—...
—¡Jiji~!
... Miré a una chica que DEFINITIVAMENTE NO tenía que estar aquí no solo estando aquí, que eso ya debería haberme roto algo, sino también teniendo lo que solo puedo describir como la Caja de Pandora en forma de sabanas con una almohada encima. Con una bella sonrisa que estaba derritiendo mi cordura, empecé a lamentar no haber aceptado dormir en la casa de Yuigahama.
Por mucho que tener que pasar la noche con una Miura y Ebina borrachas, es una alternativa mejor que... que esto... —... Hoshino-san, ¿puedo saber qué estás pensando? Quiero una explicación concisa, que no me haga doler la cabeza y que no termine conmigo queriendo gritar.
Mis palabras lograron que Hoshino-san borrara la sonrisa de su rostro para poner una expresión pensativa que trataba de parecer linda y... y de hecho lo era, ¡pero ese no es el punto! —Bueno, lo estuve pensando estos días y pensé que, para compensar el tiempo perdido, podríamos pasar la noche. ¡Una auténtica pijamada!
... Creo que se me acaba de romper algo.
—... Primero que todo, eso no fue breve. Y segundo...— Retrocediendo un paso como un auténtico ninja, agarré la puerta e intenté librarme de esta loca con planes aún más locos. Con toda la fuerza y la ira que llevo cargando desde que tuve la desgracia de decidir ser universitario, esperaba salvarme de esta. Esperaba, de verdad, que todo se solucionara como aquella vez.
Pero... no contaba con la astucia de un pie firme, ni de que al parecer tuviera esta cosa llamada dentro mío que se llama corazón.
—Eso no está bien, Hikigaya-san. No, ¡Hikigaya-kun!— De repente sentí un dolor fantasma corroerme el alma.
—Por favor no me llames así— Desistiendo de mi intento de escape demasiado fácil para mi gusto, supuse que estaba demasiado cansado física y emocionalmente como para esforzarme al máximo. Soltando la puerta, Hoshino-san entró como si de alguna manera esto fuera su victoria y no mi derrota. Dándole lugar por puro instinto como el buen hombre herbivoro que soy, suspiré.
De verdad, ¿siempre fui tan débil con las mujeres? Creí que tenía mis impulsos bajo control desde lo de Orimoto y luego de verdad tras lo de Yukinoshita, pero parece que al final solo me quiero seguir autoconvenciendo de eso. —Hoshino-san, por favor sé razonable. Quiero dormir, es de noche y esto debe ser alguna clase de delito.
—¡No seas tan exagerado! No irás preso... creo— ¿Crees? —Como sea, ¡será divertido! Nunca tuve la oportunidad de tener una pijamada. Así como sabes que no tuve amigos cuando estuve contigo en la escuela, así fue antes y después. De verdad quiero ver que tiene de bueno todo esto.
Wow... Eso... eso es tan lamentable y triste que me conmueve hasta a mí, el rey de las experiencias vergonzosas de la infancia. Eso es... wow. Todavía un poco descolocado por semejante información soltada de la nada, traté de seguirle el ritmo, o más bien detenerla de irse a mi habitación. —Eso es algo loable, Hoshino-san: nunca es tarde para arreglar tus problemas.
—¿Verdad que sí?
Ella avanzó un paso hasta mi cuarto. Yo avancé dos para detenerla.
—Pero, a riesgo de aguarte la fiesta, no estoy en edad o con la oportunidad de hacer algo así. Vengo de una sesión de estudios muy emocionalmente cargada y tengo que reforzar mis conocimientos para lo que viene. Estoy a nada de pasar de año, ¿sabes?
Sonriendo como una auténtica estrellada, ella trató de pasar por el otro lado. —Eso es increíble, Hikigaya-san. La vida de un universitario debe ser muy dura, pero también gratificante. Ojalá pudiera vivir algo así— No me dejé conmover por sus palabras esta vez y me interpuse entre ella y mi seguridad.
—Además, aunque entiendo tu deseo de una pijamada, eso no es algo que se hace con un chico que apenas conoces. Tienes que hacerlo con un grupo de amigas, ya sabes, como en las películas y eso. Lo suelen hacer las chicas esto, no los chicos, y menos los de mi edad— ... Creo. La verdad es que nunca viví algo así: incluso en mi tercer año lo máximo que viví fueron salidas a practicar deportes, no una juntada en la casa de Hayama.
—¿En serio? ¿Lo suelen hacer las amigas entre ellas?— Deteniéndose en su intento de violar mi santuario por segunda vez, ella me miró confundida, de una forma que, como todo lo que hace, es demasiado linda para mi comodidad. Agradecido sin embargo de esta oportunidad, asentí casi freneticamente.
—¡S-Si, es entre amigas! Así qu-
—Pero no tengo amigas. ¿Entonces no puedo tener pijamadas?
...
—...
E-Eh... No pensé en eso. Ella no tiene amigas, si... Si...
Mientras me esforzaba en seguir estorbándole el paso de tal forma que nuestros ojos nunca tuvieran que encontrarse directamente, Hoshino-san, inconsciente de lo que me acababa de soltar de la nada y de como 'rompió el ambiente', acercó las sabanas y su almohada con dibujos de ositos hacia si misma. Creo que lo hizo sin darse cuenta, porque verse más vulnerable no parece algo que le guste.
—No tengo amigas, asi que no puedo tener pijamadas... Pero te tengo a ti, ¿no?— Diciendo aquello como si fuera lo más obvio, no pude evitar sentir que Hoshino Ai es una mujer demasiado peligrosa. —Claro, no somos amigos y todos no paran de decirme que estar contigo es peligroso, pero eres lo más cercano que tengo a un amigo aparte de una chica que no creo que quiera pasar el rato conmigo, así que solo me quedas tú.
