Cronología: Basada en el universo cinematográfico de los Vengadores. Puede contener referencias al cómic. Después de "Era de Ultrón"


IV

Bajo cero.

AGOSTO.

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SEPTIEMBRE.

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OCTUBRE. CRACOVIA, POLONIA.

Cap, tu objetivo está en movimiento –le murmuró Romanoff en su auricular – ¿Steve?

El llamado de Natasha lo trajo en seco a la realidad.

– Entendido –alcanzó a murmurar antes de cruzar la plaza.

Parece que te perdimos un momento –sugirió la espía.

– Sigo aquí –susurró.

Parece que te perdimos en la torre Stark.

Su estómago se contrajo al recordarle. La brisa otoñal lo despertó, fijando su vista en el pelirrojo que desaparecía tras un grupo de turistas que se estacionaron para fotografiar la Basílica Mariacka. La noche había caído en la ciudad, dificultándole la tarea al resto del equipo. Gracias a su vista mejorada, no podía quejarse. Una fresca llovizna mantenía húmeda la plaza, pero no lograba disuadir a los turistas de estacionarse a cada 5 metros y tomar fotografías de cada centímetro cuadrado del lugar. Ante muchos civiles, muchísima más discreción. Soltó un suspiró, intentando despejarse.

Se está escabullendo –recalcó Nat.

– Ya lo noté –bufó molesto para sí mismo. La decepción en el rostro de Stark era una imagen que había llegado a instalarse de nuevo en su mente en un momento bastante incómodo.

Se dirige hacia el suroeste –le indicó la espía –creo saber dónde será la transacción.

– ¿Estás siguiendo a tu sujeto o al mío? –inquirió Steve.

Ambos, soy multitarea –simplificó con voz cantarina –te veo en el club indú tras la basílica. Wanda va en camino. Y por favor, deja de pensar en Stark.

Aún con el viento gélido del otoño europeo, Steve sintió el calor subiendo a su rostro.

Impotencia.

Estaba desesperado por alguna noticia, por más pequeña que fuera, del millonario. Por saber que estaba bien. Desde que su retiro voluntario, y oficial, de los Vengadores, que llegó en forma de notificación del Pentágono como respuesta a la renuncia voluntaria firmada por el mismo Anthony Stark, Steve cargaba con el peso moral de su alejamiento. El resto del equipo perdió el entusiasmo al saber que el genio se retiraba. Pero ninguno le culpó. Al menos no de forma explícita. Pero logró leer un poco de resentimiento en la mirada de Rodhes y en alguna que otra broma ocasional de Barton. O quizá su mente proyectaba su culpa en las palabras ajenas.

Olvidó cuantas noches, el recuerdo de los lamentos de un Tony inconsciente en el suelo de su laboratorio, lo mantuvieron en vela. No notó su nueva afición a los noticieros y revistas sensacionalistas en busca de alguna anécdota vergonzosa del millonario en alguna fiesta de caridad. Ni siquiera alguna que hiciera referencia a algún aporte suyo a través de Stark Industries. La única noticia que se repetía, en titulares secundarios o en chistes de programas de opinión era su marcada desaparición del entorno público. O las referencias a su supuesta demencia debido a su aislamiento. O los chismes de haber sido recluido en un centro de atención psiquiátrica.

¿Ya le buscaron en las cuevas de Afganistán? Quizá volvió por los viejos tiempos... – sugirió un comediante en su programa en hora estelar, seguido por un largo minuto de risas grabadas –ahora que Steve sabía que las risas eran grabadas y por eso le sonaban tan similares en todos lados– lo cual le irritaba tal como si se estuviesen refiriendo a él mismo.

Tony simplemente se esfumó.

Ni Potts, Rodhes o Happy le mencionaban. Y luego de ser retirado de la torre Stark de manera poco ortodoxa, no se atrevía a preguntar más allá de los comentarios que lograba captar dentro del Centro de los Vengadores, lo cual no era mucho.

Así que le sorprendía de forma enorme que Natasha lograra leer a través de su rostro donde se encontraban sus pensamientos día a día, aunque nunca volvió a hablar del tema después de aquel incidente.

