DISCLAIMER: OURAN HIGH SCHOOL NO ES DE MI PROPIEDAD, PERTENECE A BISCO HATORI
LA UTILIZACIÓN DE LOS PERSONAJES EN ESTE INTENTO DE HISTORIA COHERENTE NO TIENE FINES DE LUCRO
SERIE DE ONE-SHOTS NO ENTRELAZADOS... (¿O SI?)
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H: HAPPY BIRTHDAY KYO-SEMPAI
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" A los diecinueve años, todo es posible y el mañana se ve muy amigable."
Jim Bishop
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RESUMEN: ¿Qué sucede cuando el Host Club decide preparar una fiesta de cumpleaños sorpresa a Kyoya Ootori?
ADVERTENCIA: Personajes en OOC XD
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—¡Haruhi! ¡Despierta!
Las voces se le antojaron lejanas, aquella mañana…
¿Quién era el inoportuno que osaba despertarla tan temprano en la mañana?
—¡Tienes la importante misión de escoltar a Kyoya al centro comercial mientras preparamos su fiesta de cumpleaños sorpresa! —le gritó el ex rey del Host Club en su oído, mientras la aludida se cubría la cabeza con su almohada.
Ahora entendía –y compartía- la sensación de molestia y absoluto rencor de Kyoya-sempai cada vez que alguien –llámese Tamaki- iba a despertarlo en la mañana…
—Sempai, son las seis de la mañana, deja de acosarme por favor—murmuró fastidiada y somnolienta aún, mirando a duras penas el reloj sobre su mesita de noche, allí, en el apartamento que ocupaba en Boston.
—¡Haru-chan! ¡Tenemos que organizar todo para Kyo-chan! ¡Voy a comprar muchos pasteles deliciosos!— intervino animadamente Honey, que se encontraba sobre los hombros de Mori.
—¡Haaaruhi! ¡Abre los ojos!—dijeron dos voces que le parecieron absolutamente irritantes, a coro.
—Malditos ricos bastardos—murmuró por lo bajo, y haciendo ademán de levantarse —¿Quién los deja entrar de todas formas? — y fulminó con la mirada al rubio, quien se escondió tras de Honey.
—Haru… ¡Haruhi! ¡Tienes que ayudar en el plan! ¡Es un día especial para Kyoya! ¡Todo debe ser perfecto!—dijo con nuevos bríos, el rubio de ojos violetas.
—Ni siquiera sabía que había un plan, y mucho menos que yo estaba incluida en el mismo— murmuró, fastidiada.
Sabía que dejar a estos chicos el preparar una fiesta sorpresa solos terminaría en desastre, pero entonces abrió bien los ojos, y observó la tranquila expresión de Mori, quien se encontraba al fondo de la habitación, cuya suave mirada parecía decir "Todo va a estar bien"
Haruhi solo suspiró.
Además, no era como si deseara fervientemente pasar el dÍa lidiando con esos chicos y sus –estaba horrorizadamente segura de ello- muy extraños experimentos culinarios…
Y volvió a suspirar al recordar lo sucedido casi una hora atrás.
—"¿Por qué debo ser yo quien lo acompañe?"—pensó para sí misma, mientras caminaba hacia la puerta que cerraba la habitación de su sempai, en Boston. —"probablemente ya conoce el plan de todas formas… y está pensando en asesinarme, por atreverme a despertarlo tan temprano."
—Ah Haruhi, ¿a qué debo el placer de tu visita?
Haruhi tardó en recuperar la compostura…
Kyoya no sólo había abierto la puerta de aparente buen humor, sino que hasta ¡había despertado temprano! Y no tenía ninguna intención asesina en su mirada.
—K…Kyoya-sempai, he venido a pedirle su ayuda para escoger algunas cosas que me encargaron los demás para sus clases de la próxima semana —dijo hablando atropelladamente, buscando que su mentira no sea descubierta, aún turbada ante la visión de su sempai, un domingo por la mañana, y de buen humor…
Aparte de una ligera elevación de su ceja, nada demostró la turbación interior de Kyoya.
—No creo que pueda, estoy ocupado, pero agradezco tu amable invitación.
—Sempai, ¡por favor! —las palabras salieron de su boca antes de que siquiera pudiera pensarlas— ¡Deseo que me acompañes!
Así que quería que la acompañara ¿eh?
El hecho de que lo tuteara indicaba que en verdad haría lo que fuera por llevarlo con ella…
—¡Lucha por tus sueño, Kyoya! y por las personas que quieres…
No necesitó más que esas palabras resonaran en sus oidos para aceptar en menos de un segundo la propuesta de la castaña.
