Advertencias
Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen
La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.
Capítulo 26
Eric volvió a aparecerse a la noche siguiente ante la puerta de la casa Stackhouse, tal y como había prometido, pero esta vez de una forma relajada, y unas horas antes de la madrugada para no importunar tanto, pues sabía que las chicas estarían molestas por lo acontecido la noche anterior.
Al llamar con los nudillos, Lil apareció poco después abriendo la puerta con indiferencia y cara de fastidio al verlo. Llevaba puesta la misma ropa que usaba para dormir y el hombre vio la noche anterior; unos pantalones cortos negros y una fina camiseta de tirantes blanca.
-¿Qué? Sookie esta trabajando, no llega hasta algo más de las doce y media. –Informó apoyándose en el marco de la puerta, cruzándose de brazos.
-Tú eres medio hada, sabes lo que ocurre al igual que ella. Puedes contarme qué pasa. Tengo asuntos que resolver después.
-Ese no es mi problema, yo también estoy atendiendo asuntos. Vuelve luego.
La joven trató de cerrar la puerta tras su frase, pero Eric la detuvo al empujar la puerta, impidiéndole cerrar. La miró a los ojos y trató de no sonar borde.
-Por favor, Lil. Siento las formas de anoche, acepta mis disculpas y cuéntame qué está pasando. Lo necesitamos, y vosotros también necesitáis que estemos al tanto para parar esto.
Lil suspiró discretamente y apartó los ojos del vikingo para dejarlo pasar sin decir nada, caminando hasta el salón para sentarse en el mismo sofá, cada uno en un extremo. La chica carraspeó levemente antes de comenzar a resumir la historia.
-Alcide nos contó que un tipo estaba reuniéndose constantemente y de forma secreta con el alfa de su manada, y después de unas semanas les dijo que el tipo era príncipe de las hadas y estaban reagrupándose para ir contra los vampiros, aunque no de forma abierta, sino que tenderían la trampa de querer comerciar con la sangre de hada para envenenaros, y así poder ir contra vosotros cuando os mermaran. Ahí entrarían los lobos como aliados suyos. Han conseguido bastante apoyo de momento por lo que dice Alcide.
-¿Sabéis algo de ese hada? –Preguntó visiblemente serio, haciendo que Lil asintiera con la misma expresión.
-Creemos saber quién es, aunque no hemos podido confirmar nada porque Sookie no ha podido contactar con nuestro bisabuelo. Si estamos en lo cierto, su nombre es Earl, es hijo de nuestro bisabuelo y culpable de que los vampiros masacraran a su pueblo en la última guerra que hubo. Él quería iniciar una guerra total y las hadas no estaban preparadas, así que recurrieron a las brujas, cosa que Earl odió, y traicionó a su gente, ganándose que le encarcelaran de por vida de forma mágica, lo que lo convierte ahora mismo en un pirado lleno de sed de venganza y delirios genocidas.
-Conozco lo que pasó en esa guerra. Fue muy sonado. Hay que enterarse si ese hada es Earl.
-Vamos a hacerlo. Estoy esperando a que Alcide me avise para ir con él a la reunión de manada. Se supone que Earl se dejará conocer, así que yo sólo deberé esconderme y escuchar lo que piensa.
-¿Cómo vas a meterte en una reunión de lobos? No puedes esconderte de ellos, te huelen.
-No me esconderé de la manada. Alcide me presentará como su novia.
-Es un plan peligroso. Los lobos no son gente que se pare a razonar. No deberías hacerlo, si te descubren no tendrán piedad y Alcide no podrá protegerte.
-Sé lo que hago y dónde me meto, Eric. De todas formas, qué te importa lo que pueda ocurrirnos a cualquiera. Ayer quedó bastante claro lo que sientes, no me hizo falta esforzarme para escuchar lo que piensas. Lo único que quieres es salvarte el culo, y a Pam. Lo demás te da igual. Palabras textuales. No inspiras mucha confianza contradiciéndote, ¿sabes? –Dijo la morena con un deje de molestia, haciendo que el vampiro interviniera rápido, algo exasperado.
-Estaba enfadado por muchas cosas, sobre todo por no saber nada de lo que estaba pasando, y por creer que estabais actuando al margen. Sookie me importa, y tú también.
Lil guardó silencio y fijó sus ojos en los claros de él, tratando de buscar la verdad, pero se sintió igual de confusa y terminó por hablar para expresarlo con un deje de ansiedad en la voz.
