Akatsuki había caminado durante horas, buscando un lugar apartado entre los barrios marginales de la ciudad. Finalmente, encontraron un almacén abandonado cerca del basurero local. El olor a desechos y humedad era insoportable, y la mayoría de los miembros lo dejó claro con expresiones de desagrado. Sin embargo, era el único lugar donde podían establecerse sin levantar demasiadas sospechas, y además, servía como un refugio temporal.

El almacén, con sus paredes desconchadas y ventanas rotas, parecía haber sido abandonado hacía mucho tiempo. El suelo estaba cubierto de escombros y el polvo se acumulaba en cada rincón. A pesar de las condiciones poco ideales, el lugar ofrecía la discreción que necesitaban.

Deidara, siempre el artista, miró alrededor con un ceño fruncido, tapándose la nariz. "¡Este lugar huele a mierda caducada!"

Hidan, por otro lado, estaba menos preocupado por el entorno y más por su estómago. "¡Lo único que necesito es un buen sacrificio para calmar mi hambre! Este sitio apesta, pero lo aguantaré si me das algo para comer."

Kakuzu, el pragmático del grupo, estaba ocupado revisando el lugar. "No es el lugar más cómodo, pero nos dará la cobertura que necesitamos."

—Era nuestra mejor opción —dijo Nagato, tomando asiento en una caja de madera—. No podíamos formar una base en un lugar más concurrido, y tampoco podemos hacerlo fuera de la ciudad, ya que muchos de ustedes tardarían mucho en llegar cuando solicite su presencia.

Orochimaru, al ver unos ratones correteando por el suelo, desplegó a algunas serpientes para limpiar las plagas. "Si vamos a estar aquí... al menos hay que limpiar un poco este chiquero," dijo el sanin, con una sonrisa mientras sus serpientes se encargaban de los roedores.

Las serpientes, rápidas y eficientes, se movieron entre los escombros, eliminando a los intrusos no deseados. Orochimaru se permitió un momento de satisfacción al ver el área despejada, mientras sus compañeros comenzaban a acomodarse.

Con el almacén ahora un poco más habitable, los Akatsuki se pusieron más cómodos, aunque el olor a basura aún estaba en el ambiente. La mayoría de los miembros aún veían de mala manera a Obito y Orochimaru, aunque más al primero, por todos sus actos realizados en el mundo ninja.

—¿Y ahora qué vamos a hacer, Nagato? —preguntó Obito—. ¿Qué tienes en mente?

Nagato lo miró a él y a Orochimaru, analizando todo lo que había visto y evaluado en el poco tiempo que estuvieron en ese mundo.

—Tras haber analizado este mundo, me di cuenta de que son los héroes quienes realmente dañan a esta sociedad —dijo Nagato fríamente, mientras Konan se movía a su lado, vigilando a Tobi—. Ellos transmiten su ridículo ideal de esperanza a las personas, provocando que se hagan vulnerables y dependientes de ellos. Viven en un mundo de fantasía donde los héroes son los buenos y los villanos los malos, donde no los matan bajo la excusa de rebajarse a su nivel. Esto provocará una guerra, una guerra que los héroes no podrán ganar. Y cuando la población vea eso... entrarán en desesperación porque perderán su estúpida esperanza en ellos.

Hidan, muriéndose de hambre, interrumpió:

—Vamos, Pain-Sama... Termina tu discurso, tengo hambre —dijo Hidan, para luego ser golpeado otra vez por Kakuzu, haciéndole morderse la lengua por segunda vez.

—Cállate, imbécil, me estás empezando a molestar —dijo Kakuzu.

Nagato continuó, ignorando la interrupción:

—Como estaba diciendo, debemos exponer la verdad a estas personas a través del dolor.

—¿Cómo harás eso? —preguntó Konan, ansiosa.

Nagato se levantó lentamente, su mirada llena de determinación.