—Está bien, pero esto te costará…
—¡Nani!
Sonrió con complacencia ante la mirada espantada de su amiga…
—Hablaremos después de ello, vámonos ya.
Ya abajo, hizo ademán de abrirle la puerta de su propio coche para que entrara, pero ella tenía algo más en mente…
Lo arrastró, de la mano, hacia la parada de autobús cerca al complejo de apartamentos en el que el Host Club vivía.
Turbado, tanto por el contacto, como por el acto en sí, la siguió sin chistar.
Usualmente solía viajar en su propio auto.
Desde que se había mudado a Boston –y siguiendo los consejos locos de Tamaki— utilizaba, al igual que sus amigos, los autos de sus propias familias, así que jamás se había visto en la necesidad de usar transporte público. Además, la Universidad en la que estudiaba estaba cerca, así que podían llegar allí incluso si caminaba dos calles.
La experiencia fue algo nueva e inusual para él. Pero no por ello menos molesta.
El servicio público, lleno de gente, apretujados en medio de la multitud…
Olores extraños llegaban a sus fosas nasales.
La insania de una sociedad que -¿qué pretendían al estar en un autobús en un domingo por la mañana?- viajaba apretada, ¿como si nada?
Lo único que le salvó de la absoluta locura, fue el contacto amigo de Haruhi en su mano. Al bajar, ella se disculpó por haberlo obligado a usar un transporte plebeyo, pero en realidad –le confesó- no pensó en que le incomodaría sino hasta que subieron al mismo.
Además, y eso lo guardó para ella, tenía que hacer lo posible por retrasarlo el máximo tiempo posible, mientras sus locos amigos armaban lo que sea que estuvieran planeando hacer…
—¿Es este el único centro comercial?
—Es el más cercano
—¿Y qué exactamente vamos a comprar?
—Los gemelos dijeron algo acerca de ropa de plebeyos, y me lo encargaron diciendo que ya que era yo la que tenía más experiencia en ropa plebeya…
—"Malditos ricos bastardos…"
Y así, comenzaron en la expedición de compras en un día que sería, de acuerdo a las predicciones de Kyoya, un absoluto dolor de cabeza.
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—Yo no usaré algo como eso—dijo el rey entre las sombras con frialdad. La vendedora lo miraba entre embobada y espantada…
—Sí, lo hará— declaró firmemente Haruhi.
—Dije que no— contestó él, con carácter definitivo
—Si no lo usa, ¿Cómo sabremos si es apropiado? Es demasiado grande para mí, así que no puedo probármelo…
—Solo copiemos el diseño y que nuestros diseñadores hagan uno para cada uno…—dijo el de lentes, mirando casi horrorizado esa masa horripilante que tenía Haruhi en sus manos…
—¿Nani?— Dijo ella, abriendo los ojos ante la expresión de su sempai.
—¡Deja de hacer eso!— le replicó él mirando esos enormes ojos cafés con molestia…
Ella no entendió a qué se refería su sempai.
¡A veces podía ser tan densa!
—¡Sempai! Puede usar ropa nueva y puede permitirse consultar con sus médicos en caso de una dermatitis… —le dijo la castaña, de forma retórica.
—¿Por qué insistes tanto en que me ponga eso de todos modos?—le replicó, dejando escapar un suspiro.
Ella rió. —Bueno, siempre parece rígido y formal con el cabello peinado de la misma manera todos los días. Necesita un nuevo look—y continuó, con voz monótona —Puede ser atractivo, pero nunca conseguirá una novia si continúa siendo y actuando de esa manera.
Y enseguida, una sensación incómoda la invadió, ante sus propias frases…
¿Había dicho novia?
—¿Novia?— repitió él, una ceja levantada.
La turbación –y casi miedo- que escuchó en su sempai ante aquellas palabras, hizo que esa rara sensación se esfumara… Ella lo miró y se echó a reír. A su alrededor, las vendedoras chillaban de manera que les recordaba a las antiguas fans del moe de Ouran. Kyoya… bueno, Kyoya sólo quería matar a los gemelos. ¿Por qué dejó que lo involucraran en esto?
Es verdad. Fue porque Haruhi se lo pidió.
Se odió a sí mismo durante unos segundos.
Pero la castaña continuaba mirándolo con esos ojos enormes suyos, rogándole con una sola mirada que se probara la dichosa… eso.
De malagana, tomó lo que su acompañante traía entre manos y entró a los vestidores masculinos.
