He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Salmos 127:3

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

CAPÍTULO 8

Hace algunos meses atrás…

-Sakura chan, Sakura chan.

-Hum….- dio media vuelta y se afianzó a las sábanas con más fuerza y esperanzas.

-¡Sakura chan!, ¡Sakura chan!- la agitó con fuerza.

-Hum…- pero obviamente ni sus ruegos ni sus esperanzas dieron fruto, su amigo Naruto siempre sería un terco.

-¡Sakuraaaaa chaaannnn!

-¡¿QUÉ?!

-Esto….

Ella saltó tan rápido de la cama y se destapó con tanta velocidad que su cara molesta e incómoda logró hacer que el rubio diera un leve brinco abandonando la orilla de la cama de la chica.

-¿Estabas dormida?- preguntó con tono infantil y tímido.

-No, claro que no…- dijo Sakura con tono suave que logró tranquilizar un poco al chico -¡quien podría dormir cuando le gritan al oído "Sakura chan, Sakura chan"!- gritó imitando la voz de Naruto.

-Je je je, disculpa- se rascó la nuca con nerviosismo.

Sakura suspiró tranquilizándose, o tratando de hacerlo, -¿qué quieres Naruto?

-Pues verás…, esto… al Teme y a mí se nos ocurrió una gran idea, de verás…

-Hum…- ella suspiró con pereza.

-Queremos salir a festejar, ¿verdad que es una buena idea?

Sakura se quedó quieta unos instantes –si- dijo, Naruto sonrió esperanzado pero la sonrisa se borró al ver como ella se dejaba caer en la cama de nuevo –que se diviertan mucho- y se tapó con la cobija –¡y a la otra me puedes dejar en paz y contarme después!

-Ne, ¡espera Sakura chan!- el rubio se arrodilló a la altura de su cabeza, la chica se destapó con pereza y emitió un "hum" –es que…es que todos iremos, y pues venía a invitarte…

-Hum….

-¿Qué dices?

-¿Qué sí que digo?, digo que - se incorporó quedando sentada -ya es tarde, hace un frio espantoso –enumeró con los dedos –estoy muy cansada, tengo sueño –Uzumaki se ponía más triste conforme aumentaban las razones –y venimos de una misión donde casi nos matan- elevó la voz –¿y quieres salir a "festejar"?

-Por eso Sakura chan, debemos festejar nuestra victoria, ¡de verás!

Sakura suspiró sonoramente, sabía que él no se rendiría hasta lograr su aprobación, aunque pensándolo bien, y hasta cierto punto, tenía razón, pero eso de festejar, que de acuerdo al expediente de Naruto y Sasuke sería ir a un bar donde terminarían con lo más altos niveles de alcohol que el cuerpo puede soportar, todo lo cual no lo hacía algo muy alentador.

-Hum…no sé- dudó tratando de aplacar el cabello rosado que ya era un desastre.

-Anda, vamos, anda, Sakura chan- sonrió.

-Hum, no sé…- realmente no estaba de humor como para salir a divertirse, aunque le daba pena con Naruto, porque se veía completamente animado como para darle un "no" definitivo –rayos- sólo Naruto tenía esa sonrisa que te hacía sentir mal.

-Vamos… ¿sí? Por fis, por fis, no sería lo mismo sin ti…

Sakura pensaba con rapidez miles de excusas, pero ninguna era lo suficientemente conveniente, hasta que dio con una que le hizo tener un brillo de esperanza.

-Me encantaría Naruto, pero, Kakashi sensei, ya sabes cómo es con estas cosas…

-Aceptó- la cortó el rubio.

-¿Qué?

-De hecho, también irá.

-¿De verdad?

-Si.

-¿En serio?

-Que sí, de verás que si- agregó efusivamente –solo faltas tu.

-Oh- Sakura se quedó quieta un instante, mirando el piso del lugar, realmente no tenía entusiasmo para salir.

Pero que rayos, por un demonio, ¡vamos!

Sakura suspiró, ni su inner ni la sonrisa esperanzadora de su mejor amigo la dejarían descansar en la tranquilidad de la habitación.

-Bien, bien, vete para poder cambiarme.

-¡SI!- gritó Naruto saltándole al cuello –¡eres lo máximo Sakura chan!

-Sí, si, anda, vete- pidió dándole golpecitos en la espalda –¡vete que voy a cambiarme!

-Si- Naruto la soltó sonriendo con nerviosismo y queriendo ocultar el sonrojo en las mejillas, salió con los brazos cruzados detrás de la nuca –no tardes mucho- cerró la puerta.

-¡Me tardaré horas!- gritó y sonrió al escuchar el refunfuño de su amigo.

Perezosamente se cambiaba pensando en cómo salió del conforte de la cálida cama, suspiró y sonrió, definitivamente sólo alguien tan terco y efusivo como Naruto conseguiría que aceptara.

Buscó entre su mochila y no encontró nada "bonito" que ponerse, se alzó de hombros, ¿qué esperaba?, estaba de misión, sonrió, no tuvo de otra que ponerse su clásico y ya limpio uniforme. Se felicitó, contenta de haber tomado la precaución de lavarlo en cuanto entraron al hotel, lo bueno era que su obsesión le había ayudado esta vez.

Estando peinando el desastre de cabello miró su reflejo, lucía ensimismada, en realidad estaba sorprendida e intrigada pensando en cómo habían logrado que Kakashi aceptara salir a "festejar".

No era que él no los dejará salir a divertirse, o que le pidieran permiso, pero una de sus reglas era que sólo podían hacerlo al finalizar con la misión, así que eso generalmente significaba estar en Konoha. Además, su sensei era de las pocas personas que conocía que no bebían, era un tanto extraño y raro el saber cómo alguien como él no tenía el gusto por el sake, más aún sabiendo la terrible influencia de Jiraiya, para muestras Naruto que de vez en cuando se daba el gusto sólo para recordar su tiempo con el noble ermitaño; el caso era que Hatake no solía salir a los bares, y mucho menos tomar.

Claro que de vez en cuando (cada muerte de obispo), lograban encontrarlo, invitarlo y que aceptara ir (otra cosa era que si fuera), esas pocas veces sólo tomaba una o dos copas, a lo mucho, en fin, el caso es que a Sakura le pareció muy sorpresivo el hecho de que Uzumaki le dijera que había aprobado salir y más aún que Kakashi aceptó acompañarlos.

Suspiró con resignación y siguió peinando su cabello rosado sin mucho entusiasmo.

Naruto entró a la habitación con más seriedad de la que normalmente tenía, y ahí, en el cuarto que compartía con Sasuke seguían el capitán Yamato y Sai, seguramente de "curiosos", por decirlo así, en espera de la noticia.