—E-Eh.. Esto...
¡Esto es tan vergonzozo! ¡Y triste! ¡Y lamentable! Parece una mierda angustiosa que yo diría en mis momentos más vulnerables. Si antes no podía mirar a los ojos a Hoshino-san, ahora solo el propio concepto de sus ojos estrellados es suficiente para hacerme flaquear las piernas como un niño que ve al monstruo debajo de la cama. De verdad no puedes hacerme pasar por esto luego de tener una crisis con lo de Yukinoshita, mundo.
—¡Vamos, será divertido! ¡Prometo no ser una molestia! Odiaría hacer sentir mal a lo más cercano que tengo a un amigo.
Dios, esto es lo peor. Me estoy sonrojando como una maldita colegiala en un anime romántico genérico de temporada. Es casi tan efectivo como si lo hiciera el maldito Dios de las Comedias Románticas o... o...
—...
O una chica que tiene un talento para engañar a las personas.
—¡Jiji~! ¿Funcionó?
¡Y UNA MIERDA! ¡Devuelveme mi compasión, tú, rata embustera!
—¡Tú...!
Volviendo a aparentar ser la misma Hoshino-san de siempre, ella se aguantó muy mal las ganas de reírse de mí. —L-Lo siento, Hikigaya-san, ¡pero es tu culpa! Eres demasiado emocional para tu propio bien. Esta bien ser genuino, pero ser un libro abierto tampoco es lo mejor, ¿sabes?
... Lo peor es que no puedo rebatirle. Tiene razón. Trato de aparentar ser duro, pero al final soy un blandengue que se tuerce demasiado fácil a lo que quiere una mujer. Culpo a Orimoto: no sé cómo o si lo hizo, pero es tradición culpar a Orimoto cuando se trata de mi debilidad.
Aun así... —Sabes que ahora te voy a dejar quedarte aún menos, ¿verdad?
Me dio una sonrisa bella, digna de una Idol. —Si tú lo dices...
Pero con la voz de una banquera, el peor tipo de ser humano que jamás ha existido después del tipo que transporta los tomates.
—Grrr.
—Pareces un perro enojado, Hikigaya-san.
¿Me pregunto por qué, oh, violadora de dominios propios?
Suspirando internamente, traté de sentirme cómodo con la situación. Fue duro, intenté de todo, pero al final el cansancio y un poco la debilidad de una chica tan, TAN, insistente, me hicieron ceder a pesar de mi desgana. Mientras Hoshino-san festejaba como si de alguna forma esto fuera algo bueno, yo cerré la puerta con el presentimiento de que me estaba encerrando con el león.
Como solo había una cama y ni de chiste iba a llegar al punto de cederle mi espacio, ella acabó teniendo que dormir en el piso con un rejunte de sábanas que nunca usé haciéndole de colchón. Se quejó con sus ojos, pero no soy tan débil: sonriéndole con descaro y acomodándome lo más ruidosamente posible en mi cama, me sentí un poco reinvindicado cuando Hoshino-san se enfurruñó.
Casi vale la mitad del castigo que estoy viviendo.
Por supuesto, esto tenía que ser una pijamada, asi que supe que esto no iba a quedarse en este silencio mucho tiempo. Como mínimo tenemos que hablar, pero no sé muy bien de qué: si conozco las pijamadas es solo por osmosis cultural; nunca las he experimentado y no es como si pudiera llamar a Komachi para preguntarle cuando está estudiando muy duro con sus examenes y el drama de su Club.
El Club de Servicio, siempre trayendo drama haya donde vaya, especialmente a los hermanos Hikigaya. Al menos todo apunta a un buen final, uno donde Komachi NO tiene que quedarse ese tipo peligroso y rastrero... aunque tampoco es que el hermano de Kawasaki sea una mejor opción.
Um... ¿Debería dedicarme a preservar la castidad de Komachi? Quizás papá y yo podamos unirnos como familia en esto...
—¿Hikigaya-san?— De repente escuché a Hoshino-san llamarme con un tono igual de despierto que antes. Pensé que apagar la luz serviría de algo. —Sé que la vida de un universitario es complicada y todo eso, ¿pero de verdad va a dormir un sábado cuando ni siquiera son las once? ¿Antes de los veinte?
—Maduro rápido— Poniéndome en una posición más cómoda para escucharla, me resigné a tener una conversación. —Nunca fui el tipo más energico, incluso cuando era niño. Y estudiar es duro. Hubo un tiempo en que fui un poco más productivo de la cuenta y por supuesto que tuve mis desbeladas cuando no tenía obligaciones tan grandes, pero ya no soy un niño.
Tampoco me considero un adulto. Me falta demasiado conocimiento, demasiada experiencia y tener más independencia financiera para considerarme un auténtico adulto. En el mundo actual, el mundo adulto que es muy diferente del de mis padres, me considero un tipo que necesita aún muchas cosas para dejar de sentirme inadecuado.
Lo mismo para ellas y también para todos los que no sean Yukinoshita Yukino al parecer: todos aún estamos en proceso de alcanzar la adultez. Estamos mucho más cerca del final de la línea que el comienzo que antes: de hecho, para los adultos, estamos en la recta final o ya lo somos, pero yo no lo creo así.
Me falta tanto.
—Veo. Es verdad que no eras demasiado activo en la escuela. Recuerdo que apenas querías estar cuando tocaba gimnasia: siempre tenías cara de querer estar en cualquier otro lado según lo que me contaron.