¡No era posible!
Aun ni siquiera entraba en acción ¿y ella ya lo manejaba a su antojo?
Su padre se burlaría de él si lo viera.
Por otro lado… le agradaba pasar un día sin la algarabía de todo su grupo de amigos…
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—¿Hay algo de malo con la manera en que me veo?— cuestionó, ante la expresión francamente divertida de su compañera.
Haruhi estalló en risas… y es que era extraño mirarlo vestido como un chico normal, con pantalones vaqueros desteñidos y una camiseta y zapatillas negras a juego…
—¿Estás satisfecha ahora?
—Llevémosla
—No
—Sí
—No
—Sí
—No
—Incrementa mi deuda
—¿Tan desesperada estás?
—Te ves bien en ella.
—No
—Sí
—Y ni siquiera tienes una deuda ya.
—Entonces hazme otra, tengo años para pagarla —le dijo con convicción.
Lo pensó durante unos segundos…
—Está bien. Entonces la llevaré— Dijo con una sonrisa que pretendió ser siniestra
Haruhi enseguida supo que se había metido en la boca del lobo…. Y lo peor de todo, es que fue por voluntad propia.
—A cambio, limpiarás mi habitación durante un mes— comentó él casualmente, ante la expresión de franco horror que se extendió lentamente por la faz de la chica de cabello corto.
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—Vamos a casa, ahora—Kyoya dio las instrucciones al conductor del taxi que había obligado prácticamente a Haruhi a tomar.
—No sabía que el rey entre las sombras podría ser capaz de tomar un taxi— comentó casualmente Haruhi.
—Fui capaz de tomar el metro, ¿verdad?— contestó él, retóricamente.
Haruhi prefirió ignorar el hecho de que la faz de Kyoya se miraba bastante… verdosa mientras viajaban en transporte público. Estaba segura de que había sido la primera vez para él. Entonces un sonido la sacó de sus pensamientos. Era su teléfono, en cuya pantalla brillaba un mensaje.
"Llévalo a algún otro lugar. Honey-sempai se comió la torta y hemos tenido que ordenar otra. Danos dos horas antes de llegar a casa.
-Hikaru y Kaoru."
Bueno, al menos no habían decidido hornear algo por sí mismos…
—Sempai, tengo hambre— dijo repentinamente
—Vamos a comer a casa. Allí podremos conseguir algo a gusto.
—No. Quiero llevarte a alguna otra parte –"más vale que esto valga la pena"
—¿Ah? ¿Perdón?
—¡Vamos al parque! ¡Hay hotdogs allí!
—Haruhi, son ya las dos de la tarde—dijo, reuniendo toda la paciencia que podía— Hace demasiado calor como para ir a caminar a un parque.
—¿Por favor?— otra vez esos enormes ojos de mapache…
—¿Hay algo que no me estés diciendo?
—No— sonó demasiado inocente para ser verdad.
Kyoya, por su parte, lo meditó durante un minuto y luego dijo, en un suspiro —Tres meses.
—Ok— dijo con resignación la muchacha.
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—¿Quieres probar?—le dijo ella, diez minutos más tarde, extendiéndole de su helado. Él negó con la cabeza
—"Esto es extraño"—pensó.
—¿Quieres?— insistió ella.
—No me gustan los dulces.
—¿De verdad? ¡Pero si todo el mundo ama los dulces!
—Yo no.
—Entonces vamos por un hotdog. Y se acercaron a un vendedor— Kyoya prácticamente arrastrado por una ¿emocionada? Haruhi, quien enseguida le ofreció un poco de su perro caliente. Él le dio un mordisco, resignado.
—"Sabe bien", aceptó él, para sí mismo, mientras miraba cómo Haruhi le daba también un mordisco al hotdog. Una idea harto insólita empezaba a formarse en su cabeza. Soltó una carcajada mal disimulada.
—¿Hay algo malo?
—¿Es cierto?
—¿Qué cosa?
—¿Lo que la gente dice acerca de los besos indirectos respecto a la comida?
La muchacha pareció pensarlo durante algunos segundos—¿Crees en eso?—le dijo curiosamente —Después de todo –continuó, pensativa— si fuera real, entonces debería haber besado a Kaoru y Hikaru al menos una docena de veces, por la manera en que roban mi comida –dijo sin tomarle importancia al asunto —¿Quieres más?
—No, gracias— Dijo, serio, por alguna razón que Haruhi no comprendió.
