Las vacaciones posteriores al ataque en la USJ estuvieron marcadas por una inquietud palpable, entrelazada con una expectativa silenciosa que resonaba entre los estudiantes de la clase 1A. Mientras algunos aprovechan ese tiempo para entrenar y reforzar sus habilidades, Itachi y Obito se enfrentan a asuntos mucho más oscuros. Las obligaciones con Akatsuki los llamaban, y sus misiones en el submundo criminal no solo fortalecían la reputación de la organización, sino que también sembraban el miedo entre villanos y héroes por igual. Donde los héroes capturaban, ellos eliminaban, y su creciente influencia preocupaba a las autoridades, que mantenían un ojo vigilante sobre sus actividades.

Sin embargo, como todo ciclo, las vacaciones finalmente llegaron a su fin. La clase 1A regresó a la UA, incluyendo a Itachi y Obito, quienes parecían haber regresado de sus propias batallas.

Aizawa, aún con las vendas visibles en su rostro y el cansancio marcando sus rasgos, se presentó en el aula con la misma firmeza de siempre. A pesar de sus heridas, no había descuidado sus responsabilidades. Cuando entró en la clase, su anuncio resonó como un llamado a la acción.

—El festival deportivo se llevará a cabo, tal como estaba previsto —declaró Aizawa, su voz firme a pesar de su estado físico.

El aula estalló en murmullos y exclamaciones. Algunos estudiantes se sintieron aliviados, otros emocionados, mientras que unos pocos mostraron preocupación. Para Itachi y Obito, sin embargo, la reacción general era desconcertante.

—En serio vamos a hacer esto? —preguntó Bakugo, esbozando una mezcla de escepticismo y desafío—. ¿No es demasiado arriesgado después de lo que pasó?

—No podemos permitir que el miedo nos paralice —respondió Aizawa con determinación—. Este festival no solo es una oportunidad para demostrar sus habilidades, sino también para mostrar al mundo que, incluso en los momentos difíciles, seguimos adelante. Hemos tomado medidas adicionales para garantizar la seguridad de todos.

Mientras los demás discutían con entusiasmo, los Uchihas intercambiaban miradas, intentando comprender el fervor de sus compañeros. Itachi, siempre observador, captó la importancia emocional del evento, aunque no logró entender de todo su significado.

—¿Qué es exactamente este "festival deportivo"? —preguntó Itachi con un tono medido—. ¿Por qué es tan importante?

El aula quedó en silencio ante la pregunta. Era raro que los Uchihas mostraran interés por algo fuera de su habitual aura de misterio. La reacción de los estudiantes fue una mezcla de sorpresa y perplejidad, pero Bakugo, nunca tímido para hablar, respondió con su estilo habitual.

—¿En qué roca han estado viviendo? —dijo Bakugo, frunciendo el ceño con impaciencia.

—En una bastante alejada, rubio —respondió Obito con una media sonrisa, su tono lo suficientemente ligero como para disipar parte de la tensión.

Bakugo gruñó, visiblemente irritado, pero su reacción solo provocó risas contenidas entre los demás. Itachi observaba la interacción con calma, notando las similitudes entre Bakugo y ciertos miembros de Akatsuki. No pudo evitar comparar al estudiante explosivo con Deidara, aunque Bakugo parecía carecer del amor por el arte que definía al otro.

Todoroki, más sereno y directo, explicó la situación de los Uchihas.

—El festival deportivo es uno de los eventos más importantes del año escolar —dijo con calma—. Es nuestra oportunidad para mostrar nuestras habilidades en una serie de competencias físicas y heroicas que serán televisadas en todo el país. Las agencias de héroes asisten para reclutar a los estudiantes más prometedores, por lo que es fundamental para nuestro futuro.

—Exactamente —añadió Midoriya, con una mezcla de entusiasmo y nerviosismo—. Es una ocasión en la que todos los ojos están puestos en nosotros. Nos permite mostrar que seguimos comprometidos con nuestro entrenamiento, a pesar de las amenazas.

Itachi y Obito asintieron lentamente, comprendiendo que el festival no solo era una competencia, sino un símbolo de resistencia frente a las adversidades recientes. La UA no solo estaba formando héroes, sino también enviando un mensaje de fortaleza y continuidad tanto a la población como a los villanos. Mientras los estudiantes discutían emocionados sobre el evento, los Uchihas comenzaban a entender el peso simbólico que este tenía en la sociedad de héroes.

