Muy buen día hermosas, espero que estén pasando un excelente inicio de año. Muchas gracias por estar pendiente de la actualización. Les recuerdo que la historia NO es para menores de edad ni para personas sensibles al tema adulto.

GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN.

DESTINO

CAPÍTULO 35

Habían pasado tres meses desde aquel fatal ataque, Anthony seguía delicado, a pesar de haber ido mejorando con el tiempo seguía internado y alejado de toda la familia, solo Albert y Elroy sabían dónde se encontraba.

-Tía, no le parece que ya sería bueno que Stear y Archie estén enterados de dónde se encuentra Anthony. – Dijo Albert una vez más, insistía una y otra vez que debía recibir la visita de sus primos, tal vez con ellos ahí volvería a despertar.

-Creo que tienes razón. – Aceptó por fin la vieja, quien había querido estar segura que Candy efectivamente estaba acompañando a San Pedro.

-Por fin… - Pensó Albert al ver que la mujer había cedido a su petición, y es que aunque era el patriarca del clan siempre tenía un respeto hacia la matriarca y el temor de que alguien intentara hacerle más daño lo había hecho actuar con precaución.

Stear y Archie, habían agradecido a Albert su intención de insistir para ver a Anthony, los habían llevado en un carruaje todo cubierto hasta el lugar donde se encontraba su primo, ambos iban nerviosos, sabían que Anthony continuaba delicado pero querían verlo por lo menos mientras dormía.

Anthony continuaba sedado, debía mantenerse inmóvil para que los órganos afectados sanaran realmente, despertaba por momentos y preguntaba por Candy, pero nunca recibía una respuesta.

Los Cornwell llegaron observando aquel lugar, era un hospital muy antiguo y elegante, donde recibían solamente a los pacientes más influyentes del país. Ninguno de los dos imaginó que estuviera ahí, habían hecho una expedición entre los mejores hospitales de la ciudad y este no figuraba entre ellos.

-En silencio. – Les dijo la tía abuela para que los jóvenes no perturbaran a Anthony, estos asintieron dispuestos a obedecer. - ¿Dónde está Elisa y Neal? – Preguntó la mujer a Albert.

-Elisa está muy afectada todavía por el anuncio del rechazo de compromiso. – Respondió Albert seguro de que Elisa no quería ver a Anthony ni en pintura. – Y Neal, no lo encontré… - Dijo simplemente para advertirle que no había querido avisarle a ninguno de ellos. Elroy asintió resignada, comprendiendo por un lado que Elisa seguía muy humillada por lo que Anthony había hecho, al mismo tiempo ella se sentía responsable porque el mismo Anthony le había advertido que lo haría y no le había creído.

Albert entró junto a los Cornwell a la habitación de un Anthony totalmente delgado, con las ojeras enmarcadas y con los cabellos desaliñados.

-Si Anthony se viera a un espejo de seguro se asustaría. – Dijo Archie intentando aligerar el ambiente tenso y la sorpresa por verlo en ese estado.

-Si lo hubieras visto cuando lo vi por primera vez no lo hubieras reconocido. – Dijo Albert mirando con amor a su sobrino.

-¿Cómo sigue tío? – Preguntó Stear preocupado por él.

-Igual, despierta solo en pequeños períodos y vuelve a dormir. – Decía Albert con fastidio, quería que despertara de una vez por todas.

-Dale tiempo tío, lleva mucho tiempo recuperarse de las heridas que le hizo ese desgraciado. – Dijo Stear con molestia, se sentía profundamente enojado por lo que le habían hecho a su primo.

-¿Alguna noticia del responsable? – Preguntó Archie sintiendo también esa impotencia por no haber estado ahí para ayudarlo.

-Ninguna, es como si se lo hubiera tragado la tierra. – Dijo Albert también frustrado por los resultados de su investigación.

-Creo que Neal podría serte útil. – Dijo una vez más Archie. Albert lo miró como preguntándose el motivo por el cual podría ser más útil en ese asunto.

-¿Cómo así? – Preguntó para que su sobrino le explicara.

-Lo que sucede es que Neal tenía en su poder el reporte que ese hombre entregaba a la tía Elroy. – Respondió Archie seguro.

-Podría ser que la tía abuela se lo hubiese mostrado. – Dijo Albert seguro de que podría ser así, ya que la vieja Elroy confiaba de más en su sobrino.

-Puede ser, pero cuando le mostró a Anthony el reporte le dijo "Tengo pruebas" como diciendo que él había obtenido la información. – Dijo Archie recordando el día en el que habían tenido un enfrentamiento con el moreno. Albert frotó su quijada pensativo, podría ser que personas con esa calaña tuvieran que ver con Neal.

-Además después de que Anthony lo golpeara, Neal lo amenazó diciendo que se iba arrepentir. – Dijo Stear explicando un poco más de lo que había sucedido. Albert abrió los ojos sorprendido y Archie asintió corroborando lo que decía su hermano.

-Candy… - Dijo Anthony de pronto, para sorpresa de los Cornwell y del mismo Albert, quien no había tenido la suerte de volverlo a ver despierto. – Stear… Archie… tío… - Dijo enfocando sus ojos hacia donde estaban los tres jóvenes.

-¡Anthony! ¿Cómo te sientes? – Preguntó Stear de inmediato, quien fue el primero que se había acercado al ver que su primo abría los ojos.

-Me duele la cabeza. – Dijo quejándose del golpe que había recibido meses atrás. - ¿Dónde estoy? – Preguntó sin reconocer la habitación en la que se encontraba, sin embargo no podía moverse.

-Estás en el hospital primo. – Respondió Archie quien llegaba junto a su hermano. Detrás de ellos estaba Albert.

-¿Hospital? ¿Qué pasó? – Preguntó Anthony confundido.

Habían reducido las dosis de los sedantes porque el doctor quería saber si había alguna mejoría y para saberlo debían mantenerlo despierto.

-Alguien te atacó Anthony… - Dijo Stear para explicarle lo sucedido, sin embargo el recuerdo de la muerte de Candy lo hizo enmudecer de pronto.

-Ahora recuerdo… - Dijo Anthony con la garganta seca. – Candy… el auto… - Dijo comenzando a inquietarse.

-Tranquilo Anthony… - Dijo Albert preocupado por la reacción de su sobrino.

