendo a su alrededor, aun estaba adormilada por la hora en la que debía levantarse y el horario que debía seguir. Cuando atalanta miró a su lado vio a un par de niñas que decidieron colarse en su cama una vez más para dormir.

Atalanta estaba feliz con su estilo de vida actual.

Se levantó de la cama y estiró los brazos, no sin antes volver a arropar a las niñas que estaban durmiendo aun plácidamente. Un beso en la frente a cada una, Atalanta se dispuso a abandonar la habitación no sin antes mirar el interior una vez más y ver a aquellas hermanas, aquellas hermanas que habían sido traídas desde Vacuo hasta aquí, al parecer la dependencia que habían desarrollado hacia Atalanta fue por el trato que recibieron a primeras instancias por la versión alter de la misma Atalanta.

Debía darle las gracias en persona la próxima vez que la viera, con todo el juego de ser hermanas siempre le mostró la situación a favor para comunicarse con ella, era una pena que ella había decidido tomar la iniciativa y controlar a Emiya en Vacuo. Atalanta pensó en eso brevemente y sacudió la cabeza en un intento de quitarse las ideas negativas venideras al pensar en algo que no le trajo buenos recuerdos.

Desde que abrió los ojos en Vacuo la vida no solo de ella, si no de Alter vino cuesta abajo, la bendición que había sido lo que la mantuvo con vida en su infancia primaria ahora no se encontraba presente, nada de lo que había logrado en el pasado sirvió para la vida en el desierto que fue Vacuo.

Ya había pasado unas cuantas décadas desde que abrió los ojos, había viajado por todo el mundo y había determinado que la vida de los niños en Vacuo sería la peor de todas, la posibilidad de morir de forma instantánea fue algo que no la dejó tranquila sin importar el tiempo que pasara, todo aquello debido a las condiciones en las que el desierto había crecido con el pasar de los años. Incluso en su tiempo, cuando recién había tomado consciencia del mundo, aun existía algunas zonas verdes en Vacuo, pero actualmente cualquier rastro de aquello se había dio, siendo únicamente posible de observar hacia la región contigua, donde estaba el monte Glenn, incluso si fuese la zona más próxima no significaba nada por lo que uno debía atravesar para llevar materiales desde aquella ubicación hasta alguna ciudad de Vacuo.

Ella no consideró que estaba huyendo, estaba haciendo un trabajo distinto al de los demás, que era el criar a las próximas generaciones, en ambas vidas que había tenido no logró conseguir aquella infancia que le hubiera gustado, aquella vida con una familia feliz y alegre, algo como eso no se dio incluso si volvió a nacer como lo hizo en aquel mundo.

Condenada y con envidia.

No conocía las partes exactas de la vida de Emiya tanto en la otra vida como en esta, pero por lo que escuchó aquella vida que había estado gozando antes que hubiera ido por ellas no fue algo mala, no si se consideraba la situación de Vacuo. Era algo semejante a una familia en el reino de Vale si Atalanta podía llegar a una comparativa. El hecho que gozara de recursos desde un inicio causó una ligera molestia en Atalanta.

No parecía que Emiya hubiera deseado moverse al principio, no por lo que había escuchado o la información que había obtenido.

Un ligero silencio llegó a Atalanta quien miró hacia abajo brevemente observando sus manos, las alzó y observó las palmas abiertas. Ella no era tonta y sabía que estaba presentando una molestia real más allá de lo que merecía. Si bien en el pasado eran misiones aquello que recibieron en Chaldea no significaba que ella no hubiera escuchado los comentarios de Emiya por otras personas y sobre su trabajo real.

Aquello fue lo que llevó a una visión negativa que a la hora de mostrarse ante ella como lo que era, no pudo soportarlo y dio rienda suelta hacia su expresión sin retención. Aun así, con el odio acumulado o la molestia, ira o envicia que pudiera llegar a sentir por parte de Emiya, al mismo tiempo Atalanta creyó que algo no iba bien, no, fuese que ella creyera en eso, ella lo sabía, pero decidió ignorarlo.

Los recuerdos de aquel chico, un joven que no mostró el más mínimo signo de vida en sus ojos o la forma en la que se relacionó con el mundo, aquella visión de alguien tan apagado o marchito de la vida misma hizo que una ligera duda se sembrase en Atalanta.

Cuestionar la humanidad original de Emiya fue lo que la mantuvo aun más distante que en su tiempo en Chaldea. Simplemente la mujer no podía aceptar que aquel hombre fuese un ser que sitiera, no con aquella visión que recordaba vívidamente en aquella noche que había ido a comprobar su condición.

Un momento de amabilidad que quería presentarle debido a que la sacó del hueco en el que estaba en la mina de polvo en la que fue vendida.

Pero no obtuvo nada más que un trato incomprendido, una mirada fulminante y dos ojos bronces que brillaban de forma que sintió que estaba siendo observada hasta el alma.

Aquel no fue un niño.

Atalanta lo supo ni bien vio aquella mirada por parte de Emiya. Incluso cuando Alter y ella habían retrocedido y conservado ciertos rasgos de su vida pasada, la mentalidad debido al cuerpo fue algo que influenció al cambio de actitud y comportamiento, era obvio debido a la preparación del cuerpo para alguien joven, pero no vio lo mismo en Emiya. Atalanta por mucho que intentó en el pasado ver a Emiya como un niño en aquel momento, fracasó debido a la mirada que obtuvo.

No hubo un humano ahí, incluso hubo menos que una bestia o un simple animal, era algo más.

¿Cómo fue que podía describirlo?

La respuesta que no había podido dar en mucho tiempo se dio cuando habló con unos niños sobre una película de un hombre que no nació como uno, intentó ser uno, pero su origen era distinto, intentó vestir pieles humanas, intentó mostrarse ante todos como alguien más, uno del montón, pero por mucho que le hubiera encantado a aquella cosa ser un humano más, por mucho que vistiera igual o se viera idéntico, este destacó.

No había donde ocultar aquella mirada o aquel rostro, una mirada perdida con una sonrisa vacía, modales perfectos con un porte impecable, no había fallas en aquella persona, y ese fue su único error.

Los seres sensibles fallaban.

Las máquinas no.

― ¡Recuerden cepillarse los dientes luego del almuerzo! ―la voz animada de Atalanta fue animada al momento de dar aquellas indicaciones frente al comedor que tenía, era uno grande, quizá el tamaño del orfanato total era un par de calles en totales. El sustento del orfanato al principio fue pequeño, pero poco después los patrocinadores aparecieron y se mostraron animados para colaborar.

