Capítulo 4: Quién a hierro mata, a hierro muere.
" Ey, Scarlet, soy yo, Kieran… Solo quería preguntarte como estabas, te fuiste de una manera muy rápida en el festival de las máscaras y no pude ni despedirme de ti.
¿Estás ahí?
Scarlet, ¿este si es tu numero?"
Kieran tembló un poco al enviar ese último mensaje. Recargó su espalda en el respaldo de su asiento y tomó aire, buscando eliminar la ansiedad resultante luego de su visita al museo. Ya habían pasado tres días desde esa ocasión y Scarlet no contestaba ninguno de sus mensajes y llamadas, y le preocupaba.
—"¿Acaso hice algo malo?" —era lo que pensaba cada que miraba el teléfono sin un solo mensaje de la chica.
Scarlet se alejó luego de ver la lápida donde estaba la leyenda de Metalux. No pudo despedirse de ella, se marchó y lo dejó solo en medio de la gente, ni siquiera pudo volver a ver a Amarys, y tuvo que regresar solo a su casa. Su mente comenzaba a divagar sobre la explicación de la indiferencia de aquella chica de ojos violeta. Quería saber qué es lo que había hecho para ganarse ese desprecio, sobre todo luego de la forma en la que habló con él antes de arrancarse el kimono.
Aunque se sonrojaba al recordar cómo se lo quitó, su mente se enfocaba más en las palabras dulces que le dijo, algo que nadie nunca le había dicho. Sin embargo, su actuar le hizo pensar que tal vez se arrepintió, que vio en esos pequeños instantes aquella figura que Kieran miraba en el espejo todos los días: un chico torpe, frágil, débil, al que todos quieren evitar, del que nadie quiere hablar. Se sentía solo, y sentía que se merecía estar así. Tal vez eso vio Scarlet, tal vez por eso se alejó sin más, vio al verdadero Kieran.
Mientras miraba su reflejo en su espejo, escuchó el timbre de su casa. Su sesión de auto odio tuvo que tener una pausa al escuchar la voz de su hermana. Tal vez ella sabría algo de Scarlet. Se asomó un poco a fuera de su puerta y pudo percatarse de cómo Carmine caminaba a toda prisa hacia donde estaba su abuelo. Aquello era raro, normalmente Carmine era de llegar de manera estrambótica a su casa, nunca era tan silenciosa.
De inmediato bajó para ver qué ocurría, yendo hacia el estudio de su abuelo. Al llegar notó de inmediato como Carmine escondió algo detrás de ella y su piel se erizó, mientras su abuelo mantuvo una mirada tranquila.
—¡Kiki! —exclamó, usando el apodo que sabía que él odiaba—. ¿Qué haces aquí espiando? ¡Vuelve a tu habitación!
—Yo no... no estaba espiando —respondió Kieran, notando el nerviosismo en su propia voz—. ¿Ocurre algo en que pueda ayudar?
—Ayudar —repitió con sarcasmo—. Como si alguna vez fueras de ayuda. Esto es un asunto serio, Kieran, no es para un niño como tú. Vuelve a tu habitación y déjanos en paz.
Kieran sintió un nudo en la garganta, el desprecio en la voz de Carmine calaba hondo.
—Carmine, no le grites a tu hermano —reclamó su abuelo.
—Se lo digo por su bien —dijo con una falsa calma—. No quiero que te metas en problemas, Kiki. Ahora, ¡vete!
—¡No me llames Kiki! —gritó Kieran, sintiendo cómo la rabia comenzaba a arder en su pecho—. ¡Siempre me haces sentir como si no valiera nada!
—Bueno, si te comportaras como alguien útil, tal vez no tendría que decirlo —reclamó Carmine, molesta—. ¡Deja de ser un estorbo y vete ahora!
Esa palabra caló profundo dentro de Kieran. "Estorbo", eso solo le daba la razón de cómo se sentía. Sintió un profundo odio, pero también una gran tristeza que le hizo quedarse de piedra por unos segundos hasta dar una fuerte patada al suelo.
—¡Te odio, Carmine! —gritó Kieran.
Salió corriendo hacia afuera de su casa, sin importarle los gritos de Carmine o de su abuelo. Sentía como su corazón se aceleraba, su respiración se agitaba y un profundo dolor de cabeza comenzaba a aparecer.
No fue muy lejos, apenas debajo de la ventana del estudio de su abuelo. Se sentía eufórico, una extraña sensación que le recorría el cuerpo y le hacía temblar, estremecerse, sentir que algo quería emerger de dentro de él, como si su piel quisiera darse la vuelta por completo. No quería, no quería volver a sentirse así, solo sujetó su cabeza con fuerza e intentó no pensar, pero los sentimientos de inferioridad no se retiraban, recordándole lo débil que era. Respiró con fuerza, intentando calmar sus emociones, sentir el aire que golpeaba su rostro y el pasto bajo sus piernas, buscando calma. Sin embargo, mientras lograba calmarse un poco, las voces de su hermana y su abuelo se volvieron más nítidas.
—¿Entonces podrás arreglarla? —preguntó Carmine.
—Creo que sí, pero necesitaré unos cristales en la punta del Monte Ogro —dijo el hombre—. Iré por ellos mañana.
—No te preocupes, yo y un… conocido mío, iremos por ellos después, si no te molesta.
—Es un lugar peligroso, ten mucho cuidado —dijo el hombre, con tono serio—. No quiero que alguno de ustedes salga lastimado.
—Tranquilo, es por eso que no le mencioné nada al enano sobre la máscara y Ogerpon. Si él se entera seguro se meterá en problemas, y es lo último que necesitamos ahora.
[...]
—¡Tú estúpido disfraz me hizo esto! —gritó Scarlet, golpeando la mesa de Ruby con su chaleco.
Ruby se asustó ligeramente al tener a Scarlet tan molesta. Una gota de sudor recorrió su cuerpo mientras intentaba recomponerse.
—Oye, no trates así a mi ropa —reclamó, poniéndose de pie—. Mi ropa no cambia a las personas.
—¿Ah no? Me convirtió en un estereotipo de adolecente obsesionada con las cosas lindas e interesada en… —hizo una pequeña pausa— ¿Por qué no me advertiste de eso?
Ruby notó esa pausa, un ligero sonrojo escapaba de las mejillas de Scarlet al recordar lo sucedido la noche anterior. El chico solo rió, exasperando a Scarlet.
—Dime que es tan gracioso o te arrancare la lengua tan dolorosamente que…
—Entonces al final si funcionó, sabía que tenías un corazón —interrumpió Ruby, levantándose—. ¿Con cuál de los dos chicos fue? ¿Sou? o acaso fue… —Ruby rio al ver como intentaba mencionar al normie y Scarlet parecía huirle la mirada— Oh por dios, enserio te gusta ese normie.
Aunque Scarlet estaba bastante nerviosa, su enojo por la forma en la que hablaba Ruby era mayor. Intentó acercarse con un rostro amenazante, con su Taran-Bot detrás de ella poniendo una mirada cómicamente agresiva.
—Scarlet, lo mejor de todo esto es que no te cambie en nada, lo juro por mi habilidad tejedora —dijo Ruby, sosteniendo una camisa—. Mi ropa tiene un bello toque de sacar a relucir lo que realmente es una persona, velo como sacar a un Butterfree de su capullo.
Scarlet se quedó quieta un momento, analizando las palabras de Ruby. Entendía de inmediato el mensaje, el salir de su cascarón como él lo llamaba. Miró el chaleco una última vez, recordando todas aquellas emociones que sintió aquellos días, aquellas emociones eran realmente suyas.
—¿Vuelves lo subconsciente, consciente, o algo así?
—Prefiero decir que sacó lo que realmente son las personas —dijo, sonriendo—. Lo que sentiste no fue más que lo que realmente eres, tu verdadera yo detrás de esa capa de rudeza que tienes —admitió.
Volvió a quedarse callada. Rápidamente alzó sus manos y las observó, recordando otra vez su actitud con Sou y Kieran. Era una verdad que, por alguna razón, se negaba a creer. Negó con la cabeza, acusó a Ruby, pero él mantuvo su idea. Todo aquello que había sentido, era suyo.
—¿Acaso toda tu ropa tiene ese efecto?
—En efecto, me sale en automático al coser —exclamó, cruzándose de brazos—. Lamento no haberlo mencionado, pero creo que fue necesario para que pudieras estar en contacto con tus emociones.
—No necesito un terapeuta, o alguien que me enseñe a controlar las banales emociones —reclamó Scarlet—. Preferiría que me sacaran los ojos con una cuchara.
—Oye, son tus emociones, lo que realmente eres, y si algo se es que ocultarlas por largo tiempo harán que te sobrepasen. Toma el consejo de alguien qué…
—No necesito consejos, Ruby, ya has hecho bastante.
Scarlet miró de forma retadora a Ruby. Detestaba cuando alguien tenía razón. Respiró profundamente, intentó reencontrar esas emociones, pero el sentirlas de nuevo, aunque fuera a baja intensidad, le molestaba, lo odiaba. Negó con la cabeza, no volvería a participar en el juego de Ruby. Sin embargo, aún necesitaba el club, no podía darse el lujo de simplemente abandonarlo ahora.
—¿Tu singularidad se pega a los parches? —preguntó Scarlet.
—Solo si los toco directamente, ¿por qué?
—No pienso volver a usar algo tuyo, pero quiero mantener mi trato, ¿tienes algún parche sin singularidad?
Ruby sonrió, aquello había salido mejor de lo que esperaba. Para la fortuna de Scarlet si había algo, otro parche de Necrozma Melena Crepuscular, completamente libre de la singularidad de Ruby. Con eso, Scarlet se sentó y comenzó a diseñar un chaleco parecido al que había hecho el de Hoenn.
Para sorpresa de Ruby, Scarlet supo manejar bien sus máquinas de costura, diseñando un chaleco casi idéntico al que él había realizado. La forma en que Scarlet bordaba la tela le hizo quedarse embobado por un rato, realmente ella tenía el don. Luego de una hora, el chaleco nuevo estaba listo para ser usado. Fiel a su estilo, Ruby no dudo en elogiar el sentido de la moda de Scarlet.
—Aunque sea una fachada, eres realmente buena para la costura —dijo Ruby, sorprendido.
—Tienes que aprender a hacer esto cuando eres atacada constantemente por pokémon salvajes —dijo, poniéndoselo—. Por cierto, Ruby, ¿sabes algo de un pokémon llamado "Metalux"?
Ruby se llevó las manos a la barbilla, intentando recordar algo, pero no hubo nada.
—Supuse que eso pasaría, solo quería confirmarlo —Scarlet lanzó un suspiro—. Nos veremos luego.
Ruby solo asintió, dejando a Scarlet marcharse del lugar. La chica iba rumbo a la oficina de la directora Blue, pensando exactamente en qué decirle para saber si tenía alguna información sobre ese pokémon, sin revelar su intrusión a la biblioteca.
