Capítulo 6: El hábito no hace al monje (Parte I)

Scarlet caminó con desdén a la oficina de la directora al día siguiente de lo ocurrido en el Día del Contacto. Casi podía escucharla gritándole y pidiendo explicaciones por lo ocurrido, cosa que ella negaría con total naturalidad. No le importaba perder el apoyo de la directora, valía la pena cuando recordaba la estatua ardiendo en su mente. Sin embargo, al abrir la puerta no solo se encontró a Blue en la oficina. Carmine, Violet, Yellow y Crystal estaban sentados también, viéndola entrar con una mirada que reflejaba que llevaban tiempo esperando.

—Llegas tarde —dijo Carmine de manera molesta al verla entrar.

—No esperaba que estuvieran organizando una fiesta secreta —respondió Scarlet de manera sarcástica.

Su mirada fue directa a Violet, podía leerlo como un libro y saber de qué se trataba, esos ojos abiertos, pupilas inquietas y pies moviéndose sin parar le hicieron saber que no sabía nada. Su mirada giró hacia atrás, donde Blue cerró la puerta y caminó con una mirada demasiado seria hacía su escritorio.

—Qué bueno que llegaste, Scarlet, tenemos mucho de qué hablar —dijo Blue.

—¿Será rápido? Tengo taller con Ruby en unos minutos —respondió de manera desairada.

Blue no respondió, cosa que le sorprendió un poco. La mujer solo se sentó, tomó agua y cerró los ojos, intentando concentrarse.

—¿Qué fue lo que hiciste allá afuera? En la estatua de los compatrones.

Scarlet se cruzó de brazos.

—Hasta donde sé, una persona bastante molesta con los compatrones les prendió fuego, una linda acción, si me permite agregar.

Una vena se saltó en la frente de Blue.

—Sí, una linda acción que puede considerarse terrorismo, e incitar una guerra, ¿verdad?

—¿Acaso alguien murió? —preguntó Scarlet, arqueando la ceja.

—No, pero sí hubo bastantes heridos por la conmoción, ¿verdad profesora Yellow?

Scarlet volteó a ver a la profesora, la cual afirmó con el rostro. Scarlet suspiró, molesta, no era su objetivo, pero no podía controlar a un montón de personas asustadas.

—Bueno, eso pasa cuando la gente es idiota y poco organizada. Además, le prometo que mis manos están completamente limpias.

Blue bufó, molesta, golpeando ligeramente la mesa de madera. Sin embargo, antes de responder, su mirada se fijó en Carmine y Violet.

—Y ustedes dos. ¿Qué fue lo que pasó con ese combate?

Scarlet arqueó la ceja, confundida. De inmediato Carmine se levantó, sus piernas temblaban y esquivaba la mirada inquisitiva de Blue.

—Fu-fue mi hermano, él peleó con nosotros por… una disputa familiar, nada relevante.

—Esperen, ¿pelearon contra Kieran? —preguntó Scarlet, sorprendida.

—No es algo que te importe —respondió de manera agresiva Carmine.

—Ya —Blue las detuvo, levantándose—. ¿Segura que fue una disputa familiar y no está relacionada con la máscara de Ogerpon que él llevaba?

—¿Encontraron a Ogerpon y no le dijeron a Kieran? —preguntó Scarlet, incrédula.

—¿Y tú cómo rayos sabes eso? —replicó Carmine, molesta, ver a Scarlet le ayudaba a disminuir su nerviosismo con la directora.

—La única explicación del por qué Kieran pelearía contra ustedes es porque lo molestaron con algo —Scarlet se acercó de manera amenazante a Carmine, para luego voltear a ver a Violet—. ¿Tú sabías de esto y no me lo dijiste?

—Es que yo…

—Es un tema que no te importa, Koito —Carmine se puso frente a ella—. Es mi hermano, y yo sabré como manejar las cosas con él.

—Vaya, tenemos a la hermana modelo —Scarlet no se dejó intimidar, clavando sus ojos en Carmine—. Creo que el que seas tan alta impide que el oxígeno llegue a tu cerebro y tengas buenas ideas.

De inmediato nació en la cabeza de Scarlet un dolor punzante que le hizo cerrar un ojo, sin embargo, no dejaría que aquello le hiciese mostrar debilidad contra Carmine, manteniéndose firme a pesar del dolor.

—Si lo haces, más vale que me mates a la primera, o te arrepentirás…

—¡He dicho que basta de esta jugarreta! —gritó Blue, creando una barrera espinosa entre ellas— No es el punto de esta conversación sus peleas personales, hay algo más grande en juego.

—¿Enserio? Por qué esto me parece un circo —dijó Scarlet, incrédula.

Blue le hizo una señal a Yellow y Crystal para que hablaran.

—Ayer, mientras ayudábamos a limpiar lo ocurrido, la estatua de los compatrones explotó, y de ella emergieron los compatrones —dijo Crystal, seria—. Pensábamos que era una buena señal, pero… —hizo una pausa, volteando a ver a Yellow.

—Leí sus mentes y… distan mucho de la leyenda, eran pensamientos impuros, de codicia, maldad, ambición, todo lo contrario a lo que se supone que representan los compatrones. Quisieron atacarnos, pero al estar rodeados de gente prefirieron huir.

Scarlet escuchó con atención las palabras de Yellow. De inmediato recordó la escena que había visto en la pintura, y los datos preliminares del libro congelado, la descripción de Yellow concordaba a la perfección.

—Los verdaderos compatrones atacaron al ogro y al verdadero singular —dijo Scarlet para sí misma.

—Sabemos lo de Ogerpon, pero, ¿qué no el primer singular fue el que combatió al ogro? —preguntó Carmine.

—Es lo que la historia nos dice, la versión de los ganadores —respondió Scarlet, pensando.

—Eso significa que si los compatrones están libres… ¡Irán por Ogerpon! —dijo Violet— Tenemos que ayudarla.

—Su pelea fue hace mucho tiempo, ¿aún seguirán resentidos? —preguntó Crystal.

—Su aura reflejaba un enorme deseo de venganza, es seguro que quieren hacerlo —replicó Yellow.

Blue se quedó callada en toda la charla, intentando pensar en alguna idea. Scarlet lo sabía al verla de reojo, al final el retirarle el apoyo parecía quedar en segundo plano, sin embargo, pensar en el posible plan de Blue le hizo sentir pesadez.

—El punto es que, por culpa de ustedes tres, hay tres pokémon peligrosos sueltos por el área —dijo Blue, molesta.

—No creo que sean un problema de momento —dijo Scarlet—. No atacaron a Yellow al estar rodeados de personas, les gusta su figura pública, no harán nada contra la población mientras los adoren.

—Pero si contra Ogerpon —dijo Violet, preocupado.

—Sea como sea, debemos encargarnos de este asunto —dijo Blue, recargándose—. Y ya que fueron ustedes los que propiciaron el despertar de estos pokémon, nos ayudarán —Blue miró a Yellow—. No me gusta que los alumnos se entrometan en estos asuntos, pero necesitamos ser discretos.

—Si, formaremos un frente unido para encontrar, combatir y capturar a esos tres pokémon y mantenerlos sellados una vez más —dijo Yellow—. Por eso solo estamos nosotros aquí, para…

—Olvídenlo —Scarlet interrumpió de golpe, mirando con seriedad a Yellow—. Mi único objetivo es capturar a Metalux, esos tres no me importan.

—¿Cómo puedes decir esas cosas? —reclamó Carmine, molesta, sujetándose el pelo—. Estamos en un problema y ¿tú solamente quieres salirte?

—No te importa, Carmine, además, si esos tres hacen algo, servirá de lección para que todos los demás se den cuenta de la falsa leyenda que han estado alabando.

—¿Acaso no te importa que la gente salga lastimada? —preguntó Yellow.

—Si no le importó cuando destruyó la estatua, es una psicópata —dijo Carmine.

—Lo dice quien daño a su hermano con su mayor sueño, no eres la mejor para decirme algo, Carmine, tú eres la menos inteligente de esta sala…

—Scarlet, estás fuera —dijo Blue de manera cortante.

Todos los de la sala voltearon a ver de manera incrédula a Blue, incluyendo Scarlet. Sin embargo, ese tono en su voz le hizo sentir algo extraño.

