Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 18

Pam, Sookie y Lil entraron corriendo en el Fangtasía, encontrándose una terrible pelea en el local medio destrozado entre Eric y Bill.

La progenie del vikingo volvió a intervenir vertiginosamente en la desigual lucha, al ver que su creador era agarrado por el cuello por el poseído, quien pretendía arrancárselo. A su vez, Sookie gritó a ver aquello y se lanzó a por Bill mientras Lil quedó horrorizada por la escena y pensamientos que la inundaban de todos los presentes, en especial los de odio de Lilith. Pronto la morena reaccionó y se unió a la lucha, arrancándose la cadena del cuello y yendo a posar la pequeña cruz de plata en la cara de Bill, cuando este hubo lanzado a Eric lejos, empotrándolo contra su trono dorado.

El vampiro poseído gritó de dolor al contacto de la plata, pero agarró a la chica del cuello para lanzarla lejos, pasando después a esquivar una de las bolas de luz de Sookie, a quien mordió unos segundos antes de que Eric atacara al hombre por la espalda.

Pam, harta de aquello, rompió un trozo de la barra del bar para tomar una improvisada estaca, pero Lil gritó al ver lo que pretendía, mientras su amiga no se daba cuenta de lo que sucedía, haciendo que Sookie se uniera al grito cuando se percató, segundo que utilizó Lilith para deshacerse de Northman tras clavarle una de las patas metálicas de un taburete en el estómago, e ir después a morder a Lil, quien estaba más cerca y trataba de no caerse al suelo tras el golpe sufrido en la cabeza.

La chica gritó cuando los colmillos atravesaron su carne, pero pronto dejó de sentir dolor al ver que Sookie había atacado con su magia al vampiro, quien pronto se repuso del ataque y fue hacia ella lleno de ira, pero Lil dirigió su mano en la misma dirección gritando que parara al ver que mordía a su amiga, logrando inmovilizarlo, aunque no completamente.

-¡Ahora, vamos! ¡Atadlo! –Gritó Sookie levantándose del suelo con la mano en la herida del cuello, mientras veía a Bill moverse despacio hacia Lil, quien parecía sufrir mucho al contenerlo, manteniendo la posición.

Eric y Pam agarraron al vampiro y lo llevaron velozmente al sótano del club, atándolo con sus velocidades vampíricas a una de las columnas con cadenas de plata, ignorando el escozor del metal contra la piel a causa del poco tiempo del que disponían, viendo como unos segundos después la diosa hacía revolverse a Bill entre gemidos desesperados de dolor, libre del hechizo de la medio bruja.

-¡Trae la inyección, vamos! –Gritó el vikingo a su creada, quien regresó en un instante y pinchó en el cuello al agitado vampiro, haciendo que quedara inconsciente muy poco después.

La pareja respiró tranquila en cuanto vieron a Bill perder el sentido, pero aquel instante de calma se rompió al escuchar a Sookie llorar con desesperación en la planta de arriba.

Eric llegó en un instante y contempló a la rubia de rodillas tratando de despertar a su amiga, quien aparte de la mordedura del cuello, sangraba por la nariz y estaba inconsciente en su regazo.

-¡Por favor, Lil, tienes que hablarme! ¡Despierta!

-¿Qué ha pasado? –Preguntó Northman mientras se ponía a su lado, alertado ante la escena.

-No lo sé, Eric. De repente empezó a sangrar y perdió la conciencia. Tiene que ser por la magia, pero no reacciona.

El vampiro se mordió la muñeca sin pensarlo, pasando a llevarla a la boca de la morena mientras Sookie sollozaba y rezaba porque aquello funcionase, pero su amiga no despertaba ni parecía reaccionar.

-¡Pam! –Gritó Eric con exasperación, haciendo que la vampiresa se pusiera delante de él, viéndolo extrañamente enfadado y ansioso-. Trae a Madeleine aquí ahora, quiera o no. Ella puede ayudarnos.

-Pero si Bill despierta y se desencadena no podréis...

-¡Vamos, es una orden!

La rubia puso mala cara ante el grito, pero desapareció veloz, dejando sola a la pareja.


-Hola, cielo. –Susurró dulcemente Madeleine cuando Lil abrió los ojos lentamente, parpadeando mientras fruncía el ceño.

-¿Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí, Madeleine?

-Te desmayaste después de detener a la diosa, y me hicieron venir porque no entendían qué pasaba.

-¿Sookie está bien? ¿Qué ha pasado con...?

-Sookie se ha quedado dormida después de velarte con Madeleine durante horas. Está bien.