"Es una espía" encontró como respuesta a la cuestión.

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NOVIEMBRE.

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DICIEMBRE, SUBURBIOS DE KOSZALIN, POLONIA.

– ¿Te encuentras bien?

Wanda fue la última persona en unirse al grupo. El viento fresco se colaba por las grietas del viejo almacén que eligieron como punto de encuentro. Luego de una estrepitosa evacuación del sitio, el silencio del lugar le parecía inquietante.

Steve la vio asentir, cansada, tumbándose en un viejo banco.

– Eso no estuvo bien –comentó Barton, rondando el lugar.

– Hemos tenido peores –le devolvió Natasha.

– ¿Quién llamó a la policía? –preguntó Steve, confundido.

– Sus comunicaciones son muy antiguas, no hay servidor del número de emergencias local, así que me es imposible averiguarlo –agregó Vision.

– Quizá fueron los vecinos –resolvió con sencillez Wanda.

Steve negó lentamente para sí.

Era la cuarta misión fallida en dos meses. El pentágono comenzaba a estresarse. Y el equipo a frustrarse. Debían actuar tal y como recomendaba el Departamento de Defensa. Eso incluía peticiones diplomáticas para el acceso de los Vengadores a territorios extranjeros. Pero para cuando esto ocurría, su acceso era ya de dominio general y el factor sorpresa se perdía.

Junto con la pista de sus objetivos, que eran informados con toda la antelación que necesitaban para cambiar sus planes.

– Necesitamos volver a hacer las cosas a nuestra manera –masculló Barton, enfundando sus flechas.

– Clint…

Natasha le dio una mirada severa. No era la primera vez que el tema salía a colación. Las tensiones comenzaron a crecer tras cada fracaso del equipo. Natasha demostraba su posición frente a todos para apoyarle, pero sabía que en el fondo opinaba como Clint. Era un tema que dejó de mencionarse frente a Rodhes, por su cercanía al Departamento de Defensa. Pero ahora, con War Machine lejos, Clint volvía a mostrar su frustración.

– Tenemos llamada de Hill –señaló Natasha, cuando el monitor instalado en una oxidada mesa de acero se encendió.

Recibimos el reporte de parte de la policía polaca –informó de inmediato la agente –El objetivo fue informado desde horas antes…

– Que novedad… –bufó al fondo Clint.

Ésta es la cuarta ocasión en la que frustramos una transacción, y al parecer, era un señuelo –advirtió.

– ¿A qué se refieren? –cuestionó Steve.

La transacción se realizó en otro punto, cerca de la frontera con Ucrania. Simularon una reunión aquí para distraernos.

Barton maldito a sus espaldas, acompañado de un gran suspiro por parte de Wanda.

– ¿Eso donde nos deja?

Lejos Capitán. Necesitamos alejarnos cuanto antes de cualquier otro punto. Nuestra gente está dentro aún y al parecer la organización ha comenzado a cortar cabezas. Debemos dejar enfriar la situación. Que vuelvan a sus viejas rutas y distribuciones.

– ¿Nos están sacando del caso? –cuestionó Barton.

Tómelo como unas vacaciones, agente Barton –Natasha levantó una ceja, incrédula, ante la respuesta de Hill.

Los esperamos de regreso en efecto inmediato –ordenó de manera cordial, antes de desaparecer de la pantalla.

– ¡Mierda! –rugió Clint.

El resto volvió su vista hacia el Capitán.

"Cuida tu lenguaje", pensó el soldado, derrotado.

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DICIEMBRE, CENTRO DE LOS VENGADORES, NORTE DE NUEVA YORK.

– Entonces, lo harás.

– Vacaciones, dijo Hill –recordó Clint, mientras echaba su maleta de mano al hombro. Steve lo observó despedirse de Natasha, mientras terminaba de leer los últimos reportes de Polonia. No recriminaba la partida de Barton. Por un lado, Hill les dio de forma oficial un respiro y por el otro, Clint tenía un hogar. Nadie lo volvió a mencionar en voz alta, por la seguridad de su familia, pero a Steve le alegraba saber que al menos alguien del equipo pasaría feliz Navidad. Mientras que el alta hospitalaria de Sam pendía de un hilo durante los próximos días, y con Rodhes cubriendo el trabajo extra de fin de año, a Steve le parecía injusto tener días libres, siendo que toda su vida y familia era su trabajo en sí.