—¿De qué habla? La necesitamos —dijo Yellow.

—No, no la necesitamos —respondió Blue—. La señorita Scarlet es impulsiva, conflictiva, ególatra, ni siquiera sería capaz de hacer equipo con alguien, menos con Carmine, terminaran peleando antes de capturar a un pokémon, sería estúpido integrarla al equipo.

—Gracias por los halagos —respondió Scarlet—. Pero puedo notar algo en su tono, trama algo, y no funcionará.

—No me importa lo que crea, señorita Scarlet, ahora hágame el favor de retirarse.

Scarlet se quedó mirando a Blue, intentando interpretar algo de esa mirada inexpresiva. Sentía con cada célula de su cuerpo que Blue planeaba algo, y le molestaba el no saber cuál era su juego para no jugarlo. Luego de unos segundos,

suspiró y se marchó del lugar. No le interesaban los compatrones, solo quería a Metalux, quería volver a su cuarto y luego ir con Ruby para terminar de leer el libro congelado. Sin embargo, antes de abrir la puerta, Violet apareció.

—Te estabas tardando —dijo Scarlet—. Escucha, sé que quieres que me una, pero no me interesa.

—Lo sé… —dijo Violet con un tono serio, algo poco habitual en él— Te conozco, Scarlet, eres mi mejor amiga y nada de lo que diga te hará cambiar de idea.

Scarlet arqueó la ceja, confundida por el tono que Violet usaba.

—¿Entonces qué es lo que quieres?

Violet cerró los ojos y suspiró.

—Es Kieran, cuando peleamos lo vi realmente mal, muy mal, Carmine dijo que podría manejarlo, pero creo que la única persona que podría ayudarle ahora… eres tú.

Los ojos de Scarlet se abrieron por completo al escuchar aquello.

—Bastante atrevido que pienses que tengo ese poder en él —respondió Scarlet, tomando la perilla—. No soy terapeuta.

—Pero sabes que a él le gustas —replicó Violet—. Y no escucha razones de nadie, está solo, y necesita al menos a alguien que hable con él.

Scarlet se quedó inmóvil por un rato, intentando procesar las palabras de su amigo.

—No soy la mejor en estas situaciones, él debe arreglárselas.

—Eso es lo que crees, pero… —Violet puso su mano en el hombro de Scarlet— Te conozco mejor que nadie, aunque finjas que no te importa, ¿verdad? Por favor, te lo pido como amigo.

Scarlet se quedó mirando la mano de Violet, un sentimiento extraño recorrió su cuerpo al ver ese rostro en él. A cualquier persona la golpearía por hacer aquello, pero a Violet no, había cierto nivel de respeto mutuo.

—¿Por qué te importa tanto? —preguntó Scarlet.

—Lo vi en la pelea, estaba mal, muy mal, y de cierta forma me recuerda a… —Violet sintió como su garganta parecía cerrarse, tragando saliva— Y a ti te importa, ¿no?

La pregunta era directa, pero Scarlet no supo qué responderle. Tragó saliva y miró al piso sin una expresión clara en su rostro, sólo lanzó un fuerte suspiro y negó con la cabeza.

—Tengo cosas que hacer —dijo, abriendo la puerta—. Nos vemos, Violet.

Aunque la despedida fue abrupta, una sonrisa se formó en Violet al no recibir una respuesta concreta por parte de su amiga. Scarlet caminó hacia su cama y se sentó, intentando pensar en qué hacer, por más que intentaba no podía quitarse la imagen mental de Kieran con una mirada decaída, triste. No sería raro en él, pensó, sin embargo, le molestaba saber que estaría así, más por algo tan evidente como la estupidez de Carmine. Con una mirada llamó a su Taran-bot.

—Quiero que busques a Kieran, y que lo cites en la tarde en la fuente del Centro Cultural.

[...]

—Así que, ¿los compatrones fueron malos desde el inicio? Eso explica muchas cosas —dijo Ruby, manteniendo su vista en su costura.

Scarlet había llegado al taller de Ruby para poder leer con tranquilidad. Lo hizo por un rato, pero la insistencia de su compañero de club le hizo revelar la información que tenía. Taran-bot no estaba, así que usó el pizarrón que Ruby utilizaba para los pedidos de ropa. Estaba muy ajetreado con el inminente baile escolar, y aun así le prestaba atención a Scarlet.

—Te lo dije, los ganadores siempre escriben la historia —Scarlet ojeó con detenimiento el libro—. Este libro lo tiene todo, los colonialistas de Kanto y Johto, la guerra de los nativos, todo, y ese maldito monstruo selló la cueva para entrar.

—Podríamos usar a mi Zuzu para abrirnos pasos entre las rocas —respondió Ruby—. Aunque Metalux podría destruirlas para ir a esa madriguera, ¿no?

—Descubrí su madriguera, no sé si quiera volver ahí, aun con este libro sé demasiado poco de esta cosa —admitió, desconcertada—. Luego está el tema de Sou, que me encontrara minutos después de ver a Metalux…

—No pueden ser los mismos, ¿no? Quiero decir, han pasado casi quinientos años, no hay muchos pokémon o singulares que vivan tanto.

Scarlet se quedó pensando. Era cierto, ningún humano o singular podría vivir tanto, eso podría dejar a Sou fuera de la ecuación, no tenía sentido que él lo fuera a menos que entrara en hibernación o algo como eso. Sin embargo, aún con eso, Sou parecía encajar en su teoría.

Escarbó más en el libro, buscando más referencias a Metalux, algo que confirmara o desmintiera su teoría. Fue hasta la última página que encontró algo que podría ayudarle. En una hoja desgastada descansaba un mapa del Monte Ogro con una pequeña ciudad que yacía donde ahora sólo había rocas.

La textura del papel, aunque áspera por el tiempo y el hielo, mantenía una visión clara de que aquella ciudad sólo podía estar dentro de la cueva. Fue de inmediato que recordó las palabras de Sou, las ruinas perdidas del Monte Ogro. En sus manos tenía un mapa de la antigua ciudad, y la mayoría de sus sitios destacados en ella.

—Debo ir a esa ciudad, ahí encontraré lo que necesito —dijo Scarlet, bufando con molestia—. Me estoy hartando de que cada pedazo de información me la dan con goteras.

—Bueno, así suele ser los misterios antiguos, no quisieras saber cómo eran las pistas para encontrar las cavernas de Kyogre y Groudon —bromeó Ruby, terminando un vestido—. ¿Cuándo piensas ir?

Scarlet volteó a ver la hora en su teléfono, esbozando una sonrisa al verla.

—Alcanzo a tomar un autobús —dijo, guardando sus cosas—. No borres esto, me será útil.

—No será necesario, iré contigo —respondió Ruby, levantándose de su silla.

Scarlet arqueó la ceja al escuchar a Ruby.

—No necesito tu ayuda, no me gustaría interrumpirte en tu trabajo, tienes muchos vestidos que terminar.

—¿Eso? Para nada, ya terminé —Ruby rió, caminando hasta su tocador—. Me pondré mi traje e iremos enseguida.

—Pero tú no puedes, no tienes…

—¿Pases Noroteo? Los conseguí cuando le hice un traje de gala a Blue —replicó.

Scarlet maldijo en silencio, por supuesto que Ruby lograría comprar a Blue con algo tan simple. Sin más opción suspiró con pesadez y esperó a que su compañero saliera con su traje blanco protector. Le parecía ridículo, pero el tener un poco de ayuda extra en el campo no le parecía una mala idea, en especial para explorar lo que parecían ser unas ruinas enormes.

El autobús salió sin mayor demora tiempo después. El transporte los dejaría en Villa Versui, y según el mapa de Scarlet, la entrada a las ruinas estaba cerca de ahí, no tardarían mucho en llegar. Lo que la chica pudo notar de inmediato era la gran cantidad de alumnas que viajaban con ellos, todas alegres, todas gritando e irritándola.

—¿De dónde salió esta manada de adolescentes? —preguntó Scarlet con molestia.

—La mayoría son chicas que no quieren mis servicios, van a las tiendas de la villa para comprar vestidos, de mucha menos calidad claro —dijo Ruby, al ver por la ventana pudo apreciar varias tiendas de ropa—. Mira, ahí lo tienes.