—... Si...
No creo que sea buena idea decir que me sentía así porque eran los momentos donde más me rechazaban...
Por suerte siendo incapaz de ver mi reacción debido a la oscuridad, ella continuó como si nada —Por cierto, ¿seguiste en contacto con los chicos de ese entonces? No me hice necesariamente amiga de alguien, pero creo que había gente agradable ahí.
Gente agradable... si... si eres tan hermosa como una chica de ojos estrellados, sin duda sería así. O sea, ya he avanzado lo suficiente para que pensar en esa época no me haga sentir nada en particular, pero aun así no me genera nada más que apatía recordar esos días: prefiero mucho más recordar mi peor momento después de lo de Yukinoshita, porque por lo menos tenía gente a mi lado.
No queriendo que se me notara mis sentimientos, traté de decirlo con normalidad. —Bueno, no era necesariamente un amigo en ese entonces, pero en Sobu me encontré con un chico con el que compartía actividades de gimnasia. Fuimos por caminos diferentes, pero cada tanto hablamos para ver cómo estamos. Lo último que sé es que estaba a punto de publicar una novela.
De calidad cuestionable a más no poder, pero al menos su prosa es comprensible y la idea no está mal. Podría prescindir de unos cuantos miembros en el harem del protagonista, pero algunas chicas están bien y el protagonista destaca por sus intensos de ser un tipo lastimado y con sed de batalla de una forma un tanto entrañable. Se esforzó tanto en hacerlo destacar que da dos vueltas y de hecho destaca.
Tengo pensado comprarle el volumen uno por apoyo y porque las ilustraciones están bastante bien y... bueno, 'bastante bien' también.
—Eeeh. Conque un novelista. Eso es increíble. Espero que algún dia pueda leer algo de él.
—...
Espero que, como mujer, nunca tengas que leer algo de él. Cada genero tiene su basura, pero es SU basura: hurgar en la del otro solo traerá cosas malas. Mientras agradecí de nuevo que Hoshino-san no fuera capaz de ver la expresión que estoy haciendo, escuché como ella comenzaba a apoyar sus codos en la pila de sábanas o algo del estilo. De cualquier forma, esos sonidos hacen que tema por la legalidad de mis acciones.
—¿Conociste a alguien más, Hikigaya-san?— Fue una pregunta sencilla con una respuesta no tan sencilla. No porque me afectara, porque a día de hoy ya he superado a Orimoto Kaori, pero aun así no me sienta bien contarselo a los demás o que lo recuerden. Hoshino-san es una de esas personas que vivió todo ese momento, lo que la hace alguien que vio a mi peor yo.
... Pero dije que quería ser mejor, ¿no? Y hablar sin tapujos de Orimoto es un buen primer paso.
—También contacté con Orimoto Kaori— Como no tuve una respuesta inmediata, traté de agregarle más contexto. —Ya sabes, la chica que me rechazó y me hizo el centro del chisme por un tiempo. Nos encontramos cuando estabámos en segundo año... Varias veces, de hecho.
Tras lo de Yukinoshita, tuve la suerte de no volver a cruzarme con ella. Por mucho que arreglamos las cosas, no me sentaría nada bien encontrarme con Orimoto luego de sufrir otro rechazo por entender mal a una chica. Eso no evito que de repente me llegara una solicitud de amistad en una red social que ni uso. La acepté y puedo ver que le está yendo bien en la Corea buena, pero no hemos hecho esfuerzos por comunicarnos.
A riesgo de ser demasiado arrogante, sospecho que esta es su forma de dar un punto final a nuestra rara relación. Reconocemos la existencia del otro y vemos cierto valor en ella, pero no mucho más. He publicado algunas cosas que creo ella ha visto, y eso es suficiente. Si todos los traumas infantiles terminaran como Orimoto Kaori, el mundo sería un lugar más bello.
... Y con exceso de 'Sore aru', pero en un punto es casi entrañable. Casi.
—Hm. Ya veo— Sin mostrar una reacción en particular por motivos obvios, sentí que los ojos de Hoshino-san, particularmente sus estrellas, se volvieron mucho más notorias en esta oscuridad parcial. —Debió ser un poco duro, ¿no? No sé muy bien qué pasó en realidad, pero recuerdo lo que decían de ti. No era nada bonito.
No lo fue. —Si, al comienzo fue duro, y no es como que nuestros primeros encuentros fueran de las mejores maneras, pero al final nosotros lo resolvimos. Hicimos las paces, o más bien yo hice las paces con lo que le hice.
Incluso en la parcial oscuridad, pude ver como los ojos de Hoshino-san se abrían. —¿Hicieron las paces...? ¿En serio? Eso es... eso es bueno, pero creí que le guardarías más rencor por lo que te hizo pasar. O sea, si lo que dijeron que le hiciste es un poco cierto, ella estuvo bien al rechazarte, pero... pero hacerlo así fue... Y lo que pasaste fue... Jeje, ni yo misma me entiendo bien.
El hecho de que quieras aparentar no te hace lo suficientemente linda, Hoshino-san. —No te molestes, ya pasó. Si bien tuve malas experiencias y no me sentiría cómodo contándotela si ya no la supieras, he seguido adelante. Ella también: aquí entre nosotros, el novio que se consiguió no es lo que esperarías de alguien como ella.
A sus ojos le faltan vida.
—Eeeh. Asi que se mantienen en contacto...— Antes de que tuviera tiempo de aclarar que no es tan profundo como se lo imagina, Hoshino se acomodó para mirar mi techo, dando al ambiente de repente un aire más pesado. —Eso es increíble. Hacer las paces con quienes te hicieron daño es algo muy loable. Dudo que pudiera hacer algo así... y dudo que los demás quieran hacerlo conmigo.
