En el prólogo conocimos a nuestro protagonista, un joven que despertó en una playa desconocida para él, aparentemente sin recordar nada. El joven quedó K.O debido al fuerte oleaje que le llevó a parar a la orilla de esa playa. Por suerte una chica llamada Serena logró encontrarlo... ¿Quién será esta jovencita?

CAPÍTULO 1- PODERES

Pueblo Boceto 11:00 AM

Narra Serena:

No podía quitar ojo de la intensa batalla que estaba viviendo ahora mismo, los choques entre los movimientos retumbaban por el todo el estadio junto a los gritos de todo el público. La gente vitoreaba con todas sus fuerzas animando al guerrero de Kalos, a la joven promesa y el ídolo de los más pequeños que se están iniciando en este mundillo.

-¡UN NUEVO CHOQUE ENTRE DOS POTENTES GARRA DRAGÓN! ¡QUERIDO PÚBLICO, ESTAMOS ASISTIENDO A UN DUELO DE AUTÉNTICOS TITANES!-

Las palabras del comentarista solo hicieron aumentar aún más la emoción y la adrenalina de todos los habitantes de Kalos que asistieron a este evento de campeones regionales. Las gradas del estadio Luminalia parecía que se iban a caer de un momento a otro.

Mi cuerpo sudaba ligeramente y mi corazón latía a cierta velocidad, en mis más profundos pensamientos deseaba estar ahí combatiendo, deseaba ser la que recibiera esos ánimos y gritos de admiración. Pero a la vez sentía miedo y angustia,

Porque en el fondo de mi ser... Sabía que era imposible... Ese deseo nunca pudo ser una realidad...

Todas esas voces que oía a mí alrededor, todas estas personas...

Fueron las que se encargaron de destruirme...

-¡Increíble! ¡La potente energía desprendida por el poder de estos dos guerreros está provocando temblores en el estadio!-

La voz del comentarista me sacó de mis pensamientos. Pero al contrario de la emoción que sentía la gente, yo empecé a sentir miedo, estos temblores no eran por la batalla...

Nadie del público lo notaba, pero yo tenía un ligero presentimiento, y no era precisamente muy agradable.

Los temblores fueron en aumento, provocando el silencio en el estadio lentamente, los gritos y aplausos se fueron convirtiendo en murmullos y en pequeños gritos de pánico.

Incluso los dos luchadores dejaron de lanzarse ataques y se miraron preocupados. Ellos también habían salido de la atmósfera de la batalla y se estaban percatando de la situación.

Los temblores aumentaron mucho más, trozos del techo del estadio empezaban a desmoronarse... Y justo cuando el comentarista iba a dar la voz de alarma para evacuar...