-¡Tío! Un auto venía en dirección a Candy… - Decía Anthony con la voz angustiada, comenzando a acelerarse por la llegada de sus recuerdos. - ¿Dónde está? – Decía impaciente, sin embargo no podía levantarse, se sentía débil y mareado y el dolor de su costado izquierdo era todavía insoportable.

-¡Doctor! – Gritó Albert para que el médico llegara y lo atendiera.

-No, no quiero dormirme otra vez. – Decía Anthony comenzando a reaccionar.

-Tranquilo Anthony, tienes que tranquilizarte o te dormirán de nuevo. – Decía Stear seguro que así sería si lo veían alterarse.

Anthony comprendió lo que Stear le decía y mientras lo miraba a los ojos Anthony asentía para tranquilizarse, ya no quería dormirse quería saber sobre Candy y sobre lo que había pasado con ella y su hijo.

-¿Qué sucede? – Preguntó el doctor quien entró seguido de Elroy, al escuchar el llamado de su sobrino se levantó asustada de su lugar.

-¿Qué hace ella aquí? – Preguntó Anthony con rencor, mirando a la vieja Elroy quien abrió los ojos resentida por su trato.

-Anthony… - Dijo Stear para intentar calmarlo.

-No Stear, ella arruinó por completo mi vida… - Decía Anthony incapaz de controlarse. – Quiero que se vaya, quiero ver a Candy no quiero verla a ella cerca de mí o de Candy… - Decía Anthony sin poder controlarse.

El médico no tuvo más remedio que volver a sedar a Anthony, quien entre movimientos de sus brazos y de su cabeza impedía dormirse.

-Tía, creo que será mejor que espere afuera. – Dijo Albert a la tía abuela, quien abrió los ojos sorprendida por las palabras de Albert. – Es lo mejor. – Dijo una vez más y la vieja se alejó sin estar de acuerdo.

-Será mejor que todos salgan. – Dijo el doctor sacando a todos de la habitación.

Archie, Stear y Albert, salieron detrás de la tía abuela, todos en silencio, nadie se atrevía a decir nada porque habían visto el rostro ofendido de la matriarca.

-Anthony se pondrá muy mal cuando se entere. – Dijo Stear con los ojos arrasados en lágrimas.

-Por eso es necesario que no se entere todavía. – Dijo Albert convencido que no debían revelar todavía lo sucedido con Candy.

-Tarde o temprano lo sabrá. – Dijo Elroy molesta con la situación, ella prefería decirle lo ocurrido de una vez por todas, después de todo ya había pasado el peligro. Los Ardlay la miraron en desacuerdo, sin embargo ninguno dijo nada ante el comentario de la vieja.

El médico salió de la habitación, Anthony se había vuelto a dormir y con ello todos se relajaban.

-Es necesario que cuiden lo que hablan frente a él. – Dijo el médico con sinceridad, sabía que Anthony estaba fuera de peligro, pero al estar aún recientes sus heridas podrían abrirse por algún esfuerzo o mal movimiento que hiciera. – Sus heridas aún no sanan del todo y debemos tener cuidado para que no se abran de nuevo. – Dijo advirtiendo a todos que no era necesario que hablaran por el momento.

-Estoy totalmente de acuerdo, doctor. – Dijo Albert seguro que así lo haría. Stear y Archie estuvieron de acuerdo con ello.


Habían pasado cuatro meses desde el ataque y el médico por fin daba de alta a Candy, su bebé se había fijado en su vientre y corría poco riesgo de perderlo.

-Candy, quiero que sepas que tienes que cuidarte, no es necesario que hagas esfuerzos o que vengas al trabajo. – Dijo el doctor Black a la joven, indicándole que aún podría existir un riesgo de perder a su hijo.

-No se preocupe doctor. – Dijo Candy con una sonrisa rota. – Cuidaré de mi hijo muy bien. – Dijo la rubia colocando la mano en su vientre, que a pesar de que aún no se le notaba mucho el abultamiento, ella podía sentir que había movimiento en su interior.

-Además yo me encargaré de cuidarla. – Dijo Annie segura de cuidar a su hermana. Candy sonrió con melancolía y se dispuso a salir.

Tom la estaba esperando con una diligencia afuera del hospital, mientras ayudaba a Candy a llegar hasta donde estaba.

-Por favor Tom, puedo caminar. – Dijo Candy negándose a que la levantara en brazos, aquella forma de llevarla le recordaba a Anthony.

-Lo sé, pero quiero que mi sobrino esté muy bien. – Decía Tom con ternura.

Candy sintió un vuelco en el corazón al recordar las veces que Anthony había estado ahí para esperarla, lo recordó con los ramos de rosas que siempre le llevaba, con esa sonrisa tan maravillosa que poseía y con esa mirada tan tierna que le dirigía y la hacía sentir realmente especial. Comenzó a llorar sin proponérselo.

-¿Esa es Candy? – Preguntó Ruth a Katherine, quien se sorprendió por la presencia de la enfermera.

-No me di cuenta. – Respondió Katherine indiferente, sabía que esa mujer no era de fiar y no quería dar información de la rubia, así como el doctor Black tampoco lo había hecho.

Ruth no sabía el motivo por el cual el doctor Black la había mantenido alejada de la habitación especial, mucho menos que siempre hubiera estado custodiada, hasta ese momento comprendió que era porque Candy era la que ocupaba aquella habitación. Una sonrisa maliciosa apareció en su rostro.

Candy llegó a su departamento con el mismo ánimo que venía padeciendo desde que había despertado, un sentimiento de soledad asaltaba su mente y su corazón, se sentía tan sola y al mismo tiempo sin saber qué hacer con su vida, porque no sabía cómo le haría para sacar adelante a su hijo.

Cassie por su lado vivía un vida de ensueño al lado de Terry, quien se esforzaba por darle a la rubia todo el cariño y el cuidado que debía tener una recién casada, había aceptado que Cassie le daba más de lo que necesitaba o merecía y comenzaba a sentirse feliz con ella y con la espera de su futuro hijo.

Tom había decidido quedarse a vivir con Candy y con Annie para cuidar de ellas, mientras su negocio de caballos seguía aumentando ganancias, a pesar de no haberse reunido con Albert los últimos meses, estos habían respetado al pie de la letra el contrato que había firmado para Anthony muchos meses atrás.