-¿Y bien?- dijo Sasuke, Naruto no contestó y se sentó con pereza en la cama -¿no me digas que no la invitaste?

-Esto… si

Sasuke suspiró, Sai sonrió y Yamato rio con tranquilidad

-¿Y aceptó? – dijo Sai.

-Si.

-¿Entonces por qué tienes esa carota?, no me digas que tienes miedo, dobe.

-No tengo miedo, teme- Uzumaki se incorporó de golpe, pero su expresión valiente y desafiante se convirtió en una de nervios –es sólo que…bueno…dije que todos iríamos…

-¿Que qué?- preguntó el portador del sharingan.

-¿Verdad que vamos a ir todos juntos?- sonrió como un pequeño niño.

Todos se miraron entre sí, suspiraron y asintieron.

-Ya que- dijo Sasuke.

-Según tengo entendido no es conveniente que otros participen en la declaración – agregó Sai.

-Gracias Sai por tu valiosa información, no lo sabía- dijo con sarcasmo, con los ojos azules entrecerrados.

-Lo que pasa es que el Dobe se asustó y terminó acobardándose y…

-Teme… - suspiró –la verdad es que ella no quería ir, de último momento se me ocurrió eso, creí que así sería más fácil que aceptara ir

-Está bien Naruto, te entendemos- dijo el capitán riendo.

-Sólo hay otro problema…- suspiró – eso también incluye a Kakashi sensei.

-Hum…- Sasuke miró hacia la puerta –eres un estúpido.

-Sempai no aceptará.

-¡Ay!, ya sé, ya sé- se agarró el cabello agitando la cara con nervios –es que ella me preguntó y no pude evitarlo, demonios….

-Entonces creo que debes decirle a tu maestro que te acompañe- dijo Sai.

-Suerte- agregó Sasuke

-Vamos Naruto, ánimo.

– Verdad que si capitán Yamato, - dijo entusiasta -¿usted cree que él vaya?-

-Esto… sempai es… no, no creo- Naruto se sintió pequeñito, si Kakashi no iba, que era lo más seguro, todos sus planes se acabarían y su oportunidad, y reciente valor, se irían para posponerlo hasta quien sabe cuándo –pero puedes intentarlo.

-Si- dijo optimista incorporándose y saliendo por la puerta –hay que intentarlo.

Sai, Sasuke y Yamato le vieron salir y pensaron que si bien ya estaban involucrados en el asunto bien podrían ver la reacción de Kakashi, después de todo era simple colaboración a favor de Naruto, nada que ver con estar de chismosos por ahí, o que les gustará presenciar el sufrimiento del rubio…

Y así fue como Uzumaki fue de nuevo a tocar la puerta de la habitación del hombre a cargo, habitación que por cierto era mucho mejor que la de ellos, el muy abusivo les había rentado las peores cuartos y él se consentía con la suite del lugar y para él solito, lo habitual.

"Toc"

"Toc"

La puerta sonaba insistente y molesta. Kakashi se encontraba tan tranquilo en sus propias preocupaciones y cavilaciones que pensó que era sumamente incomodo ir a abrir solo porque a alguien se le ocurrió ir a molestar, y que definitivamente no atendería el llamado, ya se rendirían, además no tocarían toda la noche, ¿no?

"Toc"

"Toc"

-Kakashi sensei, Kakashi sensei— Suspiró, si había alguien capaz de tocar la puerta toda la noche ese era Naruto. -Kakashi sensei, soy yo, Naruto, ¿está dormido?- siguió tocando la puerta con insistencia.

-Dime— Hatake abrió tan sorpresivamente la puerta que Uzumaki término por caer de una forma tan graciosa que el único que no rio abiertamente fue Sasuke.

–Esto…Kakashi sensei.

-Hum…

-¿Estaba dormido?- preguntó al incorporarse y sin prestarle atención a las risitas de sus compañeros chismosos.

-Hum…no, ¿cómo crees?, ¿a esta hora?, no- agregó con pereza, revolviendo más los despeinados cabellos al bostezar.

-Lo siento, sensei- dijo moviendo la cabeza de abajo hacia arriba.

Se disculpaba tan preocupado que Kakashi por un momento intentó sentir remordimiento, casi, por supuesto, porque todo era una mentira, no había podido ni dormitar, sus pensamientos no lo dejaban tranquilo desde que Naruto le confesó al llegar al hotel sus planes de declararse a Sakura y pedirle que fuera su novia, otra vez, pero esta con seriedad y en plan de chicos maduros, obviamente que él no podría dormir así estuviera muriéndose de cansancio.

-¿Qué quieres?- preguntó finalmente con pereza.

-Esto…sensei…- suspiró llevándose una mano al pelo –es que… recuerda lo que le dije de que si podíamos salir Sakura y yo a…

Hatake asintió y se recargó en el marco de la puerta –sí, te dije que no había problema y te deseé buena suerte.

-Esto…si…gracias sensei…es que…

-Hum…

-Bueno, surgió un problema y…- por primera vez la conversación le pareció interesante – y bueno, esto…- pausó- de alguna manera le dije que usted también vendría.

Kakashi suspiró –Naruto…

-Por favor, Kakashi sensei, por favor, por favor, por favor- suplicó insistentemente una vez más.

-Por si no lo sabes, ir con ustedes dos en esta situación no es muy…

-No se preocupe por eso sempai- Yamato asomó la cabeza.

-Sí, el Dobe ya nos involucró a todos en esto.

-Hum…- suspiró

¿Cómo decirlo?, todo este asunto no le interesaba mucho, después de todo no podían culparlo, ir y ver como se le declaran a la mujer que amas no es lo más alentador del mundo, además todo empeoraba si sabes que no puedes hacer nada porque ya renunciaste a eso desde hace mucho, evidentemente no estaba entusiasmado en ir.

-Por favor, sensei…

Pero los ojos azules de Naruto y esa sonrisa sí que te hacían sentir mal -Ok, voy por mi máscara…

-¡Sí!, gracias, Kakashi sensei

-Hum…

Fue así como la originalmente cita para dos terminó siendo una celebración con todo el equipo siete. Sakura aún seguía somnolienta y Naruto no dejaba de jalarla de aquí para allá buscando el famoso bar donde se suponía ya tenía reservaciones hechas con anticipación.

-Aquí, aquí- Naruto señalaba el lugar afanosamente, jalándola de la mano.

-Hum…no sé, ¿por qué no esperamos a los otros y les preguntamos?

Sakura miró hacia atrás, entre la negrura de la calle y los escasos y opacos faroles las cuatro figuras se acercaban a ellos tan despacio que hasta parecían no querer llegar.

-Tú entra, de verás que no hay problema, estoy seguro de que es aquí.