—...
Ese tono no es uno que suela usar Hoshino-san. Es uno más reflexivo, un poco más genuino de su yo normal pero sin tampoco revelar demasiado. Probablemente... no, no creo que sea bueno siquiera pensar en suponer cosas de ella. Por mucho que Hoshino-san a veces se imponga demasiado y sea en el mejor de los casos una conocida amable, ir de lleno con esta clase de pensamientos es la receta para el desastre.
Si empiezo a pensar estas cosas, eventualmente la trataré en base a esos pensamientos: a partir de ahí todo va cuesta abajo. Por eso, soportando mi impulso de sobreanalizar todo, traté de darle una respuesta que fuera un equlibrio entre mantener las apariencias y ser genuino. —No es tan grandioso como lo haces parecer. No busqué activamente arreglar las cosas con ella ni tampoco es que ahora seamos amigos. Solo... avanzamos.
—¿Avanzar?
—Si, avanzar— Riéndome un poco de mí mismo por dentro por las tonterías que estaba pensando, acepté de mejor gana de antaño que esto es, también, parte de ser genuino: ser un genuino idiota. —La vida es... es molesta, te deja peor de lo que estabas antes muchas veces y es más probable que te persigan tus errores a tus aciertos. Pero... vivirla y avanzar te da revancha, ¿sabes?
—...
Sentí los ojos de Hoshino clavarse en mí, con sensaciones complejas que envolvían el ambiente. —Me equivoqué con Orimoto, pero no solo pude empezar de nuevo en un mejor entorno, sino que también arreglé las cosas con ella. Después ocurrió lo de ella y si bien me caí, fue esa revancha la que me permitió tener a... amigos que me apoyaron todo el proceso. E incluso cuando la mayoría de esas conexiones ya las perdí, todavía mantengo ciertos vínculos con el plus de poder empezar de nuevo, sin errores previos.
—...
—Suena... suena un poco tonto decirlo, pero creo que si sigues avanzando, algunas cosas seguirán siendo buenas o pueden finalmente serlo. Yo he perdido algunas conexiones, algunas mucho más valiosas que las que tengo ahora y es verdad que no todo lo nuevo que te encuentras brilla tanto como quieres... pero si avanzamos, habrán esas pequeñas victorias. Perderás, pero también ganarás. Creo que es un buen pensamiento.
—...
—... ¿Tal vez?
Ugh, hablar así es muy vergonzoso: no sé como hacen los actores de voz en el anime para decir todas estas líneas sin morirse de verguenza. De verdad, cuanto más me esforcé en sonar como un chico que apredió demasiado de la vida y no un cualquiera con una vida cualquiera, peor me siento. Esto es lo peor. Todo porque Hoshino-san me está intentando forzar a ser un maestro con su sola presencia.
Fantasma de Hiratsuka-sensei que me está susurrando el oído, primero que me niego a ser sensei y segundo, usted no está muerta. La vi en las noticias hace poco, hablando sobre cómo de alguna manera logró evitar que un adolescente estúpido cometiera un acto aún más estúpido.
De verdad, no importa donde vaya, siempre encuentra la manera de encontrarse con los peores niños.
—... Eso suena muy... muy idealista, Hikigaya-san. No creí que pudiera decir algo así— Las palabras que soltó contenían una carencia total de la presión que sentía en el ambiente. En realidad Hoshino-san, como es de esperarse, es demasiado buena ocultando sus sentimientos o manipulando el ambiente. Es mi sensibilidad extrema a cosas que la gente no suele notar lo que me hace sentir todo esto a su alrededor.
Hoshino-san es... es como un cuadro que sí vale la pena de un museo serio: a nivel superficial, todo se ve perfecto en un sentido estético, pero cuanto más te fijas, eres consciente de esas pequeñas 'brasas' que te hacen ver más allá. Que sus ojos brillen más de lo usual, que su tono de voz tenga una cierta entonación o carencia total de una y querer vender demasiado una imagen.
En momentos de relajación o indefensión, ella es capaz de engatusarme en sus juegos, pero cuando estamos tranquilos, hablando: en mi elemento, ahí es cuando soy yo quien se da cuenta de cosas. Y quizás sea lo mismo para Hoshino-san, pero yo no soy quien vive en un mundo de mentiras.
—Supongo que con el tiempo, si maduras bien, las cosas ya no te parece tan negras como en la adolescencia. Tranquila, ya llegará tu momento.
—Para que sepas, sensei, estoy a nada de ser totalmente legal. ¡Ya podré ir a la carcel!— Por supuesto que ella diría una broma para desviar mi atención, ¿pero como culparla cuando mis expresiones le están siguiendo el juego?
—No me llames sensei. Me trae malas vibras— No quiero ponerme a salvar a niños suicidas de sus propias acciones. Suena bonito en la ficción, pero en la realidad aquello suena a mucho trabajo emocional. Ya tengo suficientes emociones como para encima pensar en la de los niños.
Pero no tienes ni veinte, dicen, a lo que yo respondo que soy demasiado maduro para mi edad. —Si tú quieres... pero lo digo en serio, ¿sabes? Creo que tienes un aire a sensei. Es como... escuchas cuando te hablan, tratas de responder sinceramente y tienes una voz muy grave. ¡Creo que lo harías muy bien con los niños!