—Tendré que informárselo a Nagato —murmuró Itachi para sí, reflexionando sobre el significado del festival. Sabía que Akatsuki estaría observando, incluso en eventos aparentemente triviales.

Al caer la noche, mientras la academia se sumía en el silencio, Itachi y Obito se deslizaban entre las sombras hacia la guarida de Akatsuki. La luna brillaba en el cielo despejado, y el viento nocturno agitaba sus capas.

—Este festival será un reto —comentó Obito, cruzando los brazos—. No por las pruebas, sino por la exposición. Si no tenemos cuidado, Akatsuki podría quedar en evidencia.

—Lo sé —respondió Itachi, mirando hacia el horizonte—. Pero también representa una oportunidad para observar a los héroes, para entender sus debilidades. Incluso en medio de una demostración de fuerza, la gente deja entrever sus puntos más vulnerables.

Ambos se quedaron en silencio por un momento antes de llegar a la guarida, ahora decorado para ser más acogedor. Al entrar, Itachi notó la ausencia de algunos miembros, pero los más importantes estaban presentes para discutir la información sobre el festival.

La atmósfera en la guarida de Akatsuki estaba tensa. Nagato, el líder indiscutible, estaba sentado en su trono improvisado, rodeado de los miembros más leales. Konan, como siempre, se mantenía a su lado, observando todo con ojos atentos. Kakuzu y Hidan estaban presentes, aunque sus expresiones revelaban que el tema del festival deportivo no les interesaba tanto como las misiones regulares.

—Itachi, Obito, reporten —ordenó Nagato con tono solemne y autoritario.

Itachi se adelantó, inclinando levemente la cabeza en señal de respeto. Obito se mantuvo a su lado, cruzado de brazos, pero igualmente respetuoso ante la presencia de su líder.

—El festival deportivo de la UA es un evento clave en la sociedad heroica de este mundo —comenzó Itachi con tono metódico—. No solo será una oportunidad para que los estudiantes demuestren sus habilidades, sino también un evento que las agencias de héroes utilizarán para observar y reclutar a los más prometedores. Todo será televisado a nivel nacional.

Obito ascendió, agregando más detalles.

—La presencia de agencias y héroes profesionales significa que será un evento altamente protegido. Sin embargo, también será una oportunidad para nosotros. Obtendremos información valiosa sobre los mejores estudiantes y héroes.

Nagato permaneció en silencio, meditando sobre la información que acababa de recibir. Sus ojos se entrecerraron, considerando las posibles implicaciones.

—Una oportunidad, sí —dijo finalmente—, pero no debemos actuar precipitadamente. Ustedes continuarán con el plan... y en este "festival" los héroes van a reclutar... es una oportunidad para que sean reclutados por uno de los mejores héroes, y así... descubran sus debilidades, sus técnicas, todo...

El ambiente en la guarida de Akatsuki se tornó más denso tras las palabras de Nagato. Los ojos de todos los presentes se posaron en Itachi y Obito, quienes sabían que su participación en el festival deportivo no solo sería un reto para mantener sus cubiertas, sino también una prueba de su lealtad a la organización.

—Entendido —respondió Itachi con su habitual calma—. Mantendremos un perfil bajo, ganaremos ese festival para ser reclutado por un héroe.
Nagato asintió, satisfecho con la respuesta. El líder de Akatsuki, siempre un estratega, sabía que incluso los eventos más aparentemente inofensivos podían ser usados a su favor.

—Recuerden —añadió Konan, su voz suave pero firme—, no subestimen a nadie. Si este "festival" es igual que el mundo shinobi, habrá combates... así que no se excedan... y ese último va para ti, Tobi. Lo último que necesitamos es que mates a alguien.

— ¿Cuándo será este "festival"? —preguntó Nagato, rompiendo la tensión.

—En unos meses —respondió Itachi con firmeza, mientras Obito se mantenía en silencio.

Meses despues.

