Fragilidad

Capítulo 8

Hasta cumplir con mi objetivo

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Amor? - bufó sarcásticamente- Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz… -siseó con rabia contenida - ¿Es… realmente eso lo que deseas? ¿Serás feliz ahora Sasuke? ¿Dejarás que el odio te envenene el corazón?

•••

Se encogió un poco más en su chaqueta intentando guardar el calor mientras sentía los copos de nieve depositarse sobre su cabello azabache, la blancura de la nieve creando un contraste perfecto de oscuridad y pureza invernal, aunque sentía congelarse no aceleró el paso. Meditaba en silencio, revolviendo pensamientos como un río agitado bajo una capa de hielo.

Se había disculpado.

Las palabras habían salido de su boca con todo el valor que pudo reunir, pero la disculpa no había borrado la crueldad de las acciones y palabras que alzó contra ella de forma totalmente inmerecida, el remordimiento había llegado rápido, ardiente e inmediato, pero su orgullo le había cerrado el camino, negándose al perdón durante demasiado tiempo.

Era consciente de que recuperar su confianza no sería fácil, ni siquiera tratándose de Sakura, quien poseía un corazón benevolente, soportando los vaivenes de su humor desde que comenzaron a ser un equipo, a diferencia de Naruto, descuidado e ingenuo, él no era de hacerse el tonto.

Bufó.

Era consciente de la atracción que Sakura sentía hacia él desde el principio, así como era consciente de la pureza del cariño que les tenía, su valentía y su tenacidad al protegerlos en el bosque de la muerte, ella le había conmovido porque tras tanto tiempo sin alguien que se preocupara por él, Sakura había estado ahí… para morir defendiéndole.

Su capacidad, su intelecto, eran rasgos que realmente admiraba de ella cambiando por completo su primera impresión, porque Sakura había cambiado, había madurado y había mejorado como persona, él en su muda observación siendo el principal testigo de su crecimiento, su instinto por protegerla había crecido como una cálida sensación en su pecho que se expandía cada vez que sus miradas se cruzaban en silencio, crecía, con cada sonrisa cómplice, con cada abrazo amistoso y con cada muestra de afecto que ella le daba, sin darse cuenta había comenzado a buscar su contacto, a fingir estar dormido mientras ella le acariciaba el cabello, a escucharla cuando empezaba a contarle su día, o de sus absurdas peleas con su madre, porque aunque le hincara en el orgullo admitirlo…

La extrañaba.

En el fondo de su pecho quería que volviera a sonreírle, esta vez quería decir que si cuando le preguntara si quería acompañarla a comer y escucharla hablar de lo que sea llenándole con su presencia y ese aura dulce que la definía, y le hacía sentir acompañado.

Siempre se sintió solo… pero jamás imaginó que la soledad empeoraría sin ella…

En esos meses, se le había hecho dolorosamente evidente que ella no lo necesitaba en absoluto, ni su presencia, ni su amistad, ni su compañía… No de la misma manera en que él necesitaba su presencia constante, pues Sakura tenía una red de amigos que orbitaban alrededor de su sol, todos ellos dispuestos a entrenar, luchar o simplemente pasar el rato con ella.

La soledad nunca podría reclamarla del todo, no como a él.

Porque muy tarde se dio cuenta de que todo había vuelto a ser como antes del equipo 7, otra vez él no tenía más a nadie, Naruto se había ido y sin Naruto, solo quedaba ella.

Aunque Kakashi fuera su maestro y su tutor, no era lo mismo… quería volver a hacer misiones con los dos, quería pasar el rato en Ichiraku y volver a reírse de ese único buen chiste de cada diez que hacía Naruto y que Sakura le pidiera una cita y ver su graciosa expresión cuando le dijera que no, pero sugeriría entrenar y ella vendría con él y le vería entrenar el resto de la tarde con ojos verdes soñadores, porque a veces Sakura podía ser algo perezosa… pero era otro de los detalles que en el fondo le causaban gracia si venían de ella.

"Tengo amigos y una familia… pero si te vas, sería lo mismo que estar sola."

Las palabras de aquella noche se infiltraron en su mente haciéndole suspirar resignado.

Ella se fue.

Él la había echado.

Sus labios se curvaron en una amarga línea mientras el suspiro formaba una pequeña nube que se disolvió en el aire helado, con un gesto distraído pateó una piedrecilla cubierta por la fina capa de nieve, viéndola rodar y perderse, se inclinó recogiendo otra del suelo para lanzarla hacia la ventana de Sakura, con suerte conseguiría despertarla, ella tenía el sueño muy pesado.