En cierta forma debía estar agradecida con quien era la figura más alta en la política de Vale, al menos actualmente era el director de una academia de cazadores.

La visión de los niños al frente a ella jugando a veces a ser uno de los tan afamados cazadores no pudo evitar causar un poco de alegría a Atalanta debido al deseo puro que presentaron en su mayor parte. Ella era la directora del orfanato Artemisa, como ella había decidido nombrarlo, pero aun así intentó dar su todo para estar frente a los niños incluso cuando había crecido tanto el orfanato.

Ella se había dedicado en los últimos años en el manejo para la administración del lugar, el dinero nunca fue un problema, los ingresos que habían llegado cuando todo comenzó vinieron de la ciudad de Gossan en Vacuo donde residía su "hermana" y Emiya. A palabras de Alter según Emiya, lo único que sobraba en Vacuo era oro.

Un tirón de la parte de su delantal rosa con un estampado de una pata de gato hizo que Atalanta girase y viera a una niña quien estaba ahora tirando de su delantal con el objetivo de llamar su atención. Era una de las niñas que habían llegado hace un par de años, Atalanta recordaba el nombre y la edad de cada de unos niños que había llegado y notó algo particular en cuanto a la adopción de los niños y una buena familia para estos.

Los llamados "Faunos" eran los que tenían una taza de adoptación mucho más baja que el resto. Atalanta estaba catalogada como un fauno más debido a sus características, aquello le había llevado a ser parte de la trata de minas ni bien abrió los ojos como una niña en este mundo.

― ¿Sucede algo cariño? ―Atalanta se agachó para estar a una altura más próxima de la niña. La pequeña intentó mirar a Atalanta a los ojos brevemente pero no logró mantener la mirada mucho tiempo.

―…

No hubo palabras y fue así desde su llegada. Atalanta sabía que la niña estaba estresada por el ambiente y la forma en la que se sujetaba a ella era porque buscaba lo único que reconoció como seguro de lo que conocía. Una parte de ella estaba contenta que la confianza fuese tal hacia su persona, más otro lado sentía pena y algo rabia por el estado actual de la niña.

No podía dejar que los niños sufran hasta este punto.

Un día tranquilo.

Había pasado ya un tiempo desde que el orfanato que Atalanta manejaba había crecido y necesitado de quienes podían trabajar para ayudar, algunos de los trabajadores del lugar eran propios huérfanos que no habían logrado conseguir una adopción y Atalanta vio la forma de que pudieran tener un papel debido a la siempre creciente llegada de niños al lugar. El título de directora fue algo que no le gustó del todo, Atalanta hubiera preferido que simplemente la llamaran hermana mayor como había sido en un principio, pero conforme se expandió el lugar, a lo largo de los años lo que antes había sido una pequeña escuela se había convertido en una institución reconocida.

Había sido un día ocupado, con todo terminado, y ya con la noche caída. Atalanta se quedó fuera por unos minutos luego de asegurarse que no hubiera ningún niño intentando jugar aún a estas horas, no es que no confiara en el trabajo de los demás, era simplemente porque ella no podría estar tranquila hasta ver a cada uno de los niños descansar y estar cómodos como les correspondía.

Si bien no era su turno de vigilar hoy para asegurarse que todos estuvieran dentro, hubo algo que la llamó para viniera afuera, un presentimiento que había estado cargando el día completo.

Una vez Atalanta se acercó a un grupo de árboles algo ya alejado del sendero que pertenecía a la pequeña plaza para el orfanato, vio un grupo de cuervos que parecían verla directamente, casi como una señal, estos volaron en grupo y salieron debajo de la sombra en la que estaban, quedando solo un hombre quien estaba viéndola directamente, dos ojos rojos conectaron con el verde mientras que se veían mutuamente.

―Qrow… ―no fue una visita que a ella le hubiera gustado tener, no cuando esta siempre traía implicaciones adicionales.

―Ha pasado tiempo ¿no? ―el hombre sonreía alegremente. Se bajó del árbol en el que estaba y cayó al suelo de pie, los zapatos negros hicieron eco al momento de tocar el suelo con fuerza, el viento alzó la camisa blanca del hombre el cual la acomodó ni bien estuvo bien en tierra. Atalanta se limitó a ver al hombre quien se limpió un poco los pantalones antes de meter la mano en el bolsillo y sacar una pequeña botella la cual la mujer reconoció como una petaca.

Qrow quien era el hombre de pelo negro y ojos rojos vio a la mujer mirar detenidamente la petaca y a sabiendas del disgusto de Atalanta le extendió el contenedor.

― ¿Quieres un trago? ―la mirada de asco de Atalanta hizo que el hombre retrajera su mano y las extendiera hacia arriba a modo de rendición―. Bien, lo entiendo, nada de beber frente a los niños, solo que ahora no hay ninguno.

―El olor de alcohol queda por un tiempo.

― ¿Es cosa de los faunos siempre decir eso? ―Qrow se miró brevemente antes de suspirar, de una sola vez tomó un trago largo antes de mirar nuevamente a la mujer de pelo verde quien estaba con los ojos entrecerrados viéndolo con molestia.

― ¿Te ha enviado el viejo Ozpin? ―uno de los contribuidores del orfanato fue Ozpin, alguien que Atalanta conocía por los cazadores.

―Eh, se sentiría mal si aun siguieras llamándolo viejo.

―Responde.

―Que fría ―Qrow guardó la petaca antes de sacar una carta la cual se le extendió a Atalanta, pero esta negó el tomarla.

―No haré nada para Ozpin.

― ¿Sigues tomando la recomendación de Emiya?

Un nombre que nunca fue algo bueno para Atalanta y Qrow lo sabía, fue por eso que lo mencionó, había algo así como una disputa continua entre ambos, jamás supo de la razón real tras el odio presentado de Atalanta hacia el hombre de pelo blanco, pero podía decir que pasó algo fuerte para que incluso hasta ahora le guarde algo parecido al resentimiento.

―Mi sueño es cuidar a los niños, no estar recorriendo el mundo haciendo mandados.

―Lo sé, lo dejaste en claro hace años cuando ibas a la academia, me sorprende que hayas logrado arrastrar a tu hermana y Emiya en ese tiempo, ambos estaban tan reacios que pensé que los expulsarían.

