Hola hermosas! Aquí de nuevo reportándome con otro capítulo para no atrasarme tanto en la historia.
Les recuerdo que la historia NO es para menores de edad.
Muchas gracias por su comprensión.
DESTINO
CAPÍTULO 32
La noche había pasado lentamente para Anthony, velando el sueño de su amada, quien seguía profundamente dormida. No se había atrevido a molestar su sueño y prefirió su descanso, tal vez de esa manera ella despertaría y se sentiría mejor y así podrían hablar más tranquilamente.
El llamado a la puerta lo sacó de sus pensamientos. Anthony se levantó para abrir, sabía que era Tom, quien desde la noche anterior se había retirado.
-¿Cómo sigue? – Preguntó el joven vaquero una vez que Anthony abrió la puerta.
-Sigue dormida. – Respondió Anthony saliendo de la habitación, no sin antes observar que su novia continuaba en un sueño profundo.
-Siempre ha sido una dormilona. – Dijo Tom con gracia, sabía que Candy era muy buena para dormir. - ¿Hablaste con ella? – Preguntó con cierto tono de desconfianza con el rubio.
-No… - Respondió Anthony frustrado por no haber podido hablar con ella. Tom puso cara de molestia.
-Tienes que hablar con ella cuanto antes… - Exigió el vaquero. Anthony lo miró con molestia.
-Eso es lo que he intentado desde ayer, pero no he podido hacerlo. – Decía el rubio realmente molesto por no poder aclarar el asunto.
-Mira Anthony… - Dijo Tom invitándolo a la cocina para preparar el desayuno. – La verdad no comprendo cómo puedes estar enamorado de Candy… - Dijo un tanto como broma. Anthony lo miró en desacuerdo. – Pero te aseguro que por más negocios que tenga con la familia Ardlay, para mí lo importante es ella… y si ella dice que no quiere saber nada de ti… - Dijo el joven de botas seguro que apoyaría a su hermana. Anthony asintió con un profundo suspiro, sabía bien que era lo correcto.
-Lo entiendo, Tom… - Dijo Anthony sintiendo esa frustración en su pecho, le parecía que era como si hubiera demasiadas trabas para que pudiera hablar con ella.
-Anda, ven ayúdame a preparar el desayuno… - Dijo Tom más tranquilo, sintiendo en ese momento una especie de empatía por el rubio, ya que él en esos momentos había tenido un rápido aterrizaje con respecto al amor.
-¿Tú estás bien? – Preguntó Anthony al ver que el gesto de Tom, no era precisamente por su hermana.
-¿Yo? – Preguntó Tom como si no comprendiera de lo que le estaban hablando. – Perfectamente. – Dijo aparentando tranquilidad. Anthony sonrió de lado, él había visto en sus ojos la decepción de saber a Cassie enamorada de Terry.
-Entiendo si no quieres hablar… - Dijo Anthony mientras ayudaba a preparar el desayuno. – No somos amigos, pero quiero que sepas que puedes contar conmigo. – Le dijo el rubio sincero, sabía que no podía asegurar más para ayudarlo. Tom suspiró profundamente.
-Desde niño sentí el rechazo de las personas con dinero… - Dijo el joven vaquero ante la mirada atenta de Anthony, quien ponía atención en lo que relataba. – Más de una vez fui humillado por no vestir bien o por no ser rico… - Decía con frustración, una frustración que llevaba en su alma y que sabía que no era problema de nadie más que de él.
-Desafortunadamente hay muchas personas que solo viven de apariencias. – Dijo Anthony con tristeza, sabía bien que en el círculo que se movía había mucha gente que gustaba de humillar a las personas humildes.
-Siempre le dije a Candy que debía cuidarse de los chicos burgueses… - Dijo mirando a Anthony mientras sonreía de lado. Anthony sonrió con nostalgia porque sabía que para Tom, él catalogaba para ser un chico burgués. – De los catrínes que solo buscan su propio beneficio… pero jamás pensé que yo caería con una mujer así… - Dijo refiriéndose a Cassie, sabía que Anthony lo había descubierto.
-Cassie es una chica noble y sencilla. – Dijo Anthony seguro que ella no era tal como había descrito a los jóvenes de dinero.
-Tal vez por eso me interesé en ella. – Dijo Tom con tristeza.
-¿Y ella no…? – Tom negó antes su pregunta, sabía bien lo que iba a preguntar.
-Ella siempre me vio como el hermano de Candy y Annie… ella siempre me trató como a ese hermano que no tenía. – Dijo Tom con frustración. Anthony sintió pena por él, porque podía ver en sus ojos la sinceridad con la que hablaba. – Intenté ponerme a su altura, comencé con la cruza de caballos, esperé pacientemente para lograr hacerme una fortuna y… - Guardó silencio cuando recordó lo que había descubierto.
-Has hecho un gran trabajo, ahora tienes una cuantiosa fortuna… eres un chico burgués… - Le dijo Anthony con travesura. Tom lo miró y lo empujó con un poco de fuerza.
-¡Vamos! ¡Soy un simple vaquero que no tiene suerte en el amor! – Dijo señalando sus ropas, él seguía siendo el mismo, un joven de jeans, botas y sombrero que había puesto los ojos en la joven equivocada.
-Tal vez Cassie no sea la indicada… - Dijo Anthony seguro de ello, el amor que la joven profesaba por el actor no era pasajero y él lo sabía muy bien. – Pero te aseguro que hay muchas mujeres buenas, hermosas y de buenos sentimientos esperando por un magnate vaquero para que las conquiste. – Dijo intentando darle ánimo.
-Tal vez… - Dijo Tom con una sonrisa de lado. – Estoy consciente que no tendré a una chica como la que está contigo en la foto del periódico… - Dijo ante el descontento de Anthony.