Justo cuando se preparaba para lanzarla, la escuchó, y la piedra rodó de su mano hundiéndose en la nieve en un ruido sordo.

¡No seas tan duro, Neji, me lastimas!

Sus ojos se abrieron de golpe.

Neji.

Miró hacia la ventana, el corazón dándole un vuelco, eran más de las once de la noche.

¿Qué demonios hacía Neji Hyūga en la habitación de Sakura?

El carmín subió rápido a sus mejillas sintiendo una mezcla de furia y algo desconocido, una sensación acida y pesada, más oscura y primitiva, una punzada de celos tan aguda que casi dolió físicamente.

Neji tenía catorce, casi quince, era un año mayor, era un hombre y había notado el atractivo natural de Sakura, claro que lo había hecho, no podía ser tan frío y distante todo el tiempo, ya le parecía sospechoso que se hubieran acercado tan de repente justo cuando Sakura y él…

Había entrado a su habitación bajo el amparo de la noche deseando corromper su pureza.

Sasuke chasqueó la lengua con furia.

-Desgraciado- masculló, la ira fluyendo por sus venas.

Sin pensarlo dos veces, saltó al balcón, la sangre hirviendo y tiró de la puerta de cristal con tanta fuerza que esta vibró en su marco al abrirse de golpe.

- ¡¿Qué mierda le haces a Sakura?!- la pregunta estalló desde su pecho como un rugido, resonando en la habitación.

-¡…!- el grito contenido de Sakura al sobresaltarse casi lo descolocó.

Sus ojos se encontraron con los de Neji cuando este volteó hacia la ventana parpadeando lentamente, la confusión reflejándose en su rostro, estaba casi encima de Sakura, juntos sobre la cama, ambos inclinados y cercanos, demasiado cercanos…

La escena fue un golpe seco en sus entrañas.

Ella había estado riendo.

- ¡N-nada! ¡No es lo que parece! - se adelantó Sakura, saltando de la cama como un gato sorprendido, las manos levantadas en señal de rendición.

- Ah, ¿no? ¡¿Entonces qué hace él en tu habitación a medianoche?! - El tono de Sasuke fue un látigo que golpeó con precisión, su mirada ardía, pasando de Neji a Sakura y de vuelta a Neji, cada vez más convencido de sus malos pensamientos.

- ¡No hables tan fuerte! -le pidió desesperada, agitando las manos para intentar calmarlo- Mis padres están viendo una película en el salón, si nos oyen…

- ¡Como si me importara! - bufó Sasuke, sintiendo su corazón latir con fuerza desbocada- ¿Por qué está aquí? – insistió y señaló al joven Hyuga sin disimular un ápice su rabia.

Neji se quedó en silencio, su expresión imperturbable, aunque una chispa traviesa bailó en sus ojos perla, bajo su máscara de indiferencia, estaba disfrutando de aquello conteniendo la risa pensó en que no había sido mala idea aparecerse por ahí para invitar a Sakura al festival…

¡Oh el festival!

-Cierto, Sakura- llamó Neji ganando la atención de la pelirosa mientras ignoraba olímpicamente la escena de celos de Sasuke, se puso de pie tomando su chaqueta del respaldo de la silla, gesto que consiguió erizar al Uchiha aún más- Hinata-sama me envió para preguntarte si querrías ir al festival de luces con nosotros mañana- subió la cremallera de la chaqueta con tranquilidad.

-Cierto… había olvidado preguntarte por qué estabas aquí a estas horas… -Sakura dejó escapar una risa nerviosa, echando una rápida mirada de reojo a Sasuke, cuyos ojos oscuros seguían clavados como dagas en Neji- Sí, claro, por supuesto…

-En fin- dijo con voz serena, ignorando la furia de Sasuke flotando en el aire- parece que tienen cosas de las que hablar, así que nos vemos mañana- se despidió con una sonrisa ladina y una mirada venenosa dirigida explícitamente al pelinegro quien afiló sus ojos oscuros y letales.

- ¡Sí! ¡Hasta mañana! - respondió Sakura con una sonrisa forzada, agitando la mano como si pudiera borrar la tensión con un simple adiós.

La vergüenza tiñó las mejillas de Sakura de un intenso carmesí en un reproche mudo al Hyuga que la abandonaba a su suerte en aquel momento de tensión.

