Días atrás... en medio del festival deportivo.

El festival deportivo había entrado en pausa tras el terminó de la batalla de caballería, Kisame estaba vigilando afuera, mientras en una sala oscura y aislada, Orochimaru trabajaba con una precisión escalofriante sobre el cuerpo debilitado de Nagato que lo había llamado tras completar una misión. Konan, que no confiaba en el Sannin, vigilaba cada uno de sus movimientos, consciente de que solo alguien con el conocimiento de Orochimaru podría hacer algo por la delicada condición de su compañero.

Orochimaru, con su habitual sonrisa serpenteante, deslizó sus dedos por el cuerpo de Nagato, observando cada uno de sus deteriorados músculos y huesos. "Estás en peores condiciones de lo que pensaba, Nagato. Este cuerpo no puede soportar el poder del Rinnegan por mucho más tiempo", comentó con una voz que destilaba frialdad, mientras sus ojos amarillos se movían con interés bajo la luz tenue de la sala. .

— ¿Cuál es tu diagnóstico, Orochimaru? —preguntó Konan con un tono helado, sin apartar la vista de la serpiente humana, lista para intervenir si intentaba cualquier cosa fuera de lugar.

Orochimaru soltó un suspiro de falsa compasión. —Tu Rinnegan consume enormes cantidades de energía vital, Nagato. En tu estado actual, apenas puedes manejar su poder, y si no intervenimos de inmediato, tu cuerpo colapsará,—explicó mientras sostenía una fina aguja metálica, un brillo sádico en sus ojos. —Lo que propongo es un tratamiento agresivo... Una combinación de medicina experimental y una dosis de mi propio chakra para reforzar tus células, algo que debería ralentizar el desgaste del Rinnegan.

Konan frunció el ceño al escuchar la palabra "experimental", sus ojos llenos de desconfianza. Sabía que Orochimaru tenía una obsesión con la experimentación y el poder, pero la condición de Nagato dejaba pocas alternativas. — ¿Qué clase de tratamiento?" preguntó, manteniendo su mirada acerada sobre él.

Orochimaru se rió suavemente, disfrutando de la tensión. —Sin temas, Konan. Esta vez no habrá riesgos... excesivos. Este procedimiento, aunque experimental, puede mejorar la resistencia de Nagato. Pero como cualquier intervención, requerirá... pruebas para asegurar su eficacia.

Nagato, débil y exhausto, apenas alzó los ojos hacia Konan. —Déjalo... Si esto me permite continuar, entonces que así sea, —murmuró con voz ronca y determinada. Sabía que sin el Rinnegan sería inútil en este mundo.

Konan ascendió, aunque mantuvo su postura tensa. —Hazlo, pero recuerda que estoy aquí. Si intentas algo fuera de lugar, Orochimaru, lo lamentarás."

Orochimaru asintió con una sonrisa y comenzó el procedimiento. Introdujo la aguja en el brazo de Nagato, inyectando una mezcla de sustancias que solo él comprendía completamente. Su chakra fluyó hacia el cuerpo de Nagato, fortaleciendo lentamente sus células. —Esto llevará tiempo, —susurró Orochimaru. —Es un proceso delicado, y necesitaremos evaluaciones físicas para ver cuánto puede soportar.

Estación de Policía Central, en medio del festival deportivo.

Naomasa Tsukauchi hojeaba con cansancio el último informe que había llegado a su escritorio. Las noticias eran inquietantes: los reportes sobre un grupo de figuras enigmáticas, vistiendo túnicas negras adornadas con nubes rojas, se acumulaban a un ritmo alarmante. Los crímenes eran brutales, metódicos y letales, imposibles de anticipar con las tácticas tradicionales.

Esta vez, la masacre había tenido lugar en el corazón de una mafia local. Los cuerpos de los mafiosos yacían esparcidos por todo el lugar, pero lo más aterrador era la caída de los héroes enviados para detenerlos. La escena era un caos absoluto.

Las fotografías del informe mostraron dos figuras destacadas. Una de ellas, un hombre rubio con una sonrisa macabra, posaba con satisfacción junto a sus víctimas. Su túnica ondeaba en la noche, y su rostro parecía reflejar una extraña mezcla de arte y locura. La otra figura, un hombre de cabellos rojos y mirada sombría, manipulaba algo que Tsukauchi solo pudo identificar al mirar más de cerca: marionetas siniestras, elaboradas y retorcidas.

—Deidara y Sasori —murmuró Tsukauchi, frunciendo el ceño. Ya conocía a esos dos nombres y sus métodos poco ortodoxos. Ambos habían sido vistos por última vez en Hosu hace solo unas horas, lo que lo preocupaba profundamente. Hosu era un punto estratégico, no solo por su cercanía a otras ciudades importantes, sino también por la presencia del infame asesino de héroes, Stain. La combinación de estos villanos en una sola ciudad no podía ser casualidad. Algo mucho más grande parecía estar en marcha.