—Orochimaru, ¿cuál de estos payasos es el más fuerte? —preguntó Nagato.

Orochimaru, sacando un libro y comenzando a leer, respondió:

—Depende del país... A diferencia del mundo ninja, acá hay más de 190 países, y cada uno de ellos tiene sus héroes top. Algunos son muy poderosos, pero siempre hay un número uno.

Sasori, mirando a Orochimaru, preguntó:

—¿Qué es eso de "héroes top"? —preguntó algo sorprendido.

—Son los héroes más poderosos de cada país, clasificados del diez al número uno, dependiendo de cuán populares y fuertes sean —respondió el sanin, cerrando el libro—. Todos tienen sus esperanzas en ellos, en especial en el número uno.

—¿En qué país nos encontramos? —preguntó Konan, acercándose a Orochimaru.

—Estamos en Japón —respondió Orochimaru—. Y es una suerte, ya que en este mundo hay millones de idiomas, y solo en este país hablan el nuestro, llamado "japonés".

—¿En el mundo ninja todos hablaban eso de "japonés"? —murmuró Deidara, algo pensativo.

—Al grano... ¿quién es el héroe más fuerte? —preguntó Nagato.

Orochimaru sacó el libro nuevamente y respondió:

—Es All Might, y es llamado "el símbolo de la paz".

Konan frunció el ceño, y Nagato frunció el labio, sin mostrar mucho interés en el título pero reconociendo la situación en la que estaban. Sabían que antes de intentar algo contra All Might, debían restablecer el temor y respeto que Akatsuki solía inspirar en el mundo ninja.

—Antes de hacer algo contra ese tipo, debemos hacer que el nombre de Akatsuki sea respetado y temido —dijo Nagato.

—¿Cómo planeas hacer eso? —preguntó Kisame, recostado en una pared que parecía que se iba a romper de lo frágil que estaba.

—¿Y por qué? —continuó Sasori.

—Para que la gente deje de confiar en esos "héroes" y, para eso, nosotros nos encargaremos de los villanos, eliminándolos, quitándoles a esos "héroes" su trabajo. La mayoría de ellos solo lo hacen por dinero o fama... es obvio que intentarán detenernos, y nosotros haremos que ellos vean su debilidad, poniendo sus esperanzas en All Might. Pero cuando vean que ni él pudo con Akatsuki, perderán su fe en esos héroes —dijo Nagato, con una mirada calculadora.

—Me agrada la parte de matar villanos —Dijo Hiram emocionado. —Mi Dios Jashin estará feliz con los sacrificios que le daré.

—Pero... eso no es todo —Continuo Nagato, midiendo sus palabras. —También nos haremos que los héroes desconfíen de si mismos.

—¿Cómo planeas hacer eso? —Preguntó Tobi.

—Infiltrando al menos dos miembros de akatsuki entre ellos —Dijo Nagato, haciendo que todos se silencien.

—Convertirse en héroe en complicado por varias razones... —Dijo el Sanin. —Además... yo tengo una idea mejor.

—¿Cual es? —Preguntó Nagato.

—En este mundo también existen las academias, pero aca en lugar de formar ninjas, forman héroes —Dijo el sanin.

Todos fruncieron el ceño, eso de una academia de héroes era estúpido para ellos.

—Qué tontería —Dijo Hidan.

—Por primera vez en toda mi vida, estoy de acuerdo contigo —Dijo Kakuzu con desdén

Orochimaru sonrió con malicia, sin sorprenderse por la reacción del grupo. Sus ojos brillaban con una extraña satisfacción.

—Sí, es ridículo —admitió Orochimaru, mientras las serpientes a su alrededor seguían merodeando—. Pero también es una oportunidad única para nosotros.

—¿Oportunidad? —preguntó Konan, sus ojos fijos en él, con sospecha en su voz.

Orochimaru asintió lentamente, como si saboreara cada palabra.