-¡AAAAAHHHHH!- Una explosión tuvo lugar en la grada donde me encontraba y en gran parte del estadio...

~~~~~~~~~~~~~~~~~

Abrí los ojos de par en par mientras jadeaba respirando fuertemente y el corazón me iba a mil por hora.

No estaba ni en el estadio, ni en la grada. Simplemente estaba en mi habitación de Pueblo Boceto.

-Maldita sea... Otra vez ese maldito sueño...-

Del susto había pegado tal salto que acabé sentada en mi cama. Me volví a estirar acostada mientras me llevaba la mano al pecho intentando relajarme. Estos sueños habían sido muy comunes en las últimas semanas por alguna razón. La ansiedad que sentía ahora mismo era insoportable.

-Fue hace tres años, pero sigue apareciendo en mis sueños. No hay manera de que se vayan...- Suspiré con pesadez mientras cerraba los ojos. Aquel suceso, a pesar de haber sido un sueño, fue muy real.

Aquella batalla tan intensa, los temblores, la explosión... yo estuve en el estadio aquel día. Y aunque si es cierto que la explosión no alcanzó la grada en la que me encontraba, en mis sueños es todo lo contrario.

A pesar de que yo salí ilesa. Parece que los recuerdos de ver a tanta gente sufrir aquel día por perder a sus seres queridos me dejaron muy marcada... Aquellos gritos de desesperación me llegaban al corazón, el cuál ya estaba bastante lastimado de antes...

-¡Serenaaaaa! ¿Estás despierta? ¡Ya son horas!- La voz que más odiaba por las mañanas retumbó por toda la casa. Miré el reloj de mi habitación y suspiré sabiendo que no tenía excusa.

-¡Ya voooyyy, mamá! ¡No hace falta que grites!-

Me levanté de la cama con toda la pereza del mundo, me sentía cansada a pesar de haber dormido bastantes horas. Mi cara reflejada en el espejo de mi habitación era un drama, el cansancio era bastante notorio. Esos sueños últimamente eran muy comunes y no dejaban de atormentarme por las noches.

Me despertaban a media noche, por la mañana temprano, a medio día... Da igual el momento, el mes o la estación del año. Los recuerdos de todo aquello no parecían querer abandonarme. Eran como un pegamento que no podía quitármelo por mucho que lo quisiera, provocándome un estrés que solo iba en aumento.

-¿Algún día podré dejar atrás todo...?-

Suspiré profundamente y bajé al comedor a desayunar.

-Últimamente no haces sino dormir hasta tarde, son las once de la mañana, Serena- Primer sermón del día, mi madre limpiaba los platos de la cena de anoche y no dudó en lanzar la primera bala del cargador.

-Lo sé mamá, me acuesto muy tarde por las noches...- Me senté en la mesa a degustar el desayuno sin muchas ganas, mi madre me miraba de reojo fijándose en cada detalle. Ella sabía perfectamente que no estaba siendo sincera.

-¿Segura? En condiciones normal te creería pero como no me cuentas nada nunca...- Segunda bala disparada, yo solo me límite a darle un mordisco a mi tostada.

-Que fría...- La tostada no solo no estaba caliente, sino además poco crujiente.

-Si alguien se despertara a su hora podría desayunar unas tostadas en condiciones- Tercera bala, suspiré sabiendo que era inútil contraatacar. Por mucho que me moleste mi madre tiene toda la razón.

Ella terminó de limpiar los cubiertos y se sentó en la mesa delante de mi con los brazos cruzados.

-Serena, tienes 18 años. Acabaste el instituto hace un año y no te veo con ilusión de nada. No quieres seguir con tus estudios ni tampoco quieres buscar trabajo- Apreté un poco la tostada en mi mano, mi futuro no era un tema agradable para mí.

-Me lo quiero tomar con calma, mamá. Sabes bien que no quiero tomar una decisión que luego me arrepienta...- Tras esa frase, bebí ligeramente del café con leche el cuál también estaba más frío que un Rayo Hielo. Lo malo es que si abría la boca posiblemente no tendría el desayuno puesto en la mesa mañana. No me quedaba de otra que recalentarlo en el microondas.

-Sabes que te puedo conseguir muy buenos entrenadores para...- No dejé acabar a mi madre, esta conversación ya la habíamos tenido muchas veces.

