¡Saludos, queridos lectores!
Este será el último capítulo que suba de esta historia el día de hoy, pero espero que sea de su agrado, ya que al fin sabremos aquello que Karin ha estado ocultando. ¿Alguien tiene alguna teoría?
Ojalá me dejen sus hipótesis en los comentarios antes de leer el capítulo n.n
Sin más, los dejo con la actualización n.n
Tan pronto como Sasuke entró al auto, arrancó para irse, aunque conforme avanzaba, recordó que aunque deseaba ver a su esposa lo antes posible, ella no llegaría pronto. Es decir, si se quedó dormida, seguramente aún no miraba su mensaje y aún si lo hubiese hecho, ella no tardaría menos de media hora en llegar a la casa, pues era el tiempo que ella se hacía de camino.
Consideró que se precipitó a irse y que pudo haber hablado un poco con Sakura sobre la crianza de los niños, aún si no llegaban a una conclusión, pero quizá había sido lo mejor no prolongar la charla, ya que ella debía estar cansada y deseosa de ir a casa.
Al llegar a casa, Sasuke se dejó caer en el sillón suspirando con alivio. Para alguien como él que no era sociable y que no trataba con niños, aquellos momentos con los gemelos habían sido más agobiantes de lo esperado.
Lo más pesado de aquella experiencia, al menos para él, habían sido el montón de preguntas que los niños le habían hecho y las veces que su mente le hacía preguntarse con inquietud qué podía o no decirles a los niños, qué o no era apto para ellos o si debía ser tan estricto como sus padres o tan flexible como aparentemente eran las personas que solían cuidarlos.
Si lo pensaba bien, ni en el trabajo se había sentido tan presionado y ansioso como con aquella visita de los niños y en ese punto, podía entender mejor por qué su esposa había sufrido un ataque de pánico quedándose sola con los niños. Especialmente cuando ella era más emocional que él.
Ella siempre trataba de ser racional y generalmente lo lograba, por eso él había podido sentir una conexión con ella. Es decir, ambos se entendían al querer aferrarse a la razón para poder manejar su vida, pero sólo era una forma de proteger sus frágiles corazones. Sin embargo, Karin aún podía permitirse las emociones, y ambos habían aprendido a ser más abiertos desde que se casaron.
Pensando en ello, Sasuke se preguntó de nuevo sobre aquello que su esposa le revelaría, algo que muy pronto al fin sabría.
—¿Sasuke? —preguntó Karin cuando al fin había llegado a la casa. Se oía tímida e incluso dudaba en entrar.
—Estoy sacando la ropa de la lavadora —se oyó la voz de Sasuke desde el cuarto de lavado.
—¿Qué dijo la madre de los niños cuando los dejaste con ella? —preguntó Karin andando de puntillas hasta llegar al cuarto de lavado.
—Les llamó la atención por haber hurgado en tus cosas. No hablamos mucho porque regresé pronto a la casa —respondió Sasuke sacando la ropa y Karin llegó hasta donde él— Estoy por terminar de lavar la ropa. Después iremos por las compras de la semana y tras la comida, tendremos esa plática.
Karin dió un suspiro de alivio al saber que de verdad los niños ya no estaban en la casa. Temió que por algún motivo de último momento los niños se hubiesen quedado más tiempo y que por alguna burla del destino, de nuevo su esposo no hubiese podido advertirla.
Con aquel miedo en mente, Karin había retrasado su regreso a la casa, pues desde que Sasuke le había informado que dejaría a los niños, ella había visto el mensaje.
El miedo a volver no se limitaba sólo a la posibilidad de que los niños siguieran en la casa, sino también a causa de la confesión que debía hacer.
Al principio, ella consideró pasar otra noche en casa de Suigetsu y volver hasta que en la oficina, Sasuke le asegurara que los niños ya no estaban en el departamento y así ganar tiempo. Empero, Karin optó por volver, ya que se daba cuenta que no tenía mucho sentido seguir prolongando aquel secreto. Entre más tardara en confesarle su secreto a Sasuke, sería más doloroso cuando él la rechazara.
—¿Sabes? Creo que estoy lista para hablar ahora, y es mejor que me oigas porque no sé si después de la comida pueda hacerlo.
