-Qué quieres decir con que perdiste la casa? ¿Estás loco? Esto es lo único que tenemos. - reclamó la mujer, siguiendo sus apurados pasos dentro de la propiedad desprovista de muebles y con apenas leña que alimentara la chimenea para el invierno que ya se acercaba.
- Tranquilízate, la recuperaré esta noche-refutó él, buscando entre la vieja caja de documentos algo, lo suficientemente valioso para apostar, algo con lo cual pudiera tener de vuelta aquel preciado legado.
-Eres un hombre sin conciencia, largo, ¡fuera de esta casa! - chilló histérica la mujer- Cómo pudiste?, ¡maldito desgraciado! -continuó quejándose ella, mientras le golpeaba la espalda con distintos objetos.
Bien, se iría. A fin de cuentas, ya tenía lo que había ido a buscar. Y cuando volviese lo haría no solo con el titulo de propiedad de la estúpida casa, sino que, con mucho, muchísimo dinero, tanto que hasta se permitiría comprarle alguna baratija a su esposa. Nada demasiado caro, pero lo suficientemente bonito para que le disculpara.
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-Tendo, Tendo por Dios santísimo, te lo suplico-pidió de rodillas
El hombre de oscuro bigote lo miró casi con asco. ¿Qué clase de padre apostaría a un pequeño niño? Qué futuro le esperaba al pobre con semejante padre.
-No hay nada que pueda hacer, Saotome. No debiste apostar a tu hijo.
-Quédate con la casa, no me importa, pero dame un plazo para pagar en efectivo esta deuda-suplicó nuevamente
-Que buena oferta, hombre, casi te agradezco-respondió Soun dándose una palmada en el muslo antes de encender su puro. Los hombres alrededor de la improvisada mesa de juegos soltaron a coro la risa.
Genma los imitó nervioso, estrujando sus manos con nerviosismo.
-Te diré algo-añadió Soun, interrumpiendo el amasijo de risas y toses, mientras daba una larga ojeada al acta de nacimiento-Trae al niño, voy a adoptarlo, será mi hijo desde hoy.
-Pero, pero- intentó aducir él
-Perdiste la casa esta tarde y al niño en manos del pervertido maestro Happosai esta noche, Saotome. -aclaró el dueño del ilegal casino
El aludido viejo alzó la botella que tenía en la mano y con una sonrisa ladina vociferó algo inentendible desde donde se encontraba.
-Puedo cuidarlo mejor de lo que tú o el viejo lo harán, sabes que no tengo hasta hoy heredero y que mi mujer murió recién dejándome solo tres hijas ¿Quién postergará entonces mi apellido? - explicó acercando a su joven abogado el acta de nacimiento.
Genma Saotome apretó la tela de sus gastados pantalones entre sus puños, con la frustración latiendo en sus venas.
-Esta es mi oferta: te compensaré en efectivo por el niño- dijo Soun y el abatido padre finalmente pareció dispuesto a escucharlo- Solo ve a traerlo.
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-Basta ya mujer, deja que me lleve a Ranma, ¡no te entrometas!
-No, ¡primero muerta antes de que lo alejes de mi lado!
-Eres una egoísta, te estoy diciendo que su futuro y el nuestro está arreglado.
-No me interesa. No dejaré que vendas a mi hijo como si fuera un potrillo.
El hombre ignoró a su esposa y tomando al pequeño del suelo en donde se encontraba, lo tomó de la mano para empezar a colocar algunas cosas en una gastada mochila, dispuesto a llevarlo con quienes serían su futura familia.
Al voltear se encontró con el rostro serio de su esposa, y la amenazante katana desenfundada.
-Por Buda! ¿Por qué estás haciendo las cosas más difíciles? ¡Es el destino de mi hijo!
-También es mi hijo, yo lo llevé en mi vientre nueve meses, lo amamanté y te juro por mi vida que no permitiré que te lo lleves-respondió ella blandiendo aquella filosa espada japonesa.
