La tercer Shogun Tokugawa, Iemitsu, había decidido viajar a Kioto como una ronin en lugar de ir en el palanquín. En lugar de eso, una actriz llamada Yoshiko, iría en su lugar como su doble.

El plan estaba para solo permanecer en algunos pocos, pero parecía que por parte de la nodriza de la Shogun, esta necesitaba una explicación sobre la situación.

.

.

.

Kasuga escuchó toda la explicación que tuvo que darle Hikoza sobre el porqué Ren no estaba en la posada y porqué había tenido una doble.

En esos momentos, alguien estaba llegando a la posada en donde estaba el Shogun, era una peli negra de ojos rosado oscuro quien corría hasta que llegó, pero fue detenida por la guardia que custodiaba el sitio.

- ¿A dónde vas?

- Vengo a hacer una entrega al señor Okubo.

- ¡Dime quien eres!

- ¿Acaso no me conoces? – la peli negra exclamó – soy una subordinada de Okubo Hikozaemon, Jo Dokuro.

- ¿Acaso no lo sabes?

- ¿Qué cosa?

- No puedo dejar que alguien sospechosa como tú entre en este lugar, ¡vete de aquí! – esta fue golpeada con una de las lanzas.

- ¡¿Qué hacen?! – sin más, fue espantada por los lanceros y la peli negra se terminó yendo del lugar.

.

Ya dentro de la posada, la señora Kasuga fue informada sobre la situación y el por qué Ren poseía una doble.

- Ciertamente es algo de esperarse de nuestra Shogun, además de que entiendo los sentimientos de nuestra Señora – la mujer se levantó caminando entre Hikoza y Yoshiko quienes estaban arrodillados – si llegó hasta este punto, entonces no hay marcha atrás.

- Sí – la mujer fue hacia donde estaba Yoshiko quien estaba apenada por todo este asunto.

- Aun así, escoger a esta mujer como doble de la Shogun… – sin más, Kasuga se fue de ahí junto con Yuzu y Mei, ya todo parecía estar tranquilo.

- Menos mal que las cosas salieron bien – el viejo suspiró, aunque miró algo de intranquilidad en Yoshiko – ¿Qué sucede?

- Señor Hikoza, ¿podría llamar a las mujeres? – Hikoza se quedó callado por eso, pero decidió hacerlo.

Sin embargo, no era lo que Yoshiko esperaría.

La peli azul estaba sola en ese cuarto esperando a que las chicas que andaban con Kasuga vinieran, no obstante, una de ellas apareció con una lanza.

- ¿Qué significa esto?

- El señor Okubo nos ordenó enseñarle artes marciales.

- E-Ese maldito vejestorio, ¡me engañó!

- Yo, Yuzu, no me contendré, por lo que no hay necesidad de que haga lo mismo, ¡póngase en guardia! – la peli morada comenzó a lanzar varios golpes con su lanza, Yoshiko a duras penas los esquivaba, pero esta buscaba más huir de ese sitio y cuando llegó a la puerta y la abrió, se llevó otra sorpresa.

- ¡¿Qué?! – la otra gemela, Mei, se encontraba también con una lanza.

- No sirve de nada intentar escapar, ¡ahora a entrenar! – la peli azul corrió escondiéndose debajo del futón, pero sería golpeada unas cuantas veces por la base de madera de las lanzas.

.

En las afueras de la posada, pero escondida en unos arbustos, Dokuro se limpiaba un poco la suciedad que había obtenido al lanzarse ahí.

- ¿Acaso es una broma? No me importa las normas que tengan ahí, no hay ninguna regla que impida que una subordinada mire a su jefe – justo cuando se iba a ir, esta notó como Hikoza salía de la posada yendo para otro lado, esta sería una oportunidad para la peli negra – jefe… parece que tiene algo importante que hacer.

Dokuro se fue a escondidas siguiendo a Hikoza el cual llegó a la orilla del mar, no muy lejos de la posada en donde se encontró con Ren, esta fue informada sobre la situación, lo cual al final solo le provocó risa.

- Ya veo, así que al final la nodriza lo sabe.

- Agradezco que todo haya salido bien, sería un problema si no estuviera enterado de todo, así que por eso vine a informarle.

- ¡Señor! – Dokuro apareció yendo hacia donde estaba el viejo.

