Disclaimer: Lo que diré a continuación, ya deben saberlo: Ningún personaje de Marvel me pertenece. Ésta historia es un medio de entretenimiento sin fines de lucro para su creadora. Bla-bla-blá.
Advertencia: Fanfiction Angst. Puede contener violencia implícita o explícita, abuso de drogas, alcohol, trastornos psicológicos, y/o prácticas sexuales riesgosas.
Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Puede contener referencias al cómic. Después de "Era de Ultrón"
Dedicatoria: Pieri Alea. Gracias por introducirme en el Stony. Luz, verdad y vida.
Aclaración: En el capítulo pasado, hablé de Banner. Siguiendo la línea de acontecimientos de Era de Ultrón, Banner se pierde en el espacio al final de ésta. Pero realmente me he saltado ese hecho y he decidido dejarlo cerca.
II
Shawarma.
JULIO. BELGRADO, SERBIA.
– ¡¿BLOQUEASTE MI LABORATORIO?!
La voz furiosa de Stark chilló en su audífono.
Steve bloqueo un golpe hacia su flanco izquierdo. Atacó a uno de los matones en tres movimientos y deshabilitó a un segundo lanzando su escudo.
– A mí también me da gusto escucharte Stark – le devolvió Steve animado.
– Es mi torre, mis reglas –informó el millonario – además me parece de muy mal gusto que corrompan a Friday y la programen en mi contra.
– Suenas mucho mejor–resolvió el Capitán– Y técnicamente, fue Visión
– ¿Visión se prestó para esto? –Lanzó incrédulo.
– En realidad no fue necesario, él llegó a la misma conclusión e hizo el resto.
Se dispuso a subir las escaleras de servicio.
– ¡Despejado! –informó al resto del equipo.
"¿Ya le has dicho dónde dejaste sus tenis favoritos?" ronroneó Natasha por el audífono.
El capitán suspiró, divertido.
– Será mejor que aproveches bien el tiempo y hagas ese corte ahora –ordenó Steve.
" Lo que diga, Mr. Poppins*" copió divertida Natasha, antes de que el edificio pasara a las penumbras. El disparo de la alarma no tardó en llegar. Las luces de emergencia se activaron y llenaron de un halo rojizo el lugar.
– ¿Vas a obligarme a terminarme toda la orden de Shawarma? –se quejó Tony por el auricular.
– Stark, no es el momento –gruñó subiendo al siguiente nivel –sólo come como una persona decente, toma la dosis y Friday te abrirá las puertas.
– Es increíble que…
Cortó la llamada en seco, y una sonrisa traviesa se dibujó en su rostro.
TORRE DE LOS VENGADORES, NY
– Eres un grosero infeliz, Capitán.
Stark masculló al holograma que le mostraba la llamada concluida. ¿En qué momento comenzó a necesitar asistencia personal para vivir? Llenó sus pulmones de oxígeno, en un torpe intento de que la ira que comenzaba a burbujear en el fondo de su mente se apagara. Clavó su vista en la última pieza fría de shawarma de cordero sobre la barra.
– Increíble… –murmuró para sí, antes de acortar la distancia entre el plato y él, y llevarla consigo al laboratorio.
– FRI…DAY…Estoy…por terminar ésta delicia turca, ¿puedo pasar? – Exclamó con la boca llena, fuera de su laboratorio.
No obtuvo respuesta alguna. El corte de energía que le dejó en penumbras no parecía irse. Rodó los ojos, fastidiado, y metió el último pedazo de comida en su boca, qué apenas lo contuvo. Y en una fracción de segundo, el laboratorio comenzó a cobrar vida y las puertas cedieron el paso.
Hizo un gesto de reverencia antes de dar un paso dentro.
0 – 0 – 0
– ¿Regresarás a la torre? –le murmuró discretamente Natasha cuando el resto de los vengadores se retiraron a descansar.
El soldado dejó caer su maleta de viaje a los pies de la espía, devolviendo su escudo a su espalda.
– No está bien –sentenció.
Natasha elevó una ceja, con cierta incredulidad.
– ¿Seguro que no es otra crisis de los 40's?
Steve negó, bajando la vista a su maleta. Recordó la acérrima negativa del millonario a que su cuerpo tocara la cama. Un escalofrío lo recorrió, cuando la imagen de ese par de ojos marrones, desesperados, le suplicaron por no dormir.
– Algo más está pasando aquí Nat.
La espía acortó la distancia entre ambos.
– Sabes que puedes confiar en mí. Si necesitas ayuda para resolver…
– No tengo idea de lo que pase o qué es lo que tengo resolver –confesó –sólo sé, que algo no está bien, y no podemos arriesgarnos a qué toda ésta…situación, lo lleve a poner en riesgo al equipo.
