Capítulo 5: Un profundo dolor.
Itachi regresó al área cerca de la entrada al complejo. Sintió una presión indescriptible apretarle el pecho.
Saltó sobre un poste eléctrico, poniéndose en cuclillas en lo alto y bajó la mirada mientras sus ojos buscaban a Sasuke.
Desde ahí podía ver claramente las largas puertas principales. Detrás de ellas, la luna estaba llena.
Desprovista de cualquier percepción de gente, la ciudadela estaba envuelta en silencio. El clan había sido eliminado. Podía escuchar un ave graznando a la distancia. El melancólico eco, evocaba la imagen de un cuervo separado de su grupo, sin rumbo.
Peinó el lugar de extremo a extremo, en busca del aura de su hermanito. Localizó la de Madara, moviéndose fuera del complejo por el oeste. Le pareció extraño, pero las acciones de ese hombre eran indescifrables todavía para Itachi. Podía estar buscando algún Uchiha tratando de escapar, como un lugar idóneo dónde esperar a que él concluya con todos sus asuntos antes de alcanzarlo. La cabeza de Itachi se ladeó en dirección opuesta, ignorando a Madara y sus movimientos por el momento. Fuera de las puertas principales, situó el aura de Sasuke. Sus cejas temblaron bajo la máscara, la percibía débil, cómo una endeble llama luchando por mantenerse encendida en una fuerte ventisca.
Ágilmente, Itachi se deslizó y corrió hacia ese lugar.
Dobló a una calle pobremente iluminada por un farol que oscilaba amenazando con apagarse permanentemente. Atravesó las amplias puertas del complejo, abandonando el lugar. Con desesperación y regencia, salió del camino y entró al penumbroso bosque que se alzaba a un costado. Buscó entre los arbustos. El denso follaje de los árboles atrapaba toda la luz y hacían difícil ver algo al primer vistazo. Ya no sentía el aura de Sasuke, pero recordaba lo visto por el cuervo y sabía que se localizaba justo por allí.
El corazón desbordado de Itachi, golpeteaba con impaciencia.
Tembló. Pese a ello, sus pies nunca dejaron de avanzar. Descreyendo lo que sus ojos le mostraban, Itachi se obligó a pestañear un par de veces.
Detrás de unas enormes piedras de unos dos metros y medio de alto, se encontraba su hermanito. Su cuerpo estaba tendido sobre la hierba. Su rostro humedecido con sudor. Sus brillantes y cálidos ojos negros, ahora desprovistos de vida, destellaban un dejo de color carmesí. Entre sus dedos raspados con heridas de lucha, se sostenía pobremente un kunai. En conjunto, la vista era un reflejo detallado de su peor pesadilla.
De pronto, la respiración de Itachi se detuvo.
—No… — su voz se quebró.
Sin duda Sasuke, había luchado valientemente para defenderse de su enemigo e incluso había logrado despertar el kekkei genkai de sus ojos, pero pese al esfuerzo, no logró superar la experiencia de su adversario y todo acabó rápidamente.
—Eras el único que sobreviviría… — su voz, apenas audible sobre el silencio del bosque.
Itachi casi no respiraba por la conmoción. Su campo visual se mantenía fijo en las pequeñas manos de su hermanito y en las heridas en ellas. Sin poder aguantarlo más, sus ojos se cerraron y sus piernas cedieron por el peso de su cuerpo, dejándose caer junto a Sasuke. Cada paso que daba se convertía en un error. La culpa comenzaba a soltar raíces. Nuevamente sus decisiones afectaban directamente a Sasuke. Tomó en sus brazos a su hermano y lo giró. Localizó una herida en la zona del pecho. Un nudo invisible lo comprimió impidiéndole respirar.
"Hermano."
Itachi oyó la voz débil de Sasuke llamarlo.
Sus ojos afligidos, se levantaron abruptamente hacia su blanquecino rostro.
¿Era posible? ¿Sasuke estaba vivo?
Buscó alguna señal que le indicara que aún vivía.
El cuerpo y rostro de su amado hermano, seguían igual que hace un momento. No podía haberlo imaginado. Su mente no podía estar así de maltrecha. Entendía que quizás fuese un reflejo del shock en el que estaba, pero… era algo muy cruel.
—No mueras... — imploró en un hilo de su voz. — Por favor, vive. No te atrevas a morir delante de mis ojos. — la voz de Itachi era suave y suplicante, pero también había una nota de desesperación en ella. Mientras lo observaba, esperó por un milagro que disipe ese profundo dolor.
Tomó el pulso de Sasuke con sus dedos, pero no había signos de vida en él. Apretó fuertemente sus ojos, odiando esa realidad.
Un sollozo se escapó desde lo más profundo del alma de Itachi. Sin embargo, no se permitió llorar. Sabía que en cuanto la primera lágrima resbalara de sus ojos, él perdería la voluntad que le quedaba de luchar y se quedaría allí por siempre.
En su mente, una oleada de recuerdos afloró, como una marea que arrasa con todo a su paso. La imagen de Sasuke, pequeño y vulnerable, se impuso en su conciencia, como un rayo de sol que ilumina la oscuridad. Recordó el día en que lo vio por primera vez, con sus ojos grandes y curiosos, y su sonrisa inocente. La forma en que Sasuke se aferraba a su mano, como si fuera su único refugio en un mundo desconocido.
