Hola a todos. Aquí llega un nuevo episodio.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Episodio 15. Combate de vicecapitanas

Himari y Shushu se hallaban en el baño del edificio, charlando acerca del acontecimiento que tendría lugar en pocas horas.

–Al fin llegó el día de los enfrentamientos –comentó Shushu, animada–. ¿Cómo te sientes?

–Estoy preparada. Usaré un poder que no sabrán como contrarrestar, a diferencia de transformar mi cuerpo en armas. ¡Puedo hacer esto! –exclamó Himari.

Shushu vio que la vicecapitana estaba muy confiada. La había visto trabajar casi sin descanso durante todos aquellos días previos.

–Pero una vez termine el combate, el dúo Himarin-Yuuki se separará, ¿no es así? –le preguntó con curiosidad.

–Supongo que sí. Yuuki sigue siendo el esclavo de la capitana, así que no me pertenece. Y además, es una habilidad que exige mucho. Por suerte, tengo otros poderes que puedo utilizar –suspiró la vicecapitana.

Shushu rio. Así que el uso del esclavo era temporal, como un préstamo. Muy en su interior, se sentía aliviada, ya que apenas pudo interactuar con él los últimos días debido a que la vicecapitana lo acaparaba con sus agotadores entrenamientos.

–Hoy tengo que estar enfocada –dijo decidida Himari–. Después de esto, todas las integrantes del Cuerpo Antidemonios conocerán el resultado del combate. El resultado estará conectado con el prestigio de la unidad… y con la evaluación de la capitana.

–¡Tienes que mostrar tu mejor cara, entonces! –la animó Shushu mientras le guiñaba el ojo.

–Sí –Himari puso una mirada decidida–. La capitana estableció este combate por mí. ¡Así que por ella, no puedo permitirme perder!

–Ah, sí. Me pregunto qué integrantes de la Sexta Unidad llegarán –dijo Shushu, quien solo conocía a la capitana y vicecapitana de la misma.

La puerta se abrió de repente. Ambas vieron como entró en el baño una chica de pelo anaranjado muy atractiva, aunque con una expresión adormecida. Su presencia pilló por sorpresa a las otras dos.

–Holaaaaa. Llegamos antes de lo previsto –dijo con una voz animada–. Dijeron que los preparativos llevarán un rato, así que he venido a relajarme.

Shushu se impresionó por la recién llegada, que era incluso más atractiva que ella. Comenzó a sentirse celosa.

–¿La Sexta Unidad tenía alguien como ella? –preguntó.

–Se llama Sahara Wakasa, 19 años –explicó Himari, quien adoptó una expresión seria–. No es la clase de persona que sale a menudo del edificio de su unidad… esto es raro.

La recién llegada, Sahara, se metió en el estanque y apoyó la parte superior de su cuerpo contra uno de los bordes, cerrando los ojos. No tardó en escucharse un leve ronquido.

–¡Y ahora se echa a dormir! ¡Qué divertido! –rio Shushu.

–Tiene agallas –dijo Himari–. Pero será mejor que no la subestimes. Quién sabe de lo que será capaz.

Ambas estaban ante una rival enigmática. ¿Qué clase de sorpresas les esperaban durante los combates?

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Poco después, Himari y Shushu, ya uniformadas, pasaban por el gimnasio, camino del exterior del edificio. Una figura les salió al paso.

Se trataba de Yachiho, quien dirigía a su hermana una mirada arrogante.

–Ve sin mí –dijo Himari a Shushu.

La aludida comprendió.

–Lo harás genial, Himarin. ¡No te preocupes!

Acto seguido, echó a correr hacia el exterior, dejando a solas a las dos hermanas.

–¿Tomas un baño antes del combate? –le preguntó Yachiho–. Debes sentirte muy confiada.

–Tengo la intención de estar limpia y en condiciones cuando gane el combate de hoy –respondió Himari, con una mirada desafiante.

–¿Oh? –sonrió burlonamente Yachiho–. Suena como si tuvieras un plan en mente. Pero lo que importa es, ¿podrás llevarlo a cabo?

Himari abrió la boca con gesto de sorpresa. A su mente vinieron imágenes del pasado, cuando se esforzaba tanto que terminaba cayendo enferma. Y su hermana, lejos de animarla, siempre se burlaba de ella, viéndola como un ser inferior.

–¡C-Claro que podré! –exclamó la vicecapitana de la Séptima Unidad, aunque su voz ya no sonaba tan segura.

Realmente Yachiho sabía qué teclas tocar para hacer que perdiera toda su confianza.

–¿Todavía no has salido? –preguntó de repente una voz–. Los combates están a punto de empezar.

Himari observó. Detrás de su hermana, había aparecido Yuuki.

–Solo retrasas lo inevitable –expuso Yachiho sin prestar atención al chico.

