Aquí Ninja Britten 11 reportándose.
Esta historia será algo similar a otras que he hecho, salvo que contará con muchas excepciones.
El tema samurái viene de vuelta, pero no será algo como lo fue Ao Samurái ya que no irá por ese camino, esa historia ya cerró su ciclo.
La inspiración que me sirvió para esta historia fue gracias a mi gran amiga Yuzu Araki con sus obras de Abarenbo Shogun Nikko-chan me dieron la idea de hacerlo, por lo que en parte le dedico esta serie.
La historia principal se basará en la serie "El viaje secreto del Shogun Iemitsu" la cual es una del mismo género que Abarenbo Shogun.
La protagonista de esta historia será Hazuki Ren quien la tomé ya que me parece que le quedaría el papel de Shogun, además de que el tiempo en el que se encontrará la historia será en el periodo Edo, a mediados del siglo XVII y como dice el título del fic, Ren hará el papel del tercer Shogun, Iemitsu.
Sin más, comencemos…
.
.
.
Japón había pasado un proceso de reunificación el cual se llevó incontables vidas, pero al final, todo esto llevó a que la vida de los nipones mejorara de gran forma ya que todos los sitios del archipiélago se unieron gracias al poder de un hombre.
Esta persona, Tokugawa Ieyasu, derrotó a todos sus enemigos y se hizo del poder de Japón, los daimios y clanes aceptaron esto y dio inicio al bafuku o shogunato de este clan, el shogunato Tokugawa.
Su primer shogun fue justamente Tokugawa Ieyasu quien solo gobernó 2 años ya que decidió retirarse en favor de su hijo mayor, Hidetada, tomando el viejo el título de Ogosho o shogun retirado.
El segundo shogun, Hidetada, gobernó un buen tiempo Japón, aunque sus políticas fueron criticadas debido al exilio de muchos cristianos y demás cosas, aun así, este logró obtener una mujer bastante hermosa.
De un pequeño clan fiel a los Tokugawa, fue donde Hidetada conoció a su futura esposa, Hana, de cabellos negros y ojos dorados con la cual se casó y no solo eso, obtuvieron dos hijos de la relación: una niña y un varón, siendo este último el menor.
Aunque las leyes decían que no se podía tomar el trono siendo mujer, Ieyasu decidió omitir esto y quiso que la niña fuera la que sucediera a su padre Hidetada, esto a pesar de que el hermano menor, Tadanaga, era el favorito de sus padres.
La madre de la peli negra murió debido a una extraña enfermedad y su padre gobernó hasta que decidió adjudicar para darle el título de Shogun a su hija, quien al ser nombrada líder del clan Tokugawa, adoptó un nuevo nombre como Shogun: Iemitsu.
Su hermano menor, Tadanaga, se hizo de su castillo y de su grupo de vasallos, no obstante, aunque fuera su hermana mayor, debía dirigirse a ella con respeto.
Y así pasó el tiempo, Hidetada murió dejando sola a la peli negra como la gobernante de Japón la cual se haría cargo de todo el peso del país.
Y así pasó el tiempo hasta que la Shogun cumplió los 20 años.
Iemitsu se encontraba entrenando con varios de sus subordinados, estos eran expertos en uso de espada, pero decidieron usar espadas de madera por obvias razones. La peli negra entrenaba con estos, sin embargo, la velocidad y reflejos de la Shogun eran bastante mayores que los de sus rivales con los que acabó venciendo sin mucho problema.
- ¡Nos rendimos!
- Jaja, no se preocupen, yo también mejoro con estos entrenamientos – justo en ese momento, se escuchaba un caballo que llegaba a donde se encontraban, un jinete venía con este, estos se detuvieron y el jinete se arrodilló ahí mirando a la peli negra.
- Mi Señora, le ruego que vuelva al castillo, hay una solicitud para usted – este era el roju Nobutsuna, Matsudaira.
- Nobutsuna, sabes que igual lo voy a rechazar, así que vuelve al castillo.
- No puede ser mi Señora, si se rehúsa a ir, me cortaré el estómago aquí mismo – ante eso, Iemitsu solo chasqueó los dientes notándose que no quería hacer eso, pero tampoco quería que este hombre se suicidara.
- De acuerdo, iré, pero recuerda que rechazo por todos los cielos lo que me pedirás – sin más, la Shogun fue por su caballo y volvió con el roju al castillo, sin darse cuenta que cerca de donde pasaron, un grupo de hombres vigilaba a la mandamás de Japón.