Aunque lo ocurrido con Kieran le había dejado muchas cosas que pensar, había otra cosa que se mantenía en su cabeza. Esa pintura profética de ella y Metalux causando la destrucción de la escuela. Nunca había lidiado con algo así, una profecía tan específica grabada en una piedra hace cientos de años antes de que ella siquiera existiera.
¿Quién había grabado eso ahí? ¿Acaso el primer singular había podido presenciar un evento de años en el futuro? No podía ser, se suponía que el primer singular tenía el Viridian Mind, algo que no te da visiones como las suyas, entonces podría ser alguien más. Algo estaba por pasar, algo muy malo donde ella y ese monstruo estarían involucrados, y necesitaba saber cómo demonios detenerlo antes de que sucediera.
Como Violet, ella no quería que en Noroteo ocurriera lo mismo, no podía permitirse fallar, pero necesitaba respuestas, y estaba dispuesta a buscarlas donde fuera, sin importar el cómo, aún si tuviera que recurrir a la molesta directora que mantenía sus puertas abiertas a pesar de los gritos que se escuchaban del otro lado.
Asomó ligeramente el rostro, curiosa de escuchar con quién discutía la mujer. Se trataba de un hombre rubio, con algunas cicatrices en su rostro y una enorme gabardina negra con una enorme placa que identificó al instante.
—"Interpol" —pensó Scarlet, devolviendo la mirada y quedándose quieta para escuchar el alboroto.
—Vamos, Blue, no trates de convencerme de que tu instituto de engendros no está relacionado con los asesinatos —reclamó el oficial, con sarcasmo.
—Te voy a pedir que tengas más respeto por mis estudiantes, Pearl —reclamó Blue, molesta—. Recuerda que aún tienes amigos aquí.
—Y por eso se de lo que son capaces, aunque quieran ocultarlo en estas paredes —Pearl se acercó a Blue—. Créeme, no me molesta en lo absoluto que entre ellos se maten como le pasó a ese mocoso, pero ya van más de cinco asesinatos y quiero respuestas.
Blue hizo un gesto, le era difícil mantenerse profesional cuando Pearl no perdía la oportunidad de insultar a los singulares.
—Te he dicho que no sabemos nada aún del asesino, además ustedes son la Interpol, deberían saber más que nosotros.
—A menos que te interpongas en nuestra investigación, como siempre lo haces —Pearl se cruzó de brazos.
—¿Me estás acusando de algo? Sabes que puedo quejarme con tus superiores.
—Haz lo que quieras, me importa poco —riendo—. Soy el encargado principal de mantener vigilados a tus "alumnos", debo mantener a la gente de Noroteo segura de lo que hacen tus engendros, y eso involucra que me tienes que dar respuestas de todo, te has atrasado con tus informes.
—Escúchame, Pearl… —tragando saliva, enserio le costaba mantenerse calmada— He tenido cosas más importantes que hacer, ¿de acuerdo? Te mandaré tus malditos informes mañana a primera hora, solo deja de acosar a mis estudiantes.
Pearl lanzó una risa, cruzándose de brazos.
—¿Así como el pequeño idiota que esta atrás de nosotros? —dijo, sorprendiendo a Scarlet—. Me refiero a ti, sea lo que seas, sal, eres malo manteniendo el sigilo.
Scarlet se sorprendió bastante de que Pearl la hubiese descubierto. Luego de pensarlo un poco, Scarlet finalmente entró, dirigiendo una mirada fría a Pearl.
—Miren nada más quién apareció —dijo Pearl con un tono sarcástico—. La heroína de Paldea está aquí.
—Déjale el tono sarcástico a alguien que sepa usarlo con más elegancia —repitió Scarlet, molesta.
Pearl se quedó en silencio unos segundos hasta que rió ligeramente.
—Señorita Scarlet, le pido por favor que me espere afuera en lo que terminó de discutir con…
—No, no, déjela, está bien —dijo Pearl, acercándose a ella de manera retadora—. Eres la que casi fue asesinada por ese mocoso, ¿no? Que idiota fue al no terminar su trabajo.
—A diferencia de él, yo soy capaz de terminar el trabajo de forma rápida y eficaz —respondió Scarlet, mirándole a los ojos.
—Si, como aquella ocasión en Paldea, ¿no? Sobre todo con esa chica, ¿cómo se llamaba? Ah sí, Nemona, fuiste muy eficiente la verdad.
Scarlet sintió como la sangre comenzó a calentársele. Había conocido a mucha gente detestable en su vida, pero aquel rubio era la máxima expresión de una persona desagradable en su libro. Cerró su puño, lista para responder, sin embargo, la expresión de Pearl le hizo detenerse.
—Provocar para tener una excusa para detenerme, muy primitivo para un agente que se pronuncia como el que está a cargo.
—Oh, chica lista, ahora veo cómo es que lograste entrar a la biblioteca junto a ese chico.
Escuchar aquello hizo que las pupilas de Scarlet se contrajeran, un ligero escalofrío recorrió su cuerpo.
—¿Usa recursos de los ciudadanos para vigilar a estudiantes? Se nota que son de fiar.
—Solo a los que consideramos potencialmente letales —Pearl se acercó más—. Te tenemos vigilada, Scarlet Koito, cada cosa que haces, cada acción, cualquier cosa es vigilada por un satélite las 24 horas del día, no haces nada sin que yo sepa lo que haces.
Scarlet no se dejó intimidar.
—Espero que el uso tan descarado del presupuesto valga la pena.
—Bueno, fue suficiente —Blue se interpuso entre ambos—. Si terminó su acoso contra mi estudiante, le pediré que se retire ahora o pondré una queja formal.
Pearl miró a Blue directamente. Al ver que la mujer no se dejó intimidar lanzó una pequeña risa.
—Estaremos por aquí de todas formas, Blue, esperando que tus mocosos demuestren lo que son —dijo Pearl, caminando hacia fuera de la escuela—. Cuídense.
Pearl terminó yéndose del lugar. Blue lanzó un suspiro de molestia y volvió rápidamente a su escritorio. Scarlet solo se acercó a ella, se sentía igual de irritada que Blue.
—Así que la Interpol también nos vigila —exclamó Scarlet.
—Sí, buscan cualquier excusa para clausurarnos —dijo Blue, sujetando su frente—. ¿Qué es lo que querías decirme?
Scarlet esperaba algún reclamo por parte de Blue, pero este nunca llegó. Pensó que tal vez lo había tomado como una mentira por parte del agente, así que prefirió ignorar el tema.
—¿Sabe algo de un pokémon llamado Metalux? —preguntó Scarlet, seria.
Blue arqueó la ceja, confundida.
—¿De dónde sacaste ese nombre?
—Eso no es relevante, solo quiero saber si usted sabe algo.
Aunque la respuesta no pareció gustarle, Blue tocó su barbilla y comenzó a pensar un poco, sin embargo, no pareció encontrar nada en su memoria.
—Si es un pokémon tal vez haya algo en la biblioteca.
—No, ya busqué —agregó—. Creo que esa cosa está relacionada con lo que le ocurrió a Thorton.
—¿Crees que lo asesinó? —preguntó, arqueando la ceja.
—Es probable, pero mi investigación aún no arroja resultados concretos.
Blue lanzó un suspiro, cruzándose de brazos.
—¿Cómo sabes de la existencia de esa cosa?
—Kieran me contó sobre él, recuerda haberlo visto en una piedra del museo.
Blue arqueó la ceja, había visto el museo miles de veces y jamás había visto algo sobre eso, un pokémon llamado Metalux. Además, el hecho de que Scarlet siguiera frecuentando a Kieran le hizo soltar un suspiro derrotado.
—Creo que he subestimado tu capacidad de mantenerte al margen de esto, cariño —dijo Blue, recargándose en su silla—. ¿Le has contado a alguien sobre lo de Thorton?
Scarlet se quedó callada por unos segundos.
—No tengo planeado ir a la cárcel en lo inmediato, así que todos creen la mentira boba que les haya inventado.
—Entiendo, y supongo que si me revelas la información de este "Metalux" es por una razón, ¿verdad? —Blue se levantó—. Conozco a chicas como tú, ¿cuál es el trato?
Scarlet sonrió maliciosamente.
—Compartir información, quiero saber si usted ha investigado algo, y con mi información podremos dar con esa cosa.
Blue se quedó pensando por un momento, reflexionando sobre la propuesta de Scarlet. Luego de meditarlo lanzó su típica risa burlona.
— Ho Ho, realmente sería una directora muy irresponsable si te dejara entrometerte en este asunto, sin embargo, sé que lo harás haga lo que haga —Blue se cruzó de brazos.
—Es usted muy perspicaz.
—Y por eso, te ofreceré esto —dijo, mirándola de manera retadora—. Sigue avanzando en tu investigación hasta encontrar algo sustancial, yo haré como que no veré nada, pero si cometes un solo error, cualquier tipo de incidente, por más mínimo que sea, no tendrás ningún trato.
Los ojos de Scarlet se abrieron al ver esta nueva faceta de Blue, sin embargo, algo le molestaba.
—Me limita demasiado.
—Es la única forma que puedo en la confiar en ti —admitió Blue.
—¿Al menos podré tener el pase para ir a Noroteo?
— Ho Ho, buen intento, pero no —dijo Blue con una sonrisa burlona.
—¿Cómo piensa que investigaré sin poder salir?
—Bueno, como diría por ahí, resuelve, Scarlet, resuelve —Blue le dio la mano—. ¿Tenemos un trato?
Scarlet miró la mano de Blue extendida. Por un lado, tenerla de aliada sería una enorme ayuda al contar con todos los recursos de la escuela. Sin embargo, las limitantes podrían hacer que tal vez nunca pudiese encontrar la verdad. Pensó en los diferentes escenarios, pero su deseo por querer atrapar a Metalux le superó. Lanzó un suspiro de molestia y tomó la mano de Blue.
—Tenemos un trato, directora Blue —dijo Scarlet, molesta.
—Es bueno saber que nos entendemos —dijo Blue, sonriendo—. Por cierto, tampoco quiero que esto te distraiga de tus clases, tienes un excelente promedio de tus escuelas pasadas, mantenlo si quieres que el trato siga en pie.
—Si, como si fuera tan difícil —Scarlet se dio la media vuelta—. Volveré pronto.
—Cuento con ello, Scarlet, cuento con ello.
Blue miró a Scarlet retirarse con cierta molestia. Luego de eso, tomó su teléfono y llamó a un número que no tenía guardado. Esperó en la línea hasta que alguien respondió.
—Las cosas han cambiado, te veré luego para reconsiderar la situación —dijo Blue, sería, para después sonreír—. Y recuerda llevar esos deliciosos dulces de galleta, me acabé mi caja de la última vez.
[...]
—Es un sentimiento extraño, se siente como si tu cabeza estuviera dividida en dos momentos específicos. Estoy en mi cuarto comiendo una masalada y al mismo tiempo disfrutando del bosque, puede sentir la brisa del aire de verano y el calor de la habitación al mismo tiempo y es confuso y hace que me duela la cabeza. Entonces mi roomie entra y finalmente me quedó por completo en mi habitación, es frustrante.
