Capítulo 58

Sookie despertó en mitad de la noche ante un extraño sonido en el exterior de su casa, y al descubrir que se trataba de fuego, la joven se desperezó abruptamente, saltando fuera de la cama para mirar por la ventana del cuarto: un gran círculo de altas llamas rodeaba la vivienda.

Sin perder tiempo salió de la habitación maldiciendo por lo bajo, encontrándose con Lil en mitad del pasillo. Su prima, igual de nerviosa, la sujetó de los hombros y habló veloz.

-Earl está aquí, con un brujo. Acabo de verlo por la ventana. No sé si traerá a alguien más.

-Tenemos que tratar de detenerlos, no hay opción.

-Me ocuparé del brujo. ¿Puedes intentar distraer a Earl mientras?

-Lo intentaré.

La morena asintió con seriedad, pasando después a abrazarla con fuerza unos breves segundos antes de que se separaran y corrieran escaleras abajo.

Al llegar al vestíbulo, ambas se asustaron cuando varios cristales saltaron por los aires y la puerta fue arrancada hacia fuera, dejando ver a pocos metros a Earl y su acompañante.

Lil se concentró velozmente para detener aquel fuego antes de que pudieran asfixiarse, encontrando realmente difícil luchar contra la magia de aquel hombre; era un brujo poderoso. Al recordar un hechizo de Madeleine, la joven cesó de luchar contra aquel poder, pasando a centrarse en el hombre mientras veía que Sookie lanzaba sus rayos contra Earl, impidiendo que se acercara a la puerta.

-¡Ahora, Sook! ¡Sal de la casa! -Gritó Lil en cuanto logró someter al brujo, haciendo que el fuego cesara y ambas chicas corrieran a la salida.

Earl lanzó sus rayos contra las mujeres, quienes corrían todo lo rápido posible para ocultarse tras alguno de los árboles cercanos. No obstante, Sookie cayó al suelo cuando sintió que algo paralizaba sus piernas y constreñía su garganta.

Lil se giró al sentir la caída de su prima, dirigiendo un potente movimiento de manos cargado de furia contra aquel brujo. El hombre salió disparado hacia atrás, cayendo de espaldas poco después, sin moverse más.

Sin perder un segundo, la morena concentró su energía nuevamente contra Earl, quien trataba de acabar con Stackhouse en una lucha de rayos de luz. Lil trató de paralizar al hada, gritándole a su prima que huyera antes de que perdiera sus fuerzas, puesto que ya notaba que su cabeza dolía con fuerza y la sangre derramaba de su nariz. No obstante, la rubia no la abandonó, lanzando su magia contra el alto hombre.

Earl cayó al suelo al recibir aquella luz, haciendo que la bruja pudiera detenerse, pero no pudo continuar y sintió que sus rodillas fallaban. Sookie se acercó veloz hasta su prima para ayudarla a esconderse, aunque no tuvieron tiempo de incorporarse cuando el hada volvió a atracar.

Sookie recibió el ataque de lleno por la espalda, cayendo lejos de la posición de Lil, quien gritó con miedo al ver la escena. Sacando las últimas fuerzas que le quedaban, la mujer lanzó su poder contra el hada para paralizarlo.

Lil trataba de asfixiar mágicamente a Earl, consiguiéndolo, cuando en un movimiento vertiginoso Eric llegó atrapándolo por la espalda, arrancándole la cabeza con brutalidad.

La morena no se quedó anclada a contemplar el espectáculo, si no que corrió a por Sookie, cayendo de rodillas a su lado mientras la volteaba, contemplando que no respondía y sangraba por la nariz abundantemente.

Sólo le dio tiempo a gritar el nombre del vampiro entre un llanto desesperado, haciendo que Eric llegara a su lado un instante después. No hicieron falta palabras; Eric mordió su muñeca y la posicionó sobre la boca de Stackhouse.

-¿Qué pasa? ¿Por qué no funciona? -Preguntó con exasperación la mujer, derramando lágrimas llenas de angustia. Eric respondió con calma, mirándola.

-Está funcionando, Lil. Su corazón está latiendo ya con fuerza, pero tardará en recuperarse por la magia.

-¿De verdad?

-Sí, te lo prometo. Vamos a llevarla dentro y dejarla descansar. ¿Tú estás bien?

La camarera asintió débilmente, limpiándose las lágrimas con la mano. El vampiro entonces se puso en pie portando a Sookie en brazos, haciendo que Lil lo siguiera en silencio hasta el cuarto de su prima. Eric se giró para encarar a la bruja cuando hubo depositado a Sookie en la cama.

-Quédate con ella aquí, y mientras me ocuparé de los cuerpos. Voy a llamar a alguien para que venga a arreglar la puerta y los cristales.