Neji esbozó una sonrisa leve, la expresión de alguien que acaba de presenciar la escena más entretenida del mes y desapareció en la espesura nocturna.

-¿N-necesit-tabas a-algo?- balbuceó desviando la mirada al suelo y contrayendo los brazos hacia su pecho protectoramente.

Sasuke tomó una profunda inspiración, sus ojos negros pesando sobre ella analíticos, su pijama estaba intacto, su cabello lucía como si hubiese salido hace poco de la ducha, el aroma a cerezo estaba impregnado en el ambiente obligando a su mente a relajarse y entonces reparó en sus ojos levemente enrojecidos en sus comisuras y la tenue hinchazón a penas visible con la luz que se filtraba del exterior, el brillo ausente de sus ojos jade y la expresión tímida casi temerosa, el ambiente se tornó tenso cuando ella retrocedió casi asustada.

Asustada de él.

- ¿Estabas llorando? - su voz se suavizó comenzando a sentirse patético por el escándalo que había armado como un idiota, dio un paso intentando acercarse a ella viéndola retroceder ese mismo paso inconscientemente, con los brazos apretándose contra su cuerpo.

-N-no… ¿Qué haces aquí a estas horas? - inquirió casi temerosa.

-No parecías tan incómoda cuando Neji estaba aquí- refutó, su pensamiento escapó por sus labios sin pensar- ¿Tan pronto… tú…?

¿Dejaste de amarme?

Me olvidaste…

Me reemplazaste...

Apretó los puños mordiéndose la lengua, no tenía ningún derecho…

-No es lo que piensas, solo estábamos hablando, Neji no es esa clase de hombre.

Hombre

Claro… ella veía a Neji como un hombre…

-¿Si no es esa clase de hombre por qué estabas llorando con él aquí? ¿Acaso ahora confías en él? - la pregunta se deslizó de sus labios traicioneros incapaz de contenerse, deseó morderse los labios, arrancarse la lengua, pero su corazón, furioso fue incapaz de contenerse más, avanzó hasta ella tomando sus muñecas, Sakura se estremeció, sus ojos verdes se encontraron con los suyos y la soltó encontrándose de frente con el miedo en ellos.

-Basta… - susurró débilmente en un pobre intento por defenderse, le dolía mucho el corazón, no era una idiota, Sasuke estaba haciendo una escena de celos.

Quizás semanas antes se le habría salido el corazón de la alegría, pero ahora estaba segura de que sus celos no se debían a las razones correctas…

"No quiero estar contigo, pero tampoco quiero que estes con nadie"

No quería entrar en ese circulo vicioso, sus brazos descendieron, Sasuke permaneció congelado en su sitio tan cerca de su rostro que sintió su aliento cálido golpearle la frente, fue el momento exacto en el que se dio cuenta de que Sasuke había crecido, se sintió tan pequeña…

Su corazón latió desbocado dentro de su pecho, cada latido un eco traicionero que reverberaba entre el silencio y la penumbra, se permitió inclinarse solo un poco más, atrapado en la intimidad del momento y aspiró profundamente el perfume que flotaba desde sus cabellos.

Ese aroma... tan infinitamente familiar.

Sus recuerdos lo golpearon sin piedad, tardes de entrenamiento, risas en el viento, su cabeza rosa apoyada en su hombro mientras la brisa fresca les acariciaba, podía verlos aún, sentados bajo la sombra de un árbol, la luz filtrándose entre las hojas mientras observaban los embates de Naruto y Kakashi, en días más tranquilos en donde cada respiración llevaba consigo la promesa de un futuro mejor para él, para ellos… cuando por un momento la venganza ocupó un espacio muy ínfimo de su mente y fue feliz…

-Te extraño, Sakura...- la confesión escapó de sus labios rota, a penas audible, su voz impregnada en la resignación tembló bajo el peso de la aflicción y el anhelo.

El orgullo no pudo detenerlo esta vez, mientras se desarmaba ante ella- ¿Podemos… volver a como éramos antes?

¿Podrías quererme otra vez? Deseó susurrar contra sus cabellos.

Ella cerró los ojos despacio, su postura se relajó bajando por completo la guardia ante él, en silencio, como si eso pudiera contener el torrente que se desbordaba en su interior, una lágrima traidora se deslizó por su mejilla, fría, como la nieve golpeteando contra su ventana.