—Quiero algodón de azúcar— ella soltó, ya sin ideas, e ignorando el último comentario de su sempai.
—Estás comiendo demasiado, ¿no crees?
—No te preocupes, vamos a compartirlas— dijo, sin darle importancia al asunto.
Y pronto se vieron pagando –ella- por el susodicho algodón de azúcar…
—Haruhi, compartir… es una cosa muy común, ella tomó algo de su algodón de azúcar y lo colocó en los labios de él.
—Di "ahhh"— abrió la boca como si quisiera darle más énfasis al gesto.
—Esto es muy antihigiénico— protestó el de lentes, después de aceptar el bocado ofrecido.
—En realidad, mis manos están limpias—le dijo, inocentemente —¿quieres otro?
Abrió la boca.
Haruhi sonrió. Kyoya Ootori podía, después de todo, ser un muy buen chico. — ¿Cómo es que nunca me di cuenta de lo fácil que puede ser?— Se preguntó
—¿Qué quieres decir con eso?
Y se dio cuenta que había pensado en voz alta.
No tenía escapatoria, tendría que decir lo que cruzaba por su mente en ese momento.
Después de todo, parecía estar de muy buen humor hoy.
Tal vez tenía que ver con que era su cumpleaños.
Lástima.
—Es agradable verte sonreír. Te ves más guapo de esa manera— le dijo, mirándolo pensativamente.
Kyoya la miró largamente antes de devolverle una sonrisa. —Gracias. ¿Es que acaso te gusto?—una sonrisa ladina se había extendido por su semblante.
—Me gustan todos los miembros del host club— dijo ella, después de unos segundos de silencio —Pero usted en particular me fascina, sempai— Le respondió.
—Suenas como yo— dijo con una sonrisa divertida.
—Bueno, es que a veces se puede llegar a influir sobre las personas… y siendo que he pasado mucho tiempo con usted hoy pues… —soltó una risita.
—¿Qué hora es?— Preguntó él repentinamente.
—Las 3.
—Bien, hemos estado aquí casi una hora hablando de cosas sin sentido. Otra vez, ¿hay algo que deba saber?
—No— Dijo ella pareciendo exorbitantemente simple con su comentario.
Él la miró sospechoso preguntándose qué rayos era lo que Haruhi quería ocultar… seguramente el idiota de Tamaki había causado algún desastre culinario –costumbre que había tomado últimamente- al intentar hacer uno de sus "experimentos de comidas proletarias para jóvenes solteros en el extranjero"… o tal vez solo decidió hacer algún desastre en su habitación y necesitaba el tiempo para arreglarlo… o detonó alguna bomba terrorista en el edificio o algo por el estilo (y es que todas aquellas ideas por descabelladas que sonaran estaban muy por dentro de los estándares de Tamaki …) y milagrosamente había encontrado la forma de convencer a la fémina a su lado de alejarlo el tiempo suficiente para arreglar…. Lo que sea que tuviera que arreglar.
— Nunca he probado pizza— dijo repentinamente, decidiendo seguir el juego a la chica.
—¿Estás bromeando?
—No hay mérito en mentirte— dijo sencillamente.
—Estoy llena, pero ya que este parece ser su día…— agarró su mano y se lo llevó hacia la pizzería más cercana.
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—Sabe bien—admitió. A Tamaki le encantaría esto. Y sin pedir el consentimiento de su acompañante llamó al camarero y pidió 4 cajas
Haruhi sintió que su corazón latía más deprisa. Esta era la segunda vez que escuchaba-de la boca de él mismo- que Kyoya-sempai pensaba en los demás. Recordó cuando se encontraron el centro comercial en Japón hace años y compró a Tamaki y los gemelos los aperitivos de melón...
—"Por qué siempre escondes este lado de ti a los demás, sempai?"— Se preguntó, curiosa, muy a su pesar.
—¿No vas a comer?— Le dijo él, ignorando los pensamientos que surcaban la mente de la castaña. Cortó su pizza para ella. Ten y le extendió un tenedor.
—Gracias— fue lo único que pudo articular Haruhi, en medio de su turbación.
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—¡Feliz cumpleaños!— Exclamó el ex host club en conjunto mientras miraban al rey entre las sombras entrar en su apartamento junto con una pensativa, y al parecer, fatigada Haruhi.
Silencio absoluto.
—¿Qué llevas puesto?— preguntó Hikaru.
—¡Se ve genial! ¡Quiero uno!— declaró Kaoru.
—¡Yo también!— le siguió Honey.
—¡También yo!— ese fue Tamaki.