Violet observó con interés a Hau, uno de los miembros del taller de Yellow. El chico tenía una singularidad de sobreposición que Violet no parecía entender del todo.
—¿Y la vista de los pokémon hace que se defina tu posición? —preguntó Yellow, haciendo anotaciones en una libreta.
—Sí, casi cualquier forma de vida con un cerebro, es raro —Hau se rascó la cabeza—. No sé mucho de física cuántica y esas cosas raras, pero seguramente los electrones deben sentirse molestos cuando les pasa eso.
Todos los miembros rieron, excepto Violet que no entendía la referencia del chiste. Aquello le hizo sentirse extraño, todos en aquel taller parecían conocer muy bien los temas de física, menos él, se sentía como un bicho raro entre tantos académicos que sabían que pasaban con sus singularidades.
Yellow se acercó a Hau y le pidió las lecturas de su dispositivo, todos los miembros parecían tener uno propio. Violet miró el suyo, solo lo había usado una sola vez ese día. Aquello le preocupó, tal vez debió haber usado su singularidad antes para tener un mejor registro, sentía la ansiedad de ir a clases y no traer la tarea del día anterior.
Luego de que Hau terminó su presentación y recibió los consejos de Yellow, llegó el turno de Violet, el último de la sesión. Sintió una pequeña presión en el pecho al momento de tener las miradas de todos.
—¡Soy Violet, el príncipe de la velocidad! —dijo Violet con un tono alzado que disfrazaba su nerviosismo—. B-bueno, lo era hasta que descubrí que en realidad me teletransportó.
Los alumnos parecieron impresionados por ello, la verdad era que nadie en el aula podía usar esa habilidad de teletransportación, lo más cercano eran Hau con sus superposición.
—¿Podrías darnos una demostración, Violet? —dijo Yellow con una voz dulce y acaramelada.
Violet asintió, se levantó y avanzó hasta la puerta en un segundo, dejando a todos impresionados. Sin embargo, Violet parecía ajeno a las miradas de asombro de los demás.
—El problema es que, según me dijo la directora Blue, solo me teletransportó a pequeñas distancias, dando el efecto de velocidad —admitió, volviendo a su asiento—. No he logrado teletransportarme a distancias largas.
Yellow asintió con una sonrisa, anotando algo en su libreta.
—¿Y cuándo es lo más que has recorrido? —preguntó uno de los alumnos.
—Creo que recorrí Paldea entera en veinte minutos, en una carrera que tuve —dijo, rascándose la nuca—. Gané la carrera, pero sé que se puede mejorar.
—Sigue siendo muy impresionante, muy bien, Violet —Yellow sonrió—. ¿Podrías prestarme tu brazalete?
Violet tragó saliva y le entregó el brazalete. Aunque esperó un regaño, Yellow solo anotó los datos en una libreta y se lo devolvió.
—Bueno, parece que si has usado mucho tu habilidad —Yellow finalmente cerró su cuaderno—. Dime, ¿así has logrado mover a otras personas?
—Si, a mi mejor amiga Scarlet, suelo llevarla en mis hombros.
—¡¿Scarlet se deja cargar por ti?! —preguntó uno de los alumnos, asombrado.
—Si, es una forma de transporte muy eficiente —reconoció Violet con orgullo.
—¿Y cuánto es lo máximo que han recorrido? — preguntó Yellow, curiosa.
—Creo que de aquí a Noro… digo, creo que un cuarto de Paldea —dijo Violet, rascándose la frente, nervioso.
Para su fortuna, Yellow no pareció atender a su desvarío. Solo sonrió y le dirigió una mirada dulce.
—Creo que ya llevas algo de avance, lo que necesitas ahora es empezar a desplazarte a mayores distancias —dijo Yellow, levantándose—. Como podrán ver, cada una de sus singularidades, aunque comparte la idea del espacio, son muy diferentes entre ellas, y es por eso que he diseñado una serie de ejercicios para empezar poco a poco —Yellow tomó una pila de papeles—. La clase está por terminar, así que les daré los ejercicios que deben hacer para empezar a perfeccionar su habilidad. Háganlos y la siguiente sesión hablaremos de cómo les fue.
La clase había sido muy corta para Violet, apenas cuarenta minutos, pero supuso que era normal al ser nuevo. Yellow se acercó a todos y les entregó las hojas de sus ejercicios. Violet vió que su siguiente objetivo era el teletransportarse por metros, y las prácticas eran extrañas.
"Usando tu brazalete, intenta desplazarte usando tu singularidad, pero en lugar de correr, intenta dar un salto. Visualiza la distancia máxima de diez metros e intenta dar un salto y correr a la vez, repítelo hasta que logres algún resultado."
Saltar, algo que no había probado antes, tenía ganas de probarlo, y para su fortuna, la clase había terminado. Yellow agradeció a todos los presentes, y se retiró. Violet miró su celular, pensaba que no tendría nada que hacer y podría dedicarse a eso, sin embargo, de inmediato llegó un mensaje de Carmine.
"Oye, veme en el patio sur, no me hagas esperar o te pego".
La cita con Carmine había resultado muy bien, al menos hasta que Ogerpon apareció y Carmine se notaba más… preocupada. Al volverse aliados se habían pasado sus números y Violet, al no saber que enviarle, comenzó a enviarle memes ocasionales, aunque le pidió que no lo hiciera, él siguió enviando memes y videos graciosos que se encontraba.
—Esta debe ser una buena oportunidad para probar esto —dijo Violet.
Caminó hasta salir del edificio, estaba en el ala norte, así que tendría un buen espacio para poder practicar. Se colocó en posición para correr, visualizó su objetivo; una lámpara, y lo intentó. Logró llegar, sin embargo, su brazalete le reveló que usó su singularidad 20 veces, cuando debería ser solo una. No se desanimó, siguió intentando en todo el trayecto. Era complicado, cuando no activaba su habilidad si daba el salto y terminaba tropezando al caer al suelo.
El ejercicio pedía que se concentrará en lo que sentía, sin embargo, luego de varios intentos lo empezó a hacer de forma desorganizada. Fue entonces que, antes de llegar con Carmine, logró activar una sola vez su singularidad, apareciendo frente a Carmine y asustándola.
—¡¿Qué demonios haces?! —preguntó Carmine, enojada—. Te he estado viendo saltando como idiota desde el otro edificio.
—¡¿No lo viste?! Logre teletransportarse diez metros —dijo Violet, orgulloso, sin embargo, al volver al intentarlo, se dio cuenta que no pudo volver a activarlo—. Creo que no recuerdo como lo hice.
Carmine arqueó la ceja, cruzando sus brazos.
—No importa, lo descubriré pronto —dijo Violet, confiado—. ¿Pasó algo, chica linda?
Carmine estaba junto a sus roomies, construyendo lo que parecía ser una gran canoa. La chica les dijo la esperaran un momento mientras llevaba a Violet a una de las bancas.
—Mi abuelo me contó sobre la máscara, pero necesitará una piedra especial.
—¡Yo puedo ir por ella! —aceptó Violet de golpe.
—¡Pero deja que termine! —reclamó Carmine, tomando su cabello— Es la cima del Monte Ogro, necesitaremos ser discretos. Obvio yo puedo salir cuando quiera, ¿pero tú puedes?
Violet sonrió, confiado.
—Sí, conozco un túnel que… —Violet se tapó la boca, sin embargo, Carmine no pareció impresionada.
—El túnel de Sou, ¿no? Supongo que se lo dio a tu amiga la gótica insoportable —Carmine suspiró.
—¿Conoces ese lugar?
—Tengo historia con Sou, larga historia —Carmine volteó a ver a sus compañeras—. Iremos dentro de tres días, antes del viaje al parque de los compatrones, ¿de acuerdo?
Violet asintió sin dudarlo, cualquier excusa para estar cerca de aquella chica servía para él. Además, se había comprometido, el ver todas esas figuras de Ogerpon en el cuarto de Kieran le generaron interés por aquél pokémon.
—Por cierto, ¿qué es lo que hacen ahí? —preguntó Violet, mirando la canoa que construían.
—Ah, es para la Copa Poe, un concurso de carreras de botes para…
—¡Una carrera! —gritó Violet, emocionado— ¡¿Cómo es que no sabía de eso?!
Los ojos de Violet se iluminaron de golpe, asustando a Carmine, la chica olvidaba que Violet era un fanático de las carreras.
—Sí, se organiza todos los años y… —Carmine se quedó en silencio un momento— ¿Piensas participar?
Por supuesto que quería hacerlo, ya llevaba mucho tiempo desde que había participado en una carrera en los lomos de su Miraidon. Aunque fuera en barco, la emoción por la carrera hizo que el chico se emocionara demasiado, ignorando el silencio de Carmine.
De pronto sintió como unas suaves manos tocaban las suyas. Al voltear pudo ver como Carmine le miraba con los ojos entrecerrados, una suave sonrisa y un tono dulce y acaramelado.
—Dime, ¿te gustaría estar en mi equipo?
Verla así hizo que su corazón se acelerara de golpe, sonrojándose al ver a Carmine tan hermosa, tan tierna, con una voz que le hizo estremecerse al contacto con sus tímpanos. Con un tono atontado, Violet asintió con la mirada.
—Perfecto, necesitamos a un velocista —Carmine sujeto la mano de Violet y lo levantó, directo hacía donde estaban las chicas—. Hemos ganado esta copa por cinco años consecutivos, así que más vale que te prepares en serio.
Violet, aunque siendo casi arrastrado, solo alcanzó a asentir y responder.
—Sí, chica linda.
Carmine solo se sonrojó, se estaba acostumbrando a los halagos de Violet.
[...]
Scarlet se cuestionó si fue un error confiar en Blue. La mujer sólo había demostrado el querer ignorar activamente el tema de Metalux, ocultando la muerte de Thorton, el haberle dicho que estaba investigando solo haría que tuviera sus ojos en ella, sonaba como una mala jugada. Sin embargo, una rápida mirada a las cámaras de la escuela le hizo darse cuenta de lo evidente.
Blue era una mujer inteligente, lo suficiente como para que ya la estuviera espiando de todas formas. Tal vez su reacción tan natural al mencionar el nombre de Metalux fue lo que la evidenció, ella la espiaba, Scarlet podía jurarlo. Y si lo hacía, al menos podría aprovecharse de la situación, conseguir lo que sea que Blue haya recolectado en todo este tiempo, todo podría resultar útil.
Mientras continuaría con su investigación. Decidió volver a entrar a la librería secreta en búsqueda de preguntas, y para su fortuna Carmine y compañía no se encontraban ahí, podía explorar a sus anchas sin dar tediosas explicaciones.
En su última instancia no había podido percatarse que, a pesar de su aspecto, todos los libros seguían un patrón específico que notó al instante tanto ella como su Taran-Bot.
—Se ordenan por años y categorías —dijo el Taran-bot, sosteniendo un libro de anatomía de singulares.