Las estudiantes se arremolinaban por montón en las boutiques de la zona, emocionadas de entrar y comprar sus vestidos para el baile. Scarlet encontró aquello algo tonto, cruzándose de brazos y negando con la cabeza, todos esos colores le parecían un crimen para la vista. Sin embargo, al pasar por una tienda de antigüedades, sus ojos se quedaron embobados por un gran vestido negro, cosa que Ruby notó al instante.

—Si, muy a tu estilo, ¿verdad? Aunque le falta un poco más de presencia, podría hacer algo mejor —dijo Ruby, rascándose la nariz.

—Buen intento, pero no lograrás que me ponga otro de tus vestidos —reconoció Scarlet—. Ese vestido es lindo, pero por la tienda se ve que será muy costoso.

—Bueno, he ganado algo de dinero haciendo vestidos, si piensas ir al baile podría prestarte el dinero.

Scarlet arqueó la ceja, sintiendo una extraña incomodidad que le hizo negar con la cabeza.

—No pienso prestarme a esas banalidades, tenemos asuntos más importantes.

—Claro, finge que no te gustaría salir con Sou, o tal vez, con el normie, harían linda pareja —Ruby rió con calma.

Esperaba encontrarse con el rostro molesto de Scarlet, pero ella solo le huyó a la mirada y se cruzó de brazos, ignorando por completo la mirada burlona de Ruby.

Cuando el autobús llegó, Scarlet y Ruby buscaron la entrada a la ciudad. El sitio estaba alejado, justo por donde caía la pequeña cascada proveniente del Monte Ogro. Scarlet no dudó en saltar al agua, mirando a las enormes rocas metálicas que bloqueaban el lugar. De inmediato le pidió ayuda a Ruby, el cual sacó a su Swampert para romper las rocas y revelar la entrada a la caverna.

—Por eso Sou puedo encontrarlas, solo mueve las rocas —dijo Scarlet, entrando a la cueva.

—Esto no revelara que encontramos su escondite —preguntó Ruby desde su traje de exploración.

—Al decírmelo dejó de serlo, es listo, sabe que terminaría encontrándolo —respondió Scarlet—. Solo espero que no esté aquí.

El traje de Ruby, para suerte de Scarlet, contaba con tecnología integrada por la propia Schilly, por lo cual la exploración sería mucho más sencilla sin su Taran-Bot.

Mientras avanzaban, aunque estaba expectante de que podría encontrar, había algo que comenzó a comerle la cabeza. Miró a Ruby de reojo mientras avanzaba por la caverna, su expresión serena y en control le parecía extraña. Comenzaba a conocerlo, pero su visión actual distaba demasiado de la arrogancia que tenía cuando lo conoció.

—¿Por qué haces esto? —preguntó Scarlet, retirando una roca.

—¿Hmm? —respondió Ruby, arqueando la ceja— Te lo dije, me gusta el chisme.

—Esto es más que chisme, Ruby —replicó Scarlet—. ¿Por qué te interesa tanto esto? Unirte a mi búsqueda de Metalux, ¿qué ganas con esto?

—Bueno, no todos los días puedes investigar una ciudad antigua, con algo de suerte habrá telas antiguas bien conservadas.

Aunque el tono soberbio seguía ahí, notó de inmediato el tono evasivo en su respuesta.

—Quisiste darme dinero de la nada, eso no es común en alguien que apenas conoces—dijo Scarlet, deteniéndose—. No sé qué sea, pero quiero que sepas que yo no…

—Oye, tranquila vaquera, no eres mi tipo —bromeó Ruby—. No sobrepienses demasiado, lo de allá es porque me caes bien, no sé, fuiste la primera que entró a mi club, has hecho que las cosas sean mucho más divertidas desde que ella se fue, supongo que eso nos hace amigos, ¿no?

—¿Ella? —Scarlet arqueó la ceja— Has mencionado mucho a una "ella", pero nunca me has dicho quién es.

—No es gran cosa, solo una vieja… conocida —Ruby comenzó a caminar—. Vamos, sigamos con esto, y tranquila, sé que te molestan estas cosas sentimentales, solo quería que supieras que tienes un amigo, ¿está bien?

Scarlet no pudo evitar sentirse extrañada por ello, aunque por un lado se sentía bien no ahondando en sentimentalismos, la forma en que Ruby la describía le hacía recordar un poco a sus compañeros de Paldea. No podía negarlo, Ruby era alguien insoportable algunas veces, pero, en cierta forma, se podría decir que era un buen compañero, tal vez incluso un…

Un resplandor interrumpió sus pensamientos. Delante de ellos se encontraba un enorme arco de metal que daba la bienvenida a una gigantesca caverna. Caminaron con cuidado y finalmente se encontraron las ruinas. Un complejo de edificios antiguos, varios pokémon deambulando por la zona, mucha agua fluyendo por las calles y enormes estalactitas que amenazaban con caer en cualquier momento.

—Wow, debo admitir que la arquitectura es muy buena —admitió Ruby.

—Debemos tener cuidado, esas estalactitas nos matarían si caen —dijo Scarlet.

Ruby asintió. Ambos avanzaron con cuidado por las ruinas de la ciudad. La mayoría de las edificaciones estaban cubiertas por capas de lodo y musgo, la humedad del lugar hizo que Scarlet sudara de inmediato, avanzando con cuidado por las intrincadas calles abandonadas.

Aunque no parecía haber mayores cosas que una ciudad abandonada, el mapa de Scarlet servía para ir a lo que le importaba: un templo marcado con la silueta de Metalux y un alma detrás de ella. La inscripción del lugar, traducida, citaba, "Conversión del hombre en máquina".

Al llegar al templo se encontraron con una pequeña puerta de metal que destacada por su brillo, encajada justo en una edificación blanca sin una muestra de musgo o lodo. Alguien había estado ahí. Aunque Ruby le pidió que no entrara, Scarlet lo hizo abriendo la puerta con un solo toque de su mano. Era obvio que no esperaban que estuviera ahí.

El edificio era un taller, usando una linterna Scarlet se encontró con un montón de armas, herramientas y armaduras puestas en varias mesas alrededor, incluso el piso estaba repletó de cosas metálicas y charcos de aceite que evitó pisar. Indagando un poco más pudo encontrarse un enorme pizarrón de metal el cual tenía algunos grabados que no pudo identificar, y la luz de su linterna tampoco ayudaban mucho. Quiso tomarlo, pero era demasiado pesado para moverlo, necesitaría la ayuda de Ruby.

Salió de inmediato y cerró la puerta, sin embargo, no se encontró a Ruby por ningún lado. Caminó un poco más hasta que una voz hizo que su cabello se erizara y optara por una posición de ataque, tomando su daga.

—¿Scarlet?

La chica volteó y se encontró a Sou, el cual parecía bastante confundido de verla ahí.

—Sou…

—¿Cómo encontraste este lugar? —preguntó Sou, confundido.

Scarlet se quedó en silenció, ocultando una vez más su daga al ver la calma de Sou. Atrás de Sou pudo ver a Ruby, listo para atacar, sin embargo, con un ligero gesto le pidió que desistiera, ella podría manejarlo.

—Era eventual que lo encontraría, Sou —respondió Scarlet—. ¿Aquí es donde encuentras las cosas que coleccionas?

Sou se llevó las manos a los bolsillos y suspiró con calma, cerrando los ojos.

—Sí, es el lugar al cual vengo a despejar mi mente, es muy pacifico si te soy honesto —Sou sonrió, alzando la vista hacía un enorme templo—. Ese templo de allá, podemos ir si quieres, es muy calmado.

—¿Y qué hay de ese lugar de allá? —preguntó Scarlet.

Sou volteó a ver el lugar del que Scarlet había salido.

—Ah, eso es mi taller —al verlo su mirada se descompuso—. Es mi sitio personal para forjar.

—Veo que lo tienes muy limpio, ¿podrías mostrarlo?

—No, está muy desorganizado.

—No tengo problemas con la suciedad, Sou.

