Hermano, mi hermano.
Advertencia: Saint Seiya, etc. NO ME PERTENECEN, ni gano dinero haciendo esto, tampoco es propaganda política para financiar a dos maliciosas personas que desean despertar a Hades. AU humano, humor, slice of life, vida escolar, serie de diez oneshot's (no necesariamente conectados), con los hermanos más populares de la Orden Dorada (no, no son Saga y Kanon, pero ellos también van a salir). Una humilde disculpa a las personas que resulten ofendidas por el contenido aquí expuesto.
Ha pasado algo de tiempo desde la última vez que publiqué algo por aquí, y aquí andamos, con el interés revivido, varias historias nuevas que contar, y sólo para aclarar, las ideas de este fanfic surgieron tras ver algunos videos de "Historias caseras con Cheems", al Fedewolf y las clásicas frases de mamá y los sketchs o memes que surgen de éstas. Tampoco es publicidad directa para ellos, pero ya mencionados se dan una idea de lo que viene.
Camus, Mu, Aioria, Shaka y Milo tienen 8 años, Máscara de Muerte 10 años, Aioros y Shura 15 y Saga 16.
Sólo me resta decir que espero disfruten mis desvaríos, se diviertan y pasen un buen momento.
Hermano, mi hermano.
1.- No me agradan tus "amistades".
Apenas entró a la casa y dibujó en el rostro una sonrisa para saludar a su hermano mayor, Aioria se dio cuenta que no podría justificar todo lo que su querido hermano Aioros estaba por preguntarle. Era evidente, al verlo con los brazos cruzados, el semblante serio y un par de anotaciones en la pequeña pizarra de recados, ubicada justo al lado del teléfono, donde se distinguían las frases "fuga de clases" y "suspensión de 3 días".
-¿Me puedes explicar lo que pasó?
La sonrisa que el pequeño ateniense tenía en la cara poco a poco desapareció, y bajó la cabeza, avergonzado.
-Fue idea de Milo.
-Digamos que Milo se acerca mañana y te dice "¡Tengo una idea, Aioria! ¡Vamos a saltar de un puente!" ¿Tú también saltarías?
Aioros se acercó a su hermano menor, había relajado un poco los gestos de su cara, pero se notaba en sus ojos que estaba molesto y preocupado.
-¿Por qué se escaparon de la escuela?
-Milo dijo que estaba aburrido y dijo que sería divertido escaparnos de los maestros.
Un pequeño tic se mostró en el ojo del mayor. No imaginó que su hermano accediera como si nada a tan descabellada sugerencia.
-¿Cómo salieron de la escuela? Los portones se cierran por seguridad y siempre hay un guardia vigilando.
Aioria tragó saliva, había jurado a sus amigos no decir nada, pero tampoco le podía mentir a su hermano.
-Máscara de Muerte, del grupo 4, dijo que había un agujero en la barda trasera, oculto por las ramas de un árbol.
El apodo del chico italiano, que tampoco le daba buena espina, provocó que Aioros frunciera de nuevo. Dio un par de pasos para tranquilizarse, pero aún no terminaba de hacer preguntas.
-¿Y el escándalo en la tienda de videojuegos?
Los ojos de Aioria se llenaron de lágrimas, a causa de la culpa por su proceder y por lo enojado que estaba su hermano, además que sus amigos también se molestarían.
-Shaka quería jugar el juego Bloodlust, pero unos chicos no solo no lo dejaron jugar y le dijeron cosas, el señor de la tienda dijo que es un juego para mayores, y... Y Shaka lo mordió en la pierna cuando le dieron un zape.
Ese último detalle sí sorprendió al mayor, puesto que Shaka era el amigo de Aioria que más toleraba; notó de inmediato que no conocía a los niños que se hicieron amigos de su hermano.
-Y ahora me vas a decir que fue Mu el que rompió el ventanal de la tienda, antes de tratar de huir y ser atrapados por la policía.
-No, ese fue Camus, porque un señor se estaba llevando el dinero, y él si huyó de la policía.
-¿El ladrón o Camus?
-El ladrón, pero Camus también corrió cuando llegó la policía.
-¿Y qué hizo Mu?
-Mu se quedó todo el tiempo en la escuela.
-Entonces, ¿por qué Mu está castigado también?
-Porque un maestro lo atrapó mientras trataba de salir por el agujero de la barda.
Aioros tomó asiento, llevándose las manos a la cara, sin poder creer todo lo que le estaba contando su hermano.
Sabía que Milo era impulsivo y travieso, pero jamás imaginó que orquestaría una fuga escolar. Había escuchado que el niño italiano de otro grupo solía dar malos consejos a los estudiantes más pequeños, pero no se le ocurrió que acudirían a él para proseguir con el plan de fuga.
