Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

La confesión no exculpa el pecado.

Al día siguiente Bulma se levantó con una enrome sonrisa en sus labios. Estaba tan feliz que no cabía en sí de gusto y se continuó felicitando por haber conseguido su meta mientras se preparaba para empezar su día. Por fin era la novia de más ni menos que de Vegeta, y aunque aún no estaba segura de si él tenía sentimientos de amor por ella, no le importaba por ahora. Eran una pareja y eso era todo lo que necesitaba por el momento, segura de que ello le ayudaría a cambiarlo y conseguir que se quedara en la Tierra con ella para siempre.

Camino a desayunar, se preguntaba si sería buena idea invitarlo a salir o quizás pasar un rato viendo una película en casa, pero enseguida recordó que seguramente a Vegeta no le gustaría aquello, por lo que simplemente pensó que sería mejor consultarle cuando saliera de la nave y averiguar si tenía planes para después de la cena. Pero, para variar, el príncipe se enclaustró nuevamente en la nave o por lo menos eso le pareció, ya que no se lo encontró en todo el día, y vez que se asomaba al jardín delantero, la nave estaba encendida, lo que la desanimó en parte, pero aun así, no quiso ir a molestarlo, ya que recordaba que esa era una de sus condiciones. Así que se vio obligada a simplemente armarse de paciencia y esperar a que el príncipe decidiera acercarse a ella nuevamente.

...

Pasaron cerca de quince días y Bulma ya se había hartado de la actitud de Vegeta. Para peor, se enteró de que era totalmente a propósito, porque su madre le comentó que el saiyajin desayunaba muy temprano y que cenaba muy entrada la noche, haciendo hincapié en que se le veía de muy buen humor, cosa que puso de malas a la peli turquesa.

-¡Ese idiota! - exclamó, poniéndose de pie y golpeando la mesa, haciendo saltar todas las cosas que habían sobre ésta. Su madre la miró preocupada – Bulma, querida… ¿Te molesta acaso que Vegeta esté de buen humor?

-¡Sí! Me molesta que esté de buen humor mientras yo me siento miserable… -se explicó, mientras volvía a tomar asiento. Bunny le preguntó enseguida – Pero, hija… ¿Por qué te sientes así? Si hace casi nada parecías tan feliz y llena de vida que pensé que habías conseguido novio nuevo…

Bulma la miró con cara de loca un segundo y enseguida le dijo - ¡¿Cómo puedes pensar eso?! Si estaba feliz era porque las cosas me estaban saliendo muy bien y ahora… Uyy, ¡Que rabia! - terminó mordiendo con furia una tostada.

Bunny solo la miró preocupada un segundo porque al siguiente le sonrió y le dijo – Hija, si comes enojada vas a engordar…

- ¡No me importa! - exclamó dando otra gran mascada. Luego de masticar y pasar la bola de pan con un poco de café, porque casi se ahoga, preguntó – Mamá ¿Has visto a papá?

-Creo que está en los laboratorios… Pero no tarda en subir a desayunar. Ha estado muy ocupado…

Bulma se puso de pie y comentó - Mejor yo también iré a hacer algo útil o terminaré desquiciándome por culpa de ese bruto de Vegeta - y diciendo esto salió, llevándose con ella una tostada y lo que le quedaba de café, dejando a su madre sola, la que de inmediato se sonrió y siguió con sus quehaceres.

...

Era muy tarde y Bulma estaba en su balcón fumando, como era su costumbre. De a momentos se asomaba un poco más para poder ver hacia la nave, comprobando que ésta aun estaba en funcionamiento, lo que la descomponía emocionalmente"¿De qué me sirve ser su novia si ni siquiera parece extrañarme? Solo a mí se me ocurre hacerme novia de un saiyajin maníaco… Bueno, sabía perfectamente lo que hacía, pero nunca pensé que este canalla me haría esto"Miró una última vez hacia la nave y exclamó - ¡Si para mañana no sale de esa estúpida nave más le vale que se haga a la idea de que esto se acabó! – enseguida apagó el cigarrillo de mala manera en una de las macetas, mientras seguía mascullando insultos. Luego bostezó e iba a ingresar a su cuarto para ir a descansar cuando una brisa muy cálida rozó su espalda. Extrañada se volteó y fue entonces cuando la sorprendieron con un brusco beso en sus labios, el que fue como un golpe que la hizo perder el equilibrio, pero por suerte para ella fue sostenida por uno de sus brazos, evitándole el golpe contra el ventanal. Ella levantó la vista enseguida y gritó, enderezándose - ¡Maldito bruto! ¿No ves que casi me golpeo contra la ventana? – Vegeta se sonrió y le dijo, con toda calma - No tengo la culpa de que seas tan débil y no puedas soportar mi sorprendente poder.

Bulma lo miró desencajada - ¿Qué? ¡¿Me estás culpando a mí por casi matarme?!

Vegeta la soltó para cruzarse de brazos y decirle con molestia fingida - ¿Ni siquiera porque vengo a hacerte una visita puedes agradecerme? – Bulma lo miró enojada un momento, y enseguida le respondió, un poco más calmada – Bien, no voy a discutir por eso ahora… Pero deberás prometerme que tendrás más cuidado para la próxima vez… Recuerda que soy una criatura frágil y que no poseo la fuerza bruta de ustedes los saiyajin...

El alzó una de sus cejas – Hmn ¿estás tratando de decirme que debo hacer? – Bulma se corrigió – No es lo que debas hacer, sino que cómo debes hacerlo… - Vegeta lo pensó un momento – ¡Qué fastidiosa eres! Pero está bien – cerró sus ojos un momento, concentrándose en bajar su ki y luego de unos segundos la miró nuevamente – Acabo de descender mi poder a nada ¿Conforme? - preguntó, para enseguida acercarse a ella con claras intenciones de besarla, pero Bulma lo rehuyó - ¡¿Ahora qué?! – preguntó, entre confundido y molesto. Ella de inmediato le respondió, usando sus dedos como pinzas para en su nariz – No voy a besarte hasta que te hayas ido a dar un baño…

-¡Tsk! – hizo, para enseguida decirle – De saber que te pondrías tan odiosa, me hubiese ahorrado el mal rato y…

-¿Qué? ¿Qué hubieras hecho, Vegeta?… - lo encaró ella, furiosa, pues aun estaba muy molesta por dejarla sola tantos días. Vegeta la miró algo sorprendido, porque estaba seguro de que el ki de la muchacha se había elevado bastante dentro de sus posibilidades, pero enseguida lo pensó mejor y terminó su frase – ¡Hmp! Iba a decir que me hubiese ido a duchar antes…

Ella se sonrió y le dijo - ¡Qué bueno que ya nos estemos entendiendo! – lo tomó por un brazo y lo condujo hacia el borde del balcón que daba con el del cuarto del saiyajin y le dijo – Te espero aquí – terminó dándole un empujoncito. El hombre obedeció a regañadientes y regresó a los pocos minutos, vestido con ropa holgada. La científica le sonrió y le hizo un gesto con su dedo índice para que se acercara, a lo que él respondió sonrojándose un poco. Se sentía algo torpe, porque realmente no sabía cómo actuar en esa situación, y aunque eso le produjera cierto escozor, decidió aceptar y levitó hasta donde estaba ella - ¿y bien? – preguntó algo incómodo al descender junto a ella, agregando - ¿Qué se supone que debo hacer? – Bulma se sonrió y se le colgó al cuello diciéndole – Solo bésame, Vegeta…

Él aceptó gustoso, pero justo cuando iba a unir sus labios con los de la mujer, ésta nuevamente lo detuvo y le dijo, retirándose un poco - ¿Por qué te encerraste a entrenar tantos días? ¿Qué acaso se te olvido que tenías novia? - Vegeta frunció molesto y le dijo – Si te respondo seguramente ya no querrás besarme, así que déjate de idioteces y aprovecha que aun estoy de buen humor – ella lo miró seria – Es que no me parece justo, Vegeta. Se supone que deberías poder confiar en mí, además, te recuerdo que… - él se hartó y le dijo, interrumpiéndola - ¿Vas a dejar que te besé de una maldita vez o qué?

Bulma lo miró enojada - ¡Está bien! Pero después tendrás que decírmelo… - terminó cambiando su actitud, cerrándole un ojo coqueta, para enseguida besarlo. Vegeta respondió al contacto, mientras le decía contra los labios - Eres una maldita chismosa, mujer…"Si le digo que no salí solo por hacerla enojar, seguramente me va a mandar al demonio"

Pasaron los días y todo parecía ir bien entre ellos. Ambos se encontraban después de la cena, cuando estaban seguros de que los padres de la muchacha ya se habían ido a descansar, ya fuera en alguna de las salas, en el laboratorio o en la oficina de ella o hasta en la cocina, para una sesión de besos y algo más de vez en cuando. De hecho hasta salieron a beber un par de veces y aun Bulma no podía creer lo buen besador que se había vuelto el saiyajin con la práctica, ya que parecía que sus labios hubiesen sido hechos a la medida de ella, pero por el contrario, Vegeta ya se estaba cansando de que ella aun lo tuviese en periodo de prueba y que solo lo dejara besarla y una que otra vez dejarlo restregarse contra ella o acceder a sus pechos. Así fue como sintió que las cosas se estaban estancando, tanto en su entrenamiento como con Bulma. Él había hecho todo lo estipulado y ella no hacía más que divertirse con él. Así fue que inevitablemente llegó el día que en que se hartó. El cual coincidió nuevamente con uno en que su entrenamiento había estado del asco.

Era momento de confrontarla.

Era muy tarde y Bulma veía televisión en la sala tratando de matar el tiempo mientras esperaba a que Vegeta terminara su entrenamiento por ese día. Estaba a la mitad de su segunda película de acción cuando se sintió observada. Sabía perfectamente quien era, así que preguntó al aire - ¿Terminaste ya?

Él se sentó a su lado, decidido a todo o nada. No había ido ni a comer ni mucho menos a bañarse. De hecho, aun traía una toalla sobre sus hombros y en su mano una botella de agua – Dime, mujer ¿Encontraste un método eficiente para evitar preñarte? – le soltó, dejando la botella en la mesa, agregando después, mirándola directamente – Los he investigado todos en los libros que hallé sobre eso en la biblioteca, pero ninguno garantiza el cien por ciento de efectividad...

Bulma se puso como un tomate. Sabía lo directo que era él, pero no se lo esperaba en ese momento -Bueno… este, no. Aun no lo he hecho…

-¿Y cuándo se supone que te dignarás a hacerlo?

-Pronto. Cuando pase nuestro periodo de prueba…

-Deja de evadirme con eso. He hecho todo lo que me solicitaste y aun no me das una respuesta satisfactoria… - hizo un alto y agregó con un tono bajo – Aunque, como saiyajin, puedo reconocer perfectamente cuando estás en celo… y ahora definitivamente no lo estás… - insistió él – Tal vez podríamos intentarlo… te prometo no eyacular dentro de ti...

