La cita de Nashiko y Haruto terminó bien para ambos y hubo una buena conexión entre los dos, respecto al resto de chicas que los estuvieron siguiendo, en cierto punto los perdieron y simplemente decidieron disfrutar, en ese caso particular, Riche fue la que quizás menos pudo entender el atractivo de las citas. Ella siempre ha sido una chica que ha vivido en la alta cuna, su educación ha estado a cargo de profesores particulares que su padre contrataba y es diversa en muchas artes, encontrando su mayor gusto en el mahjong, justo lo único que no tiene experiencia es en tratar con el sexo opuesto.

Desde que tiene recuerdos, los únicos hombres con los que ha interactuado ha sido su padre y los mayordomos de su mansión, la mayoría de estos siendo hombres adultos, los chicos de su edad son algo con lo que no ha tenido la oportunidad de experimentar y mucho menos el hablar acerca del amor, es una experiencia muy inusual para ella, al momento que pudo observar la cita que tuvo su amiga Nashiko con Haruto, despertó como cierta curiosidad en ella para averiguar por cuenta propia sí es divertido o despierta algún tipo de sentimiento parecido al que tiene cuando juega mahjong.

Actualmente la peligris estaba en su habitación la cual tenía una extensión de al menos unos tres cuartos, con una cama tamaño King size en el medio con grandes cortinas alrededor, una pantalla plasma HD de veinticuatro pulgadas colgando en su pared y un gran ropero con múltiples vestidos y ropas de marca, la chica estaba sentada en su escritorio de color blanco hecho con roble canadiense.

- … (Nashiko-chan pareció divertirse al salir con ese chico… Izumi-san dijo que sí lo experimento, lo entendería, pero es que…) – Ladeó su cabeza mientras estaba cruzada de brazos, por más que se esforzaba en pensarlo, no podía llegar a una conclusión. – Es imposible… no sé que le ven a ir a un lugar con un chico. – En ese momento se abrió la puerta, entrando alguien.

- Señorita Riche, la cena estará lista. – Entró un joven vestido de mayordomo, este poseía el cabello de color gris oscuro, llevando lentes y la ropa típica de mayordomo, se veía casi de la edad de Riche.

- Kei, ya voy. – Ella respondió de regreso. El joven era nieto de uno de los mayordomos más antiguos de la casa, ya que estaba cerca de jubilarse, este propuso a su sobrino para que trabajara en su lugar, como ya había sido educado en el trabajo de un mayordomo, el señor de la casa lo contrató, estando muy al pendiente de Riche. – Gracias pro avisarme.

- No hay de qué señorita, ahora si me disculpa. – Este ya estaba por irse, justo en ese momento la peligris tuvo una idea.

- Espera un momento. – El mayordomo Kei se detuvo antes de cerrar la puerta.

- ¿Necesita algo de mí?

- Por supuesto. – Ella entonces sonrió. - ¿Saldrías conmigo a una cita?

- … ¿Qué? – Fue todo lo que él pudo decir. Horas más tarde, Kei estaba en el estudio principal donde se encontraba el padre de Riche, era un señor grande y fornido, con el mismo color de cabello y un bigote frondoso, este se encontraba con los ojos cerrados.

- Así que Riche pregunto eso… - Este no mostraba algún tipo de expresión por lo que Kei no podía saber que estaba pensando. – Sabía que en algún momento ella iba a presentar un tipo de interés por el sexo opuesto, esperaba que fuera hasta que tuviera los dieciocho años pero llegó antes de lo esperado.

- Señor, la señorita Riche parece encontrarse en un estado de confusión, seguro que solo es algo pasajero y…

- Muy bien. – Este se levantó de repente para sorpresa del peligris. – Joven Kei, no solo acepté la petición de tu abuelo para contratarte como mayordomo como un favor hacia un viejo amigo, sino que hay otra razón para ello… ahora que las condiciones se han dado, te hablaré de tu verdadero trabajo en la mansión.

- ¿Mi verdadero trabajo?

- Así es. – El señor asintió, mirando a la gran ventana a sus espaldas. – Tu trabajo aquí es… ayudar en el despertar sexual de mi querida hija. – Los lentes de Kei casi se caen luego de haber escuchado eso.

- Esto, señor… creo haber escuchado mal.

