Capítulo 2: Uchiha Madara
Itachi llegó al acantilado donde vio a su amigo por última vez y se desmoronó. Presionando con fuerza la frente sobre el suelo, derramó su alma en cada gota que caía de sus ojos.
¿Cómo fue que sus pasos dados hasta el momento, lo habían llevado hasta ese punto?
Desde los cuatro años en que fue consciente de su propia existencia y de anhelar la paz; hasta sus trece de ahora. Su camino cada vez, se iba tornando mas y mas oscuro.
—Shisui… — susurró con angustia. "La situación a empeorado más desde entonces. No puedo proteger ambos bandos."
Itachi se preguntó, qué rayos habría dicho su amigo si hubiese estado con vida.
Aniquilar el Clan…
¿Shisui lo habría perdonado?
Probablemente no.
Shisui habría intentado proteger al Clan hasta el final. En cuyo caso, habrían terminado siendo enemigos. Tal vez, era una suerte separarse ese día como amigos.
Cierto…
Itachi ya había tomado una decisión. Había tenido una sensación, de que ese momento llegaría, desde que su amigo había muerto un año antes y perdió toda esperanza en el Clan, desde el instante en que esos perversos sentimientos brotaron en su interior.
En su corazón, no creía que el clan tuviese salvación.
Había estado perdido todo este largo tiempo. También siempre había estado mirando hacia la espalda de Shisui, y lamentaba su propia estupidez.
Tal vez existía una mejor manera. Pero…
—Esta es la mejor jugada. — murmuró, como convenciéndose a sí mismo. La frialdad en su propia voz, hizo que su corazón se contrajera dolorosamente.
•
—Lo haré.
El único que escuchó esas palabras fue Danzo.
—Tenía la certeza de que dirías eso. — la mano que puso sobre el hombro de Itachi, estaba ridículamente fría. — No te preocupes por tu hermano. Incluso después de que desaparezcas, la aldea cuidará de él.
Iba a masacrar a su Clan. Pero incluso si era una misión, era del tipo que nunca podría hacerse pública. Él sería un criminal que se había vuelto loco y asesinado a todos sus congéneres. Naturalmente, no sería capaz de quedarse en la aldea. A esas alturas, no tenía otra opción que creer incluso en las palabras de un hombre como Danzo.
—El día en que actuarás, será un día antes de la fecha prevista por ellos, para dar el Golpe de Estado. ¿Qué tal suena?
Itachi había entendido correctamente sus intenciones. Esta vez la misión era un ataque sorpresa.
—Entendido.
Ya había tomado su decisión, y no tenía ninguna intención de continuar hablando con Danzo.
Asumiría el crimen de asesinar a su Clan por el bien de la paz en la aldea. Se desesperó de sí mismo por no ser capaz de idear cualquier otra forma. Todo este tiempo, había estado pensando sobre cómo sería capaz de disculparse con Shisui, después de que su amigo le había confiado el futuro del clan.
Volvió la espalda hacia Danzo, y comenzó a caminar. Cuando puso su mano en la puerta, escuchó una voz desde atrás.
—Es mejor si no nos encontramos de nuevo antes de que tu misión esté completa. Esta es la última vez que hablaré contigo como ninja de Konohagakure. Has trabajado duro por la aldea hasta ahora. Te lo agradezco.
Ignorando las inusuales palabras de Danzo, Itachi se deslizó a través de la entrada y cerró la puerta detrás de él.
—Seré un ninja de Konohagakure, hasta el día que muera. — murmuró para él mismo en el corredor lúgubre incluso al medio día.
•
Existía algo de lo que tenía que ocuparse.
Había estado vigilando el Templo Nakano desde que dejó a Danzo, y tenía el presentimiento de que estaba a punto de ver los frutos de su labor.
Reconoció cómo se distorsionaba la realidad, en un sector del templo. Era exactamente la misma naturaleza que vio cuando Tenma murió.
En las horas de servicio donde monitoreaba al clan para anbu, lo había visto; esa extraña luz sobre la superficie apareciendo y desapareciendo como en un parpadeo. Era él, quien estaba interfiriendo.
Sin esperar a que desapareciera, Itachi acudió a pararse enfrente de la puerta cerrada. Fácilmente abrió la cerradura, y entró tan rápido que las cámaras no pudieron verlo.
"No vayas a ninguna parte todavía."
Ágilmente levantó la séptima estera de tatami sobre el extremo derecho, revelando escaleras que conducían al sótano: el lugar secreto de reuniones. Se apresuró a bajar.
Justo en la parte trasera de la sala de reuniones, había un monumento de piedra con la historia del Clan Uchiha tallada en ella. El hombre que buscaba estaba de pie delante de él. Alguien con una máscara anaranjada.
—Uchiha Itachi. — dijo el hombre sin voltear.
—Ha pasado un tiempo. — era su primer encuentro desde la época en que Tenma fue asesinado.
—Cuatro años desde entonces. — respondió el hombre de la máscara.
—¿Tú los instigaste? — Itachi fue directo. No tenía dudas de que era él, quien estaba coaccionando al clan para dar el Golpe.
—Esa no es forma de hablarle a alguien. Simplemente les enseñé una cosita sobre la historia de su Clan.
—¿Qué estás tramando, Uchiha Madara?