Y menos sin Tony.

– Tendremos casa vacía –alegó Natasha, acercándose a la mesa de juntas donde solo se encontraba Steve.

– Nos las arreglaremos con Wanda y Vision –le respondió, sin despegar la vista del reporte. El silencio de la espía lo hizo volver la vista hacía ella.

Natasha se dibujó una media sonrisa, triste.

– Me asignaron tarea extra…

– Espera, ¿por qué a ti si te dan misiones y a nosotros nos mandan a la esquina? –reprochó Steve.

La pelirroja encogió los hombros, ensanchando una sonrisa orgullosa.

Steve suspiró.

– Así que nos dejas…

Ella asintió.

– …y estoy seguro que no puedes decirnos por qué…

Volvió a asentir.

– Con mamá gallina en casa, soy libre de cuidar polluelos –bromeó.

– Capitán –Visión se materializó tras él, sobresaltándolo.

– Visión, las puertas –mustió Steve, mientras Natasha reprimía una carcajada.

– Lo siento Capitán –respondió el androide, sin inmutarse –tengo información sobre la torre Stark.

Steve sintió su estómago contraerse al escucharle. Intentó mantener su compostura, y en respuesta natural giró hacía Natasha. No sabía que tan favorable era involucrarla, a pesar de que su confianza en ella fue probada en varias ocasiones, temía no le apoyara en el asunto del millonario. Todos lo dieron como caso perdido y parecieron pasar página. Una parte de sí se avergonzaba por seguir al pendiente de todo lo que se relacionara con Stark.

– Natasha, si nos permites…

La pelirroja enarcó una ceja.

– Si quieres seguir espiando a Stark en privado… –encogió los hombros –Si necesitas ayuda, solo llámame –comentó, antes de dar media vuelta para alejarse.

– No, Nat, espera…

Como si lo tuviera planeado, giró sobre sus talones hacía el soldado.

– ¿Qué ocurre? –susurró Steve, girando hacía el resto de la sala vacía, esperando que nadie más apareciera.

– La temperatura descendió de golpe a -3°C* en el piso del Sr. Stark.

La espía se congeló, como si fuera una broma.

– ¿Espías el aire acondicionado de Stark?

– Eso no es bueno.

– Es el aire acondicionado Steve.

– Es el único contacto que tenemos con la torre –explicó. Sonaba estúpido en voz alta. Terriblemente estúpido.

– Continúa descendiendo –informó Visión.

– Algo malo está ocurriendo allí adentro.

– No podemos irrumpir en la torre Steve. Es propiedad privada, y Tony ya no es un Vengador –recalcó Romanoff.

– Solo…

La impotencia lo desoló. Realmente no podía hacer nada. Pero sabía con certeza que algo estaba mal dentro de la torre. Lo sabía. Y debía actuar.

– Realmente te importa… –musitó la pelirroja, escudriñando el dolor en el rostro de Steve.

Steve bajó la mirada a las notas de la misión. No tenía sentido tener todas sus habilidades si ni siquiera era capaz de ayudar a sus amigos. Si es que el genio aún le consideraba su amigo.

La espía suspiró sonoramente.

– Me voy a arrepentir de esto –murmuró para sí misma –Visión, ¿podrías ayudarme a anclar una llamada?

El androide pareció captar la idea de inmediato. A Steve le pareció que no era la primera vez que ambos realizaban esa tarea. Demasiado tiempo junto a la espía.

– Sólo hago esto porque odio tu cara de cachorro castigado –le aclaró, antes de sacar de su bolsillo su teléfono. La observó realizar una llamada y colocarla en altavoz. Luego del quinto timbre, la llamada fue contestada.

"Potts" resonó por el altavoz.