- ¡¿Dokuro?! ¿Qué mier…? ¿Qué estás haciendo aquí?

- Bueno, no estaba usted en Edo, además de que como soy pescadora también, digamos que la pesca no estuvo tan buena que digamos y al final creo que podemos decir que me quedé sin trabajo – la peli negra río un poco – por eso es que decidí venir a Kioto también.

- ¡¿Eres idiota o qué?! – le reclamó el viejo a la chica – este viaje es una gran responsabilidad para mí, así que no tengo tiempo de lidiar contigo.

- No soy una idiota, además, ¿Cómo alguien con responsabilidades tan grandes se puede olvidar de algo tan importante? – la chica le mostró un pequeño objeto el cual era una cajita pequeña que tenía el escudo de armas de Hikoza, al final lo tomó todo nervioso.

- ¡Cállate! ¡Todos cometemos errores al final! – el viejo exclamó – Dokuro, regresa a Edo, no eres necesaria aquí.

- No lo haré, además, si no desea que lo acompañe, iré por mi cuenta – la chica lo miró de reojo – vamos, no hay que ser, ¿alguien le puede decir al viejito que no tiene que preocuparse por esas cosas?

- ¿M-Me dijiste viejito? – el hombre la tomó de la camiseta.

- ¡Oigan, oigan, oigan! ¡Déjense de tonterías! – Ren se metió en medio para calmar las cosas.

- ¡No te metas! – Dokuro le dio un empujón algo fuerte, pero no tanto para tirarla al suelo.

- ¡Dokuro, ¿eres idiota?! ¡Ella es la verdadera Shogun!

- ¿Q-Q-Q-Que? – la peli negra se quedó de piedra y los nervios comenzaron a invadirla, así como el miedo y se tiró al suelo en señal de disculpa – ¡p-por favor perdóneme por mi insolencia!

- Jaja, que chica tan interesante, no te preocupes, estás perdonada.

- M-Muchas gracias, su Excelencia.

- Después de un problema, viene otro – susurró Hikoza.

.

Con Yoshiko, esta se encontraba en su futón, andaba dando vueltas luciendo bastante aburrida, cuando escuchó varias voces lejanas y ahí fue donde se dio una idea.

- A lo mejor más allá está el barrio rojo, supongo que podría ir.

Barrio rojo: Zonas en donde se concentra la prostitución y otros servicios sexuales.

La peli azul tomó varias prendas las cuales harían que fuera de incognito, así como evitar ser reconocida dentro de las instalaciones de la posada, incluso colocándose una prenda en su cabeza.

Yoshiko estaba segura de que no sería reconocida con eso, sus prendas eran azules, aunque igual llevaba una espada como samurái. Ya saliendo de su cuarto y yendo directo a la salida, se encontró con algunos de los que iban en la procesión, de suerte, ella estaba de espaldas.

-Mi Señora, ¿A dónde va a estas horas? – Yoshiko se quedó en silencio, pero usaría sus dotes de actuación aclarando su voz para hacerla un poco un poco más grave.

- No soy la Señora, soy Nobutsuna, no dejen que nadie entre al cuarto de mi Señora, ella se encuentra dormida. Oh, y lamento mi tono de voz, creo que me tragué algo que me dejó así, pero estaré bien, solo es temporal.

- ¡Sí! – Yoshiko siguió a paso firme hasta que salió de la posada, aunque los tipos quedaron aun con algo de confusión.

- ¿Cómo el señor Nobutsuna entró al cuarto de la Shogun sin que nos diéramos cuenta?

Yoshiko caminó hasta que arribó a la zona en donde se notaba como había muchos negocios de todo tipo, bares, prostíbulos, de todo. La peli azul caminó un poco hasta que dio con una chica.

- Vaya, parece que hay lindas chicas en este lugar.

- ¿Acaso andas de incognito o algo? – respondió la joven que resultó ser Tsuta, la misma chica con la que Ren se había topado en el aquel restaurante.

- Podemos decir que sí, aunque… no estaría mal que una chica hermosa como tú me acompañara a comer.

- Vaya, solo sería si tuvieras algo de dinero para convencerme – la peli azul sonrió por eso, al final Tsuta decidió acompañarla, no obstante, parecía que alguien más había avistado a la chica.

- Oh, no nos engañas Iemitsu, viniste hasta aquí por tu muerte.

