Capítulo 52
El barullo de la discusión que se estaba produciendo en el salón de la casa Stackhouse, se detuvo cuando llamaron a la puerta. Los presentes se miraron un segundo, hasta que Lil habló, levantándose para abrir.
-Es Alcide.
La joven abrió la puerta con resignación y evidente cansancio mental, sonriendo de forma forzada al hallar al hombre lobo del otro lado.
-Hola, Alcide ¿Va todo bien?
-Hola. Tengo novedades importantes de hace unas horas. ¿Estás bien? -Agregó frunciendo el ceño, observando que ella se llevaba la mano a la frente.
-He tenido días mejores. Vienes en el momento justo. Estamos de gabinete de crisis, y también tenemos novedades. Pasa, por favor.
El moreno susurró un gracias mientras se adentraba, siguiendo a la chica hasta el salón. Sookie, y Madeleine se encontraban sentadas en el sofá, mientras Eric de pie. Todos contemplaron la entrada del recién llegado, saludando de forma escueta antes de que Herveaux hablara.
-¿Qué ha pasado? Creía que ibais a acabar con Earl hace tres noches. Hoy ha aparecido por la reunión de manada para hablar con Jack y otros alfas del estado.
-Resulta que hizo que Ainara me hechizara, y ahora estoy vinculada físicamente con él, así que todo el daño que sufra, lo sufriré también yo. -Respondió Sandford, volviendo a su sitio junto con Sookie.
-Madeleine, continúa con lo que estabas. -Intervino Eric antes de que el licántropo pudiera pedir más explicaciones. La bruja carraspeó antes de hablar.
-Bueno, como decía, según lo que he estado investigando, he descubierto de qué hechizo se trata. Se puso en marcha en cuanto Ainara murió, vinculando a Lil con Earl, el último as en la manga de ese cabrón. La buena noticia es que puedo revertirlo con un contra hechizo en Lil, y no requiere de ingredientes extraños. La mala es que la realización es peligrosa para ella. Si no es lo suficientemente fuerte para soportar esa magia, podría matarla. Estamos entrenando para que su resistencia sea mayor, pero aún así hay peligro.
-Hay que hacerlo igualmente ya, no tenemos alternativa, ni tiempo. Si no me mata la magia lo harán los vampiros.
-Eso no va a pasar. -Agregó Eric con firmeza, haciendo que ella susurrara un ácido claro.
-¿Cuándo pensáis hacer el hechizo?
-Pasado mañana, al atardecer. -Madeleine respondió a Alcide.
-Bien, porque mañana por la noche vais a tener lío también. Es por lo que he venido, por lo que he escuchado en la reunión de esta tarde. Earl pretende atacar mañana de madrugada el club de Eric y quemarlo con todos los que pueda dentro. No tengo más detalles, lo escuché oculto, y no llegué a escuchar toda la conversación. Los lobos se encargarán, Earl sólo es la cabeza pensante.
-Excelente. Sin Earl por allí no habrá que contenerse. Gracias por la información. -Replicó Eric con suma tranquilidad.
-Tengo algo más -agregó el moreno velozmente-; Le habló a Jack de lo del virus vampírico; lo llama hepatitis V, y ya han visto casos en Texas, aunque aún no ha salido a la luz. No obstante, espera que para la semana que viene ya sea evidente el contagio y salga hasta en las noticias. Trajo a un vampiro infectado en un estadio avanzado de la enfermedad. Estaba lleno de venas negras por todo el cuerpo, débil, tanto que había perdido sus poderes y velocidad. Tenía como alucinaciones también. Lo mató allí mismo después de exhibirlo, pero habría muerto en un par de días. Llevaba 1 mes enfermo.
Los presentes guardaron silencio, estupefactos ante la nueva noticia, meditando la magnitud del daño que aquella enfermedad iba a provocar. Sookie intervino, reconduciendo la conversación.
-Lo de la enfermedad aún nos queda grande, así que vamos a centrarnos en lo más urgente. Si mañana van a por Eric, habrá que ayudar para que nadie resulte herido.
-Podremos ocuparnos Pam, Tara y yo.
-No deberías arriesgarte, Jack mandará un buen grupo de tíos a liarla. Bloquearan las salidas, y por lo que he oído, tienen explosivos. No quieren un incendio común.
-Iremos a ayudar Lil y yo. Ella podrá saber cuando estén allí leyendo sus mentes, yo los embrujaré para que no lleguen a usar los explosivos.