-Eres una chiflada-vociferó al pasar a su lado, intentando salir de la casa con el niño. - A mala hora me fui a casar contigo!
Y ciertamente, pensó al sentir el agudo dolor del metal rasgando su espalda, su mujer era una chiflada de cuidado.
Cayó de rodillas, sintiendo como su hijo le era arrebatado de las manos, el niño gritaba como un poseído, con el rostro salpicado de sangre.
-Tranquilo cariño, mamá está aquí, mamá está aquí. - recitó asustada la mujer, retrocediendo con el pequeño tras de su kimono y dejando caer la espada.
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-Es una broma? No entiendo, ¿por qué papá haría algo tan estúpido? -le interrumpió la chica de corto cabello castaño
- ¿Está seguro, abogado? -preguntó la mayor
-Me temo que sí, señoritas. Yo fui testigo de…bueno, de cualquier forma, su padre mismo vino a mi oficina y nos dio todas las indicaciones de su testamento. Es su última voluntad.-respondió el hombre de ascendencia china
- ¡Cómo es posible! -reclamó la menor de las tres hermanas, que hasta ese momento había guardado silencio. - ¡No solo es absurdo, es ridículo! Ni siquiera está en condiciones, ¡con qué derecho actúan a mis espaldas! No permitiré que hagan esto.
- Estaba perfecto la última vez que le vi- explicó el jurista- Bien, como les explicaba, la cláusula indica-señaló el abogado
La chica de corto cabello negro salió de aquel sitio sin intención de seguir escuchando aquellas tonterías y echa una furia, pero no tardó en ser alcanzada por su hermana mayor.
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-Lo lamento- repitió asestando una segunda puñalada en el vientre femenino.
La joven madre se desplomó en la entrada de la casa y su pequeño hijo, asustado y bañado en llanto, se acercó a ella en un intento por ayudarle.
Genma Saotome separó, con no poca violencia, al niño de su madre
-Ranma.Cobarde, deja a mi hijo en paz- se esforzó por detenerlo nuevamente la mujer, aferrada a las piernas de su esposo con las pocas fuerzas que le quedaban -Ranma,corre -intentó advertir a su hijo, pero en ambas ocasiones solo alcanzó a balbucear lo que el niño recordaría después como un nombre: Ranko
El llanto infantil resonó angustiado, con desespero y miedo en la inmensa soledad de la oscura noche que cubría su crimen y aquel bosque. Herido mortalmente, el obcecado hombre continúo avanzando con el pequeño, negado a dejarse vencer en su empresa.
No en vano se había atrevido a cometer tal locura y si se daba prisa, quizás su vida podría ser salvada junto con la del hijo, que a duras penas llevaba de la mano.
Mientas ambos se perdían en la bruma nocturna, el cuerpo de la madre yacía tendido en el umbral del que, hasta hacia nada, había sido su hogar.
La delicada tela del kimono se había teñido de sangre caliente, mientras su mano se extendía en un último esfuerzo por detenerlo y de sus labios se escapaba el nombre de su pequeño, fútilmente.
En sus ojos oscuros se cristalizó para siempre la imagen de aquel hombre con su niño, huyendo como el vil ladrón que era, en la espesura de aquel bosque. Solo la luna atestiguó como la madera se bañaba del carmín de su cuerpo. La mujer de bellas facciones maldijo a su asesino y el desafortunado momento que la unió a él.
La suya había sido una corta vida, llena de privaciones y desdichas. Un matrimonio forzado, con un hombre incapaz y abusivo, adicto a los juegos y las apuestas…Oh, lo único valioso de aquella miseria era su hijo, su pequeño, y ni siquiera a él había logrado proteger.
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Despertó con la alarma de su reloj pitando rítmicamente por, sabrá dios cuanta vez, los escasos rayos de sol se infiltraban en sus ojos. Le parecía que había dormido durante una semana. Últimamente, todo le parecía un sueño dentro de otro sueño.
