Capítulo 59
Minutos antes de la medianoche, el Fangtasia ya se encontraba cerca de estar lleno, con lo que Lil se adentró en el club esquivando personas y vampiros sintiéndose rara y nerviosa como nunca antes.
Desde la noche anterior, pasada con Eric, la joven no había podido dejar de pensar en su dilema, pero finalmente había sucumbido a la evidencia y sus emociones, decidiendo dar aquel paso. Intentaría que aquello funcionara, aunque pudiera resultar en desastre, pero si no lo intentaba se arrepentiría siempre.
La bruja divisó a Pam saliendo de uno de los pasillos del local, dirigiéndose hasta la barra para hablar con su creada. Velozmente, Lil se puso en marcha para alcanzarla, notando la pesadez emocional de la vampiresa fuertemente cuando sus ojos se encontraron.
Lil ignoró aquella emisión de aborrecimiento hacia su persona, así como el deliberado vacío que le hizo la rubia, hablando con cordialidad.
-Hola, chicas. Pam, ¿Está Eric aquí?
La mentada se giró con su natural elegancia, mirando a la recién llegada para hablar con mordacidad, mientras Tara permanecía en silencio, atenta a la escena.
-¿Acaso no tuvisteis suficiente durante toda la noche de ayer? Tiene asuntos que atender más allá que restregarse contigo.
La camarera se sorprendió, leyendo en su mente aquella exasperada incredulidad de que Eric y ella estuvieran juntos realmente. No pudo evitar evadirse del tema principal, sabiendo cómo era Eric.
-¿Te lo ha contado?
-Sí. Lo vi demasiado feliz para llegar lleno de sangre la noche siguiente a que me dijera que iba a ayudaros, y volvería enseguida. -Dijo con sarcasmo, hablando más seria tras una breve pausa. Su enfado era más que perceptible. -No pensé que fueras tan ingenua e idiota, bruja; pero desde luego, lo que no pensé es que él lo fuera más aún.
-¿Pero qué coño te pasa? -Agregó la morena al instante, ante aquella oleada de sentimientos que sentía provenir de la vampiresa. -No entiendo porqué estás celosa y te afecta tanto que él me quiera.
-Por favor, no digas estupideces. ¿Por qué iba a estar celosa?
-Oh, claro que lo estás. Puedo sentirlo, ¿recuerdas? Estás celosa y cabreada. Eric te quiere, y eso no cambiará nunca porque eres su progenie y su amiga. Os conocéis desde hace muchísimo y sois tal para cual. Tú siempre serás lo primero para él; eso es exactamente lo que piensa sobre ti. Que yo esté no cambiará eso, así que si te importa tanto como dices, deberías alegrarte porque esté bien y feliz con alguien a quien ama. Así que, no seas dramática; es patético de cojones, y no pega con tu fachada de zorra de hielo. Ahora, por favor, ¿puedes decirme si Eric está aquí?
Lil pudo sentir la oleada de odio en Pam al instante, pero la rubia mantuvo toda su dignidad y no apartó la mirada, respondiéndole de forma fría que el vikingo estaba en el despacho.
-Gracias. -Agregó con la misma indiferencia la bruja, reculando antes de alejarse para hablar de nuevo. -Y tranquila: no necesito ni quiero que nos llevemos bien; tampoco que me llames mamá.
Lil abandonó con premura su posición, sintiendo como Tara aguantaba la risa y el enfado de Pam ascendía, llamándola zorra por lo bajo. Sandford sonrió levemente al escucharlo, encontrando en las emociones de Pam un deje de gusto ante aquel atrevimiento.
Antes de poder llamar a la puerta, esta se abrió, mostrando a Eric esperando a la joven al otro lado. La mujer habló mientras entraba en la pequeña sala y el vampiro cerraba tras ella.
-¿Sabías que estaba aquí?
-Lo he notado poco después de que llegaras al club.
-Pues podrías haber salido en vez de dejarme discutiendo con Pam, antes de que se le cruce el cable y termine saltándome al cuello.
-No necesitarías ayuda; ahora puedes defenderte bastante bien. No obstante, ella no te haría daño. Como bien has dicho, está celosa, pero cuando vea que no hay peligro, le gustarás; os parecéis más de lo que creéis.
-Genial, qué alegría oírlo. -agregó con ironía la bruja, cambiando de tema al instante, viendo como el vampiro se apoyaba de espaldas en el escritorio, escuchándola. -He venido a buscarte porque Alcide llamó hace un par de horas. Organizó una reunión extraoficial con los de su manada, y algunos de otras que van contra el plan de Earl, y tiene bastantes adeptos. Han derrocado a Jack como alfa y ahora lo es Alcide. Van a intentar dejar solos a los líderes que quieren seguir con esa locura de drenar vampiros e ir a la guerra, pero necesitarán ayuda.