- ¿Esa que iba en caballo es Iemitsu?
Castillo de Edo.
El gran Ieyasu había mandado a erigir este castillo para que fuera la residencia de mando de los shogunes Tokugawa, esto desde que movió la capital de Japón justamente a Edo, actualmente Tokio.
A la llegada de Iemitsu, se le fue notificada sobre el importante asunto, aunque por su reacción, se dio a entender que no estaba del todo de acuerdo.
- ¡No iré a Kioto! – esta fue hacia su pequeño trono – ya lo visité dos veces en compañía de mi difunto padre, Hidetada y eso que acepté en total obediencia las reglas que tuve que seguir en ambos viajes.
- No puede decir eso, mi Señora – varios del consejo de ancianos estaban reunidos ahí.
- En este viaje a Kioto, usted, nuestra Shogun, puede mostrar su majestuosidad al mundo entero, así mismo, puede ver como una mujer domina todo Japón.
- Yo no necesito mostrar nada de eso.
- Es por el bien de la familia Tokugawa.
- Quiero ser quien soy.
- Por favor mi Señora, es por el bien del clan Tokugawa – la peli negra se quedó en silencio un momento, sabía que no iba a ningún lado en esta discusión.
- Entiendo, vamos a Kioto. Sin embargo, les diré algo, no iré en el palanquín – esto fue una sorpresa para todos, el palanquín era el medio de transporte para el Shogun por excelencia.
- ¿Qué dice mi Señora?
- Quiero viajar como una simple ronin, con eso podré ir delante o detrás de la caravana.
Ronin: Samurái sin amo.
- ¿Por qué dice eso mi Señora?
- Acepté ir a Kioto con una gran procesión, está bien que al menos me concedan esa petición – para sorpresa de todos, no se podía hacer nada y la petición de la peli negra fue aceptada.
Cabe decir que para los más grandes en la jerarquía, fue algo muy sorprendente que una persona importante como la Shogun pidiera algo así.
Más tarde, dos personas iban charlando sobre este tema, uno era el roju Matsudaira Nobutsuna, mientras que la otra persona era un hombre ya casi entrado en año de nombre Okubo Hikozaemon.
- No tiene que decirme nada más Nobutsuna-san. No me importa si la Shogun es la que lo dice, no permitiré que ella viaje sola – decía este – no dejaré que mi Señora viaje sola, si es necesario, yo la protegeré con mi vida.
- Bueno, resulta que tengo a alguien que puede ser una buena escolta para la Shogun – el roju decía – Kurosawa Dia es la mejor opción para ser su guardaespaldas, no solo eso, su hermana menor, Ruby, es una ninja la cual se puede infiltrar haciéndose pasar por muchos oficios, así mismo, está la hija del clan Sonoda, Umi, quien también es una ninja.
- ¿Kurosawa Dia? Bueno, ella es fuerte, muchos de nuestros mejores guerreros no pueden vencerla.
- Pero ahora lo que tenemos que pensar es como le vamos a hacer con el palanquín vacío, no podemos ir a Kioto con eso vacío – Nobutsuna decía – pues lo que pensé fue poner un sustituto en él mientras nuestra Señora viaja como ronin.
- Un sustituto ¿eh? Pero ¿Dónde encontraremos a alguien que se parezca?
- No tiene que lucir exactamente igual que la Shogun, solo tiene que aparentar serlo.
- Entiendo, veremos qué podemos hacer.
Durante todo ese día, buscaron a una mujer que se pareciera a la Shogun Iemitsu, pero no encontraban nada, no parecía haber alguien al menos que luciera como ella o que disimulara. Tardaron bastante, no obstante, uno de los subordinados de Hikoza vio a alguien y la atrajo.
- Supongo que buscaban a alguien para un papel importante y esa soy yo – esta chica era de cabello azul oscuro, sus ojos eran morados y tenía una figura algo parecida a la de la Shogun.
- Interesante… ¿eres actriz?
- Podemos decir que sí, puedo hacer cualquier papel.
- ¿Cómo te llamas?
- Me llamo Yoshiko.
- Muy bien, entonces serás la que haga el papel – la peli azul fue enviada a la residencia del Roju Nobutsuna quien también era conocido como Izu no Kami, por su traducción, Izu el Sabio.
Yoshiko estaba impresionada visitando la residencia de alguien tan importante como un roju, no obstante, esta fue instruida sobre lo que iba a hacer, lo que la dejó sin palabras.
- ¿H-Haré… de doble de la Shogun?