—Así como en el mundo ninja, los héroes más poderosos no son aquellos que simplemente se lanzan al campo de batalla. Los héroes en este mundo también se forman desde jóvenes, en academias especializadas —explicó el sanin—. La academia más prestigiosa en Japón es U.A., y es allí donde entrenan a los futuros héroes más poderosos de este país. Si logramos infiltrarnos en esa academia, no solo conoceremos sus técnicas, sino que también podremos manipular su sistema desde dentro.

Sasori cruzó los brazos, frunciendo el ceño.

—¿Infiltrarnos en una academia de niños? —dijo con desdén—. No somos espías, somos guerreros.

—Es la escuela más prestigiosa del país... los héroes top también deben estar allí, o almenos All Might, muchos dicen que él va a dar clases allí —Dijo el Sanín con malicia.

—Si infiltramos a alguien, o algunos... para que se conviertan en los mejores de esa academia, además tendríamos información interna de los mejores héroes, como sus debilidades y poderes, y saber cuando podamos atacar a All Might —Continuo Nagato.

—Eso suena más interesante... —dijo Deidara, con una media sonrisa—. Si nos infiltramos y logramos ser los mejores de su academia, será una humillación para esos héroes cuando descubran quiénes éramos en realidad, hmm.

Kisame soltó una carcajada profunda.

—Ver las caras de esos "héroes" cuando descubran que fueron superados por criminales del otro mundo... me gusta la idea —dijo Kisame, mientras jugueteaba con su espada Samehada.

Hidan, que había estado distraído hasta ahora, se inclinó hacia adelante.

—¿Y cuándo me toca sacrificar a alguien? Porque si voy a estar jugando a ser un héroe, más vale que haya sangre de por medio.

Kakuzu, siempre el más calculador, miró a Nagato con cautela.

—No podemos subestimar a estos héroes. Aunque su sociedad es extraña, si son capaces de producir alguien como All Might, deben tener cierto nivel de poder. Debemos ser meticulosos.

Nagato asintió.

—Pero... no irá cualquiera... deben ir solo dos personas... —Dijo Nagato.

Nagato observó al grupo en silencio por un momento antes de fijar su mirada en Itachi y Tobi. Ambos Uchihas, aunque diferentes en carácter, compartían la astucia y el poder visual que podría permitirles infiltrarse sin problemas.

—Tobi... tu iras a esa academia... será una buena forma de redimirte por todas las cosas que hiciste en el mundo shinobi... —Dijo Nagato viendo a Obito fijamente.

Obito levantó la vista, su único ojo visible bajo la máscara centelleando con una mezcla de sorpresa y desafío. Era raro ver a Nagato tomar decisiones tan personales, y más aún asignarle una tarea de esa magnitud. Sin embargo, sabía que, si había una oportunidad para redimirse o tomar venganza de sus antiguos errores, esta era.

—Entendido, Nagato. Pero... si lo hago, ¿qué evitará que los héroes sospechen de mi? —preguntó Obito con calma.

—No irás solo... —Dijo Nagato, viendo a Itachi. —Itachi... tu iras con él, ambos al ser Uchihas de sangre pura, seran lo mejor de lo mejor, además... quiero que lo vigiles.

Itachi asintió, su expresión serena como siempre, pero con una leve sombra de duda en sus ojos. Aunque no lo expresó abiertamente, sabía que trabajar junto a Obito, alguien cuya visión del mundo había sido tan distorsionada, requeriría precaución.

Itachi asintió, su expresión serena como siempre, pero con una leve sombra de duda en sus ojos. Aunque no lo expresó abiertamente, sabía que trabajar junto a Obito, alguien cuya visión del mundo había sido tan distorsionada, requeriría precaución.

—Entendido, Nagato. —respondió Itachi, su voz calma y controlada—. Vigilaré a Obito y aseguraré que no haya inconvenientes.