Los recuerdos se sucedieron, como un caleidoscopio de imágenes y emociones. Itachi recordó los momentos en que Sasuke se enfadaba con él, y la forma en que su rostro se arrugaba en una mueca de disgusto. Pero también recordó las veces en que Sasuke lo esperaba con una sonrisa, y la forma en que su corazón se llenaba de alegría y amor.
La figura de Sasuke, inmóvil entre sus brazos, sacudió los sentimientos supuestamente congelados de Itachi. Su amor por su hermano, que había sido su razón de ser, su motivación y su fuerza, se desbordó como un río que rompe sus diques. Itachi amaba tanto a Sasuke, que era imposible de soportar. La pérdida de su hermano era como un vacío que lo consumía por dentro, un dolor que no podía ser mitigado.
Todo lo había hecho por su bien, por su futuro, y felicidad. Sin embargo, a pesar de todos sus esfuerzos, no había logrado salvarlo. La culpa y la frustración lo consumían por dentro, como un fuego que arde sin cesar.
Recordó el impulso que había tenido de huir con Sasuke, porque le costaba dejar a su hermanito en la aldea solo y a su suerte. Pero por mucho que odiaba la idea, no podía llevarlo bajo ninguna circunstancia.
Para Itachi, Sasuke debía caminar en un lugar donde el sol llegara a él, como un ninja de la aldea. Debía ser fuerte, valiente y honorable.
El sería el héroe que asesinó a su hermano mayor y perverso criminal; el ninja que cobró venganza por su Clan. Esa sería la gloria que se le otorgaría a Sasuke. Con ese propósito, Itachi se enfrentaría cara a cara a su hermanito una vez más y sería asesinado por él.
Ese futuro brillante que había planeado para Sasuke, se había esfumado junto con su vida, y dejado oscuridad y dolor. Parecía una ironía cruel
"Prométeme una cosa, que cuidarás de Sasuke."
La voz de su padre, dejando a su cuidado el porvenir de su hermano menor, resonó en la mente de Itachi, como un eco que no cesaba de reverberar.
Las palabras, que habían sido un mandato y una responsabilidad, ahora se convertían en un lamento y una acusación. Itachi sintió que su alma se desgarraba, como si la espada que había empuñado tantas veces en esa noche, se clavara en su propio corazón.
El remordimiento lo consumió.
Deseó por segunda vez morir junto a Sasuke, para escapar de la angustia que lo atormentaba. Pero la conciencia de su propio karma lo detuvo.
Si esto que había sucedido, era el karma por sus actos, entonces, su decisión de acabar con el clan esa noche, ¿Podría seguir considerándose la mejor jugada como lo pensó en el acantilado?
"Ninguna mala acción queda impune."
La respuesta, como una sentencia, llegó instantáneamente a la mente de Itachi.
Su corazón latía con una intensidad que parecía no tener fin, como si nunca hubiese conocido la paz. La oscuridad que lo rodeaba parecía cerrarse sobre él, como una trampa que no tenía salida.
Itachi sentía como si hubiese girado un reloj de arena, grano tras grano, cayendo inexorablemente a la parte inferior, restándole tiempo de vida a su pequeño e inocente hermano. Cada grano que caía era como un golpe en su conciencia, recordándole su propia culpabilidad.
"Contribuí con este final."
Un sentimiento negativo comenzaba a tomar forma en su interior:
Auto desprecio.
El desenlace de los hechos, era como mínimo devastador.
Había mirado directamente al abismo, pensando que solo podía perderse a sí mismo, pero los ojos despojados de vida de Sasuke, que permanecían obstinadamente abiertos, le mostraron que lo más valioso para uno es lo que se pierde primero.
La desesperanza se reflejaba en sus hombros caídos y abatidos. Sin embargo, poco a poco, una pequeña chispa roja comenzó a encenderse en su corazón, quemando sus venas y alimentando su ira. Itachi era un cúmulo de emociones contenidas, y aunque diferentes estados de ánimo buscaban manifestarse y exteriorizarse a la vez, él no permitía que ninguno escape de su control.
Incluso en un momento como ese, mientras se derrumbaba de dolor, la mente ninja de Itachi seguía estudiando lo que veía. Observó con detenimiento los dedos de su hermanito, y notó que, además de los raspones y cortes propios de una lucha, también tenían unos pequeños piquetes que se encontraban ocultos detrás del crecimiento de sus uñas. Reconoció la naturaleza de esas marcas. Las había visto antes, hace un año, cuando Shisui decidió tirarse del acantilado.
Su amigo no se había suicidado solo por la herida en sus ojos, sino que en la emboscada que le tendieron, también había sido envenenado con un veneno que provenían de unos insectos. El veneno corría por su torrente sanguíneo, deteriorando su interior y debilitando su cuerpo. A duras penas, Shisui había logrado llegar al acantilado, pero sentía que ya no le quedaba mucho tiempo. La muerte lo acechaba, y él lo sabía. La memoria de ese evento doloroso regresó a su mente, e Itachi se sintió abrumado por la tristeza y la rabia.