—¡Oh! — el hombre en la máscara puso una mano en su barbilla. ¿Cómo habría el chico llegado a esa conclusión? Sin dudas, Uchiha Itachi, era sumamente inteligente y astuto. El único ojo visible del hombre, se posó sobre el más joven con interés. — Nunca se sabe cuando alguien va a bajar aquí. Y el complejo es vigilado por la aldea constantemente. — reveló. — ¿Qué tal si vamos a otro lugar, y hablamos un poco?
—Muy bien.
Escuchando eso, el cuerpo del hombre fue absorbido por los agujeros en su máscara, y reapareció detrás de Itachi.
—Sígueme.
Una vez que habían ido un poco lejos de Konohagakure, el camino que conducía a Sunagakure quedó a la vista.
La luna colgando sobre el hueco de árboles de cedro estaba ligeramente distorsionada.
—Estuve investigándote. — anunció Itachi, directamente.
—Pues bien. Ya sabes que soy un miembro del clan Uchiha y que albergo un profundo odio por ambos, Konoha y Uchiha por igual.
Si, en efecto Madara había estado persuadiendo a Yashiro y la facción extremista hacia el Golpe de Estado. Todo eso había sido para cobrar venganza de Konoha. No obstante, Itachi no podía permitirle tomar esta venganza contra Konohagakure.
—Te ayudaré a cobrar venganza del Clan Uchiha. Y a cambio, no le pondrás ni una mano a la aldea o a Uchiha Sasuke.
Madara rió ligeramente, incapaz de ocultar su sorpresa ante la contundencia de Itachi. — ¿Y si me niego? — preguntó, con su enmascarada cabeza inclinándose hacia un lado.
Itachi ofreció la respuesta que había preparado. — Si rechazas esta petición, entonces tú y yo, seremos enemigos.
—¿Podrías matarme?
—No se trata si puedo o no. Te mataré. — ya había dado un paso por el camino que no permitiría que volviera atrás. No titubeó.
El silencio los envolvió. No había sed de sangre en ninguna de sus auras. Estaban intercambiando palabras peligrosas, pero ambos reconocían al otro como oponente.
—Elegirte parece más interesante, que a esos seres insignificantes de la aldea.
Itachi desvió la mirada como si ignorara la mano que estaba extendida hacia él.
Tenían un trato.
•
Itachi comenzó a ponerse cuidadosamente los zapatos en la entrada. Esta última misión, cambiaría gravemente su vida. Los tiempos de paz, acabarían para él desde esa noche.
—¡Itachi! — Sasuke detuvo a su hermano, cuando estaba a punto de salir con un grito casi inocente, como para mantenerlo ahí, en esa casa, en ese Clan.
Finalmente Itachi decidió quedarse sólo un poco más en ese pacífico lugar. Una vez dado ese paso hacia adelante, nunca sería capaz de regresar. Movió sus pies hacia la entrada, y se dirigió hasta su hermano.
—Ayúdame con mis shuriken hoy, por favor…
Una petición que nunca sería capaz de conceder de nuevo. Si era honesto consigo mismo, todo lo que quería hacer, era ayudar a Sasuke por siempre. Había orado por el día en que su hermanito se convirtiera en un ninja hecho y derecho.
Debatiéndose por una respuesta, a su mente llegó una mentira cordial como acostumbraba. En su corazón, deseó poder darle voz y decirle que estaba ocupado y salir de allí cuánto antes. Pero al saber lo que sucedería, no fue capaz. Abrazó a su hermanito con fuerza y volcó en ese silencioso y profundo abrazo, todo el amor que sentía por él.
Había un sinfín de cosas que Itachi quería enseñarle a Sasuke aún. Otra infinidad, que le quería decir. Sin embargo, todo era parte del pasado. Pronto, su hermanito lo odiaría por el resto de su vida.
Acariciando los cabellos negros azulados del menor y con el corazón afligido, Itachi dejó escapar tres palabras que resumieron todo lo que sentía por Sasuke. El sonido de su voz, fue tan débil, que dudaba si el niño fue capaz de oírlas.
En ese momento, que se sintió efímero para Itachi; se obligó a separar del niño. El era la única verdadera razón de todo lo que estaba haciendo. Si se quedaba ahí de esa forma, no sería capaz de levantarse de nuevo. Y esa vida, era el mayor tesoro de Itachi. Armándose de valor, dio un paso con pies pesados, dejando a su confuso hermano en la entrada, y abrió la puerta principal.
"Lo siento, Sasuke." Se disculpó desde el fondo de su corazón, en el momento en que atravesó el umbral.
•
Fin del segundo capítulo.
Dato:
En la novela ligera de Itachi se explica lo siguiente…
Para ser líder de Anbu, la edad mínima requerida era de trece años. Pero Itachi en ese entonces, tenía solo doce.
Por ello, Danzo convence a Hiruzen de que le suba la edad a Itachi, para que en los registros oficiales de la aldea figure como que tiene trece. Hiruzen accede a cumplir esta petición, ya que lo necesitaban para investigar a los Uchiha, asique promueve a Itachi. De este modo, el plan continúa según lo previsto por Danzo.
Entonces, realmente Itachi tenía doce al ser nombrado líder anbu y trece al momento de desertar.
Pero en los registros de la aldea figura como que tenía trece al ser nombrado líder y catorce al momento de abandonar Konoha.
Sin más que aportar, nos leemos en el siguiente capitulo.
