Les agradezco sus reviews son alimento del alma de un escritor, amateur y con muchas fallas pero escritora al fin y al cabo.

Quiero recomedar la pagina en facebook que recomienda fanfictions de RANMA para los que como nosotros somos grandes fans: Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, especialmente porque tienen la gentileza de recomendar los mios.

Justo recordando todo ello ya tengo varios aqui de Ranma, y seguiran jajajaja en fin, muy feliz de que les gustara tanto el capitulo de Halloween.

Gracias especiales a mis reviewers:

HeartByte-FreeAIWritingTool

luceritoorozco07

Kirara822

Hija de BASTET

Erlyn Ortiz c

Bayby Face

Benani0125

SARITANIMELOVE

Ahora si.

Previamente, en el capitulo anterior:

Ranma lo sujetó sobre el cuello, comprimiéndolo.

—¿Dónde está Akane? —preguntó con una voz amenazante.

El hombre al verse liberado, para responder, con desesperacion intentó recuperar el aliento,pero al verlo, no pudo evitar romper en carcajadas.

—Has llegado tarde.

Ranma se quedó de piedra.

—¿Dónde está? ¡Dime ahora o morirás!

—No, mi hijo se ha casado con ella, legal y religiosamente... A estas horas la chica debe estar embarazada... Así que somos familia...

En unos segundos, se escuchó un ruido sordo. El hombre cayó al suelo, con el cuello totalmente roto.

Ranma se encaminó sin remordimientos, antes de bajar tomo el timon y encauso el barco hacia el horizonte y saltó, dejando al barco vacío, con solo un muerto para custodiarlo.

Ya e tierra, el pánico estaba invadiéndolo a cada paso. Las palabras del hombre lo habían desquiciado. ¿Cómo podía encontrar la maldita choza en una isla completa? Sentía que el ardor consumía sus pulmones.

El esfuerzo físico comenzó a hacer mella en él, pero no se amedrentó. Siguió adelante, levantó la vista y, sobre la bruma, apareció una techumbre. Sin pensarlo, se adelantó hacia el lugar, dispuesto a todo.

La choza deshecha se alzaba ante él, su estructura débil y abandonada. Ranma se acercó con cautela, su corazón latiendo con fuerza. ¿Estaba Akane dentro? ¿Estaba viva?

Recorreria toda la maldita isla de ser necesario.

Con un movimiento rápido, empujó la puerta y entró. La oscuridad lo envolvió. Ranma se detuvo, escuchando cualquier sonido. Y entonces, un susurro débil llegó a sus oídos.

—Ranma...

Entro rapidamente a la choza pero al dar el primer paso hacia ella, lo sorprendio el filo de una katana sobre su yugular.

-Asi que mi viejo tenia razon...llegaron los Tendo...Bienvenido: cuñado.

CAPITULO 15

ESA NOCHE

La habitación estaba envuelta en una atmósfera tensa, como si el aire mismo fuera una cuerda estirada a punto de romperse. Ranma sentía la ira trepar hacia su garganta, amenazando con inundarle los sentidos. La katana en su yugular era una realidad cruel, una amenaza constante que le impedía moverse.

Frente a él, sobre la cama, yacía Akane, inmóvil como una muñeca rota. Sus ojos estaban abiertos, pero parecían vacíos, sin vida. Ranma sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¿Qué había pasado? ¿Por qué su hermana estaba así?

"¿Qué has hecho con ella?" Ranma escupió las palabras, su voz baja y amenazante.

Taro, el dueño de la katana, sonrió. "Nada que deba preocuparte, Ranma. Solo es mi esposa, ahora."

Ranma sintió como si siete elefantes le hubieran pasado encima. El desconcierto en su rostro no podía ocultarse. "¿Qué estás diciendo? ¡Eso es imposible!"

Taro se encogió de hombros. "Verifica el registro civil, si no me crees. Me aseguré de hacerlo rápido, antes de que pudieras intervenir."

Ranma apretó sus puños. "¿Por qué has hecho esto? ¡Akane no te conoce! ¡No hay historia de romance entre ustedes!"