Se incorporó con no pocos esfuerzos hasta quedar medio sentado y pronto notó un fuerte dolor en el costado derecho. Levantó la camisa roja y se llevó la mano al punto adolorido de su cuerpo. Encontró su piel llena de moretones, consecuencia obvia de una fuerte paliza.
- ¡Joder, y ahora qué demonios! -soltó con fastidio mientras miraba con extrañez aquel paisaje desconocido, dando una larga mirada al lugar.
Le tomó al menos un minuto antes de poder levantarse y cuando lo hizo, las piernas le fallaron en más de una ocasión y las manos no dejaban de temblarle.
Cierto que no era la primera vez que despertaba sin saber en dónde estaba, pero sí era la primera en que se veía en tal situación.
¿qué era lo que había pasado? Por qué, más bien, ¿cómo?… no había forma de que…
Una enorme ave de plumaje oscuro se posó en una de las ramas más altas de aquel árbol que había captado su atención. Con sus negros y curiosos ojos pareció cuestionar al confundido humano. Un graznido y un aleteo, el animal echó a volar.
Ranma se restregó el rostro, aun sin dar crédito a lo que sus ojos veían y dejando manchas de sangre en su piel estuvo a punto de vomitar por el olor.
Temblando, cayendo en más de una ocasión, se las arregló para alejarse, casi a rastras, lo suficiente de aquel sitio y cuando la adrenalina sustituyó a la parálisis de sus miembros inferiores, echó a correr como alma que se llevaba el diablo.
Las ramas le laceraban la piel de los brazos y las imágenes de recién descubierto llegaban a golpear las puertas de su conciencia.
Era como vivir una estúpida pesadilla.
Corrió tan rápido que el aire frío de la mañana casi dolía al entrar en sus pulmones, con el corazón saltándose los latidos en tal desbocada carrera. Pronto, se encontró con lo que parecía ser una vieja casa abandonada en mitad del bosque.
Volvió a mirar sus manos ensangrentadas y apretando los dientes se aventuró a entrar en la ruinosa propiedad, rogando a cualquier deidad que no hubiera nadie ahí.
Empujó la enorme puerta de madera y se encontró con una visión más prometedora de lo que la gastada fachada supondría.
-Hola, ¿hay alguien en casa? -casi gritó, pero no obtuvo respuesta alguna, para su tranquilidad.
Anduvo con cuidado de no romper nada, todo ahí se veía valioso, y subió hasta las habitaciones del segundo piso, en donde encontró algunas gastadas ropas y un baño en el cual pudo asearse, dejando que el agua caliente arrancase cualquier vestigio de los hechos acontecidos durante la noche, cuyas solas ideas le hacían estremecer.
Mirando su reflejo en el espejo veteado, y en medio de sus cavilaciones, escuchó el ruido conocido de un motor de carro, acercándose rápidamente por la polvorienta ruta de acceso, que antes había visto.
Por instinto, miró el reloj en su muñeca izquierda. Las 7:05 am. Las alarmas en su mente se encendieron de inmediato.
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Ohhh el malvado Genma anduvo haciendo de las suyas en el pasado!
La casa en el bosque perteneció originalmente a la familia Saotome, luego pasó a manos de los Tendo, Será que cambió a un tercero?
Uno de los descendientes de sus antiguos dueños está ahí para recuperarla y el otro para heredarla? pero cómo es que Ranma ha despertado sin saber donde esta!? Qué esta pasando, doctor García?! XD (ya saben, ignórenme).
Buenas, buenas. El clima en mi región me mantuvo alejada de redes más tiempo del esperado, mis disculpas por la demora en la actualización, mañana estaré publicando las respuestas a todas las preguntas que han quedado pendientes. Hasta entonces, saludines!
Por otra parte,
Guest: muy atento a los detalles!
Benani0125: nop, Ukyo no es
Bayby Face: el clima me retrasó esta vez ajjaaj, pero ya actualizo!
