Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 24

El caos en la casa de Madeline se detuvo al instante de que Martha y Betty paralizaran a Bill para que no saliera del círculo de sal y velas, y Sookie fuera alejada por Tara y Lil mientras Eric amenazaba al vampiro con sus colmillos desplegados, pero sin atacar, al ver que estaba embrujado.

Sólo los murmullos de las mujeres atendiendo a Sookie se escuchaba en la sala, hasta que la débil y quebrada voz de Bill se alzó.

-Sookie... Lo siento.

-¿Bill? –susurró la rubia en respuesta, apartándose de Lil y Madeleine para poder mirarlo-. ¿Eres tú, Bill?

-Sí, soy yo. Lilith se ha marchado.

La rubia dejó correr sus lágrimas de alegría mientras observaba la sinceridad en la mirada vidriosa de Bill, para después correr hasta el círculo, mirando a las brujas de Nueva Orleáns.

-Dejadle, no hará nada. Ha funcionado.

En cuanto pararon con el hechizo, el vampiro caminó muy lentamente hasta salir del círculo mágico, observando a Sookie hasta que esta lo abrazó con ímpetu, pasando después a besarlo en los labios sin pensar.

Todos contemplaron como el vampiro le devolvía el beso, y cuando pronto se separaron, sólo se escuchó a las amigas de Madeleine decir que tenían que irse. Lil y Tara dieron las gracias junto con la dueña de la casa, escuchando después a Eric intervenir cuando estuvieron solos.

-Deberíais avisar a Jessica. Ya se habrá levantado. Vayámonos a casa. Se ha puesto el sol.

Sookie y Bill se separaron cuando las vampiresas salieron de la casa tras el comentario de Eric, quien agradeció la ayuda a Madeleine y dirigió una rápida mirada a la pareja para indicarles que esperarían fuera, haciendo lo mismo con Lil, quien lo siguió al exterior al sentir que sobraba también.

-¿Y ya está? ¿Un exorcismo y es el mismo? –Preguntó Tara cuando Eric salió, pero fue Pam quien contestó.

-Las brujas saben bien lo que hacen, no creo que haga falta que te recuerde lo que pasó hace casi dos años. De todos modos hagamos que Jessica esté atenta, por si acaso no ha perdido esa insufrible religiosidad.

-Voy a llamarla, por cierto. –Susurró Tara mientras sacaba el móvil y marcaba.

Lil observó de reojo a Eric, concentrándose para escuchar sus pensamientos, temiendo en lo más profundo que su seriedad tuviera que ver con la escena entre la chica y el vampiro, pero lo que encontró fue preocupación porque Bill siguiera siendo un acérrimo creyente, y aquello pudiera afectar a Sookie o a alguno de ellos cuando menos lo esperaran. También temía que la autoridad aún tuviera cartas ocultas y no hubieran acabado con todos aquella noche en la que se llevaron a Bill.

La camarera dejó de prestarle atención cuando una camioneta entró en la propiedad de Madeleine, y pronto frunció el ceño al ver el nombre grabado en ella, aunque esperó a que él piloto saliera para acabar de sorprenderse.

Alcide Herveaux salió del vehículo y se dirigió a Eric, quien fingió sentirse sorprendido, como siempre hacía.

-¿Dónde está Sookie? ¿No habéis acabado aún? ¿Lil? –Cambió de tema cuando reparó en la presencia de la mujer.

-Vaya, conoces a nuestro gran amigo Alcide. ¿Ya te ha hablado de su secreto?

El moreno fulminó al rubio con la mirada, pero lo dejó pasar para interesarse por la presencia de la chica.

-¿De qué los conoces?

-Trabajo y vivo con Sookie; a ellos los conozco por ella.

-¿Por qué te han metido en movidas de vampiros? Es muy peligroso.

La conversación se vio truncada por la salida de Sookie y Bill, haciendo que todos les prestaran atención. La camarera se dirigió hacia el recién llegado, mientras que el vampiro se acercaba a Eric.

-Alcide, creí que habíamos quedado en mi casa. ¿Ocurre algo? –Añadió al ver su rostro serio.

-Sería mejor hablar en privado. Es importante, y urgente. El tema del que te hablé va más acelerado, y he descubierto algo más.

-Bien, podemos irnos a mi casa. Si es sobre lo que me dijiste, Lil debería venir. No hace falta que os presente, lo sé. –Dijo antes de que Alcide hablara, sintiéndose cada vez más confuso, pero no dijo nada y se limitó a decirles que subieran a la camioneta.

Sookie dirigió un esto de cabeza a su amiga para que confiara en ella, volviéndose para encarar a los vampiros.

-Tenemos algo importante ahora, debemos irnos. Avisadnos si pasa algo, y ya hablaremos mañana por la noche. Me alegro de que estés bien, Bill.