Taro se rió, sus ojos verdes brillando con un conocimiento que Ranma no tenía. "No necesito romance. Mi padre hizo una promesa a un amigo suyo, una promesa de unir nuestras familias a través del matrimonio. Akane es la descendiente del dragón Orochi, y yo soy el elegido para continuar la línea."

Ranma sacudió la cabeza. "Eso es una leyenda absurda. Yo estuve presente en la entrevista de tu padre con el mío. Estás equivocado, Akane no es la hija del amigo que piensas."

Taro se encogió de hombros. "No importa. La promesa fue hecha, y yo la he cumplido. Ahora, Akane es mi esposa, y pronto tendremos familia."

La habitación parecía cerrarse sobre Ranma, como si las paredes se estuvieran acercando para aplastarlo. La katana en su yugular parecía una serpiente lista para atacar. Ranma sabía que debía actuar rápido, antes de que fuera demasiado tarde. Pero, ¿cómo podía enfrentar a Taro, cuando la propia ley parecía estar en su contra?

Ranma insistió, su voz llena de desesperación. "No seas necio, déjame verla. Déjame ver que está bien."

"Únicamente si después de eso te marchas."

"No me puedes pedir que abandone a mi hermana."

Taro lo miró con desconfianza, pero Ranma podía ver la duda en sus ojos. "No te necesito", dijo finalmente. "Me espera un barco allá afuera. Al ser una mujer casada, ya no responde ante ustedes, sino ante mí, su marido."

Ranma sonrió internamente. "Cuando llegué a la isla, vi un barco que zarpó y se alejó mar adentro. Ya no hay ningún barco esperándote."

Taro apretó los puños, su rostro enrojecido de ira. "Mientes", gruñó.

"No lo hago. Puedes ir a verificar. Al fin y al cabo, estamos en una isla. No hay hacia dónde huir."

Ranma se rió interiormente. Sabía que tenía la ventaja.

"Me crees tonto", dijo Taro Jr. "Jamás te dejaré solo con ella. Te la llevarás, y tienes razón, no tiene a dónde huir. Pero no quiero estar atrás de ustedes."

"Solo dejame verla" le suplico Ranma.

Taro lo miró con una mezcla de sorpresa y respeto. "Parece que después de todo, eres un muchacho sensato", dijo. "Sabes que no podrás huir de aquí con vida si deseas llevártela. Mi padre tenía razón, la boda aplacaría a toda la familia Tendo."

Ranma lo miró con mala cara, en silencio, sus manos picándole por ir con su hermana y verificar que siguiera viva.

"Como sea, déjame estar con ella", dijo finalmente.

Taro sonrió, una sonrisa fría y calculadora. "Está bien. No tiene ningún caso que te mate siendo mi único cuñado... Algún día ella va a despertar, y no quiero que entre todo lo que me va a reclamar, también estés tú."

Con un movimiento rápido, Taro retiró la katana del cuello de Ranma. Ranma se relajó ligeramente, pero no bajó la guardia.

Sabía que la situación aún era peligrosa.

Narrador: En otra situación se hubiera sentido humillado porque prácticamente él estaba suplicando al secuestrador pero por ella siempre rompería sus límites.

Tal vez al haberse liberado lo primero que debió hacer fue derribar a su enemigo, pero no podía hacerlo debía acercarse a ella y tocarla le perturbaba profundamente el estado en el que se encontraba tenía mucho miedo de que le hubieran hecho daño y si ese era el caso fuera permanente.

Cuando se acercó a ella y la observó con ojos vidriosos hacia el techo como una muñeca rota casi rompe en llanto, tocó sus manos y estaba helada, tenía puesto un vestido de novia, definitivamente esa sería una escena de terror que lo perseguiría en sus pesadillas siempre.

"Akane, hermana ya llegué estoy aquí todo está bien todo estará bien".