La peli turquesa se puso roja ahora hasta las orejas, tomando enseguida la defensiva - No voy a tener relaciones contigo en estas condiciones, ni en otras, por ahora… - Vegeta la miró contrariado. Él se había comportado y esperado pacientemente, cumpliendo con sus demandas, pero ella parecía solo hacerlo perder el tiempo. Cerró sus ojos, molesto, recostándose en el respaldo – !Tsk!

Bulma al verlo enojado trató de componer las cosas – Vegeta, no te molestes… Solo te pido un poco más de tiempo… Aún no estoy segura de lo que siento por ti y tú, bueno… - el saiyajin la miró por el rabillo del ojo y le dijo, interrumpiéndola – ¡Hmp! Está bien. Pero más te vale que sea verdad. Ya me estoy cansando de este juego...- enseguida se acercó a ella, aspirando profundamente – Aunque tu aroma ha cambiado, no me es para nada desagradable, humana… por el contrario…

- ¡Deja de estar olfateándome! ¡Aquí es de muy mala educación! – lo regañó, apartándolo, a lo que él la miró molesto, procediendo a presionarla – ¡Como sea! Pero necesito que averigües a la brevedad la manera de evitar preñarte llegado el momento…Sé que las terrícolas pueden quedar preñadas aunque no estén en celo. Así que solo deberás usar algo que evite eficientemente que concibas y no quiero errores… No debería tomarte mucho tiempo si eres tan lista como dices…- la mujer solo suspiró buscando paciencia, comprendiendo que él estaba abogando hasta a su amor propio como científica para apresurarla. Sabía que en cualquier momento él volvería a presionarla con eso, pero no esperaba que sucediera tan pronto. Decidió actuar más relajada y decirle - Vegeta, no seas ansioso…

-¡No digas tonterías!... Si pongo tanto énfasis en ello es porque debe estar listo antes de que termine tu dichoso "periodo de prueba"...

Bulma se lo quedó viendo seria, para ella todo lo dicho por Vegeta le pareció una declaración soslayada de que no la esperaría por siempre. Prefirió no pensar en ello y disfrutar de sus besos, por lo que inclinó para besarlo, pero el príncipe se hizo a un lado, evitándola.

-¿Qué te pasa ahora? Porque si es porque aun no te bañas puedo dejarlo pasar por hoy - le dijo Bulma, algo confundida. Vegeta la miró de soslayo y le respondió, aguantando la rabia – Este maldito juego tuyo se está demorando más de lo necesario y no soy una persona paciente…

-¿De qué hablas? Si ni siquiera llevamos dos meses juntos… Las mujeres terrestres necesitamos más tiempo para saber si nuestra pareja es la indicada… - Vegeta entrecerró su mirada, viéndola con desconfianza. Enseguida se puso de pie, tomó su botella de agua y le dijo, ante la sorpresa de ella – Hoy no estoy de ánimos para hacerme pasar por un estúpido humano. Solo vine porque quería saber si habías hecho lo que te pedí… Búscame cuando lo tengas listo– y diciendo esto, se marchó.

Bulma lo miró alejarse y enseguida se recostó en el sofá, dándolo por su lado volviendo a ver la televisión – Supongo que se le pasará…

Pero no fue así, ya que el saiyajin nuevamente se enclaustró en su entrenamiento, utilizando su frustración para aumentar su poder, solo esperando el día en que la humana le trajera nuevas noticias. Sin embargo estás nunca llegaban, lo que aumentó su enojo. Tanto así que hubo algunos días en que el príncipe estuvo seguro de haber alcanzado su transformación, pero para su mala suerte esto solo era un espejismo, lo que le provocó estar aun más furioso, tanto consigo mismo como con Bulma. No se podía concentrar, casi no dormía pensando en ella y su apetito había aumentado de manera considerable, cosa que atribuyó a que estaba intentando saciar un apetito con otro, sintiéndose miserable y humillado.

Decidió que era momento de cambiar de estrategia, porque era obvio para él que la humana tenía en mente dilatar lo más posible su asunto y eso era algo que no permitiría. Él era un príncipe saiyajin y no un maldito juguete para que ella hiciese lo que quisiese. Y no era que le molestase realmente interactuar con ella, pero necesitaba conocer ya mismo el secreto de la transformación de Kakaroto para no enloquecer. De hecho, ya no le interesaba si la fornicaba antes, durante o después. Era momento de actuar de manera inteligente y sacar a relucir toda su brillantez de estratega.

Unos días después Bulma estaba tomando sol en bikini al lado de la piscina, cosa que no era fortuita. Desde hace un par de días que se le había ocurrido hacerlo, solo para que Vegeta la pudiera ver si es que salía por algún motivo, solo por el gusto de incitarlo y hacerlo volver a sus citas de besos. Aunque desde la nave no se podía ver la alberca, sabía que las resistencias del centro gravedad fallarían de un momento a otro por tanta presión y que el saiyajin la buscaría apenas ocurriese.

Ya estaba atardeciendo, y Bulma estaba decepcionada de que ese día tampoco saliera Vegeta a su encuentro. Así que decidió marcharse, por lo que se puso de pie, pensando en darse un chapuzón antes de subir a cambiarse.

Iba a brincar, cuando sintió que dos fuertes manos la sujetaban por la cintura y la jalaban un poco hacia atrás, para enseguida abrazarla a la altura de su vientre.

- Hmn… Tengo mejores ideas para que te mojes, mujer… - le dijo el saiyajin al oído, consiguiendo que la mujer sintiera sus piernas flaquear, mientras su corazón casi se le sale por la garganta.

-Ve-Vegeta… suéltame… alguien nos puede ver… - dijo haciendo un esfuerzo sobrehumano por escapar pero él no se lo permitió. En cambio la giró hacia él, depositando un beso en sus labios a lo que ella respondió profundizando un poco el contacto para luego separarse de él, mientras le decía – Sabía que el enojo se te pasaría en algún momento...

-Sigo molesto… Pero necesito que arregles la gravedad… - le dijo él, con sus manos aun en la cintura de ella.

- ¿Vez que si puedes pedir las cosas de manera amable? Lo haré después de la cena ¿te parece bien?

Él bajó su vista al cuerpo de la muchacha un momento - ¿por qué no ahora mismo?

- ¿Cómo crees que iré"en estos atuendos"a trabajar, príncipe?

La miró, divertido por el plagio - Por mí no hay problema… - le comentó enseguida, comenzando a deslizar una de sus manos hacia la delantera de ella.

- ¡Manos quietas, Vegeta! ¡Que pueden vernos mis padres!

Él la soltó, cruzándose de brazos, sin dejar de mirarla -A mí nadie me da órdenes ¿de acuerdo?... Pero lo dejaré pasar por ahora... Pero esta noche, sin falta, harás lo que te pedí.

Ella se ruborizó"maldita mente de alcantarilla…"-Espero que te refieras a reparar la gravedad…

Vegeta se sonrió y le dijo, mientras se volteaba y le hacía un gesto con la mano, caminando hacia la casa -Te dejo la inquietud, humana escandalosa…

Bulma quedó de una pieza viendo por donde se había ido el saiyajin. Luego volteó a ver el agua cristalina que la invitaba a relajarse pero desistió de lanzarse y suspiró, tomando su toalla para dirigirse a la casa. Mientras avanzaba una sonrisa traviesa apareció en su rostro mientras pensaba "Vegeta, no te saldrás con la tuya… ya verás cómo haré lo que quiera contigo. Y cuando menos te lo esperes estarás locamente enamorado de mí"

Durante la cena, Bulma no le sacó la vista de encima al saiyajin, y, aunque conversaba con sus padres, su vista inevitablemente volvía al hombre que tenía enfrente."Se ve tan soberbio cuando come, aunque lo hace como si fuera su última comida… ¡Demonios! Estoy muy nerviosa. Solo espero que no me acompañe mientras trabajo en la nave… Aunque por otro lado me gustan nuestros encuentros… ¡Es tan ingenioso! Nunca se sabe con lo que saldrá…"

Vegeta con suerte levantaba la vista de su comida. También pensaba en lo que ocurriría y creyó que lo mejor era actuar como siempre frente a los padres de ella, o sea ignorándolos según su conveniencia.

Una vez finalizada la cena, la señora les ofreció una café en la sala, pero solo el científico aceptó. Bulma se excusó y fue inmediatamente por sus cosas para ver lo de la gravedad. Y Vegeta, por su parte, se levantó sin decir nada y se dirigió al jardín trasero, no sin antes mirar a Bulma alejarse por el rabillo del ojo.

Una vez fuera el saiyajin apresuró el paso con ansiedad hacia la pagoda del jardín trasero. Quería meditar un momento antes de su encuentro con la muchacha para no llegar sin una estrategia bien estructurada y así no dar ni un paso en falso. Estaba dispuesto a sacarle la información de una vez por todas, aunque le costase su disque noviazgo con la mujer. Sin embargo de solo recordar los acercamientos físicos entre ellos, dudó. Cerró sus ojos y respiró hondo, tratando de bajar su ansiedad, pero al hacerlo sintió el ki de Bulma ya ubicado en la nave, por lo que abrió sus ojos y se encaminó hacia ella con toda la seguridad que pudo reunir para tan simple acción, sintiendo como su estómago se tensaba de una manera que no podía explicar"Esto definitivamente no se parece ni siquiera a cuando sabía que recibiría un castigo por parte de la lagartija y sus lacayos… ¿Qué mierda es?... No es miedo pero no sé por qué me tiemblan y sudan las manos ¿Qué mierda pasa conmigo? Compórtate, Vegeta. Eres el maldito príncipe de la raza saiyajin, no puedes temerle a una simple terrícola"

...

La peli turquesa se aproximó a la consola de gravedad para sacar unas herramientas de un gabinete que estaba a un lado de ésta, comenzando enseguida a extraer los pernos que sujetaban la tapa de la parte inferior. Una vez hecho esto, cambió las resistencias, conectó su ordenador y se sentó de piernas cruzadas en el suelo, ubicando el ordenador en su regazo comenzando de inmediato la calibración del sistema. Sentía su corazón latir con fuerza y sus mejillas sonrojarse de vez en cuando, por lo que tuvo que sacudir su cabeza para recuperar la concentración. Esperaba que el saiyajin entrara de un momento a otro y le lanzara algún comentario mordaz, pero nada. Estaba por terminar y las esperanzas de que el hombre llegara bajaron a casi nulas. Para cuando cerró el ordenador estaba realmente decepcionada, por lo que simplemente tomó la llave de tuercas y colocó la tapa en su lugar, para después comenzar a recoger las herramientas y así marcharse.

Estaba guardando las cosas en el gabinete cuando oyó su voz - Hmn… así que por una vez en tu vida haces lo solicitado a tiempo… - le comentó sonriente el saiyajin desde la entrada.

El corazón de Bulma dio un brinco. Sin embargo, trato de no parecer nerviosa - Sí – dijo, cerrando la compuerta – Te estoy dando un estímulo positivo, por pedir las cosas como se debe…

Vegeta avanzó hacia ella y le comentó – ¿Estás insinuando que soy algo como una mascota?