—Sí, la tabla que vi debe ser de hace unos 400 o 500 años —Scarlet dejó uno de los libros—. Tú investiga los de 500 años relacionados a la leyenda de Noroteo, yo veré los de 400.
Así lo hicieron. Chica y máquina fueron a los estantes y comenzaron a buscar cualquier libro que estuviera relacionado con el tema de la leyenda de Noroteo y el ogro, algo que debía datar de los inicios de la escuela. Sin embargo, la búsqueda parecía infructífera al encontrar solo tratados internacionales, novelas descontextualizadas, mapas, poemas y leyendas de otras regiones que no aportaban nada a lo que Scarlet necesitaba. Scarlet lanzó un suspiro cansado, no parecía encontrar nada útil.
Mientras terminaba de revisar los últimos libros, pudo escuchar unos pasos acercándose a ella. Se dio la vuelta con rapidez, sacando la daga que Sou le había dado para poder pelear, mientras que su Taran-Bot activo sus led rojos y se preparó para el combate. Sin embargo, quién estaba frente a ella no era un enemigo, para su desgracia.
—Tranquila, soy yo —dijo Sou, cubriéndose—. Veo que sigues usando la daga que te regalé.
Un escalofrío le recorrió al ver a Sou frente a ella, a la par que unas profundas ganas de salir de ahí.
—Me es conveniente —respondió Scarlet, intentando mantener el control—. ¿Qué haces aquí?
—Bueno, ya deberías saberlo —confesó Sou, metiendo sus manos en los bolsillos—. Quiero saber por qué me dejaste en el festival de las máscaras.
Scarlet bufó, molesta, esa era una de las razones por las cuales evitaba a ese chico.
—El trato especificaba que estuviera contigo en el festival de las máscaras, no que tenía que estar siempre contigo.
—Así no es como debería funcionar una cita —respondió Sou, serio.
—No especificamos tiempo, Sou, tuve cosas que hacer —reclamó, alejándose.
—¿Cómo ir con Kieran?
Un sudor frío recorrió la cara de Scarlet, mientras un nudo se hacía presente en su garganta. Por supuesto que le había visto, y ese rostro tan calmado solo hizo que sus sentidos se agudizaran.
—Lo que yo haga o no es mi asunto, Sou, no necesito tu aprobación.
—Solo digo que no sé por qué tienes tanta obsesión con ese normie —reclamó, molesto—. Es por la bestia que los atacó, ¿no?
La chica levantó una ceja de inmediato, acercándose con cautela.
—¿Cómo es que sabes sobre…?
—¿Metalux? ¿Se te olvida que he estado investigando las profundidades del Monte Ogro? He visto los murales antiguos, escuchado las historias de los residentes.
Scarlet se quedó mirando a Sou detenidamente. Esta revelación de información, aunque interesante, solo le hacía sospechar más sobre él, sobre cómo era que él sabía todo eso. ¿Acaso Violet le había dicho? No, Violet sería lo que fuera, pero nunca le había traicionado, sea lo que sea que sepa Sou, ella debe saberlo, de alguna forma.
—Metalux ha estado atacando últimamente, hay una razón por la cual me salvó, una razón por la cual odia a los compatrones. ¿Acaso sabes algo de eso?
Era obvio que Sou no respondería, se quedaría parado como una piedra sin decir nada, solo un rostro molesto.
—No te diré nada hasta que te disculpes —dijo Sou, serio.
Scarlet pudo sentir como se le calentó la sangre. Una enorme energía le hizo cerrar los puños con fuerza, quería golpearlo, torturarlo ahí mismo para que le dijera todo, había traído sus herramientas, pero su control del metal le haría imposible usarlas. Arrojó un suspiro seco y caminó hacía su Taran-Bot.
—No sé si crees que soy como Schilly, una chiquilla manipulable ante la mínima oportunidad de un hombre, no pienso jugar tu jueguito adolecente —respondió Scarlet, abandonando el lugar.
Iba a irse, pero justo antes de subir las escaleras, Sou la detuvo con sus palabras.
—Pregúntale a Platinum sobre el libro de "Leyendas de conversión" —dijo Sou.
—¿Por qué habría de hacerlo? —respondió, girándose.
—¿Quieres respuestas, no? Sé que encontrarás lo que buscas, y cuando lo hagas, hablaremos.
Scarlet arqueó la ceja, analizando la voz y la expresión seria de Sou, hablaba en serio. Luego de asentir, salió del lugar para buscar a Platinum.
—¿Cómo es que no notaste que Sou llegó? —preguntó inquisitivamente Scarlet, luego de que se alejó de la biblioteca secreta.
—Lo lamento, ama Scarlet, el joven Sou no produjo algún ruido audible en mi frecuencia —dijo el Taran-bot, caminando por su brazo—. Mis análisis sugieren que su singularidad le ha permitido manipular el campo magnético para poder levitar.
—Suponiendo que su manipulación de los metales se debe a eso —dijo Scarlet—. Actúa de una forma demasiado sospechosa.
—Mis estudios antropológicos sugieren que actúa por el enamoramiento hacia usted.
Scarlet se sonrojó ligeramente y negó con la cabeza, molesta.
—Eso es otra cosa, es como si estuviera obsesionado con mi persona, y el hecho de que conozca sobre Metalux y las ruinas me dan mala espina, es casi como si supiera qué… —Scarlet se quedó callada, en silencio— Necesitamos ir a esas ruinas.
El Taran-bot empezó a reproducir un ruido de procesamiento.
—No tengo mucha información sobre las ruinas, pero parece que adentrarse por las catacumbas podría darnos con el lugar, ¿desea que haga una exploración previa?
—Lo haremos luego, cuando Violet esté libre —dijo Scarlet, asintiendo con la cabeza.
Taran-bot asintió, anotando el recordatorio para el futuro. Luego de unos segundos, Scarlet finalmente llegó a su habitación, pero no había nadie dentro de ella, solo una nota en la mesa de noche de Schilly.
"Scarlet, Platz y yo fuimos al lago de la academia, volveremos en la tarde.
¡Te queremos, Roomie!"
Scarlet lanzó un suspiro molesto, sin embargo, comenzaba a acostumbrarse a lo cursi que era su compañera. Se dio la vuelta y caminó directo a los libros de Platinum, buscando el libro que Sou le había comentado. Luego de unos minutos de infructífera búsqueda, la chica decidió ir a buscarlas en la laguna.
La laguna se encontraba justo en el ala oeste, cerca de la cascada que desembocaba justo en el Soto Sempiterno, donde estaba ubicada la escuela. No tardó mucho en llegar pero si en encontrarlas.
Apenas eran las tres de la tarde, la mayoría de alumnos estaba disfrutando del sol, distrayéndose pescando pokémon en el lago o haciendo un picnic, Scarlet incluso notó, con asco, como una pareja disimulaba el hecho de tener intimidad. Esa era otra motivación para no volver a ese lago, aun cuando la suave brisa agitaba con suavidad su coleta.
Luego de un rato pudo ver a Schilly. Estaba con un pequeño grupo de alumnos que juraba no haber visto antes. Pintaban lo que parecía ser una canoa en forma con los colores de un Persian de Alola. Aunque todos parecían apresurados, Schilly se notaba especialmente activa en esta ocasión.
—¡Vamos, chicos, tenemos que terminar de pintar esta cosa antes de que se acabe el sol! —gritó Schilly, enérgica—. ¡White!, ¿terminaste los bigotes? —preguntó Schilly, recibiendo una afirmación—. Y tú, Mitsuru, ¿acabaste de agregar ese mecanismo anti derrapé? —preguntó de nuevo, volviendo a recibir una respuesta afirmativa—. ¡Bien, vamos por buen camino, si Carmine vuelve a ganar la Copa Poe juro que me arrancaré los ojos!
—Pagaría por ver eso —dijo Scarlet, acercándose.
Schilly de inmediato se giró al escuchar la voz de su roomie, con una gran sonrisa.
—¡Scarlet! Qué bueno que llegaste —Schilly se acercó a una mesa y tomó lo que parecían ser dos arpones—. ¿Qué clase de arpón es mejor para la madera de roble? ¿Uno con punta en forma Delta, o uno en forma de lanza?
Scarlet no pudo evitar sorprenderse de la pregunta, no esperaba que Schilly tuviera en su poder aquellas armas. Luego de inspeccionarlas un poco, la chica tomó la que tenía punta de lanza.
—La punta de lanza es más fina, será como una flecha, mientras la delta se atascara y podría usarse para atraer a la embarcación hacia ti y lanzarles un poco de fuego griego, mi arma favorita en guerras navales —dijo Scarlet, acariciando los arpones—. ¿Jugarán juegos de guerra?
—¿Crees que Emerald nos preste su máquina de fuego griego? —preguntó Schilly a White, la cual negó con la cabeza—. Rayos, tendrá que ser la de lanza entonces —Schilly tomó el arpón—. No son juegos de guerra, es la Copa Poe, mitad carrera acuática, mitad carrera terrestre, sin reglas, y este es mi segundo año intentando quitarle el título a Carmine.
Scarlet arqueó la ceja, estaba sorprendida de como Schilly se tomaba tan en serio aquello. La chica tomó el arpón y comenzó a instalarlo en la parte baja de la embarcación, mientras Scarlet miraba y buscaba a Platinum por los alrededores.
—¿Platinum no te ayuda? —preguntó Scarlet, observando alrededor.
—Es parte esencial del equipo, pero tenía el asunto de sus entrenamientos y fue con su novio, deberían estar por las canchas de entrenamiento —dijo Schilly, terminando de colocar su arpón—. ¿Te gustaría unírtenos? A las gatitas de Alola les vendría bien tu visión guerrera para aplastar a Carmine.
—Me gusta la parte de aplastar —dijo Scarlet con una sonrisa perversa—. Sin embargo, tengo otros asuntos con el libro de Platinum.
Scarlet se quedó mirando un momento lo que descansaba en la mesa de Schilly. Había algunas lanzas, revestimientos metálicos, chips de computadora. Lo que más llamó su atención fue un cañón diminuto. De inmediato lo tomó y lo analizó un poco.
—¿De dónde sacas tantas cosas? —preguntó Scarlet, confundida.
—Bueno, algunas cosas son de años pasados, donaciones de los chicos, y… digamos que conservo algunas cosas que Sou me regaló cuando fuimos novios —admitió Schilly, rascándose la nuca.
Scarlet no pudo evitar lanzar una sonrisa, no esperaba ver esa faceta en Schilly. Luego de dejar el cañón en su lugar comenzó a avanzar hacia donde le había dicho que estaba Platinum. No fue difícil dar con ella al verla meditar en medio del aire mientras sostenía un libro. Al acercarse pudo ver a Diamond, quién mantenía sus ojos cerrados y alzaba su mano brillante hacia ella.
—Lo estás logrando, amor —dijo Diamond, con los ojos cerrados—. Solo concéntrate un poco más.