-¿Elisa? – Preguntó confundido, para él Elisa no era la representante de la belleza. – Ella realmente es lo que tú describes como una chica burgués… - Dijo Anthony recordando con rencor el comportamiento de su prima. – Es caprichosa, déspota… - Se contuvo para no continuar hablando mal de ella. Tom lo miró fijamente.
-Es lo menos que podría esperar de alguien de su nivel. – Dijo Tom, reconociendo que por su belleza alguien así podría comportarse como quisiera. Anthony negó a su comentario.
-Yo soy más del tipo de Candy… - Dijo el rubio enamorado, cambiando su expresión en el acto. – Ella no solo me impresionó con su belleza… - Dijo ante el asombro de Tom, quien recordaba a Candy con los cabellos desordenados, las ropas llenas de tierra y un lazo en la mano dispuesto a atraparlo. – Sino también por su nobleza y gran corazón, es una mujer llena de valores, de sentimientos por su prójimo, preocupada por el bienestar de sus hermanos, siempre está para todos… - Decía Anthony con todo el amor que podría tener por la pecosa.
-¡Wow! – Dijo Tom sorprendido por las palabras de Anthony. – Yo la veo como una chamaca revoltosa, pecosa, que siempre me molestaba porque no me dejaba ser feliz… - Decía Tom sonriendo divertido.
-Sus pecas son hermosas… - Dijo Anthony recordando la nariz pecosa de su amada, así como su espalda bien definida que mostraba algunas pecas y su pecho, el cual era hermosamente adornado por esas manchitas de color marrón esparcidas discretamente por sus bellos montes. Su cuerpo se estremeció al recordarla completa.
-Pues yo te digo que no le veo lo hermosa por ningún lado…
-¡Tom! – Se escuchó de pronto el reclamo de Candy, quien había despertado y se había levantado para buscar las voces que escuchaba desde su habitación. – Yo tampoco te veo hermoso por ningún lado… - Decía Candy molesta por lo que decía su hermano.
-¡Chaparra! – Gritó Tom al verla, acercándose a ella antes de que lo hiciera Anthony, quien al estar de espaldas se tardó en reaccionar.
-¡Eres un grosero…! – Decía Candy evidentemente mejorada.
-Candy… - Dijo Anthony con un volumen de voz suave, de alivio, sintiéndose mucho mejor al ver a su prometida de pie.
-Anthony… - Dijo Candy recordando de pronto todo lo que había sucedido el día anterior. - ¿Qué haces aquí? – Preguntó la joven con cierta incomodidad.
-Tenemos qué hablar princesa… - Le dijo Anthony acercándose a ella con cierta precaución, no quería incomodarla.
-No tenemos nada de qué hablar… - Dijo Candy frotando sus brazos, incómoda.
-Yo creo que sí… - Dijo Anthony seguro que debía hablar con ella y aclarar las cosas.
-Yo creo que deben hablar, revoltosa. – Dijo Tom poniéndose del lado de Anthony. – Tú misma me pediste que fuera a buscarlo para hablar con él. – Dijo el vaquero seguro que así había sido.
-¿Yo? – Preguntó Candy confundida, no recordaba que le había dicho a Tom que fuera a buscarlo. Anthony la miró con la esperanza de que lo escuchara.
-Los dejo para qué hablen. – Dijo Tom rodeando a Candy para dejarlos hablar. – Candy… ¿Dónde puedo tomar un baño? – Preguntó antes de que pudiera interrumpir.
-Utiliza mi habitación. – Le respondió Candy, mientras miraba a Anthony con tristeza.
Anthony sintió que su corazón se destrozaba al verla mirarlo de esa manera, sabía que estaba herida, pero él no tenía la culpa de lo que había hecho la tía abuela, por el contrario él también se sentía triste y desesperado por pensar siquiera en que ella pudiera rechazarlo.
-Creo que esa fotografía dice más que mil palabras… - Dijo Candy antes de que Anthony pudiera hablar. - ¡Me mentiste! – Levantó la voz la rubia con las lágrimas a punto de salir.
-¡No! – Respondió Anthony casi de inmediato.
-¡Dijiste que me amabas! ¡Qué era mentira el compromiso con esa tal Elisa! – Decía Candy sin poder evitar llorar con sentimiento. - ¡Estabas comprometido desde el Colegio! – Decía la joven queriendo golpear a Anthony. Anthony se acercó a ella intentando abrazarla para que le permitiera hablar y defenderse.
-¡Por supuesto que no! – Respondió el rubio seguro de que Terry le había dicho lo que él creía cierto. - ¡Eso no es verdad! ¡Jamás estuve comprometido con Elisa, mucho menos desde el Colegio! – Decía con seguridad, mientras buscaba la manera de acercarse más. Candy se hacía hacia atrás evitando que la tocara, pero la pared de la cocina fue el obstáculo que encontró su cuerpo para continuar alejándose de él.
-¡Suéltame! ¡No te creo! – Decía Candy, comenzando a golpear con sus puños el pecho de Anthony. Anthony soportó cada uno de los golpes sin dejar de insistir en su agarre, quería reconfortarla, quería hacerla sentir mejor, se sentía devastado y quería que ella comprendiera que también había sido víctima de un engaño. - ¡Vi tú foto con ella! ¡La tenías abrazada! – Decía Candy demostrando que estaba celosa de la fotografía que había visto.
-¡Es una foto antigua! – Decía Anthony seguro que así era. – Esa foto fue tomada mucho antes de conocerte, mucho antes de saber que intentaban comprometerme con ella. – Decía Anthony seguro que así había sido. – Puedes ver en mi corte de cabello, estaba más largo… - Decía intentando que ella le creyera.
