Cuando el astro del dios Apolo iluminó el cielo, la recamara de Saori se llenó de la luz solar a lo que la diosa empezó a despertarse y notó como estaba en su habitación.
El sonrojo que tuvo en su cara al darse cuenta que estaba desnuda y junto a ella estaba un Seiya dormido, además de eso, pensó en que había roto el voto de castidad que hizo en el pasado cuando le dijo a su padre Zeus que nunca dejaría que alguien la cortejara y se acostara con alguien.
Y ahora estaba ahí, luego de una noche de pasión con el Caballero de Pegaso.
- Espera, ¿la señorita Saori tuvo…? – algunas de las Saintias a su disposición estaban hablando con la maid principal, Mii.
- Creo que sí, lo hizo con el Caballero, Seiya de Pegaso.
- ¿Los vamos a despertar?
- Es mejor que no, solo sigan con lo suyo – las demás decidieron seguir con sus trabajos sin preguntar sobre su diosa y el Caballero.
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El Santuario de Athena en Grecia había cambiado desde la Guerra Santa del siglo XVIII. Shion había muerto y ahora el puesto lo ocupaba alguien más y no sería nada más que el ex Caballero de Géminis, Saga.
El peli azul estaba junto a la diosa Athena que no fue llevada por Aioros de Sagitario, además de eso, ambos se encontraban pensando en las amenazas futuras de las guerras que podrían afrontar.
- ¿Cómo estamos de Caballeros?
- No tenemos a todos – Saga le decía a la diosa – los Dorados estamos completos, pero faltan algunos de Plata y Bronce.
- Hm, pues saben que no asistir al llamado a mí, significa traición y se paga con la propia vida – la actitud de Athena imponía miedo.
- Diosa Athena, un Caballero se fue no hace mucho hacia el oriente, era Seiya de Pegaso – eso no le gustó para nada a la deidad.
- ¡¿Cómo que se fue?! El Caballero de Pegaso no puede abandonar el Santuario ya que es mi carta de triunfo, siempre ha sido así desde la era mitológica.
- Es solo un Caballero de Bronce, no puede hacer la gran diferencia – las palabras de Saga no le gustaron a la diosa quien lo vio como si le comiera el alma.
- ¡No te atrevas a decir eso de nuevo! ¡El Caballero de Pegaso no es un guerrero cualquiera! Es más poderoso que muchos de los Dorados, ¡no puedo irse de aquí! ¡Deben traerlo de vuelta!
El geminiano salió corriendo de ahí, asustado por haber desatado la ira de la diosa y sabía que tenía que traer de vuelta a ese Caballero que tanto deseaba la deidad.
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De vuelta a Japón, Saori se fue a la escuela junto con varias de sus Saintias, así mismo, otras chicas iban con eso.
Seiya no iría a la escuela, incluso cuando se reunió con su hermana quien le dijo sobre eso, pero el Caballero simplemente negó ya que solo se dedicaría a ser guerrero, nada más.
Una cosa que le gustó ver fue a Shoko la cual se reunía con su hermana Kyoko. En esta línea de tiempo, todavía la mayor de las hermanas no había sido poseída por la diosa de la discordia, así que todo estaba bien.
O al menos eso parecía ya que Shoko se detuvo un momento, lo mismo Seiya que se puso alerta.
- Vaya, vaya, así que finalmente llegan para causar molestias – la peli rosa volteó a ver hacia unos arbustos y fue justo cuando salió una Dryade, un miembro del ejercito de Eris.
- ¡Shoko, ten cuidado! – Kyoko gritó y cuando iba a actuar, su hermana la detuvo, incluso Seiya se metió impidiendo que la peli morada siguiera – ¡¿estás loco?! ¡Mi hermana va a pelear contra esa Dryade!
- No te me pongas sabrosa porque ya estás, déjala que ella sabe lo que hace.
- Vaya, vaya, así que una niña como tú cree que me podrá ganar, ¡no creas que eso será así! – la tipa se lanzó al ataque y la peli rosa solo sonrió de lado esquivando las intenciones de la malvada – ¡¿Qué?!