Ahora reconocía en su hermanito el mismo patrón que había visto en Shisui. La herida en el pecho de Sasuke fue, en apariencia, provocada para esconder la procedencia del asesino y su accionar. La cobarde acción de ese maldito ninja, lo llenó de ira. — Aburame Sugaru. — murmuró entre dientes.
Ese hombre era uno de los más letales dentro del mundo ninja, conocido por crear venenos extremadamente potentes y ser casi indetectable.
Para sorpresa de nadie, el ninja que se le vino a la mente cuando descubrió el piquete de insecto en los dedos de Sasuke, trabajaba bajo las órdenes de Danzo.
El ceño de Itachi se frunció.
"Quiere jugar conmigo."
Las señales de la presencia del atacante estaban dispersas de manera descuidada, como si hubieran sido dejadas allí a propósito. El piquete de insecto estaba colocado de manera visible, y el kunai no se localizaba en la posición que un ninja elite utilizaría para derribar a un enemigo. La cuchilla estaba en el pecho, pero lejos de los órganos vitales. Era una pantalla, y se notaba.
Todo parecía diseñado para que Itachi lo descubriera y resolviera alcanzarlo. La prisa del atacante por dejar las señales era evidente, y la sugerencia clara: "Ven y enfréntame".
Ya conocía la identidad del asesino, era el mismo que venía poniendo a prueba su paciencia, revoloteando como una molesta mosca sobre la fruta. Su vuelo había sido una fuente de enfado para él durante mucho tiempo, pero ahora que era libre de ponerle fin al continuo asedio de ese hombre, Itachi se sentía listo para tomar medidas.
Apretó los puños con fuerza mientras su mirada cargada de ira contenida, se posaba sobre la herida de la que aún brotaba sangre.
"Voy a hacerte pagar por lo que has hecho."
En sus años de servicio como ninja, Itachi había llevado a cabo numerosas misiones que implicaban eliminar a enemigos, sin embargo, ninguna de ellas, por difíciles que fueran tuvieron intenciones personales añadidas influyendo. Siempre actuó con la mente clara y objetiva. Pero, esta vez, era diferente.
Sentía una aguda, ardiente, asfixiante sensación emerger de sus entrañas y extenderse por todo su cuerpo:
Iba a matarlo.
Y aunque había decidido tomar venganza, sabía que esa sola acción no sería suficiente para calmar la tormenta que se había desatado dentro de él.
Aunque llevara a cabo una venganza ejemplar, implacable y sin piedad, sabía que al final solo se quedaría con un vacío profundo y una sensación de insatisfacción. Porque, al margen de la venganza, el dolor de haber perdido a alguien que no regresaría jamás seguiría ahí, latente y punzante, recordándole constantemente lo que había perdido.
•
La realidad se distorsionó y Madara salió de ella, avanzando con paso seguro hacia la posición de Itachi. La máscara naranja del hombre, se inclinó observando a Itachi salir del bosque con el cuerpo de su hermano pequeño.
—Seguí el rastro. — la voz de Madara sonó más profunda que otras veces.
"¿Rastro?"
Rápidamente Itachi entendió que le estaba hablando de Sugaru. Lo había seguido y estaba a punto de darle su ubicación para que se encargue. Pero más importante para él, era el hecho de que Madara sabía porque estaba buscando a ese hombre.
¿Acaso había estado observando lo que le había sucedido a Sasuke?
Los ojos negros de Itachi, brillaron peligrosamente.
—Ya estaba hecho cuando lo descubrí. — indicó Madara, comprendiendo perfectamente lo que pasaba por la mente de su contraparte. No era difícil notar lo que se desprendía de sus ojos, cuando Itachi se lo estaba mostrando abiertamente como advertencia.
Itachi se mantuvo en silencio, pero miró a Madara directamente por un tiempo, estudiando la veracidad de sus palabras. Poco después las pupilas de Itachi y Madara, se desviaron en la misma dirección, captando algo.
Sugaru había envenenado a Sasuke. Pero todavía le quedaba una pregunta colgando del tintero: ¿Había actuado bajo las órdenes de Danzo o se había movido por cuenta propia? La segunda opción, parecía poco probable, viniendo de un lacayo tan obediente y devoto como Sugaru. No obstante, no pensaba descartar ninguna posibilidad.
La mayoría de los agentes de Raíz, se movían bajo órdenes, cómo peones en un juego de shogi. Sin embargo, creía que Sugaru era del tipo que iría más allá, en pos de cumplir el sueño de Danzo de acabar con todos los Uchiha de una sola vez. Eso involucraba a Sasuke y a él mismo.
No confiaba en Sugaru, pero tampoco lo hacía con Danzo. Porque la orden desde un principio, era acabar con el clan entero.
Danzo ofreció perdonar la vida de su hermano a cambio de que él accediera a eliminar a la facción extremista por completo. Pero cabía la posibilidad de que al completarse la misión, ese acuerdo fuese revocado inmediatamente.
Esa duda no lo iba a atormentar mucho más. Sin importar si hubo una orden o no, ambos eran igual de culpables.
Itachi lentamente se puso de rodillas y con cuidado depositó el cuerpo de su hermanito sobre la húmeda hierba, su pequeño cuerpo estaba cada vez mas frío.
Desde muy pequeño Itachi siempre bloqueó sus emociones para que no se filtren, pero en esta ocasión la rabia se desbordaba de él y en el brillo rojizo de sus ojos se reflejaban.