Obito soltó una risita seca bajo su máscara, claramente irritado por la desconfianza, pero mantuvo el silencio. Sabía que discutir en ese momento sería inútil, y en el fondo, reconocía que Itachi era un aliado formidable.

Nagato se levantó y comenzó a caminar por el almacén, sus ojos brillando con una determinación feroz.

—La infiltración será solo el primer paso. —continuó Nagato, mirando a cada uno de los miembros de Akatsuki—. Mientras Tobi e Itachi se infiltran en la academia U.A., nosotros nos ocuparemos de los villanos en parejas de dos... que serán: Sasori y Deidara, Kakuzu y Hidan, y como como Itachi estará ocupado, orochimaru será pareja de Kisame, procura vigilarlo a él también... y por último estaremos Konan y Yo... Ya sabemos lo que tenemos que hacer... y si un héroe los intenta detener... háganle saber el poder de akatsuki.

—Muy bien... pero, ¿como nos infiltramos? —Preguntó Obito, rompiendo la tensión.

—Mañana hay un examen de ingreso... y como somos fantasmas en este mundo, será mejor que se creen documentos falsos.

—Muy bien... ya saben qué hacer —dijo Nagato con emoción, su voz resonando en el amplio y oscuro almacén. —Acaben con las escorias criminales, y hagan que el nombre de Akatsuki sea el más grande de este nuevo mundo.

Las palabras de Nagato eran una mezcla de autoridad y promesa. Cada miembro de Akatsuki, con su misión claramente delineada, se preparó para salir del almacén y adentrarse en la ciudad.

Orochimaru, con su habitual sonrisa siniestra, se volvió hacia Kisame.

—Creo que nos divertiremos mucho, amigo —dijo, su tono insinuando que estaba ansioso por el caos que se avecinaba.

Kisame, con su espada Samehada en mano, frunció el ceño al escuchar las palabras de Orochimaru.

—Solo no me hagas matarte, maldita serpiente traicionera... —dijo Kisame, su mirada fija en Obito mientras apuntaba con su espada hacia él. —¡Konan, Sasori y Pain-sama son los únicos que están molestos contigo! Si no fuera porque eres parte de Akatsuki, te haría pedazos por habernos visto la cara de idiotas por tanto tiempo... no me importa que fueras más fuerte que yo.
—¡Lo mismo digo yo!—Gritó Deidara.—¡Me vista la cara de idiota haciéndote el payaso todo el tiempo...! ¡Si no fueses un akatsuki otra vez, te mataría, maldito!.

Obito solo dio un leve suspiro viendo a ambos ninjas, Kisame odiaba las mentiras y era normal su reacción, al igual que Deidara, al este ser su viejo compañero... ambos debieron haberse guardado esas palabras desde que él reveló la verdad.

Al día siguiente,Con Itachi y Obito.

Obito y Itachi se encontraban frente a la escuela U.A, los Uchihas llevaban ropas normales de ese mundo, para no levantar sospechas. Observando el imponente edificio que se alzaba ante ellos. La academia era el epicentro de la formación de héroes en Japón, y ahora, su objetivo principal. Los aspirantes a héroes se amontonaban frente a la entrada, hablando entre ellos con una mezcla de nerviosismo y emoción.

Orochimaru había ayudado a preparar los documentos falsos utilizando internet, algo que aún lo maravillaba en todos los aspectos posibles. Sin embargo, la falta de experiencia técnica complicó el proceso, obligándolos a completar la inscripción de manera presencial para asegurar que los documentos fueran convincentes.

Obito y Itachi se dirigieron hacia la entrada de la escuela, donde los otros aspirantes estaban siendo examinados y registrados. Los documentos falsos parecían auténticos, lo que les permitiría infiltrarse sin levantar sospechas inmediatas.

—Esto es estúpido... —murmuró Obito, frustrado, mientras ajustaba su apariencia con un genjutsu, haciendo que su rostro pareciera más común.