- Así es, además, si Hizoka-san te dio el visto bueno, entonces no hay ningún problema – decía Nobutsuna – sabiendo que este es un papel importante, espero que aceptes.
- E-Espere un minuto.
- Te hemos investigado Yoshiko-san, no eres una actriz muy reconocida, además de que eres soltera y sin compromiso alguno, por eso es que eres la doble perfecta para la Shogun.
- Dime Yoshiko-san, ¿tienes alguna objeción?
- ¡Esperen! ¡Esto es demasiado importante!
- ¿Acaso no quieres?
- ¡Claro que quiero hacer esto! Solo que el hacer del doble de la Shogun es algo muy importante, además, tal vez es probable que atenten contra la vida de la Shogun.
- Puede que sea verdad, pero piensa en esto Yoshiko-san, no estarás en peligro.
- Podemos decir que solo serás la Shogun para diversión – eso animó a la peli azul.
- Siempre y cuando no pierdas los modales, entonces podrás hacer lo que te plazca Yoshiko-san.
- Ya rugieron, si ese es el caso, hagámoslo entonces – ya con Yoshiko aceptada para eso, esta fue llevada a la sala en donde la mandamás de Japón estaba, pero esta no se encontraba en donde habitualmente se encontraba.
- Compórtate cuando sea la hora Yoshiko-san – en eso, alguien le dio unos golpes suavecitos en el hombro a la peli azul y al levantar la mirada, se encontró con la peli negra de ojos dorados.
- Hazlo bien, compañera – esta sin más, salió de la sala con una sonrisa, Yoshiko río un poco por eso.
- Vaya, realmente la Shogun posee algunas trabajadoras extrañadas, pero que se le va a hacer.
- ¡¿Eres estúpida o qué?!
- ¿Por qué ese cambio de actitud?
- La persona que acabas de ver era la Shogun.
- ¡¿Qué?! – Yoshiko entró en pánico y solo hizo una reverencia notándose ultra nerviosa – l-lamento haber sido tan idiota.
- Esta tipa – Hikoza fue hacia esta – en un mes será el viaje, deberás prepararte, parecerte lo más cercano a la Shogun. Si lo haces bien, serás merecedor de un gran honor y una enorme recompensa.
- De acuerdo.
.
Residencia Tsuzuki Awa-no-Kami
Cayendo la noche, esta residencia estaba lleno de ronin quienes informaban a un sujeto al que le tenían respeto, siendo estos los mismos que observaron cuando la peli negra se fue de su entrenamiento.
- ¿Iemitsu irá a Kioto?
- Sí, la salida está prevista para dentro de un mes – la persona a la que le hablaban era un hombre con el nombre de Kanetsugu Tsuzuki.
- Parece que ha llegado el momento adecuado.
- Esta oportunidad es única en la vida, no podemos desaprovecharla.
- Si algo le llega a ocurrir a Iemitsu, lo lógico sería que yo tome su lugar como Shogun – este hablaba con calma – a pesar de conocer mi importancia en la sucesión, la maldita de Iemitsu solo me dio el lugar de un daimio de tierras de 50 mil kokus.
Daimio: Señor feudal.
Koku: Unidad antigua de medida nipona para evaluar la riqueza.
- No importa que sea de otra madre, su otro hermano, Surugadai Dainagon, recibió 550 mil kokus – Tsuzuki asintió mientras se levantaba.
- He recibido un trato inferior, ya es hora de que Iemitsu pague por ello, por eso, les encargo, ¡eliminen a Iemitsu durante su viaje a Kioto!
- ¡Sí!
- Yo voy a ser quien tome el lugar de Shogun una vez que Iemitsu muera de forma inesperada, una mujer no puede gobernar Japón tal como lo haría un hombre – este decía – ¡yo, Kanetsugu Tsuzuki Awa-no-Kami! ¡Seré Shogun!
.
Iemitsu iba hablando con Nobutsuna sobre los detalles del viaje, aunque al final el roju le comunicó sobre la intención de que no iría simplemente sola.
- Originalmente quería viajar sin compañía, pero ustedes desean que lleve gente conmigo ¿no?
- Sí.
- Y dime, ¿Quién irá conmigo?
- Yo lo haré – justo una peli negra de ojos verdes llegó ante la Shogun, se arrodilló en modo de respeto.
- Oh, Kurosawa.
- Kurosawa Dia, seré su guardaespaldas – esta hizo levantó su mirada – además de mí, irán otras dos personas.
- ¿En serio? ¿Quiénes? – dos personas más se acercaron.