-No, Vegeta. Ja, ja, ja… - se río ella, entre nerviosa y divertida.

- ¿De qué demonios te ríes?

-Disculpa… es que recordé que Piccoro me dijo algo así, la primera vez que viniste… Me recomendó que te amarrara para que no anduvieras haciendo desastres…

-Hmn – hizo él levantando una ceja – ¿y eso es gracioso?

-Supongo que para ti no… - dejó de burlarse ella, para enseguida decirle con orgullo - Oye, ya terminé aquí y quedó mejor que nueva ¿vas a probarla? -él apretó sus labios y la miró serio, estudiando la situación. Enseguida aspiró hondo y se sonrió, soltándole un simple – No aún.

Ella lo observó con curiosidad, pero supuso que el saiyajin estaba cansado y lo dejaría para mañana, por lo que le dijo, intentando escabullirse nuevamente - De acuerdo… Entonces, si no se te ofrece nada más… me retiro… - pero al hacerlo, no contaba con que el saiyajin tenía otros planes para ella, los cuales debió adivinar por la conversación que habían tenido en la Piscina. Vegeta la miró serio y le dijo - No tan rápido, Bulma.

Ella se lo quedó viendo un momento pero no alcanzó a decir nada cuando el saiyajin la aproximó a su cuerpo por la cintura y acercando su rostro al de ella, casi rozando su nariz, le dijo – Hay algo más que se me apetece en este preciso momento...

Bulma abrió su boca para responder, pero fue callada por un beso, al que respondió al instante. Era lo que estaba esperando después de tantos días peleada con Vegeta. Que la besara como si no hubiese un mañana, con esa pasión tan propia de él. Podía sentir como el saiyajin la sujetaba contra su cuerpo, como si quisiera fusionarse con ella pero al mismo tiempo con cuidado de no matarla en el intento, lo que la hizo desarmarse casi por completo.

Se besaron por un par de minutos y como era de esperarse ella intentó zafarse, pero Vegeta no permitiría esta vez que quedara solo en eso - Deja de rehuirme, mujer… - le dijo con su boca pegada a la de ella - Eres mi prisionera… y esta vez no te dejaré escapar - le dio un leve mordisco a su labio inferior, manteniéndola así por unos segundos. Bulma se estremeció ante estas palabras y respondió besándolo con intensidad, mientras pasaba sus manos desde el pecho del saiyajin hasta su cabello. Vegeta no desperdició la oportunidad y deslizó una de sus manos desde la cintura de ella hasta su trasero, apretándolo suavemente mientras la apretaba solo un poco más contra su pelvis, mientras su otra mano se deslizaba hacia arriba y adelante, llegando finalmente a su objetivo. Recibió una mirada recriminadora la que obvio para atreverse a deslizar un pulgar por un pezón, lo que hizo que ella emitiera un leve gemido en su boca. Esta fue una señal clara para el saiyajin, ella estaba receptiva y el no perdería la oportunidad. Sin esperar un segundo más, tomó de la parte inferior la camiseta de ella y se la subió hasta las axilas. Ella se dejó hacer, mientras el guerrero comenzaba a acariciar sus montes con desesperación, mientras volvía a besarla, agradeciendo que ella no se hubiera puesto nada debajo. Ya no podía soportar lo que sentía, así que sin previo aviso, la levantó de los glúteos, consiguiendo que ella colocara sus piernas alrededor de él. Vegeta sin soltar el beso, miró de soslayo, buscando una superficie donde quedaran más cómodos, pero en ese lugar no había nada más que la consola del centro de gravedad, por lo que optó por llevarla al muro más cercano pero para su desdicha no fue muy delicado y golpeó a la muchacha contra el frio metal.

- ¡Auch! – exclamó ella, separándose un poco – !Vegeta, ten cuidado!

Él la miró contrariado, soltándola un momento – ¿Qué esperabas? Aun no controlo del todo mi fuerza – le dijo, al tiempo que volteaba su mirada algo molesto por la interrupción, intentando esconder su sonrojo por la excitación.

Ella sin levantar su vista, comenzó a acomodarse la ropa mientras le proponía - Creo que deberíamos dejarlo hasta aquí…

Vegeta levantó su vista hacia ella sintiendo algo parecido a la traición. Se había contenido varias semanas, esperando ese momento y ahora ella quería cortarlo como si nada. Apretó los dientes intentando no gritarle - A mí no me harás eso… - dijo, apretando sus puños - No soy la sabandija.

Ella levantó su vista hacia él, sintiendo el despecho en sus palabras – Vegeta, no era mi intención… - no pudo continuar, se sentía mal por él y aunque en el fondo ella no quería crearle falsas expectativas, él tenía razón. Estaba haciéndole lo mismo que a Yamcha, pero era la única manera de lograr lo que se había propuesto. Decidió guardar silencio, aceptando su culpabilidad.

Pasaron unos segundos, hasta que él sorpresivamente la cogió en brazos y ante la sorpresa de ella la llevó volando hasta el balcón de su habitación ingresando enseguida al cuarto. Éste estaba iluminado solo por las luces del jardín, que entraban por un delgado espacio entre las cortinas. Vegeta descendió sobre la alfombra y, con ella aun entre sus brazos, le dijo con una voz ronca – Ahora no puedes quejarte de que el lugar no es el indicado.

-Vegeta… No es por el lugar… - lo miró a los ojos entre la penumbra y agregó - La verdad es que siento que cada vez que estamos juntos avanzamos más y eso, en cierta forma me aterra…

El saiyajin dio un suspiro cansado y bajó a la humana con toda la suavidad que pudo. Enseguida comenzó a acariciar su espalda, mientras rozaba su nariz por la mejilla de ella, para luego bajar a su cuello, sintiendo su aroma. Subió a su oreja y le dijo, en un tono muy bajo – No debes temerme. Sabes que no te forzare a hacer nada… Eso sería imprudente...

Bulma cerró los ojos, indicándole que estaba de acuerdo, mientras asentía con su cabeza.

Comenzaron a besarse, puesto que había que retomar lo que habían interrumpido. Luego de unos momentos, Vegeta nuevamente levantó la camiseta de la joven, solo que esta vez la retiró por completo, comenzó a acariciar sus pechos, midiendo su fuerza pero sin dejar de besarla. Había practicado fervientemente como tocar a la humana sin hacerle daño, dándose cuenta de que el truco era bajar su ki al mínimo, como ocultándose. Sabía que cualquier descuido podría lastimarla y eso era lo que menos deseaba en ese momento. Acto seguido, comenzó a retroceder hasta llegar al borde de la cama con la clara intención de dejar a la mujer sobre su cuerpo, tal como había ocurrido en la sala aquella vez. Sin embargo, Bulma posó sus manos sobre los hombros del saiyajin y, cortando el besó, lo obligó a sentarse. Esto se le hizo interesante al saiyajin, por lo que la dejó proceder, y aun más, porque aprovechando la altura a la que había quedado no perdió la oportunidad, comenzando a succionar y a dar leves mordiscos a uno de los pezones de la humana. Ella inevitablemente comenzó a emitir pequeños gemidos, mientras acariciaba el cabello y parte de la espalda del guerrero, que no dejaba gruñir muy bajo.

Luego de sentirse conforme con su desempeño, Vegeta deslizó sus manos al trasero de ella dándole leves apretones, mientras aun se dedicaba a sus pechos. Notó que estaba vestida hacía abajo con una tela áspera, sin embargo le gustó la sensación y su hombría lo demostraba con la urgencia de ser liberada, por lo que la obligó a ubicarse sobre él y ella aceptó de inmediato, comprendiendo las intenciones del saiyajin.

Continuaron besándose y la muchacha aprovechó su posición para masturbarse sobre la erección del príncipe, él no perdió la oportunidad y la presionó contra él con una mano mientras con la otra apretaba lo más suave posible uno de sus montes hasta que la sintió estremecerse sobre él. Fue entonces que, sujetándola ahora por las caderas, comenzó a presionar su pelvis contra ella buscando su liberación pero ella lo detuvo, tomándolo por el rostro y obligándolo a mirarla. Lo besó profundamente, inclinándose un poco. Después de unos segundos, ella deslizó una de sus manos entre ambos y acarició el miembro del saiyajin, consiguiendo que emitiera un gruñido muy bajo, casi gutural, demostrando que le agradaba en demasía la audacia de ella.

Bulma dejó de besarlo y se sonrió. A lo que él la miró confundido un momento, pero ella volvió sobre él comenzando a besar y dar leves mordiscos en su cuello. Él optó por cerrar sus ojos, disfrutando de la nueva sensación que le producía aquello, pero no duró mucho puesto que Bulma se apartó, para luego deslizarse besando su torso hasta descender a su estómago, sin decirle nada ni dejar de tocarlo, arrodillándose finalmente frente a él. Los ojos de Vegeta se abrieron en sorpresa y ella le sonrió, volviendo a acariciar su miembro, pero esta vez ejerciendo más presión con su mano sobre la tela. Vegeta volvió a relajarse, no oponiendo resistencia ya que la sensación era demasiado placentera y quería averiguar qué haría ella a continuación, así que simplemente apoyó sus manos en la cama y reclinándose un poco hacia atrás, se dejó hacer. Bulma lo observó, mientras que con su mano libre comenzó a deslizar un poco la ropa de Vegeta para liberar su hombría. Una vez conseguido su objetivo, lo observó en la penumbra, reconociendo de inmediato el gesto de placer que tenía el saiyajin. Así que procedió a recorrer con una de sus manos la virilidad del hombre mientras que con la otra se apoyaba en el muslo de él. Enseguida se inclinó y pasó sensualmente su lengua por el extremo de su miembro, consiguiendo que Vegeta soltara un gruñido de placer e inclinara su cabeza hacia atrás levemente.

La muchacha, animada por esto, decidió continuar. El saiyajin no podía creer lo que estaba sintiendo, era algo totalmente nuevo para él. Sentía los labios y lengua de Bulma moviéndose con maestría, obsequiándole sensaciones que no imaginó ni en sus fantasías más extrañas. Luego de unos minutos sintió su liberación, no pudiendo reprimir un gruñido de placer. Sin embargo, se sorprendió al sentir a la muchacha beber de él. Abrió sus ojos, y volvió a mirar a la joven, la que estaba sonrojada y sonriente, mientras pasaba su lengua por sus labios y acomodaba la ropa del saiyajin.

Vegeta se la quedó viendo intrigado un momento, pero enseguida se dejó caer sobre la cama, con los brazos sobre el pecho. Algo no dejaba de inquietarlo y ese algo era que ella parecía una experta en lo que había hecho, sin embargo, le había dicho que nunca había tenido nada con la sabandija"Tal vez lo hacía para calmarlo y que no la reclamara…"

Mientras tanto, Bulma se acercó a la cama y se recostó a su lado, aún con el torso desnudo. Apoyó su cabeza en el hombro del guerrero, sintiendo la calidez de su piel contra la suya y viendo que él no la rehuía, puso una mano sobre el trabajado abdomen del saiyajin, al tiempo que le decía - Vegeta… Espero que no me sigas presionando con lo otro… Es que aún no estoy lista para dar un paso como ese… - el saiyajin volteó a verla un momento. Se veía hermosa, con sus mejillas sonrosadas las que contrastaban con el azul de su mirada y de su cabello.