En la posada, justo el roju Nobutsuna estaba llegando, siendo saludado y recibido por algunos de los sirvientes.

- Bienvenidos de vuelta señor Nobutsuna.

- ¿A qué se refieren? Si acabo de llegar.

- P-Pero ¿entonces quien fue la persona que se fue? – el roju se sorprendió por eso, pero tenía una idea de quien podría ser, pero al llegar al cuarto en donde Yoshiko dormía haciéndose pasar por Ren, notaron todo vacío – demonios… tengo que dar aviso.

.

Con Yoshiko, esta se encontraba con la Tsuta quien estaba comiendo una buena cena, esto por cortesía de la peli azul.

- Hace tiempo que no pruebo una comida tan deliciosa – la mujer comía más platillos, aunque intentó aplicar su técnica de robo cayendo "accidentalmente" sobre la peli azul, sin embargo, al hacerlo, notó que no había nada – oye, una pregunta, ¿Cómo vas a pagar la cuenta de la comida?

- Pues con dinero, ¿con que…? – Yoshiko se dio cuenta que no había traído su cartera – mierda.

- Genial, ¿Qué harás ahora?

- Este… correr – la chica corrió saliendo del sitio, Tsuta estaba por hacerlo, pero el dueño del restaurante la detuvo y al final ella tuvo que pagar la cuenta.

- Carajo.

Mientras Yoshiko huía siendo seguida por Tsuta luego de pagar la cuenta, unos hombres de negro se pusieron frente a la peli azul y antes de hablar, uno de estos la golpeó fuerte en el estómago haciendo que cayera desmayada, fue desarmada y llevada lejos de ahí.

- ¿Acaso… era alguien importante? – Tsuta susurró.

De vuelta en la posada en donde estaba Ren descansando, esta todavía no se había dormido, justo llegó Hikoza ahí.

- ¡Mi Señora! – eso despertó a la peli negra – tenemos problemas, ¡Yoshiko no se encuentra por ninguna parte!

- ¿Qué has dicho? – no solo ella, sino que Dia, Umi y Shioriko se levantaron quienes estaban en el cuarto de al lado.

- ¿Habrá huido?

- No creo que haya hecho eso, no la vi como una persona que haría eso, algo más debió pasar.

- ¿Irá a buscarla Mi Señora?

- Así es, no me perdonaré si algo le pasa – Ren se levantó y junto con sus acompañantes se vistieron y fueron en busca de la peli azul.

Se separaron y anduvieron preguntando sobre el paradero de Yoshiko, aunque Dia tuvo algo de suerte al llegar al restaurante en el que estuvo.

- Oh sí, vi a una ronin bien vestida, creo que era samurái, estuvo no hace mucho con Tsuta.

- ¿Tsuta?

- Sí, una mujer que se dice que roba a los samuráis, no lo sé, pero los rumores sobre eso son fuertes – Dia asintió y sin más, se fue a informar a las demás y gracias a la información de algunas personas, dieron con la dirección de donde se estaba quedando Tsuta.

Llegando, el clima estaba algo mal ya que había comenzado a llover, además de que era una casa algo pequeña, Dia iba a ir, pero Ren la detuvo.

- Iré yo, después de todo, es mi culpa que Yoshiko esté en esa situación, tengo que resolverlo yo misma – la peli negra fue hacia la casa y tocó varias veces la puerta hasta que escuchó voz del otro lado.

- ¿Quién?

- Solo soy una viajera, quiero ver si sabías sobre lo que pasó con un amigo – la mujer fue hacia la puerta y al abrirla, ambas se dieron cuenta de quién era la otra.

- ¡La samurái del restaurante!

- ¡Eres la ladrona del restaurante!

- ¿A qué carajos vienes?

- Busco a mi amiga Yoshiko, sé que estuvo contigo en el restaurante comiendo.

- No sé de qué me hablas.

- El dueño del restaurante dijo que ambas estuvieron en el comedor.

- Posiblemente se confundió, incluso si supiera, no diré nada.

- Yo solo te suplico que me digas por donde se fue, no me perdonaría que algo le pasara a ella.

- Lo siento, pero si tanto lo quiere señorita samurái, pues entonces tendrá que pedirlo bien.

- Incluso estando de rodillas, lo haré, es más, me quedaré aquí hasta que puedas decírmelo, yo, Hanagawa Renji, cumpliré con eso – la peli negra fue y se arrodilló en frente de la casa de la mujer, esta solo cerró la puerta.