Para Kyoko fue sorprendente ver como Shoko no tenía problemas en pelear contra la tipa, aunque incluso la peli rosa sabía que no podía batallar solo así.
- No puede ser, ¡no tienes armadura! ¿Cómo es que puedes batallar así?
- Seiya, no tengo la Armadura de Equuelus conmigo, necesito algo para batallar – Seiya se quedó pensando en que hacer, pero rápidamente tuvo una idea.
- ¡Usa la mía! – lanzando la Caja de Pandora, la Armadura de Pegaso fue hacia la peli rosa, vistiéndola.
Todo el mundo se quedó en silencio, incluso Saori y Mii junto con las demás Saintias presenciaron eso y fue una sorpresa muy grande.
- Wow, se parece bastante a la de Equuleus, pero un poco más cómoda.
- ¡No me importa que tengas esa armadura! ¡Te mataré!
- Hm, pues vamos a jugar en serio. ¡METEOROS DE PEGASO! – el ataque de la peli rosa era similar al del castaño por lo que no hubo diferencia.
El Dryade fue golpeado por eso y el impacto fue tanto que al final terminó destruyendo a su enemigo, algo que fue muy satisfactorio para ella, a pesar de la sorpresa de los demás.
- ¡Bien hecho Shoko!
- ¡A huevo! ¡Así se hace! – los dos equinos chocaron sus manos en palma y puños sonriendo por eso.
- ¿Desde cuándo se conocen? – Saori preguntó.
- Tenemos nuestra historia, además de eso, creo que mi armadura la ocupará ella, es buena en lo que hace.
- Prometo que la cuidaré, así que, gracias por eso, hermano mayor – Shoko le dio un beso cerca de los labios.
Ni que decir que eso fue un shock para los demás. Para la diosa de la guerra fue como si le estuvieran tratando de quitar a su hombre y los celos le dieron de golpe, las demás Saintias se sonrojaron por eso y por el lado de Kyoko, varias cosas pasaban por su mente, aunque en sí, igual tuvo un ataque de celos debido a que parecía que su puesto como hermana mayor sería quitado por el castaño.
- Aquí huele a NTR – susurró Xiaoling de Osa Menor, pero Mii le dio un golpe en la cabeza haciéndola callar.
- Vaya, vaya, así que ahora eres la Caballero de Pegaso ¿no Shoko-san? – Saori decía tratando de ocultar su molestia ante todo.
- No digo que lo sea, después de todo, Seiya es el que ganó la armadura justamente, yo solo soy su hermana menor que lo quiere mucho.
- Siento que estoy perdiendo mi lugar como hermana mayor – susurró Kyoko quien estaba con una flecha en el pecho con la leyenda de "NTR".
- Saori, sería bueno que Shoko se uniera a las filas de las Saintias, te lo digo, ella tiene un poder bastante grande.
La recomendación de Seiya fue tomada en cuenta y la peli rosa se unió a batallar para Saori, demostrando el poder que tenía.
Para la diosa de la guerra y las demás era algo confuso como es que ambos tenían muchas técnicas similares, así como el llevarse bastante bien. Seiya tuvo que contar sobre la conexión que había entre sus constelaciones.
Se decía que Equuleus era hijo de Pegaso en el tiempo de la mitología, aunque se podían decir otras versiones, siempre la conexión entre los dos grupos de estrellas estaba presente.
- Esperen, tengo una pregunta.
- Adelante.
- Si Seiya-san le dará su armadura a Shoko-san, entonces ¿Qué armadura usará? – Mii preguntó a lo que los demás asintieron pensando en que iba a pasar.
- Bueno, creo que tengo una propuesta, pero necesito de tu permiso Saori.
- ¿El mío? – Seiya asintió.
- Dime, ¿tu abuelo tenía consigo la Armadura Dorada de Sagitario?
Saori se quedó en silencio por eso, se suponía que casi nadie sabía sobre la dichosa armadura, era sorprendente que el castaño supiera sobre eso, pero le había callado.
- ¿Cómo sabes eso?