Platinum asintió. Estaba en modo de meditación, rodeada por un campo de energía. De pronto algunas pequeñas llamas parecían salir de su interior, pero estas se ahogaban rápidamente en rápidos destellos rojos que rodeaban la esfera. Scarlet terminó de acercarse, su presencia no pareció alertarlos en lo absoluto. Haciendo una mueca de esfuerzo, y poniendo más presión en sus dedos, Platinum dio una gran bocanada de aire y sus llamas se intensificaron.
—Un poco más.
La esfera comenzó a temblar, cambiando a colores azules y morados mientras las llamas se intensificaban. El rostro de Platinum se ciñó, sus venas comenzaron a saltarse y su cabello comenzaba a moverse de manera descontrolada, las llamas se volvían mucho más fuertes y la burbuja se había vuelto de un morado intenso, como si fuera a explotar.
—¡Diamond! —gritó Platinum, asustada.
Diamond cerró su mano por completo. De inmediato, Platinum cayó suavemente hacia el suelo, como si de una pluma se tratara, dejando solo una burbuja en el cielo que comenzó a elevarse. Diamond corrió y tomó a Platinum entre sus brazos, la chica estaba exhausta, sudando, su pelo estaba alborotado y su respiración era agitada.
—Gra-gracias —dijo Platinum con suavidad, acurrucándose en el pecho de Diamond.
Scarlet no pudo evitar sentir una incomodidad que le hizo girarse hacia otro lado. Pudo ver como la burbuja donde estaba Platinum comenzaba a elevarse muy alto. Al llegar a un punto, la burbuja reventó, dejando salir un enorme vapor caliente que parecía cambiar el color del cielo a uno carmesí por solo unos segundos, aquello hizo que Scarlet retrocediera, sintiendo solo una probada del inmenso calor en su rostro. Cuando los bellos colores se difuminaron, Diamond ya había dejado a Platinum en su silla.
—Dejando de lado que pudiste carbonizar a toda la escuela, lo cual honestamente hubiera sido divertido, ¿qué fue eso? —preguntó Scarlet.
—Oh, Scarly, no te habíamos visto —dijo Platinum con una delicada sonrisa, su tono era demasiado calmado y sus movimientos lentos, como si estuviera recién despertada—. Diamond me ayuda con mis entrenamientos.
Diamond sacó de una canasta de picnic un recipiente relleno de bocadillos envueltos de tortillas y harina y algunos Mochis rellenos de lo que parecían crema de Baya Zidra.
—Hora de comer —dijo Diamond, dejando su recipiente en la mesa donde estaban sentados—. Oh, tú debes ser Scarlet, un gusto conocerte.
—Scarly, él es Diamond, mi novio. Diamond, ella es Scarlet —dijo Platinum, sonriendo.
—Platinum me contó mucho sobre ti —dijo Diamond, sacando un bocadillo—. ¿Quieres acompañarnos?
—No debería sorprenderme, si no fuera ella sería Violet o tu otro compañero —dijo Scarlet con desdén. Sin embargo, al ver la comida que Diamond traía no pudo evitar sentir un hueco en el estómago a la par de un ruido que esperó que nadie escuchara—. Gracias.
Se sentó y tomó uno de los extraños tacos de Diamond. Hecho de tortilla de harina, Scarlet no dudó en poner un poco de salsa picante que Diamond dejó, y olerlo, ponía oler el toque de lo picante y salado, mezclado con un aroma de frijoles, carne y algunos vegetales. Ante la mirada divertida de Platinum, Scarlet comenzó a masticarlo. De inmediato sintió el picante de la carne, los ligeramente toques salados de los frijoles, lo amargo de la cebolla y el cilantro y el toque dulce de la tortilla en su paladar. Comió lentamente, tomándose su tiempo en sentir cada ingrediente hasta que lo digirió. Nunca había probado algo así en su vida, el sabor, la combinación, todo le hizo esbozar una sonrisa.
—Gracias, estuvo delicioso —admitió Scarlet, limpiándose la boca.
—Diamond siempre hace comida deliciosa —admitió Platinum, sonriente—. Y creo que tienes competencia por ver quién come más rápido.
—No se trata de competencia, si no de disfrutarlos —dijo Diamond, comiendo—. Puedes tomar más si quieres.
Scarlet asintió, agradecida, la comida del novio de Platinum resultaba ser mejor que cualquier otra cosa que hubiera probado, así que sin pena tomó más. Luego de un rato, al sentir que su estómago comenzaba a llenarse, pudo ver que Platinum parecía haber recuperado la energía, se le notaba más sonriente, más activa. Scarlet recordó los viejos momentos cuando recolectaba las monedas de Gimmighoul, él como después de cada combate terminaba exhausta y terminaba comiendo lo que fuera. Hubiese sido genial tener a un amigo como Diamond en esos momentos. Scarlet estaba tan enfocada en disfrutar cada bocado que olvidó por completo el motivo por el que estaba ahí.
—Por cierto, Scarly, ¿qué es lo que hizo que vinieras a acompañarnos? —preguntó Platinum, curiosa—. ¿Acaso te preocupaste por lo que le pasara algo a tu amiga? —dijo con una risita.
—Me preocupa más morir calcinada —Scarlet volvió en sí luego de comer un mochi—. Estoy buscando un libro, "Leyendas de la conversión", ¿sabes dónde encontrarlo?
—Oh, ¿te refieres a este? —preguntó Platinum, alzando el libro de cubierta roja.
Scarlet no pudo evitar sorprenderse al verlo.
—¿Podrías prestármelo después de tú entrenamiento? Creo que podría tener información útil para encontrar a esa cosa.
—Bueno, ahorita ya no lo estoy usando, así que no hay problema —Platinum le dio el libro—. Solo lo requiero los lunes, miércoles y jueves de dos a cuatro, fuera de ese tiempo es todo tuyo.
Scarlet tomó el libro. La textura arrugada y quebradiza del cuero delataban su edad, además del color de sus hojas y las pequeñas quemaduras aleatorias, Platinum lo había usado por mucho tiempo. Había un pequeño separador que Scarlet examinó, al abrirlo se encontró con una página repleta de texto subrayado.
"Singularidad Delphox" era el título de la página. En ella se mostraba información de una singularidad parecida a la de un licántropo, convirtiendo al usuario en una versión antropomórfica de un Delphox, dotando de capacidades ígneas y mentales a su portador. Además, se relataba que el principio de la singularidad se expresa como telekinesis o control ígneo, y después se evolucionaba a la versión completa. Scarlet no pudo evitar sorprenderse de esa información, bajando levemente el libro.
—¿Por eso entrenas? —preguntó Scarlet, curiosa.
—Sí, tengo la singularidad de Delphox en la primera etapa —Platinum suspiró y alzó su comida—. He dominado la telekinesis, pero me falta la parte ígnea. Llegará pronto, lo sé, solo necesitó refinar más mi habilidad.
—Sé que lo lograrás, señorita, has hecho muchos progresos —dijo Diamond, sujetando su mano.
Platinum solo sonrió, acariciando la mano de su amado. Scarlet no pudo evitar sentir cómo su estómago se revolvió al ver la escena.
—Si ya eres una molestia con telekinesis, no quiero imaginarte siendo una zo… una Delphox —Scarlet se arrepintió de decirlo de esa forma—. Gracias, Platinum, me servirá mucho.
Taran-bot se puso en la mesa, tomando el libro para llevarlo en su espalda.
—Por cierto, ¿viste a Schilly? Espero que no sea demasiado tarde para seguirle ayudando.
—Vi que estaba poniendo un arpón al bote, bastante letal a mi parecer —admitió Scarlet.
—¿No te gustaría unirnos? Podrías dar valiosas lecciones.
—¿Es una pregunta o me obligaras a unirme con tu telekinesis? —preguntó, arqueando la ceja.
Diamond volteó a ver a Platinum, confundido. La chica solo rió inocentemente, limpiándose los labios.
—Tranquila, solo era una pregunta.
—Me gusta la idea de conseguir recompensas, pero esta vez no, necesito enfocarme en mi investigación, tengo los ojos de Blue y la Interpol detrás de mis hombros.
Diamond y Platinum parecieron reaccionar ante aquella palabra, cosa que desconcertó a Scarlet un poco.
—Wow, ¿el tema del monstruo escaló hasta la Interpol? —preguntó Platinum, curiosa.
—Parece que hay más ojos en esto que yo, en la mañana me encontré a la directora charlando con un detective o algo así, un asalariado más encargado de vigilarnos y, supongo, eliminarnos si resultamos una amenaza para el gobierno.
Diamond y Platinum se miraron entre ellos, preocupados.
—¿Ese hombre tenía pelo rubio? —preguntó Diamond.
—Sí, escuche que se llamaba Pearl, ¿lo conocen? —preguntó arqueando la ceja.
Al escuchar aquel nombre, Platinum de inmediato desvió la mirada, centrándose mucho en su comida y acariciando sus codos, mientras que Diamond cerró los ojos y suspiró con un tono amargo.
—Fuimos amigos, hace años —confesó Platinum, sin levantar la mirada—. Antes de llegar aquí.
Scarlet no pudo evitar abrir los ojos por completo.
—¿Siendo adolescentes eran amigos de un adulto? —preguntó Scarlet con tono incrédulo.
—Teníamos la misma edad, los tres, es solo que… —Diamond dudó en hablarlo, pero Platinum asintió con la mirada—. Hubo un accidente, Platinum y yo vinimos a este lugar y Pearl se unió a la interpol, división de singulares…
—Un día investigando a un singular fuera de control se quedó encerrado por dos años en otra dimensión, nunca supimos qué pasó con exactitud, pero cuando volvió tenía un aspecto más envejecido, el tiempo pasaba de manera diferente y… agarró un odio profundo a todos los singulares —interrumpió Platinum, cruzándose de brazos—. Especialmente contra mi…
Esto era nuevo, la forma en que hablaba Platinum, ese tono melancólico y avergonzado era algo que nunca había visto en ella, se sentía vulnerable. En cualquier otro momento Scarlet estaría alegre de ver una debilidad en la armadura de Platinum, sin embargo, el sentimiento de gozo era reemplazado por uno más de curiosidad, curiosidad que no tenía la intención de satisfacer.
—Pearl no es peligroso, lo conozco, no haría nada contra inocentes —dijo Diamond, acariciando el hombro de Platinum.
—A menos que no nos vea como inocentes, si no como monstruos —dijo Scarlet, sin apartar la mirada de Platinum.
—Si Pearl dice que te vigila, estate segura que lo hace —Platinum miró directamente a Scarlet—. Ten cuidado con él.
Scarlet sintió un extraño vacío en su pecho al ver a Platinum, era obvio que el tema le afectaba. Volteó a ver al cielo, sabía que en ese momento un satélite flotando en la estratosfera la vigilaba de manera injuriosa, así que solo lanzó una sonrisa y se dio la vuelta.
—No me tengo que preocupar por él, él se tiene que preocupar por mí —dijo Scarlet de manera orgullosa.