-¡Tú tía abuela dijo que tú habías aceptado el compromiso! – Dijo Candy con el llanto menos intenso. Comenzaba a creerle, quería creerle, él siempre le había demostrado que la amaba, que ella era importante para él y ella le había entregado su cuerpo en señal de ese amor, había confiado en él para convertirse en su mujer y tal vez en esos momentos ella llevaba un hijo fruto de ese amor y esa pasión que sentían el uno por el otro.
-La tía abuela sería capaz de decir cualquier cosa con tal de separarnos… - Dijo Anthony abrazándola por fin, Candy había dejado de pelear contra él y había permitido que él la consolara.
-Me dijo cosas muy duras… - Dijo Candy con sentimiento. – Pero también ciertas… - Dijo alejándose de Anthony para verlo a los ojos, él la miró con temor, no sabía qué esperar de ella ante los comentarios hirientes que podría haber hecho Elroy contra ella.
-¿Qué fue lo que te dijo? – Preguntó Anthony con preocupación.
-Tú y yo no pertenecemos al mismo mundo… - Dijo Candy con cierta dureza en sus palabras, separándose nuevamente de él. – Tú eres un chico rico y yo soy una mujer…
-No lo digas… - Dijo Anthony deteniendo sus palabras. – No lo digas, porque no lo voy a aceptar… - Dijo una vez más abrazándola por la espalda. – Tú eres mi todo Candy, eres mi novia, mi prometida, mi mujer… mi mujer… mía... - Le dijo en un susurro al oído, aquellas palabras hicieron a Candy estremecer y Anthony pudo sentirlo. La abrazó por la cintura y la acercó a su cuerpo con sensualidad, permitiéndose sentir el frágil y delicado cuerpo de la pecosa unido al suyo. Candy gimió en contra de su voluntad, se sentía tan necesitada de él, tan necesitada de sus caricias que no podía evitar que su cuerpo le exigiera aquella pasión que él le brindaba. Era incomprensible como de un momento a otro pudiera sentirse tan necesitada de sus caricias.
Anthony besó su cuello con suavidad y Candy gimió en silencio. Anthony podía sentir que su cuerpo reflejaba lo contrario de sus palabras, porque mientras su boca decía que era un mentiroso y quería alejarlo, su cuerpo le pedía que la tomara, que la amara una vez más y que la hiciera su mujer.
-Te amo Candy… - Dijo Anthony con sensualidad, gimiendo en su oído mientras comenzaba a juguetear con el lóbulo de su oreja. – Te amo tanto que soy incapaz de engañarte… - Decía mientras sus manos comenzaban a recorrer su cuerpo. Candy se estremecía y se apegaba a su cuerpo con necesidad, quería que la tomara en ese preciso momento. – Jamás te mentiría princesa… - Le dijo girándola hacia él para besarla apasionadamente.
Candy cedió por fin a sus caricias, a sus besos y ofreció su boca para que la atrapara y le hiciera el amor. Anthony dudó un poco por la presencia de Tom, sin embargo sentía la necesidad de Candy y de él mismo de entregarse y reconfirmar ese amor que se profesaban.
La llevó hasta un rincón en la cocina y la apoyó contra la pared. Candy gimió esperando que la tomara, sorprendia de esa irgencia con la que su cuerpo lo aclamaba. En un rápido movimiento la levantó y colocó su pelvis sobre su entrada, liberando ambos cuerpos que ansiosos pedían esa unión, para después entrar en ella en un solo movimiento. Candy abrió los labios para gritar y Anthony cubrió su boca con la propia, besándola apasionadamente mientras comenzaba a moverse en su interior, el ritmo acelerado de sus movimientos los atrapó en el fuego que los abrumaba, fueron tan solo unos minutos lo que duró aquella entrega, estaban tan necesitados de amarse que en unos cuantos movimientos más, su liberación conjunta los atrapó como en un torbellino repleto de fuego envolviéndolos sorpresivamente.
-Te amo pecosa… - Le decía Anthony una vez que pudo hablar, besando en repetidas ocasiones su rostro, su mentón, su cuello, queriendo cubrir cada espacio de su piel.
-Te amo Anthony… - Gimió Candy con deseo, sintiendo como su cuerpo era llenado por la vibración de su amante.
-No permitas que nos separen las mentiras… por favor… - Le decía con súplica, aún dentro de ella, sintiendo como su virilidad comenzaba a excitarse nuevamente, pero el ruido en la habitación de Candy los hizo desistir de continuar.
Anthony la bajó con cuidado y acomodó sus ropas, mientras sus ojos permanecían cerrados buscando la concentración que necesitaban para tranquilizarse.
-Anthony… yo te amo… - Le dijo Candy con necesidad, con la respiración aún agitada, con la pasión aun recorriendo sus venas, con el deseo atrapado en su interior queriendo desbordarse de su pecho. – Pero tú familia no está de acuerdo con nuestro amor…
-Mi familia no solo es la tía abuela… - Dijo Anthony interrumpiéndola, seguro de ello. – El tío William está de acuerdo con nuestra unión, y te aseguro que en cuanto hable con él vendrá para apoyarnos… - Decía Anthony cayendo en cuenta hasta ese momento que Albert era el único que podía poner un alto a la vieja Elroy. – Stear y Archie también nos apoyan… ellos están de acuerdo en apoyarnos… - Decía con la esperanza de que Candy aceptara seguir con él. – Candy… - Dijo Anthony con tristeza, era mucha la duda que veía en ella y no sabía por qué. - ¿Realmente me amas? – Preguntó Anthony con dolor. Candy abrió los ojos sorprendida por su pregunta.
-¿Acaso lo dudas después de que…? – Preguntó con pena refiriéndose a lo que acababa de ocurrir entre ellos. Anthony negó y se sintió un tonto por siquiera haberlo dudado.