De los ojos inertes de Akane, salió una lágrima silenciosa y un suspiro muy quedo de tranquilidad

Ranma sabía que con su presencia le había dado a ella mucha paz y seguridad seguramente había estado viviendo una pesadilla

Taro observó la escena incómodo principalmente por seguridad, entendía después de todo el muchacho si él tuviera una hermana jamás permitiría que algo así le pasara pero finalmente su destino estaba escrito y él debía obedecer a su padre.

Ranma no pudo más, sabía que ese hombre podría atacarlo con la katana, pero confiaba en su velocidad, la ira que lo invadía hacía hervir su sangre de una manera que jamás pensó posible, esa misma tarde ya había asesinado a la mente maestra de esa macabra escena, no se tentaría el corazón ahora para hacerlo con este joven, se dio la vuelta y di una patada inversa mandando a volar literalmente la katana de las manos del Joven Taro, que en sorpresa distorsiona el rostro con ira en sus ojos la promesa de violencia sin embargo aún en el aire como si estuviera flotando y con una precisión increíble Ranma sujetó la katana por el mango y de un firme movimiento atravesó el pecho de Taro.

Solamente en ese momento agradecía que su hermana no estuviera plenamente consciente y no pudiera haberlo realizar tal acto tan atroz. Tal vez jamás entendería que él llegaría y cruzaría todos los límites siempre por defenderla.

Debía enterrar la katana en el corazón No únicamente en el tórax si no sería una muerte muy dolorosa, pensó en dejarla así solamente para hacerlo sufrir pero no quería correr ningún riesgo, ese hombre podía tener mucha suerte y ese día se le había terminado así que con todo y gritos de Taro, retiró la katana de su pecho y nuevamente le volvió a enterrar pero esta ocasión en su corazón, los ojos verdes de Taro tardaron pocos segundos en apagarse por completo de vida y cayó al frente desplomado.

Ranma observó la choza, Era realmente un monoambiente pero tenía una puerta que daba al baño y otra hacia una pequeña bodega, que guardaba la ropa de su hermana que usaba antes de que le pusieran el vestido de novia.

La tomó con suavidad y la colocó sobre la cama junto a ella.

Acto seguido sujetó de los hombros a Taro y lo arrastró y encerró en la bodega. Desenterró la katana de su pecho y la colocó junto a la cama para tenerla cerca por si entraba algún otro peligro.

La katana descansaba junto a la cama, lista para defender a Akane de cualquier peligro que se acercara. Ranma se sentó junto a su hermana, tomó su mano helada y la acunó entre las suyas.

"Estoy aquí, Akane. No te dejaré sola. Nunca más", susurró, su voz llena de determinación.

La habitación estaba en silencio, solo interrumpido por la respiración débil de Akane. Ranma sabía que debía sacarla de allí, llevarla a un lugar seguro. Pero por ahora, solo quería estar con ella, sentir su presencia y saber que estaba viva.

Ranma sacó su móvil del interior de su pantalón estaba completamente mojado y estaba inservible así que no iba a ser útil para contactar a las autoridades ni a su familia. Debía ser rápido antes de que las personas encontraran el cadáver ya que el otro cadáver se encontraba viajando en el barco hacia el mar.

Taro había suministrado a Akane un tipo de droga que usaban también los veterinarios en los caballos o especies grandes para reproducirlas con los sementales, aunque ella no podía moverse por la droga la intención de Taro era que su cuerpo respondiera naturalmente sin salir lastimado. Lubricando y respondiendo lo suficiente para que su memoria no quedara con dolor.

Ranma no sabía esto, así que fue una sorpresa para él cuando de pronto la piel de acá le comenzó a ponerse rosada y comenzó a perlar en su frente el sudor así como de pronto le daban ligeros temblores cuando la tocó se dio cuenta de que estaba comenzando a darle una especie de fiebre.

No sabía qué hacer no podía abandonarla ahí de nuevo, no tenía agua la mano para refrescarla, los ojos de Akane eran anhelantes y suplicantes de algo que él no entendía.