—Lo sé... pero no importa ahora —respondió Itachi mentalmente, observando el ajetreo a su alrededor—. Para los habitantes de aquí, somos primos lejanos. Recuerda bien esa historia y trata de no llamar la atención.

Obito bufó, avanzando entre los estudiantes. —¿Te sabes tu pasado ficticio? —preguntó Itachi a través del enlace mental.

—Claro que sí. No soy un idiota, Itachi. Somos de una familia común con un quirk ocular hereditario. Tú fuiste a entrenar al extranjero mientras yo me quedé en el pueblo. Ahora estamos aquí para probar suerte en la U.A. ¿Feliz? —respondió Obito con irritación, aunque con un toque de humor negro.

—Perfecto. Recuerda actuar como un novato... sin sobresalir demasiado, pero tampoco parecer inútil —aconsejó Itachi mientras se acercaban al área de inscripción.

—Lo de Sasuke... quería decirte que... —comenzó Obito, pero fue interrumpido.

—Eso quedó atrás. Sé que mi hermano es un gran hombre ahora —dijo Itachi, su voz suave pero firme—. Espero... que estés bien, Sasuke, donde quiera que estés.

Después de pasar el proceso de inscripción sin problemas, Obito e Itachi llegaron a una sala enorme, donde miles de aspirantes a héroes esperaban a que el héroe Present Mic diera las instrucciones del examen. La atmósfera estaba cargada de tensión, cada aspirante midiendo a la competencia.

—¿Qué tan fuertes crees que son estos héroes? —susurró Obito, incómodo con la multitud—. La mayoría parecen críos jugando a ser adultos.

—No los subestimes. El poder no siempre es evidente. De todos modos, nuestro objetivo no es solo destacar, sino aprender —respondió Itachi con calma.

El estruendo de un micrófono resonó, y Present Mic apareció en el escenario, animado como siempre. —¡Bienvenidos a la Prueba de Ingreso de la U.A.! —gritó con su característica voz atronadora, logrando que muchos de los presentes dieran un respingo.

—Este tipo es molesto... —murmuró Obito, usando un genjutsu auditivo para bajar el volumen de la voz de Present Mic.

—Concéntrate. Esto apenas comienza —le recordó Itachi mientras las luces se atenuaban y la pantalla gigante comenzaba a mostrar imágenes de la próxima prueba.

Las reglas eran sencillas: destruir robots que valían diferentes puntos, dependiendo de su dificultad. Robots de tres, dos, uno y cero puntos serían los objetivos. Itachi frunció el ceño al ver las imágenes.

—Este sistema favorece a aquellos con quirks altamente destructivos —murmuró Itachi—. Cualquiera con habilidades más sutiles se quedará atrás.

Obito asintió, compartiendo el escepticismo de su compañero. —Es ridículo. Pero me intrigan estos robots. La tecnología de este mundo es impresionante en comparación con la nuestra. Orochimaru debe estar deseando ponerle las manos encima a esta tecnología.

—No lo dudo —dijo Itachi, observando con atención a los aspirantes que lo rodeaban—. Pero por ahora, debemos concentrarnos en la infiltración. No podemos destacar demasiado ni ser percibidos como débiles.

Obito bufó, ajustando su capa. —Lo sé. Solo sigue tu plan, y nos mantendremos bajo el radar.

Instantes antes de que comenzara el examen...

El examen se dividía en varias áreas simuladas como ciudades, desde la sala A hasta la G. Para su mala suerte, a Obito e Itachi les tocó en diferentes salas. Antes de separarse, Itachi le recordó a Obito: —No hagas nada estúpido.

Obito solo sonrió ante las palabras de Itachi.
¡Comenzó el examen!