-No te preocupes pecosa. - Decía Tom con seguridad. – Mi sobrino será un chico con suerte con las mujeres y tendrá dinero y un apellido que llevará…

-Muchas gracias Tom… - Dijo Candy con determinación, deteniendo los planes de Tom en seco. – Pero creo que no sería justo para Anthony que su hijo llevara el apellido de otro. – Dijo con cierta pena, más cuando vio los ojos de Tom entristecerse.

-Pero no puedes ponerle el apellido de su padre. – Dijo Annie segura que no podía ponerle el apellido Ardlay o Brower.

-Lo sé… - Dijo Candy con la garganta hecha nudo. – Pero mi hijo es solo mío, llevará mi apellido, será un White y no permitiré que nadie lo menosprecie o lo haga sentir inferior. – Dijo la joven dispuesta a enfrentar al mundo como madre soltera. Annie la miró sorprendida, sabía que el mundo no estaba listo para una madre soltera.

-Candy, sería mejor si Tom le da su apellido. – Dijo Annie con paciencia.

-No Annie… agradezco lo que quieres hacer Tom… - Le dijo con ternura. – Pero no es justo para ti, pronto tendrás tus propios hijos y…

-Para eso falta mucho Candy. – Dijo Tom seguro de ello. – Además no creo que sea algo malo, pero si no quieres respetaré tu decisión, de todas formas será nuestro ahijado, ¿Verdad Annie? – Preguntó abrazando a la ojiazul, quien sonrió asintiendo por la pregunta de su hermano.

-Verdad Tom. – Dijo Annie sonriendo feliz.

-¿En qué momento se hicieron tan unidos? – Preguntó Candy sorprendida por la actitud de sus hermanos, era verdad que los había visto cuidarla con esmero a ambos, sin embargo jamás los había visto comportarse de esa manera tan cariñosa entre ellos.

-Creo que el desamor nos unió. – Dijo Tom con una sonrisa divertida.

-Yo creo que fue el amor que tenemos por ti Candy… - Dijo Annie con una sonrisa mientras tomaba la mano de la pecosa.

-Me alegro de tenerlos como mis hermanos. – Dijo Candy con la sonrisa de agradecimiento que brillaba en sus ojos a punto de llorar.

-Y a mí más, hermanas, que si no hubiera sido por ustedes me la hubiera pasado muy aburrido en el hogar de Ponny. – Dijo Tom abrazándolas con fuerza para después darles un beso a cada una en la mejilla.

Los tres jóvenes comenzaron a reír al recordar los momentos que habían vivido juntos en el hogar de Ponny, momentos que los habían forjado como los hermanos que ahora eran, unidos y con amor filial verdadero.

-Respetaré tu decisión Candy, pero recuerda que siempre estaré aquí para el pequeño. – Dijo Tom volviendo a besar la mejilla de la rubia.

Candy agradeció con una sonrisa a su hermano y se despidió por el momento, necesitaba pensar, necesitaba hacer un nuevo plan en su vida e incluir lo mejor para su hijo.


Anthony ya estaba sentado en la cama del hospital, se sentía mejor y esperaba que por fin le dieran noticias de Candy, ella debía de tener cerca de seis meses de embarazo y se sentía desesperado por salir a buscarla.

-Tío, necesito que me digas de una vez por todas, ¿Dónde está Candy? – Preguntó Anthony con desesperación, pero esta vez no tomaría un no por respuesta. – Stear… Archie… - Dijo mirando a sus primos. Los tres suspiraron mirándose entre sí, lo cual hizo saber a Anthony que como lo había estado pensando las últimas semanas había sucedido algo grave con la rubia.

-Anthony, es necesario que estés tranquilo… - Anthony se tensó con esas palabras dichas con seriedad por su tío William.

-Me dijiste hace más de una semana que ella estaba en el hospital por algo relacionado con el embarazo, que por eso no podía venir… - Dijo Anthony mirándolo fijamente, buscando en sus ojos la verdad de lo que decía. – También dijiste que ella sabía que yo me estaba recuperando y que estaba ansiosa por verme… - Dijo otra vez el rubio. Stear lo miraba con los ojos a punto de llorar. – Stear… - Dijo Anthony mirándolo fijamente.

-Anthony yo… no sé qué decir… - Decía Stear con nerviosismo.

-¿Pasó algo con el bebé? – Preguntó Anthony impaciente, recordaba a Candy cayendo después de que el auto la golpeara, lo recordaba borroso, así que no estaba seguro si realmente había pasado o no, se había convencido que había sido producto de su imaginación cuando le dijeron que estaba bien pero que se estaba recuperando igual que él. Nadie respondió y asumió lo peor. – Tengo que ir con ella. – Dijo poniéndose de pie de pronto, logrando que en su prisa un fuerte dolor lo asaltara, el reclamo de su cuerpo salió por su boca.

-Anthony, por favor tienes que estar quieto. – Dijo Albert acercándose a él para volver a recostarlo.

-Tío, tienes que entender que ella me necesita, pensará que la he abandonado, que la dejé sola cuando más me necesitaba… - Decía Anthony impaciente.

-Ella ya no puede pensar eso. – Dijo Elroy de pronto, quien entraba segura que ya era tiempo que Anthony se enterara de la verdad. Albert la miró fijamente para evitar que lo hiciera.

-No se atreva tía abuela. – Dijo Albert mirándola con reto.

-¿Qué sucede? – Preguntó Anthony aún de pie y con el corazón acelerado, ignorando el malestar que le provocaba la presencia de Elroy.

-Candy no sobrevivió al accidente de auto. – Dijo sin contemplaciones, logrando que Anthony la observara creyendo que mentía, sabía de su rencor hacia Candy.

-¡NO! ¡No es verdad! ¡Usted la odia y por eso miente! – Decía Anthony seguro que aquella mujer que decía amarlo tanto en verdad lo odiaba.

-No tengo por qué mentir hijo. – Le dijo por primera vez con dolor, sentía el dolor de su nieto y eso le afectaba.

-Tío… - Dijo Anthony buscando que su tío le negara aquella terrible confesión. – Archie… Stear… - Le decía a cada uno para que negaran lo que Elroy decía.

-Lo siento Anthony… - Dijo Albert con las lágrimas en sus ojos, se sentía tan mal de que Anthony sufriera aquella dolorosa pérdida.

