DISCLAIMER: OURAN HIGH SCHOOL NO ES DE MI PROPIEDAD, PERTENECE A BISCO HATORI

LA UTILIZACIÓN DE LOS PERSONAJES EN ESTE INTENTO DE HISTORIA COHERENTE NO TIENE FINES DE LUCRO

SERIE DE ONE-SHOT NO ENTRELAZADOS… ¿O SI?

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L: LECCIONES

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"Una sonrisa puede comenzar una amistad. Una palabra puede terminar con una pelea. Una mirada puede salvar una relación. Una persona puede cambiar toda una vida."

Anónimo

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RESUMEN: Porque ella ha recibido una valiosa lección de él…

ADVERTENCIA: Algunos personajes en OOC

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—"Madre en el cielo, tengo algo que contarte; sin embargo, aún no puedo creer que haya sido tan torpe en no darme cuenta antes de ello. Tengo casi veinte años y no he tenido novio aún. ¿Es eso raro acaso? Y he descubierto que alguien me gusta. Él es alguien… interesante. Es un buen chico, aunque trate de ocultar su bondad bajo aquella faceta fría siempre. Yo lo sé. Y me ha invitado a salir con él. Es uno de mis amigos. ¿Es que ello podría separar al grupo? No. Estoy segura que nuestra amistad es demasiado fuerte como para ser rota por algo como eso. Ellos se alegrarían, estoy segura de eso. Madre en el cielo, ¿qué debería hacer?"

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Y ella solo se veía tan dulce, sentada allí, con la espalda recta, incómoda, tan lejos de él como los estrechos confines de la limusina le permitían. Mirando por la ventana fingiendo que no podía ver cómo fijaba su intensa mirada gris en ella y solo en ella. Incluso su siempre presente portátil olvidada en sus rodillas.

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"Mañana me acompañarás a buscar un nuevo ordenador, el mío tiene ya poca memoria

Sé un buen amigo y acompáñame, ¿sí?

Espérame en la limusina a las 7:45"

-Tamaki.

Idiota Tamaki, ¿por qué tenía que acompañarlo a comprar sus cosas?

Eso jamás estuvo en su contrato como mejor amigo.

Entonces recordó que nunca habían firmado un contrato.

De hecho se dijo, que debería pensar seriamente en hacer uno.

Kyoya continuaba refunfuñando mientras se encontraba esperando por más de veinte minutos a quien decía ser su mejor amigo, pero el muy infame no se había presentado aún.

Iba a seguir con su perorata mental de insultos al rubio, cuando sintió abrirse la puerta del vehículo en el que se encontraba. Y su sorpresa fue grande –el que fuera diestro en disimularla era otra cosa- cuando vio entrar nada más y nada menos que a la muchacha que quería y a la vez no, ver.

—Etto… buenos días, sempai— tartamudeó un poco la joven.

—Buenos días, Haruhi— contestó él, el rostro serio.

—Creo que me he equivocado de auto, o de hora— "o de vida"— se dijo la muchacha, pesarosa, y dispuesta a encontrar al autor de semejante broma de mal gusto.

Entonces sucedió lo que le ocurría con cierta regularidad desde que comenzó a estudiar en la Academia Ouran. Es decir, fue empujada hacia el interior de un vehículo extraño, por alguien que había probado ser aún más extraño…

—¡Haruhi! ¡Lamento en verdad no poder acompañarte! — la voz de Tamaki se escuchó justamente detrás de ella— me lastimé tratando de cortar la fruta del desayuno —añadió dramáticamente— ¡mis dedos están muy lastimados y temo no poder serte de ayuda! — y acto seguido, les mostró sus manos cubiertas por vendas ridículamente grandes, buscando dar énfasis a sus frases.

La chica lo miró con expresión confusa, aún turbada ante la sorpresa de haber sido empujada al interior del vehículo y también por la cercanía del chico de ojos grises. Ello y el hecho de recordar sus sentimientos recientemente encontrados habían hecho mella en su siempre inteligente –el que fuera despistada era otra cosa- mente.