No era la primera vez que lidiaba con entidades gubernamentales, ya en el pasado había tenido que lidiar con un agente en Paldea, el mismo que los llevó a juicio a ella y a Violet. Además tenía lo que necesitaba, podría manejar a un burócrata más, nada que no haya podido superar antes. Por ahora, su objetivo era leer el libro de Platinum.
Fue directo a su habitación, quería leer en completo silencio. Para su desgracia, al entrar, se encontró con Violet. Scarlet no pudo evitar sorprenderse, cerrando la puerta con rapidez.
—¿Acaso quieres que te expulsen por entrar a cuartos sin supervisión? —preguntó Scarlet, avanzando.
—Lo siento, estuve mandándote mensajes todo el día —dijo Violet, sentado en la cama de Schilly—. Oye, este lugar es realmente cómodo.
—Tate tiene un estilo demasiado suave, es mejor dormir en una cama de hierro… además, estuve ocupada —reconoció Scarlet, sentándose en su cama—. ¿Qué ocurre?
Violet se levantó de un salto, su mirada parecía triste, su andar algo lento y sus ojos se quedaban fijos en el suelo.
—Necesito un consejo, y creo que eres la única que puede ayudarme —dijo Violet, sentándose a su lado—. ¿Está bien hacer algo malo si con eso conseguirás impresionar a alguien?
La pregunta dejó sorprendida a Scarlet, volteando a verlo de inmediato.
—Esto es nuevo, no eres del tipo que pueda dañar a una mosca —dijo Scarlet, con un tono sorprendido.
—Es que, sé que es malo, pero me dieron una justificación buena, y… —la voz se entrecortaba, arrastrando las palabras— Tú siempre eres de las que…
—¿Hace cosas malas? —preguntó Scarlet, arqueando la ceja.
—Que hace lo que sea para conseguir sus objetivos —respondió—. Y no sé si deba hacerlo o no.
—Lo haces ver como si fuera algo malo —Scarlet tomó de los hombros a Violet—. Todos tenemos que romper algunos huevos para hacer un omelette.
—Hablas como una villana de cómic —dijo Violet—. Aunque bueno, siempre lo haces.
Scarlet arqueó la ceja, molesta por como Violet la consideraba. Luego de pensarlo un poco se levantó y caminó un poco hacia su mesa de noche. Había algo que no cuadraba, si Violet realmente quería hacer algo "malo", debía ser por algo importante, algo muy grande, algo como…
—Dime algo, ¿esto es por Carmine?
Al verse descubierto, Violet suspiró derrotado y asintió con la cabeza.
—Eliges a la peor persona para que te aconseje sobre el amor.
—En teoría no es sobre amor, es sobre romper las reglas.
—Lo que sea —dijo, amargamente—. No estoy segura de -que tengas la fuerza de carácter para hacerlo, a menos que tu "amor" —como odiaba decir esa palabra— sea más fuerte, cualquier persona te diría que no hagas nada estúpido, pero si realmente conseguirás algo con eso, hazlo.
—¿Y cómo se lidia con las consecuencias? —preguntó Violet.
—En la vida están los que hacen las cosas y quienes lidian con ellas, tú decides de que línea estas —aunque para ello era más que suficiente, el rostro confundido de Violet le hizo entender que no le servía—. Te lo diré de una forma más cursi y adolecente, si conseguirás un poco de admiración de su parte, solo hazlo, total, ya somos criminales de guerra, no creo que un pequeño acto dañe a nadie.
Violet se quedó pensativo, aún dudaba de la acción, sin embargo, luego de un rato, el chico asintió con la cabeza.
—Supongo que debo intentar ser un poco más como tú —reconoció.
—Que halago —respondió amargamente—. Sin embargo, si piensas hacer algo por ella que me afecte, no esperes misericordia por ser amigos.
—Mejores amigos —corrigió de manera arrogante—, no te preocupes, me ayudaste, gracias.
—Antes de que te vayas —Scarlet detuvo el intento de su amigo por irse—. Necesitaré que me ayudes con algo, debo ir al Monte Ogro, necesito una salida.
—Cuenta con ello, solo dime cuando —dijo Violet, alzando el dedo.
—Yo te informaré, puedes irte.
—Gracias, Scarlet.
Violet desapareció del lugar, Scarlet podía asegurar que fue mucho más rápido que antes, sin embargo, a esa velocidad a penas se podía tener precisión. Le parecía curioso como en un par de semanas su amigo se había integrado lo suficiente para intentar cambiar. Incluso su interés amoroso parecía cambiarlo y hacerlo más fuerte de carácter. Cuestionaba sus motivaciones, pero elogiaba el resultado. Se acostó en su cama, aunque tenía ganas de leer, la comida de Diamond había hecho efecto, sintiendo los párpados pesados y la cabeza ligeramente mareada. Solo cerró los ojos por un momento y, de pronto, todo se puso oscuro.
[...]
Había algo que Scarlet podía decir con seguridad; nunca soñaba. Para ella dormir solo era cerrar los ojos, desconectar su conciencia, y despertar al día siguiente. Fue complicado para ella explicar eso a sus amigos en Paldea, simplemente cerraba los ojos y despertaba, no había pesadillas u otro tipo de visiones, simplemente volvía a abrir los ojos, descansada, y lista para volver a empezar.
Lo qué se había vuelto una siesta pequeña se volvió un sueño profundo cuando Scarlet abrió los ojos y se encontró con la oscuridad de la noche. Se levantó, atontada por dormir en la tarde. La boca la tenía seca y su cara estaba manchada con saliva seca. Se sacudió la cabeza y arrastró los pies hacia el garrafón de agua para beber un poco y volver a dormir.
Cuando sació sus ganas de beber pudo darse cuenta, entre la oscuridad, que estaba completamente sola, la cama de Schilly y Platinum estaban igual que cuando llegó, Taran-Bot se mantenía en su forma de reloj en la mesita de noche, recargándose de energía, y la ventana estaba abierta, dejando escapar el poco calor que había.
—Esto es raro, aún para ellas —dijo Scarlet, aunque agradecía poder dormir sola esta noche.
Caminó con calma y cerró la ventana, estaba lista para volver a dormir, pero el ruido de la puerta abriéndose de golpe le hizo encorvarse.
—¡Maldita Carmine! —gritó Schilly, entrando de golpe.
Al voltear pudo ver como Schilly corrió hasta su cama y se arrojó, llorando profundamente y golpeando su colchón con fuerza. Platinum entró seguida de ella, ignorando a Scarlet.
—¿Y ahora por qué el berrinche? —preguntó Scarlet, molesta pues el grito de Schilly agravó su dolor de cabeza.
—¡Carmine lo hizo! —gritó Schilly, sus gritos parecían ser cada vez más fuertes— Mi copiloto tuvo un accidente con uno de los componentes del bote, y la mayoría se estropearon con una solución salina, me sabotearon.
Scarlet pudo ver en Schilly emociones que solo había visto en ella. Los puños cerrados, la cara roja, las venas saltadas y empapadas de lágrimas, eran lágrimas de enojo, rabia, cosas que no esperaba ver en una chica como ella.
—¡Ahora no tengo nada que hacer contra ella! —gritó, volviendo a tirarse en su cama.
—¿Cómo saben que fue Carmine? —preguntó Scarlet.
—Siempre lo hacen, la Copa Poe no tiene reglas, este año pusimos especial atención contra todo tipo de sabotaje, pero… es extraño, fue demasiado rápido, como si ella se teletransportara o algo.
Teletransportar, esa maldita palabra. Los ojos de Scarlet se abrieron por completo al recordar la conversación de aquella tarde. Violet lo había hecho, por eso le había preguntado aquello. Volteó a ver a Schilly llorando y pudo sentir una extraña sensación en los hombros, un peso que le calentaba la manos y las volvía puños mientras recordaba las palabras de Violet, cerrando los ojos.
—Sé qué pasó, maldita sea —dijo Scarlet, molesta—. ¿Podrás arreglar tu bote?
—¡No, no tengo suficiente tiempo para crear nuevas trampas! —gritó Schilly, ahogando sus gritos con la almohada.
—Solo nos quedó esto —dijo Platinum, mostrándole a Scarlet el pequeño cañón—. ¿Sabes quién fue?
—Violet me dijo que Carmine le pidió algo, no me imaginaba que fuera eso, es muy astuta al escogerlo —admitió, tomando el cañón.
Schilly continuó llorando, sollozando y provocando en Scarlet ese hueco en el estómago que le hacía sentirse mal. No solo eso, estaba molesta, muy molesta por lo lista que resultaba aquella alta presumida que había humillado a Schilly, ella podría ser molesta, pero en esencia no le caía mal, pero la hermana de Kieran era otro asunto.
Apretando el cañón, Scarlet caminó hacía Schilly.
—Schilly, tú bote aún puede navegar.
—Sí, pero ya de que sirve —reclamó, sollozando—. Sin armas y copiloto es inútil.
Scarlet pensó un momento la situación, recordando el sentimiento que tuvo cuando Carmine la derrotó y se burló de ella, esa sonrisa la cual quería destruir de un solo golpe. Luego de pensarlo, fue directo con su Taran-Bot, devolviéndole a su modo asistente.
—¿Tienes algún plan? —preguntó Platinum.
—Varios —Scarlet volvió a caminar hacia ella—. Escuchen las dos, creo que es hora de ganarle a Carmine en su juego, tienen a su copiloto.
Platinum no pudo evitar sorprenderse, cubriendo su boca con su mano. Por su lado, Schilly detuvo sus lloros, volteando a verla con un brillo en los ojos.
—¿Hablas enserio? —dijo Schilly, ilusionada.
—Mañana lo único que probara Carmine y Violet será el amargo sabor de la derrota —dijo Scarlet, determinada.
Schilly no pudo evitar emocionarse, sonriendo y dando un salto rápido, haciendo retroceder a Scarlet. Sin embargo, antes de que pudiera responder, Schilly la abrazó con fuerza.
—¡Gra-gracias, Scarlet! —dijo Schilly, feliz.
—No me abraces, Tate, o me arrepentiré —dijo Scarlet fríamente.
—¡De acuerdo! —gritó de vuelta—. Pero, como piensas…
—He estado en situaciones de guerra peores, cuenten conmigo, el bote estará listo. Taran-bot, trae mi mochila.
—¿Piensas hacerle algo al bote ahora? Es muy tarde —dijo Platinum.
—Perdí el sueño con su entrada —Scarlet recibió su mochila—. ¿Por qué Carmine gana siempre? Además de las trampas, claro.
—No se sabe con certeza, puede leer las mentes de todos, paralizarlos —dijo Schilly, cruzándose de brazos.
—Normalmente creo un campo psíquico para evitar que nos controle, pero de todas formas ella termina haciéndonos perder.
Scarlet se llevó la mano al mentón, intentando pensar que podría ser aquello que provoca que Carmine ganara. Necesitaba meterse más en la mente de Carmine, analizarla, tomar en cuenta todo lo que Violet le había contado sobre ella. Violet no le preocupaba, seguramente se confiarían demasiado en él, con la ventaja de que conocía bien sus movimientos.
