(nota de autor: esto va a ser largo).

Habían pasado unos días desde el ataque en Hosu, y el país estaba sumido en un caos de especulaciones y miedos. La noticia de que el asesino de héroes, Stain, un villano temido y reverenciado por sus profundos ideales, había sido secuestrado por la organización Akatsuki había encendido el pánico en cada rincón de la sociedad. La pregunta que todos se hacían era la misma: ¿quiénes eran estos enigmáticos individuos y cuál era su verdadero objetivo?

En la UA, el ambiente estaba cargado de tensión mientras se llevaban a cabo los exámenes físicos de final de ciclo. Con la creciente amenaza que representaban tanto a Akatsuki como la Liga de Villanos, el examen consistía en una batalla entre estudiantes y profesores. Los estudiantes debían capturar a los "villanos", representados por sus maestros, o alcanzar una puerta de escape antes de ser derrotados.

Para los Uchihas, era la oportunidad perfecta para observar al "Símbolo de la Paz" en acción. Enfrentado a Bakugo y Midoriya, All Might brillaba con un poder imponente que inspiraba tanto admiración como temor. Obito, intrigado, decidió no perder de vista al héroe. Con la habilidad de su Kamui, se deslizó entre las sombras, manteniéndose invisible mientras seguía a All Might. Itachi, por su parte, se enfrentaba al maestro Eraserhead, dejando un clon de sombra en su lugar para avanzar en su propia evaluación, permitiéndole investigar sin levantar sospechas.

Itachi se enfrentaba a Eraserhead con una calma casi sobrehumana, desafiando la intensidad de la prueba. Aunque respetaba las habilidades del maestro, sabía que su experiencia y conocimientos de técnicas más allá de los quirks convencionales le darían la ventaja. Aizawa, agudo y perceptivo, reconocía que Itachi no era un oponente común. Cada movimiento del estudiante exigía que el maestro adaptara su estrategia, consciente de que estaba ante alguien que dominaba el combate de formas inusuales.

Observando con atención, Itachi utilizó genjutsus sutiles para desestabilizar la percepción de Aizawa. Con un simple contacto visual, Aizawa sintió una distorsión en su entorno, un momento de duda que Itachi aprovechó para esquivar y anticipar sus ataques. Sin embargo, Aizawa, conocido por su resistencia a las ilusiones, se mantenía firme, lo que forzó a Itachi a refinar aún más sus tácticas sin revelar por completo su verdadero poder.

A un costado del campo, Obito seguía a All Might con creciente fascinación. Cada movimiento del héroe era analizado en busca de cualquier debilidad, comparándolo en su mente con los Hokages de su propio mundo, figuras veneradas que, a pesar de su grandeza, siempre tenían un punto débil. Cuando All Might cerró la puerta tras de sí, Obito presenció cómo su figura imponente se desvanecía, transformándose en una sombra esquelética y frágil. Oculto en su dimensión gracias al Kamui, observado en un silencio reverente. La verdad era impactante: el Símbolo de la Paz tenía una debilidad que pocos habían llegado a conocer.

A pesar de su asombro, Obito se concentró y contactó telepáticamente a Itachi: ¡Itachi, termina tu pelea... ahora!

Itachi, sorprendido por la urgencia, respondió en la misma frecuencia mental: ¿Qué ha sucedido?

—He descubierto algo... interesante —replicó Obito, su tono impregnado de satisfacción y asombro.

Mientras las palabras de su compañero resonaban en su mente, Itachi aguantó su mirada y activó su Mangekyō Sharingan, dispuesto a utilizar el Tsukuyomi para poner fin al combate.

En el instante en que Itachi activó el Tsukuyomi, Aizawa quedó atrapado en una realidad distorsionada, un mundo de ilusiones donde el tiempo y el espacio se comprimían, infligiendo dolor y desesperación en un ciclo interminable. Aunque la técnica se ejecutó con precisión y sin hostilidad, el peso de su poder fue abrumador, obligando a Aizawa a sucumbir ante una experiencia que lo debilitaba tanto mental como esencialmente. En el mundo real, apenas habían pasado unos segundos cuando el cuerpo de Aizawa se tambaleó, reconociendo su derrota. Itachi, mostrando respeto, inclinó levemente la cabeza antes de dirigirse al punto de encuentro con Obito.

A unas cuadras de distancia, Obito guardaba en silencio, sus ojos brillando con un brillo de satisfacción. La revelación sobre All Might les brindaba a Akatsuki una ventaja estratégica inesperada, y su mente se llenaba de posibilidades. Cuando Itachi llegó, con su habitual apariencia imperturbable, Obito no perdió tiempo en relatar su descubrimiento.

—El Símbolo de la Paz... no es lo que parece —explicó en voz baja, describiendo la transformación de All Might y cómo el héroe que parecía invencible se desvanecía en una figura vulnerable al cabo de un tiempo. La ironía era clara: el hombre que representaba la esperanza del país también ocultaba su verdadera condición.

Itachi escuchaba con atención, procesando la información compartida. La revelación no solo era crucial para su misión, sino que también reflejaba la fragilidad de un mundo que veneraba a ídolos inalcanzables.

—Es predecible que All Might tuviera una debilidad, pero no imaginaba que fuera... tan significativa —murmuró Itachi, su voz apenas un susurro.

Obito ascendió, su mirada fija en el horizonte mientras calculaba las múltiples implicaciones de lo que había presenciado. La debilidad de All Might era un arma poderosa, una que podría utilizar no solo contra el héroe mismo, sino también para desestabilizar la sociedad de héroes que tanto lo veneraba. Sin embargo, eran conscientes de que debían actuar con cautela; cualquier movimiento imprudente podría desencadenar una reacción en cadena que atraerían la atención de toda la fuerza heroica.

A cientos de metros de distancia, en una sala de reuniones oscura y discreta de la Liga de Villanos, Shigaraki y sus aliados discutían los rumores sobre Akatsuki y el reciente secuestro de Stain. La presencia de este nuevo grupo generaba una creciente preocupación, especialmente porque sus acciones amenazaban el control que la Liga buscaba imponer sobre la sociedad.

Kurogiri había logrado reunir información sobre algunos miembros de Akatsuki y sus posibles peculiaridades, aunque todavía no tenía claridad sobre quién era el líder. Spinner y Toga, en particular, sintieron desdén hacia el dúo de artistas, Deidara y Sasori, por haber capturado a Stain. Por otro lado, Twice admiraba su estilo, intentando confeccionar su propia versión de túnicas negras y rojas para la Liga, pero Shigaraki lo rechazó de plano. Solo Mr. Compress permanecía indiferente a la conversación.

—Kurogiri, ¿qué más ha averiguado sobre estos idiotas? —preguntó Shigaraki, su tono una mezcla de curiosidad y desdén.

Kurogiri, ajustando sus gafas oscuras, habló con una calma casi filosófica.

—Fue un desafío, pero logré reunir algo de información —admitió—. Los miembros de esta organización visten túnicas negras decoradas con nubes rojas y llevan anillos con inscripciones variadas. Algunos poseen peculiaridades extremadamente destructivas. Durante el ataque a Hosu, no solo los Nomus desataron el caos; Deidara y Sasori aprovecharon la confusión para secuestrar a Stain. Uno de ellos puede controlar marionetas, mientras que el otro crea un líquido explosivo que transforma a su antojo en diferentes formas de "arte". Desde ese ataque, han comenzado a ser conocidos como los "artistas".

Shigaraki frunció el ceño, maquinando en su mente. La descripción de Kurogiri sobre Deidara y Sasori resonaba con una inquietante familiaridad. La capacidad de crear "arte" a partir de la destrucción no era un asunto trivial. La Liga de Villanos siempre había navegado en la delgada línea entre la anarquía y el caos, pero la llegada de Akatsuki podría desestabilizar su control sobre el miedo y la violencia en el país.

—Así que estos "artistas" son capaces de manipular tanto la percepción como la realidad misma —reflexionó Shigaraki, su voz cargada de desprecio—. Si la gente comienza a ver a Akatsuki como una nueva amenaza, ¿qué nos queda a nosotros?

Spinner, con su habitual actitud desafiante, interrumpió:

—¡Esos tipos secuestraron a Stain...! —gritó con rabia—. ¡No podemos permitir que el único verdadero héroe de este país haya caído en manos de ellos!