Tsukauchi se recostó en su silla, sintiendo el peso de sus preocupaciones acumulándose en sus hombros. El festival deportivo de la UA estaba en su punto más alto, y aunque siempre había sido un símbolo de esperanza y celebración, ahora temía que fuera solo una distracción, una ilusión para ocultar las sombras que se cernían sobre el mundo de los héroes.
Mientras tanto, en Hosu...

Deidara y Sasori caminan entre los oscuros callejones de Hosu, sus pasos sigilosos y calculados. Las sombras de los edificios se cernían sobre ellos, dándoles la cobertura perfecta para moverse desapercibidos. Habían llegado allí con un propósito claro: encontrar material.

—Estos tipos son demasiado débiles —murmuró Sasori con desdén mientras observaba un cadáver en el suelo—. No sirven para nada.

—Bueno, si son inútiles, puedo hacerlos volar en pedazos, sí —respondió Deidara, sonriendo mientras inflaba una pequeña figura de arcilla en sus manos.

Sasori lo ignoró. Sus ojos, fríos y calculadores, se movían de un cuerpo a otro, buscando algún sujeto que valiera la pena convertir en marioneta. Hasta ahora, el resultado era decepcionante.

—Este mundo está lleno de mediocridad —dijo en voz baja, disgustado—. Pero hay potencial, solo necesito encontrar el adecuado.

Un grito resonó a lo lejos, interrumpiendo sus pensamientos. Ambos akatsuki intercambiaron una rápida mirada antes de dirigirse al origen del sonido, como depredadores siguiendo una nueva presa. Sasori, en silencio, tomó la delantera, y Deidara lo siguió, silbando despreocupado.

Al llegar, se encontraron con una escena peculiar: el héroe Ingenium yacía inmóvil en el suelo, mientras una figura alta y sombría se erguía sobre él, cubierta por las sombras. Sasori entrecerró los ojos, intrigado. Aquel hombre, desconocido para él, parecía tener lo que buscaba: habilidad, pero, sobre todo, potencial.

— ¿Qué opinas, danna? —preguntó Deidara, sin dejar de sonreír—. Este tipo parece interesante. ¿Lo hago volar?

-No. —La voz de Sasori fue cortante—. Lo quiero para mi colección.

Stain, el asesino de héroes, levantó la mirada al percibir la presencia de los dos intrusos. Su expresión no cambió; el frío y calculador semblante con el que ejecutaba su misión seguía intacto, aunque ahora una nueva tensión llenaba el aire.

—No tengo tiempo para payasos —gruñó Stain, su voz llena de desprecio—. Si son como el resto de los falsos héroes, morirán aquí.

Deidara soltó una carcajada.

— ¿Héroes? —se burló, disfrutando la ironía—. Nosotros no somos como esos tipos débiles.

Stain los estudió en silencio. Noía percibido en ellos las mismas motivaciones vacías que en los héroes, pero sí una amenaza mayor. Estos dos no luchaban por justicia ni gloria; Había algo más oscuro en sus intenciones.

—No me importa qué sean —dijo, mientras sacaba su espada manchada de sangre—. Si se interponen en mi camino, los eliminaré.

Deidara infló otra figura de arcilla, su entusiasmo palpable.

—¡Hazlo, entonces! —exclamó, anticipando el caos que se avecinaba.

Stain no dudó más y se lanzó hacia ellos con una velocidad letal. Pero antes de que pudiera acercarse, Sasori alzó una mano, y decenas de marionetas surgieron de las sombras a su alrededor, bloqueando el avance del asesino. Stain se defendió, derribando una tras otra con una precisión impecable, pero la cantidad parecía interminable.

—Impresionante, pero insuficiente —comentó Sasori, sin emoción—. Te convertiré en algo mejor. En una obra maestra.

Stain gruñó mientras continuaba luchando, pero empezaba a darse cuenta de que la situación no le favorecía.

Deidara, ya impaciente, infló una figura de arcilla aún más grande.

—Danna, déjame divertirme, sí.

En ese momento, llegaron varios héroes, compañeros de Tenya Iida. Reconocieron a Stain de inmediato, pero lo que no esperaban era la presencia de los dos akatsuki.

—¡Es Mancha! —gritó uno de los héroes—. ¡Debemos detenerlo!

—No solo Stain —murmuró otro, fijándose en Deidara y Sasori—. ¿Quiénes son esos dos?

Deidara rió con entusiasmo, moldeando más figuras de arcilla.

—Más juguetes, sí. Esto se pone divertido.

—Déjalos a mí —respondió Sasori, sin apartar los ojos de Stain—. Estos héroes no valen la pena.