Cuando recuerdo que la ducha estaba ahí enseguida, cargó con ella y la llevó con el hasta le estrecha ducha humilde, el suelo de la choza todavía era de tierra que al tener contacto con el agua se volvió lodo bajo sus plantas.

Cuando abrió el chorro y les dio de frente el agua afortunadamente no era del todo fría pero de igual manera fue un pequeño choque, Ranma la colocó frente a él para que el agua le diera de frente, era muy difícil maniobrar con el pesado vestido de novia.

La imagen de ese vestido lo ponía enfermo, así que sin pensarlo mucho comenzó a desabrocharlo, casi desesperadamente se deshizo de cada botón y bajó cada pliegue hasta que la tela prácticamente cayó en el piso a sus pies manchándose con el lodo quedando inservible.

Con el contacto del agua en la piel Akane regulariza un poco su respiración, pero está todavía era irregular tardó poco en darse cuenta Ranma de que Akane estaba prácticamente desnuda en sus brazos con Los pequeños trozos de manta sencilla que pasaban por ropa interior completamente humedecidos por la ducha, la visión de esto y su cuerpo contra el de él lo impactaron, haciéndo mella en sus fantasías más oscuras, se maldijo por lo que iba a hacer pero desafortunadamente sus manos cobraron vida y aprovecharon la situación que tenía.

Pasó de sostenerla a retenerla en caricias que de al poco a poco se volvieron más audaces.

El ligero roce que tenía en la cintura, bajo hacia su pelvis y el brazo que sostenía sus hombros bajó hacia sus pechos, introdujo en ella uno y después dos dedos y comenzó a explorarla mientras con su otra mano donde la sostenía de los pechos también comenzó a acariciarla el cuerpo de Akane por instinto natural y por la droga suministrada se arqueo para el en una clara invitación a que continuara, y aunque no podía emitir ningún sonido los suspiros y respiración se volvieron erráticos en el placer, así como los de el, después de varios minutos en los que la follo con los dedos. El mismo apenas sí podía contener su situación.

Notó sobre sus dedos el fruto del orgasmo que le había hecho pasar, se sentó sobre el vestido lleno de lodo y apoyándola en la pared inclinó su cabeza en su pelvis bebiendo del orgasmo femenino, mientras con su otra mano se estimulaba acercándose al orgasmo propio.

Casi llegando al límite se colocó de pie cuando ya no hubo una gota más que devorar, nuevamente se giraron hacia la ducha, y no pudiendo contenerse un minuto más la llevó hacia la horrible cama en la que estaba cuando llegó y ahí la beso, el rostro de carne estaba sereno y en paz, sus labios estaban hinchados después de su beso y en sus ojos no había desaprobación o furia.

Ranma se colocó sobre sus rodillas y la tomó de las caderas hundiéndola en el, con furia tomó impulso y la enterró en su cuerpo, múltiples ocasiones hasta que él mismo únicamente la sujetó mientras él hacía la labor de embestirla, sin embargo no sentía su éxtasis ahí sino en tocar su piel en abrazarla en percibir el olor de su cabello, en borrar de ella todo rastro enemigo.

Y pronto los alcanzo la noche.

Al día siguiente:

Me intercambió su costo su reloj con un balsero para que los llevara a la ciudad más próxima en Japón lejos de la isla de Hokkaido, llevaba a Akane en brazos como si fuera una niña aún no le pasaba el efecto de las drogas que le habían suministrado.

Sin embargo Akane ya llevaba puesta la ropa que tenía en el avión antes de todo lo que ocurrió. Sus pequeños shorts y la playera que decía Japón.

Estaban en la balsa mirando el sol inundar un paisaje que era sin duda hermoso, Ranma apretó a la muchacha contra sí, permitiéndose por primera vez respirar tranquilo, la había recuperado.

La había recuperado!

Y eso había hecho que todo valiera la pena aunque sabía que lo que habían vivido en esa Isla estaría con ellos por siempre.

Ahora de frente al horizonte tendrían que enfrentar el mundo, dar algunas explicaciones y volver a ver a su familia.

Sabían que la vida jamás volvería a ser la misma.