-Sasuke-kun... -musitó en la oscuridad, su voz cargada del dolor que tanto quería olvidar era una mezcla amarga de esperanza, amor y el peso asfixiante de las heridas aún abiertas, aquellas que él mismo le había infligido y que ahora, con cada palabra, trataba desesperadamente de sanar.

Te extraño

En ese instante, el mundo entero se redujo a ese susurro, a la distancia ínfima entre sus corazones, a todo lo que había quedado por decir... y a lo que nunca podría volver a ser…

-Y-yo… - las palabras se atoraron en su garganta…

Esta vez no…

-Escúchame…- la voz de Sasuke, grave y tenue se filtró en sus oídos como un susurro espectral cuando el ascendió su mano tomando su rostro delicadamente limpiando el rastro de aquella lagrima solitaria, sus labios se entreabrieron y sus ojos brillaron con un leve asombro prendándose en sus ónices que la contemplaban casi anhelantes repletos de pensamientos y promesas que sentía imposibles de pronunciar en voz alta pero que guardaba la esperanza ella pudiera comprender porque ella siempre le había entendido sin necesidad de palabras… sintió su rostro arder reflejando el mismo sonrojo que ella misma poseía encendiendo sus mejillas cada vez más consciente de la cercanía que entremezclaba sus alientos.

¡No hagas eso Sasuke, tú no tienes que estar solo! Ese día me dijiste lo dolorosa que puede ser la soledad...

No tienes que estar solo…

El ofrecimiento resonaba en su mente, sus ojos viajaron hasta los labios entreabiertos de ella y de vuelta a sus ojos jade congelados en el momento, tan cristalinos… si… giró levemente la cabeza inhalando profundamente, sus labios casi se rozaron, entrecerró los ojos robando su aliento.

Yo... ¡Te amo tanto...! no puedo soportarlo... Si tú y yo estuviéramos juntos... seguro que no te arrepentirías.

Los jades se abrieron impresionados, un escalofrío la recorrió y su cuerpo se quedó estático cuando sintió sus labios moviéndose con una necesidad instintiva sobre los de ella, sus manos apretando su cintura como si deseara grabarse las sensaciones en la piel.

Viviríamos felices cada día.

Ella no respondió, él se alejó y sus ojos volvieron a encontrarse buscando en ella el amor que vio una vez, desesperado por encontrar un ínfimo brillo de inocencia, pero sus ojos jade, apagados no reflejaban más que su propio dolor y soledad.

- ¿Es demasiado tarde? - su voz un susurro lastimero en la oscuridad, las manos de Sakura titubearon y vio claramente algo despertar en su interior, el brillo de sus ojos encendiéndose despacio como la débil llama de una vela cuando su cabeza se agitó en una negación.

Deja las declaraciones de amor vacías, las palabras sin acciones no sirven para nada…

Y entonces por fin… comprendió.

Elevando sus manos hasta sus mejillas sus dedos encontraron la piel tibia de su rostro, sus labios encontrándose con los de él, primero en un roce tenue, inseguro, pero cargado de todo el amor que guardaba haciendo vibrar su cuerpo y su alma, los pensamientos coherentes desaparecieron de su mente cuando le sintió mover los labios contra los de ella en una respuesta casi tímida a sus estímulos, un suspiro escapó de su boca invitándole a profundizar el beso, sintió la calidez de su lengua deslizándose sobre su labio inferior provocando sensaciones aún no descubiertas en su cuerpo, se encontraron con un roce húmedo y lento que hizo que ambos jadearan al unísono.

La respiración de Sasuke se volvió errática, cada exhalación un suspiro caliente que le rozaba la piel, haciéndola temblar de pies a cabeza, se separaron tan solo para tomar una bocanada de aire y trastabillando hasta que sus pantorrillas tocaron el borde de la cama cayó de sentón sobre la mullida superficie rozando sus labios entre besos entrecortados, aferrada a su camiseta para no perder el anhelado contacto ambos rodaron por la cama, su lengua cada vez menos tímida acarició la de Sakura con una mezcla de hambre y ternura, explorando cada rincón de su boca como si buscara perderse en ella, Los dedos de Sakura se deslizaron hacia la nuca, entrelazándose en sus mechones azabache tirando suavemente, casi como si estuviera hambriento Sasuke mordisqueo suavemente su labio inferior hasta arrancarle un gemido que resonó entre sus labios unidos.