-Disculpa amor… lo que sucede es que veo tanta duda en ti que me hace pensar que tal vez tú no me amas lo suficiente como para luchar por lo nuestro… - Dijo Anthony con nostalgia. Candy lo acarició con ternura.
-Anthony, tú eres el único hombre en mi vida… - Dijo Candy con la seguridad que tenía de que era así.
-Entonces… ¡Casémonos! – Dijo de pronto ante la sorpresa de Candy. – ¡Cásate conmigo de inmediato! – Decía a la rubia con la esperanza que ella le respondiera que si se casaría con él. – Arreglaré todo para casarnos cuanto antes…
-Pero el anuncio de tu compromiso… - Dijo Candy demostrando que para ella era un impedimento aquel anuncio.
-En unos días saldrá la noticia para aclararlo todo… - Dijo Anthony, revelándole por fin que se había encargado de desmentir que estaba comprometido con Elisa. – Pronto saldrá esa confirmación y todo el país sabrá que tú serás mi esposa… no Elisa… - Decía con ilusión, con la ilusión que sentía por compartir por fin su vida al lado del amor de su vida. Los ojos de Candy se iluminaron de pronto, mientras los ojos de Anthony le suplicaban un sí por respuesta.
-Me casaré contigo… - Dijo Candy pensando en su posible embarazo, creyendo en ese momento que decirle en cuanto estuvieran casados, sería el mejor regalo que podrían tener.
Anthony la tomó entre sus brazos y giró con ella feliz, se sentía el hombre más dichoso del mundo, sentía que su alma volvía nuevamente a su cuerpo, estar con ella lo hacía sentirse pleno, completo y pronto sería oficial, no solo ante la ley sería su esposa, sino ante los ojos de Dios, y ante los ojos del mundo entero, porque ella ya era su mujer y nadie, nadie podría cambiar ese hecho por más desacuerdos que pudieran tener.
Annie estaba acompañando a Cassie en la mansión. Ambas encerradas en la habitación de la rubia mientras la pelinegra seguía con el corazón acelerado.
-¿Estás segura Cassie? – Preguntó Annie con temor, sentía miedo de lo que aquella revelación pudiera desatar.
-Si… - Respondió la rubia con los ojos hinchados por el llanto.
-¡Tienes qué hablar con él! – Dijo Annie insistiendo que era lo mejor.
-¡Ya lo hice! – Dijo Cassie con desesperación.
-¿Pero le dijiste? – Insistió Annie. Cassie negó a su pregunta.
-¡No me dejó hablar! – Gritó Cassie con desesperación. - ¡Dijo que lo nuestro había sido un error! ¡Qué estaba arrepentido! ¡Que… que… no sé qué más dijo! – Decía la rubia sin poder dejar de llorar.
-Tienes que decirle la verdad, Cassie. – Dijo Annie una vez más.
-No puedo Annie… - Dijo Cassie con dolor en su corazón. – Él no me ama… - Dijo una vez más con tristeza.
-¡Pues ni modo, que se aguante! – Dijo Annie molesta por la actitud de actor para con su hermana. – Debió haberlo pensado antes en lugar de ilusionarte… - Dijo una vez más, segura de que Terry debía reparar el honor de Cassie.
-Mis padres me matarán… - Dijo la rubia con temor, simplemente enfrentar a su madre le daba terror.
-Creo que tu padre matará a Terry… - Dijo Annie, quien demostraba que tenía más temor por el padre de Annie.
-¿Qué voy a hacer Annie? – Preguntaba Cassie con preocupación.
-No lo sé Cassie… - Decía Annie incapaz de pensar en una solución, se sentía atrapada entre lo que le sucedía a Candy y lo que le sucedía a Cassie, para colmo su corazón seguía tan herido que lo único que quería era salir huyendo de aquella ciudad y olvidarse de todo. – Candy también la debe estar pasando mal… - Dijo pensando en la enfermera.
-Si… vi la noticia… tal vez por eso Terry cambió de opinión. – Dijo Cassie con tristeza.
-¡Pues es un tonto si cree que Candy se fijaría en él! – Dijo Annie molesta de pensar que Terry hubiera decidido insistir de nuevo en conquistar a Candy.
-¿Tú crees? – Preguntó Cassie con duda y temor.
-¡Por supuesto, Cassie! Candy está enamorada de Anthony…
-Pero él está comprometido con la odiosa de Elisa… - Dijo Cassie recordando a la pelirroja que en su niñez fue una pesadilla.
-No creo que sea verdad, Anthony adora a Candy… - Dijo Annie segura de ello, esperanzada aún de que por lo menos una de ellas fuera feliz.
-¿Estás segura? – Preguntó Cassie con duda, temía que no fuese así y que ellos al separarse, Terry se aprovechara de la situación.
-Fui a cenar con ellos en nuestro cumpleaños… - Dijo Annie recordando ese día. – Jamás había visto a alguien tan enamorado en mi vida… - Dijo la pelinegra con melancolía, ella hubiese querido que Archie la mirara así por lo menos unos momentos. – Él la ama y sería muy tonto si deja que los separen. – Dijo una vez más. Cassie sonrió, ella también estaba segura del amor que Anthony profesaba a Candy, sin embargo también sabía lo castrante que podría ser tener a la familia presionando para aceptar a alguien a quien consideraban adecuado, ella muchas veces estuvo a punto de aceptar a Archie antes de viajar a Nueva York.
-Candy es tan afortunada… - Dijo Cassie con cierta nostalgia, le dolía saber que ella no tenía suerte en el amor. – Todos los chicos se enamoran de ella y yo… - Dijo con tristeza.