-¡No! – Gritó Anthony molesto y con furia. – No es verdad, ustedes se han puesto de acuerdo… dime Stear… - Decía mirando en quien más confiaba.

-Archie y yo fuimos a corroborar y vimos a Annie llorando desconsolada… - Dijo Stear seguro que habían confirmado su muerte.

-Eso no puede ser, mienten, todos mienten… - Decía negando lo que le decían. Sintiendo como un fuerte mareo se apoderaba de él y las fuerzas lo abandonaban.

-Anthony… - Dijo Archie al ser el primero que se daba cuenta del estado del rubio.

-Anthony… - Decía Stear acercándose a él para sostenerlo.

-No… suéltenme, quiero irme con ella… - Decía Anthony intentando alejar a todos los que querían sujetarlo.

-Anthony por favor tienes que reaccionar… - Decía la tía abuela aún sorprendida por la manera en la que estaba reaccionando.

-No… usted… usted es la culpable de todo… - Decía mirando a la tía abuela con verdadero rencor. La vieja sintió un profundo dolor en su pecho al escuchar que su nieto consentido la culpaba de todas sus desgracias.

-Anthony tranquilo… - Le decía Stear buscando que se controlara.

-No Stear… ella es la culpable… de… de… - Dijo Anthony perdiendo por fin el sentido, se había desmayado por el dolor de sentir que su amada Candy había perecido junto con el hijo que llevaba en su vientre.

El médico llegó a revisarlo y le suministró un calmante, a pesar de su desmayo su respiración era agitada y no le hacía bien para su recuperación. Pidió a todos que abandonaran la habitación y prohibió la entrada de nuevo a la familia.

-¿Por qué se lo dijo tía? – Preguntó Albert molesto con la anciana.

-Porque ya era tiempo que se enfrentara a su duelo, esa chiquilla ya no está y Anthony merece seguir su vida adelante. – Decía la mujer segura de que Anthony se recuperaría cuanto antes.

-¡Pero aún no era tiempo! – Dijo Albert seguro que no era el tiempo para que se enterara.

Elroy bajó la mirada ante el reclamo de Albert, quien la miraba reprochándole su proceder, cada día se convencía más de que Anthony tenía razón y que ella era la única culpable de lo que había sucedido con su sobrino. Stear y Archie guardaban silencio, jamás habían visto que la matriarca cediera ante alguien.

El tiempo transcurría y por ordenes del médico Anthony debía permanecer lo más tranquilo posible, su vida volvía a depender de ello.

Anthony despertó después de varias horas desde que había perdido nuevamente el sentido, se sentía muy mareado, pero lo que más le dolía era el pecho, su corazón, un dolor al recordar una vez más que su adorada Candy había fallecido.

-No, no, no, no es verdad… tú no mi amor, tú no mi vida… nuestro hijo… fue mi culpa por no poner un límite a la tía abuela… fui un tonto al creer que solo a mí me seguían… perdóname mi amor, perdóname por favor pecosa… mi pecosa… - Decía Anthony sin poder controlar su llanto.

Se levantó de la cama de hospital que lo tenía postrado desde hacía cinco meses y con la furia y el dolor que sentía en su alma comenzó a tirar todo a su alrededor, tiró floreros, lámparas y todo lo que interpusiera en su camino, buscando calmar ese dolor que lo estaba quemando al sentirse impotente porque ni siquiera había estado ahí para despedirla.

-¡Anthony! – Dijo Albert al escuchar el ruido desde la habitación, era imposible no escuchar los vidrios rotos que se estrellaban contra el suelo.

Albert entró sin importar la prohibición del médico, encontrándose con un Anthony totalmente desesperado, enloquecido, intentando calmar el dolor de su alma.

-¡Anthony! ¡Tranquilo hijo, por favor! – Decía Albert preocupado por él, intentando contenerlo, detener la destrucción que hacía no por los bienes materiales, sino porque sabía que no era sano para él, sin embargo la fuerza que Anthony tenía era demasiada incluso para el mismo Albert, la altura de Anthony era igual a la de él y a pesar de haber tenido tantas semanas en cama, el dolor, la frustración y el enojo de su sobrino lo hacía tener una fuerza sobre humana.

-¡Anthony, contrólate! – Gritó la tía abuela, aquel grito obligó a Anthony a girar su rostro enrojecido por la furia y el dolor. La matriarca se quedó helada al ver la manera tan agitada en la que respiraba y la mirada filosa y dominante con la cual la miraba. – Tienes que sobreponerte, pronto la olvidarás y tendrás hijos propios… - Decía la mujer insistente, minimizando el dolor de su nieto. – Elisa…

Un florero voló cerca de la tía abuela, a pesar de no tener intención de golpearla fue la advertencia correcta para que ella se callara por fin.

-¡Usted no hable, tía abuela! – Gritó Anthony sin poder respirar adecuadamente. - ¡Candy era mi vida entera! ¡Y el hijo que esperaba era mío! ¡Solo mío! Ella me daría ese hijo que ambos procreamos, solo ella y nadie más, ¿¡Me oyó!? – Gritó Anthony con fuerza. Elroy seguía impactada por la reacción de su nieto y por la revelación que escuchaba.

-Jamás creí que quisieras golpearme… - Fue lo único que pudo decir la mujer antes de salir de la habitación.

-Si la hubiera querido golpear… créame que no hubiera fallado. – Dijo Anthony con resentimiento.

Elroy salió triste de la habitación y cerró la puerta con cuidado, mientras el médico llegaba una vez más para controlar la situación. Albert se disculpó por haber roto las reglas, pero debía controlar a su sobrino.

Elroy no podía creer que la siguiente generación de Ardlay había quedado inconclusa por culpa de su necedad de seguir a aquella joven, le dolió en el alma saber que la joven esperaba un hijo de Anthony, pensó que habría sido un niño precioso, digno para portar el apellido Ardlay, un caballero o una dama digna de su familia y que tal vez Elisa hubiera criado como a un verdadero hijo.

Anthony permaneció sedado por algunas semanas más mientras se recuperaba, no era sedación completa, sino simplemente para evitar otro episodio como el que había tenido semanas antes.

-Me voy a ir tío. – Dijo Anthony con la mirada perdida puesta en su tío.