-Joder, eres tan desconcertante... en serio, ¿qué sientes, qué eres en realidad? Un cabrón egoísta y mentiroso que sólo piensa en sí mismo, incapaz de sentir algo bueno y verdadero, o en realidad existe el Eric que siente de verdad y que finge porque cree que si no se verá débil.
El hombre apartó la mirada y meditó aquello sintiendo que algo en su interior se removía, pero sometió aquel sentimiento y habló de nuevo mirando a Lil.
-Puedo sentir, y lo demuestro a los pocos que me importan. Nada puede hacerme ver débil, porque no lo soy.
-Lo sé, todos lo saben. Y por eso nos das miedo. –Susurró ella, sintiéndose incómoda, sobre todo al hallar tanta convicción y firmeza en sus pensamientos. Seguía teniendo la mentalidad de un guerrero, a pesar de todo el tiempo pasado.
Eric volvió a mirar a la chica con aquella seguridad que la ponía nerviosa, y habló despacio mientras clavaba sus pupilas en las suyas.
-Tú no tienes por qué tenerme miedo.
-Claro, somos aliados, ¿no?
Eric sonrió ante el comentario, sintiendo el nerviosismo de la mujer y su corazón palpitar rápido. Las sensaciones que sentía Lil, enmarañadas entre la confusión y el deseo, se sintieron muy cercanas a las suyas, pero reprimió su instinto de besarla y se levantó del sofá para dirigirse a la salida, parándose antes de cruzar el umbral de la puerta del salón.
-Avisadnos si averiguáis algo. Nosotros haremos lo mismo. Ten cuidado con los lobos.
La morena no respondió, simplemente asintió mirándolo algo confusa, viéndole desaparecer.
Lil había aprovechado su trabajo de mañana aquel día para acercarse casi al ocaso a la casa de su hermano, intentando distraerse de todo lo sobrenatural ocurrido los días atrás. Un poco de distancia de todo el tema le vendría bien.
Llamó a la puerta y muy pronto escuchó los pasos de su sobrina corriendo al abrir.
-¡Tía! –Gritó con emoción la niña, abalanzándose a la mujer, quien la cogió en brazos mientras entraban en la casa. Al pasar a la estancia tipo loft, observó a su hermano y a Alcide en la cocina.
-Hey, Lil, qué sorpresa. ¿Cómo estás? –La saludó Will mientras se acercaba para besarla en la mejilla.
-Siento no haber avisado, no pensé que tuvieras compañía, y menos del jefe. ¿Qué tal jefe, qué haces por aquí? –Preguntó haciendo sonreír a Alcide, quien contestó.
-Le dije a tu hermano que deberíamos hacer una cena, así que él ha puesto la infraestructura y yo la comida. Podrías unirte.
-Sí, quédate Lil. Tienes que conocer a Alcide, es un gran tío, aunque os habláis con una confianza que me desconcierta. –Comentó Will mientras cogía una cerveza para su hermana.
-Los dos conocemos a Sookie, Will. Nos hemos visto más veces que aquí.
-Perfecto, eso me parece muy bien.
-¿Estás intentando liarme con tu hermana, Will? –Bromeó Alcide haciendo que Lil sonriera levemente, aunque algo avergonzada, sobre todo por la respuesta de su hermano.
-Un poco. Ahora que está soltera es un momento perfecto para que por una vez acabe con un buen hombre. ¿Sabes que he visto a Alfred hace dos noches? ¿No te estará molestando ese hijo de puta? –Cambió de tema, dirigiéndose a su hermana. La joven trató de no mostrar su aprensión, y fingió.
-No, no me está molestando. No te preocupes Will.
-Quiero que me lo digas si intenta algo. Ese cabrón no tiene ningún derecho a hablarte si quiera.
La chica se fijó en como Alcide los miraba extrañado, sin entender bien qué ocurría, pero no preguntó y se limitó a guardar silencio, observando a la chica de soslayo, algo que Lil notó, así que inconscientemente posó sus ojos en él y al instante pudo leer sus pensamientos.
-¿Quién podría ser tan idiota cómo para dejar escapar a una mujer así? Yo desde luego no lo haría si tuviera tanta suerte.
Alcide cambió su cara radicalmente cuando la contempló mirarlo, intuyendo que estaría sabiendo lo que pensaba, así que volvió a ponerse a cocinar mientras Lil apartaba la vista y se centraba en su sobrina para observar una de sus tareas del colegio, no pudiendo evitar sonrojarse levemente ante los pensamientos del hombre lobo, sintiéndose terriblemente estúpida.