Cerró sus ojos, volteando su cabeza al frente, para evitar esa extraña sensación que lo agobiaba, tratando de auto convencerse que solo estaba con ella por conveniencia, que después de todo no era más que deseo lo que sentía por ella. Pero tenía muchas preguntas que necesitaban una respuesta y no se quedaría con la duda. Volvió su vista al cielo raso y le dijo – Te dije que no haría nada más hasta que encontraras un método de anticoncepción infalible…

-Lo sé pero…

Él la interrumpió, ansioso por salir de duda - No es primera vez que haces esto…

Ella se acomodó un poco en su lugar, demostrando físicamente su incomodidad con la declaración de él. Pero decidió que era un buen momento para ser sincera. Si quería conquistar al saiyajin, era mejor ir con la verdad por delante. Después de todo ella quería pasar el resto de sus días junto a él y era mejor que fuese de esta manera, pero no pudo evitar comenzar a tartamudear por los nervios -Bueno, técnicamente, no… nunca lo había… tú sabes… ¿verdad?

-No, no lo sé – la interrumpió seco, frunciendo un poco el ceño.

Ella suspiró y repensó su respuesta, recordando que con Vegeta debía ser directa cuando se trataba de cosas importantes – Sí. Lo había hecho antes, pero nunca lo había… tragado – respondió, poniéndose aún más roja. Evitando mirarlo directamente.

Él expiró, sin darse cuenta de que estaba conteniendo la respiración. Prosiguió, con una pregunta de las que Bulma evadía, aunque la respuesta no sería definitoria en cuanto a lo que tenía planeado para con ella, ya que hace un tiempo que había aceptado que probablemente la mujer había fornicado antes y aun así no sentía asco por estar con ella, así que simplemente le preguntó directamente - ¿estás intacta? ¿Es por eso que no quieres fornicar? ¿O es porque esperas llegar virgen a tu boda?

Bulma tragó duro. Se abrazó con fuerza al saiyajin y le respondió, escondiendo su rostro - No, Vegeta…

- ¿No qué? – preguntó con algo de brusquedad, creyendo que ella se estaba negando a responderle.

La peli turquesa suspiró y le dijo, casi en un susurro – No lo soy… y preferiría no recordarlo...

Él se quedó en silencio. Comenzó a divagar y dedujo que tal vez ella había tenido otra pareja, quizás antes o durante su relación con la sabandija. Notó la incomodidad de ella y algo en su interior le recomendó que dejara de cuestionarla, que debería comprender la necesidad de la muchacha de mantener ciertas cosas en el olvido tal como él, que tenía secretos que no le confesaría a nadie ni aún en su lecho de muerte. Pero por otro lado, debía saber más sobre el porqué de la negativa de ella a hacerlo ya que ahora estaba descartada por completo la hipótesis de que quisiera llegar virgen a lo que los terrícolas llamaban matrimonio.

Dejó de escuchar a una de sus voces internas y se atrevió a preguntar, mientras volteaba su vista al techo - ¿Quién?

Ella se levantó un poco para mirarlo, sorprendida por la pregunta. Concluyó que quizás el saiyajin pensaba que había perdido su virginidad con alguno de los guerreros amigos de ella, por lo que le aclaró - No lo conoces, Vegeta… y no quiero hablar de eso…te lo pido por favor… no insistas… - terminó aferrándose con fuerza a su pecho nuevamente, sintiendo que las lágrimas amenazaban con aparecer.

Eso fue suficiente para el saiyajin. La muchacha no estaba intacta y probablemente había sido por alguna relación infortunada o porque simplemente tuvo alguna experiencia traumática. Las palabras de la madre de ella se le vinieron a la mente, cuando habló de un hombre que había destrozado algo. Él odiaba ese tipo de cosas, el sexo para él siempre debía ser consentido. Podía matar a destajo, ser cruel en las batallas e hiriente con su lengua, pero forzar a alguien o algo a fornicar, era caer demasiado bajo. Sus subordinados le habían dicho que era parte del juego, que servía para relajarse durante las conquistas, que siendo hembras no había problema, pero para él no era más que un acto repugnante.

Sintió que su pecho se apretaba y que una nueva sensación totalmente desconocida para él se elevaba desde su estómago hasta su garganta. No comprendía del todo por qué, pero sintió la necesidad de decirle que eso no le importaba, que no eran más que estupideces y que él no dejaría que nunca más pasara por una situación similar. Abrió un poco sus ojos en sorpresa al percatarse de lo que estaba pensando por lo que decidió que lo mejor era hacerle caso a su yo de siempre y dejar las cosas como estaban por ahora ya que tenía mucho en qué pensar.

-Es mejor que te marches, Bulma – dijo en un tono neutro.

Ella no se sorprendió. Conocía a la perfección los cambios de humor de él y comprendía que él había malentendido que ella nunca había estado con un hombre. Quiso explicarse, pero realmente no quería abrir esa vieja herida, además el frío tono de voz del saiyajin le indicó que era mejor callar por ahora. Con calma, se levantó, buscó su ropa y se vistió, mientras le decía - Supongo que te veré mañana…

Hubo un momento de silencio.

-Hmn… Supongo – le respondió él, de manera automática.

Ella suspiró y se retiró a su cuarto.

Vegeta no quiso mirarla, manteniéndose absorto en sus pensamientos. Llevaba un tiempo "jugueteando" con la humana y a pesar de que no era lo que deseaba exactamente, debería bastarle para sosegarse. Sin embargo, no estaba sosegado, tenía una nueva sensación en su repertorio de cosas que no necesitaba sentir, pero que contra todo pronóstico y voluntad se estaban instalando cómodamente en su ser. Debía pensar de inmediato en la manera de cortarlas de raíz para poder deshacerse de ellas antes de que se extendieran y le crearan más problemas.

En ese momento se maldijo al darse cuenta de que había olvidado preguntarle sobre lo que ella supiera de la transformación de Kakaroto.

-¡Demonios! ¡Cómo pude olvidarlo! Realmente este planeta me está afectando… No sé qué mierda me pasa pero no puedo negar que lo que hizo no me fue para nada desagradable… ¡Maldita humana y sus técnicas de sometimiento!

...

Bulma al entrar a su cuarto, se recostó sobre la puerta y suspiró. No se sentía mal, por el contrario, fue un alivio para ella poder comentarle al saiyajin algo sobre su secreto de su pasado. Nunca se lo dijo a Yamcha, por miedo a que él la dejara ya que pensó que no la vería de la misma forma, que quizás no la comprendería pero que llegado el momento se lo diría. Pero luego pasó el tiempo y simplemente no hubo oportunidad de contárselo. No quería recordar, le habían hecho tanto daño y siendo tan joven, que cuando se enteró del deseo que podían cumplir las esferas, no lo pensó dos veces para ir en su búsqueda y pedirle al dragón que le trajera al novio perfecto para ella.

Era prácticamente una niña aun cuando aprendió de la manera difícil como eran las cosas entre hombres y mujeres, esto durante su primera ilusión. La única que supo de este episodio fue su madre, quién la consoló y animó. Después de todo era una chica inteligente, capaz de terminar la escuela varios años antes que el promedio de los alumnos, pero si había caído en esa trampa había sido de inexperta, de ingenua y por creer que estaba enamorada. Luego de ese episodio, dejó la escuela y decidió que ella sería quien jugaría con los hombres para que nunca más la hicieran sufrir. Haría que se interesaran en ella para después dejarlos y romperles el corazón tal como lo habían hecho con ella. Pero una vez llegada la adolescencia, los pensamientos románticos del amor verdadero, sumados a los consejos de su madre comenzaron a instalarse en su joven corazón. Fue entonces cuando la idea de buscar a su media naranja surgió. Su modus operandi cambió un poco, ahora cualquier chico guapo podría ser el elegido. No costaba nada intentarlo, pues ya había pasado por lo peor y no tenía nada que perder, pero sería precavida porque el temor a ser usada seguía latente. Sin embargo, ella sabría ocultarlo bien, mostrándose como una chica segura y relajada frente al mundo.

Ya había pasado el tiempo suficiente para intentarlo nuevamente, sin embargo tendría que luchar contra sus propios demonios. Amaba a Vegeta y era inevitable que en algún momento llegaran a intimar. Pero aun no se sentía lista. Lamentablemente Vegeta no era Yamcha y estaba segura de que no la esperaría para siempre.

Volvió a soltar un suspiro, cansada. Se metió a la ducha para desechar los malos recuerdos y luego se acostó a dormir. Ya mañana se preocuparía por lo ocurrido con Vegeta"Espero que no se lo tome a mal… Sin embargo, algo más en él ha cambiado. Estoy segura de eso… Solo espero haber tomado la decisión correcta al elegirlo a él..."

Vegeta, no pudo dormir. Lo deseaba con ansias ya que necesitaba apagar su mente, pero no había caso. Se metió a la ducha, dejando que el agua fría recorriera su cuerpo y calmara su mente. Al salir, se maldijo por no poder ordenar sus ideas"Había asumido que estaba intacta cuando me dijo lo de la sabandija… Mierda, es muy astuta… No mintió, pero omitió lo importante… No me esperaba menos de ella…"

Se sacó la toalla que traía en la cintura, dejándola a un lado de la cama y se dejó caer, sentándose en el borde del colchón un momento. Recostó su cabeza sobre las manos, mientras intentaba sacar algo en limpio de todo lo ocurrido"Diablos, ahora el problema es mayor… Si no quiere fornicar, lo más lógico es pensar que haya sido por alguna experiencia traumática lo que probablemente le haya creado una temor irracional al hecho de ser penetrada… En ese caso me costará aún más conseguir mi objetivo y poder dar ese tema por cerrado…(gruñó por lo bajo)La loca tenía razón… Pero no puedo seguir reprimiéndome, no es digno del príncipe de la raza más poderosa del Universo… ¡Maldita seas mujer!…(levantó su cabeza y suspiró)… Necesito alejarme de ella, dedicarme a solo entrenar, pero mi instinto me pide a gritos que la tome… ¡Demonios! Justo cuando creía haber desterrado esta sensación de confusión de mi cabeza… vuelve con mayor intensidad como si mi mente me forzara a torturarme a mí mismo… ¿Qué mierda pasa conmigo? Yo, el gran Vegeta, viendo doblegada su voluntad por una vulgar terrícola…Necesito probar su carne. Necesito... sentirla... ¡Por mil demonios! Necesito que me deje fornicarla de una maldita vez... No puedo seguir postergándolo... Necesito todo de ella , así como el secreto de la transformación de Kakaroto"

Bufó fastidiado y observó el muro que lo separaba deella. Seguramente estaría acostada, vestida con esas ropas que la hacían verse más sensual de lo habitual. El pensamiento de atravesarlo y meterse entre las sabanas de ella se le hizo irresistible pero luego de una lucha interna, desechó la idea. Apretó sus puños y se vistió para cinco minutos después estar metido en la nave, incrementando de golpe la gravedad. Cerró los ojos y esperó con ansias las 450G sobre su cuerpo, levantando su rostro y apretando sus puños al sentir la enorme presión. Eso era lo que necesitaba para calmarse, entrenar hasta quedar exhausto. Hasta que su cuerpo no diera más. Hasta casi morir si era necesario y así evitar sentir y pensar. O eso fue lo que creyó.