-Me parece bien Anthony, regresar a Lakewood te ayudará a sanar y…

-No me entendiste… - Dijo Anthony mirándolo ahora sí fijamente. – Me voy a ir de América… - Dijo decidido a hacerlo.

-Comprendo… - Dijo Albert sin tener la manera de cómo evitar que se fuera de ahí. – Sé que en estos momentos es difícil para ti estar aquí en Nueva York y que por ello busques huir de todo y de todos, pero recuerda que hay una guerra en el viejo continente, tal vez si buscamos a tu padre…

-Mi padre está muerto… - Dijo Anthony con las lágrimas recorriendo su rostro que no podía mostrar emoción alguna.

-¿Qué estás diciendo? ¿Cuándo te enteraste? ¿Por qué dijiste nada? ¡Nadie nos avisó! – Decía Albert consternado.

-Simplemente lo soñé junto a mi madre… - Decía sin dejar de llorar. Albert lo miró confundido, esperaba buscar a su cuñado y corroborar lo que Anthony decía.

-Anthony, tienes que entender que no es la mejor solución huir, debes permanecer en la familia. – Decía Albert con preocupación por el ánimo de su sobrino. Anthony sonrió con una sonrisa de lado, una sonrisa que más se asemejaba a una mueca de ironía.

-Mi familia… - Dijo Anthony sin ánimo. – Ella era todo para mí tío, ella y mi hijo eran lo más importante que había en este mundo para mí. – Decía con tristeza, con un dolor profundo, sintiendo al mismo tiempo impotencia porque con los calmantes que le daban no podía sacar su verdadero dolor.

-Te entiendo. – Dijo Albert con tristeza, él no podía comprender ese sentimiento porque jamás se había enamorado, así que respetaría la decisión de su sobrino. – ¿Cuándo te irás? – Preguntó Albert pasando saliva con dificultad.

-Cuanto antes, por favor… - Le suplicó para que lo ayudara a irse de ahí. Albert asintió evitando las lágrimas, le dolía perder a su sobrino, pero comprendía que para él todo eso había sido muy doloroso, además también comprendía que quería alejarse de la tía abuela y con justa razón.

Albert se dedicó a arreglar todo para que Anthony abordara el primer barco que partiría rumbo a Europa, no era un barco lujoso, sino era uno en el que se habían enlistado algunos jóvenes a la gran guerra, viajaban familias que se querían reunir con sus seres queridos y que a pesar del peligro buscaban reunirse.

-¿Está todo listo? – Preguntó Anthony a su tío. Había sido dado de alta por fin y se preparaba para para salir de ahí.

-El barco zarpará mañana, te conseguí una habitación en un hotel cercano. – Le dijo Albert, para que no pensara que lo llevaría hasta la mansión.

-Gracias. – Dijo Anthony con su rostro serio, duro, un rostro que tenía desde aquel día donde le habían dado la fatal noticia.

Stear y Archie estaban en la mansión, todo estaba en silencio y ellos simplemente hablaban entre sí.

-¿En qué piensas Stear? – Preguntó Archie al ver a su hermano muy pensativo.

-En que no fuimos a darle nuestras condolencias a Cassie y a Annie. – Respondió Stear con un profundo suspiro.

-No creo que Annie quiera siquiera verme. – Dijo Archie seguro de que la joven no necesitaba uno de sus abrazos.

-Tal vez no, pero creo que lo correcto es presentarnos ante ellas para decirles lo mucho que nos dolió la partida de Candy, y explicarles la ausencia de Anthony. – Dijo una vez más el inventor.

-Creo que sería bueno que Anthony fuera con nosotros para que averiguara dónde sepultaron los restos de Candy. – Dijo Archie quien también hasta ese momento pensaba en ello.

-Anthony dijo que la llevaba en su corazón… - Dijo Stear seguro que Anthony no soportaría ver el lugar de su descanso. – Todo es muy reciente para él, tal vez más adelante… - Dijo Stear no muy convencido de ello.

-Tal vez… - Dijo Archie suspirando triste.

-¿Vamos? – Preguntó Stear a su hermano, quien estaba impaciente por ir a ver a Annie aunque quisiera negarlo.

-Vamos… - Aceptó según él de mala gana, solo por darle el pésame decía, solo por educación, decía, pero la extraña emoción que sentía en su pecho por verla de nuevo era nueva para él.

Los Cornwell viajaron en silencio, llevaban un ramo de rosas blancas para las jóvenes, sabían que eran las favoritas de Candy y querían honrar su memoria. Subieron por el elevador y se encontraron a Cassie y a Terry muy sonrientes.

-¿Cassie? – Preguntó Stear confundido al verla con el vientre abultado. - ¿Ustedes están juntos? – Preguntó de nuevo el inventor.

-¡Stear! – Dijo Cassie con alegría, sin embargo no podía decir lo mismo de Archie, a quien apenas miró. – Disculpa por no haberles dado nuestras condolencias por lo sucedido con Anthony. – Dijo la rubia para sorpresa de los jóvenes.

-¿Condolencias? – Preguntó Archie confundido. – Nosotros venimos a verlas a ustedes para dar nuestras condolencias por lo sucedido con Candy… - Dijo Archie sin salir de su confusión. Cassie guardó silencio, sabía el motivo por el cual habían hecho pasar a Candy por muerta y temió decir algo que pudiera hacer que la señora Elroy supiera la verdad.

-Es verdad chicos, a pesar de todo no guardaba rencor a Anthony… - Dijo Terry colocando su mano sobre el hombro de Archie.

-¿Qué estás diciendo idiota? – Preguntó Archie quitando la mano de Terry de su hombro.

-Tranquilo Cornwell, yo solo quería ser empático con su pérdida. – Dijo Terry ofendido por la actitud de Archie, sin embargo por respeto ahora a su esposa guardaba su temperamento.

-¿Cuál pérdida? – Preguntó Stear confundido.

-Chicos, tal vez quisieron guardar todo en secreto, pero Terry vio como cubrían el cuerpo de Anthony cuando se lo llevaron. – Dijo Cassie con pena porque creía que ellos querían mantener todo en total discreción. Stear y Archie se miraron entre sí confundidos.

-Anthony estuvo muy grave en el hospital. – Mencionó Stear con seguridad. – Es más, las heridas fueron tan graves que aún sigue hospitalizado. – Mencionó de nuevo el inventor.