Eso... Bueno, es verdad que me gustan los niños, pero educarlos es algo... Siento que es demasiada responsabilidad para un tipo que es demasiado negativo en demasiadas cosas que tienen que ver con la infancia. Keika fue agradable, si, y creo que al final pude mejorar las cosas para Tsurumi Rumi, pero dudo que eso sea suficiente. Además, corregir tareas tiene que ser una de las actividades más aburridas de todas.
Me decidí hace tiempo que me enfocaría en ganar dinero con el intento de tener algo extra como escritor. Ya de por sí estoy sufriendo demasiado en este campo de estudio y forcé sin querer a Yuigahama a seguir mi mismo camino: si ahora me retirara, sería francamente lo peor.
—... Es bonito escucharlo, pero paso. Tengo otras pasiones— La respuesta de Hoshino-san fue quedarse callada un par de segundos antes de volver a recostarse en la pila de sábanas. Pensando en que se vendría un momento de paz, yo me permití relajarme también en este ambiente.
Entonces...
—¿Sabes por qué quise tener esto, Hikigaya-san? ¿Esta pijamada?— Sonando seria y sin aparentar mucho de su encanto, de repente sentí que. fuera lo que fuera que me iba a decir, no me iba a gustar.
—...
—Pensé en lo que me dijiste hace unos días, sobre Yukinoshita-san y Yuigahama-san. Te veías muy mal cuando hablabas de esa primera chica, pero también que de verdad la quieres. Eso es dulce, pero... no pude evitar tener un poco de 'curiosidad', por así decirlo, así que quise darte una prueba.
—¿Prueba?...
—Si— Volviendo a mirarme a los ojos, esta vez pude ver muy bien sus estrellas, si, pero con una particularidad bizarra que no me gustó para nada. —Es una historia que siempre he escuchado: de actores o cantantes que están muy heridos por dentro pero logran abrirse a una chica, logrando que se sientan especiales. Te sorprendería la cantidad de gente en el mundo del entretenimiento que no es la mejor pareja. Y pensé que tú querías usar ese método, ¿sabes?
—...
Con cuidado, con mucho amor, me quité las sábanas de encima, sin dejar de mirar a Hoshino-san, de sus ojos estrellados negros como un recordatorio de que, en efecto, es una chica que guarda muchas más cosas de las que muestra o quiere mostrar. Hasta qué punto me es desconocido, pero...
—Claro, tú no eres precisamente famoso y tus ojos te quitan algunos puntos, pero todo el mundo me considera bastante linda, y tú no debes ser la excepción. Pensé que, a lo mejor, creías que era demasiado vulnerable como para caer en tu juego. No sería raro, teniendo en cuenta que hasta donde vi eres un tipo solitario que no interactua con ninguna mujer.
Apoyé mis pies con medias en el piso y, sin esperar nada, me erguí, viendo a Hoshino-san como una cosa mucho más indefensa de lo que parece ser. De como quiere hacerse parecer.
Pero yo sé la verdad...
—...
—¿Yukinoshita-san y Yuigahama-san son reales? Y si lo son, ¿esos son siquiera sus nombres? ¿No son chicas con las que apenas tuviste contacto y les pusiste otro nombre para evitar que pudiera investigar sobre ellas? Aunque suena un poco extremo pensar así, nosotras solemos lidiar con gente del estilo. No te ofendiste, ¿verdad?
—...
Hoshino-san en verdad es...
—... ¿Qué vas a hacerme, Hikigaya-san?
Es una chica que quiere simular que es perfecta, que está por encima de todos nosotros, simples mortales, pero la realidad es que Hoshino-san es como cualquier chica. Ella no se diferencia en nada. Está igual...
—...
—...
Es una chica sucia como...
—Ah... Aquí está.
—¿?
Como una...
—Este es tu castigo.
—¿E-E-¡!
¡Como una maldita idiota!
—¡Sufre! ¡Sufre! ¡¿A dónde vas por la vida acusando a un chico inocente de querer abusar de una menor?!
Tirando de sus mejillas con la fuerza justa para estar en el punto medio entre el dolor agonizante y esquivar la prisión, pude ver como, incluso en la oscuridad que cubría su rostro, como Hoshino-san estaba poniendo un rostro lamentable mientras sus cachetes se iban poniendo más rojos.
—¡C-Cho Shie-ento!
Por primera vez en mucho tiempo, sentí que alguien fue verdadera y absolutamente sincero conmigo.
Bueno, supongo que al final todo salió bien. Hikigaya-san tal vez fue un poco demasiado bruto y mis mejillas me arden demasiado, pero es mejor que lo que sea que pudiera haber pasado. Aunque no estaba nerviosa porque tengo un arma confiable a un movimiento de ser liberada, sí que me preocupaba que Hikigaya-san fuera el tipo de hombre del que todos tenían que preocuparse.
... Bueno, tal vez una parte de mí habría esperado algo así con los brazos un poco abiertos. Por mucho que mi busqueda de entender el amor sea importante, al final creo que una parte de mí todavía se siente incómoda con Hikigaya Hachiman. No dejo de sentir que es un hombre que me conoce demasiado bien para lo poco que hablamos y que siempre parece estar con pensamientos sobre mí que son... raros.
Supongo que es natural, ¿no? Siempre he sido creyente de que todos tenemos un mundo interno que solemos ocultar a los demás, y es algo que tiene que mantenerse: por el bien de una buena convivencia, de una forma en la que todos podamos relacionarnos, es que tenemos que ocultar nuestra realidad. Nuestra fealdad.
Hikigaya-san no cree en eso y lo ha estado aplicando. Salvo por momentos puntuales, él ha sido un libro que no teme ser abierto. Es expresivo, deja al aire pensamientos internos que tiene y está bien con tener conversaciones sentimentales. Eso está bien, pero cuando me mete a mí en eso, se vuelve... raro.