El aire en la sala se volvió tenso. Las palabras de Spinner resonaron con un eco de preocupación entre los presentes. Shigaraki, con su rostro impasible, demostró las implicaciones de la situación. La captura de Stain no solo era un golpe para la Liga; También significaba que Akatsuki estaba jugando en una liga mayor, capaz de desafiar incluso a los más temidos.

Finalmente, Shigaraki, con un aire de determinación, miró a sus compañeros:

—No podemos quedarnos de brazos cruzados. Si este Akatsuki busca desestabilizar el equilibrio del poder, debemos ser los primeros en actuar.

La oscuridad en sus ojos se ilumina con una chispa de violencia, su ambición enciende un fuego en su interior.

—¡El caos es nuestro juego! Si Akatsuki quiere pelear, ¡que se preparen para perder!

Mientras tanto, a las afueras...

A medida que el sol se ocultaba tras los edificios de Musutafu, la atmósfera se tornaba tensa. La revelación sobre All Might se expandía como un eco en las mentes de los miembros de Akatsuki, avivando su impulso de capitalizar su debilidad. Obito, tras compartir su información con la organización, sintió una confianza renovada, aunque sabía que la verdadera prueba aún estaba por venir.

Con su telequinesis, Obito se conectó con otros miembros de Akatsuki que se encontraban dispersos por la ciudad. Las reacciones variaron: algunos, como Hidan y Deidara, se burlaron al instante, mientras que otros parecían haber anticipado una debilidad, aunque no una tan significativa como la que Obito había revelado. La única opción que le quedaba era esperar; Nagato aún estaba demasiado débil para pelear y debía confiar en que el tratamiento que Orochimaru le había proporcionado comenzara a dar resultados para que pudiera iniciar su plan.

—En unos días... aproximadamente, estará listo para pelear —anunció Nagato a todos los miembros de Akatsuki de manera telepática.

—Lider-sama, ¿tiene alguna información sobre dónde puede estar ese "Símbolo de la Paz"? —preguntó Kisame, su tono lleno de respeto.

La respuesta llegó rápidamente de Konan, cuya voz calmada contrastaba con la tensión del momento.

—Hemos rastreado sus movimientos. All Might tiene su rutina diaria, pero últimamente se ha vuelto mucho más impredecible, y ya no encontramos patrones claros en sus actividades.

Itachi recordó que las clases 1A y 1B iban a un campamento de control de quirks con las Wild Wild Pussycats al día siguiente. Había una mínima esperanza de que All Might estuviera allí.

—Si All Might se une a ellos, podríamos tener la oportunidad perfecta para actuar —dijo Itachi, su mente trabajando en las posibilidades.

—Pero ¿qué pasará si no aparece? —intervino Kisame, sus ojos reflejando inquietud.

—Entonces usaremos el plan de respaldo —respondió Nagato con firmeza.

Deidara avanzando, sus ojos brillando con entusiasmo destructivo. —Entonces, ¿cuál es el plan? ¡Quiero un espectáculo!

—Con un ataque coordinado y centralizado, nos dividiremos en dos grupos: uno de investigación y otro de distracción para los héroes que nos estorben —explicó Nagato con seriedad.

—Y ¿quién se encargará de la distracción? —preguntó Hidan, una sonrisa siniestra en su rostro—. Siempre estoy listo para un poco de caos.

—Tú, Kakuzu, Deidara, Sasori y kisame formarán parte del grupo de distracción —decidió Obito, sintiendo que su sed de caos podría ser útil en el momento adecuado—. Su tarea será atraer la atención de los héroes y mantenerlos ocupados mientras el resto busca a All Might —Nagato hizo una pausa, dirigiéndose a Itachi—. Si All Might no está en ese campamento, nos encontraremos en tres días a las afueras de Musutafu, a la caída de la noche.

En ese momento, Orochimaru interviene. —Disculpen, Nagato, ¿podría unirme al equipo de distracción? —preguntó el sanin, su tono reflejando tanto curiosidad como ambición.

El silencio se instaló en el grupo. Todas las miradas se centraron en Orochimaru, quien ya había demostrado ser un aliado valioso pero también impredecible.

— ¿Estás seguro de eso? —preguntó Nagato, levantando una ceja.

—Por supuesto, no se preocupan por mí —respondió Orochimaru con una sonrisa enigmática—. Tengo un interés personal en este símbolo de la paz. Además, con mi conocimiento, podré contribuir de maneras que no esperan.

Kisame lo observó con desconfianza. —Siempre he creído que no existe tal cosa como un aliado perfecto. Tu ambición podría traicionar a Akatsuki en un momento crucial.

—No hay razón para desconfiar —intervino Itachi, mirando a Kisame—. Orochimaru tiene un talento especial para salir airoso de situaciones complicadas. Su presencia podría ser clave para llevar a cabo esta misión.

Deidara, ansiosa por el caos que se avecinaba, se rió entre dientes. —¡Con un espectáculo así, seguro que la atención de los héroes estará en el lugar correcto! ¡Quiero ver cómo se desmorona todo!

Nagato observó el intercambio con interés, reconociendo la necesidad de equilibrar la desconfianza con la unidad en su grupo. —Está bien, Orochimaru. Serás parte del equipo de distracción, pero no olvides que todos estamos aquí por un objetivo común. Si pones en peligro la misión, no dudaré en actuar.

Orochimaru sonoro, un brillo en sus ojos sugiriendo que había más en juego de lo que estaba dispuesto a compartir. —No te preocupes, Nagato. Tengo mis propias razones para asegurarme de que esto funcione.

Montañas de Fujiyama, Campamento de entrenamiento de la UA - 8:30 am

El autobús de la UA avanzaba lentamente por un sendero empinado hacia el campamento. Los estudiantes de las clases 1A y 1B, emocionados por la oportunidad de mejorar sus peculiaridades, conversaban animadamente, aunque algunos no podían evitar sentir una ligera tensión en el ambiente. Entre ellos se encontraban Itachi y Obito Uchiha, quienes permanecían en silencio, observando el paisaje que se desplegaba más allá de las ventanas.

Al fondo del autobús, Aizawa miró de reojo a los Uchihas, notando algo extraño en ellos. Su cuerpo estaba tenso, consciente de que cualquier movimiento extraño podría ser una señal de alerta.

"Es solo un entrenamiento... No podemos perder el enfoque", pensó, pero no podía evitar preguntarse qué haría si Akatsuki se revelara en este escenario.

Al llegar al campamento, los héroes Wild Wild Pussycats, Pixie-Bob, Mandalay, Ragdoll y Tiger, esperaban a los estudiantes con una enérgica bienvenida. Sin embargo, Mandalay notó la mirada discreta que Aizawa le dirigió, grabándole la advertencia de Nezu: vigilar a los Uchihas sin levantar sospechas.

—¡Bienvenidos, estudiantes! —gritó Pixie-Bob, su gran sonrisa y energía contagiosa llenando el aire—. ¡Este entrenamiento será tan duro que no sabrán si están vivos o muertos cuando termine!

El entusiasmo de la heroína no fue compartido por todos, especialmente por Bakugo, quien bufó con impaciencia, y por Itachi, que observaba el escenario con expresión neutral. Obito, a su lado, apenas esbozó una sonrisa irónica.

Dentro del bosque...

Poco después de la bienvenida, los estudiantes fueron empujados hacia el bosque por un inmenso deslizamiento de rocas y tierra creado por Pixie-Bob, obligándolos a avanzar por el peligroso terreno mientras utilizaban sus peculiaridades para protegerse y mantenerse unidos. El objetivo era simple: llegar al campamento a través de un bosque plagado de bestias y obstáculos creados por los héroes.

En medio de la marcha, Midoriya observaba a Itachi y Obito. Los Uchihas, manteniéndose en calma, avanzaban con una facilidad impresionante. Itachi esquivaba cada obstáculo con precisión, mientras que Obito simplemente se volvía intangible para evitar cualquier amenaza.

—Son realmente increíbles... pero hay algo en ellos... —murmuró Midoriya, sintiendo una mezcla de admiración e inquietud.

Bakugo, siempre competitivo, veía a Obito como un reto directo. No podía soportar la idea de que alguien pudiera atravesar el entrenamiento diseñado para desafiar sus límites sin esfuerzo.

—¡Oye, Uchiha! —gritó Bakugo, acercándose con una sonrisa feroz—. ¿Por qué no intentas competir de verdad en vez de esconderte detrás de tus trucos?

Obito le lanzó una mirada despectiva mientras se cruzaba de brazos. —¿Competir? No necesito demostrar nada en un lugar como este, y menos contigo.