-Mamá ya te he dicho mil veces que eso no es lo quiero. No lo repetiré otra vez-

Mi madre se levantó mientras suspiraba, podía notar su preocupación. Yo de verdad entiendo que ella insista en que siga sus pasos como atleta. Pero las carreras y maratones es algo que nunca me ha terminado de gustar.

Esta conversación por desgracia, la teníamos muy seguida, últimamente había demasiado tensión entre nosotras. Pero por mucho que ella insista, aún me siento incapaz de tomar una decisión sobre mi futuro, odio que insista en recordarme que soy incapaz de olvidarme del pasado, a pesar de que sea cierto...

-En fin, esta mañana llegó una carta. Es de tu amiga Aria, imagino que quieres echarle un ojo- Mi madre se acercó al armario para sacar una carta.

-¿De Aria?- Pregunté extrañada. Ella no solía enviarme cartas sin avisarme antes.

Tomé la carta que me entregó mi madre, tenía un sello de un corazón rosa así que definitivamente era de mi querida amiga.

Para Serena:

Amiga mía, hace tiempo que no nos vemos y tenemos que ponernos al día, te he echado mucho de menos. He conseguido hacer un hueco en mi agenda, ¡Mis representantes por fin me dejan un respiro! Te espero en la plaza principal de Ciudad Novarte a las 13:00 para almorzar. Tengo una propuesta para ti y es necesario que nos veamos en persona para hablar de ello. Créeme, no te arrepentirás.

Firmado: Aria.

Guardé de nuevo la carta tras leer su contenido el cuál me dejó muy pensativa. Conocía muy bien a mi vieja amiga y me podía hacer una idea de su propuesta...

-¿Cuánto tiempo hace que no os veis? ¿Un año? ¿O más?- Mi madre cuestionó intrigada- Deberías ir a verla, sabes perfectamente lo ocupada que está esa chica siempre. Que haya hecho un hueco solo para verte dice mucho de lo que te aprecia todavía-

Suspiré mientras abría el microondas de nuevo para poder comer al fin algo digno. Aria hace mucho tiempo fue mi mayor apoyo, somos amigas desde que éramos muy pequeñas.

-Supongo que no me queda otro remedio que ir, estaría feo decirle que no-

-¿Sabes? El presidente salió en un meeting hace dos días explicando un nuevo proyecto. No le presté mucha atención pero parece que va en serio con ello- Mi madre se levantó de la mesa para seguir con sus tareas de la casa, no sin antes informarme de ese detalle.

-¿Proyecto? ¿A qué te refieres?- Creo que debería cambiar el hecho de estar tan alejada de las ultimas noticias y del mundo exterior. No sabía a qué se refería mi madre exactamente, y que tenía que ver Aria con ello.

-Será mejor que sea la propia Aria quién te lo explique. Conociéndola, seguro que te llama para eso...- Mi madre me miró fijamente con semblante serio- Ya sabes que decirle, no quiero que hagas ninguna tontería, Serena-

Asentí sin decir nada más ante esa última advertencia de mi madre. No sabía a qué se refería exactamente pero no era la primera vez que le decía "No" a mi vieja amiga, siempre me sorprendió la paciencia y la insistencia que le caracterizaban.

Acabé de desayunar y subí hasta mi habitación para prepararme. Tomé una pequeña ducha y arreglé mi cara lo mejor que pude, fijándome bien, parecía digna de aquella serie de zombies tan popular de Netflix. Elegí un atuendo casual con una falda roja, una blusa y medias negras y para acabar el sombrero rosa que más odiaba mi madre. Era ley que el sombrero que menos le gustaba a ella era el que mejor conjuntaba. Tendré muchas cosas de ella, al final soy su hija, pero el gusto por la moda no es una de ellas.

Por alguna razón sentí que tenía que salir un poco más arreglada hoy, tenía un presentimiento extraño, no sentía que era ni malo ni bueno, no sabía que era exactamente...

Arreglé mi pelo y mi cara un poco más, hasta que finalmente estaba lista. Abrí mi cajón de mi mesilla al lado de la cama y tomé mi celular y mi más preciado tesoro. Era una pequeña piedrecita con un grabado peculiar.