Pudo entonces entenderlo… la desesperación, la soledad, y también el amor crudo y salvaje que él nunca había aprendido a expresar con palabras, la intensidad de sus besos le robaba el aliento, y cuando sus manos bajaron hasta los hombros de Sasuke, sus uñas se clavaron suavemente en la tela, aferrándose a él como si temiera que pudiera desaparecer.

Finalmente, cuando la necesidad de aire volvió a vencerlos se separaron apenas unos milímetros, sus labios aún entreabiertos y conectados por un hilo de saliva que brilló bajo la tenue luz, sus respiraciones combinadas y erráticas, como si ambos hubieran corrido kilómetros sin detenerse, Sasuke cerró sus ojos oscuros dejando que su cabeza cayera sobre el hombro de Sakura mientras ella deslizaba sus manos por su espalda con tenues caricias que ahora reconocía extrañar.

-Dime que todo está bien…- El susurro de Sasuke en la oscuridad asemejándose más a un lamento, su voz quebrada, vulnerable, cargada de una tristeza tan profunda que se sintió como un cuchillo atravesándole el alma.

Dime que me amas otra vez…

-S-si- y-

Tres suaves toques en la puerta los sobresaltaron, Sakura empujó a Sasuke dentro del armario atropelladamente justo en el momento en el que Mebuki abrió la puerta con expresión preocupada.

-Cariño, escuchamos gritos ¿Fuiste tú? - los perspicaces ojos de la matriarca Haruno se pasearon por la habitación en búsqueda de un intruso.

-Mamá de haber un intruso sabes que podría encargarme de él- rio nerviosamente levantado las mantas de la cama con intención de meterse bajo ellas y fingió un bostezo.

-Podría ser un ninja perverso intentando secuestrarte- protestó a mitad de convertirse en un regaño y entonces suspiró- ya ves lo que le pasó a Sasuke-kun…- masculló preocupada- cuando lo saques del armario deberías invitarle a cenar con nosotros- Sakura enrojeció ocultando una sonrisa culposa y las puertas del armario tambalearon, un brillo suspicaz surgió en los ojos verdes de Mebuki junto a su risa serena- pueden ir a ver la luces después de cenar, también deberías invitar a Kakashi-san- le dio una sonrisa pequeña y deseándoles buenas noches se retiró.

La puerta del armario se deslizó lentamente, revelando la figura tensa y seria de Sasuke con un leve rubor coloreando sus mejillas, probablemente pensando en lo mismo que rondaba la mente de su pelirosa compañera, al cruzar miradas, el calor ascendió aún más por el rostro de Sakura y el granate traicionó su vergüenza, sin poder evitarlo, rozó sus labios con la yema de los dedos tímidamente, aun sintiendo el ardor del beso que había marcado su piel- p-pues… nos descubrieron… ¿ves? Te dije que no gritaras…- desvió la mirada avergonzada hacia otro punto de la habitación.

Sasuke suspiró quitándose la chaqueta y las zapatillas antes de dejarse caer derrotado en la esquina inferior de la cama apoyando su espalda en la pared, justo donde Neji había estado momentos antes, pero prefirió apartar ese pensamiento de inmediato, se deslizó por la cama hasta sentarse a su lado con intención de cubrirle con la manta.

- ¿Te lo dejarás crecer? – preguntó señalando sus ligeramente largos cabellos, con la sola intención de romper con aquel tenso silencio que se había formado entre ellos, sabía que tras lo ocurrido tenían una conversación pendiente, pero estaba demasiado avergonzado y abrumado por las emociones como para indagar en ello.

-N-no lo creo… me acostumbré a llevarlo corto ¿Sabes? Es mucho más cómodo así, para entrenar y también para las misiones y eso… - explicó atropelladamente.

-Entiendo…

-Uhm… y bueno… Sasuke-kun ¿D-de qué querías hablar? - susurró nerviosamente deslizando un mechón de cabello tras su oreja.

-Ah… y-yo, quería preguntarte si… bueno… - de soslayo observó su rostro sonrojado y sus orbes jades brillando tenuemente iluminados por la luz de la mesita- si vas a presentarte a los exámenes chunin el próximo mes- concluyó aclarando su garganta.

-Oh…- Sasuke percibió la decepción deslizarse en aquella exclamación, quizás después de lo ocurrido entre ellos ella esperaba… otro tipo de petición de su parte o quizás… tener otro tipo de relación más allá de su amistad o ser compañeros de equipo… sería lo natural ¿verdad? después de todo él la había besado y le había confesado que la extrañaba eso… debía significar algo.