—Necesitare tiempo, si pueden no duerman en lo que termino las reparaciones —dijo Scarlet, caminando hacia la ventana—. No importa lo que pase, derrocaremos a la reina con un solo peón.
Platinum rio ligeramente, entendiendo de inmediato la referencia. Schilly estaba emocionada, un brillo de esperanza se reflejaba dentro de ella. Antes de que Scarlet se fuera, la detuvo.
—Muchas gracias, Scarlet —dijo, sonriente—. Nos ayudas por qué somos tus amigas, ¿verdad?
Scarlet se detuvo, haciendo una mueca.
—Lo hago porque quiero humillar a Carmine.
—Y también por qué somos tus amigas, ¿no? —preguntó de vuelta, Platinum.
Scarlet soltó otro suspiro, derrotada.
—Les contaré mi progreso y mi plan, solo cúbranme.
Y con eso dicho, Scarlet saltó rumbo al lago. Sabía que no estaba permitido salir a tales horas de la noche, sin embargo, era buena escondiéndose de las personas en la oscuridad, en especial con la motivación que tenía. Deseaba humillar a Carmine, devolverle el golpe, y también demostrarle a Violet que, aunque él fuera bueno haciendo cosas malas, nadie podría ganarle a ella. Solo debía instalar algunas cosas, pedirle a Taran-bot algunas otras, y todo estaría listo.
Ni la poca luz, ni el frío fueron rival para Scarlet al momento de tomar sus herramientas y modificar la canoa. Había pensado en una estrategia especial al momento que Taran-bot le dijo la alineación anterior de su equipo y sus singularidades, fue bastante obvio encontrar el cabo suelto, y encontró una forma de neutralizarlo. Solo quedaba el asunto de Violet, pero tampoco debería tener mayor problema, usando la telequinesis de Platinum estaba segura que podría vencerlo de una forma en la cual había caído antes en Paldea. En cierta forma sentía un poco de enojo contra él, era extraño, no se había metido con ella directamente, pero mientras instalaba el pequeño cañón solo pensaba en enseñarle la lección, mostrarle quién era verdaderamente el malo.
Pasaron tres horas hasta que Scarlet terminó de agregar sus mejoras, ocultó la canoa para que no fuera descubierta y volvió al dormitorio, donde ambas chicas la esperaban despiertas y curiosas. Scarlet no les dijo mucho, solo lo necesario para que ejecutarán su rol, entre menos supieran menos probable sería que Carmine leyera su mente. No quería arruinar la sorpresa. Con todo dicho, todas se fueron a dormir, ansiosas por el día siguiente.
Scarlet fue la última en despertar. Aunque algo mareada, caminó directamente al baño para arreglarse, pero en su mesa de noche encontró una pequeña caja con una nota de Platinum.
"Querida Scarly, te dejo tu uniforme, es muy importante usarlo al momento de participar, y tranquila, no lo hizo Ruby"
Scarlet no pudo evitar sentir un poco de repulsión al ver el traje con temática de Persian de Alola brillante, sin embargo, había hecho una promesa, y si debía vestirse como ese pokémon, lo haría. Se aseó, desayunó y fue directo al autobús que las llevaría a la zona del encuentro, "El desfiladero del cuerno". Ya ahí se encontró con Schilly y Platinum, con las cuales afinaron los últimos detalles del plan.
No vió a Violet en todo el trayecto, al menos hasta llegar al pequeño asentamiento donde se llevaría a cabo el evento. Varias casas de campaña estaban puestas en medio de los enormes picos de roca, también habían algunas gradas donde varios alumnos esperaban de manera impaciente que empezara la copa.
Fue ahí, en medio de la multitud, que pudo visualizar a Violet junto a Carmine y Amarys. Sus miradas se cruzaron por un instante. Violet giró su cabeza, confundido, pero un escalofrío recorrió su cuerpo al ver como Scarlet frunció el ceño y le hizo la señal en el cuello.
Luego de entrar y cambiarse con su disfraz, Schilly la interceptó junto a los demás del equipo.
—Wow, te ves lindísima con ese traje, amix —dijo Schilly, feliz—. Oye, ¿y tus bigotes?
—Si me obligas a ponerme eso te quedaran solo cinco vidas, Schilly.
Aunque Schilly asintió nerviosamente y la acompañó para tomar su posición en la barca. Schilly, Platinum, Mitsuru y ella serían los que subieron a la canoa, mientras que con Carmine serían ella, Amarys, Violet y una chica de pelo rosado. Al estar ahí, Scarlet finalmente pudo tener cerca de Violet.
—Sca-scarlet, no pensaba que te gustaran las carreras —dijo Violet, asustado.
—No tanto como hundir egos descarriados —dijo Scarlet, mirando directamente a Carmine.
—Dices mucho para haber perdido, o ¿acaso quieres otra gota de sangre? —preguntó Carmine, molesta.
—La única sangre que tocara mi cara será la tuya, Carmine, no pienses que tendré piedad —dijo Scarlet, molesta.
Una vena se saltó en la frente de Carmine, sujetándose con fuerza el cabello. Antes de que pudieran seguir, Blue subió al pequeño escenario improvisado y llamó la atención de todos.
—Buenos días mis estimados alumnos, el día de hoy nos reunimos para presenciar otra Copa Poe, nuestra más antigua y querida tradición —dijo Blue con un tono dulce y acaramelado—. Como ya saben, la carrera consiste en atravesar por completo el lago del desfiladero hasta el camino que llega al primer asentamiento de Noroteo, tomar la bandera y volver, aquel equipo que llegue primero tendrá el placer de ganar la copa, presumir a todos los demás y algunos otros beneficios como los pases Noroteo —aquello hizo que Scarlet esbozara una gran sonrisa—. Si todos están listos, empezamos la carrera en tres, dos, uno…
Al terminar de contar, Blue alzó una pistola de utilería y la accionó, marcando el inicio de la carrera. De inmediato las cuatro embarcaciones participantes comenzaron su avance hacia la ruta acordada, con Carmine y su equipo yendo en un demasiado tranquilo segundo lugar.
El grupo de Schilly se tomó el segundo lugar, con Schilly tomando el mando de todas de manera inmediata. La forma en que movía los remos con violencia y gritaba órdenes a los demás revelaba algo que Scarlet no había visto antes, una capacidad de liderar equipos. Las aguas se abrían como mantequilla gracias a sus instrucciones, mientras los demás remaban, Platinum creaba un campo de protección mental, y Scarlet observaba atentamente sus alrededores junto a su Taran-Bot en el fondo del bote.
Volteó a ver a Carmine, la chica parecía calmada, sonriéndole con prepotencia e incluso tomándose el tiempo para saludarle mientras remaba junto a Violet. Aquello solo hizo que Scarlet le devolviera la sonrisa cínica, volteando a ver las demás embarcaciones, para llevar medía carrera todo parecía ir en orden.
Fue entonces que pudo ver algo raro. Cuando la canoa que iba en primer lugar se acercó a una boya, de pronto una fuerza los golpeó en dirección perpendicular. Scarlet sacó un catalejo y observó como la canoa parecía dirigirse como un metal a un imán que era la boya. Se rompió en dos contra la boya, dejándolos fuera. Observó bien el ambiente, salvó a los miembros del equipo en el agua todo parecía estar en demasiada calma, mucha calma, con algunas ondas de agua causadas por el choque. No había nada, miró un poco más el agua, aunque parecía tranquila, oscura, pudo percibir un ligero brillo en ella, como si hubiese una burbuja de aire que se negaba a subir y se desplazaba con suavidad hacia ellos. Fue ahí que lo supo.
—¡Berlitz! —dijo Scarlet.
Platinum se giró y asintió, jalando una de las dos palancas que había en el fondo del bote. De ellas se abrió una compuerta destinada a un arpón, pero lo que salió de ella fueron dos pokébolas. Empoleon se materializó en el lago, y en su espalda apareció Meowscarada, ambos ya tenían sus órdenes precisas, por lo que comenzaron a surfear las olas y lanzar bombas de hoja por los lados de la nave. Luego de esperar unos minutos, las bombas explotaron, el agua se agitó, pero la embarcación se mantuvo.
De las profundidades del lago emergió un Azumarill, dañado por los ataques de Meowscarada junto a la burbuja que reventó, no parecía ver nada, pero las gotas de agua suspendidas en medio del aire confirmaron su teoría, la entrenadora de ese Azumarill era invisible. Los pokémon de Platinum y Scarlet de inmediato comenzaron a pelear contra el pokémon, mientras el bote de Schilly tomaba la delantera.
Hecha la defensa, era hora de pensar en la ofensiva. Scarlet sabía que la principal carta del triunfo de Carmine era Violet y su teletransportación, sin embargo, conocía a su amigo, mientras no se acercara lo suficiente a tierra no podría usar su singularidad. Alineándose justo por delante de una molesta Carmine, Scarlet le hizo una señal a su Taran-Bot.
La máquina asintió, desplazándose a la parte de atrás y lanzando de su boca artificial una red directo a Carmine. El tiro fue rápido, el grupo solo escucho un pequeño golpe en la madera, casi imperceptible, pero de inmediato se sintieron sus efectos cuando vieron sus remos atascados por una enorme red.
—¡Maldita sea, quiten esa cosa! —gritó Carmine, molesta.
Scarlet solo esbozó una sonrisa, eso les daría algo de tiempo para tomar su bandera. No tardaron mucho en desembarcar, llegaron junto a otro grupo que se movilizó rápido hacia el sitio de encuentro.
—Berlitz y yo iremos por la bandera —dijo Scarlet, levantándose junto a Platinum.
—Mitsuru y yo nos encargaremos de mantener el bote a salvo —asintió Schilly—. ¡Corran!
Ambas asintieron, Platinum era una protección extra en caso de que Carmine llegará junto a Violet antes de lo previsto, lo cual parecía cumplirse cuando vieron que la red no fue suficiente para detenerlos por tanto tiempo, acercándose peligrosamente.
Taran-Bot se quedó junto a Schilly, y la chica al ver a sus otros competidores tuvo una idea.
—Taran, necesito que distraigas a unos Joker —dijo Schilly a la máquina.
Programada para ayudar en la carrera, la máquina aceptó el encargo, caminando hasta la selva e imitando la voz de sus compañeros de embarcación, pidiendo ayuda al ser atacados por Platinum. Los dos chicos acudieron al llamado en las lejanías, momento que Schilly aprovechó, sacó una navaja y comenzó a romper el bote sutilmente, lo suficiente para que cayera al cabo de un rato. Cuando el Taran-Bot volvió, y pudieron escuchar los gritos de Carmine, Schilly le pidió a Mitsuru que se protegiera, encerrando a los tres y al bote en una enorme barrera de espinas, esperando que Scarlet y Platinum volvieran.
Scarlet y Platinum no tardaron mucho en encontrar su objetivo; el primer asentamiento de Noroteo. Apenas eran unas ruinas repletas de vegetación, helechos y musgo, con cuatro banderas en lanzas. El otro equipo había tomado la suya, burlándose de que Platinum y Scarlet no les habían alcanzado, pero aquello poco importaba en realidad. Scarlet tomó la lanza y se la entregó a Platinum.