Aunque Scarlet quiso avanzar, Sou puso su brazo frente a ella. Sus miradas se cruzaron de inmediato, Scarlet pudo ver el rostro serio y molesto de Scarlet, una mirada que ya había visto antes en aquellos pokémon que habían desatado el caos en Paldea. No duró mucho, pues Sou suavizó su mirada al sentir la tensión de Scarlet.

—Otro día lo haré —dijo Sou—. Sé que este lugar es oculto, ¿cómo lo encontraste?

—Te lo dije, soy buena encontrando tesoros enterrados —dijo Scarlet retrocediendo, intentando mantener un tono calmado.

Sou se quedó viendo a Scarlet hasta que una ligera risa salió de su boca, rascándose la cabeza.

—Ya lo entendí —dijo, riendo—. Si encontraste lugar es por qué me seguiste, y si me seguiste hoy es por qué quieres que sea tu pareja para el baile, ¿no?

Los ojos de Scarlet se abrieron por completo, sintió de inmediato como sus piernas temblaban y el aire se le iba. En ese momento quiso negarse, pero sabía que era la oportunidad perfecta de estar cerca del potencial homicida. Aunque solo asintió con la cabeza, Sou quería que se lo pidiera directamente. Con una vena saltada, Scarlet se lo pidió.

—¿T-te gustaría… —le costaba formular la pregunta, en especial con la sonrisa emocionada y burlona de Sou— ir al baile conmigo?

—Claro, estaré encantado —respondió—. Te veré a las ocho.

—De acuerdo.

Sintiéndose asfixiada en ese ambiente, Scarlet salió de inmediato del lugar. Sou no dijo nada, solo sonrió e hizo un gesto con las manos, caminando hasta su taller. Cerca de la salida de la ciudad Ruby finalmente se reunió con ella y le preguntó qué fue lo que pasó.

—¿Enserio le aceptaste la cita? —preguntó Ruby, confundido.

—No me siento orgullosa de eso, pero al menos podré investigarlo de manera más cercana —admitió Scarlet con pesadez—. En su taller hay muchas cosas, necesito saber que rayos oculta.

—Suponiendo que cuando vuelvas a entrar no haya ocultado todo.

—Es una posibilidad, pero si me gano su confianza tal vez… —Scarlet se llevó las manos a la barbilla—. Salgamos de esta cueva, no puedo pensar con claridad.

Ruby asintió, caminando por la cueva hasta salir del otro lado de la cascada. Scarlet necesitaba pensar bien cómo gestionar todo el asunto con Sou, y sobre todo volver a entrar y descubrir esos grabados de metal. Volvería a entrar a ese taller.

Mientras descansaban, de entre los árboles apareció Taran-bot, cayendo al suelo y subiendo a Scarlet.

—Ama Scarlet, he localizado al joven Kieran y le he mandado su mensaje —dijo la máquina, descansando en su espalda.

Scarlet asintió, al menos eso había salido bien. Sin embargo, al voltear a ver a Ruby este esbozó una sonrisa burlona.

—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Scarlet.

—Así que el normie se llama Kieran, y lo estabas buscando —dijo Ruby.

—No te atrevas a sugerir nada, es un favor para Violet —dijo Scarlet, ligeramente sonrojada.

—Si, claro, y el sonrojo es gratuito —Ruby rió una vez más—. Vamos, no necesitas negar lo que sientes, te hará daño.

—No hay nada que ocultar, Ruby, hay temas más importantes en juego.

—Claro, si tú lo dices —Ruby sonrió de manera burlona, mirando al horizonte—. Será mejor que vayas con él, yo iré a vagar un rato por las tiendas. Ve a buscar a tu verdadero amor.

Ruby esperaba una vena saltada, una amenaza, pero no hubo nada, solo Scarlet negando con la cabeza y ocultando la mirada. El chico solo se despidió y se fue a la Villa, viendo de reojo como Scarlet se marchaba con su Taran-bot.

[...]

Scarlet se columpió y derrapó, sobre la cordillera del Monte Ogro, hasta llegar al Centro Cultural. Taran-bot le había mencionado que Kieran estaría cerca del museo, así que esperaba encontrárselo en alguna banca sentada. Aunque su repentino aterrizaje llamó la atención, ninguna de las miradas curiosas correspondía a él.

Sin prestar atención a la gente, caminó junto a su Taran-bot en búsqueda de Kieran. Sus ojos analizaron cada rincón de la plaza, y la entrada del museo, pero no estaba ahí. Lanzando un suspiro pesado, Scarlet caminó hacia atrás del museo.

Fue ahí que lo encontró. Estaba sentado en las escaleras, mirando con desdén el suelo y con el rostro cansado. Verlo de ese modo le hizo detenerse por un momento, sintiendo una extraña punzada en su corazón. Luego de tragar saliva, caminó hasta él.

—Hola, Kieran —dijo Scarlet, manteniendo un tono serio.

—Hola, Scarlet —Kieran alzó el rostro ligeramente, el tono de su voz era serio, demasiado serio.

De inmediato Scarlet se sentó a su lado. Esperaba que él dijera algo, alguna palabra, pero Kieran no dijo nada, solo abrazaba sus piernas y miraba al suelo, en silencio.

—Violet y Carmine me contaron lo que pasó —dijo, cruzándose de brazos—. Los enfrentaste.

—No es algo que importe ahora —respondió, molesto—. No pude vencerlos, ellos eran…

Kieran se detuvo, Scarlet notaba como su voz se quebró al recordar aquello.

—Fue algo tonto enfrentarlos solo, un combate uno contra dos, las posibilidades estaban en tu contra —admitió Scarlet.

—Si, solo un idiota haría eso, ¿no? Un debilucho que quiere sentirse fuerte.

Kieran refugió su rostro en sus piernas, intentando contener las ganas de llorar. Scarlet no pudo evitar sentirse algo incómoda, una incomodidad que no nacía de la reacción de Kieran, si no de las emociones que aparecieron al verlo al punto del llanto.

—Deja de auto compadecerte, no lograrás nada así —dijo Scarlet, manteniendo un tono seco—. Actúas como…

—¿Un chico patético? Lo sé, lo se… —Kieran volteó a verla con un rostro molesto— Soy patético, tenía que llegar a este estado para que vinieras a verme, ¿verdad?

Una vena se saltó en la frente de Scarlet. Le molestaba la forma tan condescendiente con la que él chico se trataba. Era algo irritante.

—Te dije que dejaras la autocompasión —reclamó Scarlet—. Deja de ser un pobre mocoso que proclama por atención y…

Kieran no le permitió terminar, simplemente se levantó y comenzó a avanzar hacia el Monte Ogro. Scarlet se mordió el labio, irritada por el berrinche del chico, sin embargo, Taran-bot le dijo que aquella no era forma de reconfortar a un amigo.

—"No soy su terapeuta", pensó Scarlet al verlo avanzar. Sin embargo, verlo irse le hizo sentir un vacío. Le costaba aceptarlo, pero le dolía verlo en ese estado. Cerró los ojos y respiró profundamente, corriendo hacia él.

—¡Espera, Kieran! —gritó.

—¡Déjame solo!

Aunque quiso correr, Scarlet logró tomarlo de la mano. Hubo un pequeño forcejeo, sin embargo, el agarre de Scarlet era más fuerte.

—Lo si-siento, no soy buena reconfortando a la gente —admitió Scarlet, le costaba reconocerlo—. Pero no mentía al decir que auto compadecerte no te servirá de nada.

Kieran se quedó mirando a Scarlet por unos segundos hasta que las lágrimas comenzaron a brotar.

—Lo sé —Kieran comenzó a desmoronarse—. Scarlet, ellos me excluyeron, mi hermana me…

Sin poder evitarlo, Kieran se acercó a ella y comenzó a llorar en su hombro. Aquello la tomó por sorpresa, su primer instinto fue apartarlo, pero solo pudo tomarlo de los hombros y darle unas palmadas. Sintió como tenía ganas de abrazarlo, pero solo negó con la cabeza.

—Carmine no tiene las mejores ideas —dijo Scarlet, tragando saliva—. Necesitas volverte más asertivo.

Kieran poco a poco dejó de llorar, volteándola a ver.

—No sé si pueda, si tengo el coraje —dijo, rascándose el codo.