Las marionetas de Sasori cambiaron de objetivo, lanzándose hacia los héroes con una precisión mortal. Las cuchillas de sus extremidades brillaban en la penumbra, dispuestas a derramar más sangre.

—¡Cuidado! —gritó uno de los héroes, esquivando por poco un ataque.

Stain, aún rodeado, aprovechó el caos para reposicionarse. Sabía que su oportunidad de escapar era limitada.

—Si se interponen en mi camino, también caerán —dijo con frialdad, mientras se preparaba para otro ataque.

Deidara lanzó su figura de arcilla.

—¡KATSU! —gritó, y la explosión iluminó el callejón, resonando por toda la ciudad.

Sin embargo, los refuerzos de la policía y otros héroes no tardaron en llegar. La presión aumentaba, y Stain decidió retirarse, no sin antes dejar una advertencia:

—No olviden, los cazaré a todos.

Los akatsuki permanecieron en el callejón, observando el caos. Este encuentro no era más que el principio. Algo mucho más grande se estaba gestando, y ellos estarían en el centro de todo.

Actualidad, días después del festival.

Los días posteriores al festival en la UA fueron de gran intensidad para los estudiantes de la clase 1-A. A medida que los nombres de héroes se definían, la tensión crecía, y la elección de pasantías se volvía un tema central. La emoción y la ansiedad llenaban el ambiente, ya que para muchos, estas pasantías representarían un gran paso hacia su futuro como héroes profesionales.

Todoroki, aún dolido por su derrota ante Itachi, había decidido entrenar bajo la estricta tutela de su padre, Endeavor. Aunque la relación entre ambos siempre fue complicada, marcada por la frialdad y las expectativas desmedidas, Todoroki sabía que la única forma de superar sus propios límites era enfrentar esa presión. Sin embargo, no podía olvidar a su amigo Tenya Iida, aún en recuperación tras los eventos relacionados con el asesino de héroes Stain y la misteriosa organización Akatsuki. El ataque había dejado cicatrices profundas, y Todoroki no podía sacarse de la cabeza el sacrificio del hermano de Iida.

Por otro lado, Iida luchaba con su propia carga emocional. La culpa y la rabia lo consumían, alimentando su deseo de vengar a su hermano. Con determinación, había elegido realizar su pasantía en Hosu con el héroe Manual, decidido a enfrentarse al asesino de héroes ya los akatsuki que masacraron a su hermano y su equipo.

Mientras tanto, Itachi y Obito revisaban las propuestas de pasantía que habían recibido. Los héroes más destacados de Japón les habían ofrecido oportunidades, pero ninguna de esas opciones los acercaba a su verdadera misión. Sin recibir una solicitud de All Might, su principal objetivo, los Uchihas sabían que debían moverse con cautela. Tras una conversación mental, Itachi planteó la posibilidad de realizar la pasantía con Endeavour, el héroe número dos, ya que no podía permitirse el lujo de esperara que All Might los aceptará.

—Nagato no va a estar contento con esto —murmuró Obito, frunciendo el ceño mientras examinaba las ofertas. —¿Y tú? ¿Qué has decidido?

Itachi, con una expresión seria, respondió: —He recibido propuestas de algunos héroes de alto rango, pero ninguno de ellos es el que realmente necesito. Nuestro objetivo es infiltrarnos y recopilar información de los mejores héroes, pero los dos mejores no nos envían solicitud.

—Es cierto —asintió Obito, mirando las propuestas—. Pero podemos usar esto a nuestro favor. Si optamos por héroes de alto perfil que no sean tan mediáticos como All Might o Endeavor, después de todo, recibimos solicitudes de casi todos los diez grandes.

—Exacto —respondió Itachi, reflexionando—. Al elegir uno de estos héroes, podemos obtener información sin llamar demasiado la atención. Edgeshot se parece mucho a los shinobi de nuestro mundo; puede ser una buena opción, ¿no lo crees?

Obito se cruzó de brazos, evaluando la sugerencia de Itachi. —Disparo de filo, ¿eh? —respondió, con un brillo calculador en los ojos—. Sí, su estilo de combate y sus habilidades para el sigilo pueden recordarnos bastante a los ninjas. Probablemente, él nos entenderá mejor que otros héroes y, de hecho, hasta admirará esa conexión. Además, su enfoque en la disciplina y el sigilo nos podría dar información útil sin tener que arriesgar demasiado.

Itachi ascendió. —Entonces iremos con él, está decidido.

De pronto, alguien los llamó: era Aizawa.

—Chicos... ya es hora de ir a casa. La campana ya sonó —dijo Aizawa, viendo cómo los Uchihas habían sido los únicos en quedarse.

