DISCLAIMER: OURAN HIGH SCHOOL NO ES DE MI PROPIEDAD, PERTENECE A BISCO HATORI

LA UTILIZACIÓN DE LOS PERSONAJES EN ESTE INTENTO DE HISTORIA COHERENTE NO TIENE FINES DE LUCRO

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D: DESEOS

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"A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía,

las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear."

Marcel Proust

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RESUMEN: Porque por una vez en la vida, Haruhi deseó poder hacer que alguien sufriera combustión espontánea… así, nadie la encontraría sospechosa de homicidio…

RANKING: K

ADVERTENCIAS: Gente actuando fuera de su carácter. ¡No me maten!

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Ese día en particular, Kyoya Ootori estaba de MUY mal humor.

No solo había tenido que soportar el día anterior a Tamaki y su perorata de "hacer el bien por las damas que nos rodean", sino que había sido prácticamente vendido por su mejor amigo.

Lo que más le molestaba era el tener que despertar temprano, y, en medio del sopor en el que se encontraba, trató de imaginar una buena razón para levantarse de la cama.

No encontró ninguna.

Luego recordó la actividad planificada para ese día.

Algo extraño en él, si tomamos en cuenta que es justamente del rey-entre-las-sombras-yo-todo-lo-planifico del Host Club de quien estamos hablando.

Miro el reloj de su mesa de noche, que indicaba las 9am.

Y de todas maneras, consideró que si no se levantaba por su propio pie, era muy probable que el susodicho club llegase pronto en su casa tratando de despertarlo –y probablemente también, el más molesto de ellos: Tamaki Suoh, sería justamente el elegido para tan laboriosa tarea- muy a su pesar…

Si no hubiera sido por el estúpido momento de iluminación que tuvo cuando Tamaki comenzó a hablar de lo genial que sería representar una obra de teatro frente a todo el instituto. Pero ¿quién podría culparlo? En ese momento únicamente pensó en los beneficios económicos que traería el formar parte de un proyecto como aquél.

Y de paso molestar en algo a su idiota amigo rubio.

Pero jamás contó con los resultados del dichoso evento.

Maldijo su muy retorcido sentido del humor.

Él había sido el "host escogido" y como tal, tendría que otorgar el premio a la muy contenta ganadora.

En un par de horas -11 am para ser exactos- tendría que encontrarse con ella y llevarla a dar un paseo, haciendo algo de lo que acostumbra a hacer la gente "plebeya", como había sugerido Tamaki, y recibido la aprobación del host club en general. Bueno no de todos, ya que ni Haruhi ni Honey o Mori sempai se encontraban el momento en el que discutieron sobre el tema.

Desalentado, decidió darse una ducha –no podía dormir de todas maneras, aunque quisiera-, y además tenía que dar una buena impresión como vicepresidente del tan afamado club.

Negocios son negocios...

Se miró al espejo del lujoso baño y negó con la cabeza.

Sería un largo día.

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— ¿Qué hago yo aquí de todas formas? — dijo una fastidiada Haruhi en medio de los gemelos y ataviada –al igual que el resto del Host Club— con un ridículo traje negro y lentes de sol oscuros a juego. Sólo recordaba estar a punto de salir al supermercado en busca de algunos ingredientes que le faltaban para preparar el almuerzo, cuando una limusina se estacionó en su puerta y dos sombras idénticas prácticamente la arrastraron al interior del vehículo, mismo que en estos momentos se encontraba a punto de estacionarse ¿en un parque de diversiones?

— Mi querida Haruhi, el día de hoy es muy especial para okaa-san — le dijo el presidente del host club, refiriéndose a Kyoya y contestando a su pregunta —y como tal, nosotros, como su familia, debemos hacer lo posible por hacer que su cita sea la mejor de todas.

Si fuera la Haruhi de todos los días, probablemente habría tratado de disuadir –una vez más- a Tamaki del tema de la familia. Pero de nuevo, hoy no era un día normal. Era domingo, y por tanto, su día de descanso. Así que el tener a todo el club en su casa en un día donde NO estaba obligada a verlos era algo... anormal. Y al ser un día anormal, Haruhi también se sentía algo… anormal. Y por lo tanto, y para su propia y absoluta sorpresa, fue otra parte de la frase de su sempai la que atrajo su atención…

¿Cita?