―Eras más agradable cuando iba en primer año ―Atalanta arrugó la cara viendo a Qrow quien se rio por lo bajo―. ¿Aun quieres que te llame superior?, sigo creyendo que es un desperdicio que ustedes tres hayan dejado el camino de ser cazadores.

―Mi único objetivo era sacar la licencia, no es mi culpa que para abrir cualquier centro educativo se requiera ser un cazador.

―Es un seguro básico.

―Fueron años desperdiciados.

― ¿Para Emiya?, quizá lo fuese, él siempre destacó en todo, pudo haber conseguido una licencia provisoria en Vacuo.

―La licencia que necesitaba era la de Vale, la de Vacuo como mencionaste, podría obtenerse bajo varios medios y por eso no era bien aceptada ―Atalanta miró fijamente a Qrow sin saber a dónde quería llegar sacando el pasado.

En el momento en que los tres, Emiya, Alter y ella llegaron a Vale, Ozpin estaba ya en la academia de Vale en ese momento.

―Podrías haberte quedado en tu ciudad natal como lo hizo tu hermana y desde ahí levantar tu orfanato.

― ¿De verdad crees que Vacuo es un buen lugar para criar a alguien?

Qrow alzó las manos y cedió aquello. Una cosa fue su vida como alguien perteneciente a un clan que tenía costumbres poco éticas, y otra fue el hecho de que en Vacuo no se podía uno fiar de nada y nunca se sabía cuando algo podía estar o no en aquel lugar, los únicos puestos que podrían ser considerados como seguros eran las ciudades principales y aun así no había algo real que asegurase la vida al día siguiente.

―Bien, entiendo lo que quieres decir con eso.

―Si lo sabes entonces ¿por qué hablar de esto? ―Atalanta no creyó que la llegada de Qrow sea por una razón simple, no cuando en el pasado intentó activamente que tanto ella como Berserker y Emiya se unieran a Ozpin.

―Simples noticias y curiosidad, ¿qué tan seguido hablas con tu hermana?

Atalanta alzó una ceja ante aquella pregunta. Solo había hablado hace unos días con Alter para que hubiera pasado algo, además no creía que algo pudiera llegar a ocurrirle, no con Emiya merodeando el lugar.

―Usualmente todos los días por mensajería, ¿por qué? ―la pregunta de Atalanta fue respondida con una sobre que se le extendió por parte de Qrow quien esperó a que lo tome.

― ¿Sabes de su situación actual? ―Qrow no quería decir nada, no quería ser quien diera la idea, pero sabía como funcionaba la vida de ambos, Alter y Emiya, en Vacuo las cosas eran diferentes y no supo del porqué de las acciones de la mujer hasta ahora―, le debía un favor y he estado ayudando a enviarle algo de licor en los últimos meses, la cantidad aumenta cada mes, pensé que deberías saberlo.

―… ―hubo un silencio por parte de Atalanta quien se quedó con la carta en mano, pero no la abrió, solo quedó viendo el papel antes de dar un suspiro―. No creo que esto sea desconocido de ese sujeto, incluso así, el alcohol debería ser más abundante que el agua para que ella esté pidiendo algo como eso.

―Emiya es quien administra el dinero ―Qrow señaló lo obvio para Atalanta―. Y parece ser que los escasos de suministros que viene en los últimos meses es lo que ocasionó que pidiera desde el exterior.

―Es por eso ―Atalanta indicó―, conociendo su paranoia lo más probable es que no haya un problema real tras los pedidos de ella, como mencionaste si hay escases, quizá solo sea para cumplir únicamente, no necesariamente debe utilizarse ahora, el agua puede contaminarse fácilmente al conservarse, el alcohol no.

Atalanta se cruzó de brazos y suspiró como si fuese lo más lógico lo que acababa de mencionar, al menos para ella era algo obvio aquello. La risa de Qrow hizo que Atalanta se girase y mirase al hombre con los ojos entrecerrados denotando la molestia por la burla repentina.

―Lo siento es solo… ―Qrow tomó aire entre risas para intentar calmarse―, es obvia tu aversión hacia Emiya, pero al mismo tiempo tu fe en él es tan ciega que no sé si lo odias o lo idolatras.

Aquel comentario parecía haber enojado a Atalanta más de lo que Qrow previó. Nunca entendió porque hubo aquel conflicto entre ambos cuando Emiya estuvo dispuesto a ir a la academia junto a ambas hermanas para que cumplan su deseo, incluso a día de hoy ayudaba con todo lo que necesitaran ambas.

―No sabes nada ―la voz desafiante y al borde de quebrar el humor hizo que Qrow retrajera su juego antes de suspirar y volver a quitar la petaca que llevaba―. Dejarás apestando el lugar a alcohol.

El comentario de Atalanta pasó a oídos sordos cuando fue ignorada y Qrow dio un trago más antes de cerrar nuevamente el recipiente.

―Cree lo que quieras, si preguntas porque me lo pide es porque viajo con frecuencia, el comercia en Vacuo se volvió bastante rígido en los últimos años.

― ¿Es por las sanciones de Mistral?

―Quieren de vuelta la mina anexa que tenían, la imposición escaló que muchos servicios en Atlas optaron cortar exportaciones para no perder clientela en Mistral, la mina que recuperó Vacuo, o Gossan en este caso, fue un trato bajo la mesa la venta de vuelta a Vacuo por lo cual muchos encuentran fraudulento el retorno de la mina, hablan de corrupción, incluso hay quienes piden que Emiya dimita de su puesto.

―Es de Vacuo.

―Para Mistral no parece ser el caso, incluso Atlas con la compañía de Schnee accedió a la renta de equipamiento a costa de la mina, bueno, aunque han pasado los años supongo que esa mujer sigue estando a favor de Emiya, incluso con lo que hizo es-.

La mano de Atalanta había pasado cerca del cuello de Qrow, golpeando el árbol que estaba tras el hombre. Los ojos fijos y la mirada de ira fue el reflejo que obtuvo Qrow al enfrentar a la mujer. No sabía porque algo que ni siquiera le concernía a Atalanta era un tema tan sensible, además no supo porqué el desagrado de aquel antiguo integrante del equipo.

―Eh, parece que tu mal genio no ha mejorado en lo absoluto, ¿crees que Emiya puede cubrirte siempre? ―los labios de Atalanta se apretaron, Qrow sabía que el mal genio de la mujer jamás mejoró, solo se mostró amable o servicial con grupos reducidos o individuos claros.