Sakura asintió y entraron al bar, era un lugar más amplio de lo que creía, pero toda sensación agradable se fue y fue desplazada por esa sensación de ser observada. Un calosfrió la recorrió de punta a punta, sintiéndose terriblemente incomoda al percatarse que era la única chica en todo el lugar, o al menos eso parecía desde su asiento, el ambiente se le antojaba tenso y desagradable, pero el entusiasmo de Naruto no le permitió desistir de la oferta.

-Este sitio es muy agradable, de verás.

-Si no eres una mujer supongo que sí…- pensó con una risa interior.

-Ero sennin y yo siempre llegábamos a este sitio cuando pasábamos por aquí – un leve gesto nostálgico apareció en los ojos azules de Naruto y Sakura decidió que sólo por eso no comentaría nada de lo incomodo que se sentía el ser observada por tantos ojos, y no de la forma más discreta que digamos, -me trae buenos recuerdos, verás que a ti también.

-Lo dudo- pensó y sonrió sentándose en esas altas e incomodas sillas de la barra.

-¡Hey, pero mira nada más a quien tenemos aquí, Uzumaki Naruto, tanto sin verte!- un hombre de unos cincuenta años saludó desde la barra con entusiasmo.

-Hola, tío Sou, tanto si verlo, se ve que sigue igual.

El hombre robusto, firme, fuerte y de cabellos negros sonrió dejando entrever su blanca dentadura, sus ojos lilas brillaron haciendo que Sakura pensara que debió ser muy apuesto durante su juventud.

-Y ¿qué te trae por aquí?

-Misión.

-Ya veo- sonrió, pero su sonrisa se borró y una línea dura y triste enmarco sus labios –se me hace extraño verte sin Jiraiya.

-Si- dijo con tristeza -, a mí también me parece raro estar aquí sin él.

-Lamento mucho todo… Pero mira, traes una muy buena compañía, no debes sentirte tan solo – el hombre se acercó y la saludó con cortesía, Sakura asintió dando un "gracias" –supongo que es tu novia, es muy linda, siempre tuviste buen gusto- le guiñó un ojo y Uzumaki se sonrojó tanto que Sakura angostó los ojos pensando qué clase de cosas harían y con quienes irían a ese bar ese par.

-Ella no es mi novia- dijo entre risas y sonrojos –es mi amiga y compañera de equipo, Sakura chan.

-Haruno Sakura- dijo ella.

-Oh, ya veo- dijo el señor mirándola de arriba abajo – disculpe señorita.

-No importa Sou sama.

-Llámame tío Sou- sonrió, Sakura asintió y sonrió nerviosa -¿qué van a querer?

-Lo de siempre para mí, y tu ¿qué quieres Sakura chan?

-Yo…esto…bueno… ¿tiene limonada?

Las carcajadas del tío le indicaron que muy probablemente no.

-Lo siento señorita- dijo limpiando una pequeña lagrima que se asomaba en su ojo izquierdo –es sólo que nadie me había pedido eso desde que este vino por primera vez- y de nuevo se echó a reír –buenos recuerdos, ¿no Naruto?

-Hey, tío, que no es necesario recordarlo.

-Je je je je, está bien, está bien, no hablaremos de esa vez- río y Sakura sólo se quedó con la incógnita de que pasaría en esa ocasión para que el hombre riera con tanta fuerza y Naruto se quedará tan serio y apenado, seguramente algo no muy decoroso – lo siento pequeña, pero lo más ligero que puedo ofrecerte es una cerveza de raíz, aquí todo tiene alcohol, hasta el sudor de los clientes.

Sakura trató de reír ante el chiste del hombre, como Naruto, pero la verdad le había parecido de mal gusto –ugk…

-¡Oh, pero esto sí que es para sorprenderse!- gritó Sou haciendo que Sakura guardara silencio, para su descanso, porque no sabía que decir -¡Hatake Kakashi, el ninja copia, este sí que es un gran honor!- Sakura giró y sonrió al ver llegar al resto de los chicos.

-También me da gusto verte, Sou san – saludó sentándose a un costado de Yamato.

-Sí, si, si- sonrió –viejos amigos regresan, esto merece lo mejor - sacó una botella y la colocó en la barra –a cuenta de la casa- sonrió al escuchar el "gracias" –pero solo la primera, las otras van a cuenta de ustedes.

-Sí, no te preocupes, Sou san— dijo Kakashi con tranquilidad —, Naruto ha tenido muchas misiones de buena paga.

Naruto miró como su sensei recargaba en la barra y sonrió nerviosamente al darse cuenta de que todo lo pagaría él, su sensei siempre se cobraba los favores, ¡y con creces!, como siempre.

Sou sirvió una copa a cada uno (incluyendo a Sakura), la única chica no pudo negarse y suspiró con la resignación de quien tiene que aceptar solo por ser amable, miró a Kakashi y observó como paseaba de una mano a otra la copa, mirando solo la enorme vitrina donde había botellas de todos los colores, suspiró.

Al demonio! -gritó su inner y ella la apoyó tomándose de un trago la bebida.

Pronto se arrepintió y por poco la escupe, de no ser de mala educación, así que muy a su pesar tuvo que tragarla, aunque le raspaba la garganta sin piedad, ¿cómo es que ellos podían beber así como si nada, como si fuera la cosa más dulce del mundo?, debía darle crédito a Ino.

Tosió un poco, sintiendo como el ardor en su garganta no se disipaba, ya había bebido antes, pero siempre era lo mismo, por eso prefería no tomar ese fuego abrazador que le recorría de la boca a la garganta al resto del cuerpo, para ella el alcohol no era algo muy sorprendente o agradable, sino algo severamente fuerte y terriblemente peligroso, a decir verdad sólo le gustaba cuando alguien más lo bebía, porque era divertido ver los estragos que causaba en otras personas, lo malo es que no todos se volvían amistosos, alegres, cariñosos, desinhibidos o elocuentes, la muestra era el afable Lee que cuando probaba lo más mínimo se volvía un busca pleitos de lo peor.

-Tal vez por eso Kakashi sensei prefiere no beber- pensó.

-Cielos chico, veo que hoy vienes con ganas – dijo Sou — ya es la tercera.

Sakura miró como Uzumaki se tomaba con rapidez todo el trago -¡Naruto!

-No te preocupes, Sakura chan- dijo con un leve sonrojo en sus mejillas –oye, vamos a bailar- la invitó tomándole la mano.

-Pero si ni hay música- dijo

-Asunto arreglado- dijo Sou al tiempo que comenzó a sonar música suave y linda.

-Oh- dijo Kakashi –no sabía que tenías música y pista de baile.

-Siempre la ha habido, pero nunca la utilizamos, no vienen muchas damas por acá, sólo la usábamos cuando Jiraiya traía damas de compañía, le hacíamos el favor de tener un ambiente más adecuado, pero ya teníamos muchos años desde la última vez- sonrió con nostalgia.