La mañana del festival deportivo irradiaba emoción y nerviosismo en cada rincón de la UA. Los estudiantes de la clase 1A estaban llenos de energía, preparándose para el evento que, más allá de ser una simple competencia, representaba una oportunidad única de destacar ante los ojos de los héroes profesionales y agencias de todo el país. Este festival no solo pondría a prueba su fuerza y habilidades, sino también su capacidad para manejar la presión y demostrar que podía estar a la altura de los desafíos que vendrían con ser héroes.

En el estadio, el público ya comenzaba a llenar las grados. Los comentarios de los espectadores se mezclan con la música de fondo y los anuncios constantes. Todos esperaban ansiosos para ver a los estudiantes que se habían enfrentado a los villanos en la USJ, en especial a aquellos que ya comenzaban a generar reputación entre los medios, como Todoroki, Midoriya y los misteriosos Uchihas.

Mientras tanto, en los vestuarios, los estudiantes de la clase 1A hacían los últimos preparativos. Bakugo se encontraba de pie, ajustando sus guantes con una mirada feroz en el rostro, mientras Midoriya repasaba mentalmente sus estrategias para las pruebas. El ambiente en la sala era tenso, pero también cargado de emoción.

Fue en ese momento cuando Todoroki, con su andar tranquilo y frío, se acercó a Midoriya. La determinación brillaba en sus ojos mientras se detenía frente a él.

—Midoriya —dijo Todoroki, con un tono tan helado como su lado derecho—. Voy a derrotarte, igual que a los demás. Este festival será la oportunidad perfecta para demostrarlo. No necesito usar el poder de mi padre para superarte.

Midoriya, sorprendido por la confrontación directa de Todoroki, no pudo evitar sentirse nervioso. Sabía que Todoroki era increíblemente poderoso y que su control sobre sus habilidades era impecable. Pero también había crecido mucho desde la última vez que se enfrentaron. Aún así, las palabras de Todoroki calaron hondo, y Midoriya asintiendo, decidieron dar lo mejor de sí.

—No me contendré, Todoroki —respondió Midoriya con seriedad—. Este festival es importante para todos nosotros.

Todoroki, sin más palabras, giró sobre sus talones, su objetivo ahora eran los Uchihas. Se acercó a Itachi y Obito, quienes permanecían juntos, observando la dinámica del grupo con calma. A pesar de la tensión que había en el aire, ambos Uchihas parecían estar en completo control de sus emociones.

—Itachi, Obito —dijo Todoroki, con la misma frialdad que había mostrado con Midoriya—. No sé quiénes demonios sean, pero los derrotarán.

Obito se escuchó levemente ante las palabras de Todoroki, mientras Itachi, como era su costumbre, mantenía una expresión imperturbable. Ambos Uchihas intercambiaron una rápida mirada, comprendiendo que para los demás estudiantes.

La tensión en el estadio era palpable cuando Present Mic, con su voz estridente y energética, comenzó a llamar a los participantes al campo. La multitud rugió con entusiasmo mientras los estudiantes de los diferentes departamentos de la UA hacían su entrada. La clase de héroes, el Departamento de Educación General, el Departamento de Apoyo y el Departamento de Gerencia desfilaron uno tras otro, cada uno con su propio aire de confianza y determinación.

El estadio estaba repleto, con héroes profesionales, agencias y ciudadanos comunes, todos ansiosos por presenciar lo que muchos consideraron el evento del año. Las cámaras de los medios de comunicación giraban continuamente, capturando cada expresión, cada gesto de los estudiantes mientras se preparaban para lo que sería una serie de pruebas físicas y mentales.

Los estudiantes de la clase 1-A, en particular, sentían la presión más que nadie. Ellos ya habían demostrado su valía enfrentándose a villanos en la USJ, pero ahora tenían que probarse en un escenario completamente diferente, uno en el que no solo se trataba de sobrevivir, sino de destacar.

Todoroki, quien había tenido sus breves intercambios con Midoriya y los Uchihas, se mantenía en silencio mientras caminaba junto a sus compañeros. Había una frialdad controlada en su expresión, como si ya estuviera anticipando cada uno de sus movimientos en las próximas pruebas.

Mientras tanto, Midoriya, aunque aún afectado por las palabras de Todoroki, estaba más decidido que nunca a demostrar que había crecido desde su último enfrentamiento. Recordaba las intensas batallas que habían vivido juntos y sabía que, para igualar a alguien como Todoroki, tendría que dar lo mejor de sí. Las palabras de All Might resonaban en su cabeza: "Este es tu momento para brillar".