Su hermana o los niños, fuera de ello no había nadie que Atalanta considerara para dar un buen trato. Aunque fue especial el mal trato que le dio a Emiya por encima de todos.

― ¿Cubrirme? ―el tono de Atalanta fue casi ofendido.

―Desde la academia siempre fue así, incluso con tu hermana, las cubrió en todo lo que pasó, el viejo Oz siempre menciona los problemas que ustedes causaban, es por eso que él fue el líder de su equipo.

―Equipo que se disolvió al momento de terminar la academia.

―Supongo que no deseas que mencione su nombre así que no diré sobre lo que hizo Emiya después de terminar la academia, aunque debo suponer que lo sabes, después de todo, fuiste personalmente a buscarlo hasta allí.

―…

―No importa, no es mi problema lo que hagan en su vida privada, la invitación de Oz sigue en pie para que te unas a la academia, ahora que tienes trabajadores podrías asistir como profesor complementario.

―No tengo intención de asistir a la academia.

―Creí que tu visión de Beacon era mejor cuando estabas ahí.

―Puedes llamarlo juventud.

Una sonrisa creció en Qrow.

― ¿No es eso lo que diría alguien viejo? ―un suspiro de molestia sonó de Atalanta ante la mención de la edad―, de verdad quisiera saber como hacen ustedes cuatro para mantenerse tan jóvenes incluso a día de hoy.

La mención del cuarto integrante del grupo hizo que Atalanta alzara una ceja.

― ¿La has visto en los últimos años?

―A veces en misiones, no guarda resentimientos en lo absoluto, de hecho, sigue comunicándose con Emiya por correo, papel y tinta, por tonto que parezca es lo más fácil para que ambos puedan estar hablando, incluso si la torre CCT sigue en pie y sin problemas en Vacuo, no significa que tengan acceso a todos los canales disponibles.,

Atalanta cerró los ojos brevemente recordando su tiempo en Vacuo, nunca se acostumbró a la arena en vez de los bosques y por sobre todo lo crudo que fue el desierto a diferencia de la crudeza de la naturaleza verde que estaba acostumbrada.

― ¿Es por eso que también Alter se comunica contigo mediante cartas? ―la pregunta de Atalanta fue por la carta que tenía en mano.

―Es lo más fácil de hacer llegar sin llamar la atención de alguien.

―Hablas como si no pudieran decir nada a nadie.

―Últimamente es así ―la confirmación seria de Qrow hizo que Atalanta guardara silencio.

―Dado las últimas noticias creí que la libertad en Vacuo era mayor.

―Son quienes se comunican de forma externa, el contacto directo sigue siendo algo delicado, a menos que seas alguien de la academia Shade en Vacuo o de la capital, dudo que puedas acceder a los mismos privilegios ―la respuesta de Qrow hizo que Atalanta negara con la cabeza.

―No ha cambiado en lo absoluto ese lugar con los años.

―Escuché que se ha vuelto más caliente incluso ahora ―aquel comentario hizo que Atalanta arrugara el rostro, era sabido el disgusto de la mujer por la arena y el calor.

―Lo que sea, ¿por qué ella te lo pide a ti de todas las personas? ―Atalanta estuvo curiosa por ese hecho―. Fácilmente podría decírselo a ese sujeto y le daría incluso un fragmento de la luna si lo pidiera.

― ¿Lo ha hecho por ti quizá? ―el ceño fruncido de Atalanta por el comentario de Qrow hizo que este alzara las manos en rendición―. Es una broma, pero es más fácil tratar con los traficantes que conozco que con el estado de algún lugar, incluso si el alcohol local es barato y producido en masa, tiene un límite de cuanto pueden rellenar, no hay confianza que el agua prospere mucho tiempo, es un milagro que ese sujeto haya encontrado una fuente local, si no hubiese tanto presupuesto de por medio y pedidos especiales no estaría aquí cuestionando nada o comentado algo, si fuese solo un intercambio o comercio no estaría parado aquí hablando contigo, algo va mal.

―Puede que sea solo un pedido general y eso sería todo.

― ¿Entonces por qué buscaría hacer todo en secreto incluso de Emiya?, es obvio que falló siendo que ese sujeto me contactó por separado

―…

―La impulsividad siempre fue algo que la caracterizó en el tiempo de la academia, aunque se ha suavizado con los años en cuanto a su actitud agresiva. Oz te dio algunos trabajos en el pasado, si no fuese por la negativa de ese sujeto a que siguieras probablemente aun darías tu ayuda a nuestra causa, pero creo que entiendes que los patrones de tu hermana son los de alguien que intenta conseguir algo a escondidas del poder central.

―Cuesta creerlo… ―un silencio breve de Atalanta viendo el papel en mano y luego a Qrow quien no estaba sonriendo ahora―. Ella parecía normal cuando hablamos hace un par de días por videollamada, incluso si fuese algo como eso seguro que él-.

Atalanta se detuvo.

Miró a Qrow quien no se sorprendió en lo absoluto por lo dicho, como si supiera algo que ella no, fue algo que la molestó. Atalanta se sintió molesta debido a como estaba siendo fácilmente burlada, siempre fue así con Emiya y lo relacionado a él; cosa que hizo que no le gustara incluso con lo presente ya del hombre.

Qrow no era un amigo, a lo mucho un conocido, usualmente el hombre buscaba hacerle recordar que siempre podía ir a Beacon a solicitar un trabajo o que si necesitaba algo podía ir directamente a Ozpin, eso alegando que se preocupaba por sus antiguos estudiantes. Atalanta no lo reconoció al principio, pero no había tomado la mano del director porque Emiya le había dicho que no lo haga.

Aquello le generó inclusive más rabia de la que sentía.

―Hablaremos en otro momento de esto, parece que tienes algo que pensar para quedarte de pie sin más mientras hablas con otra persona ―Qrow se dio la vuelta y se acercó a la pared más próxima para salir―. Dale mis saludos a Emiya y dile que Oz sabe lo que está haciendo en Mistral, pero no tomará acción.

Más información para Atalanta. Información que ella no comprendía del todo debido a los escases detalles.