Kyoya en cambio, observó suspicazmente al rubio que se encontraba parado frente a la puerta de la limusina en la que había sido citado, mirando la reacción de la chica, quien se veía algo confundida.

—"Resuelvan sus asuntos"— dijo Tamaki dirigiéndose a él, en un susurro; y con una sonrisa de suficiencia en el rostro, mientras hacía un gesto al chofer que había recibido la indicación específica de llevarlos a ambos –y sólo a ambos- en la travesía.

¿Qué se le había metido en la cabeza a ese rubio idiota? ¿De verdad creía que podía manejarlo a su antojo?

Él era Kyoya Ootori, por el amor de Dios, tenía que respetarlo, temerle y por si no fuera poco, él era su mejor amigo, por tanto, debería haber consultado antes esas cosas con él.

Además, tenía que preparar una presentación importante para la siguiente semana.

Kyoya pensó amenzanarlo con hacer su vida miserable por un momento, pero se detuvo.

Una vocecita en su interior le dijo que de hecho, él no había confiado en su mejor amigo cuando el asunto de Haruhi surgió.

Ni cuando ocurrió lo de la cafetería…

En cambio el rubio, le había comentado incluso lo que había sucedido con la portátil de la chica, casualmente, el día anterior; y entonces entendió el porqué estaba él allí.

Aunque también le había dicho que tenía el deseo cercano de renovar su propia computadora, que tenía ya casi un año de uso.

Ese Tamaki era demasiado listo.

Una amarga y repentina sensación de culpa inundó su ser.

Rayos.

Sabía que a Tamaki le molestaría quedarse sin chofer. Y sabía que él tendría que escuchar toda su perorata acerca de la amistad.

Bien. El rubio había probado ser lo suficientemente capaz de entrar en la mente de las personas cuando se lo proponía, y se dijo también que de ninguna manera aguantaría el mirar esos ojos de cachorro que siempre utilizaba para salirse con la suya.

Además, sabía bien que en el fondo quería estar con ella… al menos un día. ¿Y qué mejor manera de hacerlo sin tener que hacer referencia a lo sucedido anteriormente entre ellos que trabajando en equipo para buscar la dichosa computadora que era al parecer, necesidad de Haruhi, y no de Tamaki?

Suspiró pesadamente.

Ese sería un día muy largo.

Tendría que tratar de actuar natural.

Su mente dejó de vagar en los recuerdos de lo ocurrido hacía algunos instantes atrás, cuando sintió que la castaña lo observaba, como si quisiera traspasarlo con la mirada, las mejillas encendidas con un dulce rubor.

—Estoy en este coche contigo por razones que aún no conozco, así que supongo que fue debido a alguna treta de Tamaki, o tuya. ¿Puedes explicarme el porqué estoy aquí contigo, cuando te has negado a cruzar más de dos palabras conmigo durante el último par de semanas, Kyoya?

Directa, como siempre, ¿eh Haruhi?

Porque no he dejado de pensarte aún a pesar de intentarlo reaciamente.

Porque aquella nohe que te escuché gritar quise correr a tu habitación y estrecharte fuertemente.

Porque te has metido en mi mente aún cuando trate de evitarlo...

Porque simplemente quería estar contigo durante algunas horas sin la necesidad de pensar en qué decir...

Bien, le respondería, pero a la vez no, fiel a su estilo como Kyoya Ootori.

—Porque, Haruhi, necesitas un nuevo ordenador portátil.

—¡Oh!, está bien —dijo Haruhi, algo desanimada, mientras se dejó caer en su asiento. ¿Así que eso era todo? Bueno, al menos tendría e qué ocuparse sin tener que pensar en el chico frente a sí, no entusiamada –y a la vez sí- ante la idea de pasar todo el día con el Rey entre las Sombras.