Sasuke regresó la ropa que llevaba en las manos a la lavadora y se volteó hacia su esposa dispuesto a oírla.
—Te escucho —la invitó a hablar cuando ella tardó en continuar.
La pelirroja trató de hablar varias veces, pero la voz no le salía, y cuando al fin pudo articular algunas palabras, al principio salieron entrecortadas.
—Yo… pues… hace tiempo…
—Todo estará bien —él le acarició la mejilla cuando notó que el cuerpo de ella temblaba.
Su esposa pasó saliva, asintió y reunió valor para hablar.
—Alguna vez te conté de mi ex Yasu. ¿Recuerdas? —Karin preguntó y Sasuke asintió.
Sasuke y Karin llevaban cinco años de matrimonio y aunque a ambos les había llevado un tiempo, más al azabache, ya se habían contado todo lo importante de su vida. Al menos hasta cierto punto, ya que ambos aún guardaban algunos detalles, como Sasuke que no le había contado a fondo a su esposa su relación con Sakura, y por la expresión de su esposa, podía comprender que ella también se había guardado algo sobre ese ex.
Lo que el azabache recordaba que su esposa le había contado sobre ese tal Yasu, es que ella tenía catorce años cuando lo conoció, pero el idiota tenía diecisiete y la convenció para que se hicieran novios.
Aquel hombre la enamoró y la llenó de falsas ilusiones a escondidas de sus padres adoptivos que no habrían permitido esa relación, y poco antes del año de conocerse y con seis meses de noviazgo, él comenzó a presionarla para tener relaciones.
Ese hombre era el segundo novio que Karin había tenido, sin mencionar que el imbécil era mayor que ella, así que pese a no estar lista, ella terminó cediendo, y según lo dicho por su esposa, él terminó dejándola cuando se aburrió. Encima, sus padres se enteraron de la relación y fue el motivo por el que ellos la echaron de la casa tan pronto cumplió dieciocho.
Ya era bastante malo lo que le había ocurrido a su esposa en su juventud y sabía lo mucho que había sufrido por culpa de ese idiota, así que saber que hubo algo más, lo inquietó.
Dado que sabía lo difícil que era para su esposa recordar aquella época, podía entender mejor por qué ella había sido tan renuente en hablar de ello, pero no podía imaginarse qué relación tenía con los gemelos. A menos que…
—Podemos hacerlo más tarde —él le tomó las manos viendo como algunas lágrimas brotaban de sus ojos.
—No, no. Si no lo hago ahora, temo que no podré hacerlo después —ella insistió y soltando sólo una de sus manos, se limpió los ojos— Nunca te dije cómo fue que mis padres descubrieron mi relación con él.
—No —respondió el hombre. Ella nunca se lo dijo y él intuyó que ella se los había dicho cuando ese hombre le rompió el corazón, pero por la mirada de su esposa, parecía que había sido algo diferente.
—Estuve embarazada… o algo así —dijo titubeante.
—¿Algo así? —preguntó Sasuke confundido, pero al verla gimotear, no insistió.
—Sé… sé que te dije que él me dejó porque se aburrió, pero en realidad fue porque le dije que tenía dos meses de retraso. Ni siquiera me había hecho ningún tipo de prueba, sólo era una sospecha y se fue —ella comenzó a hablar sin mirarlo a los ojos— Cuando él se fue, me sentí muy sola y sólo pude contarles la verdad a mis padres adoptivos, pero… Te lo dije alguna vez, ellos eran muy religiosos y les importaban las apariencias, así que no se lo tomaron muy bien.
Sasuke quería hacer algunas preguntas, pero se mantuvo callado para permitirle a ella que hablara conforme se sintiera cómoda.
Karin permaneció callada por un rato, lo que indicaba que estaba a punto de decirle la parte más difícil de su vivencia, que sin duda tenía que ver con el bebé que estaba esperando.