-Tú eres una joven muy afortunada… - Dijo Annie segura de ello, ahora era su turno levantar su ánimo. – Te aseguro que Tom estaría dispuesto a…
-¡NO! – Dijo Cassie interrumpiendo a Annie. – Yo no podría hacerle eso… él es un chico bueno, merece una joven que lo ame, que solo piense en él… - Decía convencido de que no sería justo para él cargar con su problema.
-Tú también eres una chica buena, mereces el mismo amor que puedes dar… - Dijo Annie convencida de ello.
-¿Qué sucedió contigo? – Preguntó Cassie sorprendida por la manera en la que Annie estaba tomando las cosas. Annie suspiró y pensó por unos segundos en Archie.
-Creo que he madurado un poco… - Dijo Annie con cierta melancolía en su interior, no estaba del todo recuperada del rompimiento con Archie, sin embargo estaba dispuesta a salir adelante, él no era el mundo, en él no caería su propia felicidad, ella tenía que encontrarla en su interior y seguir adelante hasta que encontrara a un chico que la aceptara con todos sus defectos y virtudes.
-Me gusta esta nueva Annie… - Dijo Cassie con orgullo. Annie sonrió suspirando, rogando en su interior que aquella fuerza le durara hasta poder olvidarlo.
Las dos jóvenes continuaron platicando acerca del problema de Cassie, Annie intentaba convencerla de hablar con Terry, su situación no era la misma que había tenido ella con Archie, ya que Cassie había dado un paso más adelante con Terry y este debía hacerse cargo de su responsabilidad.
Anthony hablaba con Tom, estaba seguro que este le ayudaría arreglar todas las cosas para su casamiento con Candy.
-Bien… - Dijo Tom seguro de ayudar. – Yo los ayudaré, pero tendrá que ser después de la cena con el señor Ardlay. – Dijo el vaquero seguro que tenía que estar del todo en aquella reunión, ya que dependía su futuro.
-¿Cuándo quedaste de reunirte con él? – Preguntó Anthony esperando que fuese cuanto antes.
-Quedó de avisarme cuando estuviera aquí en Nueva York. – Respondió Tom tranquilamente.
-Eso no ayuda. – Dijo Anthony con impaciencia.
Continuaron con su plática, buscando la manera de acelerar las cosas, Anthony había intentado comunicarse con su tío pero simplemente no lo había localizado. George decía que estaba en un viaje corto a Florida, pero en Florida no respondían.
-¿Qué sucede? – Preguntó Tom al verlo tan nervioso.
-Necesito cambiarme de ropa y darme un baño. – Respondió Anthony en un momento en el que Candy se había ido a dormir.
-¿Tienes a dónde ir? – Preguntó Tom, ya sabía que Anthony se había salido de su casa sin nada encima.
-Iré a un hotel, supongo. – Respondió Anthony seguro de resolver ese pequeño problema. Tom sonrió y extendió una llave para que la tomara.
-¿Y esto? – Preguntó Anthony confundido.
-Hotel Continental, habitación 12. – Respondió con tranquilidad. – Ve y cámbiate de ropa, seguro somos de la misma talla, ahí encontrarás ropa formal no solo vaquera. – Le dijo con diversión. Anthony sonrió a su ofrecimiento y tomó las llaves para ir hasta el hotel que no estaba muy lejos de ahí.
Caminó hasta el hotel que Tom había rentado para quedarse a dormir, no sin antes buscar algo de ropa para él. Era un lugar sencillo, cómodo y limpio, se sintió mejor en cuanto el agua limpió su cuerpo, sonrió al recordar los momentos con su novia y agradeció haberla convencido de casarse cuanto antes. Pensó en su tío William y creyó que él comprendería su proceder, después de todo, la tía abuela no le estaba dejando más opción.
Anthony decidió hablar con Stear para que le buscara los papeles necesarios para su próxima boda, citándolo en el Continental para que le llevara la documentación.
-¿Trajiste todo lo que te pedí? – Preguntó Anthony al ver a su primo llegar al hotel.
-Aqui está todo. – Dijo Stear entregando un folder con los papeles de Anthony.
-También te trajimos algo de ropa. – Dijo Archie mirando a su alrededor la habitación. - ¿Desde cuando estás aquí? – Preguntó sin dejar de ver todo.
-Voy llegando… - Respondió Anthony mientras miraba los documentos.
-La tía abuela está que no la calienta ni el sol. – Dijo Stear por hacer conversación.
-Y que lo digas, no se le puede dirigir la palabra. – Dijo Archie confirmando lo que decía su hermano.
-Lo siento por ella. – Dijo Anthony sin poner mucha importancia a lo que decían sus primos.
-¿Para qué quieres los papeles, Anthony? – Preguntó Stear con interés.
-Para casarme con Candy lo antes posible. – Respondió Anthony ante la sorpresa de sus primos.
-¿Casarte? ¿Así? ¿Tan pronto? – Preguntó Archie al escuchar lo que decía Anthony.
-Es lo mejor. – Respondió Anthony seguro que no tenía otra opción. – La tía abuela se ha empeñado en separarnos y no lo voy a permitir. – Dijo explicando sus motivos. – Además… - Dijo pensando por un segundo en revelar o no el motivo más importante. Stear y Archie lo miraron esperando que continuara. – Además ya no puedo estar sin ella. – Dijo pensándolo mejor, no tenía caso explicar que entre Candy y él, había habido un acercamiento íntimo que solo podía repararse con una boda de por medio.
-¿Qué necesitas? – Preguntó Stear dispuesto a ayudar a Anthony.
-Necesito un sacerdote que esté dispuesto a casarnos sin hacer preguntas. – Dijo Anthony seguro que un sacerdote pediría correr amonestaciones mínimo por un año.
-Yo me encargo. – Dijo Archie seguro que él podría convencer a alguno.