En cuanto a Itachi y Obito, ambos se mantenían tranquilos, observando cada detalle de la situación. Itachi, con su mirada aguda, parecía estar midiendo a cada uno de los estudiantes y héroes en el estadio. Sabía que, aunque esto fuera solo una competencia para los demás, para él y Obito, era una oportunidad para entender mejor el funcionamiento de este mundo y continuar con su misión.

Obito, por otro lado, no podía evitar sentir cierta diversión ante la declaración de Todoroki. Era un recordatorio de la confianza y ambición que los héroes jóvenes de este mundo tenían, algo que en el mundo shinobi sería visto con cierto escepticismo, pero aquí era parte del espíritu competitivo que definía a los héroes.

El sonido de la multitud era ensordecedor cuando todos los participantes finalmente llegaron al centro del estadio. Present Mic, desde su puesto de narrador, estaba eufórico, narrando cada detalle con su habitual entusiasmo.

—¡Bienvenidos al Festival Deportivo de la UA! —gritó con toda su energía—. ¡Hoy veremos a los héroes del futuro enfrentarse en desafíos que no solo pondrán a prueba su fuerza, sino también su corazón y su determinación! ¡Prepárense para una jornada llena de acción, sorpresas y momentos inolvidables!

El campo estaba listo, las pruebas comenzaban a delinearse en las pantallas gigantes del estadio, y los estudiantes se miraban entre sí, listos para la batalla. Era el momento de demostrar de qué estaban hechos.

En ese momento, Midnight, la encargada de dar inicio a las pruebas, apareció en el escenario principal, con su habitual aire de confianza y autoridad.

—¡Espero que estén listos! —dijo con una sonrisa seductora, levantando su látigo mientras la multitud enloquecía—. Porque la primera prueba será... ¡la carrera de obstáculos!

La multitud rugía mientras Midnight anunciaba la primera prueba: una carrera de obstáculos que pondría a prueba las habilidades físicas y estratégicas de los estudiantes. Las cámaras de televisión enfocaron a los participantes, mostrando a cada uno preparándose mentalmente para la competencia. La clase 1A se encontraba en la línea de salida, con las miradas de héroes profesionales y agencias de todo el país fijas en ellos.

Midnight suena con una mezcla de malicia y entusiasmo.

—¡Esta carrera no será una simple prueba de velocidad! —anunció—. ¡Los obstáculos están diseñados para retrasar su ingenio y quirk! ¡No solo ganará el más rápido, sino el más astuto!

Bakugo, con una sonrisa arrogante, flexionó sus manos haciendo explotar pequeñas chispas de sudor explosivo. Estaba listo para ganar, convencido de que nadie podría superarlo. A su lado, Todoroki observaba el campo con calma, ya pensando en cómo usar su control de hielo y fuego para dominar la carrera.

—Esta es mi oportunidad —pensó Todoroki, decidido a no depender del poder de mi padre.

Midoriya, por su parte, no podía dejar de repasar mentalmente las posibles estrategias. Su análisis constante le había permitido encontrar soluciones inesperadas en el pasado, y sabía que esta carrera sería una prueba de todo lo que había aprendido. Recordaba las palabras de All Might y cómo le había dicho que ser un héroe no era solo cuestión de fuerza, sino también de ingenio.

Mientras tanto, Itachi y Obito, los dos Uchihas, permanecían tranquilos, observando a sus compañeros. Ambos sabían que la carrera de obstáculos era una forma interesante de medir las capacidades de estos jóvenes héroes. Itachi, siempre calculador, evaluaba cada centímetro del campo con su mirada penetrante, mientras Obito parecía relajado, casi divertido, pero preparado para cualquier eventualidad.

—Prepárense —dijo Midnight, levantando su látigo y mirándolos a todos con un brillo en los ojos—. ¡La carrera empieza... ya!

El sonido del látigo resonó en el aire, y los estudiantes salieron disparados. La multitud gritaba en éxtasis mientras los héroes en formación comenzaban a enfrentar los primeros obstáculos.

