El Torneo de Lannisport

Summary: El Torneo de Lannisport se realizará para celebrar el reinado de Robert, lo que nadie esperaba era que los rumores sobre ella fueran ciertos, se decía que era la mujer mas bella de los Siete Reinos, y muchos nobles podrían dar testimonio de ello.

Ned Stark no permitía que nadie se le acercara o que ella estuviera sola, la vigilaba constantemente haciendo que Joanna a veces sintiera que era la prisionera de su propio padre, no es como si alguien fuera a raptarla o a comenzar una guerra por una niña bastarda incluso si todos decían que era demasiado parecida a su tía Lyanna o incluso mas hermosa que Ashara Dayne o la misma reina Cersei.

Nota: Es un capitulo corto, pero me he arriesgado mucho al escribirlo. Espero que sea de su total agrado.


Existen historias que la gente común, el pueblo llano ha compartido a lo largo de los años en la Isla de Rocadragon, la gran mayoría de ellos es sobre los antiguos dragones, entre tantas historias que se podrían encontrar tal vez la más llamativa o que más despierta interés es la historia sobre el dragón salvaje que era negro como el carbón, que poseía ojos verdes maliciosos, que poseía dos grandes cuernos como un carnero y sus dientes eran tan afilados como espadas, que podía devorar a un caballero con su montura de un solo bocado, que atacaba a dragones adultos y crías por igual, adicto a su carne de los de su propia especie. Este dragón era llamado por los antiguos Targaryen que vivieron durante el reinado de Viserys I y la danza de los dragones como Caníbal.

Se decía que Caníbal era tan viejo como Balerion, apodado como el terror negro, algunos incluso contaban que cuando los Targaryen huyeron de la antigua Valyria, el dragón ya se encontraba anidando en las cavernas de Montedragón.

Claro que estas historias son exageradas, ni era tan antiguo como se decía, pero si era peligroso, tanto que nunca llego a tener un jinete. Caníbal anidaba en las profundidades del volcán que era Montedragón, creo una serie de túneles hasta lo más profundo y en estos despareció misteriosamente, nunca se supo realmente lo que paso con el dragón.

Solo una persona intento encontrarlo, cuando la danza de los dragones, la terrible guerra civil de los Targaryen llego a su final, Rhaena Targaryen la hija de Daemon Targaryen, cuando empezó la gran mortandad de los últimos dragones, cuando todo parecía indicar que existía una causa externa que los estaba asesinando durante el reinado de su joven hermano Aegon III llamado veneno de dragon

La princesa en un acto desesperado para salvar a su dragón llamado Alba, decidió ir a Montedragon, exploro las cavernas que en el pasado había anidado el temible dragón caníbal e intento encontrarlo.

Pero nunca lo encontró.

En un acto que no quedaría en los libros de historia de los maestros, ni extraño, antes de asistir a su segundo matrimonio y cuando nació el ultimo dragón, que era una hembra deforme y débil.

Rhaena Targaryen encerró en aquellas cuevas a su pequeña Alba, una joven dragona en la que apenas llego a montar. Un solo gran viaje desde Desembarco del Rey hacia Rocadragon, donde la oculto, la protegió.

Existió un motivo por el cual Caníbal nunca regreso, nunca volvió a ser visto, al igual que en las catorce llamas de la antigua Valyria, en Montedragon existía una criatura que vivía en lo más profundo, los gusanos de fuego, criaturas que según los maestres podrían estar emparentados con los dragones.

Peligrosos, no les agrada los humanos, nacen y se propagan con gran facilidad, duran demasiado tiempo sin consumir alimento alguno, les encanta el calor por lo que viven en los lugares más profundos y cercanos al volcán.

Son exquisitos para los dragones, verán los dragones no son nómadas, no son cazadores de largas distancias a pesar de su apariencia. Tampoco invernan, les gusta comer todo lo que pueda y más a altas temperaturas, por ello queman sus alimentos antes de ingerirlos, las cavernas fueron un sustento constante de alimentos, gusanos del tamaño de caballos o del brazo de un niño, alimentaron a caníbal durante décadas, y Alba también.

Anidaron en lo más profundo, pusieron huevos, pero estos no han eclosionado, los habitantes de la isla suelen confundir los fuertes sonidos bajo tierra con los sonidos que produce el volcán, no, no es el volcán.

Caníbal está viejo, está muriendo, Alba aún podría vivir otros cien años, pero las cavernas están vacías, los gusanos de fuego y otras criaturas menores se han agotado. Entre más excavaban menos comida han encontrado, solo queda una salida, regresar a la superficie.

En el reinado de Robert Baratheon, el primero de su nombre. La gran isla de Rocadragon se ha presenciado una gran catástrofe, el volcán de montedragon ha entrado en erupción, pero no por los designios de la naturaleza si no, porque dos grandes dragones han surgido dentro de sus lavas, el rugido de estos atemorizó a toda la población.

Los dragones han producido su propia salida.

Stannis Baratheon observo con horror como la tierra parecía partirse, una gran grieta se formó cerca de la cima de monte dragón, dos enormes bestias de terror comenzaron a salir, su hija grito asustada, mientras ser Davos la tomo entre sus brazos, toda la fortaleza entro en pánico.