Seguidamente, se dio la vuelta y abandonó el gimnasio. Himari la miró con un gesto furioso.

–¡Lo conseguiremos! –exclamó Yuuki entonces.

Himari se soprendió.

–Hemos entrenado mucho para esto, ¿recuerdas? –le dijo mostrándole el pulgar hacia arriba.

Ella sonrió ante las palabras del chico.

–Eres muy arrogante para ser un esclavo… –dijo caminando hacia él.

–¿Eh?

Himari agarró a Yuuki por el cuello de la camisa.

–¡Eso es obvio! ¡Definitivamente ganaremos! –le dijo empleando un tono firme.

Sonrió al chico, quien le devolvió la sonrisa. Agradeció mentalmente tener a Yuuki para devolverla a la realidad. No podía ceder a las provocaciones de su hermana mayor. En el combate de hoy le mostraría que era mejor que ella.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Todo estaba preparado. Reunidas en el exterior del edificio, las integrantes de ambas unidades se hallaban frente a frente.

–Con algunas integrantes de nuestras unidades no disponibles, nuestras elecciones para estos combates estarán limitadas –dijo Kyouka.

–Pero como planeamos, esta vez serán combates de una contra una –dijo Tenka.

Teniendo ambas unidades el mismo número de integrantes, esta era la opción más lógica, en lugar de una batalla campal.

Una nueva figura se hizo presente. Era una chica que llevaba también el uniforme militar del Cuerpo Antidemonios, con el mismo estilo que el de Kyouka, con botas altas, falda corta y guantes blancos. Tenía el pelo rubio pálido, adornado con algunas pinzas azules y rosas, y sus ojos eran marrones. Era algo pequeña de estatura, pues apenas sobrepasaba un poco la altura de Nei.

–Yo seré quien arbitre –anunció–. ¡Integrante de la Décima Unidad, Ginna Bizen, a vuestro servicio!

Acto seguido dibujó en el suelo un enorme círculo empleando un pintalabios. Una enorme cúpula apareció poco después en la zona marcada.

ARENA SOLO PARA MIEMBROS, "CLUB GINNA"

Se trataba de la habilidad de Ginna, una barrera que aparecía tras dibujar líneas en el suelo para delimitar su extensión.

Solo tenían permitido entrar dentro de la barrera quienes hubieran dado su firma. E igualmente, para quienes hubiesen firmado, cualquier daño sufrido en el interior de la misma sería inmediatamente sanado.

Era gracias a esta habilidad que Ginna estaba muy solicitada, ya fuera para combates reales o solo entrenamientos.

Sin embargo, en esta ocasión la integrante estaba bastante emocionada. Podría contemplar de cerca un combate entre miembros de distintas unidades, y sobre todo uno entre dos capitanas con habilidades impresionantes. Había gente que creía que los poderes que otorgaba un melocotón de Mato dependían del carácter y conocimiento de la persona. Y eso era algo en lo que estaba de acuerdo.

–Buena barrera –observó Tenka mirando hacia arriba–. Incluso si un millar de shuukis atacaran, resistiría sin problemas.

–Contamos contigo como árbitra –le dijo Kyouka.

Ginna se emocionó.

–¡Ten-sama, Kyou-sama! –exclamó con estrellas en los ojos–. ¡Lo daré todo!

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Yuuki no se sorprendió de lo bien preparado que estaba todo para los combates, en especial la habilidad de esta integrante de la Décima Unidad. Lo que sí le llamó la atención fue su peculiar comportamiento. Y en especial la forma en que tenía de dirigirse a las capitanas. Llamó "Kyou-sama" a la capitana de la Séptima Unidad, como si se tratara de una figura que venerara… ¿Sería una fan del Cuerpo Antidemonios? La miró con atención.

Ella le devolvió la mirada al percatarse. Y de pronto, su expresión de entusiasmo cambió por una sombría, que hizo estremecerse a Yuuki. Se preguntó si odiaría a los hombres. No sería extraño, ya que desde que los hombres no poseían poderes de los melocotones de Mato, muchas mujeres los miraban con desprecio.

–¡Muy bien, estoy lista! –exclamó una voz.

Yuuki detuvo sus pensamientos y miró. Nei estaba allí, equipada con una cinta para el pelo y una bandera con inscripciones en las que animaba a la Séptima Unidad. E incluso detrás de ella había una sábana extendida en la que había más pancartas y otros artículos de animación.

–¿Los hiciste tú? –le preguntó Yuuki, sorprendido.

–¡Nei no cuenta como combatiente, así que su trabajo será animar a sus compañeras de equipo con todo lo que tiene! –respondió Nei con una sonrisa.

Era cierto que con su habilidad, esta niña no estaba hecha para el combate. Yuuki en cambio agradeció su disposición a animar.