Todoroki fue uno de los primeros en moverse. Sin dudarlo, activó su quirk de hielo, cubriendo el suelo bajo los pies de los competidores con un espeso manto helado. La mayoría se detuvo, atrapada en la trampa fría, mientras él avanzaba, dejando atrás a sus compañeros con una expresión impasible.

Sin embargo, esta vez las cosas serán diferentes. Los Uchihas, Itachi y Obito, no se vieron afectados por el hielo. Anticipándose a su estrategia, Itachi usó su Sharingan para prevenir el movimiento de Todoroki, esquivando el hielo con una elegancia fluida. Obito, con una sonrisa confiada, se desvaneció en el aire, atravesando el obstáculo con su intangibilidad.

Midoriya, a pesar de quedar momentáneamente atrapado en el hielo, se negó a rendirse. Activó su One For All, concentrando su poder en sus piernas y rompiendo el hielo con una fuerza renovada. Libre al fin, retomo la carrera con una velocidad impresionante.

Bakugo, furioso por la maniobra de Todoroki, utilizó sus explosiones para impulsarse por encima del hielo, surcando el aire con determinación. Competía codo a codo con Todoroki, que parecía inmutable a su lado.

La multitud rugía de emoción. Los héroes profesionales observaban atentamente, impresionados por el despliegue de habilidades. En particular, los Uchihas captaron la atención. Itachi, con su calma perturbadora, evaluaba cada obstáculo con precisión, mientras que Obito avanzaba con desdén y diversión, como si el festival fuera un mero juego.

—¡Increíble! ¡Todoroki está dominando con su hielo! —gritó Present Mic, su entusiasmo contagioso—. ¡Pero Bakugo y los Uchihas no piensan quedarse atrás! ¡Esta carrera apenas está comenzando!

Midoriya, recuperando terreno, no podía evitar observar a los Uchihas con asombro. Sus movimientos eran casi sobrenaturales, especialmente Itachi, cuya serenidad era desconcertante. No parecía correr para ganar, sino para observar.

Consciente de que no estaba solo al frente, Todoroki empezó a ajustar su estrategia. No podía depender únicamente de su capricho de hielo. Su mirada se endureció mientras formulaba un nuevo plan.

—Voy a ganar esta carrera sin usar el poder de mi padre —pensó con firmeza, decidido a probar su valía.

El primer obstáculo se presentó: una serie de robots del examen de ingreso, incluido el temido cero puntos.

—¡Esto es ridículo! —pensó Itachi, desmantelando robots con su Taijutsu, mientras Obito hacía lo mismo con un juguetón de aire.

Todoroki, buscando demostrar su superioridad, congeló al robot cero puntos, haciendo que cayera sobre otros participantes que intentaron cruzar por debajo. La mayoría fueron salvados por Itachi y Obito, mientras que Kirishima y Tetsutetsu resistieron el impacto. Bakugo, sin perder tiempo, cruzó por encima del robot, aprovechando la distracción.

La carrera de obstáculos continuaba, y el estadio vibraba con la energía de la competencia. Estrategia y habilidad eran cruciales, y los Uchihas, con su coordinación casi telepática, se movían con fluidez, sorprendiendo a todos.

Bakugo, decidido a no ser superado, concentró su energía. Con una serie de explosiones que resonaban en el aire, se lanzó hacia adelante, superando a varios competidores y esquivando los restos de los robots que caían.

—¡No me detendré aquí! —gritó Bakugo, desatando una explosión que lo impulsó aún más.

Todoroki, al notar el avance de Bakugo, intensificó su determinación. No podía dejar que el festival se convirtiera en un duelo de egos. Ideó una estrategia para mostrar su verdadero potencial.

El siguiente obstáculo apareció: un enorme cañón con estructuras flotantes, conectados solo por cuerdas delgadas.

La atmósfera estaba cargada de adrenalina. Todoroki reaccionó rápidamente, utilizando su peculiaridad de fuego y hielo en combinación. Congeló una estructura y luego subió a otra, creando un puente de hielo hacia el otro lado. Sin embargo, debía ser cuidadoso; el fuego podía derretir el hielo.

Bakugo, viendo la estrategia de Todoroki, no se quedó atrás. Con una explosión poderosa, se lanzó hacia una de las estructuras, aterrizando con firmeza y avanzando a toda velocidad.

