Capítulo 65

Lil salió de sus pensamientos en cuanto la puerta del despacho de Eric se abrió, sorprendiéndose de que ya hubiera pasado una hora y el hubiera regresado, tal y como prometió.

-Debemos irnos ya. Todo está preparado.

Ella asintió sin decir nada, poniéndose en pie para salir de la oficina, haciendo que el vikingo la detuviese antes de cruzar el umbral. Podía percibir la desconfianza del vampiro sin esforzarse, prácticamente sin usar sus poderes, sólo fijándose en sus ojos mirarla con fijeza.

-¿Seguro que puedes hacer esto y estás bien?

-Sí, voy a hacer lo que hemos hablado, nada más; te lo prometo, Eric. ¿Has sabido algo de Pam? -Agregó con incomodidad, observando como él suspiraba casi imperceptiblemente.

-No, pero es mejor dejarla sola de momento. La buscaré cuando acabemos con los lobos. Ella estará bien, también contigo. Venga, no hagamos esperar a los estirados de al Autoridad.

La camarera no respondió, asintiendo antes de que él acariciara su rostro y la besara fugazmente.

La pareja salió del concurrido bar esquivando la marea humana e inmortal, entrando en el coche de Lil, tal y como ella había pedido para poder conducir y después regresar sola.

El ambiente silencioso era levemente tenso, ya que Eric trataba de dejar su mente en blanco, sabiendo que la joven trataba de averiguar lo que realmente le preocupaba y no contaba para no hacerla sentir culpable de más. Tratando de pensar sólo en la batalla venidera, se vio sorprendido cuando Lil habló.

-¿Flanagan estará allí?

-No. Ella no se mancha las manos, envía a su gente y coordina las operaciones.

-¿No será que no va porque está peor?

-Sé lo que intentas, Lil; no vayas por ahí. -Agregó el rubio con tono cansado, pero ella no cesó.

-También sé lo que intentas tú, así que no me jodas y dime la verdad. ¿Ya ha entrado en la fase 2?

-Sí, está peor. Las venas se han expandido por más zonas y empieza a no poder usar sus poderes por el cansancio. No obstante, yo no tengo que ser igual que ella, y aunque estuviera bien, no habría venido.

-Está bien. -dijo la morena con resignación, no queriendo discutir ni ahondar más en la enfermedad, pues tras el incidente de Pam habían tenido suficiente. -Tú sólo ten cuidado, ¿vale? Por lo de la fatiga y eso; no te hagas el héroe.

-Ya sabes que no es precisamente mi papel favorito.

-Sí, ya… -Murmuró la camarera tras contemplar la sonrisa pícara del hombre, terminando por sonreír levemente.


Eric aguzó sus sentidos en cuanto sintió que el grupo de lobos terminaban de hablar en aquella reunión, haciendo que la nave industrial de polígono quedara inundada de sonidos de sillas y murmullos. No obstante, aquello duró muy poco.

El grupo de vampiros al servicio de la Autoridad invadió la amplia sala diáfana, y Eric con ellos, comenzando a luchar contra los lobos, quienes se transformaron velozmente ante el ataque sorpresa.

El vikingo maldijo cuando pudo notar que su cuerpo sentía cansancio, aunque no tanto como para restarle velocidad y continuar. En cuanto hubo conseguido deshacerse de su contrincante, buscó con la mirada a Lil entre el caos.

Tal y como habían planeado, la morena junto con otro vampiro, interrogaban al líder en una esquina. No obstante, algo no cuadraba en aquella escena e hizo que el vikingo prestara atención.

Por supuesto, el alfa no estaba dispuesto a colaborar, pero en vez de ser el vampiro quien lo torturara para que la morena encontrara la verdad en su mente, era ella quien estaba haciéndolo sufrir con su magia, tanto que el hombre comenzó a gritar, revelando la verdad.

Eric observó entonces que Lil lanzaba mágicamente al hombre contra la pared, caminando hacia una de las puertas, donde había dicho esconder el alijo de sangre feérica. Un minuto después, tras deshacerse de un nuevo enemigo, el vampiro caminó hasta la sala.