-Yo buscaré un juez para oficiar la boda civil el mismo día. – Dijo Stear dispuesto a hacer su tarea. Anthony sonrió a ambos, estaba seguro que pronto se casaría con Candy.
-No saben cuánto les agradezco estar conmigo. – Le dijo Anthony a sus primos, abrazándolos a ambos con fuerza. - ¿Dónde está el tío Albert? – Preguntó el rubio para saber de su tío.
-La tía abuela dijo que estaba planeando un viaje a Brasil. – Respondió Archie seguro de que la vieja Elroy le había dicho que así era. Anthony se extrañó al escuchar aquella respuesta.
-Hablé a Chicago y George me dijo que había ido en un viaje corto a Florida. – Dijo Anthony extrañado.
-Pronto estará en Nueva York. – Dijo Stear tranquilamente. – El viaje a Brasil es dentro de unos meses, está en Florida porque estaba viendo la posibilidad de mandar a los Leagan allá. – Dijo de pronto Stear quien había hablado con él días antes. - ¿Qué? – Preguntó Stear confundido al ver que lo observaban extrañados.
-Parece que alguien está más interesado en los negocios que antes… - Dijo Anthony orgulloso de su primo.
-No es eso… - Dijo Stear seguro que no era así. – Lo que pasa que hablé con él hace unos días para pedirle ayuda con los preparativos de mi boda. – Dijo simplemente.
-Es verdad. – Dijo Archie sorprendido. – Falta menos de un año para tu boda. – Dijo palmeando la espalda de su hermano.
-Quien diría que el primero en casarse después de todo sería Anthony. – Dijo Stear mirando al rubio, quien sonrió plenamente enamorado.
-Podríamos ser tus padrinos. – Dijo Anthony con emoción.
-¡Es verdad! – Dijo Stear con ilusión. – Así de una vez Candy y Patty se conocerán, sería muy bueno para Patty conocer a Candy. – Dijo el joven emocionado porque su prometida y la futura esposa de Anthony se conocieran.
-Le haría mucho bien, Stear. – Dijo Archie con cierta melancolía, él había pensado que para la boda de Stear tal vez ya tendría una pareja fija, sin embargo después de tantos errores que había cometido en su vida seguía encontrándose totalmente solo.
Candy por su lado se había levantado sintiéndose mucho mejor, la emoción que sentía por casarse con Anthony la tenía nerviosa, aún no se le olvidaba la visita de la tía abuela al hospital y mucho menos las amenazas que había recibido si se enteraba que estaba esperando un hijo de Anthony. Había visto en su mirada que era capaz de todo con tal de no permitir que se casara con su nieto.
-Tom, necesito salir. – Dijo Candy a su hermano.
-¿Salir? ¿A dónde? – Preguntó Tom no muy convencido de dejarla salir.
-Tengo que ir al hospital. – Respondió Candy intranquila.
-¿Al hospital? – Preguntó el vaquero de nuevo. – De ninguna manera, tú misma has dicho que te dieron unos días de descanso. – Dijo una vez más el joven.
-Si… lo sé… - Decía Candy nerviosa. – Pero tengo que recoger mis estudios. – Dijo impaciente, estaba segura que el doctor Black ya tenía los resultados.
-Está bien. – Dijo Tom tomando su sombrero para acompañarla.
-¡No! – Dijo Candy deseando ir sola, no quería que su hermano se enterara primero que Anthony de los posibles resultados. – Prefiero ir sola, tal vez Annie y Cassie vengan y no tengan su llave consigo. – Dijo como excusa la pecosa. La sola mención de Cassie y la posibilidad de verla hizo que Tom decidiera quedarse.
-Muy bien, me quedaré, pero si no vuelves en una hora iré a buscarte. – Le dijo Tom seguro que iría por ella. Candy asintió con una sonrisa de alivio.
Candy caminó hasta la salida del edificio y tomó la primera diligencia que pasaba, pidiendo que la llevara de prisa hasta el hospital St. Mary's. El corazón de la rubia comenzó a latir con fuerza cuando divisó a la persona que había visto en el hospital hablando con la vieja Elroy. Su estómago se contrajo con miedo, sabía que la estaban siguiendo y que aquella mujer recibía todos y cada uno de los movimientos que hacía.
Para mala suerte de Candy, ella no era la única interesada en saber los resultados de sus análisis, la tía abuela también estaba impaciente por saber, había estado de muy mal humor los últimos días por saber si aquella chica esperaba o no un hijo de su nieto.
-Tengo que saber si espera o no un hijo. – Decía entre rogando que no fuera así y al mismo tiempo rogando que si lo estuviera.
-Señora Elroy. – Dijo el doctor Black sin sorpresa, se había acostumbrado a verla diario en su oficina.
-¿Tienes los resultados? – Preguntó Elroy con firmeza, con la misma firmeza que avisaba que no se iría hasta tener aquellos resultados. El doctor Black asintió. - ¿Y bien? – Preguntó la mujer con el corazón acelerado.
-No los he abierto. – Respondió como dando más tiempo a lo inminente, él estaba seguro que los síntomas de Candy junto con las respuestas que había dado en el cuestionario eran suficientes para dar su diagnóstico.
-Yo lo haré… - Dijo Elroy tomando los estudios de Candy, mientras su corazón palpitaba ansioso al leer la palabra embarazo, escrita en mayúscula.
Elroy apretó con fuerza el papel que había otorgado el doctor Black, quien la miraba un tanto confundido por su reacción, podía ver en ella que todo lo que tenía planeado se venía abajo y él no comprendía lo que haría después de aquella revelación.
-Te exijo guardes silencio. – Dijo Elroy con molestia, no quería que nadie se enterara de lo que estaba sucediendo.