—¡No dejarás que me supere! —gritó, mientras se lanzaba hacia el cañón, dispuesto a despejar el camino.

Midoriya recordó su entrenamiento. Se concentró, activando One For All al máximo. En un movimiento rápido, saltó sobre las cuerdas, equilibrándose con precisión y avanzando decidido a no quedar atrás.

Los Uchihas demostraron su impresionante coordinación. Itachi se movía con calma, usando su Sharingan para anticipar los movimientos de sus compañeros. Obito, ligero y ágil, utilizaba su intangibilidad para atravesar estructuras con facilidad, ayudando a quienes se tambaleaban.

La multitud estaba en frenesí, los gritos resonando mientras los estudiantes luchaban contra los obstáculos. Present Mic no podía contener su emoción.

—¡Increíble! ¡Los Uchiha son un dúo imparable! —exclamó—. ¡Pero Bakugo y Todoroki también están mostrando habilidades impresionantes!

Todoroki cruzó el cañón con su puente de hielo, pero justo al llegar al otro lado, escuchó un estruendo. Bakugo, aprovechando la distracción, había lanzado una explosión devastadora para derribar el puente.

—¡No permitiré que logres! —gritó Bakugo, mientras la explosión iluminaba el campo.

Midoriya cruzó el cañón, un pedazo de metal en la espalda para usarlo más tarde. Todoroki y Bakugo vieron a los Uchihas atravesar el cañón con una agilidad impresionante, igualando su velocidad.

—Pudiste haber matado a alguien con el robot, ¿sabes? —le dijo Itachi a Todoroki, posicionándose a su altura mientras Obito se adelantaba, superando a Bakugo, que solo gruñó con rabia.

—C-Como… hiciste… eso? —preguntó Todoroki, sorprendido, mientras Itachi aumentaba su velocidad, ignorando al pelirrojo.

La carrera estaba en su punto más intenso. Los estudiantes de la clase 1A luchaban no solo contra los obstáculos, sino también entre ellos, cada uno decidido a demostrar su valía. Todoroki, Bakugo, Midoriya y los Uchihas estaban inmersos en una feroz competencia que mantenía a la multitud al borde de sus asientos.

Bakugo, al ver a los Uchihas superarlo con facilidad, sintió la frustración crecer en su interior. No podía permitir que los recién llegados lo eclipsaran. Con una explosión ensordecedora, se lanzó hacia adelante, decidido a recuperar el primer lugar.

—¡No puedo dejar que me superen! —gritó, desatando una serie de explosiones que le otorgaron velocidad y fuerza.

Todoroki, centrado en su estrategia, sintió que la presión aumentaba. A su lado, los Uchihas continuaban avanzando con una fluidez sorprendente. Sin embargo, no estaba dispuesto a dejarse vencer sin luchar.

—¡Voy a demostrar que puedo ganar! —pensó, intensificando su peculiaridad.

De repente, un estruendo resonó a sus pies. Un cartel anunciaba: "Tercer obstáculo: Campo Minado".

Todoroki frunció el ceño; este obstáculo estaba diseñado para retener a los primeros lugares.
Sin importarle que podría ayudar a los demás, hizo otro puente de hielo, deslizándose sobre la superficie resbaladiza mientras superaba a los Uchihas. Bakugo, por su parte, iba por el aire, lanzando explosiones que lo catapultaban hacia adelante con una velocidad impresionante.

—¡No te creas tan superior, hielo! —gritó Bakugo, desatando otra serie de explosiones para ganar terreno.

Itachi, observando la escena con una calma inquietante, hizo un gesto a Obito, quien se preparó para activar su técnica de teletransportación. Justo cuando Bakugo parecía a punto de alcanzarlos, ambos Uchihas desaparecieron en un parpadeo, reapareciendo más allá del obstáculo.

—¿Qué demonios...? —masculló Bakugo, frustrado.

Todoroki no perdió tiempo y se convirtió en su frustración en determinación. Concentrándose, crearon espinas de hielo que emergieron del suelo, intentando bloquear el avance de Bakugo.

—¡Esto no es un juego! —gritó Todoroki, lanzando su hielo hacia adelante.