-Esto no debería - ser posible pensó una de las mayores mentes estratégicas de los siete reinos, el viejo soldado de muchas batallas se encontraba en la isla reuniendo las tropas solicitadas para su hermano, aunque realmente estaba aplastando cualquier sentimiento pro Targaryen que pudiera surgir en aquellas tierras, ya había tenido problemas con algunos señores del mar angosto, el hecho de que Robert no enviara tropas con él para apoyarle los había animado a ser desafiantes aunque no habían entrado en completa rebelión.

Salvo los Velaryon quienes a pesar de que no poseían las antiguas riquezas y poder de su casa, si habían hecho un buen manejo de su flota, el bastardo Aurane Waters se había encargado en atacar y saquear los barcos con suministros. En vez de darme un ejército para aplastar a los Velaryon, sitiar su castillo, fui enviado con pocos caballeros, la mayoría de ellos bajo mi servicio desde la rebelión, reunir tropas entre estas personas, era una tontería. La mayoría de estos hombres me cortarían la garganta y más ahora que tienen a una pretendiente Targaryen clara.

Siempre le he sido leal a Robert, nunca me he negado a ninguna de sus peticiones, ¿cómo me ha pagado? Les ha dado Bastión de Tormentas a sus bastardos, me ha denigrado cada vez que puede, y nunca ha escuchado una sola queja de mi parte. ¿cómo me pagan los dioses? Con dos criaturas salidas de los siete infiernos, esparciendo fuego y sangre.

Caníbal ruge con fuerza, ahora es más grande que Balerion o Vhagar en sus mejores momentos, pero no ha volado en más de ciento cincuenta años, sabe que su tiempo está llegando a su final, pero sigue teniendo hambre, sigue teniendo deseos de comer. Podría devorar a su compañera, pero no, los dragones no se comen a su pareja, pero esta tentado, si no llena pronto su estómago devora a Alba.

Humanos, ellos no huelen como sus jinetes, como los antiguos niños que intentaron montarlo, ellos huelen delicioso.

Alba consigue alzar su vuelo rápidamente, estira sus grandes alas, era demasiado joven cuando se encerró, pero todavía sigue siendo fuerte, alza su vuelo, al principio con dificultad, llega a caer un par de veces, pesa demasiado, pero sus alas van tomando fuerza, una, otra vez, sus garras llegan a tocar un par de veces la ladera del volcán, pero por fin despega, tiene hambre, pero no tanta como su pareja, aun así, observa y toda la isla le parece extraño.

Se pregunta dónde está su jinete, donde está su Rhaena. La magia de jinete y dragón, le dice que la conexión ya no existe, Alba suelta un gran lamento que para muchos habitantes de la isla es un rugido, el pueblo corre, están atrapados en la isla, el volcán sigue derramando ríos de lava.

Los barcos intentan rápidamente preparar sus velas, suben rápidamente con desesperación las anclas y algunos incluso dejan a sus capitanes atrás en los burdes y bares del puerto.

Caníbal nunca le ha gustado perseguir a sus presas, por ello no puede permitir que escapen, abre sus alas, a diferencia de Alba no entra en vuelo inmediatamente, no hasta que se sienta seguro, espera y cuando se siente preparado emprende su vuelo.

Una gran figura tapa el sol, una gran sombra cubre parte de las pequeñas aldeas de Rocadragon y no mencionar su puerto que queda totalmente a oscuras.

Los humanos nunca le han gustado, sus cuerpos no tienen casi nutrientes, sus huesos son poco sabrosos, pero siempre están acompañados de otras cosas deliciosas, cabras, terneras, cerdos, no siente el olor de otros dragones, parece ser que se han ido de la isla, es una lástima quiere comer, extraña el sabor de los de su misma especie, pero por ahora va a devorar lo que encuentre.

Algunos barcos consiguen salir del puerto, pero caníbal se acerca peligrosamente, entonces es cuando está cerca de estos que desata el infierno sobre la tierra.

El dragón comienza a escupir sus llamaradas sobre las embarcaciones, parece casi jugando con ellos, con sus largas garras destruye los mástiles de algunos barcos, luego toma algunos hombres con estas y los lanza al mar, gira varias veces repitiendo el proceso, al final se decide por abrir sus grandes fauces y atrapar a un grupo de marineros que intentaron mantenerse a flote y alejados de las llamaradas en un pequeño bote.

La madera de la pequeña embarcación se parte con facilidad, mientras que los marineros apenas son capaces de asimilar el dolor y menos sus muertes.

Mientras tanto Alba sobre vuelva la antigua fortaleza, sigue lanzando pequeños sonidos, le duele demasiado, no siente a su jinete, entonces sigue dando giros, ignorando a su pareja, solo busca, pero no encuentra. El olor de estos humanos no es de los jinetes, no, huelen mal, demasiado mal para su gusto.

Algo parece impactarla, luego algo más. Los soldados del castillo han comenzado a disparar flechas en su contra, esto la enfurece demasiado, estos humanos no son jinetes entonces se abalanza sobre ellos, con un fuerte rugido seguido de su llamarada para quemar a estos insolentes.

Ser Davos consiguió en un acto sorprendente de valentía sacar a Stannis, a su hija y esposa, junto con otros caballeros, señores menores, nobles y algunos trabajadores del castillo en una pequeña barcaza, esta se encontraba entre las cavernas del castillo anclada para casos de emergencia como estos.

Mientras Caníbal parecía divertirse buscando comida y destruyendo el puerto, Alba sobrevolaba y atacaba el castillo ancestral de los Targaryen, buscando a los jinetes, pero no los encontraba, esto la llenaba de más ira y comenzó también atacar a los humanos presentes.