Aquí Ninja Britten 11 reportándose.

Después de mucho tiempo, he regresado a Saint Seiya con la secuela de "Salvaré a mi diosa" la cual fue bien recibida y como lo prometido es deuda, pues aquí está la continuación.

Como siempre, la historia está basado en los fics de Kira no Kami a quien recomiendo que lean sus historias ya que es genio creando esto, recomendado.

DISCLAIMER: Saint Seiya no me pertenece, todos los créditos a Kurumada Masami.

Sin más, comencemos…

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En el siglo XVIII, apareció un Caballero el cual ayudó a ganar la guerra santa contra el dios Hades, no solo eso, sino que lograron destruirlo, al menos eso contaban las leyendas.

El tiempo pasó y a finales del siglo XX, comenzaría de nuevo el ciclo eterno de luchas entre dioses, más reacias que pelea entre aficionados de Messi y Cristiano.

Un joven de cabello castaño, ojos cafés y piel morena había nacido en el ahora conocido Japón, volvía a su tierra natal luego de unos años entrenando en el Santuario en Grecia.

El chico no iba muy ansioso ni nada por el estilo, es más, se le notaba feliz de la vida al volver a la tierra que lo vio nacer, aun así, llevaba algo consigo. Esta era Caja de Pandora, con el emblema del Pegaso incrustada en ella.

- ¡Bien Japón! Tiempo que no venía aquí, aunque eso da igual, vamos a ver cómo está Saori – este era Seiya de Pegaso, el cual luego de haber entrenado por un tiempo en el Santuario se adjudicó la armadura de Pegaso.

El chico se dirigió a la zona en donde se encontraba la mansión de la familia Kido en donde se hallaría con la dueña de ese sitio, así como una persona con la cual quería estar, pero antes de eso, pasaría a ver a otra persona.

Entrenando en un dojo bastante concurrido, el castaño esperó a la salida hasta que sus ojos castaños encontraron lo que buscaba, justamente una chica.

- Tiempo sin verte Shoko.

- Seiya – la peli rosa de ojos del mismo color sonrió acercándose a él, dándole un fuerte abrazo que fue correspondido – realmente pasó todo el tiempo que necesitabas, aunque en sí, me alegra que hayas vuelto.

- Tuve que volver a tiempo antes de que las guerras que fueran a pasar, ocurran y así evitar muchas bajas – el chico entró junto con la peli rosa a su hogar en donde se reunieron en el cuarto de la chica.

Seiya no pudo evitar ver fotos de Shoko junto con su hermana mayor, una joven de cabello morado con la cual parecían llevarse muy bien, además de eso, le llamó la atención saber sobre el árbol genealógico de la guerrera de Equuleus.

- Espera, si el hermano de Tatsumi es tu padre, quiere decir que tú te quedarás cal…

- ¡No lo digas! – gritó – quiero pensar que no quedaré sin pelo, que me quedaré fashion, porque si no es así me pondré a gritar ¡Estúpida mi pelo idiota! y no le gustará a nadie.

- Como sea, al menos podemos decir que he vuelto, además, Marín está de nuestro lado.

- Es verdad, ¿Cómo es que la convenciste de estar de nuestro lado? Marín-san tiene su carácter.

- P-Pues – la mirada del castaño se desvió, algo que le llamó la atención a la chica.

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Flashback

Luego de que Seiya ganara sin muchos problemas la Armadura de Pegaso, este decidió hablar con su maestra, Marín de Águila. Además de eso, la tenía que convencer de algún modo, así que supo de uno.

- ¡Más fuerte… ah… por favor… hasta el fondo! – la peli naranja estaba en posición de perrito mientras que el ahora Caballero le daba como cajón que no cierra.

- ¿Estarás de mi lado Marín? ¿Harás lo que yo te diga?

- S-Sí… ah… ¡fóllame duro! ¡Por favor papi! ¡Ah… que rico tu Pegaso!

Fin Flashback

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- Seiya… dime que no estoy pensando en lo que creo que es.

- Jeje, pues… tuve que hacer sacrificios para nuestro bien – río nervioso el chico, aunque Shoko no se lo tragó por completo.