Vamos… sentía algo por ella, eso hasta el tonto de Naruto lo sabía…

Pero no podía…

Supo que se había equivocado cuando la voz de ella resonó nuevamente, bajita y un tanto solitaria.

-Si, pero… vamos a necesitar reclutar a alguien ¿verdad? ¿ya tienes a alguien en mente?

Porque el amor es un lujo que no podía permitirse…

-No- sus pensamientos divagaron entremezclados con sus erráticas emociones y sin embargo su boca rápidamente se embadurnó en su duro carácter natural- todos nuestros conocidos tienen equipos de tres, excepto el equipo de Asuma, supongo que ya encontrarán a un tercer integrante- soltó a modo de indirecta.

No hasta haber completado su venganza…

-C-cierto… Ino, me pidió unírmeles, supongo que mañana tendré que hablar con ella para retirarme.

No hasta haber llevado justicia a su familia…

- ¿Le dijiste que si? - inquirió fríamente.

¿Dejaría de amarlo?

-Por supuesto, yo, honestamente no pensé que querrías tomar este examen conmigo, pensé que buscarías compañeros que consideraras… más a tu altura…- su sonrisa incómoda delató lo mucho que aún le dolía la manera en la que la había tratado.

O… ¿Lo esperaría?

- ¿Por qué lo haría? Tú eres mi compañera, además… eres un ninja médico ¿no? Y eres la persona más lista de nuestro equipo, obviamente nosotros lo haremos bien incluso sin Naruto, nadie podría reemplazarte- aunque hizo un esfuerzo sobrehumano por elegir las palabras correctas, esta vez el rostro ligeramente ladeado y forzadamente sonriente de Sakura delató que no estaba siendo lo suficientemente amable.

¿Qué es lo que quería escuchar?

-Está bien- asintió- conozco a algunos chicos que podrían estar interesados en tomar el examen con nosotros así que ya preguntaré- le dio una pequeña sonrisa.

¿Chicos?

Inesperadamente ella rio con suavidad el ambiente perdió unas cuantas toneladas de peso cuando sus brillantes ojos verdes le dieron una mirada enigmática extendiéndole una de las almohadas tras ella- ten, es casi la una de la madrugada y Kakashi vive muy lejos si te vas ahora te congelarás- se metió bajo las mantas con un bostezo ligero que consiguió contagiarle y volvió a reír con suavidad- que descanses- canturreó.

•••

Preocupado por la posibilidad de que Sasuke hubiese intentado escapar otra vez, el líder del equipo siete aterrizó en el balcón con la facilidad de un suspiro y notó que las cortinas de la habitación de su pequeña estudiante seguían abiertas.

La escena que encontró tras el cristal le hizo contener el aliento, enternecido.

Bajo la suave penumbra, Sasuke dormía con la serenidad de un niño perdido que por fin había encontrado refugio, su rostro descansaba acurrucado en el pecho de Sakura, el leve vaivén de su respiración sincronizado con el latido constante bajo su oído, ella lo envolvía con ambos brazos de manera protectora, su mejilla estaba enterrada en los revueltos cabellos azabaches y una calma indescriptible bañaba su expresión.

Una fina manta rosa los cubría del frío invierno con la fragilidad del momento suspendida en la quietud de la noche.

-Supongo que… al fin hicieron las paces- murmuró en la oscuridad, dejando que el sentimiento de ternura llenara el silencio antes de dar la vuelta y desaparecer en las sombras.

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Notas de autora:

Las paces y otras cosas Kakashi…

Este capítulo está inspirado en esa escena del final de la pelea entre Naruto y Sasuke en donde el finalmente se da cuenta de que siempre ha tenido un lugar junto a sus amigos y junto a las personas que lo aprecian, pero se sentía solo, incomprendido y reacio al afecto por todas las cosas que le ocurrieron y lo llevaron a hundirse en la oscuridad y el odio, en esta historia exploraremos a ese Sasuke que aun no ha sido consumido por la venganza y que ante sus circunstancias se mantiene fiel a si mismo, y poco a poco irá redescubriéndose, aceptando sus vulnerabilidades como un ser humano, la clasificación de este fic es M porque toca temas un poco fuertes en cuanto a emociones como episodios de ansiedad, habrá batallas duras y eventualmente también lemmon no como en Entre Líneas o en Persuasión, pero lo habrá, en algún punto más adelante en la historia.

¡Gracias por estar aquí una semana más!

Con cariño,

Azulen.