La tensión entre ambos comenzó a intensificarse, y algunos estudiantes observaban con preocupación, temiendo que estallara una pelea.

Horas después, al llegar al campamento...

Los estudiantes, agotados y cubiertos de barro por la larga caminata, finalmente llegaron al campamento. Mientras se distribuían en las cabañas, Aizawa se acercó a Itachi y Obito, evaluando sus reacciones.

—Espero que el entrenamiento cumpla con sus expectativas —comentó Aizawa, manteniendo un tono neutral pero observando cada detalle.

Itachi hizo un gesto cortés. —Es... interesante, sensei. Nos estamos acostumbrando al estilo de entrenamiento de la UA.

Obito, por su parte, suena de manera desafiante. —Digamos que hemos tenido entrenamientos mucho más intensos en el pasado.

Aizawa guardó silencio, evaluando sus palabras. Pero antes de que pudiera responder, Mandalay se acercó.

—Aizawa, necesitamos tu ayuda con el siguiente ejercicio. Hay un grupo de bestias que hemos estado monitoreando y quisiéramos que los estudiantes aprendan a lidiar con ellas.

El héroe se giró hacia los Uchihas. —Entiendo que es una gran responsabilidad. Espero que estén listos para enfrentar el desafío.

Obito, con una chispa de emoción en su mirada, respondió: —Siempre estamos listos para cualquier desafío.

La atmósfera se tornó densa, ya que todos sabían que, a pesar de su apariencia tranquila, los Uchihas guardaban un secreto que podría cambiar el curso del entrenamiento y, posiblemente, de la ciudad misma.

...

Los dos días siguientes se dedicaron a la búsqueda. Con la ayuda de sus clones de sombra, los Uchihas exploraron cada rincón del campamento, y fue en el tercer día cuando finalmente comprendieron que el símbolo de la paz no estaba allí. La decepción comenzó a calar en el aire, pero el tiempo se les agotaba.

Tercer día, de noche.

La luna brillaba intensamente sobre el campamento de UA, proyectando sombras inquietantes entre los árboles. Mandalay y los demás se dirigieron a la prueba de valor, rebosantes de entusiasmo, ajenos al oscuro plan que estaba a punto de desatarse. En contraste, los Uchihas no estaban presentes, alegando la necesidad de "cambiar de traje".

Dentro de la cabaña, Itachi formó un sello de manos, creando dos clones de sombra de sí mismo y de Obito. Las figuras etéreas emergieron, palpando el ambiente con su presencia intangible.

Itachi observará su clon con una mirada calculadora, mientras Obito permanecía alerta, atento a cualquier posible interrupción. Sabían que cada segundo contaba y que debían actuar con rapidez.

—Los clones deben cumplir con esa patética prueba —dijo Itachi, su voz firme y decidida—. Nosotros debemos ir con Nagato... el plan ya debe estar en marcha.

Obito ascendió, su expresión grave. —¿Estás seguro de que es el momento adecuado? Si algo sale mal, podríamos arruinar todo.

—No hay tiempo para dudas —respondió Itachi, la determinación brillando en sus ojos oscuros—. Hemos perdido días buscando a All Might en este lugar sin sentido. Esta es nuestra oportunidad de actuar. Con los héroes distraídos, tenemos el camino libre.

Ambos Uchihas se pusieron en marcha, cubriéndose con sus máscaras para no ser reconocidos. Obito usó su Kamui, teletransportándolos a las afueras de Musutafu, donde toda la organización estaba reunida.

En las afueras de Musutafu.

La atmósfera estaba tensa, cargada de anticipación. Nagato, con su mirada penetrante, observaba a su equipo mientras cada uno tomaba posiciones. Los miembros de Akatsuki estaban listos para llevar a cabo el siguiente paso de su plan audaz.

—Ahora que estamos todos aquí —comenzó Nagato—, debemos ser precisos. No podemos permitir que este intento falle. Itachi, Obito, su misión es asegurar de que All Might no escape.

—Lo tenemos —respondió Itachi, con confianza.

Nagato avanzó un paso, contemplando la ciudad iluminada a lo lejos, cada edificio un símbolo de la falsa paz que despreciaba profundamente.

—Ya saben qué hacer —dijo con voz solemne—. Konan me llevará al centro de la ciudad. Allí invocaré a los demás para dividirnos y maximizar el impacto.

Los miembros de Akatsuki intercambiaron miradas, cada uno consciente de la importancia de la misión. Hidan sonreía, ansioso por el caos que se avecinaba, mientras Kisame afilaba su espada, y Deidara ajustaba su bolsa de arcilla explosiva.

—Recuerden por qué murieron en el mundo shinobi... —continuó Nagato, elevando su voz—. ¡No se confien, no sean arrogantes, y sobre todo...! ¡Peleen con todo!

Konan amplía sus alas de papel, lista para transportar a Nagato hacia su destino. Con un último asentimiento, los demás miembros de Akatsuki comenzaron a dispersarse, cada uno con un objetivo claro.

Centro de Musutafu.

Konan llevó a Nagato al corazón de la ciudad, donde la vida nocturna de los ciudadanos apenas disminuyó. Desde su posición elevada, Nagato activó el Rinnegan, canalizando su chakra para iniciar el jutsu de invocación.

En un destello de energía, los miembros de Akatsuki aparecieron en puntos estratégicos de la ciudad. Cada uno comenzó a actuar, generando caos y atrayendo la atención de héroes y civiles por igual que transitaban por el lugar.

Los ciudadanos, atrapados en su rutina nocturna, apenas tuvieron tiempo de reaccionar. Gritos de pánico llenaron el aire mientras los miembros de Akatsuki lanzaban su ataque. Kisame desató una enorme ola con su espada Samehada, inundando las calles y obligando a los civiles a buscar refugio, mientras Deidara lanzaba figuras de arcilla que se establecían en el aire, creando una lluvia de chispas que avivaba el miedo entre los espectadores.

En una esquina, Hidan reía desquiciadamente, iniciando su ritual mientras un grupo de héroes menores intentaba contenerlo sin éxito. Él les lanzaba miradas desafiantes, cortándose a sí mismo con una expresión de éxtasis, disfrutando cada segundo de la confrontación.

Desde una azotea cercana, Itachi y Obito observaban el caos que se desataba en la ciudad. La mirada de Itachi era fría y calculadora, mientras que Obito evaluaba el despliegue de héroes que comenzaba a movilizarse en respuesta al ataque.

—All Might no tardará en aparecer —murmuró Obito, ajustando su máscara con determinación.

Con Deidara y Sasori.

El caos era absoluto mientras Deidara lanzaba sus figuras de arcilla explosiva a cualquiera que se interpusiera en su camino, disfrutando de cada estallido y el terror que causaba. Mientras tanto, Sasori controlaba a sus marionetas envenenadas, dirigiéndolas con precisión hacia los héroes menores que intentaban contenerlo. Ambos Akatsuki estaban en plena sincronía, enfrentándose a los héroes con una devastadora combinación de explosivos y veneno.

De repente, una figura elegante pero imponente apareció detrás de Deidara. Antes de que pudiera reaccionar, sus ropas se comprimieron bruscamente, inmovilizándole los brazos y manos. Deidara miró hacia atrás con furia y vio a Best Jeanist, quien lo había atrapado usando su habilidad para controlar fibras textiles, dejándolo sin capacidad para moldear su arcilla explosiva.

—¡Maldito héroe! —gritó Deidara, forzando inútilmente.

Best Jeanist no le dedicó una mirada, manteniendo su concentración en la restricción. Sin embargo, una serie de figuras mecánicas y letales apareció en su campo de visión: las marionetas de Sasori, cuyas extremidades brillaban con dardos y cuchillas envenenadas. Best Jeanist extendió rápidamente sus brazos y manipuló las fibras de su propio uniforme, formando una barrera de tela gruesa y resistente que cubrió su cuerpo y protegió a los héroes cercanos.

—¡No dejaré que dañes a mis compañeros! —exclamó Best Jeanist, con una voz firme mientras mantenía su posición defensiva.

Sasori, observando la escena con frialdad, movió sus dedos, y sus marionetas se separaron para rodear la barrera desde diferentes ángulos. Con cada movimiento, lanzan ataques coordinados, buscando encontrar una brecha en la defensa del héroe.

—Tus defensas son ingeniosas, pero temporales. —murmuró Sasori, con un tono frío y calculador, mientras preparaba una táctica más siniestra.