-Hum…

Sakura y Naruto salieron a la pista pequeña e improvisada, rodeada casi por completo de mesas y hombres ebrios que veían a la kunoichi como si se tratara de una rareza en exhibición, y comenzaron a bailar.

Kakashi sonrió, Naruto era buen bailarín, no como él, que era un completo desastre. Sasuke, Sai y Yamato comenzaron a beber, después de todo, beber una copa era algo que ayudaba a relajar el estrés de una misión, sobretodo una tan complicada. Aunque para Kakashi el alcohol nunca había sido de lo más estimulante del mundo, ni de lo más agradable, sobre todo porque solía provocarle un terrible dolor de cabeza al día siguiente, y eso sólo con una copa que se tomaba, ni que decir lo que varios tragos le provocarían en su cuerpo, se paseó nuevamente la copa y suspiró –aunque esto si requiere de una.

Ver bailar a Sakura en brazos de otro le provocaba la necesidad de llenar ese vacío que sentía en el estómago, a decir verdad, él sabía que ahogar las penas en alcohol no arregla nada, incluso a veces suele empeorarlas, pero en esta ocasión, sólo por esta ocasión, creía que era necesario.

Por fin se decidió, bajó la máscara y sonrió al darse cuenta que desde hace tiempo el mirar su rostro no provocaba la misma ansiedad y curiosidad en sus alumnos, y de un solo trago se lo tomó. Poco a poco sintió como el cálido líquido bajaba por su garganta. No debían culparle, era una forma de desahogarse, sentía como si deseara salir de ahí y llegar a la cama y tratar de dormirse. -Aunque no creo poder dormir.

Siempre supo que había sido una completa estupidez, e ironía, el enamorarse de su alumna, pero siempre fue del tipo que no tiene las cosas fáciles, ¿por qué tendría que ser diferente en el amor?, no, claro que no, así que de alguna manera estaba destinado a complicarse la vida con el hecho de amar a un imposible.

Porque eso era imaginarse una relación entre ellos dos: un imposible.

Y ahí iba otra copa más.

Cierto que también siempre supo que Sakura nunca sería suya, por consiguiente, algún día sería de otro, estaba resignado y aceptaba eso. Pero el saberlo y aceptarlo no mermaba ni un poco el dolor y la incomodidad que se sentía ver como se cumplía ante sus ojos, u ojo.

Por ello, cuando Naruto se le acercó pidiéndole, o avisándole, mejor dicho, sobre su intención de invitarla para obviamente confesarse no pudo evitar sentirse molesto, incomodo y celoso, pero también sabía que no debía interferir en nada, porque él desde hace mucho había renunciado a ella.

Así que sólo asintió con la cabeza y dijo.

–"Entiendo, no hay problema, buena suerte"- sonriendo y adentrándose en su cuarto haciendo como si leyera su icha icha a la vez que escuchaba los gritos entusiastas de su alumno por el corredor.

Y así había pasado todo ese tiempo, tratando de leer su libro o dormir, pero ni una ni otra cosa pudo hacer, sólo pensar en lo que estaba a punto de pasar, donde quizás sería el inicio de terminar por enterrar más su esperanza y hacer más imposible su sentimiento hacia ella.

En eso estaba cuando llegó su alumno diciéndole que por estar tan nervioso y ansioso no pudo evitar tergiversar la información y decir que se trataba de una celebración o algo así.

Definitivamente algo malo había hecho en su otra vida.

Así que ahora estaba sentado en ese viejo bar viendo como el amor de su vida bailaba con Naruto, su apreciado alumno, quien, a su vez, trataba de convertirla en su novia, así que después, probablemente, si ella le daba el "si", se casarían, formarían una familia… y… él, bueno él, él seguiría como siempre… solo.

Solo.

Y ¡maldita sea!, se sentía el más vil de los viles, porque si bien deseaba la felicidad de su alumno y de Sakura, también deseaba que ella no le diera el sí. ¿Por qué demonios su vida apestaba tanto?, ¿por qué siempre tenía que complicarse tanto la vida?

Suspiró y tomó otra copa más, al diablo con el dolor de cabeza y el cuerpo cortado, mañana se maldeciría, pero hoy sí que necesitaba un trago.

-Quizás, quizás ser hokage no sea tan malo- pensó al casi ahogarse con el licor que acaba de tragar, ¡maldita su intolerancia al alcohol! -Sí, siendo hokage tal vez la olvide- sonrió de sí mismo, por su estúpida consideración, bien sabía que él nunca la olvidaría, si se había enamorado de ella era porque toda su vida sería así.

Bueno, por lo menos con tanto trabajo, con tanto que firmar y con tantos shinobis que controlar y explotar, y con tanto que hacer y deshacer… tal vez con todo eso por lo menos me distraiga un poco- Suspiró y sonrió de nuevo de sí mismo, definitivamente su vida sí que era patética –lo pensaré- tomó otro trago ignorando la mirada extraña y sorpresiva que le daba Yamato. -¡Que más da!- pensó –, además Naruto paga hoy.

-Esto, Sakura chan.

-Hum…- asintió.

-Esto…yo…quería…- tragó grueso –decirte algo…

-Hum…- asintió de nuevo.

-Algo que…bueno.

-Naruto.

-¿Eh?

-No crees que es raro que tome tanto.

-¿Eh?

Sakura señaló hacia la barra y pudo ver como Kakashi, al igual que los demás, tomaba una copa más de sake.

-No te preocupes- dijo sin saber bien a quien se refería con exactitud –estará bien.

Sakura asintió no muy convencida y siguió mirando a la barra con el entrecejo junto.

La canción terminó e inició otra, pero decidieron sentarse un poco, Naruto se sentó en la silla con tanta pesadez que fue claro para Sasuke y Sai que no había dicho nada aún.

-Esto…- dijo con timidez Sakura –por favor, no tomen mucho.

-No te preocupes feíta, vamos a estar bien.

Sakura ni siquiera le puso atención, ni siquiera le molesto el "feíta" que le dio Sai, estaba demasiado absorta mirando como el ninja copia, que estaba al final de la fila, parecía no haberla escuchado o simplemente la ignoraba. Suspiró y colocó la cara sobre la palma de las manos, pensando que la persona a quien se refería no le prestaba ni el más mínimo de atención.

-Que novedad- pensó con ironía. Desde siempre su sensei nunca le prestaba atención, al menos no como ella quería, aunque siempre era así, lo cual no hacia que se le quitara el mal sabor de boca, suspiró pensando que era una tonta, ya debería estar acostumbrada.

-Y ¿qué esperabas?, así es con todos.