—Lo siento, sensei —dijo Itachi, girándose hacia su maestro—. Nos quedamos hablando sobre nuestras pasantías.

Aizawa los observó con una mirada cansada. —Sé que las pasantías son importantes, pero no olviden que también deben cuidar su descanso. El mundo no se detiene por ustedes, y tampoco sus rivales.
—Lo entendemos —respondió Obito—. Pero queríamos asegurarnos de que estamos tomando la decisión correcta.

—La decisión correcta se hace con tiempo y reflexión, no en la prisa —replicó Aizawa, señalando la puerta—. Ahora váyanse. Nos vemos mañana.

Itachi y Obito salieron del aula, sumidos en sus pensamientos.
Días después...

La noticia del ataque atrae a la Liga de Villanos hacia Stain y los akatsuki deidara y sasori. Aunque solo encuentran a Stain en el techo de un edificio y lo invitan a su escondite. Tomura Shigaraki le pide a Stain que se una a su grupo. Stain le pregunta cuáles son sus motivaciones y queda profundamente decepcionado con la respuesta.

Los villanos llegan a los golpes, Stain paraliza a Kurogiri, luego apuñala a Tomura y lo inmoviliza contra el suelo. Stain le dice a Tomura que es débil porque le falta convicción. Sin embargo, un enfurecido Tomura destruye el cuchillo de Stain y lo obliga a retroceder. Le dice al Asesino de Héroes que desea destruir la sociedad porque alaba a All Might. Intrigado, Stain se da cuenta de que ambos están de acuerdo en destruir el presente. Tomura exige que se vaya y Stain explica que lo atacó para probar sus motivos. Kurogiri es liberado y acepta devolver a Stain a Hosu.

Tomura y Kurogiri siguen a Stain hasta Hosu. Tomura le pregunta a Stain qué planea hacer allí. Stain explica que derrama sangre para reformarla. Kurogiri elogia sus esfuerzos. Stain continúa diciendo que héroe es un título para grandes campeones, no personas que desean gloria y pago por sus hazañas heroicas. Luego salta a la ciudad y continúa con su trabajo. Tomura afirma que Stain está perdiendo el tiempo, pero Kurogiri argumenta que Stain ha afectado positivamente a todas las ciudades en las que ha aparecido. Irritado, Tomura se burla de Stain y afirma que nunca podrá trabajar con el Asesino de Héroes. Solicita tres Nomus a All For One y hace que Kurogiri los transporte a Ciudad Hosu.

Todo mientras Deidara y sasori buscaban a Stain, más este último, al no haber muchos tipos fuertes en ese mundo, sasori buscaba aumentar su colección con las personas más capacitadas que encuentre.

Incidente en Hosu

El caos se desata en la ciudad cuando los Nomus atacan, arrasando con todo a su paso y destrozando edificios. En un tren cercano, Gran Torino y Midoriya viajan cuando uno de los Nomus ataca, lanzando al tren hacia el peligro. Gran Torino reacciona rápidamente, derribando al Nomu y salvando a los pasajeros. Izuku, decidido a ayudar, se lanza a las calles en busca de Gran Torino, mientras la confusión y el pánico dominan la escena.

Por otro lado, Iida, guiada por Manual, se adentra en el centro del caos, pero pronto se desvía para encontrar a Stain, con la intención de vengar a su hermano. Stain, ocupado en su misión de caza de falsos héroes, ha paralizado al héroe Native y se dispone a eliminarlo. Justo en ese momento, Iida lo enfrenta, pero Stain lo reduce rápidamente, reprochándole su sed de venganza, lo que a sus ojos lo convierte en un objetivo más de su purga.

Mientras tanto, Izuku utiliza su Full Cowl para moverse ágilmente por los tejados de la ciudad, buscando a Gran Torino y lidiando con los Nomus. Al mismo tiempo, los ciudadanos intentan evacuar, y los héroes restantes luchan por contener la destrucción. Izuku escucha a Manual llamando a Iida y se da cuenta de que su amigo pudo haber ido tras Stain, lo que lo lleva a dirigirse hacia él.

En otro punto de la ciudad, Endeavor y Todoroki se dan cuenta del caos y se movilizan para detener a los Nomus. Shoto, tras recibir la ubicación de Izuku, le pide a su padre que envíe a otros héroes en esa dirección. La situación es crítica, y ambos héroes avanzan hacia el centro del conflicto.

Desde un tejado, Deidara y Sasori observan el caos provocado por los Nomus. Deidara sonríe, entretenido al ver a los héroes luchar.

—Así que estos son los "Nomus" de los que Itachi habló. No parece gran cosa, ¿verdad, maestro? —comenta Deidara con una sonrisa irónica.