Con un rápido movimiento, desenrolló un pergamino especial y, al realizar un sello, emergió una figura familiar. Los ojos de Best Jeanist se abrieron de par en par al reconocer a quien estaba frente a él: Stain, el infame asesino de héroes, convertido en una marioneta controlada por Sasori.

—E-El asesino de héroes... —balbuceó Best Jeanist, momentáneamente paralizado por la impresión.

Aprovechando el momento, Deidara forcejeó con sus manos y logró liberarlas, moldeando rápidamente una figura de arcilla con una sonrisa siniestra.

—Al fin libre, ¡ahora verán mi verdadero arte! —dijo Deidara, alzando una figura en forma de ave gigante sobre su cabeza.

Mientras tanto, las cámaras de un helicóptero de noticias capturaban cada instante de la batalla, transmitiéndola en vivo a toda la nación. La revelación de que Sasori se había convertido en Stain, quien tenía una reputación infame pero idealista, en una marioneta manipulada dejó a los ciudadanos horrorizados y perplejos.

Best Jeanist, recuperado del shock, reforzó su control sobre las fibras, tratando de inmovilizar a Deidara de nuevo. Sin embargo, Deidara ya tenía lista su figura de arcilla y, con una risa maniaca, gritó:

—¡KATSU!

Lanzó el ave en dirección a los héroes, que creció en tamaño mientras surcaba el aire, proyectando una sombra ominosa sobre el terreno. Best Jeanist intentó detenerla usando sus fibras, pero las marionetas de Sasori interceptaron sus ataques, manteniéndolo ocupado.

Justo en ese momento, Gran Torino apareció en la escena, zigzagueando entre las marionetas en un intento por alcanzar a Sasori. Pero Sasori anticipó su movimiento y dirigió la marioneta de Stain hacia el héroe veterano. Stain lanzó un tajo rápido con sus cuchillas, obligando a Gran Torino a esquivar con agilidad.

—¡Este chico está loco! —murmuró Gran Torino, sintiendo una mezcla de temor y respeto ante la letal precisión de Sasori. —¡Jeanista, llama refuerzos!

—¡Entendido! —respondió Best Jeanist, enviando una señal de emergencia a todos los héroes cercanos mientras trataba de contener las amenazas.

Mientras tanto, Deidara lanzaba pequeñas figuras de arcilla alrededor del campo, transformando el área en un terreno minado. Sasori continuaba controlando sus marionetas, presionando a los héroes en cada oportunidad, mientras la marioneta de Stain perseguía implacablemente a Gran Torino.

Entonces, un grupo de héroes de la Agencia de Ryukyu, liderados por Nejire Hado, irrumpió en la batalla. Nejire usó sus ondas de energía para destruir algunas de las marionetas que rodeaban a Best Jeanist, tratando de abrirle un camino.

Pero Sasori no se dejó intimidar. Con un movimiento preciso, redirigió sus marionetas hacia Nejire, que esquivaba los dardos envenenados con habilidad y lanzaba sus ondas de energía para contrarrestarlos. Deidara, mientras tanto, moldeó una serpiente de arcilla que se deslizó rápidamente por el campo, dejando pequeñas cargas explosivas que detonaron en secuencia, creando una zona de destrucción en su camino.

Ryukyu, transformada en dragón, aterrizó con un estruendo y barrió con su cola varias marionetas de Sasori. Pero Deidara, anticipándose, había creado un enjambre de pequeñas arañas de arcilla, que rápidamente subieron al cuerpo de Ryukyu sin que ella lo notara.

—¡Ryukyu, atrás de ti! —gritó Nejire al notar las arañas explosivas. Ryukyu intentó sacudirse, pero Deidara activó las detonaciones en ese momento.

Una serie de explosiones sacudió la espalda de Ryukyu, que rugió de dolor. Aunque su cuerpo de dragón resistió gran parte del daño, la distracción le costó su equilibrio, y Sasori aprovechó para lanzar un nuevo ataque con sus marionetas.

Best Jeanist, viendo a Ryukyu en problemas, reforzó su red protectora, interceptando los ataques dirigidos a ella. Sin embargo, Sasori envió a la marioneta de Stain tras Nejire, lanzando cuchillas envenenadas que la obligaron a esquivar con destreza.

Gran Torino intentó apoyar a Nejire, lanzándose contra la marioneta de Stain para desviar sus ataques. —¡No podemos seguir así! —exclamó Torino. —¡Necesitamos más apoyo para detenerlos!

Deidara, mientras tanto, esculpía frenéticamente una nueva figura: un dragón de arcilla gigante que alzó en el aire. Con una mirada apasionada, lo lanzó hacia los héroes, sus ojos brillando con un frenesí destructivo.

—¡Este será mi mayor obra! ¡Un tributo a la destrucción! —gritó Deidara.

Los héroes se movilizaron de inmediato para interceptar al dragón en el aire. Nejire y Best Jeanist unieron sus fuerzas; Nejire concentró sus ondas de energía en el dragón mientras Best Jeanist intentaba atraparlo con sus fibras. Sin embargo, el dragón detonó en una explosión masiva, lanzando una ola de destrucción que dispersó a todos los héroes.

Desde el helicóptero, las cámaras captaban el horror de la escena: el poder devastador de Akatsuki estaba doblando a los héroes. Pero mientras las llamas y el polvo se asentaban, las señales de refuerzos adicionales de héroes comenzaban a llegar.

Con kisame y Orochimaru.

Mientras el caos de la batalla crecía, Kisame comenzaba a frustrarse al no encontrar a Orochimaru. Sin embargo, eso no le impedía enfrentar a los héroes menores que se le acercaban; su espada Samehada brillaba en medio de cada golpe, su sede de chakra incesante. Uno de estos héroes, inexperto y valiente, trató de frenar el ataque de Kisame, pero estaba a punto de recibir un golpe mortal cuando una figura robusta se interpuso.

—¡¿Qué crees que estás haciendo?! —exclamó Fat Gum, absorbiendo el impacto de Samehada con su cuerpo y protegiendo al joven héroe.

Kisame retrocedió un paso, observando al imponente héroe que tenía frente a él. Una sonrisa ladina apareció en su rostro.

—Pareces más resistentes de lo que aparentas... pero eso no será suficiente para detenerme —se burló Kisame, mirándolo con desafío.

Tamaki Amajiki, conocido como Sun Eater, observaba la escena con una mezcla de miedo y determinación. Su mente luchaba por no caer en el pánico, especialmente al ver la brutalidad de Kisame. El héroe novato, agradecido pero aún temeroso, intentó ayudar de nuevo, lanzándose hacia Kisame para intentar arrebatarle Samehada.

—¡Cuidado! Él tiene... un quirk relacionado con el agua... creo... —dijo el novato, apenas alcanzando a pronunciar sus palabras antes de que Kisame apareciera a su espalda en un abrir y cerrar de ojos. Con un golpe rápido y brutal, Kisame lo neutralizó sin piedad, y el cuerpo del héroe cayó inerte al suelo.

El grito de Fat Gum resonó, horrorizado por la escena.

-¡No! —exclamó con furia y tristeza, mientras su corazón ardía al ver la vida de otro joven héroe apagada frente a él.

Kisame solo sonriendo con frialdad, sus ojos mostrando desdén. — ¿De verdad creíste que podrías hacer algo? Los héroes son tan previsibles.

Tamaki, con la mente abrumada y la respiración temblorosa, sintió que una chispa de coraje se encendía en él. "No puedo quedarme quieto", pensó, recordando las lecciones de sus propios héroes.

—¡Voy a detenerte! —gritó, concentrando su peculiaridad para transformarse en una forma híbrida de león, con garras afiladas y una mirada feroz.

Tamaki se lanzó hacia Kisame, rugiendo con la fuerza de un depredador. Kisame levantó a Samehada para bloquear el ataque, y el impacto resonó con fuerza, causando que Tamaki retrocediera.

—Impresionante, pero no suficiente —se mofó Kisame. Luego, su mirada se desvió hacia Fat Gum—. Y tú, ¿piensas llorar por el inútil caído?

Fat Gum presionó los puños, sintiendo cómo la ira se acumulaba dentro de él. —¡No voy a dejar que sigas con esta masacre!

Se lanzó de nuevo hacia Kisame, decidido a proteger a quienes quedaban en pie. Kisame esquivó ágilmente su embestida, y Fat Gum terminó impactando contra un muro cercano, haciendo que el suelo temblara y levantando escombros y polvo en todas direcciones.