—Dime dónde está. — pidió Itachi volviendo la vista hacia Madara.
Sus pupilas, habitualmente negras y opacas, parecían haberse vuelto más oscuras y profundas, como si estuvieran absorbiendo la luz a su alrededor.
Era como un preludio, un recordatorio de que, a pesar de su apariencia serena y tranquila, era un ninja de elite capaz de desencadenar una tormenta de violencia y destrucción en cualquier momento. Y en ese momento, su mirada parecía decir que estaba listo para desatar esa tormenta.
Cruzándose de brazos, Madara cuestionó con interés.
—¿Crees poder soportar más oscuridad de la que ya has absorbido? — a Madara no le importaba si el corazón de Itachi se quebraba. Lo que hacía mediante sus palabras, era medir la eficacia y valor de su nuevo recluta. Solo quería saber hasta que punto era capaz de aguantar antes de romperse por completo. Él quería ver esa tormenta desatarse.
—Lo haré. — respondió con determinación.
Una sonrisa complacida, se formó en los labios ocultos de Madara. Se acercó a Itachi e inclinó para tomar al niño en brazos.
—Se oculta en los árboles adyacentes a su maestro. Guarda una distancia de tan solo tres metros con él. Concéntrate en el flanco izquierdo y podrás notar la anomalía entre las hojas. Se aproximan hacia el complejo con un equipo especial, no deben tardar en llegar. — dicho eso, el vórtice fue creado y el hombre de la máscara, comenzó a ser engullido en medio con Sasuke en brazos. — Cuidaré de él mientras resuelves esto. — anunció Madara, antes de desaparecer por completo.
En otras circunstancias, Itachi no hubiese permitido que Madara se acerque a Sasuke. Pero en ese momento, no tenía otra opción más que aceptar lo que el hombre le ofrecía. En poco tiempo, un equipo especial liderado por Danzo e Hiruzen iba a llegar al complejo para llevarse los cuerpos sin vida de los Uchiha, y lo último que deseaba, era que alguno de ellos le ponga las manos encima a su hermanito.
Itachi reanudó su camino hacia un destino específico. Su sandalia ninja aplastó un insecto negro que intentaba ocultarse entre la hierba. Sin embargo, Itachi sabía que ese insecto no era lo que parecía. Era uno de los insectos que Sugaru utilizaba para espiarlo.
Era esto mismo, lo que había notado cuando desvió su mirada de Madara hace un momento.
Tanto el sharingan de Madara como el suyo propio, habían detectado la presencia del insecto desde el principio. Y aunque ambos fingieron normalidad, lo tenían bien localizado. Si se acercaba un poco más, sería consumido inmediatamente por sus llamas.
Itachi sabía que Sugaru lo había estado vigilando y siguiendo como un buitre a su carroña todo ese tiempo. Pero ya no estaba dispuesto a tolerar esa situación. Era cosa del pasado dejarse monitorear dócilmente.
•
No había pasado ni una hora desde la partida de Itachi, cuando el Anbu se reunió dentro del complejo para recoger los cuerpos.
Danzo caminó por una calle cubierta de cadáveres. Acababa de dejar a Hiruzen. Después de enterarse del perverso acto de Itachi, el Hokage estaba furioso, y dirigió la peor parte de eso a Danzo. Antes de conseguir salir de la vista del Hokage, había sido despedido como concejal, y hecho prometer que disolvería Raíz.
Pero ahora que la tragedia de la aniquilación del Clan Uchiha había sido lograda, no había ninguna razón para que se aferrara al rol de concejal. E incluso, si Raíz fuese oficialmente desmantelada, aún era más que posible para ellos entrar en una especie de clandestinidad y maniobrar en secreto, lejos de los ojos de Hiruzen. Al final, Danzo obtuvo lo que quería.
—¿Qué ocurre, Gozu? — Danzo llamó al subordinado que acababa de llegar a su lado por el nombre. No le pareció extraño que estuviese vivo aún, ya que todavía faltaba completar la siguiente parte de su misión, que era interceptar junto con su hermano gemelo a Uchiha Itachi y darle muerte.
Gozu se mantuvo en silencio.
El instante en que vio las dos aberturas en la máscara oculta bajo una capucha, Danzo jadeó. Ojos rojos con un patrón como tres magatamas mezcladas entre sí en el centro, le devolvieron la mirada. Ese no era el motivo de su desconcierto, si no que el par de ojos de largas y pobladas pestañas que le devolvían la mirada, no eran los de Gozu.
—Naturalmente Uchiha Gozu, está muerto.
—¡Tú!
—Todos en el clan lo están. — en apariencia la voz de Itachi era calmada, pero Danzo que veía más allá, percibía lo peligrosa que esta era realmente. Cómo un ninja veterano, podía leer perfectamente las señales de advertencia y saber como se oía la apaciguada calma antes del desate de una tempestad.
Aunque le sorprendió un poco entender que también el niño estaba muerto, los ojos de Danzo no pudieron evitar brillar ante la emoción de saber que ya solo quedaba un Uchiha vivo de ese conflictivo clan.
Y aunque la oscuridad en los ojos de Itachi, era la que había anhelado ver desde que lo reclutó, teniendo en cuenta la situación y el contexto en el que estaban, también lo inquietó. No quería tener que lidiar con los problemas que pudiese traer un subordinado del calibre de Itachi.