Sasori asiente, sus ojos fijos en los movimientos mecánicos de los Nomus. Sin embargo, uno de los Nomus aparece de repente detrás de ellos y golpea a Deidara, tumbándolo. Enfurecido, Deidara se prepara para contraatacar, pero Sasori actúa primero. Con una precisión letal, activa una de sus marionetas, que atraviesa al Nomu con agujas envenenadas, paralizándolo.

—Creo que a Nagato le gustará estudiar estas cosas —murmura Sasori, observando el cuerpo del Nomu. Con la ayuda de sus marionetas, comienza a transportar el cuerpo del Nomu, asegurándose de evitar la vista de los héroes.
La confrontación...

En otro punto de la ciudad, Izuku finalmente encuentra a Iida y Stain. Justo cuando Stain está a punto de dar el golpe final, Izuku interviene, enfrentándose al Asesino de Héroes. A pesar de sus esfuerzos, Stain lo derrota y lo paraliza, impresionado por el valor de Izuku, aunque decide perdonarle la vida.

Iida, derrotado, observa cómo Stain intenta matarlo, pero es salvado por Shoto Todoroki, quien utiliza su fuego para obligar a Stain a retroceder. Comienza una intensa batalla entre Todoroki y el asesino, quien demuestra ser un rival formidable. Izuku logra recuperar el movimiento y se une a la lucha. Los tres estudiantes colaboran, pero Stain sigue siendo un oponente formidable.

Finalmente, en un momento de unidad, el trío ejecuta un ataque combinado que consigue inmovilizar a Stain. Con el asesino sometido, Iida, avergonzado y arrepentido, se disculpa con sus amigos por dejarse llevar por su sede de venganza.

Desde lo alto de un edificio, Deidara y Sasori han sido testigos de la batalla. Sasori, al ver a Stain encadenado, esboza una sonrisa, satisfecho de finalmente haber encontrado a alguien digno de su interés.

—Ah, ahí está. Lo buscaba desde hace días —murmura Sasori, observando con atención.

Decidiendo que es el momento perfecto para intervenir, Sasori y Deidara se preparan para rescatar a Stain y, si es posible, llevarse a uno de los estudiantes para sus propios experimentos.

Sasori bajo desde el tejado junto a deidara, los chicos se alegraron al pensar que los refuerzos habían llegado, pero no... sus sonrisas se borraron al ver a los akatsuki.

Los héroes sienten un escalofrío al ver a los miembros de Akatsuki; sus expresiones de alivio se convierten en horror. Deidara, con su característica sonrisa maliciosa, lanza una advertencia en tono juguetón.

—¡Lindos disfraces, muchachos! Pero no me gustan las copias. ¿No es así, maestro?

Sasori, en cambio, observa a Stain con detenimiento y, con un movimiento de su mano, ordena a una de sus marionetas liberar al Asesino de Héroes de las cadenas. Stain, aún en el suelo, mira a Sasori y Deidara, ligeramente sorprendido pero sin miedo. Sasori, intrigado por la convicción y fuerza de Stain, asiente lentamente, como si encontrara en él algo que valiera la pena.

—Tienes algo de talento... —murmura Sasori, mientras Stain lo observa con una mezcla de recelo y respeto. —Te gustará ser parte de mi colección...

Iida, al ver la peligrosa situación, intenta anunciar a sus amigos, reconociendo a esos tipos como los responsables de acabar con todo el equipo de su hermano mayor.

—¡Cuidado! ¡Hijo de la Akatsuki! —grita Iida, su voz llena de urgencia.

Izuku, aún recuperándose de su batalla con Stain, intercambia miradas de preocupación con Shoto. El ambiente se vuelve tenso; saben que están superados en número y que las habilidades de sus adversarios son letales.

—No podemos permitir que se lleven a Stain —dice Shoto, preparando su quirk—. No es un héroe, pero debemos detenerlos.

Deidara ríe, disfrutando de la tensión palpable en el aire.

—Detenernos? Oh, eso suena divertido. Pero tengo que preguntar, ¿cuántos de ustedes creen que pueden contra nosotros?

Sasori despliega una de sus marionetas, una figura imponente hecha de metal y madera, con cuchillas afiladas en las extremidades. Su mirada fría se centra en los héroes.

—No tenemos tiempo para juegos. Este lugar se ha convertido en una trampa para ratones, y no pienso perder la oportunidad de obtener algo interesante.

Izuku, Shoto e Iida se posicionan, listos para luchar. Con determinación, se lanzan al ataque, pero Deidara responde rápidamente con uno de sus explosivos de arcilla, creando una explosión que separa a los tres héroes.

El estruendo de la explosión resuena en el aire, y el polvo y los escombros caen como una lluvia mortífera sobre el campo de batalla. Izuku, Shoto e Iida logran reponerse y mantenerse en pie a pesar del caos, su determinación inquebrantable.

