Advertencias
Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen
La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.
Capítulo 15
-Aunque este tema me interesa especialmente, preferiría que fuésemos primero al que hace peligrar la existencia de todo lo que conocemos. –Comentó Eric tras lo que la bruja había dicho acerca de Lil, haciendo que las mujeres lo miraran.
Madeleine se alejó de la morena y caminó hacia una de las estanterías de la sala, sacando un gran libro pesado y desgastado que dejó sobre la mesa principal de la estancia, empezando a buscar una página en concreto entre aquel mar de letras.
-Este es el hechizo que mis antepasados hicieron contra aquella vampiresa en la cual se encarnó la diosa oscura, como ellos la llamaban. Es complejo, requiere de una gran cantidad de poder, que yo sola no tengo ni por asomo, pero con un par más de brujas podríamos lograrlo.
-¿Sólo consiste en recitar el hechizo que viene aquí? –Pregunto Sookie, leyendo el incomprensible texto en latín.
-No, claro que no. Debemos esperar a unas condiciones especificas; que la luna este llena, tener al vampiro y drenarlo mientras el hechizo se realiza, y que sea de día. Después hay que quemar la sangre que se le extraiga y rezar porque nadie muera en el proceso.
-¿Será peligroso para Bill?
-Quizás, no conozco lo que puede ocurrir. Nunca he hecho esto, pero no tenemos otra alternativa, jovencita. –Respondió la bruja a Sookie, quien sintió con un rostro rígido.
-Dentro de una semana habrá luna llena –agrego Eric, encauzando el tema-, para ese entonces tenemos que conseguir a esas brujas y a Bill.
-Será fácil localizar al vampiro con un hechizo, sobre todo si tiene descendencia. Lo de las brujas lo veo más complejo. Hay pocas, y no les gusta relacionarse con vampiros en absoluto. En realidad no les gusta hacer magia delante de los que no son como ellas. No queremos salir a la luz.
-Pues debes encontrarlas y convencerlas para que hagan esto –dijo Eric con tono amenazador, clavando su ojos hielo en ella-, o ya sabes qué pasará. Puedo quitarle la vida a tu hija igual que se la di.
-¡Eric! –Riñó Sookie al instante, sintiendo mentalmente una oleada de repulsión hacia él por parte de Lil. –Nadie va a herir a nadie. Por favor, Madeleine, debes ayudarnos por el bien de todos, y lo sabes. Haremos lo que sea necesario, y por favor, tú haz lo mismo para que podamos acabar cuanto antes. Por favor.
-Intentaré localizar a algunas –respondió finalmente la mujer, evitando la mirada de Eric-. Mañana mismo podemos hacer el hechizo de localización, y os diré qué he conseguido.
-Excelente, vendremos con su progenie y nos ocuparemos de capturarlo. Vámonos.
-Me gustaría hablar con Madeleine a solas, por favor. –Intervino rápido Lil al final de la frase del vampiro, haciendo que este la mirara unos segundos, accediendo al saber de qué se trataba.
Sookie y Eric salieron en silencio de la casa para dejarlas intimidad, y unas vez solas en la sala, Madeleine habló primero al notar el nerviosismo y confusión de la joven.
-No debes tener miedo de lo que eres; sólo aprender a controlar tu don.
-¡No sé lo qué soy! Tú misma ha dicho que hay una parte que no reconoces. Y aún así, ¿por qué soy medio bruja? nadie de mi familia era nada de eso.
-Alguien debió serlo, es un don que se hereda. –Respondió la pelirroja con suavidad, haciendo que la chica se sentara. –Escucha, todo tiene un por qué en esta vida, cielo, y descubrirás porqué no lo sabías. Habla con tu familia.
-Mi única familia viva es mi hermano, y no sabe nada ni tiene poderes. –Sollozó levemente Lil sintiéndose perdida, mirando a la mujer a los ojos.
-Entonces simplemente te costará algo más descubrir la verdad, pero tranquila; yo puedo ayudarte a descubrir tu verdadero poder y controlarlo. No te resultará tan difícil cómo crees, en serio.
-Gracias. –Susurró la morena tras ver la sonrisa que la mujer le regaló, pasando a limpiarse las lágrimas antes de hablar de nuevo. –Creo que quizás mi abuela sabía algo o era bruja, no lo sé bien aún, tengo que volver a su casa e investigar sus cosas. Si estoy en lo cierto, ¿puedo volver para que me enseñes de qué va esto?
-Por supuesto, cuando quieras, niña. Ten –agrego levantándose, tomando una tarjeta que le pasó-. Llámame cuando necesites que nos veamos. También si tienes problemas legales. –Agregó divertida, cuando Lil leyó la tarjeta descubriendo que era abogada.
La joven dio las gracias y la guardó en uno de los bolsillos de sus pantalones, dirigiéndose a la salida para entrar en el coche.
-Ya podemos irnos. Gracias por esperar. –Habló secamente mientras Eric arrancaba, y Sookie preguntaba en tono suave.
-¿Ha ido todo bien? ¿Has descubierto algo?