A unos metros, escondidos en un callejón, varios reporteros capturaron cada instante de la feroz batalla. El aspecto inusual de Kisame había causado furor en las redes, y muchos ya especulaban que se trataba de un mutante, un tipo de villano que, a pesar de sus poderes, había sido discriminado hasta el punto de abrazar el crimen.

—¿Será realmente un mutante o solo un villano con quirk de agua? —preguntó una periodista en voz alta, su mirada fija en la figura de Kisame en la pantalla. La narrativa que se tejía en las redes era explosiva; muchos veían a Kisame no solo como una amenaza, sino como un símbolo de la lucha de los mutantes por encontrar su lugar en una sociedad que los temía.

Fat Gum se recompuso, cargando nuevamente con la energía absorbida. Determinado, liberó una potente ráfaga de energía directamente hacia Kisame.

—¡No dejaré que mates a más héroes! —gritó, mientras una explosión de luz quirúrgica de su cuerpo.

Kisame, sorprendido por la potencia del ataque, sonriendo con satisfacción, como si todo esto fuera solo un juego para él. Con una calma inquietante, hizo un sello de manos y declaró: —Elemento Agua: Explosión de Agua Colisión de Olas.

El aire se enfrió de golpe, y la humedad comenzó a concentrarse a su alrededor. De la nada, una gigantesca ola de agua brotó y se arremolinó en un ciclo imponente, avanzando hacia Fat Gum y Tamaki con fuerza arrolladora.

Tamaki observó la masa de agua acercándose, y el miedo intentó dominarlo de nuevo. Pero viendo la firmeza de Fat Gum, supo que debía resistir.

—¡No vamos a rendirnos! —gritó Tamaki, mientras ambos héroes se preparaban para enfrentar el embate.

Mientras tanto, en un lugar cercano...

Orochimaru ahorcaba a un héroe profesional con sus serpientes, viendo cómo el color azul comenzaba a teñir su rostro mientras la vida se le escapaba lentamente. A la distancia, observaba la brutal batalla entre Kisame, Fat Gum y Tamaki, su interés dividido entre la escena y las ideas que maquinaba en su mente.

—Tan salvajes y caóticos... —murmuró, apretando aún más al héroe, quien emitía apenas un débil gemido de dolor—. Pero incluso el caos tiene un propósito.

En un último espasmo, el héroe cayó sin vida, desplomándose en el suelo. Sin que Orochimaru lo notara, Edgeshot había llegado, avanzando en silencio con su habilidad para convertirse en un hilo fino y afilado, acercándose peligrosamente. Pero Orochimaru, aún concentrado en la pelea de Kisame, percibió el leve movimiento, desviando la embestida con un rápido giro y esquivando el golpe letal.

—Vaya, vaya... ¿y tú quién eres? —preguntó Orochimaru, sus ojos dorados observando al héroe con una mezcla de curiosidad y desprecio.

Edgeshot, recuperando su posición, lo miró sin titubear.

—Soy el héroe Edgeshot —respondió firme, ocultando el temor que la siniestra presencia de Orochimaru despertaba en él—. No dejaré que sigas con esta masacre.

Orochimaru dejó escapar una carcajada burlona.

—Qué engaño. Yo esperaba a ese héroe de madera... —dijo, divertido—. ¿Sabes dónde está?

Edgeshot no mostró reacción alguna, manteniéndose en guardia. Sabía que Orochimaru estaba intentando desestabilizarlo. Este villano no era como ningún otro; Podía sentir una oscuridad abrumadora en su presencia.

—No sé a quién te refieres, y no importa —replicó con voz fría y controlada—. No saldrás de aquí impune. He visto lo que le haces a los héroes, y no te dejaré continuar.

Los ojos de Orochimaru se entrecerraron, fascinados por la valentía de Edgeshot. En un movimiento extraño, extendiendo su lengua serpenteante, mostrando un interés oscuro y sádico.

—Oh, sería tan aburrido si me detuvieras ahora... —respondió Orochimaru, alargando su brazo como si sus huesos no existieran, tratando de envolver a Edgeshot en su agarre.

Edgeshot, rápido y hábil, se desintegró en filamentos de su quirk, evadiendo el ataque mientras cortaba los brazos de Orochimaru. Pero, para su sorpresa, las heridas del sannin sanaron al instante, sus extremidades regenerándose mientras reía con un sonido inquietante.

— ¿De verdad crees que esos movimientos me detendrán? —se burló Orochimaru, viendo cómo Edgeshot retrocedía. Luego, con una sonrisa siniestra, comenzó a conjurar una técnica oscura—. Déjame mostrarte mi verdadera naturaleza.

De su boca emergió una masa oscura y viscosa que se transformó en una enorme serpiente blanca de escalas relucientes, lanzándose sobre Edgeshot con intención de devorarlo. Con agilidad, Edgeshot esquivó la bestia, girando en el aire y usando su quirk para atravesarla, cortándola en secciones que cayeron al suelo con un ruido sordo. Sin embargo, antes de que pudiera relajarse, la serpiente se regeneró, reformándose con un sistema amenazante.

—Eres persistente, ¿eh? —dijo Edgeshot, frunciendo el ceño mientras buscaba alguna debilidad en la regeneración de Orochimaru.

Orochimaru suena claramente disfrutando del enfrentamiento.

—Es una de mis muchas cualidades —respondió burlón, mientras la serpiente avanzaba una vez más.

A unos metros de distancia, la batalla entre Kisame y los héroes también continuaba en un frenesí de ataques brutales. Fat Gum, después de recibir varios golpes, absorbió el daño y lanzó un devastador contraataque, liberando toda la energía acumulada en un puñetazo directo al pecho de Kisame. El impacto sacudió el suelo, levantando una nube de polvo a su alrededor. Kisame retrocedió, sintiendo el golpe, pero con una sonrisa salvaje en su rostro.

—¡Eso es lo que quería! —gritó Kisame, manteniéndose firme pese al dolor—. ¡Un verdadero desafío!

Aprovechando la distracción, Tamaki se lanzó sobre Kisame, adoptando la forma de Múltiples bestias y atacando desde diferentes ángulos. Aun así, Kisame bloqueó los golpes con la habilidad y fuerza de Samehada, riendo ante los esfuerzos de los héroes.

— ¿Es esto lo mejor que tienen los héroes? —se mofó, deteniendo uno de los ataques de Tamaki.

Mientras tanto, las redes sociales y los noticieros difundían imágenes del combate, con la figura de Kisame volviéndose un fenómeno. Los comentarios sobre su apariencia mutante y el prejuicio que enfrentaba como antihéroe crecían a toda velocidad. Algunas voces comenzaron a apoyar su figura como símbolo de resistencia, mientras que otras lo condenaban por su brutalidad.

Al oír estos ecos de apoyo en la distancia, Fat Gum frunció el ceño, preocupado por la influencia de la batalla en la opinión pública. Con determinación renovada, gritó a Tamaki:

—¡No podemos dejar que gane! ¡Están comenzando a verlo como algo más que un villano!

Tamaki asintió, también motivado. La pelea se intensificó, con ambos héroes luchando con todo para detener a Kisame, mientras, unos metros más allá, el combate feroz entre Orochimaru y Edgeshot continuaba.

Observando cómo el caos se propagaba tanto en el campo de batalla como en la percepción pública, Orochimaru se mostró emocionado, complacido.

—Esto es tan entretenido... —murmuró, deleitándose con el caos y desorden que él y Kisame sembraban a su paso.

Con Hidan y kakuzu.

El caos reinaba a su alrededor en la UA, mientras Kakuzu y Hidan continuaban sembrando terror entre los héroes y aspirantes que osaban enfrentarlos. Kakuzu, implacable, utilizaba sus oscuros hilos para manipular los cuatro corazones latentes en su cuerpo, cada uno pulsando con la energía de un elemento distinto. El fuego, rojo como la furia, consumía a sus víctimas con facilidad. Las llamas se alzaban en torno a un héroe desafortunado, quien no tuvo tiempo de gritar antes de convertirse en cenizas, dejando solo un hedor acre en el aire.

A su lado, Hidan estaba inmerso en un frenesí sádico, bailando en su círculo de sangre. Su ritual lo mantenía atrapado en una mezcla de dolor y placer, como si cada sacrificio lo acercara más a su oscuro dios, Jashin. Ya había arrebatado la vida al menos seis héroes, y su risa resonaba entre los edificios de la academia, retorcida y jubilosa. Cada muerte le otorgaba una energía oscura que parecía inagotable, y con cada héroe que caía, Hidan se tornaba más enérgico, su mirada iluminada por una satisfacción casi macabra.