—Supongo que te preguntarás porqué fui elegido por nuestros amigos— le aclaró con gesto indiferente —Al parecer, soy quien ha tenido la experiencia mas reciente con las compras de computadoras portátiles —le indicó la portátil sobre sus rodillas que a ojos de Haruhi se veían igual que la que él siempre traía consigo —y soy bueno en la negociación. Parece que tengo la oportunidad de llevarte a crompar ahora con mi tarjeta de crédito —ante la muda protesta de ella aclaró inmediatamente —Me aseguraré de guardar los recibos —dijo Kyoya, soriendo ante el recuerdo de un viaje anterior a un centro comercial en particular, hace un par de años para ser exactos…

Tomó a Haruhi aún unos momentos el recordar el susodicho viaje de compras al centro comercial. Y ahora que lo pensaba bien, no tenía su cartera o su teléfono celular consigo…

¡Haruhi! ¡No puedes ir así el día de hoy!

¡Mamá ha enviado algo especial para ti!

Y la llevaron prácticamente arrastrando hacia el interior del lugar donde vivían y la forzaron a usar aquel vestido de volantes rosa… obligándola a su vez a regresar al coche algunos minutos después de la hora pactada.

¿Por qué dejó que lo gemelos diabólicos le obligaran a cambiar sus ropas? ¡Ah claro!… eran Tamaki y los gemelos.

Touché.

—Puedes retorcer el cuello de Tamaki después, Haruhi—dijo Kyoya esbozando una sonrisa, como adivinando los pensamientos que surcaban la mente de la castaña.

—Sigo pensando que tienes telepatía— murmuró a su vez la muchacha en voz baja, y mirando al lado contrario para no ver la sonrisa que estiraba las facciones del chico.

¡Esas sonrisas esuyas eran definitivamente un atentado a su salud mental!

—…Y un excelente sentido del oido en primer lugar—respondió Kyoya, mientras giraba su propio portátil hacia ella, cuyas mejillas se habían teñido de un dulce rubor —Ahora, Tamaki me ha llevado a entender que amabas tu vieja computadora portátil y que quieres encontrar otra igual—dijo, presentándole datos en su propia computadora —Lamentablemente, ese modelo ya no se hace. Como resultado, tengo una lista de tiendas en la zona y todos los ordenadores disponibles que poseen— reveló, con su acostumbrada eficiencia —He compilado una lista que creo que se adaptará a tus necesidades y preferencias, si miras aquí…

Durante la siguiente hora, Kyoya apuntó a su pantalla y mostró cifras importantes sobre la memoria RAM y espacio de almacenamiento de los diferentes ordenadores portátiles. Haruhi, que se había acercado y sentado junto al joven, fascinada por su demostración de conocimiento en el tema, siguió el desplazamiento, las indicaciones, en busca de alguno que se pareciese al suyo… Sintió las manos suaves de Kyoya y las dejó quedarse. Entonces, el de lentes se volvió hacia Haruhi, sus narices casi tocándose.

—¿Has encontrado la respuesta a mi pregunta de la otra vez?

Y allí murió cualquier intento de sutileza.

Kyoya se golpeó mentalmente.

Era increíble cómo esa muchacha lograba hacerle hacer cosas que jamás haría… como el revelar todas sus cartas ante ella…

—¿Eh?— se sonrojó furiosamente a castaña, tanto por la pregunta que le trajo recuerdos vergonzosos como por la cercanía en sí —Yo… sempai… yo…

—Haruhi— le interrumpió él, luchando por no esbozar una sonrisa ante la clara confusión casi infantil que se vislumbraba en el semblante de la joven, y dispuesto a ayudarla a aclararlo, de una vez y por todas… por la salud mental de ambos —estoy intrigado por la razón por la que me dejas estar tan cerca de ti. Espantarías a otras personas, incluso a tu padre, entonces, ¿por qué soy tan diferente?— Preguntó, el tono académico subyacente en sus palabras era casi indiscutible.

¡Al diablo la sutileza!, se dijo una vez más el joven.

¡El mundo no se detendría porque él no actuara como siempre!

Y para ser sinceros, estaba harto de la situación.

—Hay que estar aquí, ¿verdad?— Haruhi dijo con indiferencia.