-Sabe que no me corresponde divulgar la información de mis pacientes. – Respondió Kurthban con impotencia.
El doctor salió de su oficina, dejando a Elroy con sus demonios internos, mientras a él le avisaban que Candy había llegado y lo estaba esperando en uno de los consultorios.
-Doctor, Candy lo espera en el consultorio. – Dijo Katherine con nerviosismo.
-¿Le dijiste que la señora Ardlay está aquí? – Preguntó el doctor con cierta preocupación por la rubia.
-No… - Respondió Katherine segura de no haber hablado. Kurthban asintió agradecido.
El doctor Kurthban caminó hasta el consultorio en donde Candy lo esperaba impaciente, la rubia caminaba de un lado a otro con la intención de calmar sus nervios, pero simplemente le era imposible.
-¡Doctor Black! – Casi gritó Candy al ver a su jefe entrar al consultorio.
-Buen día, Candy. – Dijo el doctor con una sonrisa amable. – ¿Cómo te has sentido? – Preguntó con interés.
-He estado con mucho sueño… - Dijo Candy con el rostro enrojecido. La mirada del doctor se posó en la rubia. – ¿Ya tiene los resultados? – Preguntó impaciente, algo le decía en su mirada que así era. – ¿Y bien…? – Preguntó con nerviosismo.
-Serás una madre encantadora, Candy… - Respondió el médico con ternura.
El rostro de Candy se iluminó de felicidad, porque a pesar del miedo que pudiera tener por la vieja Elroy estaba segura que contaría con Anthony para todo lo que pudiera enfrentar, estaba segura que estando juntos no importara lo que aquella mujer pudiera decir.
-¿De verdad? – Preguntó Candy a punto del llanto. El doctor Kuthban asintió a su pregunta con una sonrisa.
-En verdad Candy… muchas felicidades. – Le dijo con una sonrisa sincera.
Candy sonrió agradecida, acarició su vientre con ambas manos y comenzó a llorar llena de miedo e ilusión, miedo porque no sabía si sería una buena madre, ilusión porque tener un hijo de Anthony era lo que más alegría podría causar en su vida, pensó en el rubio y sonrió con mayor alegría.
-Tengo que decirle a Anthony… - Dijo pensando en el rubio.
-Candy… hay algo que tienes que saber. – Dijo el doctor con preocupación. – La señora Elroy está enterada que esperas un hijo. – Advirtió para que la joven enfermera se previniera. Aquella noticia hizo que Candy sintiera un vuelco en su vientre.
-Gracias… - Dijo Candy convencida de que eso fuera algo bueno para ella.
El doctor salió del consultorio y minutos después Candy también salió, encontrándose de frente con la matriarca quien la miró con desprecio.
-Veo que ya estás enterada. – Dijo mostrando los estudios de Candy que llevaba en su mano.
-Estos estudios son míos. – Dijo Candy arrebatando el papel que mostraba sus resultados. Elroy abrió los ojos sorprendida por la osadía de la pecosa.
-¡Eres una insolente! – Dijo Elroy con molestia. – Cuando nazca tu hijo, me encargaré de educarlo y darle la clase que por supuesto tú careces de ella. – Dijo mirando a Candy con desprecio total.
-¡Es mi hijo y tengo todo el derecho de educarlo como yo quiera hacerlo! – Dijo Candy sin temor, el saber que tenía alguien por quién luchar la hacía sentirse fuerte y valiente.
-Todos en la familia Ardlay han confiado en mí para formar a sus hijos y estoy convencida de que Anthony dará su consentimiento para que tú también me entregues a ese niño. – Dijo señalando su vientre. Candy cubrió con sus manos su vientre temiendo que aquella mujer se apropiara de su hijo.
-¡Anthony no haría eso! – Dijo Candy segura de ello.
-¿Estás segura? – Preguntó Elroy también segura que ella lo convencería. – Anthony es un Ardlay ante todo y sabe lo que sería mejor para su hijo. – Decía de nuevo la matriarca.
-¡Pero es mi hijo! – Dijo Candy segura de defender su derecho como madre.
-¿Estás diciendo que Anthony realmente no es el padre? – Preguntó una vez más con coraje, recordando que el hombre que seguía a la rubia le había dicho que un joven la había llevado a su departamento anunciándole que era su novia. Su sangre hervía de coraje por creer que Candy se había burlado de su nieto.
-¡Ese no es asunto suyo! – Dijo Candy con molestia.
-¡Lo es! ¡Si ese niño es un Ardlay tengo derecho a criarlo! – Dijo Elroy sin importar levantar la voz, el personal del hospital estaba consternado por lo que sucedía. Katherine estaba preocupada por su amiga y se acercaba a darle apoyo.
-Candy tiene todo el derecho de decidir sobre su hijo. – Dijo Katherine abrazando a la rubia.
-¿Es hijo o no de Anthony? – Preguntó Elroy con la mirada encendida. Candy la miró deseando negarlo, temiendo que le quitaran a su hijo si aceptaba o rechazaba la paternidad del rubio.
-¡Ya basta! – Gritó Katherine con enojo, enfrentando a Elroy con valentía. – Candy está esperando un hijo y no le hace bien su presencia. – Le dijo la joven a la mujer, quien la miró con molestia, sin embargo aquella posibilidad de que el hijo de Candy fuese un Ardlay le daba la suficiente cordura para aguantar todo lo que traía dentro.
Elroy salió del hospital con todo el enojo que podría formarse en su interior, se sentía confundida por saber si efectivamente Candy esperaba o no un hijo de Anthony, ella no lo había negado, pero tampoco lo había aceptado, aquel reporte le había dicho que ella había estado en el departamento de otro hombre, quien la había reclamado como su novia y eso era algo que tampoco podía olvidar.