—¡¿Eso es todo lo que tienen los héroes de este mundo?! —gritó Hidan, burlándose de los pocos que aún permanecían de pie, tratando de reunir el valor para enfrentarlo. Mientras hablaba, se clavó su guadaña en el pecho, disfrutando del dolor como si fuera un regalo.

Al otro lado de la calle, un grupo de periodistas se encontraba atrapado entre los escombros, temblando de horror mientras grababan la masacre. Sus capturas cámarasban cada detalle: las llamas devoradoras de Kakuzu y la siniestra danza de Hidan, cuyos movimientos se regresaban cada vez más frenéticos.

— ¿Quiénes… qué demonios son estos tipos? Esto no se parece a nada de lo que hemos visto. Los héroes... están cayendo como moscas —murmuró uno de los reporteros, su voz ahogada por el terror.

Hidan, con sus sentidos agudizados por el ritual, escuchó el murmullo y se volvió hacia los periodistas. Una sonrisa macabra se dibujó en su rostro al notar su presencia. Levantando la guadaña, empapada en sangre, comenzó a caminar en su dirección, disfrutando del miedo reflejado en sus miradas.

—¡Parece que tenemos invitados especiales! —gritó, su tono burlón reverberando en el aire—. ¿Quieres grabar a su dios en acción? Bueno, espero que aguanten la escena final.

Pero antes de que pudiera acercarse más, una poderosa patada lo lanzó a varios metros de distancia. Mirko, la heroína conejo, había llegado justo a tiempo para salvar a los periodistas, aunque no pudo hacer lo mismo por sus compañeros héroes.

Mirko aterrizó con firmeza frente a los periodistas, sus ojos ardiendo con determinación y furia al observar los cuerpos de sus compañeros esparcidos por el suelo. Sus orejas se movían con atención, captando cada sonido en el campo de batalla. Con una postura firme y los músculos tensos, se preparó para enfrentar a los invasores, sin un atisbo de miedo en su expresión.

Hidan se reincorporó tras la patada, su risa resonando como un eco de locura.

—Vaya, vaya… una coneja que patea fuerte —se burló, limpiando la sangre de los labios—. Esto se está poniendo divertido.

Mirko lo observa con desdén, sus ojos brillando con una intensidad amenazante.

—No soy como héroe esoss débiles que has matado, lunático. No sé quién eres, pero no saldrás vivo de aquí.

Hidan, emocionado, levantó su guadaña con una sonrisa siniestra.

—¡Eso espero! Mi dios Jashin ama a los fuertes. ¡Dame tu mejor golpe!

Sin vacilar, Mirko se lanzó hacia él con una velocidad abrumadora, tan rápida que Hidan apenas tuvo tiempo de reacción. Sus patas caían con una ferocidad implacable, cada golpe golpeando con precisión, pero Hidan, en su frenesí masoquista, parecía regocijarse con el dolor.

Desde una distancia prudente, Kakuzu observaba la pelea con calma calculadora. Sabía que Hidan era casi indestructible en su estado ritual, pero la presencia de Mirko representaba un problema. No podía permitir que el enfrentamiento se alargara y atrajera a más héroes de alto nivel.

Kakuzu comenzó a preparar uno de sus corazones, el de elemento rayo, que chisporroteaba con energía deslumbrante. Dirigió su brazo hacia Mirko, listo para intervenir, cuando de repente otro héroe se interpuso: Hawks. Había estado en su departamento, observando la masacre a través de la televisión, y decidió actuar al ver la brutalidad desatada.

Hawks aterrizó con elegancia frente a Kakuzu, su expresión seria mientras sus alas se desplegaban, rodeando su cuerpo como un escudo de plumas afiladas. Sin perder tiempo, lanzó una lluvia de plumas cortantes hacia Kakuzu, buscando distraerlo lo suficiente como para evitar que interfiriera en el combate de Mirko. Las plumas se movían con precisión quirúrgica, buscando las uniones de Kakuzu, mientras Hawks evaluaba la situación.

—Creen que pueden venir aquí y masacrar a mis compañeros como si fueran simples civiles? —exclamó Hawks con furia contenida—. No dejaré que hagan más daño.

Kakuzu esbozó una sonrisa bajo su máscara, indiferente al desafío. Con un movimiento ágil, invocó los hilos que sostenían su corazón de rayo, envolviendo las plumas de Hawks y absorbiendo su energía antes de lanzarlas de vuelta con una carga eléctrica. Hawks esquivó con destreza, pero el impacto eléctrico crepitaba a su alrededor, obligándolo a mantenerse en movimiento constante.

Mientras tanto, el combate entre Mirko y Hidan continuaba con una ferocidad creciente. Hidan parecía desafiar a la lógica misma; cada patada de Mirko solo avivaba su éxtasis y su devoción hacia Jashin. Con una risa demente, giró su guadaña, intentando sacar sangre de la heroína para añadirla a su ritual.

Mirko mantenía la compostura, bloqueando y esquivando cada ataque con una agilidad impresionante, pero la resistencia inhumana de Hidan y su habilidad de soportar el dolor la desconcertaban. Estaba acostumbrada a que sus oponentes mostraran señales de debilidad, pero este hombre parecía revitalizarse con cada golpe.

— ¿Qué eres tú? —preguntó Mirko, incrédula—. Ningún humano debería soportar tanto castigo.

—¿Yo? —Hidan dejó escapar una carcajada burlona mientras se pasaba la lengua por el filo de su guadaña, disfrutando el sabor de la lucha—. Soy el elegido de Jashin, su devoto, su fiel siervo. Él me otorga la inmortalidad y el éxtasis de la batalla. Y tú, pequeña coneja… ¡serás mi próxima ofrenda!

Con un grito sádico, Hidan se lanzó nuevamente hacia Mirko, girando su guadaña en un intento desesperado de herirla. Mirko, sorprendida por la declaración de Hidan, sintió un escalofrío recorriendo su espalda. Si lo que decía era cierto, sería aterrador que alguien tuviera un quirk de inmortalidad, o que existiera en primer lugar. Pero, por otro lado, sabía que debía detener a ese lunático, sin importar lo que costara.

La lucha entre los héroes y los miembros de Akatsuki se había transformado en un brutal espectáculo de poder y resistencia. Mirko, enfrentándose a Hidan, se concentraba por completo en evitar cada golpe de la guadaña. Cada intento de Hidan por herirla solo parecía reforzar su determinación de acabar con él de una vez por todas. La heroína conejo, con sus reflejos felinos, continuaba esquivando y contraatacando con una precisión mortal.

Finalmente, en un movimiento inesperado, Hidan logró rasgar el brazo de Mirko con su guadaña mientras esquivaba uno de sus ataques. Con una sonrisa macabra, reconoció unas gotas de su sangre en su arma y se posicionó en su círculo ritual, que había marcado a unos metros de distancia.

—¡Ahora sí, querida coneja! —exclamó, sus ojos brillando con anticipación mientras su ritual comenzaba a activarse—. Te daré una pequeña prueba de lo que Jashin puede hacer.

Mirko se lanzó contra él, intentando aprovechar su aparente falta de defensa, pero justo cuando estaba a punto de impactarlo, sintió un dolor agudo en su abdomen, como si una cuchilla invisible la hubiera atravesado. Cayó de rodillas, sorprendida y dolorida, mientras Hidan reía a carcajadas, su guadaña ensangrentada reflejando la luz.

Los reportes ocultos habían grabado toda la pelea, volviéndose virales en cuestión de minutos. La imagen de Hidan atravesado, mientras Mirko se retorcía de dolor en el suelo, comenzó a circular por las redes sociales, provocando un torbellino de reacciones. En Twitter, los usuarios especulaban si Hidan era un muñeco vudú viviente o algo aún más aterrador.

La confrontación entre los héroes y los miembros de Akatsuki se había transformado en un espectáculo brutal, evidenciando la ferocidad y el desprecio absoluto por la vida que caracterizaba a estos villanos. Kakuzu y Hawks estaban inmersos en un combate peligrosísimo. Las plumas del héroe surcaban el aire a una velocidad vertiginosa, buscando el punto débil en el cuerpo endurecido de Kakuzu. A su vez, Kakuzu respondió con ráfagas de electricidad y ataques de sus corazones elementales, lanzando una combinación mortal de fuego, agua y viento que mantenía a Hawks en constante movimiento para evitar ser alcanzado.