—Ellos me enviaron a un convento para tener al bebé, pero ese lugar era como un internado lleno de adolescentes embarazadas. Tomábamos clases normales, pero también de religión y nos obligaban a dedicar una hora para pedir perdón por nuestro pecado mientras nos repetían una y otra vez que éramos malas personas —ella contaba con lágrimas en los ojos, pero se veía enfadada— Había muchas estúpidas reglas allí, y una de ellas, era que ninguna de nosotras merecía revisión médica sino hasta el tercer mes de retraso. Era otra forma de castigarnos, no sólo por la falta de atención médica, sino por las revisiones que hacían para saber si no había menstruación.
—Eso…
—La mayoría eran ingresadas entre los tres y cuatro meses de embarazo que es cuando hay síntomas claros y se pueden usar las pruebas caseras, pero algunas eran metidas a ese sitio porque las encontraron a mitad del acto, por un beso subido de tono o porque les encontraron anticonceptivos o condones en sus cosas. Recuerdo a una chica de doce años que estaba allí sólo porque tomó clase de educación sexual en su escuela cuando sus padres se lo habían prohibido.
—Eso…
Sasuke estaba consternado de pensar en lo que había pasado su esposa, y le fue difícil mantenerse callado para no interrumpirla. Sin embargo, consiguió evitar terminar su oración.
—Yo sólo tuve que esperar un mes para que me hicieran un chequeo médico, aunque antes de decirles a mis padres adoptivos ya me había hecho una prueba casera, así que aunque sabía que era poco probable, rezaba por no estar embarazada… Y supongo que fui oída a medias —Karin siguió hablando confundiendo al azabache, pero sujetaba fuerte su mano— Con la ecografía que me hicieron, vieron que tenía un embarazo anembrionario. ¿Sabes lo que es? Es cuando hay un embarazo, se tienen todos los síntomas, el cuerpo cambia e incluso hay un saco gestacional, pero no hay un embrión en él. Se podría decir que es un embarazo a medias.
—No sabía que podía pasar.
—Por lo que he leído, es relativamente común, solo que la mayoría de las veces, el cuerpo lo detecta y expulsa el saco gestacional. Así se dan algunos de los abortos espontáneos, pero hay algunos casos donde el cuerpo no lo deshecha y se requiere de un legrado.
—Tu caso —aseguró Sasuke y Karin asintió. Él se imaginó lo que deparaba la historia, pero fue más allá.
—No sólo había adolescentes embarazadas en ese lugar. También había mujeres jóvenes que habían abortado de forma no natural y su familia que no estaba de acuerdo, las ingresaron en contra de su voluntad. Ellas también eran castigadas con la culpa —ella presionó su mano y se miró inquieta, lo que para Sasuke, era una indicación de que venía lo peor de la historia— ¿Sabes? Estaba muy idiotizada por ese maldito, así que aunque estaba asustada, estaba feliz por el bebé, pero cuando me mandó a la chingada y me dijo toda esa mierda… de verdad me sentí aliviada de que no hubiese un bebé.
—Entiendo.
—Yo no elegí abortar. Ni siquiera había un bebé, pero las malditas monjas consideraron que lo había hecho y le dijeron a mis padres su versión, así que ellos me enviaron con el otro grupo de chicas y…
La voz de Karin se hizo tan delgada que dejó de escucharse y Sasuke sintió como el cuerpo de su esposa se tensó mucho, así que la tomó en brazos queriéndola llevar a la habitación, pero al pasar por la sala, ella quiso soltarse.
—Vamos a la cama. Descansa. Seguiremos después.
—No, no. Sólo ayúdame a sentarme —pidió la pelirroja que le temblaban las piernas— Tienes que saberlo de una vez.
—¿Estás segura? —preguntó Sasuke ayudándola a llegar al sillón mientras ella asentía.
¿Qué más tendrá que contarle Karin a su esposo sobre su pasado? ¿Realmente será tan grave como para que Sasuke la odie o sólo es un temor de Karin? ¿Qué relación tendrá ese suceso con el rechazo de Karin a los gemelos? ¿Ella podrá superarlo después de confesarle todo a Sasuke? ¿Qué otras preguntas les han surgido al leer el capítulo?
Me encantará leer sus comentarios y teorías en los comentarios n.n
Espero que la revelación haya sido algo inesperado y recuerden que Karin aún no termina de contarnos su historia.
¡Hasta la próxima actualización!