—¡Rápido! ¡Debemos reagruparnos! —grita Iida, su voz resuena sobre el sonido del estruendo.

Deidara, con una sonrisa burlona, lanza más explosivos, disfrutando del espectáculo. Cada detonación hace que los héroes se vean obligados a esquivar y reubicarse, luchando por encontrar un terreno seguro.

— ¿Creeron que sería tan fácil? ¡Diviértanse! —grita Deidara, lanzando otra bomba de arcilla, que vuela hacia Izuku.

Izuku reacciona instintivamente, activando su Full Cowl para aumentar su velocidad. Se lanza hacia un lado, esquivando la explosión que destruye un vehículo cercano. El humo y los escombros dificultan su visión, pero su mente trabaja a toda velocidad, buscando una estrategia.

—Shoto, ¿puedes crear una barrera de hielo? —pregunta Izuku, mientras observa a su alrededor, notando la formación del terreno.

—¡No es suficiente tiempo! —responde Shoto, luchando por mantenerse en pie mientras trata de mantener su quirk bajo control. Sin embargo, asiente, comprendiendo que deben actuar rápido.

Con un movimiento rápido, Shoto despliega una pared de hielo que se eleva en un intento de proteger a sus amigos. El hielo se agrieta bajo la presión de la explosión, pero logra frenar el avance de Deidara.

Iida, viendo la oportunidad, grita:

—¡Izuku! ¡Vamos a por él!

Izuku asiente y se lanza hacia Deidara, pero el villano lo anticipa. Con un gesto, lanza un pequeño explosivo hacia el cielo, creando una serie de aves de arcilla que se dirigen a Izuku. Con su instinto agudizado, Izuku usa el One For All al máximo, utilizando su velocidad para esquivar cada ave explosiva.

—¡Esto se está poniendo interesante! —exclama Deidara, disfrutando del combate.

Mientras tanto, Sasori observa la situación desde un costado, su rostro impasible. Con un movimiento de su mano, activa sus marionetas, que avanzan hacia Iida, quien intenta bloquearlas.

—No podemos perder el tiempo aquí —dice Sasori, su voz calmada pero firme—. El Asesino de Héroes nos interesa más. Si logran sobrevivir, será su suerte.

Stain, que había estado observando desde su posición en el suelo, se levanta lentamente. Aunque está debilitado, sus ojos centellean con una mezcla de admiración y desafío.

—No voy a permitir... que... villanos como ustedes... ¡Sigan viviendo! —Grito Stain, mientras agarraba una daga que guardaba en su manga para herir a sasori, pero este reaccionó a tiempo, esquivando el ataque que destruyó una de sus marionetas.

El intento de ataque de Stain apenas roza a Sasori, quien retrocede con una mirada de disgusto y sorpresa ante la audacia del Asesino de Héroes. Sasori da una orden y otra marioneta se mueve para bloquear a Stain, alzando sus cuchillas para contraatacar.

—Eres persistente, ¿eh? —Sasori comenta con frialdad—. Aunque admiro tu resolución, me temo que ya no tienes oportunidad aquí.

Stain esquiva por poco el ataque de la marioneta, tambaleándose pero manteniendo su postura combativa. Aunque herido, su voluntad de luchar sigue intacta. Los héroes, observando este enfrentamiento, comprenden que no pueden perder más tiempo y deciden actuar en conjunto.

Izuku, aprovechando un descuido de Deidara, se lanza con un Smash directo hacia él, pero Deidara apenas logra evadirlo, lanzándose al aire con una de sus criaturas de arcilla.

—¡Héroe! ¿Tanto quieres proteger a alguien como él? —se burla Deidara—. ¡Bien! Veamos cuánto te cuesta mantener esa postura.

Deidara crea más aves explosivas y las lanza en dirección a Izuku, quien intenta esquivarlas con velocidad. Shoto aprovecha el caos para aumentar el tamaño de su barrera de hielo y cubrir a Iida, dándole una oportunidad para cargar con su Reciproc Burst.

—¡Izuku, cúbreme! —grita Iida mientras activa toda su velocidad y se dirige hacia Sasori y Stain.

Izuku se mueve para bloquear los ataques de Deidara, permitiendo a Iida acercarse a Sasori, quien desvía su atención hacia el héroe con mirada calculadora. Antes de que Iida llegue a su objetivo, Sasori controla una de sus marionetas para interceptarlo, pero Iida, con su impulso imparable, golpea la marioneta, destrozándola en pedazos.

Sasori, por primera vez, muestra una ligera expresión de frustración. Con un movimiento rápido, despliega varias marionetas más que rodean a Iida ya Stain, intentando acorralarlos.

—No me interesan los héroes necios, pero si insisten en interferir... —dice Sasori, y las marionetas avanzan con letal precisión.