-Siempre me das inspiración para tomar decisiones y creo que hoy me vas a hacer falta...- Miré mi Reliquia de Piedra decidida y la guardé en mi bolso. Pero antes de cerrar el cajón me fijé en algo más...

Había otra piedra, un poco más grande que mi reliquia. Pero al contrario, esa no era un tesoro para mí...

-A veces creo que tú eres la culpable de no dejarme dormir en paz por las noches...- Bajé la mirada tristemente, esta piedra también tenía un grabado, un pequeño rayo amarillo.

Tenía ganas de tirarla al mar y acabar con todo de una vez. Alguna vez lo intenté pero me era imposible, al final esta piedra tiene todos mis recuerdos en su interior. Recuerdos que preferiría no conservar, esta piedra cargaba con demasiados cosas...

Decidí tomarla también, a lo mejor si la llevaba conmigo por un tiempo dejaba de incordiarme por las noches. Soy una persona que se guía mucho por sus presentimientos y algo me decía que hoy tenía que llevar todo conmigo.

Me despedí de mi madre y salí rumbo a Ciudad Novarte. Eran las 12:00, el camino desde Pueblo Boceto no era muy largo, creo que podré llegar con tiempo.

La vida en Pueblo Boceto es tranquila y relajada, es lo que buscaba mi madre cuando nos mudamos aquí hace casi tres años, buscando escapar de todo. Ella podría llevar una vida tranquila de jubilada de las carreras y yo podía seguir con mis estudios en el Instituto Novarte, todos los vecinos siempre nos trataron con mucha amabilidad, era un lugar idóneo para buscar paz alejado de la alta sociedad.

El aire era completamente puro, alejado de todas las contaminaciones de las grandes ciudades. Decidí tomar el camino de la playa, siempre me gustaba sentir el olor del mar por el día, era refrescante y me aclaraba muchas ideas.

Hoy sábado no se veía casi nadie por las calles, era un pueblo habitado mayoritariamente por personas mayores y estos días los aprovechaban para descansar.

La playa estaba vacía, así que aproveché para dar un paseo por ella, tenía tiempo aún.

-Otro día más, sigo sin poder quitarme esos recuerdos... Siguen intactos como hace años...-

Siempre que venía a la playa era porque había tenido una pesadilla como la de anoche, desde que nos mudamos aquí este sitio era de los pocos en los que conseguía alejarme de todo.

Caminé cerca de la orilla pensando en lo complicado que habían sido los últimos meses, esos recuerdos y mis miedos no consiguen alejarse por mucho que lo intente. Por suerte estas vistas siempre conseguían relajarme, a lo lejos en el horizonte, el sol iluminaba todo con un brillo cálido y agradable.

-Es hermoso...- Mis pies casi rozaban el agua del mar. Mis ojos brillaban al ver esta fantástica vista, Pueblo Boceto era popular por tener unas de las mejores vistas de toda la región, y eran las que me daban paz en mis días más duros.

-Siempre acabo viniendo a este lugar cuando me siento abatida. Pero una vez aquí, me siento bien. Venir aquí me anima, me reconforta...-

Esta playa y estos momentos eran los únicos en los que mi corazón se sentía cien por cien tranquilo. De los pocos lugares donde me sentía segura para tomar cualquier decisión.

Decidí caminar un poco más por la playa, pero en ese momento...

-Eh...¿¡Qué es eso!?- Mi vista no me fallaba, a lo lejos había una persona tirada en la orilla sin moverse- ¡Aaaahh! ¡Alguien se ha desmayado!-

Me acerqué corriendo muy preocupada para socorrer a esa persona. Cuando llegué me agaché y pude observarlo mejor.

Era un chico de pelo azabache y de tez un poco morena, pero lo más curioso eran las z en sus mejillas. Parecía completamente desmayado, por mí cabeza pasó por lo peor, pero tenía que comprobarlo primero.

-¡Oye! ¡Despierta, vamos!- Empecé a mover su cuerpo de forma brusca desesperada para que reaccionara, tras unos segundos vi que empezó a gesticular con su rostro, algo que me alivió bastante.

Una vez recuperó la consciencia empezó a toser de forma repetida y con mucha insistencia, parece que había tragado mucha agua, ¿Se habrá ahogado? No me sonaba su cara, no parecía de por aquí, y no había nadie más cerca en la playa.