Y entonces Honey sempai con su amabilidad acostumbrada, le recordó –después de ver la cara de desconcierto de la única fémina del grupo e intercambiar una mirada con Mori-sempai- que ése era precisamente el día en el que la ganadora del evento que organizaron la anterior ocasión, tendría el privilegio de compartir algo del tiempo del host escogido paseando como si fueran plebeyos.

Después de susurrar algo que los demás interpretaron como "malditos ricos bastardos", se le vino a la mente la otra parte de la frase de Tamaki, esa de "nosotros, como su familia, deberíamos apoyarlo…" y sólo entonces miró con atención a sus compañeros de club. Seguramente todos habían sido arrastrados por Tamaki. Aunque por la expresión burlona de los gemelos, se dio cuenta que tal vez ellos tenía más que ver en el asunto que el propio autoproclamando rey en esa idea. Y es que más que estar tratando de apoyarlo –como si Kyoya Ootori necesitara ayuda en algo-, parecían querer espiarlo, vestidos como salidos de alguna parodia de Matrix o algo parecido. Después de todo, sólo alguien idiota –como Tamaki posiblemente- no se daría cuenta de las seis sombras vestidas ridículamente que procuraban vigilar a Kyoya y la chica –no recordaba su nombre- con la que paseaba por el parque, sin ninguna emoción en particular en su rostro, más que su acostumbrada y fría urbanidad; su marca característica del host cool.

Contrariada, y sabiendo que la pasarían definitivamente mal si él los descubriera, intentó escapar, sin éxito. Los gemelos la flanqueaban a los lados.

Trató de buscar ayuda en Honey y Mori-sempai, pero se dio cuenta que ambos parecían interesados en el tema también así que se conformó con prometerse que a la mínima oportunidad, saldría corriendo del lugar.

Y es que era de Kyoya después de todo de quién estamos hablando.

Él era alguien muy perceptivo, calmado, planificador…

Claro que tenía sus diferencias con los demás miembros, y había descubierto recientemente que su sempai era una buena persona…

Pero a pesar de las recientes buenas cualidades del de lentes, pensó –con una gran gota en la cabeza- que asimismo estaría positivamente molesto cuando se diera cuenta finalmente de lo que sus amigos tramaban.

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Había pasado buena parte del día siguiendo a su sempai y a como se llame mientras paseaban —no había estado prestando atención en realidad a lo que hacían— y durante buena parte del día también había tratado de disuadir a sus amigos del tema, pero nada parecía ser capaz de convencerlos de ¡por una vez! ser espectadores cercanos del espectáculo que Kyoya estaba dando.

Al final, no pudo lidiar más con ello y dejó de importarle, y ocurrió algo gracioso: ¡empezaba a divertirle el asunto!

Y no tuvo ganas, ni la dureza necesaria para sacarlos de la ensoñación colectiva en la que parecían encontrarse.

Después de todo, esos muchachos, se habían metido en su corazón a fuerza…

Estaba consciente de lo difícil que le era el establecer relaciones humanas. Por ello los atesoraba como a nadie más. Y como nadie más lo haría. Aunque jamás se los diría a viva voz; ya que estaba segura que de ser así, jamás podría quitárselos de encima…

Por ello no se sintió sorprendida por la molestia que sintió cuando vio que alguien más trataba de agradar a uno de ellos.

Pero aun así le parecía extraño.

Había visto a las alborozadas muchachas en el club, en la academia, cuando pasaban el tiempo con sus amigos y jamás había sentido nada aparte de compasión por la forma en que los miraban… como si fuesen una especie de dioses a los que aspiraban algún día alcanzar…

¿Cómo podían no darse cuenta de que estaban actuando?

Definitivamente sentía compasión por ellas. Por ellas y sus volubles neuronas de ricas adolescentes sin aspiración más que la de la conseguir un príncipe azul que las recogiera en un caballo blanco y las llevara a vivir la vida a la que están acostumbradas… sin esfuerzos de por medio.

—¡Pobres! Si tan solo conocieran el mundo real— pensó con algo de sana malicia.