En ese momento, y como caídos del cielo, gran torino y esfuerzo llegaron al lugar con rapidez. El héroe número dos reconoció de inmediato a los akatsuki, y al ver que todo se complicaba, Sasori decidió llevarse una mancha de una vez, sin importar si estaba vivo.

La llegada de Gran Torino y Endeavour inyectan nueva energía en el campo de batalla. Gran Torino se mueve rápidamente, esquivando entre escombros y explosiones, mientras Endeavour avanza con su poderoso fuego, generando una barrera de llamas para mantener a raya a las marionetas de Sasori y los explosivos de Deidara.

—¡Iida, Izuku, Shoto! ¡Retírense! —ordena Endeavour, su voz imponente resonando por encima del caos.

—No tan rápido —responde Deidara con una sonrisa oscura—. Este espectáculo apenas comienza.

Deidara lanza una última serie de explosivos, formando una criatura más grande y compleja que dirige hacia Endeavour. Sin embargo, el héroe número dos, con gran rapidez, rodea la bestia explosiva con llamas intensas, logrando neutralizarla antes de que llegue a hacer daño.

Mientras tanto, Gran Torino aprovecha su velocidad para acercarse a Stain. Observando el estado crítico en que se encuentra el Asesino de Héroes, decide intentar una extracción rápida antes de que los Akatsuki puedan llevárselo.

—Parece que eres muy buscado, chico —murmura Gran Torino mientras toma a Stain por el brazo—. Pero no en nuestras tierras.

Sin embargo, antes de que pueda alejarse, una de las marionetas de Sasori se lanza hacia él, obligándolo a soltar a Stain y esquivar el ataque. Gran Torino no tiene más opción que enfrentarse a Sasori directamente, quien observa al anciano héroe con una mezcla de respeto y desdén.

—Eres rápido para tu edad —comenta Sasori mientras controla sus marionetas con precisión quirúrgica—. Pero eso no te salvará de la muerte.

Gran Torino, sin perder la calma, esquiva con agilidad, atacando cada punto débil que detecta en las marionetas. Por otro lado, Stain, observando el sacrificio de los héroes por él, siente una mezcla de indignación y admiración.

—¡No necesito que me rescaten! —grita Stain, luchando por mantenerse en pie—. ¡Mi misión no ha terminado!

Deidara, al ver la tenacidad de los héroes y el compromiso de Stain, comienza a perder la paciencia.

—Sasori, esta escena se está volviendo aburrida. ¿Nos vamos ya o te interesa seguir jugando?

Sasori observa a su alrededor, midiendo las fuerzas presentes, y asiente con un suspiro de resignación.

—Por ahora, nos retiramos. No es nuestro estilo crear tanto caos sin una ganancia significativa.

En ese instante, Sasori despliega un último recurso: una bomba de humo que cubre el área en una espesa niebla púrpura, cegando momentáneamente a los héroes. Gran Torino y Endeavor intentan disipar el humo, pero cuando finalmente logran ver de nuevo, Sasori y Deidara han desaparecido, llevándose a Stain consigo.

Izuku, Shoto, e Iida, cansados y aturdidos, observan el vacío en el lugar donde estaban los villanos. Endeavour, frustrado por la fuga, maldice entre dientes, mientras Gran Torino se mantiene pensativo, considerando la amenaza que representan estos misteriosos atacantes.

—Esto no ha terminado —dice Endeavor, con el rostro endurecido—. Sea quienes sean, no escaparán por mucho tiempo.

Izuku, con la mirada aún fija en el lugar donde Deidara y Sasori desaparecieron, siente una mezcla de frustración y determinación. A pesar de la derrota momentánea, está decidido a volverse más fuerte para enfrentar a enemigos tan formidables en el futuro.
Reportaje especial...

Deidara y Sasori llegaron a la guarida de Akatsuki un poco más tarde de lo planeado. Stain yacía encadenado y malherido en un rincón oscuro, mientras las marionetas de Sasori arrojaban al Nomu al centro de la sala, dejando a todos atónitos ante la monstruosa apariencia de la criatura.

—Vaya... Y yo pensaba que Kakuzu era el feo del grupo —dijo Hidan, observando al Nomu con una mueca burlona antes de lanzar una mirada mordaz a su compañero—. Parece que ahora tienes competencia.

— ¿Competencia? —replicó Kakuzu sin alzar la vista, concentrado en el botón de gemas y billetes que acababa de recolectar en su última misión—. Esta cosa no tiene ni el nivel ni la clase para estar a mi altura.

Orochimaru se acercó al Nomu, examinándolo con curiosidad y admiración. Sus ojos brillaban con ese toque de interés científico retorcido que siempre lo caracterizaba.