Salió el sol y comenzó un día normal para los demás, excepto para ella. La noche anterior había marcado el comienzo de una nueva etapa en su relación con Vegeta. Una relación sin mentiras de por medio, libre de toda sombra. Estaba optimista, pensando en que mientras siguiera respetando lo solicitado por Vegeta, no podía salir nada mal. Solo quedaba esperar lo que él decidiera hacer tras su encuentro del día anterior. Pero no estaba preocupada en absoluto, sentía que tenía todas las de ganar basándose en la actitud que el saiyajin había tenido para con ella. Sin embargo se sonrojó un poco llevando una de sus manos a su boca cuando recordó lo que había hecho"Por Kami, sí que fui atrevida anoche… quizás fue mucho… Bueno, lo hecho, hecho está"

Bajó a la cocina donde se sorprendió de no encontrar a su madre.

-Buenos días, hija – la saludó su padre, entrando casi tras ella

-Hola, papá… es extraño verte aquí a esta hora… ¿y mamá?

- A esta hora debe estar en su jardín, creo… - le dijo acercándose a la mesa, mientras limpiaba sus gafas - Bulma, necesito hablar contigo…

Ella lo miró extrañada, mientras se servía un café con leche - ¿Quieres uno? - le ofreció.

-Este, sí. Gracias, cariño – dijo colocándose nuevamente los anteojos.

La joven preparó dos tasas y las llevó a la mesa, tomando asiento e indicándole a su progenitor que hiciera lo mismo – Dime, papá ¿Qué necesitas?

Su padre se sentó a su lado y bajó la vista al humeante líquido un momento para enseguida volver la vista a ella y decirle - Bulma… creo que ya es tiempo de que comiences a tomar mayor responsabilidad en la compañía…

La muchacha comprendió de inmediato que su tiempo de libertad había terminado, por lo que le suplicó -Papá, no me hagas esto…

- No puedes seguir escapando… Tú hermana ya eligió su camino y tú… Bueno, tú eres la que debe continuar con mi gran sueño…

-Pero… - intentó contra argumentar ella.

-Déjame terminar… - dijo el anciano, poniendo una mano sobre la de su hija – Yo ya estoy mayor… No viejo, pero me vendría bien un poco de ayuda extra. Y sé que dirás que me ayudas, pero necesito que te involucres aún más, que te empapes con lo que significa llevar las riendas de la Corporación. No sabemos lo que podría pasar el día de mañana, pero necesito que me apoyes ahora más que nunca…

Bulma suspiró y le dio a su padre una cálida sonrisa. No tenía escapatoria, y a pesar de que estar a cargo de la empresa era su sueño desde niña, en este momento su tiempo quería enfocarlo en "otros quehaceres", sin embargo comprendía perfectamente a su padre, por lo que le dijo - De acuerdo, papá ¿Qué quieres que haga?

Su padre la miró con orgullo, apretando un poco la mano que tenía sostenida bajo la suya y le sonrió de vuelta, con ternura, para enseguida decirle lo que ella tendría que comenzar a hacer de ahora en más en la compañía.

Bulma pasó a ser la vicepresidenta de Capsule Corp esa mañana. Ahora tendría que asistir a más reuniones, estar al pendiente de los socios comerciales, los rivales y de la producción de la empresa.

...

Mientras tanto, en el jardín delantero, Vegeta se paseaba como león enjaulado dentro de la nave. Había hecho un alto en su entrenamiento para beber algo de agua y meditar sobre lo que debía hacer. Pero su cabeza aún era un lío. Por un lado, quería tomar todo lo que tuviera que ofrecerle la terrícola, pero por otro se decía a sí mismo que la usara y la dejara, que solo tomándola de una vez quedaría resuelto el problema, y que podría volver a ser el de siempre…"yo soy el problema, dejando que ella se cuele en mi mente… ¡Es ridículo!… ¿Por qué no puedo definir lo que me hace sentir?...Me está enloqueciendo el no poder clasificarlo… ¡Mierda! ¿Qué es lo que me pasa?" Apretó la botella que aún sostenía en su mano, estrujándola"Estas sensaciones son tan extrañas como desconocidas... Es como si necesitara más de ella que solo fornicarla…" Abrió sus ojos en sorpresa"Por supuesto… que estúpido he sido… La haré sufrir unos días más, para que crea que me ofendió con su actuar y luego la asaltaré para que me aclaré de una vez está estúpida duda… y cuando esté todo aclarado, entonces le sacaré a la fuerza lo que tenga que decirme de la transformación de Kakaroto"

-JA JA JA -se carcajeó, con su cabeza echada hacia atrás.

Así que los días siguientes, Vegeta continuó evitándola. Ella lo esperó por varias noches, con la esperanza de que él por fin le dirigiera la palabra. Obviamente la peli turquesa no se atrevía a dar el primer paso, puesto que no sabía con que se encontraría. Por lo que solo lo veía pasar para ir a encerrarse a su cuarto. Con suerte la miró un par de veces, pero de hablarle, nada. Después del séptimo día ella desistió. Sí él quería algo que la buscara. Ella no era ninguna imbécil para estar rogando por su atención.

Esto último no pasó desapercibido por el saiyajin que sabía perfectamente que ella estaba esperándolo cada noche. Consideró que había llegado el momento de atacar, cuando se percató que Bulma parecía haberse aburrido de su juego. Pensó en ir a verla a su cuarto, pero prefirió dejarlo para después. Un día más, pensó, tal vez dos.

...

Casi un mes después por la tarde, la familia Briefs estaba reunida tomando café en la sala. Bulma estaba algo desganada, pensando en sus problemas con el saiyajin. Cosa que su madre notó de inmediato.

-Hijita ¿estás bien?

-Sí, mamá- respondió luego de darle un sorbo a su café – lo que pasa es que no he dormido bien…

- ¿Estas embarazada?

-¡MAMÁ! … - exclamó ella, sobresaltándose.

-¡QUERIDA! – gritó su padre, casi al mismo tiempo, algo descolocado.

- ¿No? Disculpa- le respondió de lo más tranquila Bunny - Es que estás algo pálida y pensé que podría ser eso… Y no lo has negado… Eso quiere decir que remotamente existe la posibilidad de que...

-Muérdete la lengua… Además, no tengo con quién ahora. Acaso ¿se te olvido que estoy sin novio? Debe ser solo cansancio… Es que hay mucho trabajo por estos días en los laboratorios y la oficina…

Su madre sonrió, mientras observaba a la muchacha. Acto seguido, se levantó, y se dirigió a la nevera, a sacar un pastel para acompañar el café – Tienes razón… - hizo un alto y agregó - Hace mucho que no veo al apuesto Vegeta… lo echo mucho de menos…

-Creo que no ha salido casi de la nave… - aseguró la muchacha, con algo de decepción.

El señor Briefs sacó a Tama de su hombro y lo tomó entre sus manos, mientras aportaba a la conversación - Su raza es muy resistente… - comentó su padre, bajando su vista al gatito negro que sostenía en sus brazos – No hace mucho de su accidente y ya está entrenando bajo una gravedad de más de cuatrocientas cincuenta unidades… Vaya, es una lástima que Vegeta no me haya dejado hacerle unas pruebas para saber más sobre cómo funciona su organismo…

-Él puede hacerlo porque es un lunático… No es más que eso…- dijo Bulma, elevando la voz, mientras volteaba a ver hacia la nave por la ventana tras ella.

Sus padres solo compartieron una mirada cómplice.

-Querida…Tenemos unas entradas para un evento hoy por la noche… Aunque no me acuerdo muy bien de qué era... – dijo Bunny cambiando de tema, mientras se llevaba un dedo a la mejilla intentando recordar.

-Es una demostración que hará un tal Míster Satán… - completó su padre - Uno de los empleados me regaló los pases y no quiero decepcionarlo no yendo…

- ¡Eso mismo! No podía recordar el nombre del espectáculo - agregó su madre, luego miró a Bulma – Hijita, podrías venir con Vegeta para que ambos se relajen… No quiero que se enfermen por tanto trabajo.

-No tengo ganas pero gracias, mamá. Les prometo que hoy no trabajaré hasta muy tarde. Si quieren lleven a Vegeta…

-Le preguntaré, pero no creo que desee ir. Es que parece que también está muy ocupado por que casi ni le he visto por la casa por estos días.

-Sí… Eso debe ser – comentó con desgano Bulma.

Continuaron con su charla y su café, hasta que la señora se excusó diciendo que tenía que subir a prepararse.

-Hija, vamos – le dijo el profesor a Bulma, poniéndose de pie - … Si quieres mañana te lo tomas libre… Te has esforzado mucho y te mereces un descanso, tu madre tiene razón…

Bulma suspiró y miró por la ventana antes de levantarse e ir a su oficina. Como vicepresidenta, su padre ahora le había dado más responsabilidades en la empresa. Por lo que ahora tenía que cumplir con ciertas obligaciones que antes hacía solo cuando tenía tiempo o ganas de realizar. Ahora no podía darse el lujo de andar de vaga por ahí, no hasta por lo menos dominar a la perfección el funcionamiento administrativo de la compañía y, aunque le era totalmente aburrida esta tarea, estaba dispuesta a hacerlo. Así que ahora por las mañanas pasaba un tiempo en la oficina revisando papeles y por las tardes visitaba los laboratorios para terminar en el de ella, haciendo mejoras o dedicándose a sus propios proyectos. Estaba agotada, pero pensó que solo era cuestión de acostumbrarse a su nueva rutina. Sin embargo, ni el trabajo lograba sacarla de su melancolía. Extrañaba a Vegeta y éste parecía haberse retraído de tal forma que le dio la impresión de que estaban peor que al principio. De hecho, se estaba comenzando a arrepentir terriblemente de haberle comentado sobre su pasado.

...

Mientras tanto Vegeta, cegado por la rabia de aun no poder transformarse y usando el entrenamiento como una forma eficaz de mantenerse alejado de Bulma, había alcanzado las 460G. De un momento a otro no pudo más y cayó de rodillas al suelo, exhausto. Las gotas de sudor comenzaron a caer, formando extrañas figuras.