-Tranquilo, poco a poco... -Esperé a que dejara de toser y lo ayudé a reincorporarse hasta sentarlo sobre la arena.

Empezó a abrir sus ojos lentamente y se fijó en mi. Nuestras miradas se cruzaron por unos segundos y juro por Arceus que en este momento sentí el tiempo pararse, una sensación extraña recorrió todo mi cuerpo y sentí mi corazón dar un vuelco... ¿Qué rayos?

-¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien?- Decidí preguntarle para olvidarme de esa sensación extraña.

-¿Dónde...? ¿Dónde estoy?- Miró a su alrededor y noté que le costaba mucho enfocar su vista aún, parecía muy desconcertado todavía. Usó uno de sus brazos para cubrirse del sol por unos segundos, parece que no le agradaba esa sensación y le molestaba la luz.

-Menos mal que estás bien. Te encontré desmayado, estaba muy preocupada...- Por un momento llegué a imaginarme lo peor, no sé qué habría hecho en ese caso, me habría dado un ataque de nervios.

-¿Qué ha ocurrido? No recuerdo nada...- Al parecer todavía estaba en shock, no sé que le habrá pasado para acabar así.

-Te habrás dado un golpe muy fuerte. Yo soy Serena, ¡Encantada!- Decidí presentarme dedicándole una sonrisa, él se fijó mejor en mi y me miró fijamente, se ve que ya podía enfocar mejor su vista y estaba recuperando sus sentidos.

-¿En qué lugar estamos, Serena?- Parece que no era de aquí, esta playa era de las más conocidas en toda la región.

-Estas en Pueblo Boceto, ¿No recuerdas nada?- El chico frunció el ceño y se llevó la mano a la cabeza como si estuviera intentando recordar algo, pero creo que no funcionó.

-Solo recuerdo mi nombre...- Dijo bajando la mirada tristemente. Me dio un poco de pena, pero se me hacía muy extraño.

-¿No me estarás gastando una broma, no? Es muy raro...- El chico parecía sincero, pero yo no es que sea la más valiente de todas, le miré un poco asustada.

-¡No, no, en serio! ¡Me llamo Ash! ¡Ash Ketchum! ¡Solo recuerdo eso!- Me fijé en su mirada y vi cierto toque de desesperación y hasta un poco de súplica. Ahí confirmé mis sospechas, el chico estaba siendo completamente sincero, al parecer tenia una amnesia extraña y yo era su única salvación ahora mismo. Más de uno en esta situación lo tomaría por loco, pero había algo en él que me decía que le creyera.

-Esta bien, Ash. Te creo...- El chico suspiró aliviado al oír eso. Tras eso, pensé en una solución rápida para él- En Ciudad Novarte hay un centro hospi...-

No pude acabar ya que no muy lejos oímos un grito de auxilio. Nos fijamos en una de las casas cercana a la playa y vimos como un joven encapuchado salía de la casa corriendo con una bolsa en sus manos. ¿Acaso...?

El chico corría a mucha velocidad dejando una estela blanca, eso activó todos mis sentidos y en especial mis nervios. Ash y yo vimos como se metía en una cueva cercana a la playa.

-¡Maldita sea! ¿¡Dónde se ha metido!? ¡Vuelve aquí maldito ladrón!- Una señora se asomó por la ventana de la casa y gritó indignada.

-¿Qué ha pasado...?- Ash preguntaba incrédulo, creo que aún le costaba asimilar lo que ocurría a su alrededor.

-La conozco, es amiga de mi madre. Lleva un pequeño negocio aquí en el pueblo. Parece que le han robado los ahorros...- Tragué saliva asimilando la situación, habíamos visto perfectamente donde se había escondido el ladrón y mis nervios empezaban a aumentar. Pero...

-¿Un robo? ¡Entonces hay que detenerle!- Ash se levantó sin previo aviso y empezó a correr hacia la cueva de la playa. ¿¡Acaso estaba loco!? ¿¡Iba a meterse en una situación así después de desmayarse por quién sabe cuánto tiempo!?

-¿¡Qué!? ¡Ash, espera!- Empecé a seguirlo preocupada mientras mis nervios se disparaban, Ash no estaba en condiciones de hacer ninguna locura, pero parecía completamente decidido en ayudar a la señora ¿Qué le pasaba?

La cueva nos quedaba al lado, y Ash no tardó en adentrarse en ella. Yo sabía perfectamente que la cueva no tenía salida, pero era un escondite perfecto por su oscuridad. Meternos aquí no era buena idea...