Él miró entonces a las integrantes de la Sexta Unidad. Sabía que le esperaba una competición muy exigente, ya que tendría que participar en dos combates, junto a Himari en uno y junto a Kyouka en otro. No podía retractarse. Las integrantes de la Séptima Unidad esperaban mucho de él.

–¡Comencemos sin más preámbulos! –exclamó entonces Ginna, provista de un micrófono–. ¡Primer combate!

Del grupo de la Sexta Unidad, Yachiho dio un paso al frente. Y mirando desafiante a Himari, le hizo señas con el dedo para que se acercara.

La vicecapitana de la Séptima Unidad le devolvió la mirada. Sabía lo que tenía que hacer.

–Yo iré –comunicó, mientras extendía su mano.

Yuuki comprendió. Besó la mano de la vicecapitana, lo que le transformó en su forma de esclavo, ante las miradas de las presentes.

–Él también participará como parte de mi habilidad –aclaró Himari.

–No me importa. Sería cruel negarle su perro a un adiestrador –dijo Yachiho despreocupada–. Traer contigo un hombre no supondrá diferencia.

–¡Estas son las reglas: pierdes si abandonas o no puedes continuar! –anunció Ginna–. ¡Vuestras heridas sanarán, así que podéis luchar sin conteneros!

Ambas hermanas se miraron desafiantes.

–Haré que regreses a la casa Azuma cuando gane –declaró Yachiho con un gesto arrogante–. Vivirás en mi habitación, y serás mi sirvienta.

–Yo seré la ganadora, Yachiho –replicó Himari–. No soy la misma persona de antes.

Las dos estaban preparadas. Y solo quedaba una cosa por hacer.

–¡Comenzad! –gritó Ginna.

–Una advertencia, Himari –dijo Yachiho levantando la mano–. No durarás un segundo contra…

Un potente golpe con la palma de la mano de Yuuki hizo que Yachiho saliese despedida hacia atrás.

–…mí.

Yuuki había ejecutado su nuevo movimiento finalizador, al que llamaron "Marcaje". El potente impacto hizo que Yachiho saliese despedida hacia atrás a gran velocidad.

En el lado de la Séptima Unidad, Kyouka sonreía orgullosa, al tiempo que Shushu animaba. Nei quedó boquiabierta por la rapidez del ataque.

En cambio, en el lado de la Sexta Unidad, Tenka sonreía, mientras que Sahara mostraba una expresión adormecida.

Mientras volaba hacia atrás, Yachiho se sentía desconcertada por el ataque sin avisar de su hermana. ¿¡Qué había hecho así tan de repente!?

La vicecapitana de la Sexta Unidad apretó los dientes. Era hora de que hiciera algo.

Aun volando hacia atrás, posicionó sus brazos y gritó:

Golden Hour!

El tiempo se rebobinó cinco segundos, justo antes del comienzo del combate.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Himari estaba preparada. Pero entonces vio algo extraño en su hermana. Parecía que estaba sudando, como si hubiese hecho un gran esfuerzo.

Estaba cansada antes de empezar el combate. Eso solo podía significar que ya había usado su habilidad para hacer que el tiempo retrocediera.

Así que había sido capaz de hacerlo incluso después de que usaran el Marcaje contra ella. Bueno, en cierto modo, era algo que había esperado que ocurriera.

–¡Comenzad! –gritó Ginna.

En ese caso, tendrían que seguir el plan.

Tiró de la cadena, haciendo que Yuuki comprendiera y se moviera rápido una vez más, pero en esta ocasión, pegó un potente salto con el que alcanzó una gran altura. Era la hora de probar otra táctica.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Yachiho se había preparado para contrarrestar la técnica que usaron contra ella, pero se sorprendió por este otro movimiento. Estaba haciendo algo completamente distinto a antes de que usara Hora Dorada. ¿Sería una coincidencia o por el contrario se trataría de algo planeado?

No importaba. Ya no volvería a ser tan descuidada para que volvieran a pillarla por sorpresa. Esta vez pondría toda su atención en el combate. Su hermana pequeña probablemente no lo sabía, pero el poder de Yachiho había aumentado.

Miró hacia el cielo, donde estaba Himari, subida al esclavo, y ambos se lanzaron en picado hacia ella.

Yachiho sonrió confiada. Le mostraría que el destino de las hermanas pequeñas era perder contra sus hermanas mayores. ¡Se lo mostraría con su Prime Time!

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Hola a todos. La trama del este episodio corresponde al capítulo 13 del manga y 4 del anime.

Aunque el nombre de la habilidad lo he puesto en español, Yachiho lo grita en inglés porque así es como lo hace en el anime.

Este será el penúltimo capítulo de esta temporada. Nos veremos a la próxima. No olvidéis darle a que os gusta esta historia y dejar vuestros comentarios.