La pelirroja balanceo su cabeza, que reaccionó con un sonoro crujido que revelaba ciertas torceduras posteriores al último asalto.
– No soy quien debe decirte esto Capitán, pero te necesitamos aquí. Más con Sam fuera de juego.
La boca del capitán se torció en una mueca de indecisión.
– ¿Puedes hacerte cargo unos días más?
La espía presionó sus labios hasta hacerlos desaparecer en una línea. Evidentemente no era la respuesta que esperaba escuchar. Con el Capitán lejos, el avance en el caso se ralentizó sin que el equipo pudiera hacer nada por continuar con el ritmo. Los nuevos integrantes eran erráticos y necesitaban entrenamiento. Y un líder. Ella ya había sido testigo de una crisis marca Stark, así que le parecía que la preocupación del Capitán era injustificada. Lidiar con la ausencia del líder del equipo por una causa así era un desperdicio de habilidades y capital humano. Pero eso no era decisión suya. Ya buscaría otra oportunidad para convencer al Capitán de dejar el caso Stark y regresar a la acción.
– No parece que vaya tan mal todo como para dejarme de nuevo a cargo, ¿o sí?
Steve le regaló una sonrisa, orgulloso.
– Lo haces bien. Si no me cuido, quizá al regresar ya no me necesiten por aquí –bromeó el Capitán.
– Dudo qué eso pueda llegar a pasar Cap. Sólo no tardes mucho. En verdad, te necesitamos.
Steve asintió, conforme.
– Tengo que ir a ver si Tony hizo su tarea. No tardaré, ni notarán mi ausencia –replicó, tomando su maleta de mano, dirigiéndose al ascensor.
– Suerte. La necesitarás –se despidió Romanoff antes de que las puertas se encerraran, llevándose a Steve.
Observó desaparecer al soldado bajo una mirada de desaprobación. Llevó sus manos al cuello, balanceando su cabeza nuevamente, permitiéndose ahora gesticular cada movimiento que ahora le provocaba un intenso dolor.
– O quizá yo la necesitaré –murmuró, cansada.
0 – 0 – 0
"Perdemos altura Stark" vociferó Fury en su auricular.
"Sí, ya lo noté" copió, mientras comenzaba a empujar una hélices del Helicarrier*. Puso toda la potencia en sus propulsores para revivir el rotor. Apenas comenzaba a elevar velocidad cuando la vibración de dos explosiones lo sacudió.
"¿Qué fue eso?" inquirió al equipo sin respuesta.
"Parece un ataque simultáneo a los otros dos rotores señor" le respondió JARVIS, con un escaneo rápido al sistema de la nave.
"¿Qué…?" escapó del rotor en reparación para elevarse lo suficiente para observar la nave. Los dos rotores derechos de la nave eran devorados por las llamas. El ataque fue duro: no quedaban partes suficientes para repararlos o volverlos a colocar en marcha. No necesitaba ser un genio para deducirlo.
"El daño es irreversible señor" informó JARVIS.
"Lo sé…yo…"
La nave caía. Sin nada que la detuviera. Aun si lograba reparar el rotor en el que trabajaba, la nave no podría elevarse más. Notó que, en el asaltó, se perdieron varias naves que podrían servir para sacar a todos de allí.
"Estamos cayendo, repito, estamos cayendo. Inicien protocolo de evacua…" la voz de Maria Hill le llegó cortada y en total pánico.
"¿Rogers…?" vociferó Tony "¿Romanoff?" intentó. Ninguno de ellos podía volar "¿Alguien me…
"Las comunicaciones han sido inhabilitadas" informó JARVIS.
La nave tambaleó en una tercera explosión, más fuerte y destructiva. El silencio en su auricular era suficiente para saber el grado del daño.
"No, no, ¡no!" voló hasta posicionarse en la parte inferior del Helicarrier, intentando frenar su caída.
"Envía toda la energía a los propulsores" ordenó a JARVIS.
"Señor, aunque usemos toda la energía disponible, no lograremos elevar ni ralentizar la caída"
"¡Solo hazlo!"
Sintió toda la fuerza del reactor en sus pies. Y era ridículo la forma en que su esfuerzo no hacía diferencia alguna. La nave no dejaba de caer. Rompía el viento y se acercaba de forma peligrosa a tierra firme. A tierra poblada.
A una tierra de víctimas.
"No" se dijo a sí mismo. De pronto, le faltaba el aire. La energía se agotó en pocos segundos y perdió toda comunicación. Comenzó a caer al igual que la nave, observándola sobre él.
"No, no ¡NO!" gritó "¡JARVIS!"