- No lo hiciste, la verdad es que… como padre, creo haber criado perfectamente a Riche para que sea un mujer elegante y respetuosa, ha recibido la mejor educación que he podido pagar y hasta le he cumplido varias cosas que me ha pedido, pero hay algo de lo cual me lamento no haber hecho… no haberle enseñado a tratar con chicos de su edad. – Apretó su puño con fuerza. – Cuando tu abuelo vino a mí a proponerme que te contrate, fue como si una bendición llegara del cielo, eres casi de la edad de Riche, más que perfecto para que ella finalmente interactúe con un hombre de su edad y logre descubrir la bendición de relacionarse con los hombres en vía a su futuro.

- Así que solo quiere que satisfaga su curiosidad. – El padre asintió.

- Te pido esto porque yo jamás permitiría que un chico cualquiera llegue a mi querido hija, pero tú eres la excepción, tu abuelo me contó grandes cosas de ti y tengo confianza en que sabrás respetarla, así que, por favor, te pido esto y que ayudes a mi hija a conocer la dicha de relacionarse con un hombre. – Kei no sabía que pensar, todo era tan repentino, además de que le estaba pidiendo que haga cosas de pareja con su propia hija. - ¿Qué dices? No es justo que lo diga yo pero Riche es una chica hermosa, seguro que para alguien como tú, eso debería emocionarlo.

Kei no podía creer las palabras que salían de la boca del señor Hayashi, este prácticamente le estaba regalando a su propia hija y sin ningún tipo de preocupación, confiando únicamente en las palabras de su abuelo, no sabía sí era ingenuo o realmente le tenía demasiada confianza.

- No va a parar hasta que ceda ¿cierto? – El señor Hayashi no dijo nada puesto que el peligris ya sabía su respuesta. – No tengo otra alternativa…

- Sabía que tomaría la decisión correcta. – Sonrió el padre. – Solo tengo que decirte algo, no menciones ni una palabra de esto a Riche, es mejor que ella vaya descubriendo poco a poco sus sentimientos y busque acercarse a ti para satisfacer su curiosidad ¿entendido?

- Como diga señor… - Kei no estaba muy de acuerdo con la propuesta pero el señor Hayashi confiaba en él y no deseaba traicionarlo, aunque no sabía cómo es que Riche reaccionaría al respecto, esperaba que quizás ella nunca sienta ese tipo de cosas, solo el tiempo podría decirlo.


A diferencia de Nashiko y las demás, Riche poseía una educación especial, cuando no tenía tutores en casa, ella iba a una escuela exclusiva femenina a la cual iban las hijas de personas ricas, como en ocasiones pueden llevar a un sirviente, la peligris llevaba a Kei para que le asista.

- Vamos Kei. – El mayordomo acompañaba a su ama a todos lados y no es de esperarse que ella llamaba la atención.

- Es Hayashi-san.

- Va tan elegante como siempre.

- Su mayordomo es tan guapo.

- ¿Acaso me permitirá que salga con él?

Esas eran cosas que normalmente se escuchaban cada vez que ella se paseaba por los pasillos de la academia, ya en cierto momento llegó el almuerzo.

- El día de hoy el chef le preparó wagyu 4K con arroz directamente importado desde México. – Presentó Kei el platillo.

- Como siempre, lo hace bueno. – Ella empezó a comer mientras el peligris estaba parado a un lado de ella. - ¿No te vas a sentar?

- Soy su sirviente, no es algo que pueda hacer ya que sería maleducado.

- Kei, ahora mismo me estás sirviendo a mí, no a mi padre, así que puedes tomarte esas libertades. – Riche se veía un poco molesta por lo que dijo, Kei no deseaba que estuviera así por lo que tuvo que asentir.

- Como usted pida. – Fue entonces que se sentó en la mesa con ella a lo cual el buen humor de Riche volvió, entonces ella cortó parte de la carne y entonces tomó el tenedor. – Esto lo vi en un lado y dicen que los hacen las parejas, así que abre la boca.

- ¿Quiere hacer eso? – No se esperaba que su ama le ofreciera un trozo de carne, fue entonces que recordó su otro trabajo que le encargó el señor Hayashi. – Bien… - La abrió y Riche introdujo el trozo en su boca.

- ¿Cómo está?

- Bueno señorita Riche.

- Ya veo… - Se llevó la mano al mentón. – Debería haber sentido algo con eso según lo que dijo Pai-san pero no me ocurre nada… - Riche seguía sin entender el por qué alimentar a un chico es algo que pueda generarte una sensación de conformidad, necesitaba seguir intentando otras cosas. Al pasar las clases, llegó la limosina que los buscaría y ambos se subieron.