Anthony había decidido ir a la mansión a recoger algunas pertenencias, sus primos le ayudaban a recolectar lo indispensable, no solo ropa sino algunos bienes materiales y efectivo, todo era comprado por él mismo, con el dinero ganado con esfuerzo, nada de lo que había tomado era comprado por los Ardlay.
-¿Qué estás haciendo aquí? – Preguntó Elroy con frialdad.
-Vine a recoger algunas cosas que necesito. – Dijo Anthony sin importarle que la vieja estuviera enojada con él.
-Tía abuela, Anthony se va a casar con Candy. – Dijo de pronto Neal, quien estaba al tanto de lo que habían estado hablando en el hotel. Anthony lo miró con furia, estaba molesto por su intervención.
-¡Tú cállate, imbécil! – Dijo Archie para callar al menor de los Leagan.
-¿Casarte? – Preguntó Elroy asumiendo que Anthony lo hacía por el hijo que Candy esperaba. - ¿Estás volviéndote loco? – Preguntó furiosa. – ¡Tal vez ni siquiera esa criatura sea tuya! – Gritó Elroy ante el asombro de todos, Stear y Archie, al igual que Anthony la miraban sorprendidos.
-¿Criatura? – Preguntó Anthony acercándose a la tía abuela.
-Por favor, Anthony, no le habrás creído a esa mujer que ese hijo es tuyo. – Decía sin comprender que Anthony no tenía idea de nada. – Ella misma aceptó que es su hijo, me dijeron que un hombre se la llevó a su departamento y la reclamó como su novia. – Decía desesperada por que Anthony abriera los ojos. – ¡Abre los ojos por favor, hijo! – Decía a modo de ruego.
-No sé de qué estás hablando… - Dijo Anthony con el corazón acelerado, era mucha la información que recibía que no sabía por dónde comenzar.
-Lo que sucede primo es que Candy está esperando un hijo… - Dijo Neal con satisfacción. – Y cualquiera puede ser el padre… - Dijo con malicia, con un veneno que salía de su boca y que se arrastraba quemando por su garganta.
-¡Cállate imbécil! – Gritó Anthony con fuerza para callar a Neal, quien sonreía con malicia, indicando con esa sonrisa que estaba disfrutando el momento.
-No lo digo yo… - Dijo una vez más el moreno. – Candy ha estado alguna vez en el departamento de Terry y él dijo que ella era su novia… - Decía con deleite, con una satisfacción que lo alegraba por saber el daño que estaba provocando en contra del rubio.
-¡Eso es mentira! – Gritó Anthony frente a todos, seguro que era un falso que le atribuía a su novia.
-Tranquilízate Anthony, este idiota lo que quiere es hacerte dudar de Candy. – Dijo Archie defendiendo también a la rubia.
-Tengo pruebas de ello. – Dijo Neal extendiendo el informe que recibía del par de hombres que había recomendado a la tía abuela.
Anthony tomó los papeles y los leyó con detenimiento, descubriendo que ahí decía todos y cada uno de los movimientos de Candy y de él, pero lo que más le había dolido era que decía que Candy había entrado en el departamento de Terry y que él decía era su novia, leer que estaba desmayada en ese momento lo hizo que su alma volviera a su cuerpo.
-No tienen perdón ninguno de los dos. – Dijo Anthony mirando a la matriarca con coraje, así como también a Neal, quien se alegraba de poder lastimarlo.
-Todo lo que dice ahí es verdad… - Dijo Neal con malicia, con esa sonrisa cínica que poseía. – Ella te engañó con Terry… y no solo eso… - Dijo con plena satisfacción y gozo. – Archie también la buscó en su momento... - Dijo descubriendo a Archie de pronto, indicando que sabía lo que había sucedido al comienzo de su relación.
-¡Eso es una mentira imbécil, Candy es una dama que sabe darse su lugar! - Gritó Archie mientras Anthony lo veía consternado por lo que revelaba el moreno.
-Además también recibía mis rosas y me lo agradecía muy cariñosamente. – Dijo ante el asombro de Elroy, queriendo incluirse en aquella sarta de me tiras que tejía en contra de la joven enfermera.
-¡Eres un idiota! – Dijo Anthony yéndose en contra de él, golpeando su rostro una y otra vez sin permitirle siquiera meter sus manos.
-¡Anthony basta! – Gritaba Elroy con miedo de que lastimara a su nieto. - ¡Stear, Archie! – Gritaba para que los otros dos los separaran.
Archie y Stear, detuvieron a Anthony, era tanta su furia y su enojo que no bastaba con uno para poder detenerlo, habían hecho todo lo posible para que no lo siguiera golpeando, sin embargo el moreno batalló para ponerse de pie, lastimado por la brutal golpiza que Anthony le había propinado.
-Te vas a arrepentir… - Dijo Neal mientras escupía sangre y lo miraba con odio.
-Anthony, no es posible que elijas a esa mujer sobre tu propia familia. – Dijo Elroy con total frustración.
-Y yo no puedo creer que usted haya caído tan bajo… - Le dijo Anthony dispuesto a salir de la mansión, quería salir corriendo de ahí, quería ver a Candy y confirmar si lo que decía aquel informe era real.
El corazón de Anthony latía acelerado, era tanta la información que le habían dado que se sentía abrumado, sabía que la única en resolver toda esa situación era su Candy, su bella y Dulce Candy.
Continuará…
Hermosas, mil gracias por sus buenos deseos, sigo sin poder tomar mi computadora y agradecer a cada una de ustedes de manera personal, sé que lo entenderán y sabrán disculparme.
Espero que les haya gustado este capítulo, les dejo un abrazo a cada una de ustedes.
GeoMtzR
21/12/2024.