Suspiró, su inner tenía razón, ¿por qué era tan dura con eso? Kakashi los trataba igual de indiferente y mal a todos, incluso podría decirse que Naruto, Sasuke y ella eran afortunados por recibir "tanta" atención de su parte. Pero el problema de Sakura era que ella no quería el mismo tipo de atención que Naruto o Sasuke tenían, al menos ya no, no, ahora ella quería otro tipo de atención, una muy diferente a la que se le da a un alumno, a un compañero, a un amigo, ella quería ser más que eso.

Suspiró –tonta- Había sido un terrible chasco darse cuenta del amor que sentía hacia su maestro -Eres tan estúpida- se regañó a sí misma –ya lo sabes, siempre lo has sabido…, ¿por qué siempre me tengo que enamorar de imposibles? - refunfuño internamente.

Y ya estaba, esas ganas enormes de llorar la invadieron otra vez, pero eran por mucho superadas por la frustración y el enojo hacía sí misma, impulsada por todo eso no lo dudo y tomó de nuevo la copa y la empinó con decisión. Ino solía decir "el alcohol no arregla problemas, ¡ah! pero como ayuda a olvidarlos" Y vaya que necesitaba un instante de tranquilidad, un instante para olvidarse de lo estúpida e inepta que era para las cuestiones del amor. ¿Por qué siempre se enamoraba de imposibles?

Porque eso era imaginarse una relación entre ellos dos, un imposible. Primero su tonto enamoramiento infantil-obsesivo con Sasuke, que obviamente le dejó mucho dolor y mucha experiencia, experiencia que resulto no valer nada ni servir para nada cuando se dio cuenta de que estaba enamorada de Kakashi, nada más y nada menos de la persona que fue su maestro. En fin, ¡que la verdad era que le gustaba complicarse la vida!, ¿por qué no enamorarse de otro?

- De Naruto, por ejemplo- era tan bueno y la trataba tan bien, o de cualquiera de los chicos que la cortejaban de vez en cuando -de algún enfermo o doctor de hospital, ¡de cualquiera maldición!

Pero no, eso sería muy simple y sencillo, demasiado bueno para ser verdad, no, ella tenía que sufrir, llorar y morirse por dentro, sino no estaba tranquila.

-Maldita sea.

Y así pasó el tiempo, sin que ninguno notara como el abuso de las copas ya les estaba afectando la coordinación y el sentido; Naruto con los nervios a flor de piel, Kakashi y Sakura con el lio amoroso que se cargaban y Sai, Sasuke y Yamato por el mero gusto de darse un descanso.

En fin, que el tiempo y las copas pasaron, y el pobre de Naruto ya llevaba varias canciones bailando con ella sin éxito alguno, por supuesto, porque nunca lograba concretar nada de la famosa declaración, por uno u otro motivo, pero no pudo. Además, ella estaba tan deprimida, y ya algo mareada, que poco o nada ponía atención a sus frases románticas incompletas llenas de temblor cuando las pronunciaba.

Ya está, en esta si la hacemos, si, de verás!- Naruto se incorporó tan de repente que asustó a sus amigos, fue tan repentino que por poco tiran la bebida al escucharlo gritar –¡BAILA CONMIGO!

-Ay, Naruto, estoy cansada, ya bailamos mucho y…

-Por favor, Sakura chan, será la última, de verás- le dijo con rubor en las mejillas, ese que indicaba que las copas ya se le habían subido.

-Pero será la última, ¿ok?

-Si.

Sakura se levantó sintiéndose un poco mareada, aunque sabia estaba mucho más sobria que el resto de su equipo.

Claro que había bebido, pero no tanto como para perder el sentido y la orientación, aún estaba consciente de sus actos y sus acciones, lo cual no podía decir del resto de los chicos, que se veía que estaban en los límites de la conciencia.

Decidió no beber de más por si era necesario parar alguna pelea, o no dejar que alguno de los buitres que la veían con tanta hambre y lujuria tratara de sobrepasarse con ella, o simplemente conservar la consciencia por si era necesario llevar a rastras a sus amigos, ¡ah! y por supuesto que para no olvidar la maravillosa y tierna escena que era ver como Sasuke y Sai terminaron durmiéndose por un momento colocando sus cabezas juntas.

¿Por qué nunca se tiene una cámara cuando se necesita?

Sonrió y se encaminó a la pista por quien sabe qué ocasión, ya había perdido la cuenta de las canciones que habían bailado, total, que igual no importaba contarlas.

Después de un tiempo, en el que casi se cae y terminó por sostenerse de la chaqueta de Naruto, su amigo comenzó a balbucear quien sabe que tantas cosas de su infancia, de su amistad y algo así como "nuestra historia juntos", al parecer el alcohol lo ponía nostálgico.

-Y durante todo este tiempo…- balbuceó entrecortadamente –yo…mis sentimientos por ti- tragó grueso por enésima ocasión y sintió como sus manos sudaban causándole algo de pena –tú sabes que siempre te he querido mucho, eres mi mejor amiga…yo…te quiero decir que…

-¿Qué?

Naruto pestañó y la miró a los ojos, estaba tan linda que le hizo sentirse más nervioso de lo normal, durante toda la noche habían hablado, bueno, él había hablado, y ella solo asentía o decía cosas como "hum", "si", de tal forma que creía que ni siquiera le ponía atención, así que al verla a los ojos y darse cuenta de su total atención no pudo continuar.

-Que, que… que tengo que ir al baño- finalizó soltándola y corriendo al dichoso baño dejándola parada en medio de la improvisada pista de baile.

Sakura sonrió entretenida por la escena que era ver a Naruto corriendo. Se acercó a la barra y se sentó, de pronto notó algo extraño, algo faltaba.

-Sasuke, Sasuke- dijo moviéndolo con ligereza.

-Tsk, ¿qué?- preguntó.

-¿Dónde está Kakashi sensei?

-Tsk…se fue- dijo antes de incorporarse y aventar a un lado el costal de papas que era Sai, tomando un largo y gratificante sorbo de sake.

-¿Cómo?- preguntó preocupada.

-Arg, otro más- dijo el pintor hipando y tomando el siguiente trago.

-Caminando, supongo- agregó con sarcasmo haciendo que los hombres sonrieran, Sakura no sonrió, el estar ebrio no le quitaba al Uchiha el humor de perros que siempre cargaba.

-Pero si estaba peor que ustedes, ¿por qué no lo detuvieron?

-Tsk, ya está bastante grandecito…

-Además- dijeron con una risita –a sempai no suele gustarle estar acompañado, una vez amenazo con un kunai a Gai – rio- deberías de haber visto donde termino el kunai.

Y se echaron a reír diciendo cosas como "ya nunca fue lo mismo" y otras tantas oraciones que ya ni escuchó, se aventuró a salir para alcanzarlo.