- ¡¿Por qué metiste a Marín-san en esto?! ¿No que solo estarías con Saori-san y conmigo? ¿Acaso se te olvidó?

- Lo siento, pero es que no me dio opción, además, con eso tenemos más gente de nuestro lado.

- A veces siento que eres un idiota – Shoko hundió su cabeza en el pecho del Caballero de Pegaso – tuve que soportar aguantar mientras tú y Sasha se divertían como locos, follando todos los días y me sentía celosa ya que no podía ser yo con quien lo hicieras. Fueron muchos años que me tuve que contener.

- Shoko – el abrazo que le dio el castaño fue reconfortante – lo siento por eso, pero bueno, hice lo que pude y no te quejarás que Sasha estaba muy buena de joven.

- No lo niego… hasta me da envidia, en serio, ¿Cómo es que tenía los pechos de ese tamaño? Con razón te gustaba mucho follarla.

Seiya río por el comentario. La relación que él poseía con Shoko era especial ya que desde que la hermana de la peli rosa se había ido, ella parecía depender de una figura de hermano mayor y vio en Seiya ese lleno que le hacía falta a su vida. Shoko lo quería mucho y no importaba lo que pasara o con cuantas chicas anduviera, ella siempre lo perdonaría ya que no deseaba perderlo.

- Al menos dime que me sigues amando – susurró la peli rosa – sé que ya tuviste a Sasha, aunque sé que la amaste porque se parecía a Saori-san.

- Puedo decir que sí.

- Bueno, al menos solo existe una Saori-san y es lo importante, así que no tienes de que preocuparte – Shoko sintió el cuerpo de Seiya tensarse, ella sabía que había algo más – ¿Qué pasa?

- Verás Shoko… Saori no es la única Athena que existe – esas palabras dejaron a la peli rosa en un estado de shock.

- E-Espera… ¿o-otra Athena? ¡¿Cómo que hay dos Athenas?! Es más, ¿es eso posible?

- Creo que fue por el viaje al pasado. Tal parece que el alterar el tiempo creó alguna especie de fluctuación en donde cambiaron cosas y por obras del destino, nacieron dos Athenas y la que Aioros de Sagitario se llevó fue la Saori que conocemos.

- ¿Y la que quedó en Grecia?

- Ella es como Sasha… no, ni siquiera se acerca a ella, siento que es alguien peor, se comporta mil veces peor a lo que era Sasha en sus inicios.

- Demonios… eso quiere decir que estamos a una chica que nos costará vencer en caso de que peleemos contra ella – Shoko susurró – dime, ¿Qué más tienes de ella?

- Tiene un carácter de perros, es como una Idol para sus fans, así mismo, cuando quise hablarle, me mandó directo a la Friendzone y dice que soy su Eterno Pegaso o alguna mierda por el estilo. Si te soy sincero, está buena, pero su actitud eclipsa eso.

- No era necesario que dijeras que estaba buena.

- Tiene el físico de Sasha, no puedo evitarlo – río el chico – pero bueno, creo que me tengo que ir, debo ver a Saori.

- ¿Ya te vas? – Shoko hizo un puchero – yo quería que te quedaras más tiempo conmigo, que recuperáramos el tiempo perdido.

- Vamos, no te pongas así, no es como que me vaya a ir para siempre – Seiya sonrió dándole un beso rápido en los labios – vamos a proteger a nuestra Saori sea como sea, no solo eso, sino que vamos a defender lo que es nuestro, recuperaremos a tu hermana y no dejaremos que el Santuario le haga daño.

- De acuerdo, lo haremos, aunque… luego quiero que me des duro.

- ¿En serio piensas en eso?

- Ya te dije que pasé años mirando cómo te cogías a Sasha a cada rato, merezco recuperar ese tiempo en donde no pudimos estar juntos.

Al irse del lugar, la mente de Seiya pensaba en varias cosas mientras iba con dirección a la mansión Kido.

Al haber dos Athenas, es obvio que habría una batalla por saber cuál de las dos era la más digna y conociendo el modo de ser de la Athena griega, debería saber cómo mover bien sus cartas, así mismo, encontrar la ruta con menos bajas de todas.