-Esa guerra es inevitable, y algo que tiene que ocurrir para que las cosas se restablezcan de nuevo. Después de lo ocurrido hay mucho odio en ambos bandos. -Cortó el rubio de forma tajante, poniéndose en pie. Lil difirió enseguida.
-Eso no es cierto. Una guerra nunca es lo mejor, Eric. No sé qué quiere Flanagan y su comitiva, pero tienes que disuadirlos de ir a por las manadas. Que se centren en la enfermedad y en ver cómo pararla, y nosotros con Alcide nos ocuparemos de que los lobos se olviden de los vampiros. ¡No pueden masacrarlos a todos por un grupo de pirados gilipollas!
-La primera vez actuamos con esa mentalidad, y mira todo lo que ha pasado. La Autoridad ya ha agotado su paciencia, Lil.
-No podemos abandonar a Alcide; él nos ha ayudado siempre que hemos necesitado, es un buen hombre y quiere hacer las cosas bien. Quizás pueda conseguir información de la enfermedad y ayudar con eso. Habla con Flanagan, que concierten una reunión y se hagan aliados. Si hay que ir a una guerra, que sea contra la facción que se lo merece al menos.
Eric guardó silencio unos instantes pensando en aquello mientras caminaba por la sala, hasta que murmuró unde acuerdo, haciendo que la camarera suspirara aliviada antes de hablar.
-Gracias, Eric. Mañana hablaré con él y esperaremos las indicaciones.
-Está bien, pero no puedo prometerte que salga como quieres, Lil. -Dijo tras detenerse, contemplándola.
-Lo sé, pero también sé que lo conseguirás. Si alguien puede, eres tú.
Lil le dedicó una leve sonrisa, sintiendo como su corazón se aceleraba cuando él se aproximó unos pasos y acarició una de sus mejillas antes de hablar.
-¿Sólo has venido por eso?
-No. Quería hablar contigo de nosotros, en realidad. -Murmuró con dificultad, sabiendo que él sentía sus emociones. Mantener aquella mirada con firmeza le estaba costando horrores.
-Te escucho, Lil.
-Vale, pues, primero de todo necesito que te alejes un poco para poder concentrarme, aunque suene ridículo. -Añadió mientras posaba una mano en su pecho para alejarlo unos pasos, contemplando que Eric sonreía con picardía. Tras volver a la seriedad, la morena habló firmemente. -Bien, si vamos a estar juntos e intentarlo de verdad, hay cosas que tienen que quedar claras desde el principio para que esto funcione; cosas que no pueden ser negociables, en mi caso, al menos.
Tras que el vampiro asintiera dándole paso, ella continuó.
-Primero de todo, nuestra relación es una relación normal, quiero decir, nada de "eres mía" y rollos de esos vampíricos. No somos posesiones del contrario, ni cosas que suenan a esclavos o contratos sadomasoquistas. Segundo: lo siento, pero yo no soy tan moderna como vosotros, que lleváis siglos en este mundo y ya estáis aburridos de la normalidad amorosa. Necesito monogamia en todos los sentidos. Y por último, me da igual que te alimentes de otras u otros, pero no puede haber nada erótico ahí. Tampoco me importa que me muerdas cuando lo hacemos y eso… no necesitas pedirme permiso si eres respetuoso. ¿Estás de acuerdo? ¿Quieres añadir algo más?
-Estoy de acuerdo y acepto tus términos. Monogamia, no jugar con la comida y… lo primero me va a costar; es una cosa muy arraigada en los vampiros, pero intentaré que no se me escape mucho.
-¿En serio eso es lo que más va a costarte, y no lo de la monogamia? -Preguntó Lil con una sonrisa, contemplando como él volvía a ponerse en pie, mirándola de una forma que la hizo estremecer.
-Si puedo acercarme ya, te demostraré que no tendré problema.
Lil podía casi palpar aquel deseo que emanaba del vampiro e incendió el suyo propio, y sin pensarlo corrió hasta llegar a él, buscando sus labios con ansia mientras se colgaba de su cuello.
Eric enseguida la tomó a horcajadas para ponerla a una altura cómoda, apoyándola sobre el escritorio para reclinarse sobre ella cuando notó que la morena desabrochaba su pantalón. Él no perdió un instante en imitar aquel gesto, deshaciéndose de los vaqueros de Lil y de los suyos propios, comenzar a recorrer el cuerpo de la mujer con ganas antes de empezar a penetrarla.
La chica reprimió sus gemidos mientras él la embestía poniendo cuidado, pasando a morder su cuello cuando el desenfreno le hizo no aguantar más, deteniéndose cuando Lil hubo terminado.
Tras borrar la marca del cuello de la camarera con su propia sangre, Eric besó la zona mientras acariciaba la mejilla de la chica. En cuanto encontró sus ojos, habló con dulzura.
-¿Te he hecho daño?
-No, claro que no. -Susurró tras sonreírle, enmarcando su anguloso rostro para besarlo con cariño antes de decirle que lo quería.