Se sentía agotado, pero poderoso. Se le ocurrió hacer algo que no hacía hace mucho. Concentrarse en sentir el ki de Kakaroto. Cuando lo encontró, se percató de que era solo un poco más bajo que el suyo. Trató de explicarse cómo era eso posible, si hace un tiempo atrás lo podía derrotar sin problemas "Maldición, estoy entrenando bajo más de cuatrocientas veces la gravedad de la Tierra y aun así ese inútil de Kakaroto me está alcanzando… ¿Qué clase de entrenamiento está haciendo? La única explicación es que haya estado entrenando convertido en súper saiyajin… Ese maldito imbécil... siempre encuentra la forma de humillarme"

-Demonios, me las pagarás Kakaroto…

...

Alto, muy alto, en el borde de una enorme plataforma flotante, un viejo namekuseijin sostenía su bastón, mientras observaba la Tierra.

Meditaba sobre como marchaban las cosas en su planeta adoptivo, hasta que su inseparable compañero llegó a su lado. Éste, intrigado por la contemplación del otro, le preguntó - ¿Qué ocurre Kamis Samas?

El anciano se volteó un momento hacia la voz que lo interrogaba - Mmm… no lo sé… - a lo que Míster Popo insistió, sonriendo con algo de picardía - ¿Está preocupado por esos dos? - el dios de la Tierra volvió a mirar por la orilla del templo, y respondió - No… De todos modos sabemos que engendrarán a ese muchacho tarde o temprano… Sin embargo, no puedo dejar de sentir cierta incomodidad en mi pecho. Como si algo más fuera a ocurrir…

- Probablementes es la ansiedad por la llegada de esos androides…

El anciano cerró sus ojos y meditó un momento antes de decir - No lo sé… esto es diferente.

Su amigo prefirió guardar silencio un momento. Cuando el dios tenía una de esas corazonadas era casi seguro que era porque algo malo ocurriría pero sin la certeza de una nueva amenaza, no era mucho lo que podían hacer.

El viejo namekuseijin dio media vuelta y comenzó a avanzar hacia el templo. Míster Popo se giró a verlo y decidió preguntar algo más - ¿Le preocupas que el Vegetas se convierta en el súper saiyajin? - el anciano detuvo su marcha un momento para responderle – No, amigo Popo… Vegeta ya no es un peligro para la Tierra y ambos lo sabemos…

-Tiene razón, Kamis Samas – respondió con una enorme sonrisa, para enseguida ir tras el dios.

Eran cerca de las siete de la tarde y Bulma digitaba sin ganas en su ordenador pensando en que su día libre probablemente lo usaría en ir de compras o tal vez en solo dormir, cuando sintió un golpe seco en su puerta.

-Está abierto – avisó, en tono neutral.

Alguien entró y ella ni volteó a ver, ya que últimamente siempre venía algún empleado a hacerle consultas - ¿Qué se te ofrece?

Al no escuchar respuesta volteó su cabeza y con sorpresa se percató de que era Vegeta el que había entrado. Estaba bañado y vestido de terrestre, parado detrás de ella, sonriéndole de lado y con una mano sobre el escritorio apoyando su peso - ¿Haciendo como que trabajas, mujer holgazana?…

A Bulma se le cayó la mandíbula. Se giró completa en su silla y se puso de pie quedando frente a su interlocutor. Apretó sus puños y una vena apareció en ellos, así como en su sien - ¡MALDICIÓN, VEGETA! NO ME HAS DIRIGIDO LA PALABRA EN NO SÉ CUANTOS DÍAS, ME HAS EVITADO A PROPÓSITO ¡¿Y LO ÚNICO QUE TIENES PARA DECIR ES UNA PESADEZ?! – gritó enojada, cuando pudo hablar.

Él ignoró el berrinche - Haz tenido suficiente tiempo… ¿Lo hiciste o no?

Ella sabía perfectamente de lo que hablaba él, por lo que le contestó de inmediato -¡NO!¡No lo he hecho!

Vegeta aspiró hondo y luego soltó el aire que contuvo unos segundos - Me da igual… Aun así podemos divertirnos… y después podrías aclararme algunas dudas que tengo…

-¡¿Dé qué mierd...?!

Vegeta no esperó la réplica por parte de ella. Simplemente la tomó sorpresivamente por la cintura y comenzó a besarla. La muchacha, que estaba aún bastante enojada, intentó resistirse dándole algunos golpes en el pecho, pero fue inútil. Una de las manos del saiyajin había subido estratégicamente a su nuca, obligándola a mantenerse en su lugar. Su corazón comenzó a bombear con más fuerza, y sus pensamientos se nublaron al sentir la pasión del príncipe. cediendo finalmente y pasando las manos que había dejado en el pecho de él hacía su cuello, abrazándolo. Vegeta, al notar que ella ya no lucharía, atacó bajando sus manos hasta los muslos de ella, para luego deslizarlas por debajo de su falda hasta alcanzar sus nalgas. Bulma frunció, a lo que él respondió con una sonrisa burlona mientras comenzaba a masajear sus glúteos con vehemencia consiguiendo que la joven soltara un leve gemido en la boca de él. Eso fue el detonante para el saiyajin. La levantó y la puso sobre el escritorio, todo esto sin apartar sus labios de los de ella, dejando un desastre a su paso.

-Vegeta, no… los planos…

-Los puedes hacer de nuevo… Esto es más importante - sugirió el saiyajin, cortando el beso, para comenzar a bajar el cierre delantero, que recorría de arriba abajo, la camiseta de ella.

- ¿Qué crees que haces?

Él se encogió de hombros, sin levantar la vista de su labor - Jugueteando… ¡No seas escandalosa!

-Pero alguien puede entrar…

Levantó su vista hacia ella y volvió a besarla, logrando al fin abrir la prenda. Se apartó un momento para observar sus pechos envueltos en el brasier y le dijo - Todos me vieron entrar aquí… Créeme que no nos molestaran...

Bulma se sonrió ante la ocurrencia de él para enseguida tomarlo del rostro y depositar un beso en sus labios, el que fue correspondido de forma inmediata, retomando el ritmo de su lujuriosa actividad. Vegeta se retiró la camiseta que traía puesta lanzándola por ahí y volvió al beso, comenzando a acariciar los montes de ella por sobre el brasier. Bulma mientras tanto había rodeado las caderas del saiyajin con sus piernas, aun colgando del cuello de él.

Así estaban, cuando de repente se abrió la puerta.

-Hija, ya nos… - alcanzó a decir Bunny, abriendo sus ojos como platos.

Ambos se voltearon hacía la voz.

-…vamos – terminó la frase con un hilo de voz la señora.

Hubo un momento de silencio que parecía más bien como que alguien le hubiera puesto pausa a la situación. Ninguno se movía esperando que alguno dijera algo. Por suerte Bunny reaccionó y les dijo - No era mi intención interrumpir, queridos…

Los amantes se separaron, acomodándose un poco. Vegeta, se alejó un paso, cerró sus ojos y cruzó sus brazos, bastante incómodo. Bulma trató de disculparse, roja hasta las orejas, mientras intentaba sin éxito cerrar la cremallera de su camiseta - Mamá, no es lo que crees… - dijo nerviosa - solo le enseñaba a Vegeta las costumbres de la Tierra…

La señora pestañeó un par de veces y se recompuso - ¡Oh! Me parece excelente… Solo venía a decirles que ya nos vamos y que les dejé de cenar… No se desvelen, queridos… y para otra vez recuerden poner el seguro... - Y diciendo esto salió por donde había venido, cerrando la puerta tras ella.

Bulma volteó su vista al suelo, contrariada. Estaba teniendo un buen momento con Vegeta, algo así como una reconciliación y su madre lo había echado todo a perder. Se maldijo por la estupidez que había dicho para excusarse, pero fue lo único que se le vino a la mente, recordando lo que le había indicado Vegeta.

-Supongo que dirás que lo dejemos hasta aquí… - dijo molesto el saiyajin, sin variar su posición.

-Te equivocas, Vegeta – dijo ella con seguridad, terminando de cerrar su prenda y bajando de un salto de la mesa. Vegeta abrió sus ojos sorprendido con la declaración de ella. La miró fijamente, como creyendo que había escuchado mal - ¿Estás segura? - le preguntó cuando salió de su sorpresa.

Ella tomó la muñeca del saiyajin y lo jaló, avanzando hacia la puerta. Vegeta no reaccionó inmediatamente, le pareció singular el comportamiento de ella. Sin embargo, al llegar a la puerta se soltó del agarre de la muchacha, quedándose en su lugar.

-Vegeta, vamos. Comamos eso que nos dejó mamá y luego podremos retomar lo que interrumpimos… - le recomendó la muchacha, usando un tono suave, mientras acariciaba uno de los brazos del guerrero

Él sonrió con malicia, haciendo un movimiento con su cabeza - Más te vale que no sea una trampa… - dijo, volviendo a la mesa por su ropa, que estaba sobre la lámpara del escritorio.

-Te lo prometo – le aseguró ella, con una sonrisa.

Salieron de la oficina y caminaron en silencio. Bulma no podía evitar mirar al saiyajin, que avanzaba un par de pasos delante de ella. Sentía su corazón rebosante de felicidad, hasta que Vegeta volteó un poco su cabeza para decirle - Me terminarás gastando…

Ella al verse sorprendida se sonrojó, sin embargo, le dijo - No eres tan apuesto como crees…

El saiyajin volteó al frente para responder - Tu madre dice lo contrario…"y las locas del centro comercial también…"

-No eres más que un engreído…

Vegeta se sonrió -Y tú una mujer odiosa.

Cuando llegaron a la cocina, Bulma se fue directo a los robots, abriendo uno y comentando -Mmm… Es un guiso de verduras y … - se aproximó al otro – Mira, es carne de Jabalí asada ¡tu favorita!

- ¿Cómo sabes eso? - le preguntó Vegeta, extrañado.

-Te he visto comerla… y disfrutarla – le dijo ella con autosuficiencia. Vegeta se aproximó y tomándola por la cintura, le murmuró - Hmn… no me des ideas…

Bulma lo apartó, aunque sintió sus mejillas arder de solo imaginarse una situación relacionada con la insinuación del saiyajin - ¡Vegeta!

-Como si no hubieras pensado en lo mismo… - dijo serio, dando un paso hacia el lado, dándole su espacio y tratando de ocultar un leve rubor que apareció en su rostro.

Bulma al verlo así, se sonrió y dando media vuelta, se dispuso a servir la comida. Sin embargo, la voz de él la interrumpió -Trae esos robots a la sala... Comeremos ahí – ordenó Vegeta, saliendo del lugar.

- ¿? – ella se volteó a verlo, pero ya no estaba – Acaso ¿Cree que soy su sirviente?... No logrará hacerme enojar, después de todo parece que ya aceptó nuestra relación al fin…

Cuando llegó a la sala, acompañada de los robots, se encontró con que sobre la mesa de la sala había platos, servilletas y cubiertos. Un par de copas y dos botellas de vino, de esas que su madre le había regalado al saiyajin. Éste estaba ya instalado ensulado del sofá"¿Cómo sabía dónde estaban las cosas?... Es verdad, una vez me comentó que él mismo se preparaba alimentos… Además, mi madre me dijo que lo había sorprendido en varias oportunidades revisando los muebles… Aunque lo niegue es un gran detalle, viniendo de él"

-Vegeta ¡gracias!