Kakuzu, impasible ante la velocidad de Hawks, esbozó una sonrisa detrás de su máscara. Cada vez que parecía que Hawks lo iba a alcanzar con una pluma, un destello de sus hilos oscuros desviaba el ataque, mostrándole al héroe alado la vasta experiencia de su adversario. Kakuzu no solo peleaba; estudiaba cada movimiento de Hawks, analizando sus patrones de ataque, y guardaba el momento preciso para un contraataque devastador.

Mientras tanto, Hidan se mantenía dentro de su círculo ritual, con una sonrisa siniestra que no abandonaba su rostro. Mirko se retorcía en el suelo, presa del mismo dolor que Hidan se infligía a sí mismo. Los espectadores, que seguían el combate a través de videos virales, no podían creer lo que veían; la heroína conejo, una de las más fuertes y resistentes, estaba siendo abatida por un dolor invisible que parecía no tener fin. Las redes sociales se establecían en teorías, desde quienes sugerían que Hidan era una especie de "muñeco vudú" hasta aquellos que lo catalogaban como un demonio inmortal.

—Te duele, ¿coneja? —se burló Hidan mientras retorcía su guadaña en su abdomen, provocando que Mirko gimiera de dolor en el otro extremo del campo de batalla—. Esto es solo el comienzo. Es un tributo a Jashin.

A pesar de su agonía, Mirko no estaba dispuesto a rendirse. Apretó los dientes, ignorando el dolor como pudo. En un momento de lucidez, recordó las palabras de Aizawa: "Nunca te dejes vencer por un enemigo, incluso si sientes que no tienes ninguna oportunidad". Sin permitir que Hidan viera su flaqueza, Mirko usó sus piernas para impulsarse hacia atrás, rompiendo momentáneamente la conexión con el círculo ritual.

—Crees que voy a dejar que juegues conmigo para siempre? —dijo con voz desafiante, incorporándose lentamente. Aunque herida, la heroína conejo no se retiraría sin dar una feroz pelea.

Hidan, sin inmutarse, levantó su varilla ritual de su manga, dispuesto a acabar con la chica. Justo en ese momento, unas ramas brotaron del suelo, deteniéndola en su trayectoria y evitando que se incrustara en su pecho. Era Kamui Woods, quien llegó justo un tiempo.

—¿Qué demonios...? —gruñó Hidan, confundido al sentir sus manos atrapadas por la madera.

—¡Woods, ¿dónde está Mount Lady?! —gritó Mirko, acercándose al héroe de madera con una determinación feroz.

—Se fue a ayudar a Fat Gum. Yo vine a ayudarte —respondió Kamui, mientras luchaba por mantener a Hidan bajo control. —¿Te lamió la sangre o algo así?

-¡Si! —replicó Mirko, un gruñido de desesperación escapando de sus labios mientras la angustia se apoderaba de ella.

—¡Ese maldito loco es como un muñeco vudú! Si cojo tu sangre... ¡te transfiere su dolor y su daño! —informó Kamui, aplicando más fuerza en su agarre. —¡Así mató a Death Arms hace unos meses!

Hidan sonriendo de manera retorcida al escuchar las palabras de Kamui, disfrutando de la confusión que causaba. -¿Dolor? ¡Eso es solo el comienzo, amigo! —exclamó, su risa resonando como un eco macabro en el aire. —Tú también sentirás lo que yo siento.

—¡Eso no va a pasar! —gritó Mirko, esforzándose titánicamente por liberarse de su angustia. —¡No voy a dejar que juegues con mi vida!

Con un giro violento, Hidan logró liberarse parcialmente de las ramas que lo mantenían atrapado. Kamui Woods se dio cuenta de que necesitaba actuar rápidamente antes de que Hidan lograra liberarse por completo.

—¡Mirko, concéntrate! Necesitamos un plan para detenerlo de una vez por todas —dijo Kamui, mientras las ramas se retorcían en un intento por mantener a Hidan en su lugar.

-¡Plan! ¡Yo solo quiero golpearlo! —respondió Mirko, frustrado pero sabiendo que debía seguir la corriente. —Dime qué hacer.

—Voy a necesitar que distraigas su atención de mí. Si puedo hacer que se quede quieto un momento más, podré crear una trampa —dijo Kamui, su mente corriendo a mil por hora.

—¡Está bien! —gritó Mirko, preparándose para lanzar un ataque. —¡Tú quieres dolor, Hidan! ¡Aquí tienes!

Con un salto, Mirko se lanzó hacia Hidan, intentando darle un puñetazo en la cara. Hidan, con una sonrisa burlona, levantó su varilla para bloquear el ataque, pero no esperaba la patada lateral que lo sorprendería.

El impacto resonó, empujando a Hidan hacia un lado, pero Mirko sintió el mismo dolor en su costado. La conexión del dolor hizo que se tambaleara momentáneamente, incapaz de comprender la magnitud de lo que había desatado. Se detuvo en seco, sintiendo un intenso ardor en su costado. —¡Maldición! —exclamó llevándose la mano a la zona afectada.

Hidan, disfrutando del dolor que sentía Mirko, se reía a carcajadas. —Ves? ¡Esto es lo que pasa cuando juegas con fuego! —gritó, disfrutando del caos. Su risa, casi contagiosa, era un recordatorio de su locura.

—No puedo dejar que esto me detenga —murmuró para sí misma, reuniendo toda su fuerza y determinación. Necesitaba mantenerse enfocado.

Kamui Woods observaba la escena, sintiendo la presión aumentar. —¡Mirko, sigue atacando! —ordenó, mientras intentaba reforzar su trampa de madera. —Si puedes mantenerte distraído, puedo conseguir que quede inmovilizado por completo.

Recuperando la compostura, Mirko se lanzó de nuevo hacia Hidan, esta vez con una combinación de golpes rápidos. —¡No me vas a ganar, loco! —gritó, intentando hacer que Hidan se concentrara en ella.

Hidan, disfrutando del desafío, desvió algunos de sus ataques, pero no podía ignorar el dolor que le infligía la conexión. —¡Esto es divertido! Pero, ¿qué pasaría si intentara hacerte sentir un poco más... intenso? —sonrió de forma siniestra.

De repente, Hidan se detuvo, levantando su varilla con un gesto dramático. —¡Vamos a jugar! —exclamó, lamiendo su varilla de manera provocativa antes de lanzarla con fuerza hacia Mirko.

Las ramas de Kamui se dispararon para detener el ataque, pero Hidan era astuto y se movió rápidamente, evadiendo la trampa momentáneamente. La varilla cortó el aire, y Mirko, en un acto reflejo, se lanzó hacia un lado justo a tiempo, sintiendo una punzada de dolor cuando Hidan hizo contacto, cortando levemente su brazo.

—¡Sangre! —gritó Hidan con éxtasis, como si hubiera encontrado su tesoro. —¡Ahora la diversión realmente comienza!

Mirko luchaba con la sensación de ser un blanco en una guerra psicológica. Su mente gritaba para no dejarse llevar por el pánico, pero el eco de las palabras de Hidan resonaba en su cabeza.

—¡No puedo dejar que esto me consuma! —gritó, empujándose hacia adelante con renovada determinación. —¡Voy a acabar contigo, demonio!

Mientras tanto, Kamui Woods utilizaba cada segundo que Mirko mantenía ocupado a Hidan para reforzar su trampa. —¡Su transferencia debe tener una debilidad, hay que buscarla!

Con un movimiento ágil, Kamui concentró sus poderes en las ramas, creando una estructura más densa y resistente. Las ramas se alargaban, formando una jaula alrededor de Hidan mientras Mirko continuaba su feroz asalto.

—¡Vamos, Hidan! ¡Enséñame de qué eres capaz! —gritó Mirko, lanzándose de nuevo con un potente golpe, esta vez enfocándose en sus pies, intentando derribarlo. Hidan esquivó, riendo entre dientes.

—¡No soy tan fácil de atrapar! —se burló, retrocediendo un paso. Pero en ese instante, Kamui aprovechó la distracción y lanzó las ramas hacia Hidan, intentando envolverlo por completo.

—¡Ahora! —exclamó Kamui, enfocando toda su energía en atrapar a su oponente. Las ramas se entrelazaron en un movimiento veloz, apretando las extremidades de Hidan. La risa del villano se apagó por un segundo mientras sentía la presión de la madera contra su piel.