—¿Tengo que estar a tu lado? Sí, lo sé- respondió Kyoya mientras sus dedos se encargaban de apretar suavemente las manos de Haruhi antes de alejarse, despacio.

Haruhi habría respondido, pero justamente el coche se detuvo.

—Hemos llegado, joven maestro

—Gracias, Stewart— agradeció amablemente al chofer de Tamaki —¿Vamos, Haruhi?

Kyoya se bajó del coche y le ofreció un brazo. Ella lo tomó, desconcertada antes la actitud del joven de gafas—Supongo, ya que la caballerosidad no está muerta, ya que incluso si usted debe estar ocupado, ha venido a ayudarme para que pueda terminar mi tarea— dijo en voz baja, como para sí misma, pero ello fue escuchado perfectamente por el joven a su lado.

—Yo estoy de tu lado. Estoy ayudándote a terminar más rápido.

Haruhi nunca había dudado de la capacidad de Kyoya para discutir y creía que si hubiera querido, hubiera sido fácilmente –incluso más fácilmente que ella- un gran abogado; sin embargo, no le quedaba duda que la brillantez que siempre lo había caracterizado estaba bien encaminada hacia la Administración, puesto que no dudaba que su gran capacidad de análisis, amplio conocimiento de la materia financiera y sobre las últimas novedades econónicas, políticas sociales y tecnológicas serían de gran ayuda al momento de ejercer su profesión.

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Pasaron horas y horas visualizando ordenadores; y horas y horas de intentos fallidos de los vendedores por convencer a la exigente joven de que el equipo que ofrecían era el mejor.

—Es demasiado grande, no podría llevarla conmigo todos los días.

Y el desdén de la chica no cejaba…

—No necesito tanta tecnología, sólo quiero algo sencillo que me permita trabajar en mis tareas.

Y otro portátil más fue rechazado…

—¿Estás loco? ¡Es demasiado costosa! ¡Jamás podría pagarla!

—Te recuerdo, Haruhi, que yo pagaré con mi tarjeta de crédito… tendrás mucho tiempo para devolverme el dinero…

Y ella le había devuelto una mirada algo asustada ante el tono con el que hablaba el muchacho.

Decidieron parar para el almuerzo, y como era de esperarse, la joven camarera hizo algunos guiños coquetos a Kyoya mientras tomaa la orden de los muchachos; y como era de esperarse también, Kyoya simplemente la ignoró, centrándose en su compañera. Ello no detuvo por supuesto a Haruhi de sentirse algo molesta, pero hizo lo posible por ignorar ese sentimiento, y fue capaz de hacerlo hasta que otra chica que se encontraba en una mesa diferente, se acercó, con una sonrisa deslumbrante en el rostro, y dirigida al chico de ojos grises, quien correspondió –casi- el gesto.

Al parecer sí se conocían.

Y ella solo quería dejarlo allí, solo, ya que no le gustaban ese tipo de cosas. Se levantó lo suficiente como para retirarse.

¿Es que esa muchacha no tiene modales y no ve que Kyoya tiene un acompañante? Kyoya sí que lo entendía y sabía que jamás le haría como eso a ella ¿O sí?

Aquel sentimiento molesto de nuevo.

Además, él mostraba importancia hacia la joven.

Eso hizo que Haruhi se diera cuenta de que estaba celosa.

Pero, antes de que pudiera hacer algo respecto a los celos, la mano de Kyoya se acercó a la suya, y la tomó, Haruhi levantó la vista justo a tiempo para ver una interacción que hizo felliz a su corazón celoso.

—Pero, como puedes observar, por mucho que quería disfrutar el continuar con nuestra charla, realmente debo volver con mi novia. Estoy siendo un novio terriblemente negligente en este momento. Espero me disculpes— le dijo el chico de gafas con su mejor sonrisa marca host club, apartándose de la rubia. Luego continuó el acto dando a Haruhi una verdadera sonrisa.

—Lo siento, Haruhi. Una compañera de clase me detuvo, nada importante.