—No tienes otra alternativa si quieres salir de ahí —Scarlet se cruzó de brazos—. Carmine y Violet empezaron un grupo para controlar a los compatrones, podrías empezar por ahí.

Kieran arqueó la ceja, dando un paso hacia atrás.

—¿L-los compatrones?

Scarlet asintió, contándole lo que había pasado. Scarlet pudo notar como la expresión de Kieran reflejaba preocupación al saber que los compatrones habían sido liberados, de cierta forma le hizo sentirse mejor ver el cambió en su rostro.

—Así que siempre tuve razón, ellos eran los malos —afirmó Kieran—. ¿Tú entrarás al grupo?

—No, mi objetivo es Metalux —respondió—. Pero si hablas con Carmine, y te pones firme, te dejará entrar.

—No lo se, ella…

—No es opción Kieran, y no se la debes dejar —Scarlet lo tomó de los hombros—. Hablaras con ella y le dirás que no le estas preguntando, tienes que sonar decidido, no darle una oportunidad, ¿de acuerdo?

Ver a Scarlet de esa forma hizo que Kieran se sonrojara ligeramente, asintiendo con la mirada.

—Ser fuerte, si, ser fuerte… como tú, ¿no?

—Es un comienzo —Scarlet sonrió—. Pudiste llevarles el combate, debes mostrar fortaleza, que la tienes.

Kieran sonrió, asintiendo. Scarlet pudo suspirar, aliviada, ver el cambio en su rostro le hizo sentir que había hecho un buen trabajo para ser su primera vez animando a una persona. Sin embargo, cuando pensó que todo había terminado, Kieran le preguntó algo.

—Scarlet, yo… —la voz de Kieran tembló, titubeante a preguntar— ¿Por qué no contestaste mis mensajes?

Eso era mucha asertividad. Scarlet se quedó en silencio, huyendo la mirada extrañada de Kieran. Suspiró con pesadez y le volteó a ver.

—Estuve… ocupada, con el tema de Metalux.

—¿Re-realmente fue eso? ¿O era por qué yo hice algo malo el día de las máscaras?

—No, olvida lo que pasó el día de las máscaras, el traje que tenía me cambió y yo… —quiso decirle la verdad, sin embargo, se detuvo de golpe. Sabía que aquellas ropas habían sacado su verdadero ser, o eso admitía Ruby, un sentimiento que le hacía sentirse extraña al estar cerca de Kieran. Nerviosa, Scarlet intentó mentir— Kieran, tengo demasiadas cosas en la cabeza.

El chico no respondió, intentaba procesar lo que Scarlet decía, buscando el valor de volver a preguntar. Mantener la mirada el uno con el otro era casi imposible. La incomodidad en el ambiente hizo que Scarlet volviera a hablar.

—No es que quiera evitarte, solo que… no soy buena compañía en este momento.

—Pero, eres una chica muy lista, y bueno, desde que nos conocimos hemos compartido momentos que me han hecho sentir, no sé, como si hubiera algo entre nosotros.

El intento de reducir el nerviosismo tuvo el efecto contrario. Scarlet comenzó a sentir como su respiración se agitaba, su corazón latía con fuerza y sus piernas temblaban. Respiró con dificultad e intentó cubrir su sonrojo.

—No soy buena relacionándome, Kieran, no soy buena opción —respondió, huyéndole a la mirada—. Soy problemática, tengo demasiadas cosas en la cabeza como para enfocarme en esto.

—Pero… —Kieran se acercó a ella, provocando que el nerviosismo de Scarlet aumentara. El chico se sonrojó, hizo sus manos puño y cerró los ojos— Sé que los singulares tienen un baile, y yo… quiero bailar contigo.

Scarlet se congeló en ese instante. Sintió como si el aire de su cuerpo se fuera de golpe y regresara al poco rato. No sabía si estaba feliz o molesta por la invitación, sentía emociones contrarias golpeando su mente, aumentando su incomodidad.

—No —respondió de golpe—. Tuve que salir con otra persona, para sobrevivir.

El rostro de Kieran se descompuso de inmediato. Sus pupilas se contrajeron y sus manos parecieron moverse instintivamente a su cabello, sin embargo, rápidamente las detuvo.

—¿Con el chico de las máscaras? —preguntó con un tono seco, conteniendo sus emociones.

Scarlet asintió. Aquello solo hizo que la voz de Kieran terminara de quebrarse. Sin embargo, aguantó las lágrimas en la garganta y solo esbozó una sonrisa torcida.

—Es-espero que se diviertan…

Kieran quiso correr, sin embargo, como acto reflejó, Scarlet volvió a tomarlo del brazo.

—¿Por qué reaccionas así? Solo es un estúpido baile, no es la gran… —preguntó Scarlet, sabía la respuesta, pero de alguna forma quería oírla.

—N-no es nada, solo que… yo… —Kieran deseaba mantenerse firme, pero las lágrimas comenzaron a salir— Scar-scarlet, tú me… pensé que nosotros…

—Lo siento, Kieran —la voz de Scarlet también pareció cortarse—. Pero, tengo que establecer prioridades, y yo…

—L-lo entiendo —Kieran se liberó del agarre, las lágrimas dieron pasó a un rostro más funesto—. Ha-háblame cuando esté arriba en tu lista.

Scarlet intentó detenerlo, pero Kieran fue más rápido y salió corriendo de ahí. Scarlet se quedó parada, quieta, mirando a Kieran desaparecer entre la caverna. No quiso seguirlo, tenía que lidiar con el maremoto de emociones que tenía dentro de ella, sentía ganas de llorar, gritar, golpear la roca, hacer mil y una cosas para dejar de sentir esa opresión en el pecho. De inmediato Taran-Bot saltó al suelo.

—Ama Scarlet, tus niveles de estrés sugieren que usted está…

—¡Cállate, no digas eso! —Reclamó Scarlet, molesta— Tenemos trabajo que hacer de todas formas.

Scarlet comenzó a caminar hacia la parada de autobús. Sin embargo, sabía que algo había cambiado con esa conversación, el ver la reacción en Kieran le hizo despertar algo que no había sentido nunca, y le molestaba, le molestaba sentirse así. Odiaba sentirse vulnerable, odiaba el querer ir tras él y decirle lo que realmente sentía.

[...]

—Así que mi hermano solo aparece de la nada, con la máscara, y empieza a decir todas esas cosas de ser inútil y eso —dijo Carmine a Diamond, cruzándose de brazos—. ¿Acaso no puede entender que lo qué hago es por su bien? Por Arceus, solo no quiero que le pase algo malo.

Diamond, el terapeuta de Carmine, se mantuvo en silencio mientras hacía algunas anotaciones en su libreta. Su pasividad le irritaba, y le molestaba más no poder entrar a su mente y ver qué demonios escribía de ella. Había ido a terapia por órdenes de Blue desde hace algún tiempo, y aunque aquello le servía de desahogo, el que Diamond se mantuviera en silencio cuando ella hablaba le hacía saltar una vena de su frente.

—Después de vencerlo nos dio la máscara, era obvio que ganaríamos, y él solo corrió y me gritó que me odiaba —Carmine alzó la voz—. ¿Puedes creerlo? Luego de que lo protejo de hacer algo estúpido me dice eso el malagradecido.

Diamond solo asintió, tomando un poco de su jugo. Cuando vio que Carmine no dijo nada más entonces pudo replicar.

—¿Y cómo te sentiste al escucharlo decir que te odiaba?

—¿Qué cómo me sentí? Pues ofendida, molesta, y… —Carmine hizo una pausa, se llevó las manos al pecho y se mantuvo en silencio por un rato— Triste, nunca lo había visto así, tan… ¿decaído? Pero lo hice con mala intención, enserio quiero protegerlo.

—Entiendo, es normal que las hermanas mayores protejan a sus hermanos —dijo Diamond—. Pero no siempre es correcto.

—Pero, vamos, si no lo hiciera él haría algo estúpido.

—Tal vez, tal vez no, el punto es que eso no es una responsabilidad que debes cargar —dijo Diamond, cruzando las piernas—. Carmine, sabes que no somos responsables de las vidas de los demás, ¿cierto?

Carmine guardó silencio por un momento.