Era inútil. La armadura estaba inhabilitada. Se encontraba solo, a miles de pies sobre la tierra, cayendo sin posible ayuda alguna.
"¡THOR!" rugió "¡BANNER!"
El rugido del viento inundaba sus oídos. A sus espaldas, la ciudad se encontraba cada vez más cerca. Aún sin JARVIS, era capaz de calcular el daño próximo.
"¡NO!" gritó. Pero no era escuchado. Estaba perdiendo oxígeno, su respiración era frenética, pero sentía que el oxígeno no le era suficiente. Estaba ahogándose. El pánico se apodero de él, de sus extremidades, tensándolas. El hormigueo lo asaltó, recorriendo su cuerpo, su vista nublándose. Intentó gritar, pero su voz no salió. Necesitaba gritar, salir y detener su mundo. Salvarlos.
Stark.
En medio del pánico que nubló su mente, logró escuchar la voz de Rogers. Imposible. Ya no tenía energía suficiente para establecer comunicación. Su armadura era inservible. Intentó mover sus manos, pero sin el balance térmico de su armadura, la temperatura dentro de ella estaba bajo cero. Forcejeó contra su pánico, contra su garganta cerrándose. Más explosiones dentro del Helicarrier. El fuego terminaba con lo poco que quedaba. Miles de fragmentos en llamas salían disparados tierra abajo.
Ninguna nave evacuando.
"¡NO!"
–¡STARK!
La sacudida terminó con la caída. El suelo estaba frío. Pero no sabía dónde se encontraba.
– Stark, ¿puedes oírme?
A través de su vista empañada logró reconocer algo familiar. Mesas de trabajo. Herramientas. La luz. Un par de ojos azules observándole, preocupados. Sentía su cabeza girar sin control. No era posible, el Helicarrier fue destruido. Nadie más que él sobrevivió. Quizá Hulk o Thor. Pero definitivamente no estaba allí.
No pudo hacer nada más.
Él no pudo rescatarlos.
Ese pensamiento se apoderó de su mente tan fuerte, que reconoció el dolor punzante cruzando su pecho. Le estaba sofocando. Le costaba respirar. Necesitaba aire. Necesitaba seguir cayendo.
–¿Stark? –un par de manos se colocaron a cada costado de su cabeza, dándole estabilidad y obligándole a volver a la persona que estaba en cuclillas junto a él. Pudo reconocerle por su cabello dorado. Su mirada preocupada y bondadosa. El sentir su piel en la suya comenzó a devolverlo a la realidad.
– ¿Rogers? –gesticuló entre su hiperventilación, con pánico.
Se sentía mareado. La adrenalina activa en su cuerpo hacía zumbar su corazón. Giró apenas evitando a Rogers, cuando su cuerpo expulso el contenido de su estómago, quemando su garganta al pasar. Sus entrañas se removieron dolorosamente, reclamando ahora el vacío. Regresó, temblando, a su posición original en el suelo de su laboratorio.
Porque estaba en su laboratorio. En la Torre de los Vengadores en Nueva York. Piso 122. Mesa 4.
La claridad mental regresaba de a poco, acompañada de una pesada losa de cansancio.
–¿Estás bien?
Y vergüenza.
– De maravilla –fanfarroneó, agotado, provocando una sonrisa de alivio en el soldado.
– Llamaré al médico en turno para que venga hasta acá –se apresuró Rogers, tecleando rápidamente en su móvil.
– Estoy bien –aclaró con firmeza, mientras intentaba elevarse del suelo. Steve extendió su brazo bajo su espalda, siendo rechazado. Lo observó luchar contra su propio peso, débil.
– Necesitas ayuda.
– Necesito una ducha –lanzó Tony, derrumbándose sobre el banco más cercano –JAR…
Hizo una pausa.
Steve lo escudriñó confundido. Tony ocultó el rostro de su mirada.
"JARVIS, envía toda la energía a los propulsores"
No.
– FRIDAY, cancela al médico –ordenó, frotando sus ojos.
– Por supuesto Señor.
Steve le lanzó una mirada desaprobatoria. Notaba como el genio luchaba contra la debilidad. Temblaba más de lo que él mismo notaba. Y aún con la poca energía en su cuerpo, con el sudor frío escurriendo de su frente y su semblante cenizo, seguía siendo un orgulloso Stark. Un escalofrío le recorrió cuando esa versión del millonario le recordó a su padre. Howard.
Podría estar muriendo. Pero nunca admitiría que necesitaba ayuda.
– Tony… –su voz no era recriminatoria, era más bien una súplica.