Por tercera vez Atalanta pensó en las posibilidades y lo que podría ser el hecho que Emiya hiciera algo en Mistral significaba que no hubo un acuerdo, al menos no por la forma en la que Qrow mencionó aquello a modo de amenaza, más aún si sonó como si Emiya hubiera estado haciendo algo malo, pensó detenidamente en ello y se dio cuenta que su confianza seguía ahí, que no estaba haciendo algo fuera de lo que fue pedido.

Una confianza ciega rayando la ingenuidad. Atalanta se percató de eso solamente ahora que Qrow lo mencionó, no solo fue eso, estaba el hecho que Alter había comenzado con algo que no debería pasar, no si ella se conocía a sí misma.

No lo comprendió.

Atalanta desconocía lo que podría haber causado aquello, no había nada que pudiera significar el cambio de la berserker, no cuando por tantos años había estado en un buen estado mental a pesar de la degradación mental que sufrió debido a ser quien era. No se mantuvieron las bendiciones de vida, pero si los rasgos adquiridos con el tiempo. Atalanta sabía de la carencia de la bendición de Artemisa y era información que Emiya sabía, pero al mismo tiempo no pudo decir que fue lo que perdió el hombre al momento de reencarnar.

No supo nada de lo que pasó hasta ahora debido a que había estado ignorando muchas cosas por el objetivo que había estado persiguiendo, y ahora en la noche, con las palabras de Qrow en lo se refería a lo que no había visto hasta ahora es que pudo reflexionar.

¿Qué era lo que ella sabía?

Pasos de vuelta sonaron a su espalda. Atalanta se giró y vio a una niña, la misma que se había aferrado a su delantal en todo el día, cargaba un muñeco simple del cual no parecía querer despegarse a pesar que no era nada más que un pedazo de tela con la cabeza con algún tipo de relleno y ojos bordados de manera torpe, era fácil decir que era el trabajo de un niño. Una muñeca de trapo la cual solo era una cabeza con bordes mal puestos, al principio la idea de Atalanta fue ver para remplazar la muñeca, pero no fue posible debido al apego que presentó la niña hacia aquel objeto.

― ¿Sucede algo cariño? ―la mano de Atalanta se posó en la cabeza de la niña y le dio un ligero toque en el cabello en un intento que mostrarle que estaba ahí para ella―. Es muy tarde para estar despierta.

Atalanta no pudo evitar no verse reflejada en aquella niña, inclusive el color de pelo era idéntico, solo que careciendo del amarillo de su pelo la niña solo contó con un verde claro similar al de ella. Aquella niña que parecía perdida sin importar donde estuviera, aquellos ojos opacos que mostraron la poca fe que tenía en cualquiera hizo que Atalanta sintiera un tirón en el pecho cada vez que los veía, lo peor de todo fue recordar donde había visto esa exacta mirada en un niño que parecía totalmente falto de confianza hacia los demás y carente de luz en la confianza hacia otros.

Aquella mirada de alguien que parecía haberse ido a otro lugar fue idéntica a la que recordó de Emiya la primera vez que lo vio.

―No te encontré en la cama… y yo… ―era obvio por donde iba a la conversación y Atalanta se apresuró a abrazar a la niña quien inmediatamente correspondió el abrazo. Para aquella niña, Atalanta era aquella persona que podía confiar, y al momento en que no la encontró, sintió que estaba siendo abandonada, y es por eso que salió a buscarla―. Tenía miedo que te fueras también.

―No iré a ningún lado, tranquila ―una voz suave y un intento de calmar a la niña en brazos que ahora parecía al borde del llanto, no había pasado mucho tiempo y aun así la dependencia se había formado. Los ojos vacíos únicamente veían a Atalanta y no querían despegarse de ella. Para la mujer aquello estaba bien, ella había llegado en aquel lugar para cuidar de todos los niños que pudiera, de darles nuevas esperanzas y hacer que vivan como deberían.

Ella era quien estaba a cargo de darles la vida que merecía, un hogar al cual volver, algo por lo cual soñar o un deseo que pudieran cumplir, todo estaba en manos de ella desde que pudo llegar en Vale para atender a los niños que llegaban. Ya había pasado años, bastantes niños habían aparecido en las puertas del orfanato que ella manejaba y seguiría dejando aquella puerta abierta para cualquier niño que lo deseara.

Ella les dio la promesa de una buena vida a costa de únicamente sonreír con la libertad que ser un niño podía permitirles. Incluso aquella niña igual de rota que aquella muñeca que cargaba tenía el valor interno para dar aquella sonrisa sincera y pura que cada niño merecía dar.

Atalanta sabía que no todas sus acciones obradas eran correctas, había cosas que no podía solucionar o que debía dejar de lado, pero el resultado fue la salvación de los niños que estaban a su lado y los que vendrían tan pronto extendiera la mano.

¿Cómo podría ella enojarse con su modo de vivir cuando el sueño que por tanto tiempo anheló cumplir de salvar a los niños podía darse ante ella?, incluso si lo ideal era que no hubiera ningún niño que necesitara su ayuda, Atalanta no pudo evitar pensar en eso como un castigo cuando iba al patio cada mañana a ver las sonrisas y como juegan estos con la alegría inmensa que podían dar.

Egoísta por desear quien viera las sonrisas de los niños y la alegría de estos. Atalanta sabía de lo incorrecto y correcto, más no pudo desprenderse de su búsqueda que deseaba.

Si podía hacer sonreír a los niños y evitar que estos derramaran lágrimas.

¿Entonces no estaba haciendo lo correcto?

Un tarareo alegre.

Atalanta caminaba por las calles de la ciudad comprando algunos productos debido a que deseaba cocinar algo especial para los niños. El ir por las calles de la ciudad era tranquilizador, había arboles cada cierta cantidad de calles, el verde presente incluso dentro de una ciudad le hizo apreciar bastante Vale, siendo que, según su lugar de origen, al menos en papeles, fue un desierto Atalanta realmente apreció cada vez que podía ver el verde, no solo le recordó el pasado y su tiempo en el bosque, sino también los momentos en los que había compartido junto a los demás.

La mirada o atención que no esperaba era recurrente, era tanto por su notoriedad en Vale como gracias a Alter quien estaba en Vacuo haciendo de las suyas a la hora de enfrentar a los grimms. Atalanta había escuchado que recientemente circulaba un nuevo video de Alter saliendo de la nada y lidiando con una invasión a pequeña escala por parte de los grimms de la zona.