Tampoco le cruzó por la cabeza que niños tan serios y compuestos como Shaka y Camus, a quienes si aprobaba como futuros amigos de su hermanito, resultaran ser tanto o más revoltosos que algunos de los niños problemáticos de los que le advirtieron cuando se mudaron a la ciudad.
Y la cereza del pastel, Mu, quien era familiar del director de la escuela, tomando parte en la travesura.
-No me agradan tus "amistades". -Antes de que Aioria pudiera replicar nada, Aioros volvió a ponerse de pie, brazos cruzados de nueva cuenta.- ¿Te das cuenta de los peligros que corrieron al salirse, no, al escapar de esa forma de la escuela? Ya tenía una mala percepción de tus amigos, pero esto colmó el vaso, Aioria. Técnicamente son delincuentes, y ¿saben los papás de Camus que hizo destrozos en una tienda?
-Lo atraparon una cuadra más adelante.
-¿Lo vez? Nadie escapa de la justicia. Como sea, estás castigado. Nada de televisión, ni videojuegos, ni salir al patio en los tres días que dure tu castigo. Vas a hacer tus deberes y vas a pensar en lo que hiciste. Y cuando regreses a clases no quiero que te vuelvas a juntar con ellos.
-¡Pero son mis amigos!
-¡Esas amistades no te convienen, Aioria! Un amigo de verdad no te arrastra en una senda de destrucción y maldad. Incluso nuestros padres dirían que el castigo es muy poco.
Aioria no pudo más, quería y respetaba a su hermano, y sabía que lo que él y sus amigos estuvo mal, pero no podía negar que toda la anécdota fue más emocionante que cualquier aventura que hubiera tenido. Que su hermano estuviera tanto o más molesto que sus maestros y la policía, podía entenderlo, pero ¿prohibirle ver a sus amigos?
-Te odio.
-¿Qué dijiste?
-¡Te odio! ¡Eres lo peor! ¡No quiero verte! -Aioria le arrojó la mochila y echó a correr a su cuarto, cerrando con fuerza la puerta.
Su hermano mayor se quedó pasmado. No imaginó que su hermanito fuera a reaccionar así. Se acercó a la habitación, pero apenas puso la mano en la perilla de la puerta, el menor lanzó algo contra la madera, por lo que decidió darle unos momentos para que se tranquilizara.
Unas horas después, tras enterarse que sus padres no volverían hasta entrada la noche, Aioros terminó de preparar la cena, y tocó la puerta de la habitación de su hermano.
-Cachorro, ya está la cena.
-¡No tengo hambre, vete!
El mayor pegó su oído a la puerta, y pudo jurar que escuchó el rugir del estómago de su hermano menor. Quería entrar y hablar con él, pero su hermano tenía que aprender que sus actos tienen consecuencias, y que las acciones de sus llamados amigos no fueron correctas.
Aioros se dispuso a cenar, pero la comida no le supo a nada. Dejó un plato para su hermano, y se dispuso a terminar sus deberes de la escuela, cuando recibió una llamada de su mejor amigo.
-Lo siento, Saga, sucedió algo y no he podido terminar mi parte.
-"¿Tiene que ver con las noticias de la tarde y tu hermano?"
-¿Cuáles noticias?
Aioros revisó el enlace que le mandó su amigo, y suspiró de alivio al ver que sólo mencionaron el nombre de la escuela, y que la noticia se centró en el par de personas que trataron de robar la tienda de videojuegos.
-Saga, desde que llegamos a la ciudad, Aioria se ha metido en cada travesura o problema, o ambos. Nuestros padres y yo hemos hablado con él, tratamos de aconsejarlo, incluso hemos recurrido a los castigos, pero sigue insistiendo en reunirse con esos chicos a los que llama sus amigos.
El silencio del otro lado de la línea no tranquilizó al ateniense, pero tras un suspiro que sonó un tanto pesado, la conversación continuó.
-"¿Recuerdas cuando Kanon tuvo la grandiosa idea de saltar de un puente?"
-No me lo recuerdes, Saga. Tu hermano y Shura pasaron el resto del año escolar enyesados.
-"¿Y qué me dices de la ocasión en la que Shura trajo de contrabando a la excursión escolar una botella de vino?"
-Dale gracias a Dios, Alá, Buda o la deidad en la que creas que no nos expulsaron. -El recuerdo del español y Kanon vomitando tras tomar la bebida no es una imagen que Aioros desee recordar con frecuencia.- Si no fuera porque el guardia aceptó como soborno el resto del vino, realmente nos hubiéramos metido en problemas serios.