-No lo hice por ti, lo hice para ganar tiempo… Tú te habrías demorado por lo menos media hora en solo sacar los platos – le dijo con burla.

"Y hasta ahí llego el gentil Vegeta…"Suspiró Bulma y avanzó con los robots, dejándolos a un lado de la mesa.

Comieron unos minutos en silencio, hasta que el saiyajin tomó una de las botellas y abriéndola con habilidad, le dijo a Bulma - ¿Me acompañas? -Bulma lo miró con curiosidad - ¿Ese es tu plan? ¿Emborracharme para poder aprovecharte de mí? - el saiyajin se sonrió para decirle con franqueza - Si hubiese querido aprovecharme de ti, créeme que ya lo habría hecho… He tenido bastantes oportunidades…

-Como digas… Pero en el fondo no puedes negar que eres todo un "Caballero"

-Hmn… - hizo él, mirándola molesto - ¡Déjate de tonterías!

-Ja, ja, ja… Está bien. Pero es la verdad.

Comenzaron a cenar hasta que Bulma miró a Vegeta, pues tenía una pregunta que hace tiempo deseaba formular - Vegeta… ¿puedo preguntarte algo?

El saiyajin la miró por el rabillo del ojo. Luego dejo de tragar, asintió con su cabeza, a lo que la peli turquesa se animó a continuar -Bueno, una vez mi madre te preguntó cómo era que cortejaban a las mujeres en su planeta… - dijo, con toda serenidad – y tú no quisiste responder, bueno, del todo…

Vegeta la miró divertido por la pregunta- ¿Eso es lo que quieres saber? Podrías preguntarme por cualquier cosa del maldito universo y ¿me preguntas eso? – terminó la oración llevándose la copa a sus labios, luego volvió a mirarla y dijo – Lo siento, pero no puedo responder a ello… - Bulma se molestó un poco. Hace mucho que quería saber exactamente como era que se emparejaban en su planeta y él la evadía - ¡¿Por qué no?! No es justo que solo yo tenga que responder a tus preguntas…

- Es algo que simplemente desconozco, humana. Y lo poco que sé de ello, es lo que me dijo Nappa lo que indica claramente que puede que no sea verdad… - volteó su mirada hacia la mesa - Además, para mí, es un tema que no tiene mayor importancia.

Ella se dio cuenta de que el hombre no soltaría ni una palabra al respecto - Bueno, entonces… dime como eras de niño- comentó mirándolo fijamente.

-Hmp… - hizo, volteando hacia ella – ¿por qué tu interés?

Bulma sonrió y se encogió de hombros - No lo sé… Supongo que quiero saber más de ti… Después de todo tenemos una relación – terminó sonrojándose un poco.

Vegeta la observaba intrigado "Al parecer la confianza debe ser recíproca… No debería responder a sus ridículas preguntas, pero si esto me sirve para lograr mi objetivo lo haremos… Después de todo no son más que preguntas inocentes…"- No sé si te lo dije, pero desde muy joven comencé a realizar misiones para Freezer. De mi vida en palacio recuerdo muy poco… Supongo que era un niño saiyajin normal, dentro de lo esperado, ya que tuve el más alto nivel de pelea al nacer… - terminó diciendo con orgullo...

Sin darse cuenta, se estaba abriendo a hablar con ella de cosas que jamás creyó comentar con nadie, pero se sentía tan extrañamente cómodo, que decidió proseguir contándole sobre algunas cosas que recordaba de su infancia, como los saiyajin que formaban su escuadrón, algunas cosas que le habían llamado la atención sobre sus primeras misiones y hasta como había sido que se había enterado de la destrucción de su planeta, obviamente ocultando los momentos dolorosos de su vida. Ella lo miraba absorta. Le fascinaba el modo de hablar de él, su tono de voz y la manera en que se expresaba, bueno, cuando lo hacía.

Vegeta apoyó su espalda en el respaldo del sofá y concluyó - No hay mucho más que agregar… Mi vida era un constante ir y venir de planeta en planeta, reclamándolos para el imperio de ese lagarto afeminado…

Bulma quedó extasiada con la historia por lo que solo suspiró y exclamó – Wow… Esa si es mucha información… Gracias, Vegeta.

-¿Por qué? – preguntó extrañado.

-Por compartir eso conmigo – terminó sonriéndole sinceramente, cosa que hizo que el saiyajin sintiera cierta calidez en su pecho, la cual no quiso cuestionar en ese momento.

Terminaron de comer y Vegeta, con elegancia volvió a servir ambas copas. Ella no podía quitar su mirada del saiyajin, esos modales tan refinados a pesar de la vida tan dura que había llevado le intrigaban. Se animó a comentar - Supongo que esperaban grandes cosas de ti… Pienso que a pesar de vivir tu vida como mercenario eres bastante culto... ¿Puedo saber quién te educó?

Él la observó a los ojos y le dijo, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios - No, Bulma… Ya respondí a tus ridículas preguntas… ahora me toca a mí.

Ella se acomodó en su lugar, sentándose sobre una de sus piernas para mirarlo directamente - De acuerdo, Vegeta. Sabes que no puedo mentirte así que no seas muy cruel...

Él se acomodó también, mientras sostenía su copa y rotaba el líquido en su interior - ¿Cuál es la maldita diferencia que hacen ustedes entre gustar y lo que ustedes llaman amar a alguien?

Bulma se lo quedó observando con cara de loca. No imaginaba que el saiyajin estuviera interesado en esos temas "Es verdad… yo esperando que me ame y había olvidado que no conoce de sentimientos… Debe ser horrible haber llevado una vida entera sin conocer el amor ni siquiera como amigo o hijo… Solo espero no delatarme… ¿por qué me mira así?... me está poniendo nerviosa…"Bebió un sorbo de su vino antes de responder - Bueno… es una interesante pregunta, Vegeta… - unas cuantas gotas comenzaron a aparecer sobre su cabeza, pero respiró hondo y continuó, llevándose una mano a su barbilla, dándose unos golpecitos con el dedo índice en ésta- ¿Cómo te lo explico…? - hizo un alto y cuando encontró las palabras correctas prosiguió – Para que lo puedas entender, cuando te gusta alguien es porque reconoces que tienes ciertos sentimientos por esa persona, como de cariño y preocupación si le ocurre algo malo, además de que te atrae física o mentalmente… Es decir, te gusta estar en su compañía, y si el sentimiento es recíproco comparten algunas experiencias, como besarse y pasar tiempo juntos… Aunque a veces puede que no seas correspondido, pero aun así sientes cariño por esa persona...

Vegeta se quedó pensativo unos momentos, dejó su copa sobre la mesa y cerró sus ojos un momento - Eso ya lo sabía, pero aplicado de otra forma… - volvió a mirarla - Según lo que dices ¿Insinúas que tú me gustas? – dijo levantando una ceja. Un rubor casi imperceptible, adorno su rostro.

-Debe ser… ¿Por qué más estaríamos en esta situación? - le preguntó ella, algo nerviosa.

Vegeta la miró serio - Creo que puedo lidiar con eso… Aunque me veo en la obligación de advertirte que no pasaré de la atracción física… No me malentiendas, pero mi raza es muy diferente a la tuya.

Bulma, que comenzaba a sentir una calidez en su cuerpo, producto del alcohol, pensó por un momento que le declararía alguna clase de sentimiento. Al oírlo se molestó y le dijo - ¡No mientas! ¡Sabes que en este tiempo has establecido un lazo conmigo!

Vegeta abrió un poco más sus ojos, sintiéndose atrapado. Sin embargo, se tranquilizó y decidió proseguir - ¡Qué estupidez! Ja, ja, ja... Allá tú, si quieres creer eso… Mejor explícame ¿En qué consiste lo otro?

Bulma suspiró ante la negativa de él de reconocer que podía tener sentimientos hacia ella. Le habían dolido demasiado sus palabras, pero aun así se animó a termina su explicación, pero ahora usando un tono indiferente – Bueno… Cuando te enamoras es algo diferente… Es como el nivel siguiente… Comienzas a sentir que tu estomago se aprieta cuando vez a esa persona, además tienes una sensación de falta de aire cuando estas cerca de ella o a veces con solo recordarla… Te gustan más cosas, como su olor o la forma en que habla, inclusive aceptas las cosas malas de esa persona, es decir sus defectos. Estos te parecen insignificantes comparados con sus virtudes… Además te sonrojas por nada y por todo… Tu corazón se acelera con solo tener a esa persona enfrente… Y definitivamente harías cualquier cosa por ella, sin esperar nada a cambio. Te importa su felicidad, a pesar de que eso signifique que no sea la tuya… Y supongo que hasta darías la vida por ella - Bulma terminó su discurso cerrando los ojos. No quería ver a Vegeta, ya que creía que se delataría de sus verdaderos sentimientos por él…

Vegeta al terminar de oír la explicación, quedó de piedra. Él tenía varios de los síntomas descritos por Bulma. Volteó su rostro hacía la televisión que estaba apagada e intentó desesperadamente apartar la idea, absurda para él, de que tenía esa clase de sentimientos por la muchacha, por lo que se acomodó en su lugar, sentándose derecho, mientras apoyaba sus codos sobre sus muslos. Meditó un momento y optó por burlarse de ella para distender ese momento incómodo en el que se encontraba – Ja, ja, ja….

Bulma abrió sus ojos y lo miró con rabia - ¿Por qué diablos te ríes?

- ¿Te parece poco? No has dicho más que tonterías…

-¡No son tonterías! - exclamó ella - El amor es el sentimiento más poderoso que existe en el Universo.

Él se echó para atrás en su lugar, fingiendo estar relajado - No son más que patrañas… y lo sabes.

Bulma estaba tan molesta que le soltó - ¿Cómo demonios crees entonces que Gokú se transformó en súper saiyajin? -Preguntó con rabia, pero al terminar su frase se arrepintió inmediatamente, llevándose las manos a su boca.

Vegeta se volteó a verla, sorprendido. No esperaba para nada que ella misma le diera el pie para saber el secreto del otro nativo puro, así que de inmediato le preguntó - ¿De qué demonios estás hablando?

Ella se puso de los nervios -Y-Yo… no dije nada importante… fu-fue producto de la rabia... Sí, de la rabia de no poder hacer entender a tu dura cabezota lo que significa el amor.

Vegeta avanzó un poco en el sofá, acomodándose junto a ella. Acto seguido, acercó su copa y luego de beber el contenido le dijo -Dime, Bulma ¿Qué tanto sabes de lo que hizo Kakaroto para volverse un súper saiyajin?

La joven se sintió acorralada y con algo de pánico. Definitivamente no quería hablar eso. Bebió un largo sorbo de vino, para luego decir - Bueno, como respondiste a medias mis peguntas, tendré que optar por hacer lo mismo…

Él se molestó. No creyó que la humana fuera a ser tan reticente a contestar - No juegues conmigo, mujer… - le dijo en su tono muy suave de amenaza.