Bakugo esquivó a duras penas, sus reflejos afilados le permitieron evadir los picos helados. Pero, en un giro inesperado, una espina se rompió al chocar con una explosión, generando una nube de vapor que ocultó a ambos competidores de la vista.

En medio del caos, Midoriya estaba recolectando varias minas subterráneas. Con una mirada decidida, comenzó a activar cada una de ellas al mismo tiempo, creando explosiones controladas que lanzaron fragmentos de metal y tierra por los aires. Era una estrategia audaz, pero su única opción en ese momento.

Las explosiones resonaron como truenos, y la nube de vapor generada por el choque de hielo y explosiones se disipó, revelando a Midoriya surgiendo entre los escombros. Con una velocidad sorprendente, se abrió camino entre todos los participantes, logrando superar a los Uchihas.

—¡Increíble, Midoriya! —gritó Uraraka desde la barrera, admirando el ingenio de su compañero.

Todoroki, al ver a Midoriya adelantarlo, sintió una mezcla de sorpresa y admiración. Consciente de que su ventaja estaba en juego, intensificó su concentración, formando un muro de hielo a su alrededor para frenar cualquier intento de Bakugo por alcanzarlo.

Bakugo, frustrado por el ascenso de Midoriya, apretó los puños. Su orgullo herido solo lo impulsó a redoblar esfuerzos. —¡No me lo vas a quitar tan fácil! —gritó mientras lanzaba explosiones más potentes, buscando abrirse paso hacia la cabeza de la competencia.

Mientras tanto, Itachi y Obito, observando la situación, intercambiaron miradas calculadoras. Itachi, con su calma habitual, sabía que debían mantener su estrategia. Obito ascendió y, en un instante, ambos comenzaron a moverse, utilizando su técnica de teletransportación para posicionarse estratégicamente cerca de la línea de meta.

—No podemos dejar que el juego se convierta en un caos total —murmuró Itachi, mientras calculaba su próximo movimiento.

Midoriya, por su parte, seguía avanzando, impulsado por la energía de sus compañeros y el deseo de demostrar su valía. La meta estaba a la vista, pero la competencia aún no había terminado. Con cada paso, la presión aumentaba, y se concentraba en mantener su enfoque.

En ese momento, Midoriya vio la línea de meta, pero, en un giro del destino, Itachi y Obito igualaron su velocidad.

—Lo admito... eres inteligente, me recuerdas a alguien —dijo Itachi mientras igualaba la velocidad del chico peliverde.

Obito también lo hizo, mostrando confianza.

La meta estaba a unos centímetros, y en su desesperación, Izuku se lanzó hacia adelante, sacando la lengua en un esfuerzo por cruzar la línea antes que los Uchihas. Los tres cruzaron la meta al mismo tiempo, a los ojos del público, seguidores de Todoroki y Bakugo.

El estadio estalló en vítores y gritos mientras los cinco competidores cruzaban la línea, cada uno con su propia estrategia y determinación. El público no podía creer lo que acababa de presenciar: un final tan ajustado y lleno de emoción.

—¡Increíble! ¡Fueron tan rápidos...! ¡No sé quién ganó! —gritó Present Mic, sorprendido.

Las reglas eran claras: no podía haber empates, y debían determinar quién era el ganador para la próxima ronda.

El estruendo del estadio resonó mientras Present Mic intentaba recuperar el aliento, ansioso por anunciar quién había cruzado primero. Los jueces se apresuraron a revisar las grabaciones, mientras el público continuaba vitoreando, emocionado por el espectáculo.

—¡Vaya, vaya! Esto se está poniendo interesante, ¿verdad, Aizawa? —gritó Present Mic, su entusiasmo a flor de piel.

Aizawa observó con su habitual gravedad, sus ojos fijos en la pantalla que mostraba la repetición de la carrera. —Necesitamos un resultado claro. No puede haber empates en esta competencia.

Mientras tanto, los cinco competidores se agruparon, aún recuperando el aliento y compartiendo miradas de determinación. Midoriya, con una sonrisa de oreja a oreja, se sentía emocionado por haber llegado tan lejos, pero sabía que necesitaba un plan para la próxima ronda.

—Demonios... —gruñó Todoroki, que había llegado cuarto.

—¡Maldito nerd! —gritó Bakugo, acercándose a Midoriya. —¡Eres un maldito tramposo!