-¡Ash, por favor! ¡Espera!- Logré alcanzarle justo cuando se había detenido, lo malo es que ya no estábamos solos...

-¡Eh! ¿¡Qué hacéis aquí!? ¡Largo! ¡No se os ha perdido nada!- El ladrón se dio cuenta de nuestra presencia, parece que estaba haciendo recuento del dinero que había robado.

Intenté hablar pero mis labios no respondieron, mi cobardía atacaba de nuevo. Me avergonzaba no poder hacer nada en estas situaciones pero la mirada de ese joven me decía todo lo que tenía que saber, y me impedían hacer nada.

Sus pupilas y las puntas de su pelo tenían un color inusual... Uno que conocía muy bien...

-¡Ese dinero no es tuyo! ¡Devuélvelo inmediatamente!- Ash se acercó a él a confrontarlo pero recibió un puñetazo en la mejilla que lo dejó tirado en el suelo.

-¡Ash!- Grité preocupada, el golpe había sido fuerte y eso que ni siquiera fue un movimiento. ¿Acaso Ash no tenía nada de miedo? ¿No sabía que este chico está transformado?

-¡Por ultima vez, LARGO DE AQUÍ! ¡Si te vuelves a acercar no tendré más remedio que hacerlo por las malas!- Las pupilas del joven brillaron de un color morado intenso y en su mano derecho se empezó a formar una bola de energía del mismo color. Era una Bola Sombra...

Apreté los puños queriendo actuar para solucionar la situación. Sabía perfectamente que este joven no atendería a razones, la única manera era combatir o huir.

Mi mano empezó a moverse hacia mi bolso para sacar mi piedra poder, pero se detuvo al instante. ¿No soy capaz de usarla ni siquiera en una situación urgente como esta? ¿Mis miedos e inseguridades han llegado a este nivel? Solo bajé la mirada y me quedé estática e impotente mientras mis ojos se humedecían poco a poco...

Narra Ash:

Después de recibir el puñetazo empecé a sentir un mareo, mi mirada se dilataba poco a poco hasta que vi todo negro, y algo apareció en mi mente.

¡Rápido, Ash! ¡Acércate con Ataque Rápido y usa Bola Voltio!

Volví a la normalidad, mi mente recobró el sentido y mis ojos veían nuevamente a ese ladrón. Dos palabras que sabían a gloria para mi ya que era lo primero que parecía lograr recordar. Esas dos palabras azotaban mis pensamientos ahora mismo... Ataque Rápido... Y Bola Voltio...

¡CLARO! ¡ESO ES!

Llevé mi mano izquierda al bolsillo de mis pantalones mientras rezaba para que siguiera ahí. Tuve suerte ya que cuando retiré la mano tenía sobre ella una piedra con un rayo amarillo grabado, era mi piedra poder. De inmediato la alcé hacia arriba y empezó a lanzar unos rayos hacia mi.

-¿¡Pero qué...!? ¿¡Tienes una piedra poder!? ¡Imposible, me dijeron que en este pueblo no habían usuarios con poderes!- El ladrón cambió su gesto completamente a uno de asombro.

La transformación comenzó, sentía que mis poderes eléctricos rodeaban todo mi ser. Hacía tiempo que no los usaba y me era extraño, pero toda esa sensación de conmoción al despertar en la playa había desaparecido, ahora me sentía fuerte y como nuevo.

Sentía las chispas desprenderse de mi cuerpo, mis ojos se habían vuelto de color amarillo al igual que las puntas de mi pelo. Mis dos pupilas se clavaron sobre mi objetivo y noté que él pegó un sobresalto.

-Ash...- Escuché un susurro, era Serena, me miraba impresionaba. Yo le dediqué una sonrisa tranquilizadora y me dispuse a acabar con esto.

-¡BOLA SOMBRA!- El sujeto dio un salto hacia atrás y lanzó la bola de energía hacia mi de forma desesperada.

-¡ATAQUE RÁPIDO!- Esquivé la Bola Sombra a gran velocidad dando un salto por encima de la bola, dejando al ladrón completamente anonadado. Me aproximé a él a gran velocidad hasta colocarme delante mientras empezaba a cargar un movimiento en mi mano derecha.

-¡CORTE!- Lo mandé a volar contra una de las paredes asentándole un navajazo en el abdomen. El chico gritó de dolor, el golpe fue tan fuerte que no podía levantarse.