- ¿Tiene algo en mente señorita Riche? – Preguntó Kei.

- Solo estoy pensando en algunas cosas que me dijeron mis amigas.

- Es verdad que usted se reúne con otras chicas de su edad, es un club de mahjong ¿cierto?

- Sí. – Asintió ella. – Aunque no son ricas como yo, son muy buenas personas y han apreciado mucho mi amistad, además que comparten el mismo gusto por el mahjong como yo.

- Es bueno saber que tenga amigas con gustos en común. – Asintió Kei.

- Sí… lo cierto es que ocurrió algo… - Le contó sobre como siguieron la cita de Nashiko y Haruto y los observó divertirse, Kei pensó que esa es la raíz de la actual curiosidad de la señorita por los actos de parejas. – No entiendo muy bien de esas cosas realmente.

- Bueno señorita, es algo que realiza una pareja, sí hay amor de por medio le puede parecer muy divertido con esa persona.

- Amor… igual me hablaron de eso, pero no sé si sea igual, yo siento amor por ti. – Aquella declaración sorprendió al de lentes.

- ¿S-Señorita? No creo que deba decirme eso de repente.

- Pero es verdad, tengo amor por ti… así como lo tengo a mi padre y a mis amigas. – Kei casi se cae de lado en su asiento, entonces se acomodó los lentes.

- Señorita Riche, ese amor que siente es de amigas o familiar en caso de su padre, el tipo de amor que está buscando con esto es uno exclusivo para una persona especial, de ese tipo que le haga sentir mariposas en el estómago, que el hombre que toque su mano la haga sonrojarse y sentir vergüenza o que incluso no pueda evitar avergonzarse con solo verlo de reojo.

- Vergüenza… yo realmente no he sentido algo así desde que tengo recuerdos, además de que no tengo ningún amigo hombre… solo estás tú.

- Es porque soy su sirviente.

- … Bien. – Ella se paró del otro lado de la limosina para sentarse al lado del peligris. – Podríamos practicar esto a ver sí logro sentir esas emociones, así que… podrías tomar mi mano.

- … Bien… - Kei no podía desobedecer ninguna orden de su ama por más rara que sea así que tuvo que acceder, en ese momento sujetó la mano de Riche, la sentía muy suave y pequeña, como era de esperarse de una chica.

- Así que esto es tomarse de la mano… no lo siento muy diferente de cuando iba así con mi papá, creo que debería acortar un poco más la distancia. – La peligris se acomodó de modo que ahora topaba hombro con Kei lo cual lo puso tenso. – Creo que así es como debe de ser… o quizás debo apoyar mi cabeza. – Y entonces la apoyó contra el chico, Kei no pudo evitar sentir parte de los pechos de Riche contra su brazo. – Esto es una actividad normal de pareja.

- S-Sí… - Estaba imponiendo toda su voluntad en no pensar cosas indebidas sobre su ama, no era algo correcto para un sirviente como él.

- Realmente no lo entiendo. – Para su buena fortuna, ella se apartó. – Esto será complicado de descubrir para mí… Kei ¿seguirás ayudándome con estas cuestiones?

- S-Sí señorita Riche. – Kei tuvo que aceptar por las malas, era el trabajo impuesto por su padre y la curiosidad de Riche, él solo podía esperar más de esas peticiones de su ama en el futuro.


Hikari se estaba quedando en la casa de un familiar que vivía en Onomichi mientras estudiaba en una preparatoria cercana, le hubiera gustado ir a la misma que Nashiko y las demás pero no alcanzó cupo, a pesar de ello se estaba esforzando por ellas. Ese día no hubo reunión porque Izumi tuvo clases de repaso al reprobar dos exámenes y se estaban dando un descanso, aprovechó esa soledad para pensar en varias cosas.

- (Nashiko-san disfrutó el estar con ese chico y verla de ese modo me ha hecho pensar en varias cosas… yo realmente… no he tenido contacto alguno con chicos de mi edad.) – Al haber vivido con su abuelo y que en realidad la escuela a la que iba se encontraba en otro pueblo, los constantes viajes no le permitían tener muchos amigos, si bien pudo tener amigas, pero no ha sido el mismo caso con hombres, y mucho menos lo ha sido enamorarse. – Todo es tan distinto en una ciudad…

Ella sigue desconociendo varias cosas de Onomichi, le hubiera gustado salir con alguna de las chicas pero no estaban vigentes, no vio mal el salir sola en esos momentos. Avisó a su familiar cuando Salió y empezó a caminar por las calles.