-Vale. Gracias, Eric.

El vikingo asintió levemente, para después desaparecer y dejar a la mujer sola, quien se sentó en la cama despacio, suspirando aliviada mientras contemplaba a su prima.


Lil salió del cuarto de Sookie, cerrando tras de sí, sintiéndose relajada al saber que ella estaba bien, puesto que había despertado tras una hora. La morena la dejó descansar ante su malestar, para que acabara de recuperarse de la magia.

Al llegar al vestíbulo del hogar, la camarera no pudo evitar sorprenderse enormemente al verlo todo recogido, en su estado natural, a pesar del poco tiempo transcurrido. Con aquella sensación aún dentro, salió al porche de la casa en busca de alguna macabra huella de lo ocurrido hacía algo más de una hora, pero ni siquiera encontró restos de sangre.

-¿Ha despertado Sookie?

La bruja se giró a la izquierda al escuchar la voz de Eric, quien se aproximó hasta ella, llegando al porche.

-Sí, está muy cansada, así que la he dejado dormir. Mañana estará bien del todo. ¿Cómo has tardado tan poco en hacerlo todo? -Agregó señalando hacia la casa, contemplando como él sonreía un segundo.

-He pedido ayuda. Somos vampiros, Lil; somo rápidos. La autoridad está al tanto de la muerte de Earl, así que ya no te molestarán más, ni a Madeleine. Sé que no queríais matarlo, pero no podía correr riesgos.

-Está bien, Eric; lo entiendo. Gracias por lo que has hecho, nos has salvado. ¿Qué has hecho con los cuerpos? Maté al brujo por accidente. Debió golpearse la cabeza. -Susurró con malestar, sintiendo culpa.

-He quemado sus cuerpos, nadie se enterará. ¿Seguro que estás bien? -Preguntó tras un breve silencio, clavando sus ojos en los de ella. Lil suspiró antes de hablar.

-No lo sé. Pensé que al llegar este momento me sentiría bien, pero no es así… Han pasado tantas cosas que no sé si de verdad se ha acabado, porque todavía están los lobos y todo eso. Siento que si me relajo un segundo voy a venirme abajo y no sabré cómo salir de ahí.

-Estarás bien porque eres fuerte, mucho más de lo que crees, Lil. No voy a dejarte sola, ni dejaré que os hagan daño a ninguna.

Lil asintió mientras le daba las gracias en un susurro, sin despegar sus ojos de aquellos claros, a la par que Eric acariciaba su mejilla con delicadeza.

Como cada vez que aquello pasaba, su corazón empezó a bombear con fuerza y la tentación ganó tanto terreno que no pudo evitar sucumbir a aquel magnetismo, alzándose de puntillas para buscar los labios de Eric.

El vampiro la envolvió con sus brazos, estrechándola en cuanto ella se abrazó a su cuello para borrar la escasa distancia que los separaba, intensificando los besos a cada segundo. Pocos segundos después, Eric había apoyado a la joven contra la pared, besándola con pasión mientras sus manos comenzaban a viajar por su cuerpo.

Ambos se dejaron llevar por completo, olvidándose del resto por aquellos minutos durante los cuales la pasión inflamó sus interiores, deseando continuar sin demora. Finalmente, el vikingo cargó a la camarera a horcajadas, dirigiéndose al escondite.

En cuanto llegaron al pequeño cuarto, la pareja comenzó a desnudarse con premura hasta terminar recostados en la cama sin ninguna prenda, evitando alejarse de más de la boca del contrario.

Eric terminó por colocarse sobre Lil, comenzando a penetrarla al sentir su deseo y excitación, conteniendo su instinto más salvaje para hacerlo con tacto, reprimiendo sus ganas de morderla. No obstante, la chica al leer sus pensamientos, dirigió el rostro del rubio contra su cuello, susurrándole entre jadeos una única palabra para darle permiso.

Unos minutos después, el silencio se hizo denso en la habitación y Eric se colocó al lado de la bruja, buscando pronto su mirada.

-¿Estás bien? Quizás necesitarías beber algo de mi sangre.

-No, estoy bien; muy bien. -Respondió con una leve sonrisa, acariciando la mejilla áspera del vampiro.

Eric entonces pinchó unos de sus dedos antes de guardar sus colmillos, pasando la gota de su sangre por la mordedura de Lil, para después acariciar el rostro de la mujer con suavidad, antes de besarla con total amor.

-No quiero que te vayas, Eric. No puedo soportar más esto. -Confesó sin dejar de mirarlo con seriedad.

-Entonces no me iré. Te quiero, Lil. Sé mía, intentémoslo.

Lil agarró la mano del hombre que reposaba en su mejilla y asintió tras un segundo, terminando por verbalizar su afirmación, para después pasar a besarlo de nuevo.