Kyoya miró a todos.
Tamaki le sonrió.
Haruhi se quedó allí, junto a la puerta, a la espera que alguna señal de que el viejo Kyoya aparezca.
Mori miró la escena divertido.
Silencio absoluto.
Entonces, de repente…
—¡Hahahahahahahahahaha!— una carcajada bulliciosa se escuchó en medio del sielncio que había reinado hacía segundos en el departamento de Kyoya Ootori.
—¡Kyo-chan se ha vuelto loco!
—¡Kyoya-semapi da miedo!- se abrazaron los gemelos.
Haruhi lo miró con expectación. —¿Qué es tan gracioso?
—¿Supongo que disfrutaste de tu día?— Dijo Tamaki tímidamente, mientras miraba cómo el de lentes trataba de contener la risa, ya en el sofá.
—Lo hice, efectivamente, Tamaki— Miró de reojo a la castaña. Pero me siento insultado. —Después de tanto tiempo conociéndonos y ¿no sabes cuándo es mi cumpleaños?
Todos miraron al rey entre las sombras y sucesivamente a Tamaki.
—Ups— Dijo sonrojándose el rubio. —Pero, ¿aún es mañana, no?
—Sí.
—¡Entonces consideremos esto como una fiesta anticipada!
—Si. Gracias por la fiesta.
—¡Yay! Vitoreó Honey.
—Me voy— dijo Haruhi de pronto.
—¿Por qué?
—Porque me despertaste tan temprano que ya no puedo pensar con claridad— Haruhi fulminó con la mirada al de ojos violetas. —¡Estoy muy cansada! ¡Y ni siquiera era el día correcto!— Y continuó su camino.
Los ojos de Honey chispearon, divertidos.
—¡Haru-chan! ¡Haru-chan!— dijo inocentemente Honey—¿Qué regalo le has traído a Kyo-chan?
—Sí, ¿qué me has traído?—preguntó el, con una sonrisa maliciosa adornando sus facciones.
Ella rodó los ojos y caminó hacia el susodicho.
—No he comprado nada. Pero disfruté el día. Gracias y feliz casi-cumpleaños— Dijo antes de pararse en las puntas de sus pies y darle un suave beso en la mejilla.
Kyoya ocultó su estado de turbación mental ante ese acto de compañerismo fraterno tras el brillo de sus gafas.
Tamaki, siendo Tamaki, esbozó una sonrisa triste y luego lloró, dramáticamente.
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ABURRIDAS NOTAS DE AUTORA:
¡Hola a todos!
Saludines a todas las amables personitas que aún leen esta sarta de locuras XD.
Capi corto, cortito, pero que quería ya salir a la luz así que… ¡aquí se los dejo!
Por favor, háganme saber sus opiniones acerca de él.
¿Qué mas?
¡Ah si!
La frase inicial? Nada romántica, lo admito, pero pegaba con la idea del capítulo jeje… y es que a estas alturas de la vida, se supone que Kyoya y Tamaki estarían cerca de los diecinueve añitos, y ya cursando/terminando (o lo que sea XD) su primer año universitario, mientras los gemelos y Haruhi estarían en el último año de instituto =)
Mmm, algo más….
¡Gracias por sus amables comentarios! (es grato saber que a pesar que publico una vez cada cien años, aún alguien que me lee XD)
El siguiente capítulo que se viene:
IDIOTEZ:
"La tormenta me hacer temer y ahora hacer que los demás se preocupen por mí. ¿Me estoy convirtiendo en una carga?"— Pensó y luego miró a Kyoya —Kyoya-sempai, ¿cuál es tu miedo?
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—Kyoya-sempai ¿está bien?— Kyoya se acercó lentamente a ella, justo al frente de ella, y abrió la boca.
—No estoy bien. Estoy enojado. Estoy enojado contigo. —Dijo con voz peligrosa y una mala aura alrededor suyo que hizo que Haruhi se tensara.
—¿Por qué está enojado conmigo?
—¿Por qué?— Se inclinó hacia abajo para que sus ojos se encontraran con los de ella—Debido a que hiciste que me preocupe. Me preocupé tanto y preocuparme no trae ningún mérito, así que estoy enojado contigo… "solo así puedo olvidar que me preocupé por ti… chica mapache."
Jijiji porque no sería un fic de Ouran sin una noche de tormenta de por medio XD…
Saludines desde mi Ecuadorcito que está saliendo adelante (a pesar de la tragedia y los malos políticos que quieren aprovecharse de ella T.T)
Un abrazote! :)