- Como si fuera a hacerlo, apuesto que esa samurái se terminará rindiendo, después de todo, así son los de su casta.

La lluvia no daba nada de ayuda ya que eso le caía encima a la Shogun y así pasaron las horas de esa noche tormentosa. En horas de la mañana ya cuando el Sol quería salir, la cosa seguía, Ren no se movía de su lugar.

Sus acompañantes estaban de pie refugiados mirando eso, aunque Umi iba a ir a ayudarla, fue detenida por su compañera peli negra.

- Pero ¿Por qué?

- Dejemos que nuestra Señora se encargue de eso, ella decidió ser una simple ronin, así mismo decide si sus palabras se mantienen o se las lleva el viento. Depende de ella si quiere transmitir sus sentimientos a esa mujer – las dos ninjas se quedaron calladas, Shioriko solo apretó sus puños mirando hacia donde estaba la Shogun.

.

Con Yoshiko, esta poco a poco fue despertando hasta darse cuenta que estaba atada, indefensa y desarmada, además de encontrarse en un sitio desconocido.

- ¿D-Dónde estoy? ¿Qué es este lugar? – frente a ellas unas puertas se abrieron revelando al grupo de personas que la habían secuestrado.

- Shogun, ya despertado.

- ¿Quién carajo son ustedes? – reclamó la peli azul, el líder de estos se puso frente a ella.

- Soy Fuma Tanjiro, jefe del clan Fuma.

- ¿Fuma?

- Soy parte del clan que fue destruido por su abuelo, Ieyasu. Lastimosamente para usted, los ninjas no morimos tan fácilmente.

- Eso quiere decir ¿Qué planean matarme?

- Justo como lo dice – eso asustó mucho a la peli azul.

- ¡E-Esperen! ¡No se apresuren! En realidad yo no soy…

- No la mataremos de inmediato, ya que la verdad por encima de nosotros, hay alguien que le guarda un enorme rencor, así que como mucho, seguirá viva hasta el amanecer.

- ¡E-Es una broma ¿verdad?! – las puertas se cerraron dejando a la peli azul a la espera de su trágico destino.

.

Los primeros rayos del Sol empezaron a dar en el cielo, Ren seguía en la misma pose sin importarle el clima frio ocasionado por la lluvia que caía sobre ella, Tsuta quedó impresionada y ya habiendo presenciado eso, salió con una sombrilla sobre la peli negra para evitar que le cayera más agua encima.

- Señorita Tsuta.

- Hanagawa-san, me rindo – la chica decía a su lado con la sombrilla – realmente siento que tuviera que pasar esto, pero le diré todo. Yo vi cómo se llevaban a esa persona que usted busca.

- ¿Se lo llevaron?

- Tuve miedo, por lo que decidí guardar silencio, lo llevaron a un templo llamado Jonenji que está en las montañas.

- Señorita Tsuta, mil gracias – la Shogun se levantó, no sin antes hacer una reverencia para irse en busca de su doble, desde su sitio, Tsuta se quedó con una sonrisa mirando como la peli negra partía.

- Hanagawa Renji… realmente es una buena chica.

Justo en el mencionado templo por Tsuta, alguien enmascarado llegaba a paso firme, pero a la vez se le notaba decidido a lo que venía.

- Es mejor actuar que solo preocuparse – decía este. En la habitación en la que Yoshiko estaba, la chica luego de mucho rato logró zafarse de la soga que la mantenía prisionera, pero su torpeza hizo que cayera frente a las puertas derribándolas, los que la custodiaban fueron a ver qué pasaba, esto junto con el encapuchado que recién llegó.

- Shogun, hasta aquí has llegado – Yoshiko se levantó de golpe mirándolos.

- ¿Acaso piensan matarme así como así? – para sorpresa del encapuchado, este abrió grande los ojos al ver el rostro de la peli azul.

- Se equivocaron… ¡esta tipa no es Iemitsu!

- ¿Qué ha dicho?

- Son idiotas… esta debe ser una doble – el encapuchado decía – Iemitsu debió haber previsto nuestros movimientos. ¡Mátenla!

- Sí – los espadachines irían tras la peli azul, pero antes de que tan siquiera tocaran a Yoshiko, pasó algo.