Los Dromedon eran grimms difíciles de manejar por la cantidad en la que se movían y lo resistente que eran, además de ser numerosos en casi todo Vacuo; todos esos factores hicieron que sean una plaga mayor que los demás grimms de la zona, inclusive los Nevermore eran menos frecuentes en Vacuo y eso era considerando que podían estar en cualquier lugar solo resaltó lo difícil que era lidiar con hordas de los Dromedon. Cuando ella había dejado Gossan la ciudad se estaba levantando, ya había pasado casi dos décadas desde que Emiya comenzó con la toma de control de la ciudad y ella con su estadía en Vale para cuidar a los niños, ambos habían recorrido un camino largo en sus respectivos lados y con la ayuda que Alter le propinó a Emiya el manejar la ciudad o las invasiones de los grimms no parecía algo extremadamente difícil.

Atalanta detuvo su tarareo cuando miró en frente, la calle que estaba indicando la luz roja para su paso y los pensamientos sobre Alter hicieron que ella se cuestionara lo que había pasado en los últimos tiempos.

Algo que podía destacar Atalanta a parte de la falta de la bendición que había recibido era el efecto que llevaba en su cuerpo y el límite que antes no parecía estar presente, límites como llevar su cuerpo al límite no parecían algo que pudiera detenerla en el pasado, simplemente debía ir más allá para llegar a donde ella deseaba, pero al momento de que su cuerpo maduró con los años y estuvo al borde lo que su cuerpo podía ofrecer o en lo que consideró un ataque fuerte y sin medir es que se percató del pequeño detalle.

Un desgaste mayor al que debería.

Su cuerpo estaba dando la misma fuerza y velocidad de como si estuviera bendecida, diciendo que ese era el límite que tenía, pero con la misma fuerza que dio algo es que sintió el retroceso de este, había un límite de cuanto podía ejercer antes de lastimarse, no era poco, ella era fuerte, casi tanto como en vida, pero con la limitante de que no podía dar toda su fuerza por un tiempo prologando.

La luz verde cortó sus pensamientos cuando cruzó nuevamente para seguir con su camino, aun necesitaba poner todo en orden antes de que comenzara a disponer de la cocina, quedaba aun cosas por hacer y lugares que visitar.

Su llegada a una tienda de camino fue uno de esos puntos, ella empujó la puerta y el sonido de la campana salió cuando esta se abrió y dejó a la vista de Atalanta un montón de libros, estantes de estos. Al inicio de la tienda en uno de los costados estaba un hombre tras un mostrador, fue difícil no notar a la persona en el interior debido a lo destacado que era en cuanto a apariencias en una tienda de libros.

―Tukson ―Atalanta dio un saludo viendo al hombre que levantó los ojos del libro que tenía en manos para ver a la mujer de pelo rubio y verde en frente del mostrador.

―Ah, Atalanta es bueno verte bien ―un comentario algo desganado se dio antes de que el hombre de pelo negro se pusiera de pie, la altura fue un punto destacable, siendo bastante algo y con músculo que resaltaba, incluso la vestimenta de aquel hombre no era perteneciente a la de un simple hombre en una librería, era un conjunto que uno encontraría más en algún establecimiento dedicado a la venta de armas o a un guardia de seguridad fuera de servicio.

― ¿Ha llegado mi pedido? ―la emoción y la sonrisa evidente en el rostro de Atalanta hicieron que el nombrado Tukson suspirara para asentí poco después.

―El día anterior, ¿pagarás al contado?

―Sí ―Atalanta estaba tranquila viendo como Tukson se movió hacia el interior de la tienda y tomó una gran caja envuelta en papel Kraft y la trajo hasta el mostrador.

―Cuentos infantiles, no soy el único propietario de una librería en la ciudad ¿lo sabes? ―Tukson se quejó debido a que fue complicado obtener aquellos cuentos debido a que no eran parte de su canal habitual de compra, necesitó ir por otro comprador para conseguirlos causando más pérdida de la ganancia que iba a conseguir.

―Eres el único que me vende los libros a un precio razonable ―el comentario de Atalanta hizo que Tukson rechistara con la lengua en un ligero clic indicando molestia.

―Podrías mostrar tu licencia de cazador y obtendrías descuento.

―Incluso si lo hago hay quienes simplemente dicen que no hay stock de los libros.

―…

―Es mucho mejor que en Atlas, así que no te preocupes mucho.

―El que sea mejor que en un lugar no lo convierte en algo positivo ―Tukson se mostró molesto ante el tema de la discriminación, era evidente que la mayoría no deseaba vender algo a un fauno, incluso si tenía dinero para ir a pagar al contado no había certeza que la compra se diera por el simple hecho de la desconfianza que el dinero sea "legítimo".

―No es para tanto, gracias a la compra de terceros no la paso mal.

―No debería si quiera haber algo como eso.

―En Vacuo era muy normal.

―Vacuo no es normal.

―Bueno, ahí tienes un punto, aunque en Vacuo no es que importe que seas un Fauno o no, las personas ahí están más interesadas en sobrevivir un día más que a juzgar que orejas tienes.

―Tú hermana es bastante popular allí.

―Siempre lo fue.

―Al igual que ese sujeto, ¿era Archer? ―Tukson vio como ante la mención de ese hombre el labio de Atalanta se curvó hacia arriba en señal de disgusto.

―El nombre que le des no es importante.

―Bueno, supongo que no es alguien que te agrade siendo que mantiene la esclavitud en ciertas zonas mineras.

―…

Esta vez Atalanta no contestó, no porque quisiera ir contra Emiya o confirmar algo relacionado a lo que este hacía, fue más por la ignorancia de todos con respecto a Emiya y su posición con las minas en Vacuo al igual que la venta de personas en Vacuo. No era una elección de Emiya, tampoco era algo que pudiera controlar, incluso si no se hacía figurar nada como "esclavitud" los contratos de "patrocinio" eran el equivalente si es que algún comprador deseaba tomarlos, Atalanta misma fue alguien que estuvo bajo el patrocinio del anterior dueño de una mina debido a la venta que se dio tras la pérdida de su tribu.

A los ojos de todos Emiya parecía ser alguien que dejaba aquel hecho darse sin más en Gossan, incluso si era alabado en la ciudad, no eliminaba el hecho que seguía en la necesidad de aferrarse al reino para seguir el orden. Para los ojos de alguien del exterior, Emiya no era diferente a un esclavista glorificado, incluso había visto comparativas con Jacques Schnee debido a ese hecho. Atalanta sabía que ese no era el caso, los habitantes de Gossan y cercanías sabían que ese no era el modo de Emiya, simplemente había resultado así por pedidos egoístas.