- Soy Umi, un gusto – esta era una chica de cabello azul con ojos color avellana.
- Y yo soy Shioriko, un placer – la otra una chica de cabello corto verde oscuro y ojos rosados.
- Muy bien. Escuchen bien, durante el viaje, no seré la Shogun, simplemente seré una ronin y mi nombre será Hanagawa Renji.
- ¡De acuerdo! – en eso, Hikozaemon llegó corriendo.
- ¡Su Excelencia! Necesito que regrese de inmediato, la señora Kagusa quiere verlo.
- Está bien – la peli negra se levantó y volvió al interior del castillo.
La señora que iba a ver era Tsubone no Kasuga, quien poseía un estatus bastante alto dentro del castillo, así como ser la mandamás del Ooku, el sitio en el que las mujeres que se unían aprendían muchas cosas para servir en las ceremonias del Shogun, pero en esta ocasión, poseía un nexo con Ren.
- Nodriza, ¿Cómo se encuentra?
- Mi Señora, vine porque tengo una solicitud que pedirle.
- ¿Y cuál es?
- Me gustaría ir con usted en su próximo viaje a Kioto – eso sorprendió a la peli negra.
- Nodriza, este viaje a Kioto no es un simple paseo por las montañas, me gustaría que te quedaras aquí en Edo.
- Mi Señora, ¿piensa negarme la única petición que le hago? ¿Acaso me rechaza de forma tan implacable?
- No, nunca tuve la intención de hacer eso.
- Entonces, ¿me permitirá ir con usted? – Ren se quedó callada por un momento, pero al final no podría ganar esta vez.
- De acuerdo, se hará como desea.
- Muchas gracias su Excelencia, iré a prepararme entonces para el viaje – la señora se retiró quedando solo dos chicas que habían ido de compañía, una de cabello morado y la otra de cabello plateado.
- Yuzu, Mei, si llega a haber algún peligro en el camino, protéjanla.
- Como usted desee – ambas chicas se retiraron del sitio. Tanto Hikoza como Nobutsuna se mostraban algo nerviosos.
- Mi Señora, creo que fue una mala idea autorizar que la señora Kasuga viaje con usted. Si descubren su reemplazo, todo se podría caer.
- Pero no pude negarme al pedido de mi nodriza, por lo que les dejo que lo planifiquen – los dos hombres se quedaron en silencio mientras la Shogun se retiraba, no sin antes sacar su flauta y comenzar a tocar un poco.
Llegado el momento, Iemitsu, la tercer Shogun Tokugawa, partió de Edo con destino a Kioto, todo con una gran procesión de muchas personas, los ciudadanos se arrodillaban al paso de estos y mantenían la cabeza baja.
En una de las casas por donde pasó la procesión, se encontraba Tsuzuki y este echó de reojo mirada justo a donde estaba el palanquín.
- Iemitsu… no llegarás viva a Kioto.
- Tal vez pase la noche en Shinagawa, parece que la seguridad es débil.
- Vamos a actuar pronto entonces.
En otro lado, se encontraba Ren caminando junto con sus acompañantes, como había dicho, iría por otro camino aparte de la procesión.
- Que buen clima – exclamó la peli negra de ojos dorados estirándose un poco – Dia, ¿Dónde pasaremos la noche?
- En Shinagawa – respondió la oji verde – Shogun, buscaremos una posadas en las inmediaciones.
- Vamos Dia, no me hables con ese respeto, recuerda que solo soy una simple ronin, Hanagawa Renji, estaremos en problemas si me trates de alteza – Dia asintió – lo mismo para ustedes.
- ¡Sí!
Unos momentos después, llegarían a una posada en donde comerían algo, no obstante, Ren parecía desconocer varias de las cosas que trataban, no fue hasta que miró una chica de cabello rubio oscuro y ojos cian.
- Disculpe, ¿Qué comida es esa? – preguntó la Shogun.
- Samurái, ¿acaso no conoce el tokotoren? – la rubia respondía al nombre de Tsuta.
- ¿Se llama tokotoren?
Tokoroten: Fideos de alga.
- Quiero lo mismo entonces.
- De acuerdo, ¡sale una orden de tokoroten!
- Renji-san, no creo que le gusten – decía Dia.
- Está bien probar cosas nuevas.
- De acuerdo – Dia asintió y esta solo tomó algo de sake, unos momentos después trajeron el plato de la peli negra. Ren probó eso y sus ojos brillaron.
