12. 13 años. 1 de septiembre.
El Expreso de Hogwarts silbó por última vez antes de ponerse en marcha y alejarse de la estación de King's Cross. Harry suspiró y miró cómo el tren se marchaba, con las manos dentro de los bolsillos. Y ahora, ¿qué?
No supo cuánto tiempo había estado mirando al espacio vacío donde hacía unos instantes había estado aparcado el tren cuando, de repente, notó un golpe en la espalda. Al girar la cabeza para ver, se encontró con la cara de Ron, quien lo observaba atentamente.
- Hey, Harry. Nosotros nos vamos.
Harry consiguió esbozar una pequeña sonrisa y asintió, desviando la mirada hacia la de Hermione, quien se encontraba unos pasos por detrás de Ron, mirándolo fijamente. Con una de esas expresiones que a Harry no le gustaban nada.
- De acuerdo, yo me iré en seguida también.
Hermione abrió la boca para decir algo, pero la cerró antes de hablar, como arrepentida de lo que iba a decir. Y Harry lo agradeció, porque estaba seguro de cuál iba a ser el tema de conversación.
Harry acababa de quedarse solo. James, Albus y Lily acababan de irse a Hogwarts en ese tren, y ahora a él sólo lo esperaba una casa vacía. Durante meses. Por supuesto que Hermione y Ron estaban en una situación parecida, al fin y al cabo, Rose y Hugo se habían ido también. Pero no era lo mismo. Probablemente, porque se tienen el uno al otro, pensó Harry.
En ese momento, no tenía ganas de que nadie le tuviese lástima, ni de que le recordasen lo solo que iba a estar. En ese preciso instante, lo que le apetecía era, precisamente, volver a casa, sentarse con un buen vaso de whisky de fuego en la mano y autocompadecerse hasta quedarse dormido. O algo así.
Así que hizo lo que sabía que tenía que hacer. Amplió la sonrisa y le dio un abrazo a Ron, con un par de golpes en la espalda de regalo, y luego se dirigió hacia Hermione. Harry no podía saber por su expresión si Hermione estaba creyéndolo de verdad, pero tenía que intentarlo, al menos. Tenía que conseguir aparentar que todo estaba bien. Le dio un sonoro beso a Hermione en la mejilla y la abrazó durante unos instantes, antes de separarse. La mujer sólo lo miró, y tras unos segundos, suspiró y terminó por esbozar una sonrisa. Bueno, Harry, buen trabajo.
- Prométeme que te pasarás un día de éstos por casa a tomar un té.
Era una orden, y Harry tenía claro que no podía negarse. Sabía que Hermione le estaba dando tiempo para que se fuese a casa y se lamentase en silencio de su situación antes de que tanto ella como Ron se metiesen por medio, y no volviesen a dejarlo solo ni a sol ni a sombra. Y Harry se rio, porque tuvo que hacerlo. Porque sabía lo que Hermione estaba pensando, y sabía que Hermione lo sabía. Así que asintió, varias veces.
- Por supuesto.
Con eso, Hermione se dio por satisfecha. Le dio un abrazo y tras unas palabras más de despedida, se fue de la mano de su marido.
Harry los siguió con la mirada hasta que desaparecieron tras la pared del andén nueve y tres cuartos. En ese momento, soltó todo el aire por la nariz de golpe, mirando de nuevo hacia el lugar por el que el tren había desaparecido. No quería preocupar a Hermione y a Ron inútilmente, porque tampoco ellos podían hacer nada por resolverle el problema. Podían conseguir que estuviese menos solo, de acuerdo, pero no era ésa la solución que Harry estaba buscando.
Estaba tan concentrado pensando en eso que no se dio cuenta de que alguien se había colocado a su lado, y, cuando dicha persona carraspeó para llamar su atención, Harry casi pegó un bote en el sitio por la sorpresa. Eso hizo que Draco Malfoy, o también conocido como la persona que estaba junto a él en ese preciso instante, soltase una carcajada. Y Harry tuvo que dar las gracias por no haber llegado a dar un bote y haber quedado más en ridículo, porque ya era bastante con la cara de tonto que debía de tener. Con una sonrisa avergonzada, giró la cabeza hacia él, y se lo encontró mirándolo, sonriendo tan ampliamente que Harry no pudo evitar preguntarse si le ocurriría algo grave, así como una apoplejía o algo.
- Potter. Cómo tú todavía por aquí.
Bueno, si Malfoy podía hablar era que algo muy grave no le pasaba. Así que tenía que tener que estar sonriendo por otra cosa. Probablemente porque estaba feliz, quién sabía.
- Malfoy. – Con un movimiento de cabeza, Harry le devolvió el saludo a Malfoy. Y de paso, ganó algo de tiempo para pensar en qué contestarle. No creía que fuese el momento de ponerse a contarle todas sus preocupaciones, principalmente porque todavía tenía que hacer una lista con ellas y ordenarlas de mayor a menor. – Estaba a punto de irme ya.
Malfoy sólo sonrió en respuesta, y desvió la mirada hacia la vía vacía. El mismo sitio hacia el que había estado mirando Harry antes de encontrarse con él.
- No parecía que estuvieses a punto de irte hace un momento, Potter.