Nadie importante comparado contigo, era la implicación oculta en esa frase, a ojos de ambos; y eso hizo que Haruhi le devolviera la sonrisa, y a ella ya no le disgustaba la molesta rubia. Ni recordaba siquiera las últimas palabras con las que el muchacho despidió a la joven.

Estaría dispuesta a soportar a muchas rubias más si eso significaba que él le iba a sonreír así y decir tales cosas como aquellas de nuevo.

Súbitamente todo quedó claro para ella.

Ser importante a ojos de Kyoya –y descubrió con sorpresa que se le hacía algo difícil desde sus sentimientos recientemente encontrados el llamarle "sempai"- significaba un gran problema para ella, por todo lo que hizo en su vida, y debido a que por más que trataba de ocultar su lado cariñoso, Haruhi sabía que estaba allí y por eso y más, ella lo valoraba a él, valoraba su amistad.

Pero, por esas mismas razones, ¿tendría acaso el valor de decirle ese día todos sus sentimientos?

Porque él ya lo había hecho con ella. A su muy particular modo, pero lo había hecho al fin y al cabo.

¿Lo lograría?

¡Tenía que hacerlo! ¡Tenía que intentarlo!

Pero no en ese momento.

Se sentía súbita y extremadamente avergonzada ante los pensamientos que acecharon su mente.

Sus mejillas se tiñeron de un dulce rubor que no pasó desapercibido por el mayor.

Después de eso, la comida aconteció bien, y Haruhi disfrutó ahora sí de ella. Pidió un menú caro y lo disfrutó con gusto, y Kyoya se aseguró de guardar los recibos.

Después del almuerzo, trataron en varias tiendas más, sin encontrar lo que buscaban. Haruhi era tan inflexible como Kyoya cerca de lo que queria, lo que la llevó rápidamente a una gran frustración. Ella no quería que tuviera demasiada memoria, o que fuera demasiado cara, o el color verde, o el rosa. Pero aún así, Kyoya la arrastró a otra tienda, y a otra más y a otra…, hasta que incluso él llegó a su límite. Estaban en el coche cuando este se volvió hacia la joven, absolutamente exasperado, y frustrado por su parte también.

—Haruhi, tienes alguna idea de lo mucho…

—No, Kyoya—cortó ella en seco —¿Tienes alguna idea de lo mucho que no quiero lidiar con esto ahora?— le dijo, fastidiada —Tengo que terminar con mi tarea y estudiar, y no hemos avanzado en nada en la compra de ese aparato.

El joven de gafas solo atinó a pasarse una mano por el rostro, en un ademán que trataba de quitar el cansancio de sus facciones, a la vez que hizo una seña al chofer quien paró en una última tienda.

—¿Qué sucede ahora?— preguntó Haruhi.

Pero Kyoya no respondió, y simplemente salió del vehículo, con rumbo desconocido.

Haruhi contempló el seguirlo; sin embargo, desechó la idea debido al cansancio y frustración que sentía, y al hecho de que el muchacho simplemente no le respondería a dónde iba si no le daba la gana.

Además, seguramente podría enterarse de a dónde fue cuando regresara.

Se sentó de nuevo en su lugar, con expresión de vencimiento.

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Treinta y siete minutos después Kyoya apareció en el vehículo cargando un paquete rectangular y se lo entregó con indiferencia.

—¿Qué es esto?

—Tu computadora portátil— dijo en un tono que no admitía réplica.

—Kyoya eso es…

—No, Haruhi — ahora fue él quien le cortó en seco— esa será tu computadora portátil y no quiero ninguna negativa de tu parte. ¿Tienes idea de lo mucho que me ha cansado el visitar tantas tiendas y el que no quisieras ninguna? Fue divertido al inicio, ya que una vez más me demostraste tu férrea voluntad; sin embargo, en verdad, en verdad necesito descansar, así que ¿podrías tan solo aceptarla y dejar el asunto por la paz?— terminó, con una voz que sonaba entre el estrés y la absoluta fatiga.