-"Aquí la cuestión es que tu hermano aún se está adaptando, apenas llevan un año desde que se mudaron, y Aioria tiene 8 años, es normal que quiera tener amigos, hacer alguna travesura o intentar cosas que sobrepasan el límite del sentido común. Tu y yo tampoco éramos unos santos, ¿recuerdas cuando pusimos pegamento extra fuerte en la silla del maestro Shion?"
-Nos atrapó con las manos en la masa, o en el pegamento. -Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro del joven.- Y se sentó en la silla mientras nos regañaba, tuvo que quitarse los pantalones para levantarse.
-"¿Comprendes ahora? No seas tan duro con tu hermano, sólo trata de hablar con los niños y ponerles los límites correctos, y asegúrate que ninguno tenga la brillante idea de saltar de un puente, como un idiota que tú y yo conocemos."
Después de conversar sobre el proyecto que tenían que terminar para la clase del día siguiente, Aioros trató de concentrarse en sus deberes, pero su mente estaba en desorden. Primero tenía que hablar con su hermano, para que comprendiera que la disciplina aplicada era por su bien.
Su teléfono volvió a sonar, sacándolo de sus pensamientos, y vio que era una llamada de su otro amigo.
-Aún no termino mi parte, Shura.
-"¡Qué alivio! La verdad, aún no hago mi parte..."
-¿¡Qué!? ¡Shura, exponemos mañana a primera hora! -Gritó Aioros al borde de un ataque, y para respuesta, escuchó las carcajadas del español.
-"Tranquilo, era una broma, ya le mandé a Saga mi parte. Escuché que estás pasando un mal rato con el mocoso, ¿necesitas hablar?"
El ateniense volvió a cubrir su rostro con las manos, convencido de que se desvelaría para terminar su parte de la exposición.
-Aioria y sus... Amiguitos, sobrepasaron los límites de las travesuras.
-"¡Por favor, Aioros! Eso de los límites de las travesuras sólo existe en caso de asesinato o acoso..." -La voz del español se tornó lúgubre.- "No mataron a nadie, ¿verdad?"
-No, solo... Se fugaron de la escuela, mordieron a un dependiente de una tienda, rompieron un ventanal, trataron de huir de la policía... y están suspendidos por unos días.
-"¡Les fue bien!"
La boca del ateniense casi se cae al suelo.
-¿Cómo puedes decir que les fue bien?
-"Cuando a Kanon se le ocurrió 'tomar prestado' el estéreo del carro del maestro Dohko para poder escuchar el debut de... No recuerdo el nombre de ese cantante, y que terminamos estrellando el auto contra el portón de la escuela, estuvimos a un pelo de ser expulsados, y tuvimos que podar jardines y hacer mandados por meses para juntar dinero y pagar una parte de los daños."
-Si, lo recuerdo...
-"Y Saga no tenía vela en el entierro, pero como buen amigo y hermano, nos acompañó y tomó parte de la culpa. Mira, a tu hermano le haría bien aprender algunas cosas a la mala, es parte de la vida, así que tu tranquilo y no hagas una tormenta en un vaso de agua."
-Shura, me preocupa que Aioria empiece a tomar un mal camino, ¿Qué tal si un día se le ocurre golpear a otro niño? ¿O robar? ¿O hacerse un tatuaje?
-"¿Cómo el que nos hicimos el año pasado?"
-No tienes idea de cómo me arrepiento de eso, ni te imaginas cómo me las he arreglado para que mis padres y mi hermano no lo sepan, también estoy ahorrando para una cirugía y removerlo, pero ese no es el punto...
Un sonido proveniente de la cocina puso en alerta al ateniense, quien terminó la llamada, y al acercarse, notó por la luz que se filtraba por la ventana a su hermano menor, tratando de comer de manera apresurada el plato de comida, ya frío, y evitando hacer ruido, sin mucho éxito.
-¿Quieres que caliente el resto, cachorro?
Aioria casi se atraganta con el bocado que tenía en la boca, y mientras Aioros encendía la luz, trató de huir, pero sin éxito.
-No estoy molesto contigo, estoy preocupado. Sabes que nuestros padres trabajan todo el día, y en su ausencia, yo soy responsable por si te llega a pasar algo. -Aioros tomó el plato de manos de su hermanito, introduciéndolo en el horno de microondas para recalentar el resto de la comida.- Y me siento feliz de que tengas amigos y los aprecies, pero también debes entender de que hay cosas que son malas, por muy divertidas que parezcan. Dímelo, prometo no enojarme, ¿por qué aceptaste escapar de la escuela?
Aioria mantuvo su mirada baja todo el tiempo, y frotó sus ojos con el puño de su pijama.