El examen físico de ingreso estaba en pleno apogeo. La prueba de combate, un simulacro de ciudad llena de robots, ponía a prueba las habilidades físicas y estratégicas de los aspirantes a héroes. En una de las salas de prueba, Itachi Uchiha se movía con una elegancia letal. Aunque sus Sharingan estaban cuidadosamente ocultos, su habilidad en Taijutsu era suficiente para destruir a los robots que se le presentaban sin esfuerzo. Cada movimiento era preciso, calculado, y sin duda impresionante.

Obito Uchiha, por su parte, se encontraba en otra sala, con una prueba diseñada para evaluar tanto sus habilidades físicas como su capacidad para enfrentar situaciones caóticas. Aunque intentaba mantener un perfil bajo, no podía evitar sentirse inquieto al saber que Itachi estaba en una prueba similar. Ambos Uchihas estaban en salas separadas, pero el riesgo de ser descubiertos por los otros aspirantes o, peor aún, por los héroes, estaba presente.

La prueba en la UA se había diseñado para ser rigurosa, con diferentes escenarios que simulaban ciudades enteras. En una esquina de la sala de Itachi, un panel de control supervisaba y registraba los resultados de los participantes, su mirada atenta a cada movimiento. Entre ellos, el propio All Might, quien observaba el progreso con una mezcla de interés y expectativa.

—Es impresionante cómo se mueve ese chico —comentó All Might a un lado de la sala, dirigiéndose a un colega que también supervisaba la prueba—. Su habilidad en combate cuerpo a cuerpo es realmente notable.

El colega asintió, mirando atentamente a Itachi. —Sí, parece que tiene un control excepcional sobre su cuerpo. Es un competidor serio.

Mientras tanto, en la sala de Obito, el examen se volvía cada vez más desafiante. Los robots atacaban con una intensidad creciente, y Obito, aunque estaba tratando de no llamar la atención, tuvo que usar su habilidad para crear espacios y esquivar ataques, haciendo uso de su Kamui para desmaterializarse y reaparecer en lugares seguros. Sin embargo, su habilidad de teletransportación era algo que prefería mantener en secreto para no revelar la verdadera extensión de sus poderes.

En una pausa entre la prueba, Obito se permitió un momento para observar el entorno. La sala estaba llena de aspirantes ansiosos, algunos lucían exhaustos y otros estaban en medio de batallas intensas contra los robots. La atmósfera era una mezcla de estrés y determinación, y Obito no pudo evitar reflexionar sobre lo que estaba en juego.

—Lo siento... Naruto... pero tienes que aceptar que tu visión de la paz es estúpida —murmuró para sí mismo, su mirada fija en el escenario.

Regresando a la sala de Itachi, la prueba continuaba con una serie de obstáculos y desafíos diseñados para evaluar la capacidad de los aspirantes para adaptarse y superar adversidades. Los robots seguían atacando con furia, pero Itachi mantenía una calma casi sobrenatural, moviéndose entre ellos con una habilidad que parecía casi sobrenatural. De repente, el sistema de la prueba anunció un cambio drástico en todos los escenarios... apareciendo el robot que valía cero puntos, siendo una enorme máquina del tamaño de un edificio.

—Qué ridículo, ¿acaso no es este un simple examen de ingreso? —Pensó Itachi mientras los demas aspirantes a Héroes corrían al ver al robot enorme.

En el caos del examen físico en la UA, el robot gigante apareció repentinamente, sus luces parpadeantes y sus mecanismos retumbando con una amenaza palpable. Los aspirantes a héroes se dispersaron rápidamente, intentando evadir el ataque del colosal enemigo.

Itachi Uchiha, que había estado ejecutando una serie de movimientos letales y precisos, observó el nuevo desafío con una expresión serena. Sabía que este robot era una simple burla, al solo valer cero puntos, pero siendo una prueba de su capacidad para mantener la calma bajo presión, viendo que ya tenia los puntos necesarios para aprobar esta prueba, decidió seguir a los demas aspirantes y salir tranquilamente, aunque los demas chicos corrían asustados, Itachi era el único que caminaba, ayudando a uno que otro aspirante que se había tropezado.