—Vela llevando —dijo Scarlet—. No tardaré.
Platinum asintió. Su idea era simple, encajar la bandera de Carmine en un árbol, sin embargo, al tomarla, pudo sentir como una corriente eléctrica le recorrió todo el cuerpo, haciéndola caer al suelo de golpe.
Fue algo esporádico, luego de sentir que todos sus músculos se contraían y caía al suelo, sintió como todo el entorno se volvía nubloso, oscuro, una bruma que no le dejaba ver a lo lejos. Estaba de pie, sujetando la lanza del equipo de Carmine. De pronto la bandera que estaba colgada en ella comenzó a arder, era una llama morada oscura, casi negra, que consumió por completo la bandera, dejando el metal de la lanza al rojo vivo, sin embargo, ella no se quemaba.
Escuchó un ruido, de inmediato se puso en posición, apuntando con la lanza caliente a los alrededores. Parecía estar en una visión, pero normalmente solo miraba el pasar de los acontecimientos, ahora estaba dentro de ellas, interactuando, escuchando claramente el rugido de Metalux acercándose a ella. El poderoso pokémon se alzó frente a ella, momento en el que pudo apreciarlo mejor.
Su cuerpo era de un metal verdoso, como el del cobre oxidado, sus ojos eran dorados y se mantenía de pie gracias a dos poderosas piernas traseras. Si alguien lo viera, pensaría que es una evolución de un Miraidon que en lugar de rayos expelía un aliento gélido por la boca. El pokémon miró a Scarlet, la chica estaba lista para atacar, pero antes de hacerlo pudo ver como otra figura apareció entre los dos, deteniendo el ataque de Metalux de un golpe.
Una chica, a pesar de su pelo castaño pudo identificar esos rasgos conocidos en ella. Aquella chica se acercó a ella y le dijo.
—Tú eres la clave —dijo—. Detén a los cuatro, antes que…
No pudo terminar su oración, de inmediato toda la escena desapareció y Scarlet se encontró directamente con Platinum.
—Scarlet, ¿estás bien? te desmayaste.
La chica sacudió su cabeza, estaba muy aturdida y su cabeza le dolía. Al adaptarse a la luz pudo darse cuenta que solo se había ido unos segundos. La lanza de Violet no estaba, así que había fallado. De inmediato negó con la cabeza.
—Estoy bien, vámonos.
Platinum, aunque preocupada, asintió, corriendo junto a ella al bote. Luego de que Mitsuru abriera su protección de flor, todos estuvieron listos para volver al ruedo. Scarlet pudo evitar el tema de su visión por ahora, enfocándose en la embarcación de Carmine que le llevaba varios metros de distancia.
—¡Denle rápido a esos remos! —gritó Schilly con una actitud agresiva.
Scarlet alzó la mirada para ver a sus pokémon. Meowscarada reposaba en la espalda de Empoleon, mientras al fondo podía ver a una chica curando a su Azumarill. Tenía que pensar en algo con lo cual avanzar más rápido.
—¡Scarlet! —gritó Platinum—. ¿Crees que Meowscarada pueda generar una liana lo suficientemente larga y dura?
—Lo ha hecho antes, ¿qué quieres intentar? —preguntó de vuelta Scarlet.
Platinum señaló la boya que estaba adelante, la cual estaba completamente sujeta al suelo. Su idea pasaba por aprovechar la conservación del momento angular, el efecto honda y el lanzamiento en tangente para ganar la velocidad suficiente.
—Es como la asistencia gravitacional, pero en tierra —dijo Platinum.
—Pero no tendremos la fuerza suficiente para dar vueltas por la boya —dijo Scarlet.
—Usaremos a Empoleon para el empuje —dijo Platinum, quedaban pocos minutos para ejecutar el plan—. Con su aceleración y en el momento justo ganamos suficiente velocidad para superarlos.
Sonaba demasiado arriesgado, Scarlet pensaba en que tal vez Empoleon les diera solo el impulso, sin embargo, no podría aguantar tanto tiempo cargando la embarcación, además de que no alcanzaría las velocidades que necesitaban. Con el tiempo acabándose, Scarlet decidió hacer caso a Platinum.
Con las órdenes dadas, Empoleon ayudó a Meowscarada a llegar a la boya. Ya en ella, el pokémon creó una enorme enredadera que amarró firmemente. De pronto, el bote de las chicas sintió el empuje de Empoleon, cuando se acercaron lo suficiente, Meowscarada lanzó la cuerda a su entrenadora, la cual amarraron rápidamente al bote.
Debían ser rápidos, luego de amarrar la liana al centró de la embarcación, todos la sujetaron para que la velocidad del bote fuera uniforme, con Empoleon acelerando lo mejor que podía en círculos. Aunque Scarlet no se mareó, pudo ver como Mitsuru y Schilly parecían sentir los estragos de la fuerza centrífuga. Cuando se dieron cuenta que no alcanzaban mayor aceleración, Platinum esperó el momento justo y cortó la liana con su telekinesis.
El empuje hacía adelante se sintió de inmediato, el barco pasó como un cuchillo entre mantequilla, todas en la embarcación se sujetaron con fuerza al sentir la aceleración. Los metros entre ambas embarcaciones, para terror de Carmine, se reducía peligrosamente hasta que apenas los distanciaban unos metros, centímetros, hasta estar a la par.
—¡Amarys! —gritó Carmine.
Todas se cubrieron los ojos y Amarys brilló con intensidad. Carmine pensó que había ganado, sin embargo, al voltear con sus gafas de sol, pudo darse cuenta que el equipo de Schilly también llevaba los propios, volviéndose inmunes a la singularidad. Scarlet no pudo evitar sonreír de manera burlona.
—Las frases clichés nunca han sido lo mío, sin embargo, Carmine, Violet, cuando se trata de ataque, yo soy mejor que ustedes.
Scarlet hizo una señal a Platinum, la cual activó la segunda palanca. Por debajo del bote se abrió una compuerta donde se escondía un pequeño cañón. Carmine y su equipo pudo escuchar un pequeño golpe, apenas audible.
—Espera, ¿Eso es todo? —preguntó Carmine de manera arrogante
—Berlitz.
Platinum asintió y agregó un campo de fuerza a su campo de protección mental. Amarys detuvo su ataque, momento en el que Carmine pudo darse cuenta que el bote estaba rodeado de un extraño color amarillo que desprendía el olor a Baya Zidra. La chica no entendió que pasaba hasta que pudo ver un extraño brillo saliendo del mar.
—¡Cuidado! —gritó Violet.
No hubo tiempo. Atraído por el olor, de las profundidades del lago emergió un gigantesco Gyarados Teracristalizado. El poderoso pokémon rugió con furia, agitando ambas embarcaciones. Scarlet y compañía se alejaron, pues el pokémon no les buscaba a ellas. Carmine intentó sacar a alguno de sus pokémon, pero antes de poder hacerlo, Gyarados se abalanzó contra ellos. Violet la tomó y la lanzó al lago, pues la canoa fue partida a la mitad por la poderosa bestia, de un solo mordisco.
Con la canoa de Carmine y las demás destruidas gracias a Schilly, finalmente su embarcación llegó al puerto. Todos los alumnos comenzaron a gritar y aplaudir cuando Scarlet, tomada de la mano por Schilly, corrió hacía la línea de meta, alzando con orgullo la lanza con su bandera.
—¡Las Persian Brillantes son las ganadoras! —gritó Blue por el megáfono, animada.
La gente comenzó a gritar, eufórica por el logro del equipo. Se había conseguido el objetivo, Schilly gritó con fuerza y comenzó a saltar, abrazando a Platinum y a sus compañeros. Scarlet no pudo evitar sentirse extrañada al sentir que todos la observaban y gritaban. Sin embargo, a diferencia de la última vez que lo vivió, aquellos no eran gritos desesperados, o enojados, eran de júbilo, alegría, admiración. Se sentía rara, sus mejillas parecían sonrojarse un poco, un sentimiento que parecía, agradable.
—¡Lo hicimos! —gritó Schilly, abrazando a Scarlet de golpe— ¡Muchas gracias, amiga!
El abrazo de Schilly se sentía diferente en esta ocasión. Normalmente le molestaría, pero ver a Schilly tan alegre y con esa sonrisa boba solo le hizo sonreír un poco, cerrando los ojos.
—Lo permitiré —dijo, volteando a ver al lago, donde Violet ayudaba a una Carmine con un rostro enfurecido—. No me habías dicho que esto sería tan gratificante.
La Copa Poe terminó. Luego de preparar sus cosas, todos los alumnos volvieron a la academia donde Blue le daría la copa al equipo ganador. Una enorme copa dorada, con los nombres de todos los miembros del equipo grabados en ella. Schilly recibió el trofeo y lo alzó con orgullo ante todos, no se despegó de él en ningún solo momento, ni cuando las tres volvieron a la habitación, exhaustas.
Scarlet se sentó en su cama, reflexionando sobre la visión que había tenido, esa cosa había sido diferente, algo inusual, y descubriría el por qué. ¿Qué rayos significaba que ella era la clave? Y ¿Los cuatro? ¿Acaso se refería a Metalux y los compatrones? Mientras meditaba, su Taran-Bot se acercó.
—Ama Scarlet, debo avisarle que tiene veinte mensajes sin contestar del joven Kieran, ¿desea responder alguno? —preguntó el Taran–Bot.
Scarlet miró directamente al Taran-Bot, pensándolo por unos segundos hasta negar con la cabeza.
—No —dijo, fríamente.
Platinum, que estaba cerca tomando un vaso de agua, levantó una ceja y sonrió con ironía.
—¿Problemas de chicos? —intervine, con una chispa de curiosidad en la voz.
Scarlet chasqueó la lengua, irritada por el volumen inoportuno del asistente que había revelado más de lo que quería.
—No te incumbe, Berlitz —dijo Scarlet, molesta.
—Lo sé, solo un consejo rápido: si realmente no quieres al chico, déjaselo claro y te librarás de él.
—¿Te ha funcionado aún con los más pesados?
—Muchas veces —reconoció, bebiendo.
Scarlet soltó una risa seca.
—Igual, no es que quiera dejar de hablarle, puede resultar útil tenerlo cerca.
—Entonces, ¿por qué no le contestas?
El silencio que siguió fue denso. Scarlet cerró los ojos, buscando una respuesta dentro de sí misma. Un fuerte suspiro escapó de sus labios.
—La verdad es que… no lo sé.
Lo bueno es que iba a bajarte de duración a los capítulos -.-
Bueno, aqui tenemos otro capítulo ya vamos en el primer tercio de esta historia que espero esten disfrutando como yo disfruto escribir.
Recuerden que cualquier comentario es bien recibido uwu, y muchisimas gracias a los que lo hacen, me animan mucho a seguir escribiendo :3
Tendremos actualización a final de mes? Quien sabe (?)