-¡Robar a los demás no está bien! ¡RAYO!- Salté otra vez y empecé a rodear mi cuerpo de chispas y un aura amarilla, que se transformaron en un trueno de gran potencia que lancé hacia el sujeto. El ataque golpeó de lleno creando una pequeña cortina de humo. Al disiparse, el chico estaba en el suelo completamente K.O, el aura morada que lo rodeaba iba desapareciendo lentamente, lo había derrotado.

Sonreí satisfecho, me había cobrado una buena venganza por ese puñetazo de antes tan gratuito. Solté un suspiro y sentí mis poderes desaparecer. Una ligera sensación de adrenalina recorría mi cuerpo, ¿Acaso estaba acostumbrado a hacer esto? No lo sé pero ahora mismo me sentía reconfortado. Guardé mi piedra poder de nuevo y me giré hacia Serena. Su expresión me provocó cierta gracia, parece que acababa de ver un fantasma o algo parecido.

-Ash... Tú... Lo has...- La pelimiel intentó gesticular palabras de forma nerviosa- Lo has derrotado como si nada...-

-Cuando recibí el puñetazo tuve un mareo y recordé mis poderes, je, je...- Me rasqué la nariz por instinto y le miré con una gotita azul sobre mi. Ella se fijó en mi por última vez con cierto brillo en sus ojos, parecía admirada... ¿Por qué sería?

Narra Serena:

-¡Gracias, por Arceus! ¡Habéis salvado mi negocio!-

La señora de la casa nos agradecía a mí y a Ash casi en lágrimas. Él y yo le decíamos que no se preocupara, se nota que la pobrecita había sufrido mucho durante el robo. El ladrón fue arrestado por el guarda del pueblo, el cuál se encargó de trasladarlo a la comisaría de Ciudad Novarte. Ash y yo nos encargamos de informar de todo.

-Serena, me encargaré personalmente de agradecerle a tu madre- La señora me tomó de las manos y me miró con profundo agradecimiento.

-No hace falta de verdad, además a quien debe agradecerle es a Ash, fue quién derrotó a ese maleante- La señora se fijó en Ash, el cuál se rascaba la cabeza nervioso.

-Jovencito, gracias de corazón. ¿De dónde eres? No me suena haberte visto por aquí... Además tienes un aspecto terrible, ¿Qué te ocurrió?- Ash bajó la mirada tristemente, el peliazabache aún estaba bastante empapado y un poco lleno de arena.

Parece que le daba un poco de pena explicar su situación, así que me ofrecí a comentarle todo a la señora no sin antes pedirle permiso a Ash. Ella tras escuchar, se ofreció de inmediato a llevarle en su vehículo al Centro Hospitalario de Ciudad Novarte.

-No quiero molestar, no hace falta...- Ash negaba con las manos apenado, me pareció bastante tierno como no quería ser una molestia a pesar de su situación. Muchos estarían desesperados.

-Es lo mínimo que puedo hacer por ti jovencito, has salvado todos mis ahorros del último mes- Ash no le quedó más remedio que aceptar la buena voluntad de la señora, ella se dispuso a buscar las llaves de su auto.

En ese momento algo hizo click en mi cabeza y recordé...

-¡Ay no! ¡Las 12:45! ¡Voy a llegar tarde!- Exclamé preocupada asustando un poco a Ash, le expliqué la situación a mi vecina y ella aceptó encantada a llevarme en su auto también. Sonaba desesperado pero no quería llegar tarde a mi encuentro con Aria. Así, los tres partimos hacia la ciudad.

El camino no era muy largo, pero tenía algo de tiempo para saciar un poco mi curiosidad con el acompañante que tenía en los asientos traseros del auto...

¿Quién era realmente este chico? ¿Por qué ayudó con el robo sin dudar ni un instante? ¿Cómo lanzó sus ataques con tanta habilidad aún sin recordar nada...?

¿Quién eres Ash?

Continuará...

Ash ha llegado a una región desconocida para él sin recordar nada más que su nombre, conociendo a su rescatadora, el manojo de nervios llamado Serena. Su pequeño enfrentamiento contra ese ladrón sirvió para que recordara sus poderes eléctricos, los cuales parece que domina con bastante facilidad, al menos para Serena... Por otro lado, nuestra protagonista pelimiel parece muy atormentada por sus inseguridades y pesadillas. ¿Su encuentro con Aria la ayudará? ¿O será otra persona quién logre animarla? ¿Ash conseguirá recordar más cosas?

Lo descubriremos en próximos capítulos...

Prox.Cap: CAPÍTULO 2- PROPUESTAS