Súbitamente sus pensamientos se vieron cortados al mirar a la chica que acompañaba a su sempai, quien parecía extasiada, como si no pudiera creer el estar con él… la ilusión en la mirada… como si hubiera olvidado que la razón por la que se encontraba con el vicepresidente del club era debido al tonto premio que ofrecieron en aquella ocasión…

Disfrutando mirar la montaña rusa —habían decidido al parecer no subir a ninguno, ya que a la chica le daba miedo la reacción de su padre si sabía que había asistido a un lugar como ése—

—Patética—pensó Haruhi, aburrida;

Caminando entre la gente, visitando el tiro al blanco, escabulléndose entre la multitud…

No supo por qué pero aquello le molestó un poco… como cuando alguien te da un pellizco, un pellizco fuerte, que deja huella y hace mella en ti…

Y entonces un deseo repentino de hacer que la gente sufriera combustión espontánea la invadió.

Tal vez de ese modo, nadie podría hallarla culpable por pensar lo que pensaba…

Se sorprendió y sonrojó, confundida, ante esos pensamientos…

¿Qué rayos estoy pensando?

Como si alguien hubiera adivinado sus pensamientos, sintió una mirada en ella. Más allá, alejado de todo el jolgorio de sus amigos, se encontraba Kyoya. La muchacha en cuestión miraba aún, maravillada –y algo asustada- los juegos plebeyos y la gran algarabía a su alrededor. Pero los ojos grises de él, cubiertos por los cristales protectores de sus gafas, la miraban a ella, a Haruhi Fujioka, de forma inexplicable; su rostro inmaculado, con esa seriedad de siempre. Aislado de lo que sucedía a su alrededor, pero muy pendiente de todo como siempre.

Su sonrojo se acentuó en sus mejillas y se sintió totalmente expuesta al escrutinio de esa mirada, intimidada y atrapada por esos ojos grises, tan fríos normalmente… pero esa no era la ocasión.

— ¡Yaaaaaaiiiii! Creo que nos vio… ¡es hora de retirarse!— ordenó el presidente del club dramáticamente alarmado, al darse cuenta que la mirada de Kyoya se dirigía hacia la dirección en la que se encontraban.

Obligada por el comentario, desvió la mirada hacia su interlocutor y frunció el ceño. Kyoya-sempai ya los había visto, así que ¿por qué huir? Jamás creyó, –desde el mismo inicio- que un plan idiota como ese, orquestado por Tamaki, de entre todas las personas, funcionaría después de todo.

Pero no tuvo tiempo de replicar nada ya que los gemelos la estaban ya arrastrando con ellos.

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— ¿Y bien? He de suponer que todo esto fue obra tuya, ¿o me equivoco, Tamaki?— dijo un calmado Kyoya materializándose de la nada, como un fantasma, haciendo saltar a todos los presentes.

Diablos. Los había visto.

Definitivamente lo había hecho.

Estaban muertos.

Tamaki solo atinó a esconderse tras Haruhi.

Kyoya no se atrevería a hacerle nada a su querida hija ¿verdad?

—¿Enserio creíste que no me daría cuenta de que estaban siguiéndome?— continuó con su misma calma acostumbrada, y una sonrisa en los labios; señal de que algo horrible estaba por venir, como la calma que antecede a la tormenta. —Se ven demasiado ridículos como para pasarlos por alto, aún en este mar de gente— continuó, mientras el rey del Host Club recibía puñaladas en su corazón ante la palabra ridículos.

—¿Kyo-chan está enfadado con nosotros?— preguntó inocentemente Honey —Takashi, ¿hicimos algo malo?

—Ahh— ése fue Mori.

—Etto, Kyoya-sempai, no fue nuestra intención el incomodarte— trató de disminuir la tensión Haruhi —pero lo cierto es que la pasamos bien siguiéndote todo el día — terminó la castaña, mientras los gemelos y Tamaki lamentaban la inocente sinceridad con la que siempre hablaba la única fémina del grupo.

—Por cierto, Tamaki, me debes este día perdido en medio de esta multitud de plebeyos— dio por terminada la discusión, decidiendo ignorar el comentario de la muchacha; después de unos segundos durante los cuales nadie dijo nada…

—Y Chisato-san? —preguntó Honey y sólo entonces los demás se dieron cuenta que ciertamente, la muchacha no se encontraba junto al de lentes.