-¿Crees que estará todo? -Preguntó Eric tras entrar en aquel despacho sucio, contemplando como Lil inspeccionaba cajones del escritorio y armarios, sacando todos los viales de sangre que encontraba, tirándolos al suelo.

-No, pero hay bastante. El leído en su mente que su hermano, jefe de una banda de Texas, tiene otra parte y distribuye por allí. Cuidado. -Agregó tras tirar al suelo lo poco que quedaba dentro de un cajón, prendiendo el fuego mágicamente en el suelo del centro de la sala.

Escasos segundos después, un licántropo los sorprendió entrando en el cuarto, abalanzándose sobre Eric para derribarlo y atacarlo en el suelo. El vikingo apenas tuvo tiempo de defenderse, cuando Lil se lo quitó de encima mágicamente, usando su poder para romperle el cuello tras alejarlo del rubio.

-Gracias. No tenías por qué haberlo matado. -Agregó Eric tras levantarse, fijando sus ojos en ella, encontrando aquella inusual frialdad que empezaba a acompañarla.

-Lo sé, pero estoy harta de todo esto, y de tener piedad por quienes no van a tenerla nunca.

-No dejes que las ganas de venganza te dominen; tú no eres así, y puede pasarte factura.

-Gracias por el consejo, pero quiero sentirme como me dé la gana, Eric. -Respondió con un deje de reproche, fijando sus ojos en los de él un segundo, antes de cambiar de tono y relajarse. -Toma, llévale la muestra a Flanagan y que se den prisa en encontrar esa puta cura. Yo me voy a casa.

Eric tomó el vial de sangre de su mano, contemplando como ella acariciaba su mejilla levemente antes de salir del cuarto. El hombre guardó la sangre dentro del bolsillo de su chaqueta, contemplando desde el umbral a la bruja alejarse veloz.

El vampiro amagó con ir a ayudarla al ver que un lobo trataba de atacarla, pero no tuvo que intervenir al ver como Lil paralizaba a su atacante, constriñendo mágicamente su tráquea hasta que logró matarlo, continuando después su camino hasta salir del lugar. La ira que podía sentir en la chica preocupó al rubio, quien maldijo interiormente ante todos aquellos problemas que se juntaban a la vez.


Tras un rápido viaje sobrepasando el límite de velocidad más de lo necesario, Lil aparcó su coche frente a la casa de Lafayette, observando que las luces estaban prendidas en el interior. Sin dilación, salió de su vehículo y caminó hasta la puerta principal, llamando con decisión.

-La bruja Lil Sandford. Dime, compañera, ¿qué te trae hasta mi humilde morada? -Habló con sorpresa al contemplar allí, claramente alterada interiormente, a pesar de que ella trataba de ocultarlo con una prefabricada frialdad.

-Necesito que me ayudes a contactar con mi abuela, por favor.

-¿Ahora? -Añadió tras una leve pausa, viendo que ella no decía nada más.

-No tenemos tiempo, Lafayette. Eric se muere y yo puedo revertirlo, aunque no sepa cómo, pero ella seguro que sí.

-Joder, Lil… esto se puede poner feo de cojones, cariño.

-Lafayette -le cortó velozmente, suplicando con el tono y la mirada. -Por favor, no puedo no intentarlo, o no me lo perdonaré nunca si muere.

El hombre suspiró, entendiendo su desesperación, con lo que la dejó pasar para cerrar tras ella, diciéndole que se sentara en el sofá. Sin decir nada, empezó a colocar velas blancas sobre la pequeña mesa de madera ante la atenta mirada de la mujer.

-Debido al tema a tratar, es posible que ella no se manifieste, Lil. -Comentó tras terminar con las velas, sentándose junto a ella.

-Vendrá, lo sé, porque querrá echarme la bronca por estar con un vampiro.

-Vale, pues mucha suerte y vamos allá.

La camarera le dio las manos al hombre, cerrando los ojos para concentrarse mientras él comenzaba a invocar el espíritu de su abuela, repitiendo varias veces la misma frase.

Un par de minutos después, ambos sintieron aquella corriente eléctrica atravesarlos, y supieron que había funcionado, abriendo los ojos para encontrarse a unos palmos de distancia a Denna Sandford, con un rostro tenso.