—¿Qué crees que haces? —gruñó Hidan, forcejeando con las ramas, pero Kamui había calculado bien su estrategia.

—¡Mirko, ataca! —ordenó Kamui, intentando contener a Hidan el tiempo suficiente para que la heroína pudiera dar el golpe final.

Mirko no se lo pensó dos veces. Con un salto que la llevó a la altura de Hidan, lanzó una patada giratoria con toda su fuerza. El impacto fue fuerte, y Hidan fue golpeado contra las ramas, que crujieron bajo la presión.

—¡Siente esto! —gritó Mirko, pero al mismo tiempo sintió una punzada de dolor en su propio abdomen. La conexión estaba volviendo a jugar en su contra.

Hidan se rió a carcajadas, disfrutando de la agonía que sentía Mirko. —¡Eso es, sigue atacando! ¡Así es como me gusta! —exclamó, retorciéndose mientras la trampa de Kamui se mantenía firme.

Sin embargo, Hidan no era un oponente común. Con un movimiento rápido, comenzó a utilizar su varilla ritual, intentando liberarse de las ramas que lo apresaban. Cada golpe de su varilla hacía que las ramas temblaran, y el sudor corría por la frente de Kamui mientras se esforzaba por mantener la presión.

—¡Concentración! —murmuró para sí mismo. —Debe tener una debilidad...

Kamui Woods miró fijamente el suelo, observando el círculo de sangre que Hidan había trazado. Mientras sus ojos se centraban en la feroz batalla de Mirko, se preguntó si esa marca era la responsable de la transferencia de dolor. Sonaba absurdo, pero considerando las palabras "religiosas" de Hidan y su devoción hacia su Dios, parecía plausible que pudiera ser parte de un ritual.

El sudor corría por la frente de Kamui mientras su mente buscaba una solución. La adrenalina de la pelea lo mantenía alerta, pero el dolor que compartía con Mirko le recordaba lo que estaba en juego.

—¡Mirko! —gritó, tratando de captar su atención en medio del caos. —¡Fíjate en el círculo! ¡Es donde Hidan realiza sus rituales!

Mirko, aún en medio de su ataque, se detuvo un momento para observar lo que Kamui señalaba. La sangre de Hidan brillaba ominosamente en el suelo, formando un círculo que emanaba un aura perturbadora. La conexión de dolor que sentía con cada golpe que lanzaba a Hidan se intensificaba a medida que se acercaba a la marca.

—Así que ese es el truco? —preguntó Mirko, respirando pesadamente mientras Hidan luchaba contra las ramas que lo mantenían cautivo.

—Parece que sí —respondió Kamui, decidido a actuar. —Si rompemos el círculo, podríamos debilitar su poder de transferencia. ¡No podemos dejar que siga usando esa maldita varilla!

Frustrado por el fracaso de su ritual y sintiendo la presión de las ramas, Hidan soltó un grito de rabia. —¡No pueden detenerme! ¡La muerte es solo el principio de la diversión! —exclamó, mientras su varilla comenzaba a brillar con una luz oscura.

—¡No, no, no! —dijo Mirko, apretando los dientes. —¡Vamos a acabar con esto ahora!

Con un salto, Mirko se dirigió hacia el círculo de sangre. Hidan, al darse cuenta de su intención, lanzó su varilla hacia su propia pierna en un intento desesperado de detenerla, pero ella ignoró el dolor y continuó su ataque.

Con determinación, Mirko se lanzó hacia el círculo, desoyendo las advertencias de su cuerpo. Su mente se centró en un solo objetivo: romper el ritual de Hidan de una vez por todas.

—¡Voy a acabar con esto! —gritó, concentrando toda su energía en el pie que estaba a punto de impactar contra el círculo. Hidan, en un último intento por detenerla, gritó con furia mientras su varilla cortaba el aire, pero Mirko fue más rápido.

El impacto fue contundente. Su pie tocando el círculo con fuerza, y el aire parecía vibrar mientras una onda de energía oscura emanaba del punto de contacto. Las sombras del círculo comenzaron a retorcerse, y Hidan sintió una sacudida que lo hizo tambalear.

-¡No! —exclamó, viendo cómo la sangre comenzaba a evaporarse, dejando una estela de luz tenue a su alrededor. La conexión que había estado utilizando para transferir el dolor a Mirko se desvanecía, y el villano se retorció en su prisión de ramas, tratando de resistir.

Kamui Woods vio la oportunidad. —¡Ahora! —gritó, apretando sus ramas con más fuerza alrededor de Hidan mientras este perdía su poder. —¡No te detengas, Mirko!

Con una mezcla de agotamiento y adrenalina, Mirko se lanzó de nuevo hacia Hidan. —¡Esto se acaba aquí! —gritó, cerrando el puño con determinación. Con un giro en el aire, lanzó un potente golpe directo a la cara de Hidan.

El impacto resonó como un trueno, y Hidan fue golpeado hacia atrás, su cuerpo finalmente inmovilizado por la trampa de Kamui. Un grito de dolor escapó de los labios de Hidan, resonando a través de la noche, pero esta vez no había conexión que compartir. La locura en sus ojos se apagó momentáneamente, dejándolo aturdido.

—¡Lo hicimos! —exclamó Kamui Woods, dejando caer sus ramas con un suspiro de alivio. —¡Lo hemos detenido!

Mirko, aún con el corazón latiendo desbocado, se dejó caer al suelo, exhausta. —Sí... pero no por mucho tiempo. No sé cuánto durará esto —dijo, respirando pesadamente mientras el sudor goteaba de su frente.

—No importa —respondió Kamui, observando cómo Hidan luchaba contra las ramas. —Debemos asegurarnos de que no vuelva a levantarse.

Hidan, atrapado y con una risa nerviosa escapando de sus labios, respondió: —¿Creen que esto es el final? ¡Este es solo el comienzo! Jashin nunca me abandonará.

Kakuzu maldijo en voz baja la incompetencia de Hidan mientras observaba el caos desatado a su alrededor. La escena era un descontrol absoluto: héroes luchando por mantener la situación bajo control, y la locura de su compañero parecía no tener límites. Con un movimiento rápido, decidió que era momento de actuar. Acercándose a su objetivo, lanzó un potente derechazo a Hawks, activando su corazón con el elemento fuego. Una bola de fuego surgió de su puño, surcando el aire hacia Kamui Woods y Mirko.

Los dos héroes apenas lograron esquivar el ataque ardiente; el calor del fuego los envolvió, y el estruendo del impacto resonó a su alrededor. Sin embargo, el ataque no fue en vano. Las llamas consumieron las ramas que mantenían atrapadas a Hidan, liberándolo de su prisión natural.

Hidan, ahora libre, se volvió hacia sus compañeros de batalla con una sonrisa sádica, sus ojos brillando con locura. "¡Oh, esto es maravilloso! ¡Es hora de que sientan el verdadero dolor!" Su risa resonó en el aire mientras se preparaba para desatar su ritual una vez más. Las corrientes de sangre de los héroes resonaban en su mente, llamándolo a actuar.

Mirko y Kamui Woods intercambiaron miradas de preocupación. "No podemos permitir que haga lo que planea", dijo Mirko, mientras se preparaba para atacar. Con un salto ágil, se lanzó hacia Hidan, intentando interrumpir su concentración.

Pero Kakuzu no iba a permitir que su compañero se enfrentara solo a Hidan. Con un movimiento ágil, se colocó entre Hidan y Mirko, levantando sus manos para invocar una de sus técnicas de hilo. "No te preocupes, Mirko. Este maldito no va a tener oportunidad de hacer lo que quiere."

Con las habilidades de Kakuzu, los hilos comenzaron a emerger de su cuerpo, dispuestos a atar a Hidan antes de que pudiera desatar su ritual. Sin embargo, Hidan sonoro, con una locura en su mirada que hacía temblar a cualquiera que se atreviera a enfrentarse a él.

"¿Crees que puedes detenerme con eso? ¡No sabes lo que soy capaz de hacer!"

Mientras tanto, las llamas seguían ardiendo a su alrededor, y el enfrentamiento se volvía cada vez más intenso.


Fin del capítulo

Esto fue el capítulo más largo que he escrito hasta ahora con 9855 palabras, pero valió la pena por traerles contenido de este hermoso fic, ya estar subiendo el siguiente capítulo lo más posible pronto, gracias por el apoyo.