-Kakashi sensei no estaba bien, ¿y si le pasa algo?, no suele beber mucho, ¿y si no llega al hotel, y si…?- una mano la detuvo al salir, a escasos pasos de la puerta.

-Hey muñeca- era un tipo grotesco, de esos que tanto la habían desnudado con la mirada desde que llegó –¿qué dices si te llevo a pasear y la pasamos bien? - le dijo con el aroma a alcohol golpeándole en la cara, lo que provocó que casi vomitara.

-No gracias- dijo moviendo el brazo con fuerza.

No fue difícil soltarse y echar a correr unos metros, en búsqueda del shinobi.

Mientras tanto Naruto salió del sanitario tan pronto como el manojo de nervios terminó por desaparecer junto con el agua del retrete. El rubio hiperactivo suspiró mirándose en el espejo, lucía sonrojado y sus ojos entreabiertos, clara muestra de no estar en las mejores condiciones, pero sonrió, estaba decidió, le diría a Sakura de su amor. Lavó sus manos y refunfuñó al no encontrar papel o toalla para secárselas.

-Le diré al tío que sea menos tacaño con eso- susurró mientras secaba las manos contra el pantalón. Pudo salir cuando por fin el tipo que tapaba la puerta del sanitario terminó por caerse del otro lado, pasó con precaución de no pisarlo y corrió en búsqueda de Sakura, pero obviamente ya no estaba esperándolo en la pista.

Suspiró y se dirigió a la barra, pero se sorprendió al no encontrarla. Preguntó por ella, pero sólo obtuvo la respuesta ebria y entrecortada de: "se fue a buscar a Kakashi sensei"

Suspiró y sentó en la barra pidiendo un trago más en lo que la esperaba de vuelta, pero como Sakura tardaba más de lo normal, de hecho, después de una hora de esperarla y de ver como el resto de los chicos lo animaban diciendo cosas como "ya será para la otra", decidió que en su siguiente intento no bebería ni una gota de alcohol, porque solo lograba ponerlo más nervioso. Sonrió y alzó la copa brindando quien sabe porque junto con el resto de sus amigos.

Lejos de aquellos ninjas ebrios y después de varios metros de andar, a Sakura le pareció que la calle se movía y tuvo que agarrarse a la pared de uno de los edificios del lugar, no estaba tan ebria como los chicos, pero evidentemente tampoco estaba sobria.

-Kakashi sensei, ¿dónde está? – preguntó al aire y trató de incorporarse mirando a todos lados, tratando de localizarlo -¿dónde está?

-Aquí estoy muñeca.

No pudo ni respirar cuando sintió como la aplastaban contra la pared, estaba tan sorprendida, mareada y asustada que no pudo reaccionar con suficiente velocidad para evitar le taparan la boca y le tocaran la pierna. Un grito se ahogó en los labios de Sakura al sentir la rasposa mano rozando dolorosamente su muslo derecho.

-Sshhh- dijo el tipo y se relamió los labios –eres tan suave- le dijo haciendo que casi se ahogara con el olor de su aliento –no fuiste muy amable linda, pero no te preocupes, ya te perdoné…- rio con maldad –te enseñaré a ser más cordial.

Sentir su mano sobre el pecho hizo que despertara, un sentimiento de terror absoluto la invadió de pies a cabeza, dio un respingo al sentir como le apretaba el pecho tan duro que le dolía tremendamente.

-¿Te gusta?, eh muñeca.

-Claro que no, imbécil- pensó, el dolor, el asco y el terror hicieron que reaccionara –tengo que soltarme- trató de concentrarse y olvidar la horrorosa mano que la estrujaba para reunir chakra y darle su merecido. Y pronto se sintió mejor, al parecer había logrado concentrarse al cerrar los ojos de tal forma que ni siquiera sentía la presión sobre su cuerpo, ni en su seno ni en su boca, ya no. Y abrió los ojos dispuesta a golpearlo y arrojarlo, pero ya no encontró la silueta del tipo, al contrario, él la soltó.

-Sensei…

Era Kakashi que miraba con pena y enojo la triste figura de su agresor tirada en el piso –imbécil- siseó con odio.

-Kakashi sensei.

Él la miró de soslayo y dijo algo así como –debes estar siempre alerta- giró y caminó zigzagueando de un lado a otro.

-Espere, sensei- pronto le siguió y le alcanzo colocándose a su costado –no debió venirse solo, usted…

-Tu tampoco debiste hacerlo- la cortó, su voz profunda y seria notaba un dejo de enojo que la hizo sentir nerviosa, si no fuera por su paso ligeramente tambaleante y zigzagueante podía decir que estaba más sobrio que ella.

-Yo estaba por golpearlo, en serio- se defendió, Kakashi no dijo nada, sólo permaneció serio, caminando –gracias — Pero no obtuvo respuesta de su parte, él la ignoraba. -Kakashi sensei, usted… usted no debió beber tanto, ya sabe que no le va bien con el alcohol- su sensei sonrió con cinismo, ella lo tradujo como un "que te importa", refunfuñó y siguió con su sermón –tampoco debió irse solo, así como así, estaba preocupada por usted y…

Kakashi se detuvo y por primera vez la miró detenida y directamente haciendo que ella se sintiera nerviosa -¿preocupada por mí?- le dijo con voz ronca, acercándose ligeramente.

Sakura dio un paso hacia atrás y asintió.

Él sonrió –gracias, pero no tienes por qué hacerlo- agregó caminando de nuevo, dejándola respirar –ya estoy muy viejo para tener niñera- Sakura lo siguió escuchando como suspiraba entre cada oración que decía –además, no estoy borracho.

Sakura sonrió divertida, era gracioso verlo así, sobre todo porque era poco probable por su aberración al alcohol –¡Si lo está!

-No, y no necesito ayuda de nadie- dijo suspirando – no estoy borra…

¡Plas! No terminó de hablar, dio contra el piso al no notar el ligero desnivel de la calle y cayó contra el suelo.

-Sí, sí, si- dijo Sakura tratando de no reír y ayudándolo a incorporarse –no está borracho, es cierto.

Kakashi suspiró y tomó su mano, se incorporó y no se negó a la ayuda cuando la chica le paso el brazo por sobre los hombros.

-Qué bueno que mañana no lo recordaré- dijo con la voz cada vez más lejana, casi ausente.

-Yo si- dijo entre risas –y me burlare de usted.

-No te voy a creer nada, mentirosa- dijo apretándole la nariz.

-Hum…- dijo en un puchero, él sonrió y la soltó –pero los demás si- agregó mirando hacia el frente, sintiendo como el cuerpo de Kakashi se sentía cada vez más pesado –y no voy a dejar de decirle que tuve que cargarlo porque se estaba cayendo de...- pausó, él ya ni la escuchaba, tenía los ojos cerrados y su cuerpo casi era arrastrado por completo por ella, suspiró y sonrió –lo bueno es que soy fuerte.