- Escuché que la Armadura de Sagitario estaba perdida y nos ponemos a hacer cuentas y sabiendo que la persona que te ayudó a huir a Japón tenía que llevarla, pero dime, ¿la tienes?
- S-Sí.
Momentos después, la dichosa armadura estaba en el patio, siendo vista por los demás. Su forma de un centauro alado apuntando con su arco y flecha era realmente llamativo.
- ¿Podrás llamarla?
- No te preocupes, ya verás – el cosmos de Seiya fue suficiente para atraer al armamento a su cuerpo, envolviéndolo – ¿ves?
- ¡Te ves genial!
- Realmente luces imponente.
- Creo que con eso, tu ejército se fortalece – sonrió el chico – aunque no será oficial hasta que me asciendas oficialmente.
- ¿Yo?
- Eres Athena, solo ella o el Patriarca puede ascender a un Caballero de rango, así que eres la que podría hacerlo – la peli morada asintió y se acercó a su amado quien se arrodilló en señal de respeto.
- Como Athena y la autoridad que represento, te asciendo oficialmente desde el rango de Bronce hasta el Dorado, ahora te nombro, Seiya de Sagitario. Espero que uses tu nueva armadura para el bien y solo para defender lo que es justo – la diosa sonrió y no pudo evitar sonrojarse al ver a su amado, esta vez con mejor detalle de cómo le quedaba la armadura.
- Ahora soy Seiya de Sagitario ¿eh? Vaya que avancé rápido jeje.
- Tengo guerreros de Bronce y un Dorado, si tuviera a alguien de Plata, estaría más feliz – la sonrisa melancólica de Saori le hizo recordar algo al castaño.
- ¿Sabes? Tenemos a una de Plata que se unirá a nosotros. Mi maestra Marín de Águila, la convencí para que se uniera a nosotros.
- Y vaya forma de convencerla – susurró Shoko.
- ¡Por eso te quiero! – Saori lo abrazó con fuerza dándole muchos besos – siempre sabes cómo hacerme sentir bien, no sé qué haría sin ti.
Saori se estaba dando cuenta de que gracias a la ayuda de Seiya, ella estaba obteniendo ya más guerreros y que con él como Dorado, no era mucho, pero tendría la fe de poder ganar a su gemela malvada.
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Unos días después de que Seiya fuera ascendido a Caballero Dorado, Marín recibió una carta de parte de él en donde explicaba la situación, así como su llamado para que estuviera alerta por si la necesitaban.
La maestra de Pegaso también respondió diciendo que tenía en mente a alguien que podría serles de utilidad ya que en sí, su poder podría hacer diferencia para Saori, aunque se sorprendió de que el castaño supiera de esa persona.
- Creo que ya estás aquí – en Cabo Sunion, cerca de la zona en donde había una prisión, Marín se reunió con esa persona.
- Vaya, así que el Caballero de Pegaso y tú sabían de mi existencia ¿no es así? Es algo que solo el Patriarca y la diosa Athena saben.
- Da igual eso, lo que te quiero decir que el Caballero Seiya de Pegaso se ha unido con la Athena que está en Japón, yo me uniré a ella y desean que te unas para reafirmar más poderío.
- ¿Por qué conmigo? – el sujeto dijo, el cual poseía el cabello azul oscuro y ojos verdes, además de llevar ropa de entrenamiento de Grecia – no creo que sea casualidad de que ella me busque, puede que yo me una a la diosa de aquí, por lo que sería un ataque suicida para él.
- No creo que puedas decir eso, después de todo, tal vez lo sepas o no, pero esa diosa fue la que te ayudó a no morir ahogado cuando tu gemelo mayor te encerró ahí. A esta Athena le valió que murieras, solo le importaba el mayor – el peli azul se quedó en silencio ante eso, incluso frunció el ceño pensando en eso ya que no podía negar que era verdad – ¿Qué me dices?
- De acuerdo, lo haré. Me uniré a ella, todo con tal de vengarme del idiota de mi hermano mayor, lo haré pagar por todos estos años de humillación.
- Muy bien, entonces es un trato… Kanon de Géminis.
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Continuará…