La respuesta de Malfoy fue apenas un susurro, pero lo suficientemente alto como para que Harry la escuchase perfectamente. Y Harry tuvo que preguntarse, no por primera vez, hasta qué punto Malfoy entendía por lo que estaba pasando. Siempre daba la impresión de saber mucho más de lo que aparentaba, pero Harry no había tenido nunca la suficiente curiosidad – ni el valor, para qué engañarse – para preguntarle directamente.
Sin decir palabra, Harry dirigió la mirada hacia el mismo punto al que Malfoy estaba mirando.
Poco a poco, el andén acabó vaciándose del todo, y al final se quedaron los dos solos, todavía sin hablar. No era un silencio incómodo, precisamente. No hablaban porque cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos.
Finalmente, fue Malfoy quien lo rompió.
- Potter. – Harry casi se sorprendió al escuchar su voz de nuevo, pero giró la cabeza hacia él y se encontró con una brillante sonrisa. – ¿Te apetece un partido de Quidditch?
A Harry aquella proposición lo pilló totalmente desprevenido. Tanto, que tuvo que preguntar, sólo para asegurarse de que había escuchado bien.
- ¿En serio?
Malfoy alzó una ceja y su expresión burlona lo dijo todo. Pero por si acaso Harry no se había enterado, todavía lo dejó más claro.
- ¿Asustado, Potter?
Harry sonrió. A su pesar, tuvo que hacerlo. Porque Malfoy sabía perfectamente lo que tenía que decir para conseguir que Harry hiciese lo que él quería. Y Harry nunca se negaría a un reto. Y menos si ese reto era contra Draco Malfoy.
- Más quisieras.
Malfoy sonrió y levantó la nariz en uno de esos gestos de superioridad que tanto había usado en el colegio, y que tanto habían sacado de quicio a Harry.
- Vas a arrepentirte de haber aceptado, Potter.
A pesar de su expresión y del tono que estaba usando Malfoy, Harry podía notar perfectamente la diversión tras sus palabras. Así que sonrió y extendió la mano hacia él, devolviéndole el apretón cuando Malfoy se la estrechó. Aceptando el reto.
- Tenemos un trato, Malfoy, no te eches atrás ahora. E intenta no llorar cuando te gane.
El bufido que soltó Malfoy fue una mezcla de risa e incredulidad, y Harry sólo pudo ampliar la sonrisa al escucharlo.
- Mañana, Potter. Trata de no llegar tarde, o pensaré que tienes miedo.
Harry soltó una carcajada, y ya de paso, le soltó la mano a Malfoy. Sólo para dejar esa misma mano sobre el hombro de otro hombre, apretándoselo en un gesto cariñoso. Amistoso. Lo que sea. No sabía qué era peor.
- No te preocupes por eso, Malfoy, preocúpate mejor por cómo vas a explicarte a ti mismo el haber perdido contra mí. De nuevo.
Harry sabía que se la estaba jugando con esos comentarios, lo sabía. Pero se estaba divirtiendo, compitiendo contra Malfoy de una forma más... Bueno, madura no. Pero sí amigable. No había ningún tipo de odio entre los dos, y era divertido picar a Malfoy y ver por dónde salía.
Y sorprendente.
- Sí, Potter, claro. Imagina dónde va a quedar tu orgullo de auror-en-plena-forma cuando acabe contigo.
Y en ese momento, Malfoy le guiñó un ojo. Y a Harry se le cayó todo. Se le cayó la mano del hombro de Malfoy y se le cayó también la boca hacia el suelo. Y dio gracias porque Malfoy justo se dio la vuelta para marcharse, despidiéndose con una mano por encima del hombro, porque si no, habría acabado viéndole la expresión. Y, dado lo abierta que tenía la boca en ese momento, Harry estaba bastante seguro de que estaba a punto de caérsele la baba, también.
Empezaban a ser demasiadas emociones para un mismo día, así que Harry hizo lo único que pudo hacer. Volvió a casa, y esperó a que llegase el día siguiente. Para volver a ver a Malfoy.
N/A: Hehehe... ¿A alguien le suena lo de "¿Asustado, Potter?"? Oh, me encanta ese... intercambio de palabras, porque no llega a ser conversación.
Bueno, aquí os dejo un capi nuevo, así como un poco rápido porque llevo todo el día sin parar, y me estoy muriendo de hambre porque tampoco he tenido tiempo para comer, yyyy la cosa es que dudo que saque mucho más tiempo esta semana, así que... Qué es retrasar la cena un poco por subir un capítulo... Nada, yo me sacrifico.
Y ahora que ya he contado mi vida... voy a contestar reviews:
Mani: No te voy a engañar, te eché de menos ):. Pero bueno, con sabes que sigues por aquí leyéndome, ¡yo tan contenta! Jajajaj no sé yo, creo que se va a encontrar antes con Draco, y va a ocupar ya él el puesto de terapeuta... Bueno, una cosa es que se hayan perdonado, y otra cosa es que hayan olvidado... Pero disculparse es el primer paso ;) ¡Gracias por leer y comentar!
Yyyy eso es todo, quiero que sepáis que cuando los que habitualmente me dejáis reviews no lo hacéis, os echo de menos ):.
¡Gracias a todos por leer y comentar! Y gracias a mi beta, que me betea con dorsalgia o sin ella, voy a tener que hacerle un buen regalo.
Y ahora... ¡A cenar!
¡No os saltéis comidas!
MayaT