La confusión era incluso mayor debido a que Alter y ella habían sido "patrocinadas" por la familia de Emiya en el pasado resultado que muchos creyeran que la única razón por la cual estaban aliados era por el contrato, otros creían que ella había pagado su libertad o que su hermana había decido quedarse.

― ¿Fue un mal comentario? ―Tukson se rascó la cabeza a modo de nerviosismo debido al silencio prolongado por parte de Atalanta.

―No solo… supongo que tengo cosas que pensar ―Atalanta suspiró al decir eso y se acercó a la caja que estaba en el mostrador y la tomó con una mano, una muestra que fuerza que hizo a Tukson arrugar el rostro debido al peso que le costó levantar no era nada para una mujer que era mucho más baja que él y con brazos normales. Era notorio el músculo en Atalanta, era más evidente que en cualquier mujer civil, pero no compensó la proporción de fuerza ejercida y el músculo presente.

―Bien, lo que sea ―Tukson se dio la vuelta y antes que Atalanta se fuera levantó una carta haciendo que Atalanta alzara una ceja.

―Incluso con los pergaminos parece que las cartas de papel y tinta siguen siendo bastante usadas para hablarme ―un comentario que Tukson no comprendió, pero tampoco le importó.

―Es por parte de Senna ―Atalanta siempre notó como Tukson parecía algo nervioso al decir aquello. Atalanta no supo nada de Senna, solo comenzó como una "admiradora" que le escribía cartas y terminó como una amiga de correspondencia, Atalanta nunca entendió porque no podía comunicarse por los medios habituales, no solo eso, si no que las cartas iban por Tukson y luego a ella.

Le gustaría conocer algo más de aquella mujer que parecía apoyar activamente la idea de que ella cuidara de los niños.

―Ella no se comunicó en las últimas semanas.

―Hubo mucho movimiento.

―Eh, no importa, que esté bien es lo importante ―sin pensarlo mucho Atalanta tomó la carta y la guardó para leerla después, de todos modos, tendría que volver en un par de días a ver la librería de Tukson, así que podría darle una respuesta próximamente.

Cuando Atalanta se giró para guardar la carta en uno de los bolsillos, se giró para buscar entre sus cosas una tarjeta la cual se la extendió a Tukson. El pago fue dado sin muchas complicaciones y Atalanta simplemente regresó la tarjeta a su lugar antes de acomodar la caja con libros sobre su hombro y prepararse para salir.

―Los cazadores son algo curiosos ―Tukson comentó viendo el poco esfuerzo que Atalanta utilizó para cargar algo que no vería como normal para una persona normal con la contextura física de Atalanta.

―Simplemente soy algo fuerte.

―Dudo que haya alguien lo suficientemente valiente para ir contra alguien que puede desmantelar la mafia local por mero capricho ―Tukson se burló de Atalanta quien, sin saberlo, dejó que su cola se tensara a la mención de algo del pasado.

―Creo que fue algo necesario… ―Atalanta no sabía mucho de lo que estaba pasando en Vale en aquel tiempo, para todos simplemente había sido alguien quien llegó a limpiar las calles y hubo un nuevo orden, quienes la vieron en ese tiempo creyeron que lo hizo por rencor o por algo que pasó. Atalanta lo había hecho porque Emiya lo recomendó, incluso aquel hombre que estaba a cargo del tráfico de información en el bajo mundo había sido puesto por Emiya hace mucho tiempo.

Ella no hubiera hecho nada hasta que los niños podrían haber estado en peligro, no es que no tuviera consciencia de la posibilidad que podía presentarse dejar personas como esas, pero no sintió la necesidad de actuar en aquel tiempo, fue luego de una charla que tuvo con Emiya que las cosas cambiaron.

Tukson vio a la mujer frente a él pasar de estar alegre a fruncir el ceño, era fácil decir que estaba pensando en aquel hombre del cual ella siempre se quejaba, pero nunca la escuchó insultarlo directamente, era esquiva con el tema, pero al mismo tiempo no dejaba de hablar de este, por mala que fuese la actitud de Atalanta hacia Archer, Tukson no pudo decir que hubiera un odio real por parte de esta hacia el hombre, más si uno conocía el pasado de ambos y un poco del bajo mundo.

―Te deseo suerte ―Tukson despidió a la mujer que se alejó por puerta murmurando algo. Era de conocimiento común que Atalanta estaba limpiando las calles de vez en cuando, al momento que una pandilla crecía en sobre medida o había algo similar a un avance demasiado agresivo contra el orden, en ese momento fue que la mujer actuaba, no es que no se hubiera intentado en el pasado.

Simplemente tratar con la mujer que dirigía un orfanato era imposible para cualquier fuerza regular, no importaba si hubiera preparación anterior para un asalto mayor, Atalanta siempre se movió antes ya sabiendo los planes que había contra ella. Cualquiera podría atribuir que la mujer tenía aquel orfanato solo para guardar apariencias, que su verdadero negocio era otro, pero la respuesta que Tukson encontró cuando la conoció hace años fue simple.

Atalanta era genuinamente amable y no era ella quien jalaba los hilos cuando se trataba del control social que había en el bajo mundo. En cierto grado Tukson atribuyó que Atalanta era mucho más ingenua de lo que cualquiera podría prever, más siendo que solo había una persona que mostraba señales de actuar a favor de la mujer, un solo responsable que usaba el contrabando para una ciudad en un lugar alejado del mundo.

Archer como era conocido públicamente, Emiya de la ciudad de Gossan. Un hombre ligado a lo ilegal pero sin ninguna prueba existente que lo pudiera arrastrar a nada, para Vacuo un héroe, para cualquier sitio que visitara un potencial criminal, la hermana de Atalanta fue la mano derecha del hombre a la hora de dirigir una red de contrabando en todos los continentes, al parecer no había sido algo que empezó de forma repentina, fue gradual, si recordaba correctamente, había visto el inicio de la ciudad de Gossan como un nuevo punto de interés para Vacuo años atrás. Las sanciones que sufría y la imposibilidad de llegar a todo el reino generaron que solo un puñado de zonas pudieran ser consideradas como asentamientos permanentes. Gossan que había sido un fuerte por mucho tiempo se transformó en el lugar para resguardar la torre CCT que alimentaba Vacuo.