-Huele muy bien- pensó él, la dulce fragancia del cabello de Sakura era gardable, como siempre, hasta podía jurar que eso lo mareaba más que el sake de Sou, inhaló profundamente tratando de guardar ese dulce aroma en su memoria.

-El hotel está cerca, ya casi llegamos, sensei- susurró más para sí que para él.

-Hum…

Sakura lo miró de lado, de alguna manera parecía como si estuviera dormido y contestaba por inercia, sonrió, en otras circunstancias normalmente se molestaría por tener que "cargar" con borrachos, pero esta ocasión era diferente.

Terminó por llevarlo hasta su habitación, preocupada como estaba de que parecía profundamente dormido e inútil, sería muy cruel dejarlo tirado en el pasillo del hotel.

Suspiró y lo llevo hasta la puerta de la habitación.

-Sensei, sensei- lo llamó recargándolo en el umbral de la puerta –llegamos.

Hatake sólo dijo algo como –que bien, ya era hora.

Sakura rodó los ojos y observó como trataba de sacar algo de los bolsillos –llave- susurraba, sonrió arqueando el ojo –oh, no la encuentro, la perdí- dijo colocando una mano en el oído de la chica.

-Está loco, deje de jugar, tengo sueño y…

Kakashi la sorprendió, pareció encontrar por "arte de magia" la famosa llave sacándola de su oreja, pero Sakura ya estaba muy grande como para creer en la magia –oh, que mala eres, con que siempre la tuviste tu…

-Siempre estuvo en su mano, sensei.

-Oh, ¿siempre eres tan amargada?

-Sabe que sí.

Kakashi asintió y su ojo vago y perezoso estaba bastante más perezoso y vago de lo normal, trató en vano de abrir la puerta, y es que la cerradura se movía con ligereza y gracia –Hum ya no las hacen como antes…

-Deme eso- se la arrebató de la mano –, que bueno que no está ebrio, sensei.

Pero el shinobi no contestó, de alguna manera parecía estar dormido de pie.

Sakura suspiró profundamente, tomó uno de sus brazos y lo pasó de nuevo por los hombros, pensando que definitivamente agradecía el no estar tan ebria como para no poder arrastrarlos y recordar lo que estaba pasando.

Mareada, cansada y feliz como estaba logró cargar con el cuerpo de su maestro hasta dejarlo en la amplia y cómoda cama.

-Es un abusivo, todo esto para usted y nosotros solo con una cama individual, aunque yo junte las dos y no hubo problema- sonrió.

Kakashi dijo algo entre dientes de lo que no logró comprender nada.

-Buenas noches, sensei.

Un sonido gutural fue lo que escuchó como respuesta, se encaminó hacia a puerta feliz por el hecho de que el suelo ya no parecía tan propenso a moverse, pero algo la detuvo, giró y sonrió regresando sobre sus pasos.

-No puedo creer que haga esto- sonrió y se sentó a la orilla de la cama y tomó una de las piernas y comenzó a retirarle los zapatos – nunca pensé que haría esto con usted, ayudarlo a descalzarse, no puedo creer que esté haciendo esto- y rio entretenida por lo extraño de la situación. Sonrió y siguió con el siguiente zapato.

-Y yo nunca pensé que estarías tratando de abusar de mi- musitó con debilidad.

Sakura calló completamente sorprendida y miró hacia él, encontrándolo con el ojo levemente entreabierto. -Claro que no.

-No te preocupes, no iba a oponerme- susurró más débil que antes.

-¡Sensei!

-Hum…

Y así siguió ayudándolo a desprenderse del molesto calzado, realmente nunca pensó que alguna vez estaría en una situación como esa, mucho menos con su sensei, él nunca tomaba, y tampoco dejaba que se acercara demasiado.

Siguió hablando con su sensei, escuchando algunos "hum" como respuesta y algunos otros sonidos que ni siquiera entendía, realmente había bebido demasiado esa noche, eso la hacía molestarse un poco, pero, por otra parte, se sentía contenta de poder compartir un momento tan cercano con su sensei.

Estuvo hablando, observando como la débil luz que se colaba por el vidrio le daban un aspecto agradable y atrayente. Pronto encontró que tal vez sus palabras ni siquiera eran escuchadas, él dormía.

Sakura sonrió y suspiró, dejó el pesado pie de Kakashi descansando en la comodidad de la cama, con ello Hatake retiró el brazo de la cara, dándole más libertad para poder verlo. Caminó un poco hasta quedarse a un lado suyo, mirándolo profundamente y aprovechó para retirarle la bandana que tapaba su sharingan.

Fue entonces que Sakura pensó que quizás nunca en su vida tendría una oportunidad como esa, que quizás nunca más podría estar tan cerca de él, se hincó y colocó la cabeza en la cama, sobre sus manos, mirando como él respiraba con un suave compás, se veía tan tranquilo, tan relajado, su cabello se movía ligeramente dándole un aspecto gracioso pero lindo.

Sonrió, dudosa y temblorosa llevó una mano a su cabello, con cuidado para no despertarle, y al parecer lo logró porque él no hizo movimiento alguno. Sonrió y acarició los cabellos plateados y rebeldes -Tan sólo por una vez- se dijo a sí misma –sólo una vez.

En el transcurso de la noche y entre trago y trago decidió que ya estaba bien de sufrir, de morirse en vida por no ser correspondida, ya basta, y decidió que a partir de esa noche renunciaría a todo, trataría de olvidarlo, de desaparecer ese amor intenso y puro que sentía por él.

Sería difícil y doloroso, pero sentía que ya no podía más con ese dolor, esa desazón y esa tristeza que sentía cada vez que lo veía o pensaba, se rendiría, era cobarde, ni siquiera lucharía por él.

Después de todo nunca tuvo esperanzas.

Prefería vivir con él como siempre a perderlo por declararse su enamorada.

-Sólo una, sólo una vez- repetía y repetía en su mente, suspiró y una idea loca y descabellada se coló por su cabeza, era una tontería, pero si estaba dispuesta a olvidarlo y rendirse por lo menos quería guardar un recuerdo, sólo uno, uno que le ayudara a sobrellevar esa tristeza y desazón que la acompañaría por muchos días.

Con precaución y lentamente logró recostarse a su lado, primero mirando el techo y después girando, quedando de lado, observando su cara y su respiración.

Kakashi lucía tan tierno, tan susceptible e indefenso que si de niña lo hubiera encontrado en ese estado no habría dudado y habría bajado esa incomoda máscara. Sonrió con diversión y con delicadeza bajó la máscara, apoyó su peso en los codos sólo para tener una mejor visión de su rostro, deseaba tanto acariciarlo, tocarlo, pero sería demasiado, así que sólo tocaba su propio rostro imaginando que se trataba del de su sensei.