—Siento que si lo soy, al menos de él —dijo, rascándose el hombro—. Desde que murió mamá sentí que debía cuidar de él, no quiero que se meta en problemas.

—Tú sabes cómo es esto, es natural que todos nos metamos en problemas, es parte de crecer. ¿Acaso a ti te hubiera gustado que controlaran tus acciones cuando eras joven?

—Es diferente, yo no era tan débil —reconoció Carmine con una risa sarcástica.

Diamond no reaccionó a su risa, mantuvo una expresión calmada, sin decir una palabra hasta que la incomodidad de Carmine le hizo pasar sus manos por su rostro.

—Solo no quiero que le pase nada malo, y este tema de Ogerpon me tiene la cabeza comida, no me gusta, ¿de acuerdo?

—Y aun así sientes que no lo estás haciendo bien, ¿verdad?

Carmine tragó saliva. Sus ojos huyeron a la mirada de Diamond, enfocándose en otra cosa que les hiciera olvidar la pregunta directa, sin embargo, aquello era inútil.

—No uses tu singularidad.

—Sabes que no lo hago en terapia —Diamond se recargó en su silla—. Pero es notorio por tu mirada, de cierta forma crees que no haces lo correcto e intentas auto convencerte de que sí, de que todo tiene un por qué.

Le costaba admitir que aquello era verdad. Desde que descubrió a Ogerpon su primer instinto fue mantener alejado a Kieran del asunto. No quería que estuviera en peligro, en especial con algo que, luego de los compatrones, ya había probado ser peligroso. Sin embargo, la expresión en el rostro de su hermano solo le hacía pensar qué estaba mal. Era esa contradicción la que le molestaba y le hacía sujetar su pelo con molestia.

—¿Entonces qué rayos debó hacer? ¿Simplemente ignorar la seguridad de mi hermano y qué termine muerto por entrometerse en estos asuntos?

Diamond negó con la cabeza.

—Tal vez debes empezar primero en preocuparte por ti misma. Me has contado de tus enormes niveles de estrés, este tema de Ogerpon y los compatrones te afecta enserio, tomate un pequeño descanso, relájate, y deja que tú hermano haga lo que él considere correcto. Puedes aconsejarlo para que no se lastime, ayudarlo, pero nunca debes asumir una responsabilidad que no es tuya, él es libre de tomar sus propias decisiones, así como tú de tomar las tuyas.

—No sé si pueda hacerlo —admitió Carmine, rascándose el brazo.

—No es fácil, pero es algo que puedes hacer de poco en poco —Diamond alcanzó a ver el reloj—. Recuerda, debes centrarte primero en ti, sal a pasear un rato, relájate, céntrate en ti y deja a tu hermano ser.

Aunque la idea no era de su agrado, asintió. El sentimiento de protección por su hermano era real. Lo miraba tan débil, indefenso, algo que compartía con su madre y que le hizo aceptar su promesa de cuidarlo en su lecho de muerte. No estaba segura si podría ignorar ese instinto protector, lo qué si sabía, es que al menos podría disfrutar un rato antes de que fuera el baile.

La sesión terminó. Diamond se despidió de ella y le dio un panecillo de vainilla que le daba a cada paciente, una pequeña recompensa por abrirse y que Carmine siempre disfrutaba, en especial con un buen café frio que vendían en la cafetería del norte de la escuela. Haciendo caso a las palabras de Diamond, decidió llamar a sus amigas, pero Amarys tardaría en llegar y Haruna estaba con su novio viendo temas del baile dentro de unos días. El único disponible en su agenda era, como adivinó, Violet. Una sola llamada fue más que suficiente para que Violet llegara en pocos segundos a la cafetería.

—Pensé que tardarías más —bromeó Carmine.

—Bueno, no estaba haciendo nada en realidad —admitió Violet con una sonrisa—. Además, tengo algo de hambre.

Carmine le sonrió de vuelta y ambos fueron a comer. Mientras bebía su café helado sus ojos se quedaron embobados en la forma que Violet comía su *torta de Torchic de manera alegre. El silencio de ambos le permitió observar más de cerca las facciones de su compañero, en la forma tan amena que disfrutaba su comida y la felicidad que expresaba con cada bocado.

Debía admitirlo, le pareció un chico lindo, más de lo qué podía decir de la mayoría de pretendientes que se le acercaban, esa sonrisa le hacía sentir mariposas en el estómago, sonrojándose ligeramente y negando con la cabeza. Sin embargo, si había algo que se cuestionaba, era el por qué había tardado tanto en invitarla al baile. No aguantó la curiosidad y dio un pequeño vistazo a su mente. No había ningún indicio de una invitación, sin embargo, pudo darse cuenta que lo que quería hacer en ese momento era tomar su mano.

Carmine rió ligeramente, acercando su mano a la suya. Violet lo notó y su cara se puso roja al instante. Quiso acercarla, pero el nerviosismo se lo impedía. Luego de digerir un pedazo de su comida Violet volteó a verla.

—Chica linda, ¿la profesora Yellow ha dicho algo con el tema de Ogerpon? —preguntó, ocultando su nerviosismo.

—No, parece que ella y la directora aún deben investigar más —confeso Carmine, haciendo una danza con sus dedos y sujetando su barbilla—. Supongo que mientras no ocurra nada malo podremos estar tranquilos.

Aunque Violet se mantuvo nervioso por Carmine, su rostro comenzó a decaer poco a poco al recordar todo el tema de los compatrones. Al notar el cambio brusco, Carmine intentó cambiar el tema.

—Igual, seguro lo resolveremos, ¿no lo crees? Somos buenos en esto de resolver cosas —dijo Carmine con una sonrisa determinada.

—S-sí, claro, lo haremos —Violet intentó disimular—. No hay nada que el Príncipe de la Velocidad, y la Princesa de la Belleza no podamos lograr.

Aquel sobrenombre era nuevo, Carmine no pudo evitar sonrojarse, aceptando el halago.

—No lo pudiste haber dicho mejor —respondió Carmine, sonrojada—. Somos los mejores.

Antes de que pudiera responder, el teléfono de Carmine comenzó a sonar. Carmine esperaba que fuera alguna de sus amigas, sin embargo, el ver el nombre del contacto le hizo contestar de inmediato.

—¡Kiki! —dijo Carmine— ¿Dónde has estado? Te he buscado desde ayer.

—Ho-hola, hermana —el tono de Kieran era desanimado, pero luego de suspirar un poco su ceño se frunció—. N-no me llames así.

—¡Hola, enamorado de Scarlet! —dijo Violet, entrando a la videollamada.

—¡¿Enamorado de quién?! —gritó Carmine, molesta.

Violet se retrajo un poco, asustado por el grito y la mirada molesta de Carmine. La chica quiso gritarle algo, pero ya tendría tiempo para eso.

—¿Pero dónde has estado? —preguntó de vuelta Carmine.

—Y-yo he estado pensando, entrenando y… —Kieran tragó saliva, buscando de manera desesperada fuerzas en su interior— Quiero ayudar con Ogerpon.

La pregunta fue directa. Carmine sintió un ligero tambaleó interno.

—¡Claro que no! —gritó Carmine, molesta, casi por instinto.

—P-pero…

—¡Es muy peligroso que te involucres en esto, Kiki! —gritó Carmine.

No lo podía permitir, aquello era una locura. En aquellos momentos solo podía pensar en las posibilidades, en cómo podría terminar herido por los compatrones, el solo imaginarlo dañado le hizo negar con la cabeza.

—Carmine, yo creo que…

—¡Tú no te metas, Violet! —respondió Carmine con molestia.

—¡N-no te lo estoy preguntando! —gritó Kieran del otro lado.

Escuchar el gritó de su hermano le hizo paralizarse de golpe.

—¿Qué dijiste? —dijo con un tono entrecortado.

—Ayudare al ogro, aunque tú no quieras que lo hagas —dijo Kieran con un rostro serio, determinado, molesto—. No soy un niño, no necesito tu protección, yo lo hare.

Carmine no supo que contestar, aquella era la primera vez que Kieran tomaba ese tipo de actitud. Quería negarse, decirle que no, pero solo se quedó callada, intentando procesar la información. Pronto sintió la mano de Violet en su hombro. Al girarse pudo ver que el chico le miraba con seriedad.