Ella contra atacó, con un tono de voz muy sensual, entrecerrando un poco su mirada, mientras se llevaba la copa nuevamente a sus labios - ¿Por qué? ¿Acaso puedo salir lastimada? Sabes perfectamente que tus amenazas me tienen sin cuidado, Vegeta…

"Maldita hembra"

-Mujer, te juro que esta vez será en serio… - la sujetó de un brazo. Bulma le mantuvo la mirada y le dijo, casi en un susurro - Vegeta… Supongo que no puedo seguir evadiendo tu pregunta – se aproximó un poco al saiyajin, hasta quedar a solo unos centímetros de distancia de su rostro, no sabiendo si era por el alcohol o porque necesitaba hacer de ese momento algo especial, por lo que le dijo – Bien, lo haré. Pero te voy a pedir algo a cambio de lo que te voy a decir…

Al tenerla tan cerca, él se tensó. Pero aun así le dijo - No intentes engañarme, mujer… Te conozco lo suficiente como para saber cuando tramas algo...

-Bueno…- dijo ella, bajando su vista a los labios del saiyajin – si te digo lo que sé, quiero que me prometas que serás paciente conmigo… ¿sí?...

- Ya he sido lo bastante paciente contigo… Así que más te vale que sueltes la lengua de una maldita vez - le respondió entre dientes.

Bulma suspiró y dejó la copa sobre la mesa - ¿Podrías… - preguntó mirando hacia el agarre que Vegeta aun sostenía en su brazo. Este obedeció, soltándola, pero se la quedó mirando con desconfianza al ver que ella tardaba en responder - ¡Habla!

- Uy. Está bien… Te lo diré…

Él se sonrió, intentando ocultar su ansiedad mientras Bulma se quedó de frente a la mesa volviendo a sostener la copa entre ambas manos. Tenía algo de miedo, miedo de que Vegeta malinterpretara la información que estaba por darle pero no podía desdecirse. Así que no dilató más el asunto y le dijo - Vegeta… debo aclararte que lo que voy a decirte es solo una hipótesis… No está comprobado, ya que no he tenido la oportunidad de corroborarlo directamente con Gokú…

Él frunció, sin dejar de observarla. Al no obtener alguna objeción por parte de él, Bulma prosiguió sin mirarlo aun - Cuando te dije que había sido el amor el que había causado la transformación en Gokú no estaba mintiendo. Pienso que se convirtió en súper saiyajin debido a la impotencia que sintió cuando asesinaron a Krilin, quien es su mejor amigo… Él siente un gran aprecio y cariño por él, ya que es como su hermano… Por lo que la ira que debió sentir en ese momento lo sobrepasó y lo llevó a un nivel tal de angustia e impotencia de perder a su ser querido para siempre, que posiblemente fue el detonante de ese nuevo poder…

Vegeta se quedó observándola atentamente, por un momento, pero enseguida soltó sarcástico -Y supongo que lo mismo le ocurrió al otro sujeto…

Déjame terminar… - le solicitó ella - Comprándolos a ambos llegué a la conclusión de que esta transformación solo podían realizarla los saiyajin que, además de ser poderosos, debían de tener un carácter tranquilo y un corazón puro… Según lo que sé de tu raza, son violentos por naturaleza, por lo que era una verdadera rareza que existiera esta clase de individuo… Pero como te digo es solo una hipótesis… no he hablado con Gokú al respecto como para confirmarla…

Vegeta frunció aún más y apartó su mirada de ella. Era mucha información la que le estaba entregando, y lo poco que había digerido hasta entonces le indicaba claramente que él jamás podría alcanzar su tan ansiada transformación. Necesitó espacio, así que puso de pie y se alejó del sofá donde estaban sentados, dejando vagar su mirada por la sala "¿Es una maldita broma?… No. Es solo una hipótesis, no tiene confirmación de eso… Sin embargo, su argumento es bastante sólido. ¡Demonios! Soy un saiyajin y es inevitable que sea despiadado y violento… ¿sentimientos? Claro que tengo sentimientos… pero al parecer no son los adecuados… ¿Sentir ira? Por supuesto que siento ira. Todos los malditos días de mi vida he sentido la ira recorrer mi sangre… Además, ¿Qué mierda es eso de un carácter tranquilo y un corazón puro?"-No son más que estupideces… Los saiyajin no somos así… ¡Es imposible!… - soltó entre murmullos, mientras apretaba los puños.

Ella al fin se atrevió a mirarlo, encontrándolo de pie y con la mirada perdida. En ese instante sintió que debía ayudarlo a pesar de las consecuencias que esa acción podría traer a futuro. Después de todo era su pareja y por muy peligroso que fuera el guerrero, ella sabía que no era el mismo ser despiadado que habían conocido, por lo que intentaría sacarlo de su miseria y lo apoyaría, en contra de sus amigos si fuera necesario. Sin embargo, para poder hacer algo pensó que lo mejor sería primero averiguar si él tenía alguna clase de sentimiento especial por ella. Ya que de ser así, sería más sencillo que consiguiera su transformación, porque eso confirmaría que poseía siquiera un corazón.

Se armó de valor y le preguntó - ¿Vegeta que sientes por mí?

Él levantó su vista hacia ella, sintiendo que esa sola pregunta había parado el tiempo en aquel espacio. Contuvo un momento el aire, intentando tranquilizarse para poder enfocarse en lo dicho por la muchacha ya que la pregunta lo había tomado totalmente desprevenido. "¿Por qué demonios pregunta eso en este momento?" Aún intentaba asimilar lo que ella le había dicho con respecto a la transformación y ella le salía con tamaña estupidez "¿Qué importa eso ahora si tal parece que aunque tenga algún sentimiento por ella mi carácter y mi corazón me lo impiden?". Soltó el aire y la volvió a observar, evaluando lo que le diría. "¡Demonios!" Quería decirle muchas cosas. Entre ellas, que tenía un vínculo, aun inexplicable, por su persona. Que cada día parecía necesitar más de ella y que realmente se preocupaba por su bienestar tanto físico como mental . Que era la hembra más hermosa que había visto en su vida y que lo hacía sentir cosas que jamás creyó experimentar. Pero nada de eso saldría jamás de su boca. No era un imbécil y sentimental terrícola. Era un príncipe saiyajin, por lo que su orgullo fue más fuerte y habló a través de él - Lamento decepcionarte, terrícola – dijo con un tono de sorna, volteando su vista al frente para que ella no notara lo que ocultaba - Atracción física… eso es todo.

Bulma se sintió mal, realmente mal. Ella esperaba una confesión de amor por parte de él o por lo menos un reconocimiento de que se preocupaba por ella y que sentía algún tipo de cariño. Suspiró con fastidió, bajó su vista y dejó que el veneno tiñera su tono de voz, cuando le dijo entre dientes - Tú nunca te convertirás en súper saiyajin, Vegeta…

Él la miró sorprendido. No supo qué fue lo que sintió en ese momento pero era similar a cuando Freezer lo atravesó justo en el corazón con ese rayo de ki. Apretó sus puños para no explotar ahí mismo - ¿Eso crees? – preguntó, intentando sonar tranquilo, pero le salió más como una amenaza.

-No, Vegeta – respondió ella levantando su vista hacia él – No lo creo… Estoy segura de eso... Nunca te convertirás en un súper saiyajin, porque, según tú, ¡Oh, gran príncipe de los saiyajin! no tienes sentimientos de amor por nadie, lo que indicaría claramente que solo hay maldad en tu corazón... Y además, ¿quieres hablar sobre tu carácter? No, ¿para qué? Si eres el hombre más gentil y humilde de todo el Universo – terminó con un tono sarcástico.

Vegeta ahora la miró con rabia, sintiendo deseos de rebatirle su argumento, pero desechó tal idea al instante. Ella tenía razón. ¿Cómo negar que él era un asesino despiadado, un guerrero, un completo macho saiyajin? Además el sarcasmo de sus declaraciones solo lo hizo enervarse aun más, optando por deshacerse de ella para poder pensar sin distracciones - ¡Lárgate! - dijo con su voz malvada - Ya me harté de ti por hoy… Te buscaré cuando quiera divertirme…

La rabia que sintió Bulma por el comentario de él la sobrepasó.

-¡NO, ESTÚPIDO MONO DESCEREBRADO! – gritó, mientras se levantaba y lanzaba la copa hacia él, la cual fue esquivada obviamente. Pero esto puso aun de peor humor a Bulma que continuó con sus descargos – ¡YO TE BUSCARÉ SI ES QUE QUIERO TENER UN RATO DE DISTENCIÓN CON UN IDOTA!… Es más ¡No me vuelvas a dirigir la palabra hasta que reconozcas que no puedes estar sin mí, imbécil!

Vegeta respondió de inmediato, cruzándose de brazos - Eso está por verse… ¡Serás tú y solo tú la que venga a buscarme arrastrándose a mis pies por un poco de atención, humana estúpida!

Bulma le dio una mirada de odio, le hizo un desprecio y salió de la habitación., furiosa.

Vegeta apretó sus puños, oyendo unos segundos después el portazo desde el segundo nivel.

- ¡Maldición!… ¡Mujer del demonio!... ¿Quién se cree que es? … - volteó su vista en dirección al ki de la humana y suspiró cansado – ¿Qué no me puedo volver un súper saiyajin?... Ya lo verá…

Bulma mientras tanto se cambiaba para dormir sin dejar de despotricar contra el saiyajin.

-¡Por un demonio!… ¡Estúpido Vegeta! – exclamó, aun furiosa.

Una vez vestida con su pijama se acercó a su buró y sacó de uno de los cajones una caja de cigarrillos, mientras su ceño no podía estar más fruncido. Salió al balcón a fumar para calmarse y poder pensar en lo ocurrido. No podía dejar de sentirse mal y pensó que el aire frío de la noche la tranquilizaría. Detestaba lo hiriente que podía ser el saiyajin cuando algo lo hacía ponerse de malas pero, aunque estaba molesta por la insinuación de él de que solo la estaba usando para divertirse, sabía que en el fondo él solo lo hacía porque era demasiado orgulloso para aceptar que la quería. Y eso la enfurecía aún más, si se podía decir. Las cosas empezaron bien, pero terminaron peor que antes. Estaba segura de que Vegeta sentía alguna clase de afecto por ella. Él la había estado tratando bien y la había respetado después de todo, lo que era bastante para venir de un bárbaro. Sin embargo, le preocupaba que se alejara por la discusión sobre la transformación. Eso seguramente, lo impulsaría a enclaustrarse a entrenar con más ahínco y por lo mismo dejaría de verlo por bastantes días, sin contar que con lo terco que era probablemente sería capaz de no volver a dirigirle la palabra.

- ¡Uyy!... – dio un golpe en el barandal - Solo a mí se me ocurre decirle que no me vuelva a hablar… Pero no señor, no daré mi brazo a torcer… sin duda alguna será él quien tenga que rebajarse y buscarme…

Continuará…