La luz tenue y bella llegaba hasta su rostro por lo que Kakashi juntaba el entrecejo con un toque tenuemente molesto, repentinamente él rodó ligeramente en dirección a ella, logrando sorprenderla por quedar tan cerca, tanto que casi estuvo a punto de besarla.

Sakura tembló ligeramente, primero por la sorpresa de ser descubierta, cosa que no pasó, y después por la cercanía, sus ojos pronto se posaron en sus labios que se movían suavemente sin poder evitarlo se llevó los dedos a sus propios labios, tocándolos.

Sakura suspiró y sonrió con tristeza, definitivamente nunca olvidaría esos pequeños momentos, en un suave movimiento logró colocarse un poco debajo de su cara, posando su cabeza por debajo de su mentón con sus manos contra su pecho, recostándose contra él, sintiendo su constante y arrullador subir y bajar.

Y de nuevo se sorprendió a sí misma al tomar el brazo de Kakashi y colocarlo en su cintura, como si él la abrazara, en esa especie de juego, imaginándose que casi era verdad.

Quizás todos esos arrebatos de valentía, gracias a los cuales por fin cumplía uno de sus sueños, se debían al alcohol, al sake que corría por sus venas, pero no se arrepentía, sabía que nunca olvidaría lo cómodo, lo suave y bello que se sentía estar así.

Porque solo por una vez quería saber cómo se sentía.

Así se quedó unos instantes, quieta, tranquila y feliz, sólo disfrutando de su calidez, de su tacto y de su aroma, aroma que estaba mezclado con el olor agridulce del alcohol, pero éste era muy distinto al que ese desagradable hombre exhalaba, era distinto, era dulce y agradable, dándole al ambiente una especie de sopor embriagador que la invitaba a quedarse así, dormida, acurrucada contra él entre sus brazos.

Pero eso sería ir demasiado lejos en ese juego suyo, sería demasiado para ella.

Así que después de unos minutos logró convencerse y salir del cálido conforte que era estar cerca de él y se sentó en la orilla de la cama, de nuevo observándolo detenidamente.

Quería guardar en su memoria cada detalle, cada sonido, cada aroma, quería que todo quedara en su mente tal como era.

Y de nuevo posó sus ojos en su boca, esa varonil, seductora y atractiva boca que la invitaba a probarla, sus dedos contoneando sus labios era ahora insuficiente, tocó los labios de Kakashi, obteniendo de él solo un suspiró que logró asustarla un poco, pero que al ver que no despertaba no la detuvo y acarició los suaves labios de él; pero de nuevo se dio que cuenta que tocar sus labios y los de él también era insuficiente, una nueva idea loca cruzó su mente y de nuevo sonrió.

-Tan sólo por una vez.

Y fue así como se agachó poco a poco, cerrando los ojos pensando que se sentiría besarlo.

Más rápido de lo que creía sintió como su boca tocaba los labios de Kakashi, dio un leve respingo de sorpresa y entreabrió los ojos.

No, él no parecía haberse despertado, sonrió sobre sus labios y de nuevo los poso contra los suyos.

-Sólo una vez.

Sus labios eran suaves, tersos, cálidos y agradables, sintió como una calidez la inundaba poco a poco, desde su boca hasta el resto del cuerpo, suplantando a esa sensación nerviosa y a esas mariposas que revoloteaban en su estómago.

Nada importaba, sólo el hecho de besarlo, de grabar cada instante en su memoria, de recordar a detalle el dulce y embriagador sabor de los labios de Kakashi.

Pero todo tiene un final y ese beso lamentablemente también lo tenía.

Se separó poco a poco, aun sintiendo el cálido aliento en su rostro. Al estar en una distancia que considero prudente abrió los ojos, dispuesta a verle por última vez y regresar a la comodidad de su habitación donde probablemente no podría dormir recordando todo lo que había hecho esa noche.

Pero sus ojos no encontraron el rostro dulce y durmiente que esperaba ver, al contrario, encontró una mirada impar, entrecerrada pero sorprendida que la veían atenta y escrupulosamente, justo como ella le había estado viendo antes.

Sakura tembló ligeramente, él la había atrapado en su travesura.

Un sonrojo cubrió su rostro, y precisamente no era por el alcohol, quiso hablar, pero sus palabras no salieron, mucho menos después de ver la preciosa sonrisa que enmarcaron los labios de Kakashi.

Y siguió sin poder hablar al notar como él levantaba una mano y acariciaba con ternura y lentitud una de sus mejillas.

Y tal vez ni siquiera respiró al escucharlo hablar, con su voz profunda y ronca, pero suave y lenta.

-Sakura, eres hermosa.

Y tampoco pudo moverse ni un centímetro cuando sintió como él se acercaba a su rostro y la besaba.

Ni siquiera pudo evitar corresponder el beso, ni negarse a ser recostada contra la cama.

Todo parecía ser parte de un sueño, quizás era el alcohol más ese suave y agridulce sopor que flotaba en el ambiente, o la débil luz que se colaba por la ventana y que le daban a la silueta de Kakashi un resplandor extraño y bello, o lo agradable y familiar que se sentía el peso de su cuerpo sobre ella.

No lo sabía con exactitud, pero pronto se vio rodeada por sus brazos y atrapada por sus labios, y lo único que pudo hacer fue rodearlo con sus brazos, acariciar el pelo de su nuca, profundizar el beso y dejarse llevar.

-Tan sólo una vez.

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Saludos desde Sinaloa, México

26-01-25

¿Qué tal?

Acá con el cap, donde finalmente sabemos lo que pasó antes.

Espero que por la prontitud de todo no se me haya pasado alguna edición. La verdad que nunca he sido de lemon, así que no se esperen mucho de eso.

En fin. Nos vemos pronto.

Cristo vive, reina y viene pronto.

NOTA ORIGINAL:

Hola chicos y chicas, lamento mucho haber tardado tanto en actualizar la historia, los siento.

La semana pasada pase un poco enferma, ¡maldita sea la baja presión!, sí, yo sufro de eso desde hace tiempo, pero últimamente me trajo muchos problemillas, lo bueno es que ya me siento mucho mejor n.n

Pasando a otras cosas, quiero actualizar cuanto antes y darle de una vez fin a esta historia…debo ser sincera y decirles que estuve bastante nerviosa con este capítulo y el que sigue, ¿por qué?, por ser el final, y porque no sabía con exactitud como lo tomarían.

Bueno, bueno, pasando a otras cosas les comunico que de ahora en adelante trataré de responder sus comentarios directamente y sólo en la nota de autora a las personas que no tienen cuenta…