– Pepper, ¿cómo estás? –respondió Natasha en tono cantarín, como si le llamara a una vieja amiga.

"¿Nat? Cuanto tiempo…"

– Lo sé, parece años desde aquellas copas…–mencionó la espía – ¿Qué tal va todo?

"Fin de año, cierres de contratos e inicios de nuevos, ya imaginarás la odisea que estoy pasando"

– Necesitamos actualizarnos.

"Ni que lo digas."

– Pepper, recibí una llamada del departamento de bomberos, al parecer el personal de mantenimiento de la torre reportó una falla en su sistema de aire acondicionado de la torre Stark, y sólo quería asegurarme que todo estuviera en orden…

Un suspiró resonó desde el altavoz.

"También espero que todo esté en orden. Revisaré esto con Tony. Desde que dejó a Happy fuera del equipo de seguridad de la torre, han ocurrido cosas raras. Pero él insiste en que nadie intervenga."

Natasha conectó su vista con Steve. El rostro del soldado pareció quebrarse de preocupación.

– Entiendo Pep, es complicado. Sabes que tienes nuestra ayuda si lo necesitas.

"Gracias Nat, realmente lo aprecio. Déjamelo a mí, no te preocupes."

– De acuerdo. Si necesitas una mano, llámame.

"Segura. Hasta luego."

– Hasta pronto –cortó la espía. La llamada terminó en la pantalla del móvil. Visión tomó el terminal en sus manos. De pronto, desde el altavoz comenzó a sonar la línea de llamada. El timbre sonó varias ocasiones. Steve no sabía exactamente qué es lo que estaban haciendo. Si preguntaba, terminaría con una explicación tecnológica que no comprendería del todo, así que prefería observar y aprender sobre la marcha. El timbre cesó. Varios ruidos de fondo sonaron, como objetos cayendo y cristales rompiéndose.

"¿Tony?" la voz de Pepper saltó del altavoz. Steve comprendió en segundos. La línea privada de Potts fue intervenida por Visión, y ahora escuchaban las llamadas que la CEO de Stark Industries realizaba.

"¡¿Tony?!" insistió con desesperación.

"¿Pep…Pepper?" respondió la voz del genio. Sonaba desorientado.

"¿Te encuentras bien?"

"Eh…teóricamente, sí."

"¿A qué te refieres con eso?"

"¿Ocurre algo?" Evadió el genio. Steve sabía lo bueno que era en hacerlo.

"El personal de mantenimiento reportó a los bomberos una falla en el aire acondicionado, ¿seguro que no estás haciendo algunas pruebas?"

"¿El aire qué…?" balbuceó Stark. No era su voz alcoholizada. Había algo más "Oh si, el aire acondicionado. No en realidad, no hay pruebas…lo que quiero decir, si, no son pruebas es más bien… un análisis de…funciona…de factibilidad."

"¿Tony?"

"Necesitaba probar algunas cosas, sí"

"¿Todo en orden?"

"Perfecto" afirmó el genio.

Potts suspiró.

"Recuerda que mañana por la tarde tenemos una cita con Empresas Rand, y debemos ser puntuales"

"De acuerdo"

"Cualquier cosa…" su voz se tornó indecisa "…estoy aquí, ¿vale?" insistió Potts.

"Entendido" se limitó a responder el genio.

"Cuídate Tony"

"Siempre" cortó Stark.

La llamada terminó ahí.

– La temperatura se reprogramó a 21°C* –informó Visión.

– ¿Tranquilo ahora? –inquirió Natasha.

Steve suspiró, derrotado.

No admitiría – al menos no en voz alta – que no estaba del todo convencido. Algo extraño estaba horneándose en la vida del genio. La voz desesperada del genio volvió a su mente:

No los salvé…


Si. Este es un Stony, por si pareciera que no.

Las cosas siempre son complicadas entre ese par, pero, siempre encuentran en camino de vuelta. Muchísimas gracias por seguir la historia y leerme. Espero que éste capítulo no sea frustrante, pronto tendremos noticias de lo que ocurre con el ermitaño Tony.

Saludos :)

Bethap