-¿Entonces no está muerto? – Preguntó Cassie con emoción, sabía que aquella noticia cambiaría la vida de su pequeña hermanita.

-¿Muerto? ¡Por supuesto que no! – Dijo Stear de nueva cuenta. – Anthony esta delicado, pero sigue con vida. – Dijo una vez más.

-¡Eso es magnífico! ¡Candy se alegrará de saberlo! – Dijo de pronto la joven de ojos azules. Terry la miró sin saber si había hecho lo correcto al declarar que la pecosa seguía con vida.

-¿Candy? – Preguntó Archie por inercia. Cassie lo miró con coraje, aún no le perdonaba que había hecho sufrir a Annie.

-Ella salió del hospital hace unas semanas, pero se la ha pasado llorando, sobre todo el cumpleaños de Anthony, fue muy difícil para ella. – Dijo Cassie a Stear sin mirar a Archie una vez más.

-¡No puedo creerlo! – Dijo Stear con emoción, pensando también en su primo, quien había tenido varios arranques de locura cuando se enteró de la supuesta muerte de Candy.

Archie fue el primero que caminó hasta la puerta que correspondía al departamento de las jóvenes, estaba ansioso por ver a Candy y contarle la verdad, todos esos meses se había sentido tan culpable por haber intentado separarlos que se le figuraba que había sido su culpa.

Tocó con impaciencia varias veces hasta que escuchó los pasos de alguien acercarse hasta la puerta. Cuando abrieron su ansiedad se congeló al ver que quien abría la puerta era un joven alto y muy atractivo que llevaba jeans y una camisa a cuadros, no le fue difícil saber de quién se trataba, solo que ahora lo tenía frente a él.

-Buenas noches. – Saludó Tom al ver que el joven frente a él no decía nada.

-Buenas noches. – Respondió Stear un tanto confundido igual que Archie. – Disculpe ¿Se encuentra Candy? – Preguntó una vez más el de gafas, también había reconocido a aquel chico que aunque visto de espaldas aquella vez llevaba un atuendo muy similar al que vestía en aquella ocasión.

-¿Quién es Tom? – Se escuchó desde adentro la tímida voz de Annie, quien venía de la cocina para ver quién había tocado.

Terry y Cassie habían dejado que ellos averiguaran lo que sucedía, ambos se sentían muy incómodos ante la presencia de Tom, uno porque no le gustaba saber que el vaquero había gustado de su ahora esposa y a la otra porque se sentía muy mal de saber que lo había lastimado sin querer hacerlo.

-¡Archie! ¡Stear! – Dijo Annie de pronto al ver a los hermanos Cornwell. Tom de inmediato supo quién era aquel que le había hecho daño a su pequeña hermana.

El vaquero se enderezo pareciendo más grande al escuchar el nombre de Archie, aunque en ese momento no identificaba cuál de los dos era, pero como buen hermano protector que era abrazó a Annie y la acercó a su cuerpo. Annie correspondió a ese abrazo y se sostuvo de su hermano por temor de terminar en el suelo por la impresión que se había llevado.

-Buenas noches, Annie. – Saludó Stear incómodo, se sentía así al ver a la joven muy abrazada de aquel alto y fuerte vaquero. Annie lo miró y le sonrió nerviosa, miró a Archie de reojo y pudo observar que él no dejaba de mirarla fijamente.

El ambiente se había vuelto raro, los cuatro habían quedado en silencio sin saber que decir, Stear era el que menos incómodo se sentía y el que más apuro tenía para hablar con Candy. Annie miraba a Archie con las manos ocupadas con el hermoso ramo de rosas blancas y Tom sonreía con malicia al darse cuenta que Archie estaba molesto con él por alguna razón, no tuvo que pasar mucho tiempo para que comprendiera el motivo.

-Annie, disculpa la hora. – Dijo Stear impaciente, quería ver a su gran amiga Candy y decirle que Anthony estaba con vida, el tiempo valía oro ya que también se moría de ganas de darle la noticia a Anthony. – Pero nos acabamos de enterar que Candy está con vida y necesito hablar con ella. – Dijo el inventor con premura. Annie lo miró confundida, miró a Archie y este la miraba con molestia, aquello le dolía porque comprendía que él seguía molesto con ella.

-Candy se acaba de recostar. – Dijo Annie con nerviosismo, no sabía si era adecuado molestarla.

-Es urgente por favor… - Decía Stear a modo de súplica.

-Iré a buscarla. – Dijo Annie intentando aparentar tranquilidad y fuerza por su ex novio.

-Yo voy contigo. – Le dijo Tom con una sonrisa tierna, sonrisa que no pasó desapercibida para los Cornwell quienes se miraron entre sí.

Annie y Tom caminaron hasta la habitación de Candy, y una vez que obtuvieron su respuesta entraron. Archie estaba molesto en la sala mientras lucía impaciente por irse de ahí.

-¿Todavía lo dudas? – Preguntó Archie a su hermano. Stear le decía con señas que guardara silencio, no habían ido a provocar problemas.

-Tranquilo Archie, déjala ser feliz, lo de ustedes no funcionó, estamos aquí para salvar la relación de Anthony y Candy. – Le decía impaciente para que guardara silencio y no comenzara un drama.

-Stear… Archie… - Dijo Candy en cuanto los vio en el recibidor. Los ojos de la pecosa se inundaron de lágrimas al ver en aquellos dos chicos algún parecido con su amado Anthony.

Stear y Archie miraron a Candy más hermosa que nunca, su vientre abultado le daba una belleza única, a pesar de la tristeza que sus esmeraldas reflejaban. Stear sintió en el alma su sufrimiento, cómo era posible que se hubieran ensañado tanto con una pareja que solo destilaba amor y ternura entre ellos.

-Nosotros nos retiramos. – Dijo Tom tomando de la mano a Annie, quien con timidez aceptó el contacto de su hermano y se retiraron a la habitación de Annie. Archie sintió que una brasa hirviendo le caía al estómago al ver que habían entrado a la misma habitación.

-Candy… - Dijo Stear con alivio de ver a la rubia y saber que efectivamente ella seguía con vida. Se acercó hasta ella y la abrazó con fuerza. – Bendito sea Dios, Candy… - Le decía con la voz entrecortada.