—Te equivocas, si crees que di esa orden. — respondió Danzo con tono solemne, dándole voz a sus pensamientos.
Alguien sin duda, había actuado por cuenta propia, pero él no era del tipo de persona que rompía tratos provechosos. Aunque le desagradaba la idea de dejar a Uchiha Sasuke con vida, era un precio aceptable a pagar por la aniquilación de todo el clan.
Itachi escuchó la respuesta de Danzo, negando su responsabilidad, sugiriendo distancia entre él y la acción.
—Lo que yo crea no importa.
Claro que no importaba, en Raíz todos servían al mismo propósito: el bienestar de la aldea y los intereses de la misma. Ellos solo eran peones sin identidad ni relevancia. Por otra parte, las palabras de Itachi reflejaban que poco importaba si él dio esa orden o no. A sus ojos, era igual de responsable.
Danzo se mantuvo en silencio por un momento, su mirada fija en Itachi con una mezcla de sorpresa y enfado.
"Insolente."
Luego, su rostro se tensó y su voz se convirtió en un gruñido: —¿Qué harás? — su voz llena de desafío. — ¿Tomar venganza de un daño colateral?
Itachi sería un idiota, si por un momento contemplara la idea de que ese era un daño colateral. Porque podía ser posible que uno de sus subordinados hubiese decidido por cuenta propia tomar la vida de Sasuke, pero esa no era una acción que no hubiese sido contemplada por el líder de raíz. Cada uno de esos miembros, tenía tan dentro de sus mentes el razonamiento de Danzo, que era extraño que no tuvieran gravado en los párpados los deseos de su líder.
El clan Uchiha, desde un principio fue un mal que debía ser erradicado de la aldea. Por lo que dejar a uno solo con vida, ya representaba un fallo para la misión y un daño a futuro para Konoha. Danzo seguramente, ya habría contemplado esta posibilidad.
Ahora con su hermano muerto, ya solo quedaba que él compartiera su mismo final. Pero Itachi no estaba dispuesto a morir todavía. Tenía un objetivo que cumplir, una deuda que saldar. Los responsables de la muerte de Sasuke debían pagar por sus acciones, e Itachi no descansaría hasta que cayeran con él al abismo.
—En efecto, eso haré. — respondió Itachi con voz controlada.
Danzo se rió, una risa seca y despectiva. Las cejas se juntaron en una línea recta, y su mirada se convirtió en un desafío.
—No te creo. —dijo Danzo. — Eres solo un niño que apenas ha descubierto el camino de las sombras. No puedes amenazarme.
Itachi sonrió, una sonrisa fría y calculadora. Su mirada se clavó en Danzo.
—Mi edad no define mi capacidad. — respondió Itachi. — Tu me enseñaste a caminar en las sombras, y ahora te voy a enseñar a temerle.
Las cejas de Danzo se juntaron. No iba a dejarse amenazar.
—Inténtalo. — retó Danzo. Su voz sonaba como una reprimenda hacia el comportamiento de Itachi. — Te sugiero abandonar ese pobre anhelo que tienes en tu corazón y morir con dignidad. Prometo que sentirás el menor dolor posible, ya que has sido una pieza fundamental en este logro…
Itachi cansado de escuchar sus continuos y manipuladores monólogos, lo interrumpió.
—No sigas con eso. El método que te ha funcionado en el pasado, no logrará doblegarme ahora, ni en el futuro. — la cabeza de Danzo, no era la que buscaba en ese preciso momento. Si había llegado hasta ahí, solo era con el objetivo de sacar de su escondite al ruin y despreciable shinobi, que había venido a asesinar. — Filtraré los secretos de la aldea a los países enemigos.
—Deberías saber que traerá eso sobre la aldea, Itachi. — reprendió Danzo con seriedad en la voz.
—Estoy fuera de la aldea ahora. — respondió Itachi, sin inmutarse con la mirada sentenciosa de Danzo.
—Creí que eras un peón capaz… Parece que te juzgué mal. — su dócil peón, ya no escuchaba correctamente. Su disposición se veía inclinada a combatir. — ¿Crees que porque ya no tienes a Sasuke, no habrá algo que consiga doblegarte? Si piensas eso, déjame decirte que no sabes nada de este mundo. Siempre hay algo. Y si te aferras a esta vida por más tiempo, tu sufrimiento cada vez se hará más y más grande.
Itachi hizo caso omiso a la nueva amenaza.
Dio un paso al frente, para acercarse a Danzo, pero tres kunai se enterraron en la tierra, un poco por delante de su pie como advertencia. La atención del sharingan nunca se apartó del líder de Raíz. El aviso fue contundente, pero Itachi confiaba en su habilidad y en sus ojos, no retrocedería. — Recuérdalo: seré yo quien acabe con tu vida. — soltó la amenaza con tono severo y mirada mortífera hacia Danzo. Dicho eso, se convirtió en incontables cuervos y desapareció.
Dos Anbu descendieron listos para seguirle el rastro. Sin embargo, las órdenes de Danzo fueron diferentes.
—Tomen posiciones en las puertas de entrada a la aldea y cualquier ruta que pueda ser usada como salida y controlen las barreras también. Limiten los lugares por dónde se pueda mover y escapar.