-Que tengo que volver a Nueva Orleans y hacerle frente a todo lo que me da miedo.
Eran algo más de las ocho de la tarde cuando Lil aparcó su camioneta a las puertas de la casa donde había pasado gran parte de su vida, sintiendo como su corazón revoloteaba dentro de su pecho como una mariposa atrapada en una urna de cristal.
Casi con el cuerpo tembloroso se bajó el vehículo y se acercó a la puerta de la casa baja de madera mientras buscaba las llaves, concentrándose para atinar en la cerradura y lograr abrir. Hacía meses que no entraba allí, y lo notaba en su nerviosismo.
Conteniendo casi el aliento abrió la puerta blanca, accediendo al vestíbulo del hogar donde se hallaba la escalera que llevaba a la parte alta, y el pasillo que conducía al salón y comunicaba con otras estancias.
Lil caminó despacio por el pasillo hasta el final, llegando al salón donde encontró todo bastante limpio. Will había estado allí antes de mudarse a Shreveport y había limpiado un poco, algo que la alegró.
La chica dejó su bolso negro sobre la mesa redonda del salón, ojeando que nada había cambiado, sintiendo la esencia floral de su abuela en el ambiente del pequeño y clásico salón.
Tras darse una vuelta por la parte baja de la casa, decidió subir a las habitaciones, donde supuso que su abuela debería guardar algo que quisiera esconder al resto, pero a medida que avanzaba por las escaleras aquello se le hacía más difícil, y en aquel momento se arrepintió de haber rechazado la ayuda de Sookie, aunque sabía que aquello debía pasarlo sola.
Lentamente abrió la puerta del cuarto de su abuela Denna, ya con las lágrimas a punto de desbordar su ojos, entrando mientras sentía como su pecho se encogía por el dolor de su perdida. A pesar de que hacía un año de aquello, el dolor era igualmente intenso.
La morena caminó por la estancia, pasando su mano por el tocador donde la anciana solía peinarse y maquillarse, pasando después a sentarse sobre la cama cuando el llanto tomó el control, recorriendo con la mirada la austera habitación, pero pronto la joven volvió a levantarse, tratando de ser más fuerte que sus emociones. Debía ponerse a trabajar.
Lil limpió su cara con el dorso de la mano y empezó mirando bajo la cama, donde sólo encontró un par de cajas que contenían elementos de costura, telas y algunos libros, con lo cual pasó después a los cajones de las mesillas de noche sin hallar nada relevante allí, con lo que probó con la estantería cercana a la ventana y el armario posteriormente.
-Joder... –Susurró al no haber encontrado nada extraño, poniendo los brazos en jarra mientras volvía a recorrer la estancia con la mirada, paseándose despacio por el cuarto hasta que pisó un tablón de madera que se movió sospechosamente.
Lil se agachó y comprobó que aquel tablón no estaba bien encajado, con lo que lo levantó con algo de esfuerzo, descubriendo un escondite bajo la madera.
La chica corrió a la cocina buscar una de las linternas de la casa, subiendo veloz para volver a agacharse y alumbrar el pequeño hueco bajo el suelo, sorprendiéndose al instante de lo que sus ojos vieron. Un grimorio como el de Madeleine, y varias cartas amarillentas con aspecto muy antiguo.
Casi jadeando la morena examinó el libro mágico, comprobando que sí era un libro de brujería, y no pudo evitar sentir un deje de enfado ante tanta incomprensión. ¿Por qué su abuela nunca le había hablado de aquello, sabiendo que ella tendría poderes?
Antes de que pudiera abrir las cartas y leer el contenido por encima, unos fuertes golpes en la puerta de entrada la asustaron, haciendo que se levantara y pusiera rumbo al vestíbulo, parándose en seco ante la puerta cuando escuchó la voz de aquel hombre al otro lado.
-Lil, sé que estás en casa. Ábreme y pongámonos al día, cariño.
No podía creer que su ex tuviera la poca vergüenza de presentarse allí después de lo que había ocurrido, y aquello hizo de tal manera su sangre arder, que abrió rápidamente para encararlo.
-Tú, grandísimo cabrón. ¿Cómo te atreves si quiera a llamar a esta puerta?
-Oh, venga, Lil. Ni siquiera me dejaste explicarme. –Contestó el hombre de cabello corto y castaño, y ojos verdes chispeantes.
-Quizás porque pillarte con otra en la cama fue suficiente explicación, gilipollas. Lárgate y no me hables nunca más.
La chica fue a cerrar de un portazo, pero el hombre detuvo la puerta con un movimiento increíblemente veloz que la dejó perpleja, pero no más que ver como después desplegaba sus nuevos colmillos. Se había convertido en vampiro.
-Déjame pasar, Lil. No pasa nada. –Susurró el hombre calmadamente, mirándola fijo a los ojos.
-Esa mierda de la hipnotización no funciona conmigo, ¡largo!
La chica gritó con miedo cuando él amagó con entrar, pasando después a enfurecerse más cuando no pudo y comenzó a gritarle amenazas, a la vez que destrozaba los cristales de las ventanas de la entrada a golpes.