-Anthony… - Dijo Candy una vez que soltó al inventor, mientras sus lágrimas comenzaban a caer abundantes y el descontrol se aparecía en su cuerpo.

-No, no, no, Candy… no llores… Anthony está bien… - Le decía Stear intentando consolarla, pero Candy ya no quería escuchar que él estaba en un lugar mejor, que no le gustaría verla llorar, ella quería llorar y si se había reprimido era por el hijo que llevaba en su vientre, pero el dolor la ahogaba cada vez más conforme pasaba el tiempo, ella quería gritar, quería golpear, quería explicaciones de por qué la vida se había portado tan mal con ella que siempre había querido solo ser buena con el prójimo. - Anthony está vivo… - Dijo Stear sin soltarla. Candy de pronto se separó de él, creía que le diría que estaba vivo en su corazón, en el hijo que esperaba. – Anthony no murió aquel día… - Dijo una vez más el inventor.

-¿Qué dices? – Preguntó la rubia confundida, mirándolo como si este quisiera burlarse de ella. – ¡Yo vi cuando cayó, ese hombre lo acuchilló por la espalda y lo golpeó frente a mí! – Decía la rubia con desesperación.

-Sí, sí, sí, sí, Candy así fueron las cosas, pero no fue suficiente para arrancarlo de ti… - Dijo Stear entre lágrimas y sonrisas.

-¿Dónde está? ¿Por qué no ha venido? – Preguntó de pronto la rubia sorprendida, negándose a creer que él se hubiera ocultado o tal vez era porque no había comprendido su mirada cuando le gritaba con sus ojos que ese hijo era de él.

-Porque está en el hospital. – Dijo Archie haciéndose presente ante ella. Candy lo miró y volvió sus ojos a Stear para corroborar lo que había dicho Archie. Stear asintió con una sonrisa.

-Anthony estuvo mucho tiempo muy grave. – Dijo Stear intentando explicar el motivo de su ausencia.

-¿Grave? – Preguntó Candy con sorpresa. – Quiero verlo… quiero ir con él… necesito decirle que esperamos un hijo, es nuestro hijo… su hijo... - Dijo Candy haciendo énfasis en "nuestro" para que sus primos supieran que era un hecho y no una mentira que habían querido inventar.

-Él lo sabe Candy… - Dijo Stear tomando las manos de Candy. – Te llevaremos a verlo ahora mismo. – Decía el joven sin poder negar que estaba feliz porque iba a devolver a su primo la felicidad que había perdido.

-Sí… quiero verlo… - Decía Candy nerviosa, ansiosa, arreglando su cabello frente al espejo para que él no la viera fea, intentando arreglar su rostro enrojecido por el llanto, alisó su ropa y tomó su abrigo porque el frío era intenso esa noche. – Annie… - Gritó para que su hermana supiera que iba a salir.

-¿Qué sucede Candy? – Preguntó Annie, saliendo con Tom detrás de ella. Archie sentía que su estómago no podía más.

-Voy a ver a Anthony… - Dijo sin dar explicaciones.

-¿Anthony? – Preguntó Tom con desconfianza. – Anthony está muerto Candy, no te dejaré salir con ellos. – Dijo mirando a los Cornwell con desconfianza.

-Candy tiene que ir a ver a Anthony porque a él le dijimos que Candy había muerto y está inconsolable. – Dijo Archie con la mandíbula trabada, le había costado hablarle a aquel hombre que seguía muy cerca de Annie.

-Anthony está sufriendo como yo he sufrido su muerte. – Dijo Candy mirando a su hermano. –Voy a ir con ellos… - Le dijo con seguridad.

-Voy contigo. – Le dijo Tom seguro de que no la dejaría sola, no confiaba en el par de catrines que se la querían llevar a esas horas.

Archie se tensó al escuchar que él los acompañaría, sin embargo sabía bien que aunque Candy no estaba en peligro, ese joven creía que sí.

Candy asintió al comentario de Tom y miró a Annie como pidiendo permiso para que Tom la acompañara. Annie asintió con una sonrisa y abrazó a su hermana con cariño.

-Cuídate mucho Candy y cuida mucho a mi ahijado. – Dijo acariciando el vientre de la rubia.

-Nuestro ahijado. – Dijo Tom guiñándole un ojo a su hermanita, quien simplemente le sonrió con ternura.

-Nuestro ahijado. – Dijo Annie sin dejar de sonreírle a sus hermanos.

Archie salió primero del departamento no se sentía bien del estómago en esos momentos y creía que si seguía ahí iba a vomitar.

Candy, Tom, Stear y Archie, salieron del departamento para ir de inmediato al hospital donde se encontraba internado Anthony, iban con el corazón acelerado, felices porque los reunirían y pronto acabarían con todo el dolor que llevaban cargando ambos.

Candy por su lado estaba tan feliz y ansiosa porque el camino se hiciera más corto y pudiera llegar cuanto antes a su amado Anthony.

-Tú papá vive mi amor… pronto estará con nosotros… - Decía Candy acariciando su vientre, mientras el bebé se movía inquieto por tanta actividad de su madre, estaba acostumbrado a estar sin tanto movimiento, que él era el que se movía sin parar, sin embargo en esos momentos el movimiento de Candy lo hacía estar quieto sin saber qué iba a suceder.

Continuará…


Hola! Espero que este capítulo les haya gustado, por fin los Cornwell se han enterado que Candy está con vida y Candy se ha enterado que Anthony está vivo! es un alivio para la rubia y su hijo el cual solo siente el movimiento de su madre.


AGRADECIMIENTOS ESPECIALES

TeamColombia:

Hola hermosas! Y la vieja Elroy sintió el desprecio de Anthony, de seguro ustedes hubiesen querido que el rubio no falla en su tiro, sin embargo fue tan solo una advertencia para que guardara silencio y no se acercara a él.

Amigas, sé que están sufriendo con tanto drama en la historia, pero les aseguro que no falta mucho para que termine.

Muchas gracias por leer y seguir al pendiente con paciencia.

Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.

Mayely León:

Hola hermosa, estoy mucho mejor, gracias por preguntar, ahora solo me tengo que poner al corriente con las actualizaciones porque confieso que me costaba mucho escribir, y aunque aún lo hago desde mi cama puedo hacerlo con menos problema.