Los agentes asintieron afirmativamente. — De inmediato.
Ambos hombres desaparecieron para cumplir con la nueva orden.
A los oídos de Danzo, llegó el sonido de las alas de unos insectos segundos después. — Acaba con él. — la mirada de Danzo recayó sobre los tres kunais incrustados en la tierra. — No lo prolongues, que tenga una muerte rápida. A pesar de su insubordinación, mantendré esa consideración para él.
Una vez solo, Danzo se permitió apretar su bastón, repasando las palabras de Itachi.
Un ave herida como él, no iba a acabar con su vida ni destruir todo lo que había creado en beneficio de la aldea todos esos años. El vuelo de ese rebelde polluelo, estaba destinado a ser fugaz.
Subió la mano a la barbilla, reflexionando.
Itachi ya había perdido todo esa noche, incluso a Sasuke, que pretendía usar de rehén si su renombrado prodigio Uchiha, no seguía la línea de sus planes. Entonces, no veía difícil que lo atrapen y asesinen, ya que su voluntad de vivir estaba directamente ligada a la de su pequeño hermano.
Por supuesto, podía predecir las bajas en sus filas, ya que la ira y la impotencia que seguramente sentía Itachi, se desbordarían de él, en el momento de mayor tensión.
Sin embargo, ese hecho no modificaría el resultado final.
—No hay nada que perder si uno se prepara meticulosamente. — susurró Danzo, mientras su mente continuaba evaluando pros y contras.
"Si Sugaru no lo consigue, hay muchas otras piezas fuertes que pueden hacerlo caer. El tiempo no está a su favor."
•
—¿Qué tal si te muestras ya? — musitó Itachi, hacia nadie en el corazón del bosque desierto. Su voz no se había desvanecido siquiera, cuando una pequeña llama destelló sobre la vida de un insecto que intentaba alcanzarlo. Sólo quedó un ligero esparcimiento de cenizas. Le enfureció descubrir lo cobarde que fue el primer intento de este ninja. — Estás aquí, ¿no es así, hombre Aburame?
—Me llamo a mi mismo, Sugaru y lo sabes.
—No es el momento para estarse preocupando por algo como eso.
Una miríada de pequeños insectos alados se unieron en el bosque, donde anteriormente no había habido nada, para crear una enorme forma oscura en el espacio vacío. Los insectos gradualmente tomaron una forma humana. Un hombre usando una máscara de tigre blanco apareció del éter, y flotó en el aire acompañado del sonido de incontables alas diminutas.
Los ojos de Itachi se posaron fijos sobre el hombre que ahora tenía en frente. Ese había sido su plan desde un principio. Fue a amenazar a Danzo, sabiendo que la orden de seguirlo y asesinarlo." recaería sobre la cabeza de este ninja. Itachi solo tensó un poco más la cuerda, para que las cosas sucedan a prisa.
—¿No estás interesado en rendirte de vigilarme? — dijo Itachi, apartando su campo visual del hombre con desdén. Sugaru supo leer entre líneas y entender que Itachi estaba al tanto de toda la vigilancia que llevó a cabo sobre él todo ese tiempo.
—¿Tu también entiendes que tal cosa no sería permitida, no es así? — respondió Sugaru.
—No planeo ser el peón de Danzo por siempre. — manifestó Itachi determinado a romper sus cadenas.
—No le importan tus deseos. — afirmó Sugaru, convencido de que sus palabras eran ciertas.
—Entonces, un impasse. — falsa condecendecia, se derramaba de las palabras de Itachi.
La actitud calmada de Uchiha Itachi, lo irritaba bastante, tanto que decidió jugar con palabras peligrosas para avivar las llamas.
—¿Seguirás sin decir nada por lo de tu hermano? — cuestionó Sugaru, con voz segura. — Un ninja de tu calibre, es capaz de entender un mensaje entre líneas, ¿no? — estaba claro para ambos, que Sugaru se refería a los piquetes en la mano de Sasuke.
Itachi sentía un odio tan fuerte en ese momento, que pensaba no iba a consumirse solo con la muerte de ese hombre. Sus largas pestañas se cerraron en un parpadeo, para evitar evocar el recuerdo de Sasuke.
No iba a responderle al débil intento de provocación, que claramente trataban de hallar un punto débil por el cual filtrarse. Proferir palabras cargadas de resentimiento, no le devolverían a Sasuke. Sin embargo, acabar con la vida del responsable de su muerte y la de Shisui, les proporcionaría un poco de justicia al descanso de ambos.
—Las muestras de expresión no son lo tuyo, pero la tensión en tu cuerpo habla por si misma.
Si Sugaru era capaz de notar dicha rigidez, ¿Por qué lo subestimaba de ese modo? ¿Sería confianza al estarlo vigilando por tanto tiempo, o quizás, se debiera al veneno de sus insectos casi imperceptibles? Fuera el motivo que fuera, parecía no darse cuenta de cuan valioso era el tiempo que estaba desperdiciando en palabras banales.