—"Déjalo ayudar" —pensó Violet, cosa que Carmine pudo leer.

Carmine pensó que todo el mundo estaba en su contra, que era una conspiración entre Diamond y Violet para que Kieran terminara herido o muerto, sin embargo, por mucho que le costara admitirlo, sabía que no era verdad. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué ella tenía que ser la mala de esta historia? Le había prometido algo a su madre, y quería cumplirlo, pero sentía que todo el mundo se interponía en su camino. Deseaba mandarlos a todos al carajo, sin embargo, por más que le pusiera trabas a Kieran, él se metería en el asunto. Ya había robado la máscara, si le impedía más cosas harían algo peor.

—Como los odio a todos ustedes —dijo Carmine, molesta—. De todas formas no puedes hacerlo, solo los de la escuela podemos…

—Yo puedo decirle a Yellow que te meta en el asunto —agregó Violet.

Carmine le dirigió una mirada funesta, estaba a punto de golpearlo, sin embargo, solo suspiró derrotada.

—Si te pasa algo no seré responsable —reclamó, molesta.

—No necesito que me protejas, yo podre hacerlo solo —dijo Kieran—. Gracias, Violet.

—No hay de que, enamorado de Scarlet.

Carmine solo volteó a verlo con molestia otra vez, necesitaba arreglar ese problema. Sin embargo, antes de hablar, alguien apareció detrás de él.

—Hola, Bestie, Violet, Kieran —dijo Amarys, ajustándose los lentes—. Lamento interrumpirlos.

Aunque Violet y Kieran se asustaron de la presencia de la chica, Carmine no pareció sorprenderse, podía detectar la presencia de su mejor amiga cuando se acercaba.

—Bestie, ¿Ocurre algo? —preguntó Carmine, intentando disimular todo el alboroto.

—No pude evitar escuchar que se comunicaban con Kieran, y quería solicitar si puedo preguntarle algo.

—Claro, todo tuyo —dijo Carmine.

Amarys de inmediato tomó el teléfono, su tonó robótico se transformó en uno más torpe al intentar ser más amable. Kieran volvió a su nerviosismo habitual al hablar con ella, más aún cuando Amarys le invitó al baile escolar. Carmine no pareció sorprendida, pero la expresión de Violet revelaba que había olvidado algo. Kieran se quedó en silencio por unos segundos hasta que habló.

—Gra-gracias, pero no podré ir contigo —admitió Kieran.

Amarys hizo una mueca que intentó disimular de inmediato, manteniendo su rostro serio.

—¿Acaso ya tienes a alguien con quién salir? —preguntó Amarys con un tono que denotaba cierta molestia.

—No, pero no quiero estar ahí —respondió Kieran, huyéndole a la mirada—. Lo siento…

—¿Acaso tiene que ver con la chica Scarlet Koito? —preguntó Amarys, molesta.

El rostro de Kieran se ensombreció de inmediato, mirando al piso. Carmine se quedó atenta a la respuesta de su hermano.

—Si —respondió con pesadez—. Tengo que irme, adiós.

No hubo oportunidad de respuesta, Kieran cortó de inmediato. Amarys se quedó congelada por unos minutos, entregándole el teléfono a su amiga y ajustando sus lentes con un ligero temblor en sus dedos. Carmine solo arqueó la ceja, mirando a Violet.

—¿Qué sabes de tú amiga?

—No tengo idea.

—Bestie, vine en cuanto me dijiste para degustar alimentos, pero no esperaba provocar tal intromisión, tendré que irme —dijo, negando con la cabeza—. Fue un gusto hablar con ustedes.

—Espera, iré contigo —dijo Carmine, levantándose de la mesa—. Quiero hablar contigo de algunas cosas.

Conocía a su amiga, conocía sus sentimientos hacia su hermano, y sobretodo, sabía cuándo ella no estaba bien, necesitaría a una amiga. Al ser algo privado, Carmine se despidió de Violet, sin embargo, antes de irse, Violet la tomó de la mano.

—¿Qué ocurre? Tengo prisa —dijo Carmine.

—Chica linda… —Violet se hincó ante ella— ¿Le gustaría ir al baile conmigo?

Aquello le tomó por sorpresa, no esperaba que su reacción fuera tan rápida. Esperaba algo más torpe como la otra vez, pero ahora Violet se miraba más seguro de sí mismo, cosa que le hizo sonreír.

—Tienes suerte de que nadie me lo haya pedido —dijo de manera arrogante—. Más te vale que sepas bailar. Ve por mí a las diez.

No podía negarlo, estaba esperando demasiado por eso. Luego de aceptar, Carmine se fue con su amiga. Al menos había salido algo bueno de todo este asunto de su hermano. Sin embargo, aún tenía que resolver asuntos con Scarlet.

[...]

Scarlet tenía que volver al taller de Sou, necesitaba saber qué rayos ocultaba en la oscuridad. Tuvo que esperar unos días para que Sou bajará la guardia, pasando el tiempo leyendo el libro congelado que tenía aún más información sobre el lugar donde Sou había hecho su taller, además de tener información importante sobre los compatrones, y un "líder", datos que compartiría con Violet cuando lo viera.

Con la ayuda de su Taran-Bot, el descenso y exploración de la ciudad perdida fue mucho más sencillo. La máquina contaba con una potente linterna en sus ojos LED que le permitía darse cuenta de los grabados en las paredes de la ciudad, dibujos que narraban la historia de una ciudad próspera. Sin embargo, aquello carecía de importancia cuando se enfrentó cara a cara con el taller de Sou.

Para su fortuna el chico no había puesto ningún candado, por lo que pudo entrar sin complicaciones al lugar, encendiendo la potente luz de su Taran-Bot. El suelo seguía igual de aceitoso, las espadas, hachas, flechas y lanzas seguían tiradas por doquier, y en las mesas solo había pedazos de metal oxidado y algunas vasijas, o al menos eso pensó hasta ver una sábana que ocultaba algo.

Debajo de la tela había una enorme lanza dorada. Scarlet no pudo evitar tocar el frío metal que parecía impoluto, a pesar de sus deformidades, era obvio que alguien intentaba arreglar su filo. Le gustaban las lanzas, pero lo que más le llamaba la atención era que creía haberla visto antes, en especial al ver un hueco cerca del filo, como si le faltara algo que debía ir incrustado en ella.

Aunque le ordenó a Taran-bot que tomara una foto para después, su principal objetivo se encontraba delante. Su compañero iluminó sin mayor demora la enorme placa metálica al fondo del lugar. Cuando Scarlet pudo ver lo que había su expresión cambió por completo.

Metalux, cientos de ellos. La placa contaba con numerosas ilustraciones de Metalux como si de un estudio de personaje se tratara. No solo estaba él, sino cómo funcionaban cada uno de sus ataques; sus garras, colmillos, cola, aliento gélido, e incluso algunos prototipos adaptables como espadas y armas acoplables a él.

—Es como un niño pequeño jugando a crear un monstruo —dijo Scarlet, acercándose a la placa.

Además de las ilustraciones, había un mapa de Noroteo con flechas que tenía una simbología específica. Analizándola más cerca pudo ver como aquellas flechas indicaban las apariciones de Metalux, incluida las veces que lo encontró en el Monte Ogro y en el nido antiguo del Día del Encuentro. No solo eso, también había puntos nuevos que aún no tenían una simbología, eran tres puntos que estaban dispersos por varias partes de Noroteo y que tenía la forma de un bloque de hielo.

—Parece que alguien ha estado guardando un record de lo que ha hecho —dijo Scarlet, mientras Taran-bot tomaba fotos del lugar.

Había mucha información, demasiada para poder procesarla ahí, pero era claro que Sou y Metalux estaban demasiado emparentados. Ya lo había sospechado desde hace un tiempo, en especial cuando lo vio llegar en el Día del Contacto. Sin embargo, necesitaba algo más sustancial para poder decir que él era Metalux. Si tan solo pudiera cazarlo, atrapar a Metalux, podría probarlo. Volverse la cazadora, cosa con la que era realmente buena como "Treasure Hunter".