– ¿Sabes? –lanzó débilmente, intentando controlar su respiración –Me da gusto que regreses en una pieza Cap– zanjó con toda la naturalidad qué su estado le permitió. Se echó a andar lentamente. Cada pasó era una lucha interna, que no logró disimular ante el soldado. Steve lo vio desaparecer.
No iba a ser fácil.
. . .
Giró la palanca de la ducha antes de que el chorro cayera de lleno justo sobre él. Un escalofrío le recorrió, pero el contacto del líquido sobre su piel era casi terapéutico. Cerró los ojos, dejando que el agua se llevara sus recuerdos. Sus pesadillas.
"Soy Tony Stark" rezó mentalmente, como un mantra. Él era más que sólo un mal sueño. "Todos están a salvo"
Entró en calor y sus tensos músculos le agradecieron el gesto. Luego de una larga temporada de trabajo con poco descanso, su cuerpo parecía gritar en cada movimiento por tregua. Necesitaba parar. Lo sabía por sus cada vez más frecuentes confusiones, por sus errores, por su falta de concentración. Lo sabía también, por los calambres en su cuerpo, por la debilidad constante, y terminar cada noche arrastrando los pies. Su estado físico era irreconocible, sus reflejos eran lentos y su ropa lucía cada vez más ridículamente grande y floja para su gusto. Se desentendió completamente de su vida para buscar sin pausa como crear un escudo para todos, para las personas que amaba, para Pepper, para sus amigos. Olvidó creárselo para si mismo. Se obligaba a ir al límite en sus capacidades y habilidades. En su fuerza física. Tanto, que incluso el pequeño gesto de permanecer de pie en la ducha le pesaba. Su columna sosteniéndole, sus párpados forzados a abrirse. Pero el terror le asaltaba apenas se cerraban. Y no podía pararlo.
El Helicarrier caía.
"Fue sólo un sueño", se repitió.
Todos están muertos.
"Me encuentro en la torre Stark…"
Cayendo…
Las imágenes quedaron grabadas en sus párpados. Su respiración regresó a ser pesada. Tuvo que recordar donde estaba el suelo y deslizarse hacia él. Abrazó sus piernas y echó su cabeza hacía atrás, recibiendo la lluvia en su rostro.
"Esto es estable"
Continúa cayendo…
Escuchó los gritos. Era imposible, pero sabía que le gritaban a él. Por ayuda. Solicitudes sin respuesta. No los salvó. Llevó sus manos a sus oídos, como si con ello pudiera acallarlos.
"No los salvé"
Ni a la nave, ni a la ciudad abajo.
"No los salvé"
Fue demasiado lento, debió arreglar el rotor a tiempo. Pudo hacer más. Debió hacer más. Tengo que hacer más.
– No los salvé –musitó, angustiado.
La idea le carcomía. Cerró los ojos, y la imagen volvió.
Esa imagen.
Los cuerpos de los vengadores en aquella colina. Derrotados. Sin vida. Observó el rostro de cada uno de sus amigos, como hojas secándose. El olor pútrido de sangre y muerte que bien conocía, porque solía ser un mercenario.
– No los salvé –sollozó.
– ¿Stark?
La voz de Steve al otro lado de la puerta de su baño, lo regresó a la conciencia, por segunda vez.
– ¿Sigues ahí?
Abrió de golpe los ojos. El agua corría sobre él. Se incorporó del plato de la ducha. De pronto le parecía extraña la acción de ducharse. El agua en su piel era extraña.
¿Pero qué…?
– Tomo una ducha Rogers –espetó, con el mejor tono de voz que logró –Privada, por cierto.
Stark sacudió su cabeza.
"Mierda, concéntrate"
Recordarse a sí mismo quien era y que es lo que hacía. Luego, los ojos bondadosos del Capitán sacándole de su mal sueño se fijaron en su mente. Y por un momento, la presencia del soldado al otro lado de la puerta, lo regresó a la realidad.
*Mr. Poppins: Referencia masculina comparándole con Mary Poppins, la famosa niñera.
*Helicarrier: En algunos países, traducido como "Helitransporte". Simple, la traducción no es de mi agrado y uso el original en inglés "Helicarrier", referente a la nave de S.H.I.E.L.D.
¡Que tal gente!
Gracias por sus reviews y a quienes siguen la historia. Quizá la relación entre Tony y Steve va algo lenta y suave, pero quiero darle la mayor naturalidad y realismo. Es un fic angst y se va a centrar mucho en la parte humana y frágil de los héroes, una parte que es complicado ver en contenidos enfocados a la acción. Hay mucho que explorar y, si me permiten, vamos a hacerlo juntos.
Nuevamente, gracias por estar aquí.
Hasta la próxima.
Bethap
