Flufftober 2024
Día 31: Lo aprendí de ti
La primera vez que Yuuri regresó a la Tierra después de adoptar a Greta, estuvo realmente preocupado, él era el que había decidido adoptarla sin preguntarle a alguien si quiera si podía hacerlo y era únicamente con él con el que se llevaba mejor, sabía que la cuidarían, pero esperaba que no se sintiera sola.
Claro que cuando Yuuri regresó a Shin Makoku y se encontró con Greta nunca se imaginó lo que en ese momento vio.
….
Wolfram no estaba muy seguro de lo que hacía, Yuuri se había ido de regreso a la Tierra y Greta se había quedado en Shin Makoku por primera vez después de que la adoptara, y sí, por supuesto que ella sería su hija en el futuro cuando se casaran, pero… ¿qué debía de hacer con una niña recién adoptada?
No es que no hubiera hecho migas con ella, pero se llevaba mucho mejor con Yuuri que con él y era incómodo estar a solas con ella, por suerte su madre había intervenido y logró relajarse un poco, pero ese no era el punto.
Así que, esa noche, cuando Greta se durmió, fue con su madre a pedir consejo…
—Wolfy, qué agradable sorpresa, siéntate y bebe un poco de té conmigo.
—Por supuesto, madre.
Tomaron té en silencio durante unos minutos.
—¿Y bien? —preguntó Cherie-sama, —¿qué sucede?
—Es que…—comenzó Wolf nervioso—, quería tu consejo…
—¿Sobre?
—Greta… ya sabes que Yuuri la adoptó, y yo quisiera llevarme mejor con ella, pero nunca he tratado con niños antes y dado que será mi hija también cuando me case con Yuuri, quiero hacerlo bien.
—Oh mi Wolfy, tan lindo pensando en su familia. No te preocupes, es fácil, primero que nada, solo necesitas averiguar qué le gusta a Greta y de ahí poco a poco todo fluirá.
—¿Segura? ¿No es eso algo muy simple?
—A veces lo simple es lo que mejor funciona, inténtalo.
Wolfram sonrió.
—Muchas gracias, madre.
Aunque él mismo había dicho que era algo simple, en realidad se dio cuenta de que no lo era para nada.
Tomó aire y tocó a la puerta antes de asomarse a la actual habitación de Greta.
—Hola, Greta, ¿puedo pasar?
—Sí, pasa Wolfram.
La niña ya estaba en la cama, pero tenía un libro en sus manos.
—Wolfram—preguntó la niña cuando llegó a su lado—¿has leído las novelas de Anissina?
—Sí, ¿esta es la primera, verdad?
—Sí, me las prestó.
—Entonces, ¿empezarás a leerlas?
—Sí, pero…
—¿Pero?
La niña bajó la vista avergonzada.
—No sé leer muy bien y siento que no lo estoy disfrutando.
—Ya veo, en ese caso, ¿no quieres que yo te las lea? Así lo disfrutas y a la vez practicas tu lectura.
—¿Harías eso por mí?
—Por supuesto, me encantaría.
Wolfram agarró una silla y la puso junto a la cama de Greta y comenzó a leer.
Desde esa noche y mientras Greta no estuviera en Cavalcade, Wolfram se acostumbró a leerle un poco antes de dormir.
Pero, ese fue solo el inicio.
Gracias a esas noches de lectura, Greta comenzó a confiar en Wolfram y en el transcurso de pocas semanas, ya habían creado una rutina juntos, cuando Greta regresaba a casa, solían comer un aperitivo en el jardín, también Wolfram la llevaba a caballo al pueblo, especialmente con el sastre real para prepararle más ropa, el sastre mismo podía ir al Castillo a hacerlo directamente, pero les gustaba poder visitar otros lugares. Wolfram también supervisaba las tareas de Greta y como avanzaba en su lectura y escritura. Realmente no había sido tan fácil ganarse su confianza, pero le alegraba haberlo logrado.
…
Apenas terminó de ponerse al día con el papeleo pendiente después de su ausencia, caminó hacía la habitación de su hija, antes de ir a la suya. Tocó a la puerta y entró.
—Gwe dal suspiró con cansancio, la Dama Veneno siempre le daba problemas, y ese había sido realmente complicado de resolver, por suerte parecía que todo estaba solucionado, al fin podría tener una noche de sueño decente. Por lo menos, mientras la Dama Veneno no causara más alboroto. Fin.
Wolfram cerró el libro ante la mirada fascinada de Greta, era el primer libro de la Dama Veneno que terminaban de leer y la niña no cabía de la emoción.
—¡Ya quiero que llegue mañana para empezar con el segundo libro! Me pregunto en que clases de problemas caerá esta vez Gwe Dal.
—Es cierto, la Dama Veneno siempre se las ingenia para meterlo en graves problemas.
En ese momento, ambos se dieron cuenta de la presencia de Yuuri quien miraba la escena con sorpresa.
—Oh, hola Yuuri—saludó la niña.
—Hola Greta, no sabía que Wolfram te leyera los libros de Anissina.
—Sí, hoy terminamos el primero.
—En serio, es genial.
Wolfram únicamente miró a Greta con cariño, lo que no pasó desapercibido por Yuuri.
Después de darle las buenas noches, ambos se dirigieron a su habitación.
—¿Desde cuándo te llevas tan bien con Greta? —preguntó Yuuri al fin cediendo a su curiosidad.
—¿Qué tiene de malo?
—Yo no dije eso. Es que, Greta es una niña humana después de todo.
Wolfram detuvo su andar y se quedó mirando a la nada, mientras reflexionaba.
Era cierto, cuando Yuuri regresó a la Tierra, no tomó en cuenta para nada que Greta era una niña humana, solo le había importado llevarse con ella e intentar ese rol de padre que tendría con ella de ahora en adelante y realmente estaba orgulloso de haberlo logrado.
No le molestaba en absoluto que fuera humana…
Miró a Yuuri, quien también se había detenido preocupado por su falta de respuesta.
—¿Wolf?
—Simplemente lo aprendí de ti.
—¿Qué?
—Tú lo has dicho, he logrado llevarme con una niña humana, ¿no es eso lo que me has enseñado? ¿Qué los humanos no son despreciables y podemos vivir pacíficamente con ellos? Entonces, a eso me refiero. Simplemente, me llevo con Greta ahora, porque lo aprendí de ti.
Yuuri sonrió.
—Bueno, no es como si yo te hubiera enseñado a leerle las obras de Anissina.
—Ella ha mejorado mucho en su lectura y escritura gracias a eso, las novelas de Anissina tienen un rico vocabulario. Además, ese es nuestro momento favorito de padre e hija.
—¡¿Padre e hija?! ¡Oye! ¡Su único padre soy yo!
—Cuando nos casemos, también seré legalmente su padre, aunque debo decir que ya lo soy.
—¿Quién está hablando sobre casarse?
—Que no te dé pena, estamos comprometidos después de todo.
—Sí, pero…
—¿Pero?
Wolfram lo miró con curiosidad y Yuuri decidió callarse.
—Además, tú no puedes leerle los libros tan bien como yo.
Yuuri rodó los ojos, ¿ahora era una competencia para saber quién de los dos era el mejor padre?