Madeleine miró a la joven bruja, quien asintió resignada, observando cómo después Eric asentía conforme antes de hablar.
-Os esperaré mañana antes de que abra el club para organizarnos y prepararnos. Gracias por la información, Alcide. Nos vemos mañana.
Acto seguido, el vampiro abandonó presto el lugar, dejando al resto del grupo en silencio por unos segundos.
Tras otra hora pasada, aquello comenzaba a hacerse terriblemente tedioso, y para Lil, también asqueroso cuando tenía que soportar con mayor frecuencia con el paso del tiempo, los pensamientos y emociones calenturientas de la gente que visitaba el Fangtasia.
La mujer bebió de la nueva copa que Tara le sirvió, contemplando su alrededor de nuevo. Ya entrada la medianoche, el local estaba lleno. Poco después centró su visión en Eric, quien se exhibía sentado en su trono, quieto cual estatua hasta que dirigió su mirada hacia ella. Lil entonces se giró, dándole la espalda.
-No es asunto mío, pero creo que de verdad siente algo por ti; si no, Pam no estaría tan cabreada.
-Gracias, pero preferiría no hablar de eso, Tara.
La bruja bebió un nuevo sorbo para aplacar la vergüenza, y el enfado de saber que eran la comidilla de todos sus allegados. Pocos segundos después, Madeleine llegó a su lado, hablando.
-¿Todavía no hay señales de ellos?
-No, no hay un solo licántropo por aquí. ¿Ha notado algo tu barrera mágica?
-Tampoco. ¿Estás bien?
-Sí, sólo estoy cansada, ya sabes. Voy a esperar fuera, me será más fácil leer cuando se acerquen, ¿vale? -Agregó mientras se ponía en pie, alejándose después mientras reunía fuerzas para no mirar al vikingo.
Madeleine se asustó levemente cuando sintió la voz de Eric tras ella segundos después. Al instante se giró para observar su semblante serio.
-¿Qué pasa?
-Nada, ha ido fuera para oír mejor. No he sentido alteraciones en la barrera mágica.
Antes de que el vampiro pudiera responder, se puso alerta al escuchar que Lil en la lejanía gritaba su nombre, sintiendo su miedo.
Sin pensarlo salió a la calle con su velocidad vampírica, encontrando que un licántropo trataba de meterla en un coche, mientras otros tantos se desplegaban por la zona y trataban de entrar en el local.
Eric, en un movimiento ágil, rompió el cuello del secuestrador, gritando después el nombre de Pam. La vampiresa salió en un segundo, recogiendo una escueta palabra por parte de su creador, haciendo que volviera a desaparecer veloz.
Sin perder tiempo la pareja volvió al interior de club, donde había comenzado un incendio en la zona del trono, haciendo que la gente huyera entre gritos. Lil entonces se concentró, escuchando entre los pensamientos ajenos hasta dar con el licántropo deseado, quien se hallaba en el despacho colocando explosivos.
La bruja corrió hacia el lugar, entrando a saco en la sala y usando su magia contra el hombre, a quien paralizó para después lanzarlo lejos. Con presteza pasó mágicamente a acabar con la utilidad de aquella masa explosiva blanca, saliendo después de la habitación.
Madeleine se ocupó de extinguir el fuego con su poder, mientras los tres vampiros del club luchaban contra varios lobos transformados. Lil se unió a la pelea, salvando a Tara de uno de los grandes animales al lanzarlo lejos, pero pasados pocos minutos, los pocos licántropos que quedaban comenzaron a huir ante el poder del grupo enemigo.
-¿Por qué cojones vuestra magia no los ha detectado? -Preguntó Pam mientras se apartaba, asqueada, de uno de los hombres muertos y desnudos.
-Los habían embrujado para camuflarlos. Un brujo los ayudó. -Lo vi en la cabeza del que ponía el explosivo. -Respondió Lil, antes de hablar de nuevo. -No eran de la manada de Alcide. Supongo que tampoco importa mucho, están todos hermanados yendo a por el mismo objetivo.
-Todos los licántropos son igual de enemigos. Gracias a las dos por vuestra ayuda.
La pareja de brujas no dijo nada ante las palabras de Eric, asintiendo sin mucha efusividad antes de ponerse en marcha y abandonar el lugar, dejando al trío de vampiros limpiar el estropicio.