Él no había ido hasta allí con intensiones de dialogar, sonsacar peticiones de disculpas, o el porqué de sus acciones; sino a eliminarlo. Y si estaba tenso, era a causa de su lucha interna para contenerse. Por mucho que le hirviera la sangre con solo escucharlo, no necesitaba malgastar chakra en un enfrentamiento innecesario con alguien sin oportunidad. Ya había preparado su final idóneo, solo restaba esperar el momento preciso para proceder.
—Solo para que lo sepas, actué por cuenta propia. — las predecibles palabras del hombre con la máscara de tigre defendiendo la inocencia de su maestro en ese asunto, resonaron en los oídos de Itachi.
¿Qué importa eso?
Danzo pensaba en la aldea y al igual que Itachi, veían a la guerra civil como algo que debía ser detenido. No obstante, los actos de Danzo, con su hermano y shisui, eran imperdonables para él. Había emboscado y asesinado a su amigo, porque no creyó en la efectividad de su plan y se quedó con uno de sus ojos. Ahora había deliberadamente, mirado hacia otro lado, mientras un agente se desviaba para acabar con la vida de su pequeño hermano.
—¿Seguirás sin decir nada? — Sugaru comenzaba a impacientarse con la actitud displicente de Itachi.
En efecto, Itachi decidió dejarlo hablar un poco más, ya que parecía motivado a soltar veneno por sus fauces. Era evidente que Sugaru trataba de atraerlo con provocaciones a un inútil enredo psicológico.
La actitud calmada de Itachi era como un velo que cubría su verdadera intención. Sugaru podía sentir la tensión en el aire, como una cuerda tensa a punto de romperse. La falta de reacción de Itachi lo molestaba, lo desafiaba a seguir hablando, a seguir provocando para lograr romper ese velo de rectitud y voluntad de fuego y así, dejar expuesta su naturaleza Uchiha.
—Hn, entiendo que no lo quieras hacer, sería algo vergonzoso. — dijo Sugaru, su voz llena de desdén. — Solo quise brindarle un momento para desahogar a un ex colega antes de su inminente deceso. — las palabras de Sugaru estaban diseñadas para herir, para provocar una reacción.
La respuesta nuevamente fue nula, pero Sugaru sabía que no era una señal de debilidad, sino que Itachi estaba esperando el momento ideal para atacar.
La tensión entre los dos era palpable, como una electricidad estática que aguardaba descargarse. Sugaru podía sentir el peso de la mirada de Itachi, como una gran roca aplastándolo. La situación era explosiva y Sugaru sabía que solo bastaba una chispa para que estalle.
La comisura en los labios de Sugaru, subieron. Aunque pretendía ser contundente y severo con su postura corporal, era imposible que por dentro Itachi no estuviera afectado. — No puedo verte directamente por culpa de esos ojos, pero puedo percibir la mirada de un auténtico depredador puestos en mi, ¿Me equivoco? Pero permíteme recordarte, que yo no soy cualquier ninja, Itachi. Ambos somos cazadores, no lo olvides.
"¿Cazador?"
Los labios de Itachi finalmente se separaron y su voz se dejó escuchar:
—¿Le temes a la muerte?
Tan pronto como Itachi hizo silencio, Sugaru le dio su respuesta, su voz se volvió seria.
—¿Pretendes tocarme en mi orgullo como ninja? — Sugaru no esperó ese tipo de cuestionamiento, no contenía provocación ni la intensión de rebajarlo, ¿Entonces, porque su cuerpo se tensó al máximo? Se sentía como si hubiese recibido un golpe en la boca del estómago fortuitamente. — Los ninjas de Raíz no le tememos ni siquiera a la muerte. Y por el bien de esta misión, moriría de buena gana. — Itachi escuchó atentamente las palabras de Sugaru, sin cambiar su expresión. Sin embargo, si mirada se volvió una más intensa, buscando ver más allá de sus palabras. — Si gano o pierdo en este enfrentamiento da lo mismo. — continuó Sugaru. — Asesiné a tu hermano y tu nombre ya fue puesto en el Libro Bingo como un criminal de rango S, por lo que todas las aldeas irán detrás de ti para acabar con tu vida. De este modo, esté vivo o no, el sueño de Danzo se habrá cumplido.
Cuando el discurso del Anbu acabó, Itachi se dispuso a comprobar la veracidad de sus palabras.
—No tiene caso prolongarlo más. — Anunció Itachi. — He escuchado las últimas palabras y deseos "de un ex colega." — su sharingan resplandeció.
Sugaru casi sonrió, cuando Itachi le devolvió una respuesta usando sus propias palabras. Si el niño no fuera un taimado, podría darse cuenta que no siempre se ganan todas las batallas. — ¡Tus Jutsus oculares no tienen efecto en mi! — soltó enérgicamente, respondiendo a la amenaza.
—No en ti. — Itachi concentró su chakra, e impulsó su Sharingan a Mangekyo Sharingan. Era consciente de los ojos de los insectos en el cuerpo de Sugaru, demasiados para contarlos.
Sintió un dolor sordo en su ojo derecho. Se debía a que había estado usando mucho su kekkei genkai durante toda la noche.
—Aquella vez me dijiste, que constantemente estás observándome. Pero eres sólo una persona. Comes y duermes. Entonces, ¿quién ha estado vigilándome? — Itachi vio con mayor claridad, cuál era el punto débil del anbu, cuando pisó al insecto hace unas horas.