—Fascinante... Una creación de esta envergadura implica precisión quirúrgica y un conocimiento profundo de la biología humana —murmuró, sin apartar la vista de la criatura—. Itachi y Obito mencionaron que uno de estos atacó la UA hace algún tiempo, al parecer como parte de un grupo llamado... Liga de Villanos.

Sasori, que había estado en silencio hasta ese momento, reconoció el nombre.

—Algunos héroes también mencionaban a esa "liga" —comentó mientras observaba al Nomu con desaprobación—. Esta cosa casi aplasta a Deidara en nuestro encuentro... pero es irrelevante.

Deidara frunció el ceño y cruzó los brazos, molesta por el comentario de Sasori.

—Irrelevante, ¿eh? —masculló, lanzando una mirada de reproche a su compañero—. Ese pedazo de carne fue un desafío, sí, pero solo resultó ser una molestia. Mis obras son mucho más explosivas y sofisticadas, ¿hm?

Hidan se rió entre dientes, encantado con la tensión entre sus compañeros.

—Vamos, Deidara, admite que molesto estás porque el juguete de la Liga de Villanos te superó en resistencia —bromeó, provocando una mirada fulminante del rubio.

Orochimaru seguía estudiando al Nomu, con creciente interés mientras pasaba sus delgados dedos por las cicatrices y puntos de sutura de la criatura.

—Si esta Liga de Villanos puede crear seres como este, entonces poseerán tecnología y habilidades que merecen nuestra atención —murmuró con voz retorcida—. La combinación de peculiaridades y modificaciones físicas es... intrigante. Quienquiera que esté detrás de esta liga tiene una mente que comprende la biología y el poder de manera excepcional.

Apoyado en la pared, Kisame observaba con una sonrisa de medio lado.

—Así que los "competidores" en este mundo tienen sus propios juguetes monstruosos —comentó, lanzando una mirada interesada al Nomu.

Nagato, quien había estado en silencio hasta entonces, se adelantó. Su voz profunda y autoritaria resonó en la sala.

—La Liga de Villanos... —murmuró—. Parece que hemos subestimado a algunos de los habitantes de este mundo. Si pueden crear seres como este, podrían convertirse en una amenaza para nuestra misión aquí. Pero antes de acabar con ellos, debemos destruir la fuente de estas criaturas y eliminar al loco que los crea.

Orochimaru sonreía, complacido con las palabras de Nagato, y volvió su atención al Nomu con un brillo retorcido en los ojos.

—Estoy de acuerdo, Nagato —dijo—. Quien esté detrás de estos experimentos tiene una habilidad singular para manipular cuerpos y peculiaridades. Me intriga especialmente cómo lograron combinar múltiples habilidades en una sola criatura sin que se desmorone... Si logramos dominar ese conocimiento, podríamos crear algo aún más poderoso que estos... juguetes.

Kisame río entre los dientes.

—Tranquilo, serpiente... no vaya a ser que termines obsesionado —dijo, notando de repente la presencia de Stain encadenado—. Pero ¿y este vagabundo?

—Mi próxima marioneta... —respondió Sasori sin rodeos—. Los anteriores eran basura; al menos este muestra algo de fortaleza.

Kakuzu, alzando la vista del botón con una expresión fría, comentó:

—Ese "loco" que mencionaste, Nagato, seguramente tiene algún valor en el mercado negro... Su cabeza o su conocimiento valdrían una fortuna. A veces, nuestros enemigos son nuestras mejores inversiones.

Nagato ascendió, evaluando las palabras de sus compañeros.

—Primero, reuniremos toda la información que podamos sobre esta Liga de Villanos y su líder. Orochimaru, encárgate de investigar a este Nomu y ver qué puedes descubrir. Ese conocimiento nos será útil tanto para enfrentarlos como para beneficiarios de él.

Sasori miró a Nagato y añadió con un tono seco:

—Parece que ahora nos interesamos en los "juguetes" ajenos. Pero no olvidemos que nuestra misión sigue siendo erradicar a los héroes y destruir este sistema corrupto. Lo demás es solo un beneficio extra.

Nagato avanzó una vez más, su mirada decidida y severa.

—Sí... primero golpearemos el mundo heroico corrupto —respondió con frialdad—. Y después, limpiaremos esta tierra de toda escoria... toda.

Fin del capítulo 7.

HOLA AMIGOS, ESPERO QUE ESTEN BIEN... ESTA CAPÍTULO FUE ALGO FÁCIL DE HACER EN TÉRMINO DEL GUIÓN, AUNQUE ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO... QUISE DAR MAS PROTAGONISMO A OTROS AKATSUKI QUE NO SEAN ITACHI Y OBITO, Y LOS DARE MÁS PROTAGONISMO A LOS DEMÁS EN LOS PRÓXIMOS CAPÍTULOS.

GRACIAS POR TODO EL APOYO.