Y entonces Kyoya procedió a explicarles que había despedido a Chisato, como efectivamente se llamaba la chica, en la limusina de la familia de ella hacía algunos instantes. Agradeciéndole de forma jovial su compañía durante ese tiempo, por supuesto.

Y añadió además, como si hablara del clima, que deberían estar agradecidos porque la susodicha no se dio cuenta de las tonterías que habían hecho… o en ese mismo momento no habrían vivido para contarlo… para terminar con su característica sonrisa marca "Rey entre las Sombras", mientras los demás contenían un involuntario escalofrío.

Buscando aliviar la tensión, Honey sempai propuso ir a comer en algún lugar una rica tarta... de fresas, siendo secundado inmediatamente por los gemelos y por un Tamaki que, aunque usualmente no podía identificar muy bien cuándo era el momento propicio para huir de su mejor amigo, por esta vez ¡milagro de milagros! supo exactamente lo que tenía que hacer.

Los demás estuvieron de acuerdo y corrieron a la limusina cuando los gemelos propusieron a Tamaki el juego del "que llega al final tendrá que usar uno de los trajes cosplay de Renge en el próximo acto del club"; mientras la castaña permaneció en el mismo sitio, observando contenta mientras su corazón se regocijaba de alegría al observar a sus compañeros de club tan unidos y problemáticos como siempre.

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—¡Kyoya-sempai!— solo entonces el susodicho se dio cuenta que de hecho, y a pesar que sus compañeros de club estaban ya algo lejos, él no se había movido de su sitio, al igual que su compañera castaña —usted no participará, ¿verdad? ¿En verdad está muy molesto con nosotros por lo de hoy?

—Deduces bien, Haruhi— contestó sin mirarla —¿Por qué? ¿Temes por lo que vaya a hacerles a ellos, acaso? —terminó, contestando a su segunda pregunta.

La muchacha pareció meditar por un momento su respuesta, antes de responder finalmente:

—No en realidad —dijo mirando a la lejanía, a sus amigos que seguían avanzando en esa extraña competencia que se habían propuesto— después de todo, ya le he dicho que creía que Kyoya-sempai no es en realidad una mala persona —las pupilas del pelinegro se abrieron estupefactas, por solo una milésima de segundo, aunque su expresión no varió en lo más mínimo —y aunque creo que pude haber ocupado mi tiempo en algo más productivo… —Haruhi pensaba en su intento fallido por ir al supermercado—de hecho, como le dije antes, me pareció bastante divertido, después de un rato, el seguirlo por todos lados —continuó ella, ajena a la incomodidad de su acompañante.

El de ojos grises la observó con detenimiento, parada allí, ignorante de lo que acontecía a su alrededor¸ nada más que la verdad impregnada en esos enormes ojos suyos… mientras una preocupante idea empezaba a tomar forma en su cabeza, pero decidió espabilar un poco, y nada mejor que molestar un poco a su compañera de club favorita –y única en realidad- para quitar aquellos pensamientos de su mente…

—Oye Haruhi —dudó un poco, pero continuó enseguida, cuando ella volteó a observarlo —Lo gané, y ya que no me gustan estas cosas, creí que sería bueno que la única chica del grupo lo tuviera…. Como un recuerdo del día de hoy— y le tendió un bonito oso de felpa en forma de koala, que había ganado en uno de los juegos de la feria plebeya.

Haruhi tomó el pequeño objeto entre sus manos y sonrió, arrebolada.

Kyoya Ootori después de todo, era amable y… tierno…

—Después de todo tuviste que aguantar el día entero a esos inútiles ¿o me equivoco? Además, — lo que sea que iba a añadir, decidió reemplazarlo con otra frase, ya que la chica no se movía de su sitio—Creo que si te quedas allí parada más tiempo, comenzarán a salirte raíces…— comentó de manera que a Haruhi se le antojó burlona…

…a su muy particular modo.

—¡Kyo-chan! ¡Haru chan! Si no llegan pronto tendrán que pasar toooodo el día con Renge-kuuuun!