No es desagradable... No del todo, pero es totalmente raro. Que tenga y deje ver tantas opiniones sobre mí que distan demasiado de las que suele tener la gente a mi alrededor no es algo a lo que esté acostumbrado: he luchado toda mi carrera como Idol en ser la mejor mentirosa, la que pueda llevar alegría a las personas con belleza. Toda mi vida se centra en mentir por un bien mayor y por eso yo... yo no quiero que esto siga ocurriendo.
Sé que le dije a Saitou-san que quería hacer esto, pero... en realidad no quiero hacerlo. Si fuera por mí, ahora estaría enfocándome al completo en mi carrera o en mis dos hijos: desde luego no en un viejo conocido de la secundaria con el que encima no me llevaba bien. Un chico solitario, sin ninguna cualidad que justifique esta atención y que pone en riesgo mi prestigio.
...
...
Jeje... Digo eso, pero si sigo aquí es por una razón. Es una razón fea y que seguro asquearía a Hikigaya-san, pero es la verdad. Yo...
—Dios mío, mira que acusarme de mentir sobre la gente que he conocido... Quiero que sepas que Yukinoshita y Yuigahama son reales. TODOS son reales... algunos quizás demasiado para mi gusto, pero si: no estamos en la secundaria. He crecido.
Si, sin duda has crecido, Hikigaya-san. Las palabras que me dijiste ese día me hicieron imposible olvidarte y la imagen que me quedó de ti no fue la mejor. Eras... lamentable, de un modo que me generaba empatía. Al igual que yo, sentí que muchos no querían que conocieras el amor. Me sentí, de una forma retorcida, contenta de que estuvieras 'sufriendo como yo'.
Pero al final eso fue una idea mía. Al margen de que seguro tu familia fue mejor que la mía, el hecho de que me hables de esas dos chicas, de otras más y de gente con la que ya no te encuentras pero siguen unidos por la experiencia... Creo que no me equivoco al decir que tuviste y aún tienes amigos, aunque no los veas así.
Incluso tú, un hombre que tiene tantas cosas en contra, sabes mejor que yo lo que es el amor. No me equivoque al elegirte como mi maestro... pero no puedo ignorar a esa parte de mí que deseaba estar equivocada. Hikigaya-san, eres una persona amable con la que muchos querrían ser amigos, pero, para mí, eres un recordatorio de todo lo que me falta.
Siento... siento envidia, si.
—¡Ya dije que lo siento! Mou~, perdona a una chica por temer por su seguridad, ¿quieres?
—No, no quiero. Preocuparte por tu seguridad es una cosa, pero teniendo en cuenta nuestras especificaciones tan dispares, estabas a una llamada a la policía de arruinar mi vida sin que pueda defenderme— Caminando de un lado a otro, todavía igual de intranquilo que los últimos minutos, no pude evitar preguntarme si tenía alguna experiencia traumática con ser acusado falsamente.
Con las luces prendidas y el sonido de los pasos nerviosos de este chico, todo el ambiente de confort y tranquilidad que teníamos antes se esfumó. Sé que es mi culpa que eso pasara, pero aun así...
—En mi defensa, he escuchado esas historias, como dije. Y todos a mi alrededor están demasiado raros con todo esto. Me puso un poco nerviosa— Las historias que vi fueron escalofriantes. Si, tal vez eran películas, pero no quita que eso es algo que pueda pasar... ¿verdad?
... Hm, mi instinto me dice que no debería mencionar mis fuentes.
—Si, puedo verlo— Despilfarrando un sarcasmo hiriente, Hikigaya-san detuvo su andar temporalmente para sentarse en su cama, al fin dejando de verse demasiado alto para mi gusto. Me gustan los chicos altos, pero no los que pueden aplastarme. —De verdad esto es... bueno, es mi culpa por haber aceptado esta pijamada. En un punto tengo que dejar de ser tan credulo.
—...
—Por cierto, Hoshino-san...— Encontrando la calma en su rostro y voz, dejé de tener pensamientos raros para concentrarme en lo que me fuera a decir. —¿La razón por la que querías tener esta pijamada era solo para comprobar si era peligroso? ¿Había otra intención detrás?
Pensé un poco en qué decir: en si valía la pena mentir o si en cambio podía tratar de aplicar sus enseñanzas sobre ser genuina. Al final yo elegí un punto medio entre ambos. —En parte fue eso, pero también de verdad quería experimentar algo así con alguien. Yo no he tenido una vida normal y tú... bueno, eres normal, ¿sabes?
La cara que puso Hikigaya-san fue sin duda una cosa.
—... ¿Gracias? ¿Se supone que es un halago o debo ofenderme? Si es lo último, por favor ven mañana. Ahora no estoy de humor.
Aferrándome más fuerte a mis sábanas, le aclaré mejor. —Me refiero a que la vida de una Idol es dura, extenuante y tiene cosas que para algunos serán feas. Yo personalmente estoy de acuerdo con todas ellas porque creo que la recompesa vale la pena, pero... supongo que al verte a ti, un chico normal, pensé en que podía tratar de tener experiencias más normales. Ver si lo que me perdí valía la pena o si tome el camino correcto.
Conforme le fui explicando sus ojos se fueron hablando. A pesar de solo contar la parte bonita de la verdad, él no solo se conmovió, sino que no lo cuestiono. A pesar de todos sus pensamientos y como me ve más allá de mi máscara, se deja convencer de mis palabras porque él, al final, es una buena persona.