La rubia sonrió levemente, escuchando como Lil se despedía de forma lacónica, para después subir ambas en el vehículo.

-¿Qué coño pasa Sookie? –Preguntó Alcide cuando se hubieron puesto en marcha, y perdido de vista a los vampiros. Lil intervino antes de que la rubia pudiera decir nada.

-Eso mismo pregunto yo, ¿a dónde vamos? Si habéis quedado, ¿qué pinto aquí?

-Alcide me llamó esta mañana para decirme que en su manada están haciendo pactos con las hadas para ir a por los vampiros, lo cual no suena nada bien. Y sí, he dicho manada porque es un hombre lobo, y tú estás aquí porque como ya sabemos eres medio hada y medio bruja. Si las hadas están implicadas en algo, nosotras podríamos tener problemas.

-Ya decía yo que podía leer su mente... No tenía ni idea de que existían los hombres lobos también. Nunca he conocido a uno.

-¿Qué?, espera. –Agregó Alcide confuso, cortando casi a Lil-. ¿Cómo que puedes leerme la mente?

-A todos los seres sobrenaturales o mestizos, pero tranquilo, puedo más o menos controlarlo.

-¿Por eso estás metida en los líos de vampiros?

-Sí, eso me temo. Se lo debía a Sookie. Me salvó de la indigencia.

-Estáis las dos locas, joder. –Espetó Alcide negando con la cabeza, para después hablar con más calma. -Siento deciros que parece que los problemas van a seguir llamando a la puerta. El tío que dirige mi manada ha estado viéndose con alguien en secreto, pero ayer en la reunión nos contó todo. Yo ya suponía que tenía algo que ver con los vampiros, porque hacía semanas estaba muy pesado con el tema de que son nuestros enemigos naturales y había que estar atentos, más sobre todo con los ataques que están empezando a dispararse. La cosa es que el tío con el que se estaba viendo es un hada, alguien poderoso para su gente, y va a iniciar una guerra contra los vampiros para hacerles pagar por la persecución y casi extinción de las hadas. Nos contaron que ya había intentado aquello hace años, pero las hadas se dividieron y los vampiros ganaron. Supongo que por eso también ha recurriendo a los lobos. Están movilizando a todas las manadas del país. Esto es serio.

-Ese tipo, ¿sabes su nombre, algo relevante sobre él?

-Lo hemos visto hoy. Se llama Earl. Dice que es príncipe de su mundo.

Sookie y Lil se miraron atónitas, haciendo que Alcide se diera cuenta de que algo pasaba, con lo que pidió explicaciones rápidamente, haciendo que la rubia volviera a tomar la palabra.

-Sabemos quién es y es un puto pirado, Alcide. Es el hijo de nuestro bisabuelo rey de las hadas. Él dirigía la facción que quería luchar contra los vampiros en esa guerra, sin pensar en nada más, y terminó dejándolos entrar para matar a su familia por ser prudentes y pedir ayuda a las brujas. Lo encarcelaron y se supone que debería seguir ahí. Hay que pararlo.

-No sé cómo; de momento ya tiene el apoyo de todas las manadas de los estados del sur. Tiene un puto ejército que no dudará en deshacerse de aquellos que se interpongan. Quieren reunir también a las hadas, además de luchar llegado el momento, las usará como cebo para los vampiros. Quiere tenderles una trampa haciéndoles creer que traficaran con su sangre para ganar dinero simplemente. Pretenden envenenar mágicamente la sangre. Estáis también en peligro si sabe de vuestra existencia.

-Que sepamos, no tiene ni idea. Igualmente hablaré con nuestro bisabuelo. Debe saber esto enseguida. Y también deberían saberlo los vampiros de confianza, al menos por el momento.

-Sookie, no es buena idea. Eso podría delataros, podrían exponeros.

-Bill, Eric, Tara, Jessica... Son nuestros amigos y buenas personas, Alcide –dijo la chica con un deje de reproche-. Además, podrían ayudarnos.

-Desde que te conozco casi siempre que han estado de promedio tú has estado en peligro o a punto de morir. No veo cómo podrían ayudar. Además ahora también está ella, Sookie.

-Lo sé, Alcide –contestó velozmente, exasperada-, créeme cuando te digo que odio tener que meterla en todos estos putos asuntos, Lil sabe bien lo que lo siento. Pero ahora las cosas han cambiado. Ella no es una persona normal y corriente. Las dos tenemos que enfrentar nuestros destinos para intentar que llegue el día en que podamos vivir en paz.

-Sookie tiene razón. –intervino Lil por primera vez, con tono firme. –Si no luchamos cuando hace falta, nunca saldremos de este círculo de problemas. Debemos investigar a Earl. Podríamos infiltrarnos en la manada de algún modo. Yo podría hacerlo y conocer sus planes verdaderos.