- Está exquisito… perdón, está rico – esta siguió comiendo, lo que llamó la atención de la chica de al lado.
- Señora samurái, ¿de dónde viene usted? – Ren y Dia se miraron como pensando en que decir ya que no podían que decir que ella era la Shogun, pero al final solo comenzó a reír.
- Sea como sea, está caliente – sin querer, Ren comenzó a tomar algo de la sopa del platillo, sin darse cuenta de que estaba todo caliente – ¡ay, me quemé!
- Jeje, parece que alguien tiene lengua de gato, mesera, tráigame la cuenta – la mujer se cayó accidentalmente sobre Ren, aunque esto fue una estrategia para tomar su cartera que estaba dentro de su ropa, no obstante, la Shogun se dio cuenta de esto y tomó la mano de la rubia – ¿Q-Que haces?
- No pongas la mano dentro del bolsillo de un samurái.
- N-No entiendo de que estás hablando.
- Dia – la oji verde se levantó de golpe tomando a la rubia quien se asustó por eso.
- Esta mujer es una ladrona.
- Si tanto deseas dinero, te daré 10 ryos que poseo – Ren le mostró las monedas, la chica se zafó del agarre de Dia.
- No le iba a robar ni nada – exclamó Tsuta dirigiéndose hacia la Shogun – mi mano acabó ahí por error… para que pierdo el tiempo hablando contigo. Si apuntara a los bolsillos de la gente, lo hubiera hecho con mayor determinación, además, no estoy desesperada para tomar tu dinero.
La mujer se fue de ahí, la gente que miró eso poco a poco se fue dispersando, Dia solo suspiró para volver a su asiento, Umi y Shioriko hicieron lo mismo.
- Hay algo llamado "orgullo" entre los ladrones.
- ¿Orgullo? A lo mejor le hice daño – la peli negra salió del sitio, Dia se mostró confundida por eso.
.
La procesión llegó al punto de la posada en donde se quedarían. Todo el mundo se quedó arrodillado y con la mirada baja cuando el palanquín de la Shogun llegó y de ahí, se bajó Yoshiko.
La peli azul caminó hacia la posada, lucía algo nerviosa, pero tuvo que mantener la compostura y continuó su camino hasta que llegó a la entrada, se quitó sus sandalias las cuales fueron recogidas por alguien conocida.
- Hazlo Yoshiko-chan – esta era una chica de cabello castaño claro y ojos casi de la misma tonalidad.
- Zuramaru – era su mejor amiga, Hanamaru, quien se volvió una de las acompañantes de la procesión para estar cerca de esta por si algo pasaba.
Yoshiko entró y justo iba con ella Hikoza quien se adelantó, ya dentro, la chica caminó con normalidad hasta llegar a donde se encontraría.
- No se preocupe por ella, Zuramaru mantendrá la boca cerrada.
- Eso espero, no quiero que todo nuestro plan se vaya a la…
- ¡Señor Okubo! ¡Tengo que decirle algo! – un sirviente llegó a donde estaba el viejo.
- ¡Cálmate! ¿Qué me tienes que decir?
- La señora Kasuga viene para acá y quiere hablar con el Shogun.
- ¿Qué has dicho? – eso alertó a Hikoza quien hizo que la peli azul se acostara en su cama y bajó la cortina para evitar que su rostro fuera visto, justo aparecieron Yuzu y Mei.
- La señora Kasuga está presente – la nodriza de Ren apareció.
- Señora Kasuga, parece que a la Shogun no le cayó del todo bien la gamba de río que comió – el viejo decía – si necesita algo, deberá venir otro día.
- Esto no puede quedar así, consulte a un médico de inmediato – la mujer miró a una de sus subordinadas – Yuzu.
- ¡Sí!
- Llama a un médico para que vea a la Shogun.
- ¡N-No es necesario! Con que descanse será más que suficiente.
- Mi Señora, el viaje es largo, así que por favor absténganse de comer y beber en exceso – justo ahí, Yoshiko comenzó a actuar un poco, pero su actuación fue algo exagerada – ¡suban las persianas!
- ¡E-Esperen! – justo ahí, la peli azul fue descubierta, ni que decir que Kasuga no encontraba palabras por esa situación.
- ¡¿Quién eres tú?! ¡¿Qué significa todo esto?! – la mujer miró a Hikoza quien estaba muy nerviosa, pero debía hablar por esto.
- E-En realidad… hay una explicación para esto.
- ¿Explicación? ¡Dala! – y ahí fue donde el plan tuvo que ser revelado.
.
.
Continuará…