Tukson recordó las historias del pasado, había historias mezcladas que no ayudaron a poner nada en un lugar para dejar una evaluación correcta de la vida en Vacuo, quienes poseían recursos en Vacuo optaban por no quedarse en el lugar, no hubiera sido una sorpresa que Archer hiciera lo mismo que el consejo de Vacuo y optara por viajar a modo político mostrándose caritativo para el exterior, pero solo siendo una fachada para evadir la responsabilidad o la posibilidad de quedarse en un lugar que podría caer en cualquier momento.

―Tampoco tiene mucho sentido… ―un suspiro salió de Tukson cuando pensó detenidamente en la relación que había entre los tres integrantes principales que estaban sonando en el bajo mundo. Archer no era nada más que un contrabandista glorificado para algunos, siendo alguien que, si bien llevaba lo necesario a una ciudad construida en la nada, era conocido por "mover" a las personas que se interpusieran en el camino que tenía. Alter o Berserker, quien muchos querían al mismo tiempo que despreciaban, especialmente parte de la comunidad fauno fuera de Vacuo vio a la mujer como alguien que deshonraba, una esclava glorificada de parte de un hombre que no hacía nada por los Faunos.

Tukson siempre sintió un leve dolor de cabeza cuando pensaba en todo lo que estaba relacionado a aquella mujer que le gustaba cuidar de los niños, Atalanta sonreía alegremente y trabajaba duro de sol a sol para cuidar a cada niño del orfanato. Ya con los años muchos de los niños que habían ido a aquel lugar habían crecido, el destino usual de estos era la academia Beacon.

El saber que estaba pasando con Atalanta no era fácil, más siendo quien era y la persona que la patrocinaba de forma exclusiva. El que hubiera tanta animosidad entre la mujer de pelo verde y Emiya no fue un indicativo coherente con la fama que se había ganado aquel hombre a lo largo de los años. ¿Animosidad disfrazada quizá?, Tukson pensó en aquella posibilidad, pero la descartó con solo recordar las expresiones que hacía Atalanta a la hora de hablar de Emiya.

Si de verdad Emiya tratara de forma espacial a Atalanta, ¿no significaba que había algo entre ambos? Tukson se planteó aquello y dudó siendo como era la mujer de pelo verde, quedaba aparte que la hermana de la misma mujer que se molestaba con Emiya es que lo seguía como un gato obediente en vez de un león furioso.

El sonido de la campana del lugar hizo que viera a la puerta donde el nuevo cliente entraba. Esta vez fue un rostro familiar para Tukson, uno que no había visto en unas semanas debido a las preparaciones que requirió según el cliente para poder tener todo en orden y mostrarse ante Beacon.

―Un cliente particular tras otro, sabía que tuve que haber cerrado la tienda este día.

El fin del día para Atalanta siempre era algo cansado, aun así, no se quejó debido a que siempre pudo ver a los niños sonreír e interactuar con estos con alegría; la mujer dio un breve vistazo a su cama y vio a la misma niña de siempre, la que no parecía separarse de ella a menos que fuese necesario, ante aquella vista Atalanta no pudo evitar sonreír e intentar contener una leve risa de alegría.

Se puso de pie y salió de la habitación y tomó su pergamino para ver entre los contactos, uno el cual no marcaba con frecuencia debido a que no era de su gusto, quizá no insultara a aquella persona frente a otros, pero siempre fue más libre de hablar con Alter a su lado o Emiya en frente, y en este momento no pudo evitar contener las ganas de solo hablar con aquel hombre de una forma en la que hiciera que no se burlara de ella de forma inmediata.

Dando un suspiro profundo Atalanta se preparó y caminó hasta salir al pequeño parque nexo al patio, el terreno y la infraestructura se había incrementado con los años a lo que era hoy en día, y no pudo negar que lo que había obtenido era gracias a Emiya.

No quedaba mucho que hacer más que llamarlo.

Duda.

Atalanta miró el medio para llamar y la imagen de Emiya en la foto del contacto, la duda creció más y más debido a la forma en la que sintió que aquellos ojos de siempre la miraban con burla, ni siquiera había diversión tras la mirada de Emiya, siempre fue una burla, siempre fue un comentario hacia su ideal, hacia sus acciones, hacia todo lo que ella hacia o intentó, pero aun así no hubo una atadura real entre ambos que hiciera que este respondiera de la forma en la que lo hacía, no una atadura que Emiya no pudiera romper.

¿Por qué? ¿Por qué seguir ayudándola?

Quizá en este punto Emiya hubiera terminado de vagar por el mundo para encontrar una solución al azote de los grimms, pero simplemente se sentó en una silla que ella le había pedido que tomara, se sentó y jugó el rol que ella le exigió tomar.

Incluso a costa de la vida que había formado…

Atalanta inhaló y exhaló nuevamente, calmándose antes de usar su impulso y marcar el contacto de Emiya.

Sea lo que fuese que estuviera pasando o lo que Qrow mencionó ahora sabría la verdad.

Solo no deseaba encontrar la realidad que ella estaba negando.

Buenas.

Un poco más de dos semanas desde la última vez que actualicé, voy mejorando, intento recuperar mi viejo horario de actualización, pero está difícil, sigo en recuperación, y sí, lo que me pasó hace unos dos meses lo sigo arrastrando debido a que necesito mucho tiempo.

Como sea.

¿Les gustó el capítulo?

Siento que hubo gente que confundió que la historia iba a ser un one-shot, creo, no sé, también mayormente subo one-shots, así que la confusión se da en eso. Ahora mismo espero que la historia sea de su agrado, cualquier cosa llevaré el capítulo a revisión.

Esto va a tomar tiempo, ya de entrada lo digo, las interacciones y demás, todo formado para que se de en el punto, ahora, lo que sí, espero que sea coherente lo que escribo y se entienda.

Si les gusta mis historias no se olviden de dejar un comentario, review, favorito o el medio para mostrar su apoyo, debido a que ayuda a que la historia sea vista por más personas mientras más comentarios, votos o vistas tenga.

Gracias por su apoyo constante y espero poder volver a actualizar una vez a la semana como antes, así que ruego su comprensión si aun estoy adaptándome a un nuevo horario y demás, estoy intentando de verdad actualizar tanto como pueda.

Espero lo mejor para ustedes y les deseo suerte.

Rey de picas fuera.