Midoriya sintió que su corazón latía con fuerza ante la explosión de emociones de Bakugo. —No hice nada fuera de lo normal... ¡Solo traté de dar lo mejor de mí! —respondió, intentando mantener la calma.

Todoroki se cruzó de brazos, su expresión seria. —No subestimes lo que acabamos de hacer. Todos competimos al máximo. Esto es solo el comienzo.

Bakugo, sin embargo, no parecía escuchar. Su mirada estaba fija en Midoriya, como si pudiera desafiarlo con la mirada. —¡No puedes dejar que esto se te suba a la cabeza! La próxima vez, no tendrás tanta suerte.

En ese momento, Present Mic interrumpió la tensión entre ellos. —¡Atención, atención! Los jueces han revisado las grabaciones y... ¡el ganador de la primera ronda es Midoriya Izuku por una lengua, literalmente! —El estruendo de la ovación del público llenó el aire, y Midoriya no pudo evitar sonreír, aunque la presión aumentaba sobre él.

En el video se mostraba cómo Izuku había ganado, lanzándose con todo su peso mientras sacaba la lengua con tal desesperación que daba miedo, siendo este gesto el que le dio la victoria.

La emoción en el estadio era palpable, y el rugido del público llenaba el aire mientras Midoriya absorbía la ovación. Aunque su corazón latía con fuerza, sabía que debía prepararse para la siguiente ronda. La presión que sentía solo aumentaba con el estatus de "ganador", y la competencia se iba a volver aún más intensa.

—¡Bien hecho, Deku! —gritó Uraraka, sonriendo de oreja a oreja mientras saltaba emocionada.

—¡Eso fue increíble! —añadió Iida, su voz llena de admiración. —Esa técnica de lanzarte fue muy astuta.

Mientras tanto, Bakugo seguía con su mirada desafiante, pero un leve destello de respeto se asomaba en sus ojos. —No te emociones tanto, nerd. Esto solo significa que tienes que demostrarlo de nuevo.

Todoroki, por su parte, se acercó a Midoriya, con expresión más seria. —No te confies. La próxima... ¡Yo será el ganador!

Los competidores restantes llegaron a la meta uno por uno, cada uno mostrando su propio nivel de habilidad y esfuerzo. El ambiente estaba lleno de comentarios y análisis sobre la carrera, y los entrenadores comenzaban a hablar de posibles estrategias para la siguiente ronda.

Present Mic, con una energía contagiosa, se dirigió a los espectadores. —¡Y ahora, un momento de descanso mientras los próximos sesenta participantes cruzan la meta!

—Vaya... —dijo Itachi mientras veía a Midoriya y la pantalla gigante, viendo que había quedado segundo. —Ni yo me esperaba eso.

—Por una lengua —murmuró Obito para sí mismo. —Nagato me va a matar...

En otro lugar lejano...

Orochimaru estaba viendo la televisión, cumpliendo la misión que Nagato le había encomendado de observar el festival mientras inspeccionaba las peculiaridades de los demás aspirantes.

—Interesante... —murmuró al ver a Kisame, que era el encargado de vigilarlo. —Itachi perdió la primera ronda.

—Sí... claro —respondió el tiburón con desdén, sin creer en las palabras del sanín.

Orochimaru solo pensó en ese chico de hielo y en el niño que parecía a deidara. —Esto va a ser más divertido de lo que pensaba...

Mientras tanto.

Un chico de cabello blanco, y una mano en la cara veía todo el espectáculo desde su televisión en un bar abandonado, su vista estaba en los Uchihas y Midoriya, más en los dos primeros ya que eran demasiado buenos para ser alumnos.

Incluso en el ataque a la USJ, esos niños resultaron demasiado buenos para ser solo aspirantes a héroes... incluso ese tal Midoriya parecía tener potencial, un potencial increible, y raro... A Tomura le parecía raro las habilidades de los Uchihas, su seriedad... su estilo de combate... etc.

Fin del quinto capítulo

HOLA AMIGOS, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO ESTE NUEVO EPISODIO, ME COSTÓ MUCHO HACER EL GUION DE ESTA PARTE Y LA SECUELA, LA SEGUNDA PARTE DE LA HISTORIA VENDRÁ EN UNOS DÍAS.