El comentario de Eric cortó a la morena, quien observó cómo entraba en la sala con su característica calma. Lil se incorporó en aquella camilla baja, pero tuvo que hacerlo despacio al sentir un leve mareo.

-¿Qué me ha pasado? –Preguntó de forma débil, mirando a Madeleine.

-Te ha pasado esto por usar tanto poder sin saber controlarlo. Has sobrepasado tu límite, Lil; sólo eres medio bruja, aunque déjame decirte que es asombroso tu poder habiendo podido detener a esa vampiresa. Necesitas conocer cuál es tu capacidad y saber usarla, o podrías acabar muriendo, porque nosotras siempre tenemos que dar algo a cambio de usar la magia, y en este caso has estado usando tu propia vida para equilibrar la balanza, cielo. No había sacrificio de ningún tipo.

-Debéis empezar a entrenar para que aprenda. –Intervino Eric, mirando a las brujas, quienes casi habían olvidado su presencia. –Muchas gracias por tu ayuda, Madeleine. Le diré a Pam que te devuelva a casa.

-Gracias. –Agregó la rubia, pasando a mirar a Lil. -¿Estarás bien?

-Sí. Muchas gracias, Madeleine. Te llamaré. –Agregó con solemnidad la morena, agarrando la mano de la mujer un instante, viendo como Pam aparecía y observaba la escena con tremendo aburrimiento y molestia, sabiendo qué quería Eric.

La vampiresa hizo un gesto con la mano a la bruja para que pasara antes que ella por la puerta del bar, saliendo detrás sin medir palabra, dejando a solas a la pareja.

Lil tomó aire y trató de ponerse en pie por fin, pero en cuanto lo logró volvió a sentir de nuevo mareo y se tambaleó. Eric se acercó con su velocidad mágica y la agarró con firmeza, hablando mientras miraba sus ojos.

-Aún estás débil. Podría darte mi sangre.

-No, gracias, de verdad.

-Igualmente no creo que funcione. Cuando te desmayaste lo intentamos, pero no surtió ningún efecto. Cosas de la magia, supongo. Debes tener cuidado.

Lil observó sus ojos fríos a aquella distancia, mostrándole verdadera preocupación, y sintió como su corazón se encogía, pero se obligó a responder y tratar de hablar firmemente.

-Lo tendré, pero al menos dime que ha valido la pena.

-Sí, Bill está encadenado abajo, y sedado. Lo estará hasta que podamos hacer el hechizo. Gracias por la ayuda.

-De nada.

-Sookie me dijo que vinisteis porque pudiste sentir que me estaban atacando. Me has salvado, otra vez.

El vikingo movió lentamente su mano diestra y acarició la cara de la muchacha, quien se tensó ante el gesto, quedándose casi sin respiración. Eric dejó su mano en la mejilla de Lil, y habló casi en un susurro.

-No debes tenerme miedo, Lil.

-No tengo miedo. –Respondió con esfuerzo, mirándole a los ojos mientras sentía su corazón latir frenético, y aquel sentimiento difícil de definir que emanaba de Eric y hacía que se sintiera aún más nerviosa.

-Sí que lo tienes, puedo sentirlo, ¿recuerdas?

-Me parece que ambos estamos sintiendo demasiadas cosas del otro. Eso sí me da miedo, para qué voy a engañarte.

-Lo que te da miedo es enamorarte de mí.

-El vínculo es... –Trató de espetar Lil con firmeza, pero Eric la cortó, besándola abruptamente.

La camarera puso las manos en sus pectorales y trató de evitar aquello, pero pocos segundos después no pudo resistirse a las ganas de responder el beso. Quería hacer aquello, lo necesitaba, así que se aferró al cuello del vampiro hasta que tuvo que separarse para respirar, lo cual Eric aprovechó para hablar.

-Sabes tan bien como yo que el vínculo no tiene la culpa de lo que estás empezando a sentir por mí. En el fondo, soy encantador. Tú y yo tenemos química, Lil.

Lil sintió aquellas palabras clavarse dolorosamente en su pecho, y casi tan rápido como sintió que sus ojos se humedecían, apartó a Eric con un empujón para poner distancia entre ellos, hablando después.

-No digas esas cosas si no las sientes. No me hagas esto, por favor. Dile a Sookie que me he ido a casa. Cogeré un taxi.

La chica corrió a la salida antes de que él pudiera decir nada, sintiendo un dolor punzante en su interior que no sabía a qué achacar exactamente de todas aquellas emociones, pero lo que sí sabía era que necesitaba estar sola y alejarse de todos, al menos durante unas horas.