-No íbamos a escapar, porque Camus le dijo a Milo que casi se acababa el recreo y nos iban a descubrir, pero habían dicho en Equis que el juego que querías iba a estar más barato, por eso fuimos.
-¿El juego?
El pequeño fue por la mochila, de donde sacó el estuche de un videojuego que entregó a su hermano mayor.
-¿De dónde sacaste dinero para comprarlo?
-Mis amigos me prestaron todo su dinero, íbamos a regresar a la escuela, pero Shaka se quedó viendo a unos chicos jugando, y también quería jugar, pero el señor de la tienda y esos chicos lo molestaron, por eso él se defendió a mordidas, y los demás le ayudamos, hasta que otro señor se metió a robar, y como nadie hacía caso, Camus rompió el vidrio de los juegos caros.
Aioros se quedó perplejo ante la explicación, más completa, de lo sucedido.
-¿Y por qué no lo dijiste, cachorro?
-Porque la policía le creyó al señor de la tienda.
-¿Y por qué Camus escapó?
-Todos corrimos, pero nos atraparon.
El mayor suspiró. Saga y Shura tenían razón al final de cuentas.
-¿En serio no estás enojado conmigo, hermano?
El sonido del microondas cortó los pensamientos de Aioros, quien sacó con cuidado el plato, lo puso en la mesa, y sirvió un poco de jugo a su hermano menor.
-Ya te lo dije, cachorro, no lo estoy, ¿por qué lo preguntas?
-Porque te dije que te odio. -Unas enormes lágrimas se asomaron en los ojos de Aioria.- No te odio hermano, te quiero mucho. Eres mi héroe.
-Ven aquí, leoncito. -Sin dudarlo ni un instante, los hermanos se abrazaron, y el mayor secó las lágrimas de su hermanito.- Anda, come algo, te cepillas, y cuando nuestros papás hablen contigo, trataré de que no se enojen mucho, pero tienes que prometer que tú y tus amigos no harán nada peligroso o muy arriesgado, ¿de acuerdo?
Al día siguiente, después de la conversación en familia durante el desayuno, los padres de ambos acordaron que la sanción escogida por Aioros era justa, así que no agregaron sentencia a la condena de Aioria. En la tarde, cuando regresó de la escuela, Aioros ayudaba a su hermano con sus tareas después de encargarse de la comida, hasta que alguien tocó con insistencia la puerta.
Como pensó que se trataba de algún vendedor o un vecino, Aioros abrió la puerta, encontrando a los amigos de su hermano reunidos.
-Buenas tardes, señor. -Saludaron a coro los chiquillos, sorprendiendo al mayor por la sincronización con la que hablaron.- ¿Puede salir Aioria a jugar? Sólo será un ratito.
-No lo sé. -Aioros volteó a ver a su hermano, quien lo miraba suplicante.- Aún está castigado y ustedes también, me imagino.
El ateniense había llegado a esa deducción, ya que Camus y Shaka tenían ramitas de alguna clase de planta en el cabello, Milo y Mu tenían las rodillas raspadas, y la ropa algo polvorienta, y los cuatro se volteaban en alerta al escuchar un auto o cualquier otro vehículo pasar.
-Por favor, no vamos a hacer travesuras. -Dijo Mu juntando sus manitas.
-¡Por favor!
Tanta ternura y lealtad terminó por conmover a Aioros, al final de cuentas eran niños, y les quedaba un largo camino por aprender. Recordó sus propias anécdotas con Shura, Saga y Kanon, y se rindió.
-Una hora, tienen ese tiempo para jugar, y cuando terminen, regresan de inmediato a sus casas. ¡Cachorro! -No bien alzó la voz, Aioria ya había guardado sus útiles escolares y se ponía de manera apresurada un suéter abierto, frenando su carrera para abrazar las piernas de su hermano.
-¡Muchas gracias, hermano mayor! -Aioros despeinó en un gesto fraternal a su hermanito, y éste corrió al lado de sus amigos.- ¿A qué vamos a jugar?
-¡Milo tiene una idea muy divertida! -Exclamó Shaka, saltando de la emoción y agitando sus brazos.
-¡Vamos a saltar de un puente!
La sonrisa de Aioros desapareció en una fracción de segundo, siendo reemplazada por un rictus de mortificación, y dio carrera a los niños, quienes pusieron los pies en polvorosa al ver que el mayor casi los alcanzaba.
-¡NOOOOOOO! ¡REGRESEN!
Fin de este oneshot.
Espero que les haya gustado, ¡hasta pronto!
En el próximo capítulo...
-¡Tú no me hables! ¡Traidor! ¡Ladrón de hermanos! -Sin agregar más, Aioria cerró la puerta en la cara del recién llegado.