De verdad él no parece en nada a mí. Por un tiempo coincidimos en algunas cosas, pero fuimos por caminos demasiado opuestos.
—... Ya veo— Diciéndome mucho más con la cara que puso que con sus palabras, pareció estar dudando un poco en si preguntarme algo o no, hasta que dentro de su cabeza encontró el valor de hablar. —Y... ¿Y al final a que conclusión llegaste, Hoshino-san?
—...
Si... Esa es una muy buena pregunta. Después de un día laborioso en el que apenas tuve el descanso suficiente, vine aquí a tener un encuentro amistoso con un chico que está demasiado alejado de ese mundo: ni siquiera es un fan. Si hay un momento en que puedo encontrar una respuesta, es este.
—... S-Si no quieres habl-
—Está bien.
—...
—Si soy honesta, se siente un poco extraño, ¿sabes?— Tratando de encontrar las palabras perfectas, esas que fueran una fusión entre las mentiras que aprecio y la verdad que quiero alcanzar, me decidí. —No quiero decirte que las Idol somos esclavas o algo así. No lo somos, pero... bueno, al menos yo no he podido disfrutar nunca de algo así. Ni ahora ni hace años. Ser tan... normal.
Sufrí en el pasado, pero eso no fue excusa para hacer sufrir a otros o que sufrieran al querer estar conmigo. No estoy capacitada para darle lecciones a nadie, pero creo que pude haber hecho las cosas mejor en el pasado. Si fuera un poco más abierta, más dispuesta a acercarme a los otros, a buscar el amor, puede que fuera una chica más feliz. O puede que no.
Puede que si intentara mejorar mi situación, terminara de peor forma que ahora. Sin Hoshino Ai, la Idol, solo sería Ai. No tendría a mis hermosos hijos ni tendría el apoyo de Saitou-san. Tal vez en realidad tomé la decisión correcta al aceptar las mentiras y... y no puedo decirme que rechazo la idea. Es lo que elegí: es normal que me guste ese pensamiento.
—...
No es la forma de amar. Así no puedo amar: solo estoy mintiendo una y otra vez deseando que esas mentiras algún día sean verdad. No es así, al menos no con mis hijos. Al menos con ellos quiero ser sincera, amarlos de verdad, sin mentiras. Se merecen eso y todo el mundo de hecho. Son tan lindos, hermosos, inteligentes y capaces: son, junto con mi carrera, mi mayor orgullo. Los amo.
... Quiero amarlos.
—... Pero al final es un poco difícil.
—...— No hubo ningún cambio en su cara y sus ojos intentaron mantenerse igual que siempre. Sentí que se estaba esforzando demasiado en verse indiferente, pero no me desagrada. Después de todo, él también puede mentir.
—No he tenido amigas y mis relaciones más cercanas o no se acercan a ser lo que yo llamaría normales o son tan extrañas que dudo en poder describirlas sin tener que contarte toda la historia de mi vida— Mi relación con él está lejos de ser normal y termino de una forma aún peor. Yo... yo creo que pude hacer las cosas mejor. —... Asi que aunque experimentar un momento de chica está bien, descubrí que ya no soy una chica normal. Este mundo ya no me va.
Desde que elegí convertirme en Idol ya perdí la oportunidad de tener ese tipo de crecimiento. La escuela, amistades, romances: todo eso lo deje atrás y en este punto, aunque quiera volver, yo ya estoy demasiado alejada de ese mundo para sentirme comoda. Ese mundo, el mundo de Hikigaya-san, ya no es para mí.
—... Ya veo— Por un instante no dijo nada más y su rostro se mantuvo impasible. Temí que no le agradara mi respuesta por ofenderlo o creer que no es lo mejor para mí. —... Bueno, si eso es lo que piensas, no se puede hacer nada.
—¿Eh?
Molesto, como si se sorprendiera porque dije algo tonto a una obviedad, me explicó.
—¿A qué viene esa reacción? ¿Que no fue lo que elegiste?— No sé qué cara habré hecho, pero puedo jurar que esta vez no estoy intentando generarte una reacción, Hikigaya-san. —Bueno, si quieres que me explaye... No estoy particularmente contento o dispuesto a aceptar eso, pero al final soy el que tiene que enseñar del amor, no de la vida. Si consideras que una vida 'normal' ya no es para ti, está bien. No es como si la normalidad fuera esta cosa maravillosa que debes tener si o si.
—... ¿No?
—Por supuesto que no: que le jodan a los raijuu, como diría un filosofo incomprendido de hace un par de años— Antes de que pudiera preguntarle a qué se refería con eso, me dio una extraña sonrisa que intentaba ser de un hombre sabio, pero que le quedaba un poco graciosa. —Si no quieres o no puedes encajar, no es el fin del mundo. Eres única, aunque sea un término usado en exceso. Solo tienes que encontrar tu lugar o fabricarlo tú misma.
Eso es...
—E-Eh...
—Además, aunque no sea el más apropiado para decirlo, hay que seguir hacia adelante. Si tanto te cuesta conectarte con la gente normal, busca a los excepcionales, los que puedan y quieran estar a tu altura. Por muy cruel que sea decirlo, aunque seas única, no eres la única excepcional. Seguro que por el mundo hay un montón de gente increíble que tiene tus mismas dudas y el mismo deseo de aprender lo que es el amor... aunque eso es una busqueda universal, pero aun así...
—Y-Yo...
Ignorando mis palabras o lo que me estaba haciendo sentir, él me dio una sonrisa, otro tipo de sonrisa, una que... que es... —Probablemente no confies mucho en mí dado lo que acaba de pasar, pero hablo en serio cuando digo esto. Y también soy serio sobre que quiero que aprendas a amar. No sé si es tu magia de Idol, pero me convenciste de que te falta amor, Hoshino-san.