Un sonido de flauta se escuchó en todo el sitio, además de eso, una figura apareció con un velo de color morado mientras tocaba el dichoso instrumento, los ninjas junto con el tipo enmascarado miraban hacia la persona.

- ¿Quién eres? – susurró uno de estos, la persona lanzó el velo hacia ellos y ahí reveló su rostro.

- No le pondrán un solo dedo encima.

- Iemitsu.

- Mi Señora, ¿Qué hace aquí? – Yoshiko preguntó.

- No dejaré morir a mi otra yo – la peli azul sonrió por eso sintiéndose agradecida.

- Gracias por tomarte la molestia de venir hasta aquí en donde encontrarás la muerte – el enmascarado dijo, Ren notó como era rodeada por ninjas de ese clan – ¡terminen con Iemitsu! ¡Mátenla!

Los ninjas se lanzaron hacia ella, pero esta rápidamente sacó su espada y comenzó la masacre, gracias a los entrenamientos que la Shogun tuvo de niña, puedo acabar pelear de buena forma contra estos, aunque uno de los ninjas estaba por darle por la espada, justo cuando Dia apareció matándolo.

Shioriko y Umi hacían lo suyo peleando contra más de estos guerreros que aparecían de la nada, pero gracias a sus entrenamientos, podían acabarlos con velocidad.

Quedando solo unos cuantos, Ren fue por estos hasta que solo quedó el más fuerte de los ninjas del clan Fuma el cual fue asesinado a doble espadazo por Dia y la Shogun.

- Maldita Iemitsu – el enmascarado logró huir antes de que la Shogun fuera tras él.

- ¿Quién será ese hombre? – Dia preguntó.

- No reconocí su rostro por la capucha que llevaba, pero no hay duda que sabe quién soy, reconoció mi rostro y conoce mi verdadera identidad – Yoshiko fue hacia donde estaba la peli negra de ojos avellana inclinándose ante ella.

- Mi Señora.

- ¿Estás herida Yoshiko-san?

- N-No… para serle sincera, me estaba hartando de trabajar como doble, incluso llegué a pensar en huir, no le miento… pero ahora es diferente. Usted ha arriesgado su vida para salvarme, yo que soy una persona insignificante ante alguien como lo es usted. Por eso quiero hacer algo por usted, seré su doble, aunque eso signifique que me cueste la vida, se lo aseguro.

Eso sorprendió a Dia, Shioriko y Umi, pero Ren solo sonrió por eso.

.

Al día siguiente, ya todo estaba listo para que el Shogun se fuera de ese sitio, la procesión estaba lista, así como el palanquín en el que iría. Ya sin perder más tiempo, todos se fueron.

- Nosotras también partamos – Ren dijo, estando ella con sus acompañantes un poco alejadas de la procesión.

- Estamos por entrar en el camino de Tokaido.

- Sí, será un gran viaje, pero podremos hacerlo bien – justo sintieron la presencia de alguien más y al darse vuelta, notaron a esa persona – Señorita Tsuta.

- La misma que ve. Por favor, déjeme acompañarla – Ren y las suyas se miraron e iban a reanudar su caminata, pero la mujer la detuvo – espere, no me lo puedo negar, ya vendí mis pertenencias.

- Oye, no puedes hacer eso, no sabes a lo que vamos – Dia le reclamó.

- No te preocupes Dia, está bien – la sonrisa de Ren lo decía todo – creo que así el viaje será más animado.

- ¡Muchas gracias! – para sorpresa de sus acompañantes, Tsuta le dio un beso en la mejilla a Ren, cosa que la dejó con los ojos bien abiertos.

Por otro lado, en el mismo templo en el que se intentó matar a la Shogun y a su doble, se encontraba Tsuzuki quien caminaba quitándose la capucha y mirando al cielo.

- Iemitsu, espérame. Tu comportamiento que busca la libertad se convertirá en tu muerte.

La procesión del Shogun seguía, Yoshiko que iba en el palanquín solo veía el paisaje que las rodeaba, la nodriza Tsubone iba en su palanquín también.

Y así el viaje hacia Kioto continuaba, Iemitsu y su grupo irían felices en busca de aventuras que vendrían a ellos, faltando 127 ri para llegar a Kioto.

Ri: Unidad de longitud usada en Japón, un ri equivale a 3927, 273 metros.

.

.

Continuará…