En otra sala , Obito Uchiha también estaba observando el caos. Esta se encontraba tranquilamente esperando que él tiempo se acabará, y solo faltaba unos segundos para ello.

En el campus de la UA, el robot gigante seguía avanzando con su amenazante presencia, causando estragos en el escenario de la prueba. Mientras los aspirantes a héroes corrían y trataban de encontrar una salida, la sala de Itachi estaba relativamente tranquila en comparación con el caos que reinaba afuera.

Itachi continuó moviéndose con una calma impresionante, su mirada analítica evaluando cada movimiento y cada decisión que tomaban los demás aspirantes. Aunque su propia prueba ya estaba en buena forma, no podía evitar observar cómo sus compañeros de examen enfrentaban la amenaza del robot gigante. Con una elegancia letal, Itachi ayudaba a los aspirantes que tropezaban o se encontraban en peligro, utilizando su agilidad y habilidad para desviar los ataques de los robots que se les acercaban.

—Gracias, realmente no sé qué hubiera hecho sin tu ayuda —dijo uno de los aspirantes, con la respiración entrecortada y los ojos llenos de gratitud.

Itachi simplemente asintió, sin decir una palabra. Su enfoque estaba en evaluar la situación y en garantizar que los aspirantes que le rodeaban pudieran salir con seguridad. El robot gigante seguía causando estragos, y el pánico entre los aspirantes se intensificaba con cada paso que daba la máquina colosal.

Mientras tanto, en la sala de Obito, el tiempo parecía pasar lentamente mientras él esperaba pacientemente. La prueba para él estaba casi terminada, y aunque se había enfrentado a su propia serie de desafíos, no había tenido que lidiar directamente con el robot gigante. Sus habilidades de teletransportación le habían permitido sortear los obstáculos y los ataques de los robots con facilidad, y ahora solo esperaba que el tiempo se acabara para salir de la sala sin problemas.

De repente, el sistema de la prueba anunció el final del tiempo.

—¡La prueba ha terminado! —resonó la voz en todo el campus, y los robots se detuvieron de inmediato. La sala de pruebas se llenó de un suspiro colectivo de alivio.

Los aspirantes a héroes comenzaron a relajarse lentamente, aunque el caos del robot gigante seguía siendo una fuente de tensión. Los estudiantes que habían sido atrapados por el robot o que habían tenido problemas se levantaron lentamente, tratando de recuperarse del agotador enfrentamiento.

Obito salió de la sala con un aire de tranquilidad, su mirada fija en el horizonte mientras se dirigía hacia la salida. Aunque su prueba había sido relativamente fácil en comparación con el desafío del robot gigante, el examen físico le había permitido demostrar sus habilidades de manera efectiva.

Itachi también terminó su prueba, y con la misma calma con la que había abordado la evaluación, se dirigió hacia la salida. Los dos Uchihas se encontraron en el vestíbulo de la UA, donde los demás aspirantes discutían el caos de la prueba y los resultados.

—¿Cómo te fue? —preguntó Obito, su tono casual aunque con un toque de curiosidad.

—Bien, supongo —respondió Itachi con una leve sonrisa—. Aunque el robot gigante fue una sorpresa. ¿Y tú?

Obito asintió, mirando alrededor. —Lo hice bien. La prueba fue menos desafiante de lo que esperaba. Solo espero que mi desempeño haya sido suficiente.

Mientras los aspirantes se reunían y discutían, el personal de la UA comenzó a evaluar los resultados y llevando a los estudiantes a la sala donde será la prueba mental, que sería pan comido para los Uchihas.

FIN DEL CAPÍTULO 2.

BUENO AMIGOS, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, SI VEN UN FALLO O UN ERROR DE ORTOGRAFIA, LES PIDO PERDON.