Haruhi frunció el ceño ante los pensamientos que azotaron su mente, pero los desechó enseguida, para después correr al encuentro de los demás miembros del club.

-¡Yaaaa! ¡Miel-Sempai! ¡Mori Sempai!

Y los recuerdos del día pasado junto a aquella fan del Host Club lo invadieron.

Aquella chica… tan cercana al mundo en el que todos ellos fueron criados… Pero a la vez tan ajena a SU mundo particular, tan superficial como todas… incapaz de conocerlo verdaderamente… ni a él, ni a nadie del Club.

Y acto seguido, el tercer hijo de los Ootori observó la lánguida figura de la única chica que había logrado traspasar las barreras de los miembros del Host Club de Ouran… su cabello corto, y sus enormes ojos marrones, inocentes… ridículamente inocentes…

Y el estúpido maldito sueño de la playa se hizo presente en su mente de nuevo.

Y se sonrojó.

¿Qué rayos estoy pensando?

Y sacudió la cabeza con fruición para borrar esas imágenes en su cabeza.

Bien. No se engañaba. Sabía que era alguien inteligente –sus calificaciones, entre otras cosas eran buena prueba de ello- y práctico; y como tal, le gustaba llamar a las cosas por su nombre; pero Haruhi era tan… extraña, que tenía la particular virtud de confundirle…

Su total falta de interés en los géneros; su inexperiencia en el desarrollo de relaciones interpersonales, a pesar de su gran inteligencia; su faz inocente y virginal… su sinceridad y gentileza para con los demás -¿cómo es que nadie se daba cuenta que era una chica?- y por supuesto, su personalidad absolutamente obtusa, le tenían confundido…

Ese algo raro que Haruhi provocaba en él… en todos…

Entonces la susodicha volteó hacia él, al parecer —y por su resplandeciente sonrisa— ya habiendo olvidado sus palabras burlonas de hace un momento…

—¡Kyoya-sempai! ¿No piensa venir? ¡Iremos a comer algo delicioso!

Y Kyoya Ootori, el vicepresidente del prestigiado Host Club de la Academia Ouran, incrementó la velocidad de sus pasos.

Definitivamente Haruhi Fujioka era alguien… especial.

Y al ir detrás de ella, sonreía levemente.

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¡Hola! (Katha escondida tras una pared de concreto)

Antes que nada, ¡lamento la tardanza! ¡En serio!

Pero ¿cómo les digo esto? Jiji

He comenzado una nueva etapa en mi vida. ¡Me casé! (ok, ESO no es verdad jiji)

La verdad es que he comenzado con mi internado (y último año de estudios) en el hospital más difícil (académicamente hablando) de mi país T.T (ocurrencias mías el escoger precisamente ése T.T) y como tal, ¡me explotan! Jeje y debo estudiar muchísimo… y salgo muy tarde ¡en fin! No están aquí para oír mis peripecias jeje

Eso y el hecho que reescribí este capi como 4 veces y cada vez quitaba y añadía escenas T.T

Y además, hoy pensaba subirlo a primera hora... y la electricidad fue cortada en mi sector T.T (¿el mundo confabula contra mí? WTF

Pero bueno… espero el poder leer qué tal les pareció… ¿muy apresurado? ¿Cansón? Jiji

Y para recompensarlos por tanta espera (¿aún hay alguien que me lea? Jaja) les dejo los títulos de los próximos capítulo de la historia, ya que les había dicho anteriormente que la dirección de estos one-shot sin sentido (ni relación entre ellos..ehhh bueno, algunos XD) estaba ya planificada jeje

Así que he aquí lo que se vendrá a continuación:

Capítulo 5: Estoico

Capítulo 6: Fútil

Capítulo 7: Gracias

Capítulo 8: Feliz cumpleaños Kyo-sempai

Capítulo 9: Idiotez

Capítulo 10: Juguemos

Capítulo 11: Koala

Capítulo 12: Lecciones

Capítulo 13: Méritos

Yyyy hasta ahí lo dejo o la emoción se pierde XD

¿Se les viene algo a la mente con estos títulos?

;)

Dudas, críticas y tomatazos… se los aceptan gentilmente ;)

Saludos desde mi lindo Ecuador :)