Algo en el suelo de la placa llamó su atención. Se trataba de una toalla manchada, al acercarla a la luz pudo darse cuenta de que se trataba de sangre, algo que le hizo tener una idea de inmediato. Tomó la prenda y la metió a su mochila. Sin embargo, mientras lo hacía, pudo escuchar a alguien abrir la puerta.

Se mordió el labio, jurada que Sou no estaría ahí, pero para su desgracia estaba justó ahí, entrando de manera despreocupada y encendiendo la luz que la puso al descubierto. De inmediato pudo sentir un escalofrió recorrer sus piernas, y un sudor frio resbalando por su rostro.

—¿Scarlet? —preguntó Sou, al verla las esferas de metal que mantenía en el aire cayeron al suelo.

—Sou —Scarlet se giró, de inmediato sus músculos se tensaron, lista para tomar su pokébola mientras Taran-bot se preparaba para atacar.

—¿Qué demonios haces aquí? ¡Te dije que no entraras! —reclamó, molesto.

Scarlet tragó saliva, necesitaba evaluar la situación antes de hacer algún movimiento. Tal vez esto serviría para sacarle la verdad.

—¿Cómo es que sabes tanto de la anatomía de Metalux? —preguntó sin rodeos, sin apartar la vista de sus ojos— Esos bocetos son tan detallados, ¿Son autorretratos? ¿Piensas hacerte mejoras?

Sou no pudo evitar arquear la ceja, sin embargo, su expresión molesta no se iba.

—¿Piensas que yo soy Metalux?

—Si no lo eres cómo es que sabes tanto de él, sus apariciones —dijo, volteando a ver la placa.

Sou se quedó congelado por un rato hasta lanzar un fuerte suspiro.

—Creo que será bueno que lo sepas… también investigo a Metalux —dijo Sou, acercándose a la placa—. Cuando encontré la ciudad vi varios murales sobre él, y luego me enteré por el boca a boca que había aparecido y… he querido hacerme con él.

—¿Hacerte con él?

—Claro, es un pokémon metálico que puede ser una máquina, ¿no te interesa saber cómo es por dentro? —dijo Sou, mirándola a ver—. He estado siguiendo el rastro desde hace un año, pero solo he podido conseguir esto, sus apariciones, el nido que encontraste, y las otras tres ubicaciones.

Scarlet arqueó la ceja al escuchar aquello. Lo notaba, podía detectar aquel sutil tono que indicaba como Sou le mentía, le ocultaba algo, verdades a medias que no estaba dispuesta a tolerar.

—¿Por qué no le dijiste? —preguntó Scarlet— Es demasiado conveniente que estés aquí, justo en el lugar donde el libro marca donde se crea un nuevo Metalux.

—¿Por qué? Bueno… —Sou le mostró una mirada sombría— Metalux es mío, yo seré el primero en conseguirlo.

El tono fue aterrador, sincero, notaba el toqué de ambición en su voz, una ambición que ella misma tenía cuando quiso capturar a las "Leyendas Funestas". Se alejó, intentando sacar su daga, sin embargo, Sou lo notó y dio un paso hacia atrás.

—Lo siento, pero Metalux ha sido mi proyecto, no quiero que me lleves ventaja —aunque pareció calmarse, el rostro de Sou se descompuso lentamente al darse cuenta de algo—. Espera un segundo, Scarlet —el chico le apuntó— En realidad no querías invitarme al baile, querías entrar aquí ¿verdad? Querías cubrirte de que te estabas queriendo husmear aquí.

Al verse descubierta sus ojos se abrieron por completo. De inmediato pudo ver como el rostro de Sou se ensombreció y los artilugios de metal comenzaron a temblar. Se preparó, estaba lista para que Sou diera el primer movimiento, pero este nunca llegó. En su lugar, Sou respiró profundamente y alzó la mano.

—¡Lárgate! —gritó, conteniendo su furia.

Scarlet se quedó quieta por unos segundos hasta que sus piernas respondieron y se marchó. Tenía demasiadas emociones en su cabeza, pero una de ellas y que le molestaba era la forma en que Sou reaccionó a su treta. No lo entendía, odiaba sentir un extraño sentimiento de culpa aun cuando se trataba de un posible asesino en serie. Para aliviarlo, lo mejor fue centrarse en su investigación, en esos tres puntos que Sou había escrito, ubicaciones que debería utilizar para investigar más a fondo.

Al llegar a la escuela, su primer lugar al cual llegó fue con Ruby, necesitaría de su ayuda para investigar esas ubicaciones, necesitaba ponerlo al día.

—¿Así que Sou es Metalux? —Ruby sujetó su barbilla—. Pero, si lo es, ¿no debería tener como quinientos años?

—¿Recuerdas que te mencione del libro congelado? Ahí explica que puedes volver a un singular un Metalux, no estoy segura de cómo y tampoco no vi ningún escondite, pero estoy casi segura de que encontró la forma de volverse un Metalux, de alguna forma.

Aquello sonaba demasiado descabellado, una máquina capaz de implantar una singularidad, o tal vez no lo era, tal vez era alguna especie de ritual, o una máquina antigua, el libro no lo dejaba claro, además no podría averiguar ahora que Sou seguramente pondría más protección. Lo único que tenían ahora eran las tres ubicaciones.

—¿Tienes planes para esta noche? —preguntó Scarlet—. Sou marcó estos lugares, sabe que iré ahí, debemos ser más rápidos.

—Por suerte para ti, nadie tiene el suficiente buen gusto para invitarme a salir —admitió Ruby de manera arrogante—. ¿Quieres ir a la hora del baile?

—Si, debemos ser rápidos —dijo Scarlet, mirando su reloj—. Prepara tu traje, veme en mi habitación a las nueve.

—Espera un segundo —interrumpió Ruby—. Aunque me encanta la idea de ir, tengo algunos trabajos que debo entregar para estar libre, y como no quiero molestarte con trivialidades, ¿podrías prestarme a tu lindo asistente?

Scarlet arqueó la ceja, confundida, pensaba que Ruby había terminado sus pedidos, sin embargo, la lista nueva en su pizarrón le hizo entender que no. Asintiendo, Scarlet le habló a su Taran-Bot.

—Escucha, estarás con Ruby hasta que termine sus pendientes, realiza cualquier actividad que te pida —ordenó Scarlet.

—Como usted lo desee, ama Scarlet —el Taran-bot asintió—. Estaré a disposición del señor Ruby.

—¿Señor? —preguntó Ruby, agraviado.

Scarlet lanzó una pequeña risa y se despidió, tenía clase pronto y quería llegar temprano. Al irse, Ruby se acercó al Taran-bot.

—Primero, nada de decirme señor, apenas tengo veintitrés —dijo Ruby.

—Entendido, ¿desea que le llame por algún nombre? —preguntó el Taran-Bot.

—Hmm, llamame "Diseñador Ruby" —dijo, cuando el Taran-bot asintió, Ruby dio una palmada—. De acuerdo, no tenemos mucho tiempo.

Moviéndose entre su taller tomó una carta que había guardado en su escritorio y la llevó al Taran-bot.

—¿Puedes volver a encontrar al normie ese, Kieran, creo que se llama así?

—Afirmativo —dijo la máquina—. Aunque no estoy seguro si eso entra dentro de los parámetros de la misión.

—Es un encargo al final del día, además, eso hará a tu ama muy feliz —sonriendo, le dió la carta—. Búscalo y entrégasela diciendo que es de parte de Scarlet, junto con esta caja.

Ruby le entregó una caja blanca que Taran-bot pegó en su espalda, la lógica de Ruby era algo que no podía objetar, por lo que sin más demora salió de la habitación en búsqueda de Kieran.

—Me lo agradecerás después, Scarlet, me lo agradecerás —dijo Ruby, sonriendo—. Ahora, a ver dónde demonios debo ir.


Y justo cuando creía que no podía salir capítulos más largos pasa esto xD
Buenas, queridos lectores, traigo una nueva actualización con una singularidad, estara dividido en dos partes, esto debido a la HORROROSA duración de la ultima escena, así que he decididó dividir este capítulo en el 6.1 y 6.2 que subire en breve xd, esto para que sea más comodo y ameno de leer.

Sin más, muchas gracias por leer, y dejar sus reviews, se aprecía mucho.