—No hay necesidad de hablar de forma tan indirecta… — Sugaru calló abruptamente. Algo no andaba bien.
—Parece que lo has notado.
Algo parecía estar mal con Sugaru, flotando en el espacio. Parecía como si estuviera luchando desesperadamente contra algo, sacudiéndose y retorciéndose.
—¿Creíste que no noté los insectos vigilándome desde que acepté esta misión?
—Imposible. ¿El Mangekyou Sharingan, en mis insectos kochu?
—No fuiste el único vigilando. En ese tiempo, mientras fingía no darme cuenta, también estuve estudiando el patrón que seguían tus insectos. — Itachi observó el desespero del hombre y la sorpresa en sus ojos. Continuó hablando. — Descubrí, que al compartir tu chakra, incorporas lo que los insectos han visto a tu propia experiencia. Es un método similar a los Clones de Sombra. Pero la diferencia y de lo que depende el éxito de este método radica, en que estos tienen que volver con el usuario o entrar en un rango específico cerca de ti, para que no se pierda lo que hayan recopilado y visto. El pro de esta técnica, es que son indetectables para un ojo común dado su tamaño diminuto. El contra, es la ineficacia de depender de cierta distancia para poder recibir la información.
El sonido de alas desapareciendo desde dentro de Sugaru, al mismo tiempo su cuerpo, repentinamente ganando gravedad, fue arrastrado hacia la superficie de la Tierra. Incapaz de controlar su cuerpo, Sugaru cayó de bruces en el suelo.
—Ngh. — Gruñó Sugaru, su voz ahogada por el impacto. No era capaz de creer que eso estuviese sucediendo realmente. Se sentía como si hubiera perdido el control total sobre su cuerpo y su mente.
Itachi bajó la mirada hacia él, con frialdad. — Veré a tu carne quemarse y a tus huesos volverse cenizas. A través de mis ojos, Sasuke y Shisui podrán ver tu cadáver volverse polvo. — Sugaru escuchó con atención; sin quererlo su interior se removió. No entendió en un principio, porque un sentimiento con el que no estaba familiarizado creció rápidamente. Esas peligrosas palabras fueron dichas sin ningún tipo de emoción en la voz, como si las hubiese pronunciado a través de Itachi un temible Shinigami. — Puedes probar que no le temes a la muerte y volver tus palabras verdaderas. Pero creo que no quedará dignidad alguna, cuando comiences a gritar por tu vida.
De pronto, Sugaru notó la sed inmensa de sangre que sentía la persona a la que había venido a cazar. Ese no era el Itachi que él conocía. Una furia que anhelaba desgarrarlo para contemplar el carmesí de sus venas. No tenía palabras exactas para describir lo que veía en ese niño.
—E-espera —dijo Sugaru, su voz temblorosa. El aire parecía haberse estancado, y el tiempo se había detenido. La oscuridad que los rodeaba parecía haberse cerrado sobre ellos, dejándolos solos en un mundo sin escape. La sensación de inevitabilidad era abrumadora, y Sugaru sabía que ya no había nada más que hacer que enfrentar lo que seguía.
—Amaterasu. — murmuró Itachi. La palabra pareció resonar en el aire, y Sugaru sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sabía que no había forma de escapar de lo que fuera, lo consumiría a continuación.
Una llama negra brotó en el hombro de Sugaru. — ¿Qué es esto? — La extraña llamarada se extendió, en un abrir y cerrar de ojos para devorar su cuerpo entero. Como intentando abandonar a su huésped en llamas, los insectos volaron por los hoyos del uniforme, pero fueron atrapados en las oscuras llamas. —¡¿Qué es este jutsus?!
—Este fuego no se extinguirá hasta que lo que sea que yo esté mirando se haya consumido por completo. No dejaré que ni uno de los insectos que anidan en ti, escape.
Los gritos de agonía de Sugaru, resonaron a través del bosque. Alrededor de él, insectos zumbaban y revoloteaban, envueltos en oscuras llamas. Casi parecían luciérnagas negras que florecían a la luz del día.
Mientras se retorcía de dolor, Sugaru logró ver los ojos de Itachi brevemente. Ese par, no tenía las tres tomoes habituales, más bien había un patrón dentro que los conectaba; se asemejaba a un shuriken de color brea.
¿Sería acaso, ese aterrador poder, producto de una evolución en sus ojos?
Pero eso muy difícil de conseguir en estos tiempos. Sin embargo, lo que veía era real.
Sobre los últimos pensamientos de su vida, Sugaru admitió, cuan aterradores podían llegar a ser los ojos del clan Uchiha y se alegró en su corazón de que ese mal ya no fuese un problema para la aldea y el mundo ninja en general.
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Fin del capítulo 5.
Hay muchas cosas que escapan del control de Itachi y lo toman por sorpresa. Lo hice de este modo, porque a pesar de que Itachi vivió situaciones fuertes desde su infancia, aún es un ninja joven.
No intento hacer de él un ninja todo poderoso, al que todo le sale bien a la primera. Porque aún tiene un largo camino que recorrer.
Con el tiempo irá ganando más experiencia y logrará adelantarse a situaciones, Pero por ahora me pareció mas adecuado de este modo.
Espero no me odien tanto por lo del pequeño Sasuke, también me dolió hacerlo.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
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