Todo era tranquilo y como es de esperarse de un pueblo, no tiene mucho movimiento pero tampoco está tan alejado como lo era con su abuelo en las aguas termales.

- Podría hacer cosas de chicas comunes finalmente, todo aquello que he soñado. – Sus ojos se iluminaron de repente, con su condición anterior nunca pudo hacer alguna actividad típica de chica de preparatoria, más que nada porque en un pueblo de aguas termales todo se adecúa más para los turistas y no hay nada que puedas encontrar en un pueblo normal pero ese no era su caso ahora, ya puede darse ese lujo. – Ahora vamos a algo que siempre quise hacer… comprar un café en una cafetería.

Hizo su camino hasta llegar a una, entrando y en ese momento fue al mostrador donde pidió su café, solo tuvo que sentarse en la mesa mientras esperaba.

- Así que esto es la vibra de una chica normal… me agrada.

- Hablas como una aldeana. – Escuchó una voz a su lado, miró a ver encontrando a un chico de cabello negro que tenía un curita en su mejilla derecha. – Si esto te emociona, es que debes ser alguien que no conoce la civilización.

- ¿Qué dices? – Aquello no le cayó bien a Hikari. – Sí conozco sobre estas cosas, es solo que nunca tuve la oportunidad de hacerlo antes.

- Oh, ya veo… es que debes venir de un maizal, como ahí capaz y no llega la señal de internet, menos debe haber cafeterías como estas. – El chico se estaba burlando de ella la cual le creció una vena en la frente.

- Retira eso que dijiste.

- No lo haré~ - El chico se levantó de repente. – Pero bueno, una pueblerina como tú que apenas está descubriendo lo que es un celular lo ve como un descubrimiento.

- ¡Tengo celular! – Le gritó, el chico empezó a reír.

- Ok, eso estuvo bueno… me divirtió haberme aprovechado de ti con todas esas cosas, solo puedo decirte algo… la próxima vez no hagas muy evidente que vienes de un pueblo, quizás la próxima persona no sea tan suave como yo. – Y el chico se fue, dejando a Hikari con su enojo, esta hizo un puchero.

- Que chico tan molesto… espero y sea la última vez que lo vea. – Su café llegó y el resto del tiempo ella lo disfrutó hasta que volvió a su casa.

Al día siguiente fue a la escuela a la que asiste, como apenas estaba empezando, no conocía a nadie más por lo que se encontraba sola, más que nada porque alguien que llega de intercambio a medio semestre y con grupos de amigos ya hechos, no veía forma de unirse.

- (Realmente no tengo forma de romper el hielo…)

- Pero sí es la pueblerina. – Escuchó esa voz que reconoció, se levantó con asombro al ver al chico justo frente a su mesa, le apuntó con el dedo.

- Tú, eres el chico de ayer.

- Así que estamos en el mismo salón, eso nos hace compañeros.

- ¿Cómo que estás aquí? No te vi el día que me presenté.

- Estaba enfermo por lo que me ausenté unos días pero hoy volví, no esperaba verte aquí, supongo que es la primera vez que vez un pizarrón así de blanco y que no usa gis.

- ¡Claro que lo conozco! – El chico volvía a burlarse de ella, este solo podía reír.

- Eres divertida, me llamo Kinomoto Shiro, espero que pueda seguir mostrándote todo ese futuro que has perdido en tu pueblo.

- No lo he perdido, y además me llamo Kashiwagi Hikari.

- Muy bien Kashiwagi, sí un día necesitas escolta para no perderte, aquí estoy que este pueblo puede ser más grande que el tuyo. – Y se fue, la pelimorada frunció el ceño.

- (Kinomoto Shiro… no permitiré que se siga burlando de mí, le demostraré que puedo ser una chica de ciudad como tal.) – Ese fue su primer encuentro con un chico de su edad, aunque no en las mejores condiciones, pero es algo de lo cual ella va a apreciar un poco más a futuro.


Franco Yuzaki: Ya así pudo tener Nashiko su cita, apenas anda conociendo pero sí que podría darse algo más para adelante.

Bueno, aquí ya presentamos a nuevos personajes, igual que hubo más enfoque en Riche y Hikari, ya siendo algo que veremos para más adelante en como se estará observando estas nuevas relaciones, ya luego dejaré igual sus fichas para que sepan, ya lo verán, hasta el próximo cap. Saludos.