La joven dudó durante algunos segundos aún, pero suspiró derrotada al mirar la faz cerrada del joven junto a ella. Había aprendido hacía muchos años cuán difícil era el llevarle la contraria el Rey entre las Sombras; por lo que se dispuso a abrir la caja que contenía su nueva ayuda tecnológica.

Entonces, una pequeña etiqueta llamó su atención.

—Kyoya, —y ninguno se dio cuenta en ese momento de que el acostumbrado "sempai" se había ido —¡¿tienes idea de cuándo has gastado en un equipo justo ahora?!— casi gritó la chica de ojos marrones— Es solo una computadora.

Pero el muchacho parecía no darle mayor importancia al asunto, por lo que Haruhi obligó a Kyoya a mirarla mientras hablaba. El susodicho a su vez respondió en un tono indiferente, inclinando la cabeza y hablándole como si fuera la cosa más obvia del mundo, las cejas arqueadas.

—Eres la chica que conozco desde hace 4 años, los mejores cuatro años de mi vida, debería decir— añadió, la mirada gris intensa —Quien ha sido capaz de dominar las clases más difíciles –y a 6 de los chicos pertenecientes a las familias más importantes del país— añadió, mentalmente— con solo tu intelecto— ¿Y? ¿Aún crees que no mereces algo como esto?

—No estamos hablando de mí en este momento, Kyoya— replicó ella, las mejillas sonrojadas, puesto que la cercanía con el muchacho era verdaderamente alarmante—Estamos hablando de un tema que va a durar un corto tiempo— terminó, hablando claramente de la computadora.

—Si te tranquiliza, es algo que vas a utilizar hasta que mueras, consiguiendo el valor de tu dinero y pasando la escuela de derecho con él, sin duda—interrumpió Kyoya mientras tomaba su mano para evitar que ella dejara vagar su mente acerca de cuánto tiempo iba a usar la computadora. Quería toda su atención en él, y solo en él mientras a su vez quería que ella viera lo que se reflejaba en sus ojos.

—Justamente hoy— ella le rehuyó la mirada —cuando deberías estar más preocupado por cuánto de tu día has perdido, por no hablar de la cantidad de gasolina que hemos utilizado en la conducción de tienda en tienda— dijo Haruhi, tratando de poner distancia por sí misma, dejando que sus palabras le hicieran darse cuenta de lo que había hecho, pero era demasiado tarde… otra vez su boca había hablado antes que las palabras llegaran a su maltrecha mente —Estoy segura que te he causado muchas molest…

—No, Haruhi, es mucho más que eso para mí— y ese tono de nuevo, dando a entender que él sabía que ella sabía que tenía ese importante proyecto que preparar para la semana siguiente —Además de Tamaki, eres alguien a quien podría considerar como mi mejor amiga, en quien confío que tiene una buena cabeza sobre sus hombros y me dice la pura verdad, siempre—dijo soltando su agarre sobre ella.

Haruhi hizo su parte y apretó sus manos, para mostrar –o empezar a hacerlo- lo que siempre quiso mostrar. Kyoya continuó, la esperanza regresando a sus ojos.

—Tú eres en quien confío más, más que en propia familia, y eres también quien me entiende mejor. Viste en mí algo que nadie más lo ha hecho desde aquel entonces en Okinawa, y luego otra vez el centro comercial. Puedes ver más, mejor que yo. Quiero eso y te respeto. Te quiero.

Kyoya tomó entonces ese momento para inclinarse y besar a Haruhi.

Fue un beso casto, pero no por ello menos dulce.

Él simplemente dijo, después de alejarse un poco de la colorada muchacha —Me importas.

Durante unos momentos, Haruhi estaba demasiado feliz por esas palabras. Kyoya amó la sonrisa que adornaba su rostro. Todo lo que habia dado a entender, la cercanía… lo había hecho a propósito.

Y había funcionado.

Y sintió que el tiempo se pausó justo en ese momento, momento en que solo había él en sus ojos, él y su verdadero yo que dio a conocer con sinceridad en ese momento.