—¿Me... me falta amor? ¿Qu-
—Asi que, si me permites...— Con una cara peligrosa en un ambiente aún más peligroso, él extendió su mano hacia mí, timidamente y hasta temblando. De hecho él se veía tan desconfiado como yo al hacer esto. —Yo también caí en lo más hondo, pero me salvé de dejar de ser yo mismo por toda la gente que me ayudó. Que me siguen ayudando. Si no me hubiera abierto a ti, seguiría sin darme cuenta de que todavía me ayudan a no caerme... Así que quiero ayudarte a ti, que me ayudaste.
—Y-Yo...
Yo...
—Seamos amigos, Hoshino-san... No, Ai-san.
¡!
—¡!
¡E-E-Eh!
—Hay muchos tipos de amor y creo que todos tienen su poder, así que si quiero enseñarte a amar, tengo que amarte, ¿no? Y no hay amor que me haya ayudado más que el de la amistad. Es... es lo que conozco. Sé que es raro y espeluznante, pero... pero de verdad quiero ayudarte. Si te parece bien, yo...
—...
—... Um, ¿Ai-san? ¿Por qué de repente estás tan roja? ¿P-
—¡No pasó nada! ¡Nada de nada!
Que aterrador... Creí que Hikigaya-san era un tipo normal, pero es algo mucho peor. No lo parece por sus ojos, pero él... él es un mujeriego, ¿verdad? La mayoría de personas que mencionó en su pasado eran chicas. No parece que lo haga a propósito, pero... pero de verdad es peligroso.
Tanta sinceridad me aturde. No estoy acostumbrada a esto. Supongo que Saitou-san tenía razón al preocuparse de relacionarme demasiado con él, solo que de una manera que al menos yo no esperaba.
Necesitas calmarte, Hoshino Ai. Puede que te haya dicho palabras bonitas, DEMASIADO bonitas, pero no olvides que esta es una relación temporal con un chico que te trae malos recuerdos. No deberías ceder tan fácil. Definitivamente yo no soy tan fácil: he manejado demasiado afecto como para que me moleste algo así.
—... Um, ¿Ai-san?
¡!
—E-E-Estoy bien, H... Hachiman-san—
... Ahora que lo pienso, nunca salí con un chico normal. Ni él ni yo eramos normales ni terminamos de forma normal. A comparación de él, Hikigaya Hachiman es un chico demasiado genérico, tan alejado del glamour que he perseguido. Es la mundanidad encarnada, una sencillez extraña para mí.
...
No tiene derecho a gustarme tanto como lo hace. Pero, por otro lado, si estas sesiones van a continuar, mejor que lo sean con un amigo, ¿no? Es más práctico. Tan práctico como el hecho que, de verdad, debo evitar que él se entere del taser que tengo en mi bolsillo. Mataría totalmente el ambiente.
Bueno, un capítulo que comenzó siendo uno cualquier terminó por ser el inicio de una relación amistosa entre Hachiman y Ai. No sé si he ido muy rápido o muy lento, ya que desde que empecé esta historia he tratado de no leer y borrar de mi mente todo lo que sé de las historias con Oshi no Ko para no compararme o pensar en qué hacer distinto. Quiero que esta historia salga no solo bien, sino a mi manera... aunque admito que me cuesta un poco no leer esas historias.
Bueno, sobre el capítulo, podríamos decir que toda esta decisión de Hachiman de forzar la amistad con Ai viene no solo de lo ocurrido en el capítulo 4 y el 6, sino también de un pensamiento interno que no llegamos a ver porque el foco no estaba en él. Fue una pena no llegar a narrar su proceso de pensamiento, pero sentí que esta era una escena que tenía que verse desde su punto de vista. Profundizar en la que es la heroína de la historia.
No es que todo sea fácil de aquí en adelante o que no ocurran momentos incómodos, pero este es el inicio de lo que terminaran formando ellos dos. Será romance, amistad, un harem o un poliamor: no lo he pensado demasiado y es mejor así. Mejor dejar que la historia se narre por sí misma y ver qué pasará.
El próximo capítulo debería ser la continuación de esto: la pijamada se divide en dos partes, por si no lo deje en claro. La siguiente parte, sin embargo, será una mucho más... 'suelta', en la que trataré de escribir a dos personas incómodas tratando de ser amigos con algún chiste de algo más cada tanto. Será lo más comedia romántica que saldrá de mí, lo que... quizás no sea buena idea.
Pero bueno, si me va a frenar el miedo, mejor no haber empezado esta historia, ¿no?
En fin, con eso aclarado, a los comentarios.
Guest:
Si, fue un capítulo más centrado en los pensamientos de Hachiman y en cómo avanzó todo con el elenco de Oregairu. Entiendo que no es del agrado de todos, pero me quise diferenciar de otros crossover de OnK al incluir más al elenco de Oregairu, no solo a Hachiman y algún personaje más.
gleo52928:
Me alegra que te gusta el capítulo y espero la interacción haya valido la pena la espera. Aún no está completa como y es mi intención dejar de lado que se traten tanto como desconocidos con ideas dispares. Mi intención con esto es plantar ya la idea de que pueden ser más que eso. Amigos por ahora y en el futuro... ¿quién sabe?
En fin, gracias por comentar.
...
Bueno, con esto fuera, estamos a un capítulo o dos de acabar este primer arco. Espero que les esté gustando la historia hasta ahora.
Próximo capítulo: 26 de Diciembre.