Cuando arribó y entró, justo pudo ver a la mencionada Saori quien al verlo, se fue acercando lentamente, hasta parecía que le diría alguna cosa mala, pero nada más lejos de la realidad ya que cuando lo tuvo de frente, lo abrazó con todas sus fuerzas.

- ¡Por fin volviste Seiya! ¡No me dejaste! ¡Volviste para estar a mi lado! – eso le extrañó al castaño.

- E-Espera, ¿Cómo que no te dejé? ¿Por qué lo dices Saori?

- Veo que no te enteraste – la peli morada soltó al Caballero – la otra Athena reclutó a los huérfanos que mi abuelo mandó a que se hicieran Caballeros y bueno… técnicamente se los robó en secreto.

- Eso explica porque no vi a nadie en Grecia, pero para mí, eso es caer muy bajo, tú también eres Athena, mereces tener a tus Caballeros – el chico notó las lágrimas empezando a caer de sus hermosos ojos verdes.

- Apenas tengo Saintias, pero estoy segura de que muchas no confían en mí y posiblemente vayan a irse con la otra Athena, realmente no tengo mucho personal a mi disposición – la voz de Saori empezó a quebrarse – no tengo Caballeros para que peleen para mí, ningún Dorado me apoya, pero al menos… tú has venido a mi lado.

- Saori, no tienes de que preocuparte, me tienes a tu lado y mataré a todo aquel que te quiera poner las manos encima.

- Mil gracias Seiya, realmente agradezco el que estés conmigo.

La línea de tiempo en la que estaban había cambiado. Seiya se dio cuenta de que su hermana Seika estaba ayudando en el orfanato junto con Miho, algo que le gustó ya que no tenía que hacer una odisea para encontrarla.

Estando los dos solos, Seiya le costó sobre su estancia en Grecia, así como las formas en que habló con la otra Athena y las cosas que le dijo.

- Vaya, ¿la otra Athena dijo que fueras su guardián?

- Más o menos, aunque ella no tiene favoritos, según ella, solo sería un Caballero de Bronce que iría al frente de batalla y moriría en su honor bla, bla, bla – el castaño le dio un sorbo a su té.

- Bueno, al menos no te dejaste llevar por su físico.

- No te miento, está buena, muy buena, pero bah, al final no fui por ella.

- ¿Por qué no fuiste tras ella? ¿Por qué me elegiste? – Seiya se tomó un tiempo para contestar.

- Saori, a ella no la veo del mismo modo que te veo a ti, es más, siento que eres una mujer la cual no pudo ver como la diosa de la guerra, sino como Kido Saori, una hermosa chica la cual posee una belleza extraordinaria, tanto por dentro como por fuera – las palabras del Caballero hicieron sonrojar a la peli morada.

- V-Vamos, no digas eso que me dará vergüenza, además, apuesto que la otra Athena es…

- No Saori, no lo digo por halagar, en verdad es lo que siento – Seiya se acercó peligrosamente a la heredera Kido quien tembló un poco por la cercanía del chico, pero sus impulsos humanos la hicieron ceder a eso.

Cuando menos acordó, los labios de ambos se unieron en un suave beso el cual fue escalando de a poco hasta que se notaba muy apasionado.

La cosa fue escalando hasta que Seiya colocó a Saori a horcajadas de él. La cosa estaba apuntando a que acabaría de una forma íntima y se notaba más por la respiración agitada de la diosa.

- Seiya.

- ¿Quieres que acabemos esto en la cama de tu cuarto?

- Pero sería…

- Vamos – al final, la peli morada cedió a sus impulsos humanos y su Caballero la terminó llevando a la cama de su cuarto en donde la ropa rápidamente fue volando hasta que estaban como vinieron a este mundo.

Los gemidos que siguieron fueron clara referencia a que se entregaron en cuerpo y alma, algo que apenas iniciaba y que sería clave para más adelante.

Y ni que decir cuando ambas Athenas choquen, pero como dijo el narrador de Pokémon:

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Continuará…