—¿Por qué no lo dijiste desde el principio, Kyoya?— dijo la chica con una pequeña sonrisa en los labios, las mejillas sonrojadas —Este día podría haber sido tan diferente…

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—"Madre en el cielo, tengo que hablar con usted. Se trata de Kyoya-sempai. Te conté sobre él ¿recuerdas? Por el momento hemos salido una vez, a la cafetería a la que fuimos cuando me pidió que saliéramos por primera vez. Me ha pedido que fuera su novia. ¿Crees que debo decir que sí?"

Ella debe haber hablado más fuerte de lo que se dio cuenta, ya que fue interrumpida por la estridente y emocionada voz de Tamaki.

—¡Dí que sí, Haruhi!

—¡No estoy hablando con usted ahora, sempai, aun cuando ya dio su opinión!— gritó Haruhi, hacia la puerta de propia alcoba, y suspiró, puso los ojos en la fotografía de su madre con una sonrisa indulgente ante las payasadas de su sempai y la colocó nuevamente en su sitio, sobre el velador junto a su cama.

Se metió bajo las sábanas, lista para dormir. Una pacífica sonrisa en el rostro.

La caja de su computadora en el escritorio, y una tarjeta se veía desde el interior.

"Que tu nueva computadora sirva para ayudarte a ser la mejor abogada que nuestro país haya conocido. Tengo absoluta confianza en que lo serás, sin duda alguna.

-K.O."

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ABURRIDAS NOTAS DE AUTORA:

¡Hola a todos!

Les he traído un capítulo más que espero les haya gustado.

¡Espero ansiosa sus opiniones!

Este capítulo surgió al ver mi propia, pobre y triste laptotp que ya tiene sus añitos (cumplió ya 2 y medio para ser exactos) y me empieza a no funcionar del todo bien. Yyyy necesitaba algún motivo para reunir definitivamente a estos dos y que el asunto presentado hace 2 capítulos atrás quedara zanjado de una vez y por todas. Así que ¿qué mejor forma de hacerlo que obligándolos a pasar –cortesía de Tamaki nuevamente- un rato –o todo un día- solos?

¿Villanos? Nop, gracias, aparte de los propios demonios y despiste de nuestros protas, no quería ninguno (alguna vez incluso les comenté que no quería armar triángulos, cuadrados, pentágonos o demás XD, amorosos porque luego no quería desenmarañar el nudo que iba a hacer XD –soy vaga, lo sé T.T)

Como sea,

TENGO ALGO QUE ANUNCIAR: A PARTIR DEL PRÓXIMO CAPÍTULO, VENDRÁN LOS "VERDADEROS" ONE-SHOTS SIN SENTIDO…

O mejor dicho, "saltos en el tiempo"

Veremos situaciones cotidianas que vivirá nuestra querida parejita jiji

De hecho, he cambiado el contenido de algunos capis (¿recuerdan que alguna vez les dije que las ideas generales estaban escritas?; Pues, de hecho, hay capítulos 90% terminados pero los he cambiado XD)

Así que he aquí el listado de los capis que se vienen a continuación:

(Espero sus conjeturas al respecto jeje)

MÉRITOS: Porque definitivamente había mérito en amarla.

NUBES: Porque Kyoya Ootori es alguien capaz de sacar provecho aún cuando en el cielo se miren nubes grises.

OSCURIDAD/OBCECACIÓN: Porque nadie sabe lo que ocurre en la oscuridad.

PÁNICO: De cómo Haruhi aprende que JAMÁS debe asustar a Kyoya Ootori, bajo NINGÚN motivo.

¡QUÉ!: Cuando Haruhi decide regalarle a Kyoya algo en Navidad, no puede evitar ser… bueno, Haruhi.

REGALO: Hay tres cosas que Kyoya Ootori no planificó en su vida: el ser amigo de Tamaki Suoh, el enamorarse de Haruhi Fujioka… y estaba… eso.

SUEÑO: De la primera vez que Haruhi decide despertar a Kyoya Ootori.

Yyyyyy eso es todo jejeje

Comentarios-dudas-tomatazos-intentos de asesinato XD

Abajo por favor

V