Anthony reaccionaba a ratos, la herida fue profunda y necesitaba estar completamente en reposo, pero conocemos el ánimo de nuestro rubio favorito y por saber de Candy no le importaba nada, así que debían sedarlo hasta que ya la vieja Elroy como siempre metió su cuchara donde no debía.

Espero sigas pasando un excelente fin de año, te mando un fuerte abrazo amiga.

Saludos!
ViriG:

Hola hermosa! Sí al fin se conocieron, pero a pesar de todo pasó sin pena ni gloria la presentación, te prometo que después habrá alusión al momento en que se conocieron. Me alegra leer tú emoción hermosa, así soy yo de linda jajajaja.

La actitud de Elroy sigue siendo la misma de soberbia, pensando que siempre tiene la razón y los mejores argumentos, creo que hace falta que algo más fuerte la sacuda, ya que el ver a Anthony postrado en cama no fue suficiente para ella.

Sí! oremos por que la autora no quiera un final fatal para el pequeño que aún crece en el vientre de la pecosa jijijiji.

Tom es un amor con sus hermanas, creo que ha madurado mucho, ya no es el niño molesto y competitivo, ahora ha aceptado que es el hermano mayor y quiere lo mejor para sus hermanas, aunque eso sea poner celoso al ex novio de una de ellas jajaja.

Terry y Cassie son marido y mujer y el rebelde se está adaptando a su nueva vida de casado, ya comienza a ver las cualidades de su esposa y comienza a ser feliz por fin sin una copa en la mano. La señora Britter está molesta con Candy por su embarazo, lo mismo que se enojó con Cassie, pero por lo menos piensa que su hija si se casó... en cambio Candy... recordemos que en la época era muy pero muy mal visto que las señoritas decentes salieran con "su domingo 7".

Amiga, no había contemplado el nombre para la hija o hijo de Tom, pero si tú me autorizas a utilizar el nombre lo haré con gusto, te lo comento porque no me gustaría que sintieras que te robo la idea.

Mil gracias por tus lindas palabras, la verdad pasé un fin de año tranquilo con mis hermanos y el resto de la familia, los que quedamos, fue un inicio de año diferente, uno que sabe cada vez más a ausencia y que nos dejó con la nostalgia de recordar a nuestros padres, creo que a partir de entonces será inevitable recordarlos, sin embargo agradezco mucho tus buenos deseos, también espero que este año esté lleno de bendiciones y mucha mucha pero mucha salud!

Te mando un fuerte abrazo amiga.

P.D. Me alegra saber que Kanae salió muy bien!

Saludos!

Rose1404:

Hola hermosa! Me alegra saber que están muy bien celebrando la llegada de Lily de del año nuevo, muchas felicidades nuevamente. Dios te oiga amiga, salud sobre todo.

Me alegra que te des tiempo para leer el capítulo, la verdad que es más complicado con dos, pero no imposible.

La separación de los rubios continúa, sin embargo Anthony es consciente de que el bebé de Candy es de él, aunque ya se enteró de su supuesta muerte, esperemos que todo salga bien para ellos.

Muchas gracias por tus lindas palabras hermosa, gracias por tus buenos deseos para este año, espero que se te multipliquen. Te mando un fuerte abrazo.

Saludos.

Julie-Andley-00:

Hola hermosa! ¿Cómo estás? también deseo un feliz año para ti y los tuyos, espero que lo hayas pasado de lo mejor.

Lamento que los rubios estén separados, esperemos que a pesar de todos los intentos por separarlos no lo consigan definitivamente.

Te mando un fuerte abrazo amiga.

Saludos!

Cla1969:

Ciao stupendo! Buon anno anche a te! Spero che tu l'abbia ricevuto bene. In effetti, non c'è niente a New York che fermerà Candy e sappiamo che avrà sempre un posto sicuro dove andare. Per ora continua a prendersi cura della sua gravidanza, che non è lontana dal nascere. Ti mando un grande abbraccio, bellissima. Saluti!

Mía Brower Graham de Andrew:

Hola hermosa! Mil gracias por darme unos minuto de tu tiempo, te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos para ti y tu esposo en este 2025.

Luna Andry:

Hola hermosa! Como siempre un placer leer tú comentario, en verdad cuando dices que contar con la compañía virtual de todas ustedes es reconfortante, a pesar de la distancia sabemos que hay personas afines a nosotros que nos animan a continuar con estas historias. Gracias por tus palabras hermosa.

Lo que Candy pasa es una situación bastante dolorosa, algo que definitivamente no debería pasar ninguna mujer que esté esperando, es angustiante tener que hacerte cargo de tu vida y pensar en la de tú pequeño, desafortunadamente pasa y le tocó a nuestra pecas sufrir por culpa de la insistencia de la vieja Elroy.

Tom es muy lindo con sus hermanas, creo que ha madurado este vaquero, ya que no le importa que Candy sea mejor que él con el lazo (que sabemos que ya no lo es) y que ya no se entretiene con jalar de los cabellos a Annie, todo aquello quedó atrás y ahora es alguien que quiere lo mejor para ellas, o tal vez solo porque como muchos hermanos dicen "Pérame, que a mi hermano nomás yo lo hago llorar!" jajajaja.

Hermosa, mil gracias por tus lindas palabras, gracias por esta compañía virtual que me otorgas, es lindo tener la crítica de alguien con tu maravilloso talento. Te mando un fuerte abrazo y reitero mis mejores deseos para ti este año.

Saludos!

Silandrew:

Hola hermosa! Me alegra muchísimo leer tú comentario, te he enviado mensajes por la aplicación, más no sé si los has recibido, espero que si. Me tenías con la angustia por saber de ti, espero que todo esté mucho mejor.

Gracias por tus buenos deseos amiga, lo mismo para ti en verdad de corazón lo deseo. Candy y Anthony sufren por separado, esperemos que no sea mucho lo que les toque vivir...? A Archie y a Annie todavía les falta un poco de espacio para ver como se comportan jjijiji.

Te mando un fuerte abrazo amiga.


Muchas gracias a todas y cada una de las lectoras silenciosas, gracias por estar al pendiente de cada actualización, gracias también por darme un espacio en su agenda para leer mis historias, deseo que este año se animen a agregarla a sus favoritos y sobre todo me dejen un comentario. Feliz año con mucho cariño para ustedes.


GeoMtzR

04/01/2025.